Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Posadas: la pobreza cayó 12,5 puntos en el último semestre y hay 47 mil pobres menos

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Al segundo semestre del 2024, de acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares del  INDEC, la pobreza en el aglomerado urbano de Posadas alcanzó al 43,4% de las personas, con una reducción de 12,5 puntos porcentuales (p.p) respecto al semestre anterior, aunque hubo un aumento de cinco puntos por encima de igual semestre del año anterior.  

En los últimos seis meses, 47.578 personas dejaron de ser pobres en este aglomerado,  destaca un informe de la consultora Politikon Chaco basado en datos del INDEC. 

Incidencia de la pobreza e indigencia del 2° semestre 2024. En el aglomerado misionero se contabilizaron, al segundo semestre de 2024, unas 169.626 personas en situación de  pobreza que viven en 48.158 hogares. Así, la incidencia de la pobreza llega al 43,4% de las personas y al 33,5% de los hogares. Además, se registraron 29.948 personas en situación de indigencia que viven en 9.181 hogares, por lo que la incidencia de la indigencia alcanzó al 7,7% de las personas y al 6,4% de los hogares. 

Desempeño de las tasas en comparación interanual y semestral. Si se mira la comparación  interanual, la tasa de pobreza en personas del segundo semestre de 2024 se situó 5 puntos por encima de igual período del 2023 cuando fue del 38,4%. Sin embargo, si se realiza una comparación semestral, la tasa de pobreza se redujo en 12,5 puntos contra el primer  semestre de 2024. Por su parte, la tasa de indigencia se redujo en ambos niveles: -1,9 puntos interanual y -10,6 puntos en la comparación semestral.  

Impacto de la evolución de las tasas en la población (valores absolutos). En términos de  población, la evolución observada en Posadas implica que, en los últimos seis meses, unas  47.578 personas dejaron de ser pobres en el aglomerado misionero; aunque aún hay 21.222 más respecto a finales del 2023. 

Por su parte, hubo mejoras respecto a la  indigencia: hay 41.391 menos indigentes respecto al semestre anterior y -7.022 contra el  año anterior.

Evolución de los ingresos posadeños vs. canastas de la región. El informe de INDEC  también mostró como fue la evolución de los ingresos en los aglomerados: en Posadas, el  ingreso medio per cápita familiar creció 62,1% semestral, mientras que, en ese mismo  período, el valor de la canasta básica alimentaria creció en 21,9% y la canasta básica total en 26,3%

Esta mejora en los ingresos produjo la fuerte caída a nivel semestral tanto en la pobreza aunque en mayor medida en la indigencia. A nivel interanual, el ingreso medio per cápita familiar creció en Posadas 166,8% contra 160,7% de la canasta básica alimentaria, lo que explica la caída en la tasa de pobreza; sin embargo, la canasta básica total creció en ese período 175,3%, por encima de la suba de los ingresos del aglomerado, provocando que la tasa de pobreza siga siendo superior a los registros de finales del 2023. 

Posadas y su posicionamiento en el NEA. Comparando el desempeño misionero con el  resto de los aglomerados de las provincias del NEA, Posadas tiene la segunda tasa de  pobreza más baja de la región ubicándose por debajo de Gran Resistencia (60,8%) y de  Formosa (46,2%) pero por encima de Corrientes (36,0%); respecto a la indigencia, aún con la fuerte baja observada, Posadas sostiene la segunda más alta de la región solo por debajo de Gran Resistencia (22,4%). 

En términos de desempeños, la pobreza en Posadas fue la única que se ubicó por encima  de los niveles de finales del 2023 (+5 puntos) mientras que el resto de los aglomerados  mostró bajas en esa comparación: Corrientes -5,0 puntos; Formosa -0,7; y Gran Resistencia  -4,4%. En la comparación semestral, si bien tuvo una reducción fuerte, Posadas tuvo la  menor reducción porcentual en la región: fue de -12,5 puntos cuando en Corrientes fue – 16,3 puntos, en Formosa -21,4 y en Gran Resistencia -15,4.  

En el NEA, las personas en situación de pobreza representaron el 47,0%, y vuelve a ser la región con la mayor pobreza en todo el país. Lo mismo ocurre con la tasa de indigencia: con 11,6%, el NEA es la de mayor tasa en el país.  Posadas y su posicionamiento en el país. En el plano nacional, Posadas exhibe la 8° tasa  de pobreza más alta del país. Dicho ranking, que agrupa a los aglomerados urbanos medidos por el INDEC, está encabezado por el Gran Resistencia (60,8%) y lo cierra CABA  (16,7%). Respecto a la tasa de indigencia, Posadas se ubica 13° en el país.

