Cristian Milciades

Periodista, productor de contenidos.

El té sale de la taza: Apasionaté prepara su primer local y busca llevar el té misionero a la coctelería

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El té ya no quiere quedar asociado únicamente a una taza caliente durante la merienda. En Misiones, un emprendimiento busca correr ese límite y convertir a la infusión en protagonista de reuniones sociales, barras de tragos y propuestas gastronómicas. La apuesta de Apasionaté es ampliar las ocasiones de consumo y explorar un mercado que todavía tiene margen para crecer.

El té empieza a abandonar el lugar que tradicionalmente ocupó en la mesa misionera. Ya no se trata solamente de una infusión caliente asociada al desayuno, la merienda o una pausa cotidiana. También puede convertirse en una bebida fría, integrar una copa de bienvenida, formar parte de una barra de tragos o funcionar como base de un cóctel con o sin alcohol. Esa transformación es el terreno sobre el que Rita Salguero construyó Apasionaté, un emprendimiento que desde 2019 busca ampliar la manera de consumir y experimentar el té.

La marca atraviesa ahora una nueva etapa. En pocos meses tendrá su primer local comercial en la galería Bencivenga de Posadas, un paso que marca el crecimiento de un proyecto que hasta el momento se desarrolló principalmente a través de la venta directa y las redes sociales. El desembarco físico permitirá acercar la propuesta a un público más amplio y consolidar una identidad comercial alrededor de los blends, las infusiones y las experiencias vinculadas con el té.

Salguero es diseñadora de blends, sommelier de té, terapeuta vibracional y docente. Desde ese recorrido desarrolló una propuesta que combina conocimiento técnico, creatividad y una búsqueda por ampliar los momentos y espacios en los que el té puede formar parte de la vida cotidiana. Actualmente trabaja con 14 líneas de blends, además de variedades de té en hebras como negro, verde, blanco y oolong.

Apasionaté” nació con una idea concreta: darle mayor valor al té más allá de la infusión tradicional. Para Salguero, el desafío consiste en cambiar la asociación inmediata que existe entre la palabra té y una taza caliente. La propuesta apunta a incorporar la bebida en reuniones sociales, copas de bienvenida, barras de tragos y coctelería, tanto con alcohol como sin alcohol.

La tendencia ya tiene antecedentes en otros mercados, donde el té frío forma parte de la oferta habitual de bebidas. En Argentina, en cambio, ese consumo todavía está en una etapa de desarrollo. “Hay un mercado, empezó, pero todavía no es masivo”, explicó Salguero, al señalar que ya existen propuestas de té listo para consumir y bebidas elaboradas a partir de esta infusión.

El cambio también encuentra una oportunidad en una nueva generación de consumidores que busca combinar practicidad y productos asociados a lo natural. En ese escenario, el té puede ocupar un espacio entre las bebidas tradicionales y las nuevas alternativas de consumo, especialmente cuando se presenta en formatos fríos, listos para beber o integrados a experiencias gastronómicas.

Para introducir esos hábitos, Apasionaté apuesta particularmente por los blends. La explicación es sensorial: las combinaciones con frutas, pétalos de flores, esencias y especias permiten suavizar el sabor y aportar aromas y notas dulces que facilitan el acercamiento de quienes todavía no tienen incorporado el consumo habitual de té.

La estrategia también pone en valor una materia prima que tiene una fuerte presencia productiva en Misiones. La provincia cuenta con condiciones y conocimiento acumulado para producir té, pero el desafío no termina en la producción primaria. Parte de la oportunidad está en desarrollar nuevos productos, formatos y experiencias capaces de capturar mayor valor dentro de la cadena.

En esa búsqueda, el trabajo de Apasionaté se ubica en un segmento todavía pequeño, pero con posibilidades de expansión: el de las bebidas a base de té y la incorporación de la infusión a la gastronomía y la coctelería. El objetivo no es reemplazar la taza tradicional, sino ampliar el mercado y los momentos de consumo.

La llegada del primer local propio representa, en ese sentido, algo más que una apertura comercial. Para un emprendimiento nacido en 2019, significa pasar a una nueva escala de operación y construir un punto físico desde el cual desarrollar la marca, exhibir sus productos y acercar al consumidor una experiencia que hasta ahora estuvo principalmente mediada por las redes.

