Tras la clasificación de la Selección Argentina a la final de la Copa Mundial de la FIFA “Canadá, Estados Unidos y México 2026”, miles de posadeños salieron a celebrar en las calles y avenidas de la ciudad, concentrándose la gran mayoría en la avenida Costanera.
Para evitar inconvenientes mayores, desde la Municipalidad de Posadas, a través de la Dirección de Tránsito, se realizaron cortes al tránsito vehicular sobre la avenida Costanera, en el tramo comprendido entre la intersección con la avenida Roca hasta la intersección con la avenida Roque Pérez. La medida se tomó en pos del orden y la seguridad de los miles que llegaron al lugar para los festejos en comunidad.
También se mantuvo una vigilancia constante en las caravanas que llevaron a los vecinos a orillas del río, manteniendo el orden en el gran caudal de automóviles y motocicletas que inundaron las calles y avenidas.
La presencia activa del municipio resulta fundamental en este tipo de eventos masivos para garantizar una convivencia armónica y segura. A través de operativos de control estratégicos, fiscalización vial y la coordinación de agentes en puntos clave, la comuna no solo previene incidentes, sino que promueve el disfrute responsable de los espacios comunes por parte de toda la ciudadanía.
Los trabajos realizados llevaron a que los festejos se desarrollen en paz y con seguridad, cuidando el espacio público y fomentando el respeto mutuo entre los vecinos.
La discusión sobre el futuro de la yerba mate comienza a desplazarse del precio de la hoja verde hacia un debate más profundo: cómo agregar valor a uno de los principales recursos naturales de Misiones. Para Mario Paredes, referente de Yerba Mate Fidel de Eldorado y uno de los jurados del Primer Mundial de la Yerba Mate, el desafío ya no pasa únicamente por vender más paquetes de yerba tradicional, sino por reposicionar el producto como un alimento funcional con potencial para competir en los mercados internacionales de nutrición, bienestar y alimentos saludables.
Tras participar del certamen internacional, Paredes sostiene que el evento marcó un punto de inflexión para toda la cadena productiva. A su juicio, la competencia representa el inicio de un proceso similar al que atravesó el vino décadas atrás, cuando dejó de ser únicamente una bebida para transformarse en un producto asociado a la calidad, la identidad territorial y el prestigio internacional.
“Pensamos que es el comienzo para que la yerba mate tenga calidad, prestigio y tradición como hoy ocurre con el vino. Ese es el camino para mejorar nuestra querida yerba mate”, afirmó.
El empresario considera que la materia prima producida en Misiones todavía posee un enorme potencial desaprovechado. Mientras la industria continúa enfocada principalmente en la infusión tradicional, el mundo demanda ingredientes naturales para suplementos nutricionales, bebidas funcionales y alimentos saludables.
Del mate al alimento funcional
Según Paredes, el principal cambio de paradigma consiste en dejar de presentar la yerba mate exclusivamente como una tradición cultural.
“Exportar el mate implica exportar una costumbre que forma parte de nuestra identidad, pero resulta mucho más complejo. En cambio, debemos enseñar de qué otras maneras puede consumirse la yerba mate aprovechando todas sus propiedades nutricionales”, explicó.
Para el productor, la hoja contiene un conjunto de vitaminas, minerales, polifenoles y antioxidantes cuya utilización aún resulta limitada dentro del modelo industrial vigente.
Su propuesta apunta a desarrollar nuevos alimentos de alto valor agregado que aprovechen integralmente esos compuestos bioactivos y permitan acceder a mercados donde el consumo funcional crece de manera sostenida.
Un sistema de secado para preservar nutrientes
Dentro de esa estrategia, Yerba Mate Fidel desarrolló un proceso propio de elaboración basado en hojas puras, sin palo, sometidas a bajas temperaturas.
Paredes cuestionó el sistema tradicional de secanza utilizado por buena parte de la industria, al considerar que las altas temperaturas necesarias para secar el palo terminan deteriorando componentes nutricionales presentes en la hoja.
“El alto tratamiento térmico perjudica a la hoja. Nosotros desarrollamos un sistema inverso de secado utilizando únicamente hojas, para conservar sus propiedades”, señaló.
Como resultado de ese procedimiento, asegura que lograron preservar una concentración significativamente superior de vitamina C respecto de la yerba elaborada mediante procesos convencionales.
