Los directores del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) decidieron extender a 3 meses la prohibición de la cosecha, recomendaron suspender las plantaciones por el plazo de 2 años y que en la próxima cosecha se deje por lo menos un 20 por ciento de hoja verde en planta, en un intento por atender los reclamos de mejores precios de productores y tareferos misioneros.
Todas estas medidas eran reclamadas en los petitorios presentados por productores y tareferos, quienes sin embargo decidieron continuar con las protestas en diferentes puntos de la provincia y que incluyeron en las últimas jornadas cortes en las principales rutas de la provincia.
Al explicar los cambios decididos por el Inym, el presidente del organismo Alberto Re, explicó que tras analizar todas las variantes del mercado, “se resolvió avanzar en dos ejes para equilibrar la oferta y la demanda que empuja hacia abajo el valor de la materia prima”.
En ese sentido reveló que “no hubo unanimidad de opiniones pero por mayoría se sacó una resolución -que debe ser refrendada por el ministerio de Agricultura de la Nación- que extiende a tres meses la prohibición de cosecha, que será desde el 1 de septiembre hasta el 30 de noviembre de este año.
Al mismo tiempo, se recomendó paralizar las plantaciones por dos años con el objetivo de morigerar la oferta de yerba mate y se instó a los productores a que en la cosecha de este año, se deje por lo menos un 20 por ciento de hoja en planta.
Mientras se sigue discutiendo el precio -el 1 de marzo habrá una nueva reunión- el Inym recomienda a los productores que no vendan por debajo del precio oficial y sostengan la materia prima hasta que se definan los nuevos valores.
A pesar de las medidas anunciadas, los productores y tareferos de la localidad misionera de Andresito ratificaron que continuarán hasta el viernes con los cortes en la ruta provincial 19. En San Vicente hay un corte en estos momentos que bloquea el paso de camiones y la producción en la zona Centro.
Uno de los voceros de esa protesta, Hugo Silva, anunció sin que un grupo se movilizará hasta Posadas para dialogar con las autoridades e interiorizarse sobre las medidas anunciadas, “pero en tanto se mantiene el plan de lucha hasta que se garantice el bono especial de emergencia de 4.000 pesos y el subsidio interzafra”.
Es que el ofrecimiento de alimentos, kits escolares y provisiones por parte del Gobierno provincial, no dejó conforme a los manifestantes que insisten con la implementación del bono de emergencia.
El Informe de Coyuntura del IERIC (Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción), con datos correspondientes a los meses de diciembre de 2016 y enero de 2017, señala una baja en el empleo formal de 2,6% respecto a noviembre.
En el mes de registraron 373.794 puestos de trabajo. Si bien de esta manera se interrumpió una secuencia de cuatro meses consecutivos de recuperación, el informe aclara que dada la estacionalidad que afecta a la actividad sectorial en el último mes de cada año, en diciembre siempre se reduce el nivel de empleo en la construcción.
La comparación respecto a diciembre de 2015 exhibe una caída del empleo registrado en el sector de 3,2%, evidenciando así el menor ritmo de contracción de todo el 2016 y promediando en el año una baja de 10,3% interanual.
En el mes de registraron 373.794 puestos de trabajo. Si bien de esta manera se interrumpió una secuencia de cuatro meses consecutivos de recuperación, el informe aclara que dada la estacionalidad que afecta a la actividad sectorial en el último mes de cada año, en diciembre siempre se reduce el nivel de empleo en la construcción.La comparación respecto a diciembre de 2015 exhibe una caída del empleo registrado en el sector de 3,2%, evidenciando así el menor ritmo de contracción de todo el 2016 y promediando en el año una baja de 10,3% interanual.El cuarto trimestre del año 2016 culminó con un promedio de ocupación de 378.218 puestos de trabajo registrados, marcando una expansión de 2,2% en relación al trimestre precedente y una caída del 7,7% en comparación con igual período de 2015.
El indicador de empleo promedio se ubicó en el orden de los 12,9 puestos de trabajo por firma constructora, un 1,5% menor que en noviembre último.
