Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Misiones exhibe una importante mejora del salario real

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De acuerdo con los datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT) de la Nación, la masa salarial del sector privado formal en Misiones creció 7% real mensual en noviembre, al tiempo que se ubicó 8,6% por encima de igual mes del 2023.  

La información provista por la SRT permite realizar una aproximación de la evolución salarial en la provincia y, en ese contexto, Misiones no solo registró una importante suba en noviembre sino que acumula siete meses consecutivos con alzas

Luego de una  muy fuerte caída en diciembre (-11,4%) y un 2024 que inició también con mermas  considerables (-6,2% en enero) desde mayo, Misiones muestra crecimientos sostenidos, que fueron de importante magnitud entre mayo y junio, desaceleró la recuperación hasta octubre, pero repuntó de manera muy significativa en noviembre. Esto generó que, además, en ese mes se registre un alza interanual de 8,6%. 

Cuando se analiza la evolución de la masa salarial global y los salarios promedios por sector de actividad, se registraron resultados positivos para la mayoría de estos. En noviembre, de los 18 sectores de actividad relevados para el segmento privado registrado, 16 mostraron mejoras mensuales del salario real. En ese marco, en Finanzas, Industria y Agro la mejora salarial llegó al doble dígito, al tiempo que solamente los servicios Inmobiliarios y el sector de Electricidad tuvieron bajas. 

Si se hace la comparación interanual, fueron 15 sobre un total de 18 los sectores que presentan suba del salario promedio real, encabezados por Alojamiento y Restaurantes, Suministro de Agua y Saneamiento e Industria Manufactura, que tuvieron alzas en todos estos casos por encima del 16% real interanual. Por el contrario, los sectores que muestran bajas fueron Enseñanza, Explotación de minas y canteras y servicios Inmobiliarios.

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Radiografía laboral: la tasa de empleo joven en Posadas es la más alta de la región

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Hace varias semanas el INDEC informó los datos del mercado de trabajo por aglomerados urbanos que surgen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). En línea con la serie histórica, Posadas exhibe los mejores indicadores de empleo en el NEA. Ahora se pueden analizar esos indicadores por rangos etarios ni por sexo, con los microdatos de la EPH. 

Con ellos, se puede indagar de manera más profunda en los indicadores económicos, sociales y laborales de los aglomerados urbanos relevados y, por ello, es buena oportunidad para observar el comportamiento del mercado laboral posadeño en perspectiva regional. 

Al analizar los datos tanto por rangos etarios como por género, se observa que la tendencia general también aplica a los casos particulares: Posadas exhibe las mejores tasas de empleo de la región. Por ejemplo, en las personas hasta 24 años la tasa de empleo posadeña llega al 32% cuando la media regional es del 25%. El contraste es muy superior al comparar, por ejemplo, con el Gran Resistencia, donde es de apenas el 19%. 

Si se desagrega a ese rango etario por género, vemos una (también histórica) amplia brecha entre varones y mujeres: en el caso de los varones, en Posadas la tasa de empleo llegó al 40% mientras que en mujeres fue del 23%; pero aun en este contexto, en ambos casos se ven niveles superiores a la media regional: en el NEA la tasa de empleo de varones hasta 24 años fue del 29,5% y en mujeres del 20,5%.

¿Qué pasó con las personas entre 25 y 34 años? En Posadas la tasa de empleo llegó al 69,7%, superior al 69,1% del NEA. Los varones del aglomerado misionero muestran una tasa de empleo del 80,7% y las mujeres del 60,2%, ubicándose ellas por encima de la media regional que fue del 56%. 

A su vez, las personas entre 34 y 44 años registran la mayor tasa de actividad de Posadas, alcanzando el 82,4%, por encima de la media NEA (80,1%). También aquí es donde se observan las mayores tasas al desagregar por género: en varones llegó al 93,5% (vs. 91,5% NEA) y en mujeres al 71,9% (vs. 70,4% NEA).