El empresario también sostuvo que las investigaciones realizadas sobre este tipo de elaboración permitieron detectar elevados niveles de magnesio, un mineral cuya deficiencia afecta actualmente a una parte importante de la población mundial.
“La yerba mate posee una enorme riqueza nutricional. Si logramos conservar esas propiedades, estamos frente a un alimento funcional con muchísimo potencial”, afirmó.
Brasil marca el ritmo de la innovación
Durante la entrevista, Paredes también planteó una autocrítica sobre el posicionamiento argentino frente al crecimiento de la industria brasileña.
El referente misionero aseguró que el Mundial de la Yerba Mate dejó en evidencia el fuerte desarrollo alcanzado por Brasil tanto en calidad como en innovación de productos.
Incluso reveló que el máximo galardón del certamen fue obtenido por una yerba elaborada en Brasil bajo procesos propios del vecino país.
“La yerba de excelencia que obtuvo el mayor puntaje fue producida en Brasil. Eso demuestra hacia dónde está evolucionando el mercado”, sostuvo.
A su entender, la industria brasileña logró interpretar con mayor rapidez las nuevas tendencias de consumo, particularmente entre los públicos jóvenes, mediante productos con menor estacionamiento, mayor presencia de hoja y características similares al denominado padrón uruguayo.
Además, advirtió que el avance no se limita a la producción. “Hoy encontramos yerba brasileña en supermercados de Capital Federal y también observamos cómo desarrollaron toda una industria de accesorios. En el Mundial incluso debimos catar utilizando bombillas, termos y mates fabricados en Brasil”, relató.
Innovar para mejorar la rentabilidad de los productores
Para Paredes, la actual crisis que atraviesan miles de pequeños productores obliga a buscar alternativas distintas al esquema tradicional de comercialización.
Considera que la innovación, la investigación y el desarrollo de nuevos alimentos representan una oportunidad concreta para mejorar el ingreso de la producción primaria.
“No vamos a cambiar la industria tradicional si hoy ese modelo les resulta rentable. La innovación probablemente surja desde los pequeños emprendedores que busquen desarrollar productos de mayor calidad”, afirmó.
En ese sentido, destacó el trabajo que viene desarrollando la Academia Argentina de la Yerba Mate, impulsada por su hijo Leonardo Paredes, como una herramienta para profesionalizar el conocimiento sobre la cadena yerbatera.
Educación para construir valor
La formación aparece como otro de los ejes estratégicos planteados por Paredes.
A través de la Academia se busca capacitar a productores, estudiantes, profesionales y consumidores sobre historia, procesos productivos, análisis sensorial y propiedades nutricionales de la yerba mate.
“Queremos que cada misionero se convierta en un comunicador de la yerba mate. Muchas veces somos nosotros mismos quienes menos conocemos el verdadero potencial de nuestro producto”, sostuvo.
Desde su perspectiva, la construcción de una cultura del conocimiento resulta indispensable para posicionar internacionalmente a la yerba mate como un alimento premium y no únicamente como una bebida tradicional.
La apuesta, concluye, consiste en recuperar el vínculo original que los pueblos guaraníes mantenían con la planta: un recurso alimentario de alto valor nutricional que hoy puede abrir nuevas oportunidades para la economía regional si logra combinar innovación, investigación científica y agregado de valor desde el origen.
En un mercado históricamente dominado por grandes marcas y fuertes estructuras comerciales, el primer Mundial de la Yerba Mate dejó una señal contundente para la industria: la calidad puede imponerse al volumen. Entre las más de 400 muestras evaluadas a ciegas por especialistas de once países, una firma nacida recientemente en Santo Pipó logró una performance que llamó la atención del sector. El Grupo Federal obtuvo tres de las máximas distinciones del certamen internacional, consolidando una estrategia basada en la diferenciación, la innovación productiva y la búsqueda de nichos premium.
Las marcas reconocidas fueron Federal Premium, que recibió Medalla de Oro; 1810 Intensa, elaborada bajo molienda tipo uruguaya, también distinguida con Medalla de Oro; y Guapa, que alcanzó una Medalla Gran Oro, la categoría reservada para los productos que superan los más altos estándares de calidad definidos por el jurado internacional.
Daniella Charbonnier y Jacques de Coulon
Detrás de estas etiquetas se encuentran Daniella Charbonnier y Jacques de Coulon. Jacques es productor de Santo Pipó y descendiente de una de las familias históricas vinculadas al desarrollo de la localidad. Su bisabuelo fue Eugenio Lagier, fundador del pueblo, una referencia que conecta el presente de la empresa con más de un siglo de tradición yerbatera en la región.