Pese a la caída en el empleo, Misiones (27,3%) y Tucumán (16,3%) se encuentran con una marcada alza interanual en los despachos de cemento. Pero por su incidencia en el total, cabe resaltar los casos de Santa Fe (+9,7%) y, sobre todo, el Área Metropolitana de Buenos Aires (4,1%) y el interior de la Provincia de Buenos Aires (5,9%); jurisdicción esta última que, tomada como tal, es la segunda en importancia por nivel de consumo
La baja estacional de la ocupación sectorial durante diciembre se pudo apreciar en casi la totalidad de las jurisdicciones que componen el territorio nacional. Entre las más significativas en relación a noviembre se destacan las registradas en las provincias de Misiones (-13%), La Pampa (-5,9%) y Formosa (-4,9%).
Las grandes jurisdicciones han sido los distritos de mejor evolución relativa en todo el año 2016, al contrario de lo acontecido en 2015, siendo la caída del empleo en el resto del país lo que impulsó la disminución a nivel nacional, destacándose las regiones del Noreste (-19,6% interanual) y de Cuyo (-17,4%).
La baja del empleo durante 2016 en la Región Metropolitana fue del 8,4% interanual y se explica fundamentalmente por la disminución de 11% en la cantidad de puestos de trabajo registrados en el Gran Buenos Aires, siendo contrastada con una merma más moderada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (-5,5%).
Además, el informe señala que el salario promedio percibido en el mes de diciembre por los trabajadores de la construcción fue de $18.738, incluyendo el proporcional del medio aguinaldo. Dicho monto representa un alza de 31,7% interanual.
Según los datos estadísticos, el promedio salarial en 2016 (incluyendo los pagos en concepto de aguinaldo) fue de $12.625, lo que indica un ritmo de expansión acumulado a lo largo del año del 29,5%, el más elevado desde el año 2012.
Finalmente, refleja que la cantidad de empleadores que realizan su actividad en la industria de la construcción inició el año 2017 con una baja de 0,8% interanual, sensiblemente menor al -1,4% con que finalizó en diciembre pasado. Esta variación representa un total de 197 firmas menos que un año atrás, muy por debajo de las 1.949 firmas que dejaron la actividad entre enero de 2014 y 2015.
FORDLÂNDIA, Brasil — La selva de la Amazonía ya engulló el campo de golf Winding Brook Golf Course. Las inundaciones hicieron estragos en el cementerio y dejaron un rastro de cruces de concreto. ¿Y el hospital de cien camas que diseñó el aclamado arquitecto de Detroit Albert Kahn? Lo destruyeron los saqueadores.
Dado el nivel de deterioro y decrepitud que hay en este pueblo, fundado en 1928 por el empresario industrial Henry Ford en lo más profundo de la cuenca del río Amazonas, uno no esperaría toparse con las casas imponentes y bien preservadas en Palm Avenue. Sin embargo, ahí estaban, gracias a los ocupantes ilegales.
“Esta calle fue el paraíso de los saqueadores: los ladrones se llevaron los muebles, las perillas de las puertas, cualquier cosa que dejaran los estadounidenses”, señaló Expedito Duarte de Brito, un lechero jubilado de 71 años que vive en una de las casas construidas para los directivos de Ford, las cuales se ubican en lo que se planeó como un pueblo utópico rodeado de plantaciones. “Pensé: ‘Si yo no habito este pedazo de historia, será una ruina más de Fordlândia’”.
En más de una década como reportero en América Latina, he realizado una gran cantidad de viajes al Amazonas: me atraían una y otra vez sus ríos vastos, los cielos gloriosos, las ciudades prósperas, las civilizaciones perdidas y las historias de arrogancia que consumió la naturaleza. Sin embargo, por algún motivo nunca había llegado a Fordlândia.
Resolví esa situación este año cuando abordé una barcaza en Santarém, un puesto de avanzada ubicado en la confluencia de los ríos Amazonas y Tapajós, y realicé el viaje de seis horas al lugar en el que Ford, uno de los hombres más ricos del mundo, intentó convertir una huella colosal de selva brasileña en una tierra de la fantasía del Medio Oeste estadounidense.
