Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Construcción:  Misiones fue la provincia con la mayor creación de puestos de trabajo del país en septiembre

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Los datos de Posadas ya marcaban el sendero de la recuperación, con un boom de obras privadas. Ahora Misiones dio la nota exhibiendo un muy fuerte rebote en el  empleo en la construcción: se registraron en septiembre 6.316 empleos en el sector, lo que equivale a una suba del 18% respecto al mes previo. Este rebote permitió  que la provincia haya recuperado en un solo mes unos 961 empleos. Así,  Misiones fue la provincia con el segundo mayor incremento relativo pero, a la vez, fue la de  mayor creación de empleos de todo el país en valores absolutos. 

Si bien en la comparación interanual el resultado sigue siendo negativo (-30,2%), se  destacan tres cosas fundamentales: en primer lugar, la tasa de caída interanual se redujo significativamente (pasó de -40% en julio a -30% en septiembre); en segundo, se trata del tercer mes consecutivo con recuperación mensual: fue de +1,0% en julio, +0,1% en agosto y +18,0% en septiembre. En esos tres meses, Misiones recuperó 1.019 empleos en la  construcción. Finalmente, el tercer hito es que en septiembre logró el mayor volumen de  empleo en lo que va del 2024, logrando volver a superar el techo de los seis mil puestos de  trabajo, algo que no se veía desde diciembre de 2023.

En el plano regional, las provincias del NEA mostraron igual comportamiento: las cuatro muestran bajas en la comparación año/año y en ese marco, la misionera (-30,2%) es la más leve quedando por debajo de la registrada en Corrientes (-33,5%), Chaco (-49,4%) y Formosa (-57,4%). Por su parte, en la comparación con el mes previo, las cuatro presentaron subas en diferentes intensidades, siendo Misiones la que tuvo la más fuerte (+18,0%) seguida de lejos por Chaco (+6,8%), Corrientes (+4,1%) y Formosa (+3,7%).  

A nivel país, el empleo registrado en el sector de la construcción volvió a exhibir una  recuperación mensual, incrementándose en 1,6% respecto a los registrados en el pasado  mes de agosto, logrando recuperar así 5.704 puestos de trabajo, aunque en la comparación interanual sigue presentando importantes descensos (-18,9% con 82.894 empleos menos que en septiembre 2023). Entre las provincias, San Luis y Misiones lideraron la suba relativa intermensual (+25,5% y +18,0% respectivamente), mientras que en la interanual, solo  Neuquén presenta variación positiva (+1,7%). 

Salarios misioneros crecen por primera vez en un año 

En septiembre el salario registrado promedio del sector a nivel nacional fue por $ 823.793  y cortó con diez meses de caída reales interanuales, marcando 0% de variación. Por su  parte, en Misiones el salario promedio rondó los $ 661.817 y por primera vez desde agosto de 2023, logró una suba real: fue +1,1%.  

De ese modo, se posicionó como la única provincia de NEA con recuperación del salario  real, ya que tanto Corrientes (-2,2%), Chaco (-2,4%) como Formosa (-2,9%) presentaron  bajas. 

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¿Ya hay brotes verdes?

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El pasado viernes estuvo en Corrientes el ministro de Economía Luis Caputo y entre tantas definiciones, mencionó que la economía “está creciendo al 8,5% al tercer trimestre según una proyección de JP Morgan”. En el auditorio se escucharon algunos murmullos, preguntándose posiblemente sobre ese dato, desde ya muy llamativo y hasta en un punto, difícil de entender. 

La película del 2024 tiene varios capítulos: un primer trimestre de enorme caída, un segundo trimestre todavía con debilidad y un tercer trimestre de importante corrección y recuperación, aunque algo heterogénea. Para ver esto tenemos que hacer tres análisis sencillos, que parten de los datos difundidos por el INDEC estos días respecto al EMAE. 

Primero: la actividad económica de septiembre, último dato disponible, sigue por debajo de los niveles de septiembre del 2023 en -3,3%. Esto no es novedoso y se espera, por lo menos, dos meses más con ese resultado en la variación año/año. 

Segundo: la actividad en septiembre quedó por debajo de la de agosto en -0,3% en la serie desestacionalizada. Así, rompió con dos meses de recuperación (en importante magnitud) que se dio en julio y agosto. 

Tercero: ahora viene lo relevante para el equipo económico. Pese a que la variación mensual de septiembre fue negativa, el resultado trimestral fue altamente positivo. La actividad del tercer trimestre del año se ubicó 3,4% por encima del segundo trimestre y 1,5% por encima del primer trimestre del año. Ese salto del tercer trimestre contra el segundo, es el más fuerte para una variación intertrimestral desde finales del 2020, con la economía recuperándose por la pandemia. ¿Qué marca esto? Que el piso ya se tocó en abril. De aquí en más debemos esperar dos cosas: o recuperación gradual pero sostenida; o una volatilidad temporal tipo serrucho que combina subas y bajas, pero sin volver a tocar un nuevo piso, hasta el año que viene.