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¿En qué sector de la economía de Misiones los salarios lograron recuperarse?

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El gobierno nacional, a través del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) difundió recientemente la base de datos de la evolución de los salarios promedios de los trabajadores del sector privado formal en las provincias. Esta herramienta nos permite, fundamentalmente, ver dos cosas: que dejó el 2024 en el saldo global, y como viene la tendencia para el inicio de este 2025. 

Comencemos con lo primero. El año cerró en Misiones con una baja acumulada del salario promedio del sector privado formal del 5,2%, un resultado esperable dado que el golpe de la primera mitad de año, sumado al arrastre de finales del 2023, nos hacía prever un resultado negativo global. ¿Cómo se llegó a este resultado? Veamos cronológicamente: sobre el final del 2023, la situación era volátil, en parte explicada por la inestabilidad inflacionaria de aquel momento, con predominio de la suba de precios. En noviembre, previo al cambio de gobierno, el salario cayó 3,3% real interanual pero en diciembre, con devaluación en el medio, lo hizo en -18,7%, una de las mayores caídas para un mes de la historia reciente para la provincia, algo que se dio también en el resto del territorio nacional. 

El efecto de la devaluación y su consecuente golpe inflacionario dejó el salario debilitado: a la baja de diciembre se le sumó otra de enorme magnitud en enero 2024 (-14,2%), otra similar en febrero (-13,5%) y la profundidad de recesión en ese primer trimestre dio el golpe de knock out en marzo con una baja del -17,3%. Tener cuatro meses consecutivos con bajas de doble dígito (tres de ellos en el primer trimestre del año) ya permitía avizorar que el año cerraría en caída, por el arrastre estadístico que eso traía. 

Pero se complicó aún más entre abril y mayo con bajas de -13,3% y -10,2%. Es decir, seis meses seguidos de bajas interanuales en términos reales de doble dígito

Sin embargo, allí comenzó el proceso primero de moderación y luego de recuperación: el salario continuó cayendo entre junio y septiembre pero a una velocidad muy menor (de -6,5% de junio a -2,1% en septiembre). En octubre, dejó de caer (0,0%) y comenzó a crecer en noviembre (+1,6%) y diciembre (+20,1%)

La magnitud del crecimiento de diciembre no debe sorprender: se dio, con mayor o menor intensidad, en todas las provincias, a partir del efecto de la base comparativa; es decir, del desplome del mes con el que se lo comparaba. 

Aun con ello, podemos identificar entonces tres períodos claros en el año: fuerte derrumbe entre enero y mayo, caída pero más moderada entre junio y septiembre, y comienzo de recuperación con subas entre octubre y diciembre. Por supuesto, como se dijo antes, la mejora sobre finales de año no pudo contener la fuerte caída de principios de año y, por ello, el salario acumulado cerró el año con bajas. 

Todo esto que recién se detalló corresponde a las variaciones interanuales. ¿Pero qué pasa cuando observamos las variaciones mensuales? Para esto, primero realizamos una desestacionalización de los datos para quitar todo efecto estacional (entre otras, el medio aguinaldo). Aquí comienza lo interesante: en diciembre de 2023, el salario cayó contra el mes previo un 14,3%, en línea con el resultado interanual (producido por el mismo fenómeno devaluatorio). Ya en 2024, el primer trimestre tuvo bajas: -0,5% en enero, -1,5% en febrero y -5,2% en marzo. Estas caídas generaron que en marzo 2024, el salario se ubique 20% por debajo del nivel de noviembre de 2023, es decir, previo al cambio de Gobierno y previo a devaluación. Perder 20% de salario en solo cuatro meses es un golpe casi mortal y así lo vivió la economía provincial.