Exploré el lugar a pie. Me paseé por las ruinas y hablé con los buscadores de oro, los agricultores y los descendientes de los trabajadores de la plantación que viven aquí. Lejos de ser una ciudad perdida, Fordlândia es el hogar de cerca de 2000 personas, algunas de las cuales viven en estructuras derruidas que se construyeron hace casi un siglo.
Ford, el fabricante de automóviles considerado uno de los fundadores de los métodos de producción industrial de Estados Unidos, trazó su plan para Fordlândia con el fin de tener su propia producción de caucho, el cual se utilizaba en la fabricación de neumáticos y partes de autos como válvulas, mangueras y tapones.
Al hacerlo, se introdujo en una industria que fue moldeada por el imperialismo y supuestos pretextos botánicos. Brasil era el hogar del Hevea brasiliensis, el codiciado árbol del caucho, y la cuenca del Amazonas había estado en auge de 1879 a 1912 cuando las industrias de Estados Unidos y Europa coparon la demanda por ese producto.
No obstante, para desgracia de los líderes brasileños, Henry Wickham, un botánico y explorador británico, extrajo en secreto semillas de Hevea brasiliensis de Santarém, con lo cual proporcionó el suministro genético para plantaciones de caucho en las colonias británicas, holandesas y francesas que estaban en Asia.
Fordlândia ahora es el hogar de cerca de 2000 personas, muchas de las cuales viven en las estructuras originales. Credit Bryan Denton para The New York Times
Estas labores al otro lado del mundo devastaron la economía brasileña del caucho. Sin embargo, Ford detestaba depender de los europeos, porque temía que hubiera una propuesta de Winston Churchill de crear un cartel del caucho. Por lo tanto, en un movimiento que satisfizo a los funcionarios brasileños, adquirió una gran extensión de terreno en el Amazonas.
Desde un inicio, la ineptitud y la tragedia plagaron la empresa, y el historiador Greg Grandin las documentó meticulosamente en un libro que leí mientras el bote llegaba a Tapajós. Los hombres de Ford hicieron caso omiso a los expertos que pudieron aconsejarles sobre agricultura tropical y plantaron semillas de valor dudoso, lo cual provocó que las plagas destruyeran la plantación.
A pesar de sufrir este tipo de reveses, Ford construyó un pueblo al estilo de Estados Unidos, para que lo habitaran brasileños que quisieran moldearse a lo que Ford consideraba valores estadounidenses.
Lápidas viejas de la época de Ford tumbadas en el piso después de años de inundaciones y erosión Credit Bryan Denton para The New York Times
Los empleados se instalaron en búngalos hechos de tabla de chilla —diseñados en Michigan, por supuesto—, algunos de los cuales siguen en pie. Los faroles iluminaban las aceras de concreto. Porciones de estas veredas aún se encuentran en el pueblo, cerca de tomas de agua de color rojo, bajo la sombra de salones de baile deteriorados y almacenes derruidos.
“Resulta que Detroit no es el único lugar en el que Ford produjo ruinas”, dijo Guilherme Lisboa, de 67 años, el dueño de un pequeño hostal llamado “Pousada Americana”.
Además de producir caucho, era evidente que Ford, abstemio declarado, antisemita y escéptico de la era del jazz, quería que la vida en la selva fuera más transformadora. Sus gerentes estadounidenses prohibieron el consumo de alcohol mientras promovían la jardinería, bailar la cuadrilla y leer la poesía de Emerson y de Longfellow.
Hay árboles que crecen en los almacenes abandonados de Fordlândia Credit Bryan Denton para The New York Times
La búsqueda de la utopía de Ford iba aún más allá: los llamados “escuadrones sanitarios” que operaban por todo el lugar mataban perros callejeros, desaguaban charcos en los que se podían multiplicar los mosquitos que transmitían la malaria y revisaban si los empleados tenían enfermedades venéreas.
“Con la certeza de un propósito y de una falta de curiosidad acerca del mundo que parece demasiado familiar, Ford rechazó deliberadamente los consejos de los expertos y se dispuso a convertir al Amazonas en el Medio Oeste de su imaginación”, escribió el historiador Grandin en su narración sobre el pueblo.
Estos días, las ruinas de Fordlândia son el testimonio de la locura que implica intentar que la selva se someta a la voluntad del hombre.