Muy diferente no es la realidad entre las personas de 45 a 54 años: la tasa de empleo llegó al 78,9% cuando en el NEA fue del 77,1%. Aquí se puede ver que la brecha entre varones y mujeres se amplía: en los primeros fue de 91,9% y en las segundas del 68%, teniendo así 23,8 puntos porcentuales de diferencia (era 21,5 puntos en el rango etario anterior). De hecho, en este grupo las mujeres posadeñas tienen una tasa de empleo inferior (aunque muy levemente) de la media regional que marcó 68,1%.

Entre las personas de 55 a 64 años, naturalmente, la tasa de empleo se reduce significativamente, ya que muchas personas salen del mercado laboral. En Posadas llega al 57,9% contra 54,5% del NEA; en este grupo, nuevamente la brecha de género se amplía y con mayor fuerza: la tasa de empleo de varones es del 79% y en mujeres del 39%. Lógicamente, el hecho de que las mujeres puedan acceder a una jubilación a los 60 años y los hombres a los 65 años explica, en parte, esta fuerte diferencia. A nivel regional se observa el mismo fenómeno: 76,9% varones y 34,7% mujeres, en ambos casos por debajo de los niveles de Posadas.

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Asimetrías sin fin: Misiones es la que más aporta, pero la que menos recibe del NEA

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La discusión sobre la necesidad de reformar el sistema vigente de reparto de recursos nacionales es una constante de los últimos años, aunque nada se ha hecho en términos concretos para terminar con las asimetrías que produce el esquema actual. En ese contexto, durante el año 2024 Misiones se vio,  nuevamente, muy perjudicada cuando se analiza su comportamiento hacia dentro de la región del NEA e incluso al ampliar el eje al Norte Grande. 

En ese año, Misiones nuevamente fue la que más aportó al Tesoro Nacional, en el NEA, en materia de recaudación de impuestos nacionales, pero fue la que menos recibió por esos conceptos

Para poner en números esta situación, se cuenta con los datos brindados por ARCA (ex AFIP) respecto a la recaudación tributaria de impuestos nacionales coparticipables. 

Si se suma la recaudación de IVA, impuesto a las Ganancias, Bienes Personales, Impuestos Internos y Monotributo impositivo (todos coparticipables) durante el 2024 en el NEA, ésta totalizó $ 762.828 millones. De ese total, Misiones aportó el 35,4% de la misma, un valor superior al aporte de las otras provincias de la región: Corrientes aportó el 26,6%, Chaco el 25,3% y Formosa el 12,7%. 

En el Gobierno provincial advierten que los datos son aún más graves, porque Arca subestima la recaudación en Misiones ya que muchas empresas que producen aquí tienen su domicilio fiscal en CABA (Yacyretá, empresas forestales, hoteleros, etc).

Ahora bien, cuando se analiza la distribución de esos fondos (que llegan por coparticipación federal y otras transferencias automáticas regidas por Ley 23.548) Misiones recibió apenas el 21,3% de los fondos que llegaron al NEA, el valor más bajo en la región, ya que Chaco captó el 31,8%, Corrientes el 23,9% y Formosa el 23%.

Dicho de otro modo: Misiones aportó $ 35 de cada 100 pesos que recaudó el NEA por los tributos mencionados pero recibió apenas $ 21 de cada $ 100 que se distribuyeron en la región por reparto automático. 

Si bien esta situación es una constante de los últimos treinta años, se observa que en 2024 la asimetría se agravó respecto al año anterior: en 2023 Misiones representó el 32% de la recaudación nacional en la región y se llevó solo el 21,3%. Es decir, en 2023 y 2024 su participación en la recepción de fondos fue la misma (la más baja de la región) pero en 2024 aportó aún más de lo que había aportado en 2023 (32,0% vs. 35,4%). 