Afortunadamente, fue marzo justamente donde el salario tocó un piso y, a partir de allí, comenzó a recuperar lento, pero sostenido. En abril tuvo un alza del 1,5% mensual seguida de +6,3% en mayo y 3,7% en junio. Es decir, en tres meses logró ubicarse 12% por encima del piso de marzo, pero todavía no era suficiente para recuperar todo lo perdido porque, aun con ello, seguía estando 11% por debajo de noviembre de 2023. La recuperación siguió: 3,9% en julio, 1,9% en agosto y 1% en septiembre. En ese mes, ya estaba 20% por encima de marzo, pero todavía 5% debajo de noviembre de 2023. Octubre fue el mes de alivio: con una suba del 6,2% mensual, finalmente logró superar los niveles de noviembre del 2023 en un 1,2%. Es decir, para octubre de 2024, el salario misionero logró recuperar todo lo que perdió tras la devaluación

Este proceso se consolidó luego en noviembre con +1,1% y en diciembre, con +0,4%. En el último mes del 2024, entonces el salario misionero ya se ubicaba casi 3% por encima del nivel previo al cambio de gobierno nacional.

Repasemos brevemente: si se miden las comparaciones interanuales, Misiones recién logró tener mejoras del salario en noviembre y la profundizó en diciembre; pero si miramos las comparaciones mensuales (que son clave en los procesos de fuerte caída por devaluación para prever la velocidad eventual de recuperación) Misiones ya comenzó a mostrar mejoras en abril y logró profundizarlas de tal forma que ya para octubre logró recuperar lo perdido por la devaluación y salto inflacionario de finales del 2023. 

Si bien el salario hay está por encima de noviembre 2023, lógicamente queda un camino por recorrer para volver a niveles de período de expansión: el pico del salario misionero se ubica en noviembre de 2017 y actualmente, se está todavía 16% debajo de ese nivel. Por ende, si bien se logró dejar atrás la devaluación y el mileiázo, la búsqueda de recomponer el salario tiene todavía un trayecto largo a recorrer. 

Ahora bien, hemos hablado del salario promedio general provincial, pero ¿qué pasa hacia adentro de los sectores de actividad?

Primero veamos la situación en el análisis acumulado anual. Allí hubo solo tres sectores (sobre un total de 13) que cerraron el 2024 con crecimiento: el más fuerte se vio en Hotelería y Restaurantes (+4,0%), un sector que tras un caer de manera sostenida entre enero y agosto (y en doble dígito entre enero y abril), comenzó un proceso de recuperación muy fuerte ya desde septiembre y aceleró la suba luego: en los últimos cuatro meses del año, este sector tuvo una suba promedio mensual del 30% interanual real

En segundo lugar se ubicó el sector de Finanzas (+3,0% en el año), sector que tuvo caídas menores al promedio en el primer tramo del año y ya había comenzado a recuperar desde agosto.

Cierra el sector de Electricidad, Gas y Agua con +2,2%, explicado también por descensos relativamente leves en el peor tramo del año y recuperación sostenida desde agosto. 

Los diez sectores restantes tuvieron bajas a diferentes ritmos: por ejemplo, el salario del Agro cayó 5,7% acumulado anual, la Industria -1,8% y el Comercio -2,8%; pero también está el caso de la Enseñanza (-19,9%), la Construcción (-14,4%) y la Explotación de Minas y Canteras (-24,1%) por citar los extremos. 

En este contexto, y tal como ya lo hicimos para el total general provincial, cabe preguntarnos si, a pesar de la previsible caída acumulada en el año, estos sectores ya lograron, o no, recuperar niveles de noviembre de 2023. 

De los trece sectores relevados, diez lograron recomponerse. El Agro, gracias a crecimientos mensuales sostenidos entre julio y noviembre 2024, se ubica ya 4,4% por encima del nivel previo a la devaluación; la Minería está +2,4%, la Industria Manufacturera +10,1% gracias al crecimiento mensual que tuvo en siete de los últimos nueve meses del año pasado; Electricidad, Gas y Agua está +13,3%; el Comercio +0,7% con alzas leves pero sostenidas desde mayo. 

Hotelería y Restaurantes, además de crecer en el acumulado anual, ya está 32,1% por encima de noviembre de 2023, entre otros. 

Los sectores que, por el contrario, no logran todavía recuperar lo perdido por devaluación, son la Construcción (-5,1%, pese a haber tenido un muy buen último trimestre), los servicios de Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones (-6,9%) y Enseñanza (-4,8%). 

Con esto en consideración, se presupone que el salario misionero continúe con un proceso de expansión considerable, traccionado por la mejora en los niveles de actividad económica como también por cierto arrastre estadístico que dejó el 2024. Es cierto que todavía falta muchísimo para que hablemos de niveles de salarios altos (recordar que se está todavía 15% por debajo del pico de 2017) pero el hecho de haber podido dejar atrás los efectos de la devaluación y salto inflacionario de finales de 2023 e inicios de 2024 allana el camino para que el salario transite un sendero alcista de importante magnitud.