Apasionaté” busca que el té deje de ser solamente una bebida asociada a determinados horarios y se convierta en un ingrediente capaz de acompañar encuentros, celebraciones y nuevas experiencias gastronómicas. El próximo paso será en Posadas, donde la marca tendrá su primera vidriera comercial y podrá poner a prueba una apuesta que combina producción local, innovación y cambio de hábitos de consumo.

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La UIA pidió a ARCA suspender por 180 días los embargos a pymes

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La Unión Industrial Argentina (UIA) volvió a poner en el centro de la agenda la presión fiscal y financiera que atraviesan las pequeñas y medianas empresas. En una reunión con autoridades de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), la entidad solicitó suspender durante 180 días los embargos y ejecuciones fiscales sobre pymes, como medida transitoria frente al deterioro del capital de trabajo y la caída de la actividad.

El planteo se produjo en un contexto en el que las empresas industriales enfrentan una combinación particularmente compleja: menor nivel de actividad, restricciones de acceso al crédito, tasas financieras elevadas y obligaciones tributarias que continúan generando presión sobre la liquidez. Para la UIA, el objetivo de una eventual suspensión no sería eliminar las obligaciones fiscales, sino evitar que una dificultad de corto plazo termine convirtiéndose en un cierre definitivo.

El reclamo adquiere mayor relevancia por el impacto que la política de cobro puede tener sobre las cadenas de pagos. Según explicó la entidad, ARCA no necesariamente interviene de manera directa sobre las cuentas bancarias de las compañías deudoras, sino que puede actuar sobre los clientes que mantienen operaciones comerciales con ellas. En esos casos, el organismo puede exigir que determinados pagos destinados a una empresa con deudas tributarias no sean depositados en su cuenta bancaria.

Para las industrias, ese mecanismo puede profundizar los problemas de capital de trabajo en compañías que ya enfrentan dificultades para sostener su operatoria corriente. La preocupación del sector es que una restricción sobre los ingresos termine afectando la capacidad de pagar salarios, proveedores, servicios e insumos y, por efecto de cadena, traslade el problema financiero hacia otras empresas.

El mapa industrial muestra una pérdida de empresas

El reclamo de la UIA se apoya también en la evolución reciente del entramado productivo. Un informe de la consultora I+D señaló que durante los primeros cuatro meses de 2026 cerraron 1.070 empresas, de las cuales cerca de la mitad correspondió a pequeños talleres y el resto, principalmente, a pymes.

El diagnóstico plantea además un escenario más exigente para los próximos meses. La consultora proyecta la pérdida de otras 2.000 empresas industriales durante lo que resta del año, lo que llevaría el saldo negativo de 2026 a unas 3.070 firmas.

El problema no estaría concentrado únicamente en el aumento de los cierres. I+D advierte que la creación de nuevas empresas también se encuentra en niveles históricamente bajos. Esa combinación —más firmas que salen del mercado y menos empresas que ingresan— reduce la capacidad de renovación del tejido productivo y limita la generación futura de empleo.

En ese escenario, la discusión tributaria adquiere una dimensión que excede la recaudación. Para las pymes industriales, el punto crítico es cómo administrar los vencimientos y las obligaciones fiscales sin comprometer el capital necesario para continuar produciendo.

La tasa de los planes de pago, otro foco de tensión

Durante el encuentro con ARCA, la UIA también planteó modificaciones al régimen de facilidades de pago recientemente anunciado, que permite regularizar obligaciones vencidas hasta el 30 de junio de 2026 en hasta 24 cuotas.

El sector empresario valoró la reapertura del régimen y la posibilidad de incluir obligaciones aduaneras, pero cuestionó el costo financiero de los planes, que contempla una tasa del 2,75% mensual. Para la UIA, esa tasa resulta elevada frente a la tendencia descendente de la inflación y dificulta que las pequeñas empresas puedan normalizar sus obligaciones sin deteriorar todavía más su flujo de fondos.

La entidad pidió, en particular, habilitar la migración entre planes y evaluar una reducción de la tasa de financiación para las pymes. El planteo introduce una discusión sobre la adaptación de las condiciones tributarias a un escenario macroeconómico diferente al de períodos de inflación más elevada.