En la búsqueda para promover el automóvil como una forma de recreación, junto con el campo de golf, las canchas de tenis, el cine y las piscinas, los gerentes diseñaron cerca de 50 kilómetros de caminos alrededor de Fordlândia. Sin embargo, prácticamente no hay autos en los caminos fangosos del pueblo, ya que los eclipsaron las motocicletas que se encuentran en los pueblos que se ubican a lo largo del Amazonas.
Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, era evidente que cultivar árboles de caucho en Fordlândia no sería rentable debido a las plagas, la competencia del caucho sintético y las plantaciones asiáticas recién liberadas de la dominación japonesa.
Después de que Ford devolviera el pueblo al gobierno de Brasil en 1945, los funcionarios transfirieron Fordlândia de una agencia pública a otra, en gran parte para que se realizaran experimentos infructuosos de agricultura tropical. El pueblo entró en un aparente estado de deterioro perpetuo.
Pasajeros que esperan un bote observan la estación estadounidense de bombeo de agua. Credit Bryan Denton para The New York Times
“No pasa nada aquí, y así me gusta”, señaló Joaquim Pereira da Silva, un agricultor de 73 años originario del estado de Minas Gerais, quien llegó a Fordlândia en 1997 siguiendo sus sueños. Ahora vive en Palm Avenue en una antigua casa estadounidense que le compró por 20.000 reales (casi 6670 dólares) a un ocupante ilegal que la arregló.
“Los estadounidenses no sabían nada sobre el caucho, pero sabían construir cosas que perduran”, agregó.
Hay algo en esta utopía fallida que toca las fibras sensibles de académicos y artistas en otras partes del mundo. Fordlândia inspiró el álbum de 2008 del compositor islandés Johann Johannson y una novela de 1997 de Eduardo Sguiglia sobre un aventurero argentino que viaja aquí para reclutar trabajadores de la plantación.
Un agricultor local ahora habita un búngalo construido por estadounidenses que alguna vez albergó a los ejecutivos de Ford. Credit Bryan Denton para The New York Times
Algunos descendientes de los trabajadores que se establecieron en Fordlândia, junto con migrantes nuevos de otras partes de Brasil, tienen terrenos pequeños donde pasta el ganado de cebú. Hay otras personas que plantan yucas en zonas en las que hace décadas se cortaron árboles de caucho. Muchos otros sobreviven gracias a pequeños pagos o pensiones de seguridad social.
También hay residentes como Eduardo Silva dos Santos, quien nació hace 66 años en el hospital que concibió Kahn, el arquitecto que diseñó gran parte del Detroit del siglo XX. Dos Santos ahora vive en una casa pequeña cerca de las ruinas del hospital.
A partir de los materiales que obtuvo hurgando entre las cosas que dejaron los estadounidenses, hizo una linterna para pescar con partes de autos viejos y un molinillo de especias con maquinaria que había sido desechada. Dos Santos ofrece opiniones diversas sobre Fordlândia bajo la administración estadounidense, y qué fue para él crecer en los años posteriores a que Ford vaciara el pueblo.
Pisos y muebles de madera adornan el llamado American Club. Credit Bryan Denton para The New York Times
“En la época de Ford este lugar estaba limpio; en el pueblo no había insectos ni animales ni selva”, dijo dos Santos, uno de los once niños que nacieron en una de las familias que dependían de la plantación de caucho.
“Mi padre trabajó para ellos, y hacía lo que le ordenaban. Los trabajadores eran como perros: obedecían”, indicó. No obstante, para desagrado de Ford, no obedecían siempre.
Los gerentes intentaron imponer la prohibición de alcohol, pero los trabajadores simplemente se subían a los botes y se iban a la llamada “isla de la inocencia”, la cual estaba cerca del pueblo y contaba con bares y prostíbulos. Y en 1930, los trabajadores se hartaron de ir al comedor a seguir la dieta de avena, duraznos enlatados y arroz integral que dispuso Ford, y desataron un disturbio a gran escala.
Destruyeron los relojes para fichar, cortaron la electricidad de la plantación y cantaron “Brasil para los brasileños; matemos a todos los estadounidenses”, con lo cual lograron que algunos de los gerentes huyeran hacia la selva.