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Los desafíos que tiene Misiones en el mercado de trabajo para el 2025

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Días atrás, el INDEC difundió los datos del mercado de trabajo correspondientes al cuarto trimestre del 2024, que no solo dejaron un panorama claro de lo que fue el año, sino que también permiten identificar los desafíos que se presentarán durante este 2025.

A nivel nacional, se observó que, aun con una feroz recesión, el mercado laboral se ajustó más por precio (salarios) que por cantidad (empleo). Esto se evidencia al comparar los datos de punta a punta (último trimestre de 2024 vs. igual período de 2023): la tasa de empleo descendió levemente, de 45,8% a 45,7%, mientras que la desocupación creció de 5,7% a 6,4%, aunque en niveles menores a los que se proyectaban inicialmente. Es clave entender que durante 2024 hubo dos períodos bien diferenciados: un primer semestre de fuerte recesión y caída de la actividad, con impacto en el empleo (desocupación del 7,7% en el primer trimestre y 7,6% en el segundo, con el empleo por debajo del 45%), y una segunda mitad del año con signos de recuperación, donde la desocupación cayó por debajo del 7% y la tasa de empleo volvió a ubicarse por encima del 45%.

Cuando decimos que el mercado de trabajo ajustó más por precio que por cantidad, lo fundamentamos al observar la presión sobre el mercado laboral: subió del 27,4% al 29,4%. Esto indica que hay más personas buscando mejorar su situación laboral, lo cual está directamente relacionado con los ingresos. Aunque estos mostraron una leve recuperación en el segundo semestre del año pasado, lo hicieron de manera muy desigual y a un ritmo menor.

En este contexto, algo similar se observó en el caso de Posadas. El aglomerado misionero ratificó su liderazgo regional, presentando las tasas de actividad y empleo más altas del NEA, una tendencia sostenida al menos en los últimos ocho años. Posadas tiene una fortaleza estructural basada en dos factores clave: una estructura poblacional que favorece la participación en el mercado laboral y una mayor diversificación de actividades económicas en comparación con otros centros urbanos de la región.

Sin embargo, a pesar de estas fortalezas, los datos de Posadas encendieron algunas alertas que, si bien no fueron sorpresivas, tampoco pueden ser ignoradas. Al analizar la evolución de las tasas laborales, se observa un patrón similar al nacional: niveles inferiores a los de 2023, pero mejores respecto al trimestre anterior, confirmando la recuperación iniciada en el segundo tramo del 2024.

Veamos los datos: la tasa de actividad pasó del 48,3% a fines del 2023 al 46,9% al cierre del 2024, lo que representa una caída de 1,4 puntos porcentuales, equivalente a cuatro mil personas activas menos. La tasa de empleo se redujo de 46,6% a 44,8%, con cinco mil ocupados menos. La tasa de desocupación aumentó de 3,5% a 4,5%, es decir, mil desocupados más.

A nivel trimestral, la situación mejoró: la tasa de actividad subió del 45,9% al 46,9% (cuatro mil nuevos activos), la de empleo pasó del 44,3% al 44,8% (dos mil nuevos ocupados) y la desocupación también creció del 3,4% al 4,5% (dos mil nuevos desocupados).

¿Qué ocurrió particularmente en este último trimestre? La mejora de las condiciones generales provocó que personas inactivas se volvieran activas para ingresar al mercado laboral. De esas cuatro mil nuevas personas, dos mil consiguieron empleo (por eso creció la tasa de empleo) y las otras dos mil siguen en búsqueda (por eso también aumentó la desocupación).

Considerando los distintos escenarios que atravesó la economía nacional durante el 2024, podemos ser optimistas de cara al futuro. Lo verdaderamente importante es que el empleo se reactive lo suficiente como para generar incentivos a la búsqueda laboral. Si la sociedad percibe que es muy difícil acceder al mercado laboral, se incrementa la inactividad. En cambio, si se perciben mejores oportunidades, crece la población activa. Si esta nueva demanda de empleo es absorbida, aunque sea en parte, crecerá la tasa de empleo. Y aunque esto pueda elevar también la desocupación (por más personas buscando), refleja un mercado en movimiento, no necesariamente en deterioro.