Ganancias, IVA y capital de trabajo

La agenda empresaria incluyó además una serie de propuestas destinadas a aliviar la presión sobre el capital de trabajo. Entre ellas, la UIA solicitó reducir y automatizar los anticipos del Impuesto a las Ganancias para las pymes y simplificar los mecanismos para solicitar su reducción.

También pidió diferir durante 180 días los vencimientos de IVA para actividades estacionales y postergar las contribuciones patronales correspondientes a las economías regionales. En materia de saldos a favor, reclamó acelerar los plazos de devolución de distintos impuestos, debido al impacto que esas demoras tienen sobre la liquidez de las empresas.

Otro de los planteos apuntó a flexibilizar el uso de los reintegros de exportación, una herramienta particularmente relevante para las firmas que necesitan transformar rápidamente créditos fiscales y recursos retenidos en fondos disponibles para sostener la producción.

ARCA señaló que varias de estas propuestas requieren definiciones del Ministerio de Economía. No obstante, el organismo se comprometió a analizar una ampliación del universo de contribuyentes habilitados para compensar créditos y a revisar los montos mínimos sujetos a control en las solicitudes de reducción de anticipos de Ganancias.

La salida que busca la industria: ganar tiempo para sostener empresas

El planteo de la UIA no apunta únicamente a una moratoria. El eje es ganar tiempo. La suspensión temporal de embargos y ejecuciones fiscales permitiría, según la lógica empresaria, evitar que una dificultad de liquidez se transforme en una interrupción de la actividad, mientras que una reducción del costo de los planes de pago facilitaría la regularización de las obligaciones acumuladas.

La diferencia es relevante para las pymes, donde el límite entre una empresa con problemas financieros y una empresa que deja de operar puede estar determinado por el capital de trabajo disponible durante unas pocas semanas.

El desafío para el Gobierno consiste ahora en compatibilizar dos objetivos que pueden entrar en tensión: sostener el cumplimiento tributario y evitar que los mecanismos de recaudación profundicen el cierre de empresas y la pérdida de empleo. Una eventual respuesta de política pública deberá determinar hasta dónde puede flexibilizarse el cobro sin afectar los ingresos fiscales y, al mismo tiempo, cuánto puede costar para la economía productiva no hacerlo.

La UIA y ARCA acordaron continuar el diálogo y volver a reunirse dentro de 45 días. El próximo encuentro tendrá como telón de fondo una discusión que ya dejó de ser exclusivamente tributaria: cómo preservar el entramado pyme mientras la economía transita una etapa de reconfiguración del crédito, los costos y la demanda.

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Acon Timber ya procesa 700.000 m³ de madera y reclama bajar el costo logístico

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A dos años del inicio de sus operaciones, Acon Timber alcanzó un ritmo de consumo de madera de alrededor de 700.000 metros cúbicos anuales en su planta de Virasoro, Corrientes, por encima de los 600.000 a 650.000 m³ previstos para la primera etapa. La empresa ya trabaja sobre nuevas inversiones para ampliar su capacidad, pero su principal desafío dejó de estar dentro del aserradero: ahora está en la logística, la energía y los costos que enfrenta para llegar a los mercados internacionales.

El dato fue presentado por Nicolás Crisp durante el encuentro realizado en Posadas por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), donde expuso sobre la evolución de la planta y los obstáculos que enfrenta la industria forestal para transformar su potencial productivo en una plataforma exportadora competitiva.

“Como dije recién, a nivel productivo estamos en donde esperábamos estar, ligeramente por arriba”, explicó Crisp en diálogo con Economis. Para esta primera etapa, Acon Timber había dimensionado un consumo de entre 600.000 y 650.000 metros cúbicos de madera por año y actualmente proyecta superar los 700.000 m³.

La operación atraviesa ahora una segunda fase. Después del proceso de puesta en marcha, capacitación y estabilización de la planta, el foco pasó hacia la eficiencia, la productividad, la calidad y, especialmente, la logística, tanto para abastecer de materia prima al complejo como para colocar la producción en el exterior.