Una toma de agua de la época de Ford frente al río Tapajós Credit Bryan Denton para The New York Times
El Amazonas mostró sus propios retos a los estadounidenses. Algunos no pudieron adaptarse a las condiciones y sufrieron colapsos nerviosos. Uno se ahogó cuando lo agarró una tormenta mientras viajaba en el río Tapajós. Otro gerente se fue después de que murieran tres de sus hijos a causa de las fiebres tropicales.
Ford podría haber evitado estas tragedias y la terrible gestión de la plantación si hubiera buscado consejo de los especialistas o de académicos para cuidar los árboles de caucho, o sobre la capacidad del Amazonas para frustrar empresas ostentosas.
Sin embargo, parecía que Ford tenía una aversión a aprender del pasado.
“La historia es un disparate”, comentó a The New York Times en 1921. “¿De qué sirve saber cuántas cometas volaron los griegos antiguos?”.
Lenín Moreno, el candidato de Alianza PAIS, no llegó al 40% necesario para vencer en primera vuelta y se enfrentará con Guillermo Lasso de la alianza CREO-SUMA en el ballottage del 2 de abril. El oficialismo llegaba al 39,35%, mientras que el aspirante opositor obtenía el 28,13%, más de 11 puntos menos, con el 99,2% de las mesas escrutadas.
El presidente, Rafael Correa, confirmó ayer que habrá segunda vuelta y afirmó que volverán a ganar. El mandatario expresó: “Sería una catástrofe para el país la victoria de Lasso. Sus propuestas son imposibles, no va a poder lograr lo que propone y lo poco que pueda hacer implicaría que Ecuador quiebre en pocos meses entonces en un año se estarían pidiendo elecciones anticipadas y tendré que volver a presentarme y vencerlos nuevamente”. Sin embargo, ratificó que están confiados en obtener una “victoria contundente”.
El escenario de cara a la segunda vuelta se le presenta difícil a PAIS: La derechista Cynthia Viteri, quien salió tercera con el 16%, ya declaró que apoyará a Lasso y el socialdemócrata Paco Moncayo, cuarto con el 6,7%, afirmó que no respaldará a ninguno de los dos candidatos, aunque en la campaña había asegurado que votaría al candidato de la oposición. Por ahora, el único de los siete candidatos opositores que mostró mayor cercanía con Moreno antes que con Lasso fue Iván Espinel, sexto con el 3%. Ayer se reunieron en Guayaquil y Espinel dejo a entrever que apoyaría al oficialismo, pero aclaró que el buró político de su partido lo definirá.
“Moreno requerirá el apoyo de sectores de la población desencantados con el proceso político de la Revolución Ciudadana para vencer en la segunda vuelta. Lasso, por su parte, tiene un límite en la capacidad de conectar con los sectores populares, ya que lo recuerdan por la crisis financiera de 1999. Su fuerte sería aglutinar el voto de rechazo al actual gobierno”, explicó el economista y magíster en políticas públicas Andrés Mideros Mora, en diálogo con Página 12.
Lasso fue uno de los banqueros que más se enriqueció en la crisis de 1999 que terminó con la dolarización de la economía. Él mismo, ese año, fue superministro de Economía y Energía en el gobierno de Jamil Mahuad y embajador itinerante en la presidencia de Lucio Gutiérrez, quien asumió con un discurso progresista y aliado con las organizaciones sociales en 2003, pero no tardó en virar y alinearse totalmente con Estados Unidos. Gutiérrez huyó en helicóptero en 2005 en medio de una rebelión popular.
Manuela Celi, magíster en Estudios Latinoamericanos, aseguró que “Lasso se beneficia del voto castigo a Correa y de sectores medios que asumen como propias las luchas por la baja de impuestos y ‘la libertad de expresión’, por ejemplo, y que además vieron su capacidad de consumo disminuida en estos últimos años”. Además, agregó: “hay una tendencia de debilitamiento de Alianza PAIS en los últimos años; en las elecciones locales de 2014 perdieron la capital, Quito, y la tercera ciudad más poblada, Cuenca”. El oficialismo no gobierna ninguna de las tres ciudades con más habitantes del país, ya que la de mayor población, Guayaquil, es dirigida por Jaime Nebot, del Partido Social Cristiano, desde el 2000. Los alcaldes de estas tres ciudades ya llamaron a votar por Lasso en el 2 de abril.