Este punto es clave para comprender la dinámica del mercado laboral. Analizar la tasa de desocupación de forma aislada, como se hace frecuentemente con fines mediáticos o políticos, es un error que lleva a interpretaciones erróneas. Para ilustrar esto, comparemos rápidamente los datos de Posadas con los de Corrientes.

Como vimos, en Posadas crecieron la actividad, el empleo y la desocupación por la dinámica explicada. En Corrientes, en cambio, la desocupación cayó del 3,7% al 1,9% entre el tercer y cuarto trimestre. A primera vista, podría parecer una mejora, pero al mirar más de cerca, esa caída estuvo acompañada por una disminución tanto en la actividad como en el empleo.

Veámoslo en números absolutos: la población activa en Corrientes cayó en 4 mil personas, mientras que en Posadas creció en la misma cantidad. En Corrientes, se registró una baja de 1 mil ocupados y de 3 mil desocupados. En el primer caso, por pérdida de empleo; en el segundo, muy probablemente por desincentivo a seguir buscando trabajo. En Posadas, de los cuatro mil nuevos activos, dos mil encontraron empleo y dos mil siguen buscando.

En conclusión, la suba de la desocupación en Posadas respondió a una mayor participación en el mercado laboral, mientras que la baja en Corrientes se debió a un incremento de la inactividad. Desde esta perspectiva, Posadas se ubica en una posición más favorable para el 2025, ya que la mayor actividad indica que el mercado laboral comenzó a reactivarse, a diferencia del estancamiento que se observa en Corrientes.

Aunque el análisis de las tasas de actividad, empleo y desocupación es fundamental, no debemos dejar de lado otros indicadores igualmente relevantes, especialmente para interpretar lo que dejó el 2024 y anticipar hacia dónde vamos este año.

Uno de esos indicadores es la tasa de Ocupados demandantes de empleo, es decir, personas que, aun teniendo trabajo, buscan otro. Este indicador revela insatisfacción o precariedad, en general vinculada a ingresos bajos, inestabilidad o malas condiciones laborales. En Posadas, esta tasa fue del 10,4% en el cuarto trimestre del 2024, superior al 8,2% registrado al cierre de 2023, pero inferior al 14,2% del segundo trimestre del mismo año (el más crítico). Esta evolución sugiere que, si bien todavía hay muchas personas buscando un empleo mejor, esa necesidad se fue moderando, lo cual indica una mejora respecto del peor momento del año.

Otro dato clave es la subocupación, que muestra cuántas personas trabajan menos horas de las deseadas y están disponibles para ampliar su jornada. En Posadas, esta tasa fue del 9,4% al cierre del 2024, levemente por encima del 9,0% del 2023, pero con una fuerte baja desde el 15,1% del segundo trimestre, pasando por el 12,8% del tercero. Esto indica que mejoraron las condiciones laborales generales.

Más relevante aún es la subocupación demandante, es decir, aquellas personas que trabajan pocas horas pero desean y necesitan trabajar más. Esta tasa pasó del 11,6% en el segundo trimestre, al 10,5% en el tercero, y al 8,6% en el cuarto. Esta caída refleja una mejora en los ingresos o condiciones, y muestra que el mercado comienza a responder mejor a la demanda.

Para cerrar, debemos mirar un último indicador clave: la presión sobre el mercado de trabajo, que mide cuánta gente busca empleo o desea cambiar sus condiciones laborales. Este indicador alcanzó el 35,7% en el segundo trimestre del 2024 y descendió al 24,0% en el cuarto trimestre, lo que puede interpretarse como una mejora significativa en el clima laboral.

Así, el 2025 se presenta con el desafío de consolidar aumentos sostenidos en los niveles de actividad y empleo, mientras se busca reducir la desocupación. Para lograrlo, será clave ampliar la oferta laboral, de modo que pueda absorber tanto a quienes hoy buscan empleo como a quienes comiencen a hacerlo. Además, si los ingresos continúan mejorando, eso repercutirá positivamente en las condiciones laborales y ayudará a reducir la presión sobre el mercado, tanto entre ocupados como subocupados.

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Mercado de trabajo: Posadas, líder de la región, pero con alertas

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Al cuarto trimestre del 2024, el aglomerado urbano de Posadas ratificó su liderazgo en la  región del NEA como el de mayores niveles de actividad y empleo; sin embargo, se observan  alertas vinculadas a una suba en la desocupación y cierto estancamiento en la generación de trabajo. 