La escala permite dimensionar el impacto de la operación. Con un consumo anual superior a los 700.000 m³ de pino, la planta genera alrededor de 350.000 m³ de producto terminado y unas 90.000 toneladas de pellets. El volumen exportador ronda los 900 contenedores mensuales.

La capacidad industrial instalada, sin embargo, tiene margen para crecer. La línea de aserrado fue concebida desde el inicio para consumir hasta 1,3 millones de metros cúbicos de madera por año. El límite actual aparece en los procesos posteriores, particularmente en el secado y en la disponibilidad de energía y vapor necesaria para acompañar una mayor producción.

Por eso, la siguiente etapa de inversiones contempla nuevos secaderos, calderas y líneas de clasificación, entre otras instalaciones. La compañía ya adelantó parte de ese programa: durante 2025 incorporó siete nuevos secaderos con una inversión aproximada de US$7 millones y durante este año puso en marcha una nueva línea de producción.

La estrategia de Acon Timber, sin embargo, está condicionada por una pregunta que excede las fronteras de la planta: cuánto cuesta producir en Corrientes y cuánto cuesta sacar esa producción hacia los mercados internacionales.

“Puertas para adentro creemos que somos competitivos. Necesitamos esa competitividad tranquera para afuera”, sintetizó Crisp. La distancia es un factor determinante. Desde Virasoro hasta los puertos existe un recorrido cercano a los 1.000 kilómetros, que se transforma en un componente significativo de la estructura de costos.

Para una empresa que exporta el 100% de su producción, la logística no es un elemento accesorio. Es parte del producto que se ofrece al mercado internacional. Un costo adicional de transporte puede determinar si una operación resulta competitiva frente a productores ubicados más cerca de los puertos.

En ese punto, Crisp puso especial atención sobre el desarrollo de alternativas de transporte fluvial y la posibilidad de avanzar con una ley de cabotaje que permita ampliar la oferta logística. “Necesitás opciones y soluciones, oferta logística que venga a retirar esa carga”, sostuvo.

La discusión incorpora a los puertos de la región como parte de una infraestructura productiva que todavía necesita mayor integración. El empresario mencionó las alternativas existentes en Posadas, Ituzaingó y Corrientes, pero remarcó que la clave será contar con una red capaz de retirar grandes volúmenes de producción y conectarlos con los mercados externos a costos competitivos.

El planteo adquiere relevancia porque el crecimiento de las inversiones forestales en Misiones y Corrientes no puede analizarse únicamente desde la capacidad de los aserraderos. Si la producción industrial aumenta pero el costo para trasladarla hasta los mercados permanece elevado, parte de la ventaja competitiva generada en la planta se pierde antes de llegar al puerto.

Crisp también señaló otros costos menos visibles que impactaron sobre el proyecto una vez que comenzó a operar. Entre ellos ubicó la burocracia asociada al comercio exterior, la cantidad de documentación requerida para cada operación, los tiempos vinculados con Aduana y las dificultades para recuperar saldos de IVA derivados de las inversiones.

“Es difícil exportar desde Argentina”, planteó. Según explicó, todavía existen numerosos pasos y documentos en las operaciones de comercio exterior, algunos de ellos en formato papel, además de procesos que demandan tiempo para recuperar créditos fiscales.

Para una inversión de esta escala, esos tiempos también tienen una dimensión financiera. Los recursos inmovilizados durante períodos prolongados elevan el costo efectivo del proyecto y afectan la capacidad de las empresas para continuar invirtiendo.

El diagnóstico de Acon Timber coincide con una de las principales discusiones que atraviesan actualmente a la forestoindustria regional: el desafío ya no es demostrar que existe materia prima ni capacidad industrial, sino generar las condiciones para que esa producción pueda competir en igualdad de condiciones en el mundo.

“Necesitamos generar un entorno más competitivo que nos permita ser más competitivos como sector y como país”, sostuvo Crisp. La empresa compite directamente en mercados internacionales y, una vez que la producción llega al puerto, enfrenta reglas similares a las de otros exportadores. La diferencia se juega antes, en el costo de llegar hasta allí.

La escala de Acon Timber también plantea una oportunidad para el conjunto de la cadena. La empresa estima que tiene capacidad técnica para duplicar su volumen de producción, aunque para hacerlo deberá completar inversiones en etapas posteriores, particularmente en generación de energía y vapor, secado y otros procesos industriales.