Sin embargo, el proyecto empresarial es reciente. La transformación comenzó a fines de 2024, cuando De Coulon decidió abandonar la comodidad de un esquema productivo tradicional para desarrollar una propuesta propia orientada exclusivamente a segmentos de alta calidad.
“Mandé muchos camiones a supermercados y distribuidores, vendí mucho, pero cuando hice las cuentas no me quedó nada. Ahí entendí que ese no era el camino”, relata. La experiencia le permitió identificar una tendencia que hoy gana terreno en el mercado yerbatero: el crecimiento de consumidores que priorizan calidad, origen y características diferenciales por encima del precio.
A partir de esa conclusión, Federal redefinió completamente su estrategia comercial. La apuesta dejó de estar en las góndolas masivas y pasó a enfocarse en dietéticas, almacenes especializados y comercios dedicados exclusivamente al universo matero, un segmento que muestra una expansión constante tanto en Argentina como en mercados internacionales.
El reconocimiento obtenido en el Mundial de la Yerba Mate llega precisamente como un respaldo técnico a esa decisión. A diferencia de otros concursos donde el peso de las marcas puede influir en la percepción del consumidor, la evaluación se realizó mediante catas completamente a ciegas. Los jurados recibieron únicamente muestras codificadas y sin identificación comercial, bajo protocolos similares a los utilizados en competencias internacionales de vinos, aceites de oliva y destilados.
“Acá no había política, ni marketing ni historia detrás. Los evaluadores analizaban un código y un producto. Nada más”, destaca De Coulon. Para el productor, esa metodología otorga un valor adicional a las medallas obtenidas porque valida exclusivamente la calidad intrínseca de la yerba.
La estrategia productiva detrás de Federal también se diferencia del modelo tradicional. Parte de sus yerbales se desarrollan bajo monte nativo y otra parte combina cosecha manual con mecanización de precisión, utilizando tecnología adaptada específicamente a las condiciones de los suelos misioneros.
Lejos de considerar la mecanización como una amenaza para la calidad, sostiene que el sistema permite obtener una materia prima superior. La cosecha mecanizada reduce la manipulación del producto, evita contaminaciones y mejora la conservación de las hojas hasta su ingreso al secadero. El resultado es una yerba con menor presencia de palo, mejor uniformidad y características particularmente valoradas por los mercados externos.
El proceso incorpora además una fuerte especialización de la mano de obra. La poda de formación y el manejo de la planta continúan realizándose manualmente por trabajadores capacitados específicamente para esa tarea, mientras que la mecanización se utiliza en etapas posteriores de la cosecha.
La búsqueda de diferenciación también se refleja en la oferta comercial. Federal desarrolla actualmente cuatro variedades bajo su marca principal, incluyendo líneas tradicionales, premium y agroecológicas. A ellas se suman Guapa, orientada a consumidores que buscan perfiles jóvenes y frescos, y 1810, concebida como el segmento más exclusivo del grupo.
Precisamente esta última representa una de las apuestas más innovadoras de la empresa. Se trata de una yerba despalada de molienda fina, inspirada en los hábitos de consumo del mercado uruguayo, pero elaborada a partir de materia prima premium misionera. El objetivo es ofrecer una experiencia intensa sin perder suavidad ni generar las características ásperas que suelen asociarse a algunos productos de este segmento.
La mirada de largo plazo va más allá del mercado interno. Tras iniciar exportaciones indirectas durante los últimos meses, Federal ya obtuvo la habilitación como exportador y prepara su desembarco internacional con participación prevista en la feria SIAL de París, uno de los principales encuentros mundiales de alimentos y bebidas.
El desafío no es menor. Argentina busca ampliar la presencia global de la yerba mate en un contexto donde el consumo internacional crece impulsado por tendencias vinculadas a la alimentación saludable, productos naturales y bebidas funcionales.
En ese escenario, la experiencia de Federal refleja una transformación que comienza a ganar espacio dentro de la industria yerbatera misionera. Frente a un mercado masivo dominado por la competencia de precios, emergen productores que apuestan por la calidad, la trazabilidad, la innovación agronómica y el valor agregado como herramientas para construir nuevas oportunidades comerciales.