Tasa de Actividad: los datos del 4º trimestre de 2024 muestran una tasa de actividad en el  aglomerado misionero del 46,9% ubicándose por encima de la media regional (44,0%) aunque por debajo de la media nacional (que fue del 48,8%). Esta tasa, en la comparación  trimestral, registró un alza de 1,0 puntos porcentuales (+4 mil personas que pasaron a ser  activos); pero en la comparación interanual, cae 1,4 puntos (-4 mil activos respecto a igual  período del 2023). 

Dentro del NEA Posadas es el aglomerado con la mayor tasa de actividad en la región, y  además se ubica en el tercer lugar en el Norte Grande, detrás de Gran Tucumán y La Rioja.  En el escenario nacional, se ubicó 14°. 

Tasa de Empleo: el aglomerado misionero tuvo una tasa de empleo del 44,8%, creciendo en 0,5 p.p. intertrimestral, provocando dos mil nuevos ocupados al medirlo en valores  absolutos. En la comparación interanual, sin embargo, la tasa cae 1,8 puntos (-5 mil  ocupados). En este marco, Posadas muestra nuevamente tasas de empleo ampliamente superior a la media regional (42,1%) y pero nuevamente quedó por debajo de la nacional  (45,7%). En el plano regional, Posadas también tiene la mayor tasa de empleo en el NEA y  la cuarta más alta del Norte Grande (detrás de Gran Tucumán, La Rioja y Jujuy-Palpalá); a  nivel nacional, se ubicó 16°. 

Tasa de Desocupación: Posadas registró un 4,5% de desocupación, mostrando un alza contra el trimestre anterior de 1,1 p.p., que implica que hay dos mil personas que pasaron a ser desocupadas en los últimos tres meses en el aglomerado misionero. A nivel interanual,  la tasa creció en 1 punto (+1 mil nuevos desocupados). En la región, Posadas exhibe el  segundo mayor nivel de desocupación, al tiempo que se ubica a mitad de tabla entre el total  de aglomerados del país. 

Qué dicen los números de la dinámica del mercado de trabajo en Posadas 

La dinámica que presentó la tasa de actividad es clave para entender los resultados del último trimestre del 2024 para el caso de Posadas. Si miramos la comparación  intertrimestral, se observa un alza de la tasa de actividad y de la de empleo, pero también  de la desocupación. Esto ocurre porque el incremento de la tasa de actividad (que fue de un punto porcentual) equivale a cuatro mil personas que pasaron de ser inactivos a activos.  De ese total, dos mil personas se incorporaron al mercado de trabajo vía empleo (por ello  se incrementó la tasa de empleo en 0,5 puntos) pero los otros dos mil todavía están en  búsqueda de trabajo (incrementando de la tasa de desocupación en 1,1 punto).  

A nivel interanual, vemos bajas en la tasa de actividad y empleo, y alzas en la de  desocupación. En este nivel comparativo, la tasa de actividad cayó 1,4 puntos provocando  que haya cuatro mil activos menos. La tasa de empleo, por su parte, cayó 1,8 puntos, y  produjo la pérdida de cinco mil ocupados. Esa diferencia de mil personas, al mirar los  números absolutos, cierra con el alza de la desocupación, que fue de mil personas (1  punto).  

En conclusión, podemos afirmar que la situación del mercado de trabajo en el cierre del  2024 en el aglomerado misionero todavía muestra considerables retrocesos en relación con  el cierre del 2023, mostrando así el impacto -punta a punta- de un año donde predominó la recesión, el ajuste y el achicamiento del mercado laboral. Sin embargo, los números del último trimestre respecto al anterior muestran cierta mejora: si bien aún no hay incremento neto de empleo, hay un crecimiento de la tasa de actividad que fue parcialmente absorbida por empleo. El desafío ante este escenario, naturalmente, el lograr reducir los niveles de  desocupación vía conversión de los mismos en ocupados y continuar incremento los niveles  de actividad.  

Situación regional del NEA  

Al cuarto trimestre del 2024 el NEA registró una tasa de actividad del 44,0% (la más baja  del país) y desciende -0,2 p.p intertrimestral, un resultado que se explica por el arrastre de  Corrientes (-1,1 p.p.) y Gran Resistencia (-0,8 p.p.); respecto a igual trimestre del 2023, la  tasa mostró una baja de 0,3 puntos, con arrastre de Posadas y Corrientes. 