El empresario considera que el potencial no se limita a las grandes inversiones. La mejora de las condiciones logísticas puede modificar también la ecuación de los pequeños y medianos aserraderos de Misiones y Corrientes y, hacia atrás, generar incentivos para aumentar la producción forestal.

“Una vez que estás en el puerto las reglas son las mismas para todos”, explicó. Si se consigue reducir el costo de llegar hasta ese punto, la mejora puede trasladarse a toda la cadena: desde la industria de transformación hasta el productor forestal que decide volver a plantar.

Ese es, precisamente, el salto que todavía debe dar la región: pasar de un sector con potencial a una plataforma forestal exportadora integrada. Para Crisp, el camino requiere eficiencia dentro de las fábricas, pero también infraestructura, energía, simplificación administrativa y alternativas de transporte que permitan conectar la producción del NEA con el mundo.

La experiencia de Acon Timber muestra que la inversión privada puede anticiparse y asumir el riesgo de instalar capacidad industrial a gran escala. Pero también expone el límite de esa estrategia cuando los costos externos a la fábrica reducen la competitividad del proyecto.

El próximo capítulo de la forestoindustria regional, por lo tanto, no se definirá solamente dentro de los aserraderos. Se jugará también en los puertos, las rutas, los sistemas de transporte, la energía y las reglas que determinan cuánto cuesta exportar. Si esas variables logran alinearse, la capacidad industrial instalada en Misiones y Corrientes puede dejar de ser solamente una promesa de desarrollo y convertirse en una plataforma sostenida de exportaciones, empleo e inversión.

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Corrientes apuesta a la forestoindustria y pone la logística en el centro de su estrategia exportadora

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La ministra de Industria de Corrientes, Mariel Gabur, planteó que la integración regional y la reducción de los costos logísticos son condiciones centrales para que la forestoindustria del NEA pueda ampliar su inserción internacional. En diálogo con Economis, durante el encuentro realizado en Posadas por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), destacó las inversiones que avanzan en Corrientes y reclamó una agenda común para Misiones, Corrientes y el resto de la región.

Gabur sostuvo que la forestoindustria debe pensarse como una cadena regional y no desde los límites administrativos de cada provincia. La funcionaria coincidió con el planteo realizado durante el encuentro sobre la necesidad de integrar capacidades, inversiones e infraestructura para construir soluciones comunes para un sector que puede generar mayor valor agregado, empleo y exportaciones.

“Si no lo hacemos juntos, si no lo hacemos en equipo, pensando como región”, resumió la ministra al explicar la mirada de Corrientes. En su análisis, la escala es uno de los factores que puede permitir que las inversiones que ya se instalaron en la provincia produzcan un efecto que exceda sus establecimientos y alcance a proveedores, pequeños aserraderos y trabajadores de toda la cadena.

La provincia atraviesa una etapa de industrialización forestal que Gabur definió como un proceso que Corrientes comenzó a profundizar tomando experiencias previas de Misiones. Según explicó, actualmente cuatro de las inversiones más relevantes del sector están radicadas en territorio correntino y constituyen proyectos concretos que ya están generando actividad.

La ministra destacó particularmente el caso de la industria Acon Timber, cuya planta en Virasoro se encuentra operativa y amplió sus inversiones por encima de las previsiones iniciales. Para Corrientes, ese tipo de proyecto representa una oportunidad para transformar una producción primaria de gran escala en una estructura industrial capaz de abastecer mercados externos.

El desafío, sin embargo, comienza una vez que las industrias están instaladas. Gabur planteó que el siguiente paso consiste en generar un ecosistema capaz de integrar a los distintos eslabones de la cadena forestoindustrial y permitir que los beneficios de las grandes inversiones alcancen también a empresas de menor escala.

“Tenemos que mirar al mundo, tenemos que insertarnos en el mundo”, afirmó la ministra, al considerar que el mercado interno tiene un límite y puede resultar insuficiente para sostener el crecimiento de la actividad. La estrategia correntina apunta, por eso, a desarrollar productos que puedan cumplir con los requisitos ambientales, técnicos y de certificación exigidos por los principales mercados internacionales.