“Moreno puede conseguir una ventaja si da señales contundentes para concretar la voluntad que ha expresado de enfrentar las denuncias de corrupción y si logra acercarse a los sectores que anteriormente se alejaron del actual gobierno y demandan cambios”, destacó Mideros Mora. El oficialismo perdió más de 18 puntos porcentuales entre la rotunda victoria de Correa en 2013 con el 57% y la elección del domingo de Moreno.
“Sabemos que la derecha va a poner toda la carne al asador y que el escenario se presenta complejo. Tenemos que tener más firmeza en visibilizar que Lasso es el pasado, representa los que una década atrás caotizaban al país. El gobierno de la Revolución Ciudadana trajo estabilidad a un Ecuador que era ingobernable”, dijo José Egas, coordinador general de Alianza PAIS, quien además confió en que Moreno vencerá.
PAIS asegura que cuenta con encuestas que dicen que Moreno obtendrá Entre el 58 y el 62 por ciento pero la campaña de Lasso está convencida de que el 60 por ciento que no respaldó al gobierno en la primera vuelta tampoco lo hará en la segunda. Celi destaca que los votos nulos (7 por ciento), blancos (2,7 por ciento) y el ausentismo del 18 por ciento pesarán en el balotaje: “Van a haber dos ofertas que representan tendencias ideológicas muy marcadas, pero en la polarización sería continuismo u oposición. Eso va a empujar a quienes se ausentaron, votaron nulo o blanco a posicionarse de una manera estratégica”.
El partido del gobierno ecuatoriano fue elegido como primera fuerza política en los 11 comicios que se realizaron desde que Correa asumió en 2007. El 2 de abril enfrentará su más ardua prueba y una primera derrota implicará la pérdida del cargo más importante: El Poder Ejecutivo.
La estación de servicio de Candelaria, donde cayó 40 por ciento la venta de combustibles desde la aplicación del ITC diferenciado a los combustibles únicamente en Posadas, decidió despedir personal por las pérdidas económicas. Es que el Juzgado Federal de Primera Instancia en lo Civil, Comercial, Laboral y Contencioso Administrativo rechazó la medida cautelar que planteó el empresario Marcelo Amiel para que su estación de servicio sea alcanzada por el beneficio impositivo y pueda volver a competir con las empresas posadeñas.
La medida contra el Estado nacional fue presentada por Amiel, quien argumentó ante la Justicia que “discriminar a las estaciones de servicios cercanas a Posadas y por ende cercanas a Encarnación, implica aumentar la asimetrías de modo irrazonable e ilegal”.
“La estación de servicios YPF Sarandí dejo de vender 12.475 litros que en proporciones es casi un 100% menos que el año anterior como consecuencia directa del ITC; haciendo que sea económica y financieramente inviable la permanencia del negocio y de la fuente de trabajo de trece empleados”, aduce el documento presentado ante el tribunal.
A tan solo 27 kilómetros de Posadas, la YPF instalada hace más de 70 años en el viejo cruce de las rutas 12 y ruta provincial 204, emplea actualmente a 15 personas. Su dueño explica que compite directamente con la “estación blanca” de Garupá y las YPF de Santa Ana, delimitada por el peaje de esa localidad.
A pesar de ello, el martes se conoció la decisión judicial por la cual se resolvió rechazar la medida de amparo al concluir que “la acción no reúne los recaudos formales para su procedencia, sino que se basa en argumentos de índole subjetivos, que no pueden desvirtuar el legítimo ejercicio de facultades del Poder Ejecutivo Nacional, y que por tal razón la medida cautelar también debe ser rechazada”.
Por ende, el dueño de la expendedora advirtió que se verá forzado a reducir el personal afectado a la mitad, debido a la inviabilidad del negocio. “Habrá reducción de la mitad del personal, el negocio no se sostiene en estas condiciones, es inviable, reducimos en un 50 por ciento las ventas de naftas y un 70 por ciento la venta de gasoil. El tema de las ventas es lapidario”, lamentó Amiel.