Respecto a la tasa de empleo, el NEA también registra la más baja del país con 42,1% y presentó mejoras trimestrales (+0,3 p.p., traccionado por Posadas, Formosa y Gran  Resistencia) pero está 0,5 puntos por debajo de igual período 2023, influenciado por las  mermas de Corrientes, Gran Resistencia y Posadas.  En lo relativo a la desocupación, la tasa fue del 4,5%, la tercera más baja del país y  disminuyó en 1,0 p.p. intertrimestral (principalmente arrastrado por Gran Resistencia)  aunque está 0,6 p.p. por encima de igual período de 2023 (también influenciado principalmente, pero esta vez al alza, por el aglomerado chaqueño).

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8M: radiografía de la mujer misionera en el mercado de trabajo

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Históricamente, la mujer ha enfrentado diversos obstáculos para su inserción laboral, tanto en la Argentina como en el mundo. Si bien en los últimos años existieron importantes avances, tanto normativos como de hecho, persisten brechas de género en el posicionamiento en el mercado de trabajo y salarios inclusive. 

En este nuevo 8M, realizaremos entonces una radiografía de la situación de las mujeres en el mercado de trabajo de Misiones. Todo diagnóstico al respecto es necesario para repasar los avances pero también para entender cuáles son las deudas pendientes.

Empecemos por el análisis del mercado de trabajo para el aglomerado de Posadas particularmente, con datos que brinda la EPH de INDEC y que corresponden al tercer trimestre del 2024 (último disponible). Los datos muestran que las tasas de actividad y empleo en mujeres de Posadas son superiores a los del NEA, lo que sugiere entonces una mejor inserción en el mercado de trabajo. En el período de análisis, la tasa de actividad en mujeres mayores a 14 años es del 47,6%, mientras que en el NEA llega al 44,9%. Es decir, hay más mujeres activas

Respecto a la tasa de empleo en mujeres, alcanza el 45,4% en Posadas mientras que en el NEA llega al 42,3%, una distancia de 3,2 puntos en favor del aglomerado misionero. Por ende, ahí hay más mujeres que logran insertarse al mercado de trabajo vía un empleo. También Posadas muestra mejores indicadores al analizar la tasa de desocupación en mujeres: es del 4,5% cuando en el NEA llega a 5,9%. Entonces, son menos las mujeres posadeñas que están en la búsqueda de trabajo sin conseguirlo respecto a sus pares de la región. 

Si bien, como se dijo, Posadas se posiciona mejor que el NEA en el mercado laboral de mujeres por tener mejores tasas, se comparte una problemática referida a la brecha de género: en Posadas, la brecha de género en la tasa de Actividad es del 32%, levemente inferior a la brecha existente en el NEA que es del 32,5%

Respecto a la tasa de Empleo, tanto en Posadas como en el NEA la brecha es del 33,1%. Esta situación, que es histórica en la región y en el país, marca los problemas de antes y de hoy  respecto a una mayor (o mayores facilidades de) inserción en varones que en mujeres. 

Para poner en números esas brechas detalladas, así como dijimos que la tasa de actividad en mujeres de Posadas llegaba al 47,6%, en varones alcanza el 70,0%; la tasa de empleo en mujeres es de 45,4% y en varones de 68,0%. Un dato complementario a esto refiere a la tasa de desocupación: 4,5% en mujeres, que disminuye al 2,9% en varones. Similar fenómeno se da en el NEA: 5,9% en mujeres y 5,1% en varones. 

Resaltamos nuevamente la importancia del dato de que Posadas mostró mejores indicadores de trabajo que el NEA en lo que respecta a mujeres, pero en ese marco, cabe señalar que han tenido un retroceso respecto a un año atrás. 

Sabemos con bastante precisión que en Argentina, los procesos de crisis económicas y su impacto en el mercado de trabajo afectan en mayor medida a mujeres que a los varones y el 2024 en Posadas no fue la excepción: tanto la tasa de actividad (-2,9 puntos) como la de empleo (-3,2 puntos) cayeron en 2024 respecto a 2023, al tiempo que la desocupación creció, aunque levemente (0,8 puntos). 