La referencia a Europa y Estados Unidos introduce una variable cada vez más relevante para la industria forestal: la competitividad ya no depende solamente del precio y la calidad, sino también de la capacidad de demostrar trazabilidad, cumplimiento ambiental y estándares de producción. Gabur señaló que Corrientes trabaja en certificaciones y normas ambientales como parte de una estrategia para acceder a esos mercados.

Pero la apertura exportadora enfrenta una restricción estructural: la distancia. Las industrias forestales del NEA se encuentran alejadas de los principales puertos de salida y deben absorber costos de transporte elevados para colocar su producción en los mercados internacionales. Por eso, para Gabur, la logística constituye actualmente uno de los principales desafíos de la provincia.

Corrientes avanzó en esa dirección con inversiones en infraestructura portuaria, entre ellas el puerto ubicado en el Parque Industrial de Ituzaingó. La provincia también trabaja en el mantenimiento de caminos para garantizar el traslado de la materia prima desde las zonas forestales hasta los establecimientos industriales.

La ministra señaló además que el Gobierno provincial proyecta nuevos puertos y considera que el aprovechamiento de los ríos constituye una de las alternativas más importantes para reducir los costos de transporte. La apuesta excede a Corrientes: plantea una infraestructura fluvial integrada para toda la Mesopotamia y el NEA.

En ese punto, Gabur puso el foco en la hidrovía y reclamó que su alcance no quede limitado al tramo actualmente utilizado. “La hidrovía debe llegar más allá de Confluencia”, sostuvo, al plantear que Misiones, Corrientes y Chaco deben formar parte de un mismo esquema logístico que permita conectar la producción regional con los mercados internacionales.

La discusión sobre navegación tiene un componente regulatorio además del estrictamente físico. La ministra consideró necesaria una legislación que permita desarrollar plenamente el transporte fluvial y generar las condiciones para que los ríos puedan convertirse en corredores competitivos para las exportaciones regionales.

El planteo converge con una preocupación que también aparece entre los industriales forestales misioneros: producir a escala internacional no alcanza si el costo de trasladar la mercadería hasta los mercados elimina la ventaja obtenida dentro de la planta. La competitividad, en ese sentido, se juega tanto en la industria como en la infraestructura que la conecta con el mundo.

La energía representa el otro gran cuello de botella señalado por Gabur. Corrientes genera actualmente alrededor del 30% de la energía que consume a través de biomasa, una fuente vinculada directamente con su estructura forestal. Sin embargo, la falta de acceso al gas natural continúa siendo una limitación para ampliar las posibilidades industriales en buena parte del territorio.

Actualmente existen parques industriales con acceso al gas en Paso de los Libres, Curuzú Cuatiá y Mercedes. La situación es diferente en la zona central y norte de la provincia y particularmente en la capital, donde la ausencia de esta fuente energética representa, según la ministra, una desventaja para el desarrollo de nuevas industrias.

La funcionaria señaló que el gobernador Juan Pablo Valdés gestiona ante Nación para avanzar en esta agenda. El reclamo busca que la infraestructura energética acompañe el proceso de industrialización y que las empresas correntinas puedan competir en condiciones similares a las de otras regiones del país.

La ecuación que plantea Corrientes combina entonces tres variables: inversiones industriales, logística competitiva y energía. Las primeras ya comenzaron a materializarse; las otras dos aparecen como condiciones necesarias para que esas inversiones puedan ampliar su producción y generar un mayor efecto sobre la economía regional.

El desafío adicional será lograr que el crecimiento de los grandes establecimientos se conecte con las pequeñas y medianas empresas que integran la cadena. Para Gabur, la política pública debe generar condiciones para que los pequeños aserraderos también puedan incorporarse al proceso de modernización, certificación y acceso a mercados.

La discusión planteada en Posadas por los 80 años de AFoA mostró, así, que la forestoindustria del NEA atraviesa una oportunidad de transformación, pero también enfrenta restricciones que ningún establecimiento puede resolver por sí solo. La escala industrial, la infraestructura y la coordinación entre provincias aparecen como piezas de una misma estrategia.