Esto se debe a que Misiones, en un escenario generalizado de caída de la recaudación que se vio en todo el país, fue la que menos cayó: la sumatoria de los impuestos antes mencionados (IVA, Ganancias, Bienes Personales, Internos y Monotributo) mostró una contracción del 19,6% anual en términos reales, una caída significativa pero notoriamente inferior a los de las otras provincias de la región: en Chaco cayó 29,7%, en Corrientes 29,1% y en Formosa 37%, con una caída acumulada para la región de 27,4%.

Si se analiza por tributo, Misiones lidera la recaudación del IVA en la región, concentrando el 37,3% de ese impuesto. Esto permite inferir un mayor nivel de transacciones y consumo que en las otras provincias, a la par de existir mayor formalización que minimiza la evasión. Por su parte, también Misiones lideró la recaudación del impuesto a las Ganancias (33,8% del total regional), lo que permite pensar en niveles de salarios (de la media para arriba) superiores, lo que genera que existan más sujetos obligados a ese tributo, como también mayor facturación de empresas. 

¿Qué pasa cuando se amplía el análisis al Norte Grande? La situación es muy similar. De las diez provincias que componen la región, siete recibieron más fondos de lo que aportan, y son tres las que aportan más de lo que reciben. Misiones está entre esas tres junto a Salta y Tucumán. Veamos los números. 

El Norte Grande aportó $ 2,1 billones al Tesoro Nacional en recaudación de impuestos coparticipables durante el 2024. De ese total, Salta aportó el 23,9%, Tucumán el 16,0% y Misiones el 12,7%; sin embargo, recibieron el 10,7%, 13,1% y 9,3% de lo que llegó a la región por transferencias automáticas. 

Es decir: cada $ 100 pesos, Salta aportó $ 24 pero recibió $ 11; Tucumán aportó $ 16 y recibió $ 13; y Misiones aportó $ 13 y recibió $ 9, siempre en relación con el consolidado regional. 

En la macrorregión, Misiones fue la provincia con el tercer mayor aporte en IVA (14% del total); y también la que aportó el tercer mayor nivel en impuesto a las Ganancias (11,8%). En ambos casos, se ubica detrás de Salta y Tucumán, lo cual ratifica lo anteriormente detallado respecto a los motivos por los cuales la provincia se destaca en el NEA y también el protagonismo en el Norte Grande.

Las asimetrías del actual esquema de reparto son evidentes desde el punto que se lo mire. Misiones es altamente perjudicada respecto a la región como también lo es, por ejemplo, Buenos Aires ya en el plano nacional. 

Bajo el criterio solidario que tiene la ley 23.548, es positivo que provincias históricamente más postergadas como las del norte reciban más fondos que las más desarrolladas como las del centro, pero lo que es inexplicable es como hacia dentro de una misma región haya desvíos tan marcados. 

“En gobiernos anteriores, Misiones ya venía perdiendo recursos debido a la participación en impuestos nacionales. Con este gobierno, la situación ha empeorado porque se eliminaron los pocos recursos compensatorios que existían. Hoy, la provincia recibe solamente por coparticipación, lo que se refleja directamente en la recaudación local y en lo que la Nación le retribuye”, sentenció el empresario Nicolás Brea, uno de los que desde hace tiempo brega por un mejor sistema de reparto de los recursos federales.

“Además, hay un impuesto fundamental que no está contemplado en esta ecuación: los aportes y contribuciones. Misiones cuenta con salarios elevados y formales, con un porcentaje de trabajo en negro muy bajo. Si se suma eso a la administración de su propia caja de jubilaciones y pensiones, sin haberla transferido a la Nación, la pérdida de recursos es aún mayor”, remarcó. 

– ¿Cómo impacta esto en el sector empresarial?

Desde el punto de vista empresarial, la estructura impositiva no ha cambiado demasiado. Seguimos pagando los mismos impuestos de antes, con algunos ajustes menores en cuestiones burocráticas del Estado nacional, pero en términos retributivos, el esfuerzo fiscal sigue siendo igual o mayor.