Ampliemos un poco más este mismo análisis y veamos qué dejaron los datos de la EPH ampliadas, que abarca a todas las localidades de más de 2.000 habitantes en la provincia (y por ende, no solamente a Posadas). En este análisis, se repite el escenario anterior: al tercer trimestre del 2024, Misiones muestra mejores indicadores del mercado de trabajo que la región del NEA. La tasa de Actividad en mujeres misioneras llega al 46,0% vs 42,2% del NEA; la tasa de Empleo en mujeres, por su parte, fue de 44,0% en Misiones contra 40,2% de la región. Por su parte, la tasa de desocupación de mujeres misioneras fue menor a la de las mujeres del nordeste: 4,3% vs. 4,9%

Si bien Misiones, esta vez ya con datos de alcance provincial, vuelve a destacarse en la región, volvemos a observar los problemas que se detallaron antes. En primer lugar, la brecha de género es incluso un poco más amplia que para el caso de Posadas: en la tasa de actividad es de 32,8% (vs. 35,1% del NEA, es decir que en Misiones hay una menor brecha); para la tasa de empleo es de 33,8% contra 35,4% del NEA, por lo que la brecha para el empleo es algo menor también en Misiones, pero aun con eso sigue siendo elevada. En segundo lugar, también se observa un problema: desmejoraron los indicadores en 2024 respecto al año anterior: la tasa de actividad cayó en 3,5 puntos, la de empleo en 3,5 puntos y la de desocupación creció en 0,2. Podemos afirmar entonces que tanto en la capital como en el resto de la provincia, la crisis laboral derivada de la recesión produjo un paso atrás en la posición de la mujer misionera en el mercado de trabajo. Pero, aun con ello, insistimos: en la comparación regional, Misiones sigue destacándose por tener los mejores indicadores laborales, algo que no es menor considerando los contextos de crisis que demandan respuestas más desafiantes. 

Seguimos con los datos de alcance provincial para analizar ahora la situación laboral de las mujeres según las edades. En mujeres hasta 29 años, la tasa de empleo en Misiones llega al 36,7% y la desocupación al 9,1%, mientras que en mujeres de 30 a 64 años el empleo crece al 57,9% y la desocupación baja al 2,9%. Aquí puede observarse que es más complicado para mujeres jóvenes insertarse al mercado de trabajo, aunque también es clave la distinción de la tasa de actividad: 40,3% para el segmento joven y 59,7% en el segmento más alto, algo que se históricamente sobre todo por la importante inactividad que deriva de las personas que deciden estudiar. El problema del segmento joven también puede verse en comparación con los varones, ya que en ellos la tasa de desocupación también es alta, pero menor a la de mujeres (8,8%).

En este contexto, ¿qué pasa con la informalidad laboral? En Misiones, alcanza al 44,3% de las mujeres que se desempeñan como empleadas, igual nivel que en el NEA. En los varones la informalidad es de “solo” el 35,2% en Misiones pero salta al 41,2% en el NEA. por ende, vemos que en términos generales las mujeres tienen peores condiciones de trabajo que los varones tanto en la región como en la provincia. 

El análisis del mercado de trabajo necesariamente lleva a otro análisis complementario, que tiene que ver con los denominados “NiNi”: esto es, los jóvenes que no estudian ni trabajan. Si analizamos la población que va de los 18 a los 29 años, las mujeres NiNi en Misiones llegan al 20%, un nivel inferior al NEA donde alcanza el 27%. Sin embargo, no hay que dejar de mencionar que hay muchas mujeres que ofician de amas de casa y son consideradas inactivas, por lo que ello debería llevar a una revisión de ese dato: si excluimos a las amas de casa de la población inactiva, revalorizando los trabajos de cuidado que cobran fuerza en el último tiempo, entonces las mujeres NiNi de Misiones solo llegan al 3%, mientras que en el NEA trepan al 12%. 

Por último, la cuestión de los ingresos no es menor: según INDEC, las mujeres misioneras tienen el mayor ingreso total individual de la región del NEA; sin embargo, tienen también la mayor brecha respecto a los varones (31,1 vs. 22,4 de la región). Por ende, si bien gozan de mejores ingresos que sus pares en la región, están algo más lejos que los varones de su misma provincia. 

Para cerrar, Misiones tiene numerosas ventajas en términos de mercado de trabajo que la hacen una provincia pujante y con altísimas potencialidades por su capital humano, aunque aún hay desafíos en términos de recuperar lo perdido durante el 2024 como también en achicar las brechas de género existente. 

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