Para Corrientes, el próximo salto no consiste únicamente en atraer más inversiones. Consiste en conseguir que la producción pueda salir de la región a costos competitivos, cumplir las exigencias de los mercados globales y generar un entramado de proveedores y empresas locales capaz de capturar una parte mayor del valor agregado.

En ese escenario, la integración con Misiones y el resto del NEA deja de ser una consigna institucional y se convierte en una cuestión económica concreta. Si la región logra coordinar puertos, hidrovía, caminos, energía y estándares productivos, la forestoindustria puede pasar de ser una actividad de fuerte base primaria a consolidarse como uno de los motores exportadores del nordeste argentino.

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Mercedes Omeñuka: “Las pymes forestales no llegan con los números para competir”

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La industria forestal argentina atraviesa una etapa de fuerte presión sobre sus márgenes, con un problema que combina costos crecientes, demanda interna deprimida y dificultades para acceder a financiamiento. Así lo planteó Mercedes Omeñuka, presidenta de la Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines (FAIMA), en una entrevista con Economis en el marco del encuentro realizado en Posadas por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA).

Omeñuka sostuvo que el deterioro no es reciente. Según explicó, desde hace aproximadamente un año las entidades empresarias vienen advirtiendo sobre una situación cada vez más compleja, particularmente para las pymes, que cuentan con menor espalda financiera y menor capacidad para absorber aumentos de costos o competir por volumen.

“Con los costos que siguen en aumento, los costos logísticos que están elevados, la energía y la materia prima son costos que nosotros hoy no estamos pudiendo trasladar al precio del producto”, señaló.

La advertencia adquiere una dimensión particular en Misiones, donde la actividad forestal tiene una fuerte dependencia del transporte y de los mercados extrarregionales. Para las empresas que producen bienes con mayor valor agregado, cada incremento logístico impacta directamente sobre la posibilidad de colocar producción fuera de la provincia.

Uno de los puntos centrales planteados por Omeñuka es que la industria no enfrenta necesariamente un problema de falta de mercados. Por el contrario, existen oportunidades comerciales en distintos destinos internacionales, pero los costos argentinos dificultan transformar esos pedidos en operaciones concretas.

“Tenemos a diario pedidos de madera de India, de Indonesia, de China”, explicó. También mencionó la existencia de demanda desde Europa. Sin embargo, la ecuación económica no permite a muchas pymes llegar al mercado internacional en condiciones competitivas.

El problema aparece especialmente frente a Brasil, uno de los principales competidores y vecino inmediato de Misiones. Las empresas argentinas enfrentan costos logísticos y locales superiores y, según la titular de FAIMA, eso las coloca en una situación de desigualdad cuando intentan exportar productos con valor agregado.

La paradoja es significativa: hay demanda internacional, capacidad industrial y recursos forestales, pero la estructura de costos impide aprovechar plenamente ese potencial.

El alivio impositivo todavía no alcanza a las pymes

Consultada sobre las medidas anunciadas por el Gobierno nacional para el sector productivo y sobre el impacto de los incentivos a las inversiones, Omeñuka marcó una diferencia entre los instrumentos destinados a nuevos proyectos y las necesidades de las empresas que ya están operando.

“Para una pyme hoy nosotros no hemos recibido todavía ningún tipo de incentivo de reducción de impuestos”, afirmó.

La dirigente valoró las posibilidades asociadas a los nuevos regímenes de inversión, pero señaló que no resuelven el problema inmediato de las pequeñas y medianas industrias que necesitan sostener su estructura productiva y recuperar competitividad.

El financiamiento aparece en el mismo punto de tensión. La posibilidad de incorporar equipamiento de última generación existe, pero las tasas de crédito representan una barrera para empresas cuyos márgenes ya se encuentran comprimidos.

“Está bárbaro, son equipos de primera línea, pero nosotros en la situación en que está una pyme hoy no llegamos”, resumió al referirse a las alternativas de financiamiento para equipamiento.

La pregunta empresarial es entonces cómo amortizar una inversión financiada a tasas elevadas en un contexto donde la demanda y los márgenes no permiten asegurar un retorno suficiente.

La dificultad no se concentra en las exportaciones. Las empresas que dependen del mercado interno enfrentan otro problema: la contracción de la actividad económica.