A pesar de la recesión nacional y de la caída en la actividad económica, en Misiones no se sintió con la misma magnitud. Esto es notable considerando que somos una provincia de frontera con asimetrías marcadas. Hoy, con un dólar relativamente bajo y un “carry trade” que incentiva la especulación financiera, nuestra economía se ve perjudicada. Aun así, la provincia ha logrado mantener su actividad.

– ¿Cuáles han sido los mayores desafíos para los sectores productivos de Misiones?

Este ha sido un año muy complicado para nuestros productos clave, en particular para la yerba mate. No contamos con un precio de referencia claro y las grandes empresas están oprimiendo a los pequeños productores, que son el verdadero motor de la economía provincial. A pesar de eso, Misiones ha sabido sostenerse y continuar con una visión a largo plazo en su política económica.

– ¿Cómo influye la carga impositiva provincial en la rentabilidad de las empresas?

Existe el mito de que los impuestos provinciales afectan significativamente la rentabilidad, pero en la realidad su impacto es mínimo. El problema principal sigue siendo la distribución de los recursos nacionales. Se han perdido muchos ingresos coparticipables y se ha abandonado la idea de reformar el esquema impositivo para lograr una distribución más equitativa.

– ¿Cree que es posible una reforma fiscal que beneficie a la provincia?

En la plataforma electoral se habló de una pirámide de recaudación invertida, similar al sistema de Brasil, donde primero recaudan los municipios, luego las provincias y, finalmente, la Nación. Esa propuesta quedó en nada, pero podría haber sido un cambio clave para una provincia como Misiones, que ha crecido notablemente y tiene una población cada vez más joven y dinámica. Con el ajuste que llevó a cabo el gobierno nacional, la Nación no necesita más recursos. En cambio, sería justo que las provincias administren directamente los impuestos como IVA, Ganancias y Bienes Personales, asegurando así un esquema más justo y beneficioso para las economías locales.

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Misiones y el NEA: comparación de los desempeños fiscales

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Días atrás, esta nota de Economis detallaba que al cierre del tercer trimestre, Misiones sostuvo el camino del equilibrio fiscal mostrando un superávit por $ 68.945 millones, equivalente al 3,8% de sus ingresos totales, siendo el tercer mejor resultado fiscal de los últimos diez años. En un contexto donde la enorme mayoría de las provincias argentinas mostró resultados superavitarios, cabe entonces analizar el desempeño comparado de Misiones respecto a la región del NEA. 

En primer lugar, tres de las cuatro provincias de la región tuvieron superávit: la única excepción fue Chaco, que fue una de las únicas dos provincias (junto a Buenos Aires) que tuvieron un rojo financiero. La media regional mostró un superávit por el 6,2% de los ingresos, por lo que el misionero estuvo por debajo de la misma, pero cabe señalar que las intensidades del ajuste en el gasto público fueron distintas y explica esas diferencias. Empecemos por ahí.

El gasto total cayó en el NEA un 25% en términos reales y, entre las provincias, Misiones fue la provincia que menos ajustó el gasto: si bien el recorte fue significativo (-17,7%) estuvo muy por debajo de los niveles de Corrientes (-20,7%), Formosa (-39,0%) y Chaco (-25,7%). La diferencia más fuerte se ve en el caso de los Gastos Corrientes: mientras que la media regional mostró un ajuste del 16,9%, en Misiones fue de la mitad: -8,9%. ¿Como se llegó a ese recorte? Si bien en la mayoría de los componentes de este concepto Misiones tuvo un comportamiento similar a la media regional, hay uno en particular que marca la enorme diferencia: las transferencias. En ese punto, la provincia se destaca por ser la menos recortó el apoyo al sector privado (-4,8% vs. -20,3% de la región) pero fue la única que incrementó sus envíos a los municipios (agrupando coparticipación municipal con otros envíos por asistencia o subsidios): fue +7,9% vs. -10,9% regional. Esa diferencia es determinante a la hora de observar el resultado global y marca una política de mayor asistencia a los gobiernos locales que tienen históricamente muchas menos herramientas para sobrellevar los períodos de contracción económica. 