Las tres medallas obtenidas en el Mundial de la Yerba Mate no solo representan un reconocimiento para una empresa nacida hace apenas dos años. También funcionan como una señal de hacia dónde podría orientarse una parte del futuro de la actividad: menos volumen, más diferenciación y una creciente valorización de la calidad como principal activo competitivo de la yerba mate misionera.
Esa es la esencia del Teatro Colibrí, una de las agrupaciones históricas de marionetas de Venezuela, que este fin de semana desembarcará en Posadas con dos funciones que forman parte de la gira internacional “Retorno al Nido”, un recorrido artístico que atraviesa Argentina, Uruguay y Brasil antes del regreso definitivo de la compañía a su país de origen.
Las presentaciones tendrán lugar el sábado 30 de mayo en Tanta Tinta con El pequeño circo más grande del mundo y el domingo 31 en el Centro Cultural Vicente Cidade con Érase una vez, dos espectáculos construidos sobre una característica que distingue al grupo desde hace más de cuatro décadas: la ausencia de palabras.
“No trabajamos con personajes principales y antagonistas. Trabajamos con imágenes, música y objetos que permiten que cada espectador construya su propia historia”, explica Jica Rivas, integrante de la nueva generación familiar que hoy sostiene el legado artístico iniciado por Betty Osorio y Humberto Rivas, discípulos directos del legendario titiritero argentino Javier Villafañe.
La propuesta desafía las convenciones tradicionales del teatro infantil. No busca transmitir una moraleja cerrada ni imponer una interpretación única. Por el contrario, apela a la imaginación como herramienta narrativa. “Son obras para personas de uno a cien años”, resume Rivas. La frase sintetiza una filosofía artística que convierte al espectador en protagonista del relato.
La llegada a Posadas no es un episodio aislado. Forma parte de una travesía iniciada hace años, cuando la familia abandonó Venezuela en medio de una profunda crisis económica. Lo que originalmente iba a ser una gira de apenas doce meses terminó transformándose en un proyecto de vida que se extendió por gran parte de América Latina.
Argentina ocupó un lugar central en ese recorrido. Primero como escenario artístico y luego como espacio de arraigo. Córdoba se convirtió en su base de operaciones desde donde desplegaron funciones, talleres y encuentros culturales en distintas provincias.
La experiencia argentina dejó una huella profunda en la familia, no solamente por el respaldo recibido desde el ámbito cultural, sino también por las oportunidades de formación y desarrollo que encontraron en el país.
“Hay cosas que en otros lugares de América Latina parecen imposibles. Acá existe una licenciatura en títeres, una tecnicatura en escenografía, carreras vinculadas a oficios artísticos que en otros países ni siquiera se imaginan”, señala Rivas.
Esa valoración excede el campo artístico. Durante la entrevista con Economis, tanto Jica Rivas como Lugdwin Echeverría destacaron el entramado cultural argentino, la formación de públicos construida durante décadas y el acceso de niños y jóvenes a experiencias artísticas en escuelas, jardines y centros culturales.
“En Argentina descubrimos algo extraordinario: generaciones enteras crecieron viendo títeres. Hay abuelos que llevan a sus nietos porque ellos mismos fueron espectadores cuando eran chicos. Esa construcción cultural no es casual. Es el resultado de muchos años de trabajo”, sostienen.
La historia familiar también estuvo atravesada por un desafío personal que reforzó el vínculo con el país. Su hijo Tiago, nacido en Argentina, fue diagnosticado dentro del espectro autista. La experiencia de inclusión educativa y acceso a tratamientos especializados terminó convirtiéndose en uno de los principales motivos para permanecer varios años más de lo previsto.
“Lo que vimos acá fue impresionante. Nuestro hijo pudo integrarse desde el primer día a una escuela común, acompañado por profesionales y compañeros. Descubrimos un sistema que entiende la inclusión como algo natural”, relata Echeverría.
Ahora, después de casi una década de residencia en Argentina, la familia se prepara para regresar a Venezuela. No lo hacen impulsados por razones económicas ni políticas, aclaran, sino por una decisión afectiva y vital: reencontrarse con sus raíces y trasladar a su país muchas de las experiencias acumuladas durante estos años.
“Queremos volver. Queremos que nuestros hijos crezcan cerca de sus abuelos. Y también sentimos la necesidad de llevar todo lo aprendido. Venezuela necesita reconstruir espacios culturales y creemos que podemos aportar desde ahí”, explican.
