¿Al molde o a la piedra? Día Internacional de la Pizza
Este miércoles, 09/02, se celebra el Día Internacional de la Pizza, gastronomía veloz de las más consumidas en el mundo que Nápoles obsequió al mundo.
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Este miércoles, 09/02, se celebra el Día Internacional de la Pizza, gastronomía veloz de las más consumidas en el mundo que Nápoles obsequió al mundo.
El antecedente de la pizza es el pan que se consumía en las antiguas culturas de Egipto, Persia, Grecia y Roma. Dicen, algunos historiadores adictos a la mozzarella, que en el período 521 a.C. a 500 a.C., los soldados persas comían una especie de pan plano en el que ponían dátiles y queso fundido, al igual que en la antigua Roma, donde los soldados hacían lo propio con un pan chato al que echaban aceite de oliva macerado con distintas hierbas.
Sin embargo, la pizza que se conoce hoy en día de originó en la ciudad italiana de Nápoles, y se dice que los locales le echaban tomate a un pan liviano, elaborado a base de levadura.
Un 02/09, en Nápoles, en el siglo X se creó la receta de la pizza, dicen. Al menos es el fundamento para la efeméride.
En la península, todo indica que el creador de la pizza moderna fue el panadero Raffaele Esposito (así, sin tilde), quien vivía allí.
La primera pizzería se abrió en 1830, ‘Port’ Alba’, a la que auguraban poco futuro peri sigue abierta hasta hoy en día.
Raffaele Espósito, dueño de la pizzería ‘Pietro il Pizzaiolo’, que hoy se conoce bajo la razón social ‘Pizzeria Brandi’, en junio de 1889 elaboró pizzas para los reyes italianos Don Umberto I y Doña Margarita de Savoya, quienes se encontraban en Nápoles y se les antojó probar ese plato ya famoso que consumía la gente pobre de la ciudad.
Raffaele Espósito horneó y envió a sus majestades 3 pizzas diferentes:
‘Mastunicola’, elaborada con manteca de cerdo, queso y albahaca;
‘Marinara’, condimentada con ajo, aceite y tomates;
‘Monarca’ , con la que quiso honrar a los reyes dibujando los colores de la bandera nacional italiana (verde, blanco y rojo) con los ingredientes albahaca, queso mozzarella y tomates.
Ésta resultó la preferida de la reina, y fue rebautizada por Espósito como ‘Pizza Margarita’.

Reminiscencias del Nilo
La historia de la pizza está ligada al consumo del pan en el contexto de la culturalidad del compartir humano.
En el antiguo Egipto, al descubrir la levadura empeza ron a preparar una especie de panes con la forma y el color del sol, con harina, agua y miel.
En la antigua Grecia esta receta fue evolucionando y se le añadían grasa, especias, ajo y cebolla. En la época de Darío I el Grande, los soldados persas le ponían al pan queso fundido y dátiles.
En Italia se conocía como ‘pizza Bianca‘, elaborada con pan, grasa, hierbas, ajo, cebolla, aceitunas: ingredientes disponibles en la mayoría de los hogares humildes, un plato al alcance de la mayoría, que permitía convocar a la mesa a amigos (‘los que hacen migas conmigo’) y compañeros (‘los que toman parte del pan conmigo’), confirmando una regla semántico pragmática indeleble: Todo sabe (tiene el valor del conocimiento, y el conocimiento es sabor y saber) sólo si se comparte.

El tomate no es un detalle menor
Con la llegada del tomate a Europa desde América, el plato dio un giro inesperado. En Nápoles, siglo XVI, se empezó a consumir el tomate como alimento mientras que en el resto de Europa no se consumió hasta el siglo XVIII.
El tomate se consideraba venenoso y solo se utilizaba en la jardinería a modo decorativo.
Pero un campesino napolitano, azotado por las miserias del hambre, acompañó su p an con un tomate y se corrió la voz de las bondades del manjar carmesí.
Desde entonces, los napolitanos menos favorecidos económicamente, comenzaron a comer los tomates con sus panes secos, combinación muy apreciada en la región de Nápoles.
Con el tiempo, a causa de su gran demanda, los pizzeros napolitanos crearon su propia cofradía, escindida de los clásicos gremios panaderos, preparando ellos mismos la masa y horneando un plato muy popular entre la gente que se lo llevaba a su casa o se lo comía en la calle, apareciendo así vendedores ambulantes del manjar humeante.
En 2017, el Presidente de Islandia preguntó en Twitter si la pizza era con o sin ananá / piña, abriendo una grieta gigantesca.
También en 2017, la pizza fue declarada por la Unesco, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