Un dato también relevante es Misiones fue la provincia donde más cayeron los pagos por deuda pública: fue -67% vs. -20,8% de la región, consolidando así el proceso de desendeudamiento que atraviesa la provincia desde hace años. 

Por el lado del gasto de capital, el recorte en inversión real directa fue muy alto en todas las provincias del país y en el NEA en particular, principalmente por el recorte del financiamiento nacional para ello. La región mostró una caída de 69,9% y en Misiones fue algo menor: -67,2%, por lo que hubo cierto esfuerzo local en contener mediamente este recorte. Algo similar sucede con las transferencias de capital a los municipios (que son apoyos para proyectos de inversión): mientras que en el NEA cayeron 51,6%, en Misiones ese recorte fue menor (-42,3%).

Viendo la composición del gasto de las provincias de la región, Misiones es la que menos recursos destina al pago de la deuda pública: -0,2% vs. 1,1% de la región; al tiempo que es la provincia que más fondos destina al apoyo al sector privado: 16,7% vs. 9,3% de la región. Por el lado de los ingresos, Misiones es la provincia que muestra la mayor autonomía fiscal dado que el 30,1% de sus ingresos corrientes provienen de recursos tributarios de origen provincial, cuando la media del NEA es del 15,6% y, al mismo tiempo, la que tiene menos dependencia de recursos tributarios de origen nacional: representan el 52% de los ingresos corrientes cuando la media del NEA es del 69%.

Ahora bien, si consolidamos todos los componentes de los ingresos y no solo los tributarios, e identificamos la fuente de cada uno de ellos, vemos una diferencia muy fuerte de Misiones respecto al resto de la región: los recursos con fuente provincial explican el 46% de los ingresos totales de Misiones, cuando el promedio regional del NEA está en torno al 29,5%. A su vez, los recursos con fuente nacional en Misiones explican el 54% de sus ingresos totales, cuando en el NEA lo hacen al 70,5%. Esta situación vuelve a poner sobre la mesa la alta asimetría en el reparto de fondos nacionales que impacta de manera directa en Misiones y que ante esto, debe la provincia fortalecer su estructura propia, provocando así una base de ingresos propios que es altamente superior a las provincias de la región.

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La inversión pública como clave para la recuperación en Misiones

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El 2024 cerró con un superávit financiero del sector público nacional de 0,3% del PIB y un superávit primario de 1,8%, el mejor resultado fiscal para el país de los últimos dieciséis años. Desde la perspectiva macro, es un dato altamente positivo; pero si miramos la mecánica del logro, encontramos los nubarrones. 

El gasto público cayó 26% y hacia dentro de los componentes del gasto, la obra pública explicó el 24% del recorte con una caída que fue inédita para los últimos, por lo menos, veinte años: la inversión de la secretaría de Obras Públicas cayó 67% en el año 2024.

¿Qué pasa cuando vemos la ejecución presupuestaria de Obras Públicas para Misiones? Se ve una ejecución por $8.162 millones y una caída respecto al 2023 del 86%. La Provincia no estuvo exenta del recorte generalizado que se vio en todo el país con dos consecuencias directas y graves: en primer lugar, postergar el desarrollo y profundizar asimetrías en materia de infraestructura altamente necesaria e imprescindible en estos lados de la república; y en segundo lugar, el fuerte golpe en materia de empleo y calidad de vida de comunidades. 