La gira que los trae a Misiones tiene entonces un significado especial. No es solamente una serie de funciones. Es una despedida simbólica de un territorio que los recibió cuando salieron de Venezuela y que terminó transformándose en una segunda casa.
En Posadas, el público encontrará mucho más que marionetas. Encontrará una experiencia construida desde la poesía visual, la música latinoamericana, el trabajo artesanal y la convicción de que el arte puede seguir derribando fronteras cuando la política, la economía o las diferencias culturales parecen levantar nuevas barreras.
Después de recorrer miles de kilómetros por Sudamérica, Teatro Colibrí llega a Misiones para recordar una verdad simple: cuando una historia está bien contada, no necesita palabras para emocionar.
Con una mirada al desarrollo regional por fuera de las capitales del Mercosur, Luis Augusto “Guto” Silva, secretario de Ciudades del estado brasileño de Paraná dio una charla en Posadas. “Es muy fácil planificar sin gente; lo difícil es planificar con personas, con sus angustias y miedos”, argumentó.
En una entrevista con Economis, el especialista brindó su enfoque sobre planificación territorial y advirtió sobre uno de los principales obstáculos para el desarrollo regional: la falta de continuidad política y la carencia de arraigos entre lo que se planifica y las realidades sociales del lugar y su entorno. En otras palabras, no se puede pensar a Posadas sin su vínculo con Encarnación y las principales ciudades del sur de Brasil.
Silva vino a Misiones como invitado de la Universidad de la Integración Sudamericana (UNISUD), donde presentó una charla centrada en el “planeamiento de territorio en red”, un modelo que busca romper con la falta de coherencia política que afecta a las democracias latinoamericanas y que, según su visión, condena a muchas ciudades al estancamiento. “Pensar en la próxima elección hace que no haya un plan a largo plazo”, afirmó, al describir una dinámica que, según indicó, interrumpe proyectos y diluye estrategias.
Aclaró que con los actuales cambios en la tecnología y ciencia los planes a largo plazo no deben ser rígidos, sino que deben ser revisados y actualizados en el corto plazo, pero con metas a largo plazo.
El fracaso del planeamiento “vertical”
Para Silva, el principal obstáculo del desarrollo regional es el péndulo político: la tendencia a refundar las gestiones cada cuatro o seis años, descartando proyectos valiosos por falta de visión estratégica. “Muchos proyectos buenos se quedan en el camino por falta de una gestión focal”, advirtió el secretario, señalando que el planeamiento tradicional, diseñado por tecnócratas en oficinas centrales como Curitiba o Posadas, suele fracasar por su desconexión con la realidad territorial.
El modelo propuesto por el funcionario brasileño sustituye la jerarquía de “arriba hacia abajo” por un territorio en red. Esta metodología implica que la planificación no puede ser solo potestad del intendente o el concejal, sino que debe integrar a los actores locales. “Es muy fácil planificar sin gente; lo difícil es planificar con personas, con sus angustias y miedos”, analizó Silva. Explicó que los procesos técnicos muchas veces omiten conflictos, demandas y limitaciones concretas de las comunidades.
En ese sentido, describió la experiencia del estado de Paraná, donde se trabajó con los 399 municipios para construir una planificación más descentralizada. El objetivo fue evitar esquemas “de arriba hacia abajo” que, según advirtió, “están bonitos en el papel, pero no caminan”.
Uno de los enfoques centrales en su mirada sobre la planificación se centra en no solo hacer grandes planes, sino pensar objetivos en el corto plazo. Estos logros permiten validar la confianza de los actores del plan y permiten avanzar escalonadamente hacia un desarrollo integral.
Maringá: el espejo donde mirar el largo plazo
Como evidencia de éxito, Silva citó el caso de Maringá, ciudad brasileña de escala similar a Posadas (aproximadamente 450.000 habitantes), que ha sido elegida como la mejor ciudad para vivir en Brasil durante cuatro años consecutivos. La clave, según el funcionario, radica en un Consejo de Desarrollo que funciona de forma independiente al signo político del alcalde de turno.
“No importa quién es el intendente. Todos los años se firma el plan y se camina junto a él. Hay una agenda permanente hace 25 años donde los problemas se ponen sobre la mesa y se resuelven entre lo público y lo privado“, explicó.