Omeñuka señaló que la construcción privada continúa deprimida y que la caída de la obra pública también tuvo impacto sobre la demanda de productos forestales. En ese sentido, observó con expectativa las nuevas licitaciones de infraestructura y caminos, con la posibilidad de que puedan generar una reactivación parcial de la actividad.

La construcción es uno de los principales canales para ampliar el consumo de madera. Por eso, la recuperación del sector no depende exclusivamente de las exportaciones: también requiere reconstruir demanda dentro de la Argentina.

En esa línea, FAIMA viene promoviendo el uso de madera en la construcción de viviendas. Omeñuka consideró que la expansión de proyectos industriales como el que avanza en Virasoro puede contribuir a modificar la percepción del mercado argentino sobre la construcción con madera.

“Nosotros necesitamos que en la Argentina consumamos más madera”, planteó.

El nuevo peaje abre otra discusión sobre competitividad

La posible incorporación de nuevos peajes en Misiones aparece como un factor adicional de preocupación para la industria, especialmente por la importancia que tiene el corredor hacia Buenos Aires para colocar producción.

Omeñuka sostuvo que el sector puede comprender el pago de un peaje si existe una contraprestación efectiva en infraestructura. El problema, advirtió, aparece cuando aumentan los costos de transporte sin una mejora equivalente en las rutas.

“Si vos pagás un costo elevado pero tenés rutas que estén en condiciones, por ahí uno dice: miro para otro lado y pago. El tema es que nos pongan más peajes y sigan las rutas en las mismas condiciones”, señaló.

La cuestión excede al sector forestal. Para una industria ubicada lejos de sus principales mercados, la infraestructura vial forma parte de la estructura productiva. Cada deterioro en las rutas o incremento en los costos de traslado termina incorporándose al precio final y reduce el margen disponible para competir.

El debate sobre los nuevos peajes, por lo tanto, queda atado a una condición concreta: que el financiamiento de la infraestructura se traduzca efectivamente en mejores corredores logísticos.

Respecto de las perspectivas para el próximo año, la presidenta de FAIMA evitó proyectar una recuperación automática por el calendario electoral. Su diagnóstico está condicionado a la evolución de la actividad económica.

“Si traspolamos la situación de hoy y si no hay una reactivación de la economía, la vemos compleja”, sostuvo.

La industria necesita que confluyan varias condiciones: recuperación de la construcción, reducción de costos, financiamiento accesible, inversión tecnológica y una estructura tributaria que permita competir. Sin esa combinación, el potencial productivo seguirá limitado.

Omeñuka, sin embargo, diferenció potencial de coyuntura. La capacidad existe y las empresas cuentan con conocimiento, recursos y posibilidades de expansión. El problema es que las condiciones actuales todavía no permiten transformar ese potencial en crecimiento sostenido.

“Capacidades, las empresas tienen. Con inversiones que sean acordes a la capacidad de cada pyme, esto se puede revertir”, afirmó.

Una oportunidad que Misiones todavía puede convertir en industria

El planteo de FAIMA deja planteada una agenda que excede la discusión coyuntural sobre el precio de la madera. Para Misiones, el desafío es avanzar desde una economía forestal basada en la disponibilidad de materia prima hacia una estructura con mayor transformación industrial y capacidad exportadora.

Pero esa transición requiere que la competitividad no quede limitada a la productividad dentro de la fábrica. Energía, impuestos, financiamiento, rutas, logística y acceso a mercados forman parte de la misma ecuación.

La existencia de pedidos internacionales demuestra que el mercado potencial está allí. La discusión pendiente es cómo lograr que las empresas argentinas puedan atenderlo.

Para las pymes, el salto tecnológico no puede pensarse separado de las condiciones financieras. Para las exportaciones, la competitividad no depende solamente del tipo de cambio, sino también de cuánto cuesta producir y transportar. Y para el mercado interno, la recuperación forestal está estrechamente vinculada con la construcción.

La industria forestal tiene, en palabras de Omeñuka, un “potencial enorme”. El punto crítico para 2027 será determinar si las condiciones económicas permiten finalmente convertir esa capacidad instalada en más producción, más consumo de madera, más exportaciones y mayor valor agregado dentro de Misiones.

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