Del total detallado que se ejecutó en la provincia durante el año pasado, el 85% corresponde al programa “Construcción de Autopistas y Autovías” que contiene dentro solo una actividad para el caso misionero: las obras en ruta nacional 105. Si bien esta es la que muestra el mayor grado de ejecución en pesos ($6.900 millones) tuvo una caída en términos reales del 68% contra el 2023, verificando así un fuerte retroceso en una obra trascendental para la conectividad. 

Apenas otros $1.200 millones fueron ejecutados en diversos programas vinculados a infraestructura. Entre ellos, $726 millones se ejecutaron en el programa de desarrollo de la infraestructura hidráulica, mostrando una caída del 81% real anual. Sobre esto, debe hacerse una salvedad: la totalidad de ese financiamiento es externo: $27 millones de la CAF y $699 millones del BID. 

Por su parte, $370 millones se ejecutaron en tareas de mantenimiento de la red vial, que cayó 75% real anual. Hasta ahí llegó el financiamiento por parte del Gobierno nacional, ya que los $100 millones restantes para completar esos $8.160 millones detallados antes corresponden a conceptos menores no relevantes y en todos los casos muestran fuertes caídas. 

Por el lado del financiamiento provincial, la escasez de recursos por fuertes contracciones de recursos tributarios y recorte de asistencias financieras produjo que durante el primer semestre del año pasado las erogaciones de capital caigan en torno al 55%, un número que seguramente será menor hacia finales del 2024 cuando la provincia publique la ejecución presupuestaria, ya que durante el último tramo del año se vio una importante reactivación, pero que no será suficiente para compensar las caídas de los primeros seis meses. 

Así, Misiones (como casi todos los otros distritos) llega al 2025 con un piso muy bajo en términos de inversión pública que deberá, de la mano de la estabilización macro y recuperación de los niveles de actividad, impulsar fuertemente no mirando superar los números del 2024 sino apuntando, de mínima, a recuperar los niveles del 2021, año donde la inversión real directa misionera representó el 12% del gasto total provincial. Para lograr esto, la Provincia podría contar con algunas herramientas. 

En primer lugar, una recuperación de recursos vía mejora de la recaudación tributaria, tanto a nivel nacional, que llega vía coparticipación, como en niveles provinciales a partir de una recuperación de la recaudación tributaria que también mostró bajas en 2024. En segundo lugar, la reactivación de obras de financiamiento nacional que están frenadas o demoradas y que corresponden al convenio firmado con el Gobierno nacional a mediados del año pasado, que son fundamentalmente obras hídricas. 

En tercer lugar, y no menor, es la posibilidad que tiene la provincia de buscar financiamiento para darle velocidad a la reactivación: provincias como Santa Fe y Córdoba han emitido bonos para financiar proyectos de infraestructura y darle así un empujón al sector que puede ser robustecido por la inyección de fondos propios. 

En este punto, Misiones tiene una enorme ventaja en su propio perfil de deuda: tiene un stock muy bajo (equivale a quince días de coparticipación federal), buen historial crediticio y amplio margen para pago de intereses, dado que apenas destina el 0,2% de su gasto para los servicios de renta. Dada la estabilización en términos de inflación y de tasas, emitir un bono (o porque no, créditos directos con organismos internacionales) para impulsar proyectos de infraestructura podría ser una buena herramienta. 

Esto ayudaría, además, a fortalecer el proceso que el sector privado ya está realizando en la provincia: en diferentes municipios se ve una importante reactivación del sector de la construcción que en su mayoría responde a proyectos de inversión de particulares que podría ser un excelente complemento para que la provincia experimente un rebote considerable en el sector. 

De acuerdo con el presupuesto provincial del año en curso, las erogaciones de capital tendrían un incremento cercano al 45% en términos reales, lo cual se traduce en que hay una voluntad del Gobierno provincial de impulsar la inversión pública dada, posiblemente, las mejores condiciones y las nuevas oportunidades que brindaría un escenario mucho más estable y que aún con desafíos, permite pensar en medidas ya no de contención sino de expansión.

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