Agosto llegó, y con él… los aumentos. ¡Sorpresa! (Dijo nadie nunca)
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¡Bienvenidos a agosto y la caña con ruda! Ese mes que no solo trae viento, alergias y ganas de emigrar, sino también una hermosa colección de aumentos que parecen haber sido curados por un sommelier del ajuste: “Le recomiendo un blend de subte con toques de gas y un final persistente de prepagas”.
Después de haber registrado 1,6% de inflación en junio y romper así el piso del 2%, el Gobierno le dio luz verde al aumento de precios
Para el porteñaje enfrascado el subte ahora cuesta $1.032. O sea, lo mismo que un café con croissant en París, pero sin la torre Eiffel, ni los franceses, ni el croissant. Y si pensabas que podías tomarte un colectivo tranquilo, agárrate: $510 el mínimo en Buenos Aires.
En el “interior” del país es el doble. Más barato salir a dedo con un cartel que diga “Me lleva hasta la dignidad, por favor”.
¿Y la SUBE sin registrar? Aumenta también. Porque si no la registraste, claramente estás ocultando algo. Como plata, por ejemplo. O bien, no te podes registrar porque no hay plástico para que te den la sube.
Si sos inquilino con contrato viejo, sube más del 120%. Si es nuevo, 73%. En resumen: si renovaste, lloras; si firmaste de cero, también lloras, pero con menos interés acumulado. Y ni hablar de las expensas, que vienen con aumentos al ritmo de “dos por uno”: uno en julio, otro en agosto.
¿Querías ver Netflix? Pagá el 3% más y sin quejarte”
Sí, también suben el cable, el internet y la telefonía. ¡Todo junto! Ideal para que pagues caro por una videollamada que se traba justo cuando tu jefe te pregunta algo importante. Porque nada dice “calidad de vida” como pagar más para que se te corte el Zoom.
Combustibles: ¡Llena el tanque y hipoteca tu alma!
Otro aumento en agosto. Ya no es un auto, es una relación tóxica: te hace mal, pero no podés dejarlo. Y todo gracias a los impuestos descongelados. El que no se descongela sos vos, que te quedas tieso cada vez que miras el surtidor.
Servicios públicos: se vienen los aumentos “tímidos” (pero igual llegan)
Luz, gas y agua… todos están en revisión. Vos también, revisate el bolsillo, por si todavía te queda algo ahí adentro. La suba es de “solo” un 2%. ¡Una ternura! Es como que te peguen con una almohada, pero llena de ladrillos.
Prepagas: el aumento más simpático
Sube un 1,6%. O sea, menos que lo demás. ¡Un milagro! También podes comparar planes en una plataforma oficial. ¡Qué divertido! Te sentás una tarde con mate y elegís cómo endeudarte con más elegancia.
Conclusión:
Agosto es el nuevo enero, pero sin vacaciones. El mes perfecto para hacer yoga… pero no por salud, sino para doblarte y caber mejor dentro del presupuesto.
En fin, agarrate fuerte del boleto, del contrato de alquiler y del control remoto… que este viaje recién empieza.
De un lado de la reja esta la realidad, del otro lado también está la realidad. Lo único irreal es la reja.
Feliz mes de Agosto y que viva la libertad mi gente!!!
