Acuerdo Mercosur-UE: puertas que se abren para Misiones
Con 69 votos positivos, 3 negativos y 3 abstenciones el Senado sancionó como ley el pacto, que ahora deberá ser reglamentado. La oposición manifestó críticas al Gobierno nacional por la estrategia de integración internacional y la falta de cláusulas de resguardo
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El Senado de la Nación aprobó por 69 votos a favor y 3 en contra el acuerdo Unión Europea-Mercosur. Luego de cuatro horas de debate en donde los senadores de La Libertad Avanza tuvieron una baja participación, el peronismo fue pasando uno a uno sus legisladores señalando el apoyo pero con críticas al Gobierno nacional, su política en lo referente a los tratados internacionales y a su política económica.
Solo tres senadores se mostraron en contra, todos del bloque del peronismo. Los bonaerenses Juliana Di Tullio y su coterráneo Eduardo Wado de Pedro, y la fueguina Cándida Cristina López. El resto de los miembros del recinto votó a favor del entendimiento.
La aprobación en el Senado del acuerdo Unión Europea–Mercosur -con 69 votos a favor y apenas 3 en contra- marca un punto de inflexión después de 25 años de negociaciones. Pero más allá del debate político nacional, en Misiones el análisis se concentra en otra dimensión: qué oportunidades reales puede generar para las economías regionales y cómo aprovecharlas.
La senadora misionerista Sonia Rojas Decut lo definió como una “oportunidad histórica”, aunque con un desafío central: competir en un escenario internacional donde persisten desventajas arancelarias y regulatorias.
Economías regionales con potencial
Misiones produce calidad. Té, yerba mate, forestoindustria, arándanos y productos orgánicos forman parte de una matriz exportadora que, pese a la escala limitada frente a gigantes globales, ha sabido posicionarse en nichos específicos.
La forestoindustria, por ejemplo, exhibe un liderazgo sólido en la región, con más de 900 establecimientos industriales y una de las mayores superficies forestales implantadas del país. El desafío ya no es solo vender madera o pasta celulósica, sino escalar en valor agregado.
En ese punto, el ministro de Industria de Misiones, Federico Fachinello, fue claro: “Son puertas que se abren. Pero hay que trabajarlas a todas para que sumar exportadores”.
La clave, según el ministro, está en exportar productos terminados, con trabajo misionero incorporado. “No es la yerba a granel, es el paquete puesto en el Mercadona. Es el extracto que va a Austria para que Red Bull haga el energizante. Es la pieza que forma parte de un mueble de IKEA”.
La definición sintetiza el cambio de paradigma: eludir vender materia prima -Misiones es la principal exportadora de manufacturas de origen agropecuario e industrial del NEA- y fortalecer la colocación de productos con marca, certificaciones y estándares internacionales.
El potencial de Misiones está en productos orgánicos, empresas forestales con certificaciones ambientales y laborales, elaboraciones con mayor procesamiento local, sobre todo en yerba y tabaco.
También hay una oportunidad estratégica para el té misionero: diversificar mercados y reducir la dependencia histórica de Estados Unidos.
Debate político, impacto provincial
El debate en el Senado reflejó apoyos con matices. Desde el oficialismo, Francisco Paoltroni habló de “un camino al desarrollo del interior profundo eternamente postergado”. El peronismo acompañó con observaciones, señalando la necesidad de cláusulas de protección y políticas complementarias.
Hubo advertencias sobre la competitividad industrial y el riesgo de que las licitaciones públicas europeas expongan debilidades estructurales. Pero el consenso mayoritario avanzó sobre la idea de que el acuerdo es una política de Estado que trasciende gobiernos.
Para Misiones, la discusión no es ideológica sino estratégica: cómo insertarse con inteligencia en un mercado de más de 400 millones de consumidores con altos estándares ambientales y sanitarios.