La propuesta de Silva interpela directamente la coyuntura argentina, donde el debate actual oscila hacia una preeminencia del sector privado en la obra pública y la planificación. Ante esto, el secretario fue tajante: “El privado no puede planificar solo“.
En contraste, propone la “institucionalidad”, esto es la creación de “pequeños pactos” y relaciones de confianza es lo que permite que una red territorial gane fuerza y sobreviva a las crisis. Para él los consejos de desarrollo deben conformarse con representantes del sector público, el sector privado, la academia y la comunidad. Allí cada sector debe presentar sus problemáticas y en un debate abierto deben encontrarse las soluciones posibles y desarrollar los proyectos para lograrlos.
Silva argumenta que el sector privado, por su naturaleza, no prioriza los intereses colectivos ni el desarrollo humano por sobre la rentabilidad. El sector público debe actuar como el “director técnico” de un equipo (haciendo una analogía con el fútbol infantil) para evitar que todos los actores corran tras la pelota de forma desordenada.
En su visión, la planificación debe surgir de un equilibrio entre actores, donde cada sector asuma su rol dentro de un esquema coordinado. La construcción de consensos aparece como condición para sostener políticas en el tiempo.
“Hay que salir de la política solo como político. Si se queda concentrado en el concejal o el intendente, no va a ningún lugar”, planteó.
Bajo este enfoque, la planificación no se limita a la ciudad como unidad aislada, sino que incorpora su vínculo con el entorno rural, la producción, la industria y el sistema educativo. La clave, según explicó, es identificar problemas concretos y construir agendas compartidas: “Problema bueno es problema en la mesa”, sintetizó.
Este enfoque también apunta a reducir la volatilidad política. El ejemplo que citó fue el de ciudades brasileñas con planes de largo plazo que trascienden gestiones, donde los distintos gobiernos continúan una misma hoja de ruta.
Talento, inversión y desarrollo local
Uno de los ejes más sensibles que planteó Silva fue la pérdida de capital humano. Según indicó, la migración de jóvenes formados hacia grandes centros urbanos o el exterior debilita el desarrollo regional. Silva advirtió que si el territorio no“vibra” -es decir, si no ofrece condiciones culturales, educativas y de vida atractivas-, la inversión pública en educación termina siendo un subsidio para países centrales. “Cada vez que un joven formado en Posadas se va a trabajar a Estados Unidos, es una derrota nacional”, sentenció.
“No queremos perder más talento. Cuando eso ocurre es una derrota”, advirtió. En ese marco, vinculó la planificación territorial con la capacidad de generar condiciones para retener y atraer recursos humanos calificados. Recordó que la formación de recursos humanos significa una gran inversión desde el Estado.
Además, subrayó que el desarrollo económico no puede depender exclusivamente de una “vocación natural” del territorio, como la agroindustria, sino que debe abrirse a nuevas actividades mediante innovación y articulación entre sectores.
Integración entre Misiones, sur de Brasil y Paraguay
Silva puso énfasis en el potencial de integración regional entre el norte argentino, el sur de Brasil y Paraguay. Señaló que, pese a la distancia con los centros políticos nacionales, existe una cercanía cultural y económica que podría ser aprovechada.
“Hay mucha vida afuera de ese sistema centralizado”, afirmó, en referencia a las grandes capitales del Mercosur. En esa línea, cuestionó la lógica de “corredores” logísticos que solo conectan puntos, sin generar desarrollo local: “No queremos ser un corredor, queremos ser parte del desarrollo”, afirmó, instando a fortalecer los puntos de convergencia en las áreas agroindustrial y forestal que son comunes al Estado de Paraná y a Misiones.
El desafío, según lo expuesto, no pasa solo por diseñar planes, sino por construir acuerdos sostenibles que integren intereses diversos y generen resultados concretos. La evolución de estos modelos dependerá de la capacidad de los territorios para articular actores y sostener agendas más allá de los cambios de gobierno.
La implementación de estos consejos de desarrollo en el NEA dependerá de la capacidad de los actores locales (universidades, cámaras empresariales y gobiernos) para ceder cuotas de protagonismoen pos de una agenda común. La variable clave a observar será la voluntad política de institucionalizar estos espacios para que no queden reducidos a foros de debate sin ejecución real.
La pregunta que queda flotando es si el modelo de Maringá es exportable a una Argentina que hoy debate el repliegue del Estado en la planificación territorial.