Entonces, la economía está mostrando una importante recomposición. No está creciendo, está recuperando. Parece lo mismo, pero no. Para crecer todavía hace falta mucho más. 

Pero volvamos un poco más atrás. Caputo dijo que la actividad crece, basado en un informe de JP Morgan que marcaba que la Argentina crecía al 8,5% al tercer trimestre. Leído así nomás, parece ser un dato fenomenal, muy superior al resultado trimestral de +3,4% que mencionamos antes. Pero no es así. El JP Morgan dijo que la actividad económica creció al tercer trimestre del año a un ritmo tal que si anualizáramos esa expansión, el país crecería 8,5% anual. 

De nuestra parte hacemos el ejercicio de anualizar el dato de EMAE-INDEC: la Argentina al tercer trimestre del año crece, anualizado, alrededor del 13% anual. Está claro que ni uno ni otro será el resultado final, pero abre una nueva perspectiva de recuperación para el país.

En este marco, el interrogante que se plantea tiene que ver con la amplitud de la recuperación en términos sectoriales. Visto por bloques, en septiembre hubo tres que mostraron alzas interanuales: la minería (que crece de manera ininterrumpida desde abril del 2021); el agro (que acumula un año al hilo de alzas), las finanzas (vieron su primera suba tras diez meses de caídas consecutivas) y la enseñanza, aunque esta es menor por su incidencia. En el caso minero, está claro que su evolución va más allá de la macro, está menos atada a su fluctuación y por ello crece desde hace tiempo. 

Para el agro, el fin de la sequía permite su alza pese a la situación macro; las finanzas, en cambio, más vinculadas a los ritmos económicos, ya muestra recuperación (con factores vinculados a la corrección de balance del BCRA, el blanqueo y las políticas de expansión del crédito al sector privado). 

Ahora bien, otros sectores, y que tienen significativa importancia en la economía real, todavía andan dando vueltas: la Industria “mejoró” su resultado en septiembre con una tasa de caída inferior a la del mes previo, pero sigue en altos niveles de retracción. El comercio, por el contrario, empeoró su resultado, aunque no hay que perder de vista que en septiembre de 2023 (y también en octubre y algo menor en noviembre) había un boom de consumo. 

Lamentablemente hay muy poco para aportar en este sentido respecto a las provincias. Este año hubo una limitación muy fuerte de información, no por su eliminación sino por su lento ritmo de actualización que nos impide ir comparando las situaciones provinciales a la par de las nacionales. Quizás el dato más relevante en referencia a la economía provincial que tuvimos esta semana tiene que ver con la recuperación del consumo de combustible: seguirá teniendo bajas interanuales de importante magnitud durante algunos meses, pero recuperó en octubre contra el mes previo y tuvo el tercer volumen de venta más importante del año. 

Estos indicadores hay que seguirlos mes a mes para lograr, de ese modo, ver cómo se ajusta la recuperación de la actividad hacia dentro del territorio y hacia dentro de las actividades.

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¿Qué pueden esperar las provincias del Presupuesto 2025?

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La agenda política, y económica, actual está centrada en la discusión del proyecto de Presupuesto Nacional para el año 2025. Las posturas legislativas son bastante claras: por un lado, la denuncia de profundización del ajuste, y del otro, la ratificación de un proyecto que podría impulsar la economía nacional. En el medio, muchísimos grises que aún no logran resolverse. Los discursos, grandilocuentes en su mayoría, de referentes de ambos extremos de la discusión ideológica son más conceptuales que específicos y omiten generalmente los detalles más importantes, la famosa letra chica del texto en debate. 

En este marco, nuevamente fueron los gobernadores los que comienzan a aportar algo más de profundidad al debate. Aun con posturas algo heterogéneas en relación con el acompañamiento o rechazo global del proyecto, hay puntos en común entre los mandatorios centrados, lógicamente, en una cuestión fundamental: recursos. Analicemos punto por punto de que se trata esto.

Un punto de fuerte reclamo, aunque no alcanza a las 24 jurisdicciones subnacionales sino solo a trece, es la deuda por transferencias a las cajas previsionales provinciales. Para recordar de que se trata esto, en el año 1992 se firmó un Pacto Fiscal entre provincia y la nación que, entre otras medidas, dispuso que el Estado nacional podía descontar el 15% de los fondos coparticipables para destinarlos al pago de las jubilaciones nacionales. Más tarde, la Nación y las provincias firmaron un nuevo Pacto Federal por el cual el Gobierno nacional se comprometía a absorber las cajas de jubilación provinciales y en ese marco, entre 1994 y 1997, 11 jurisdicciones transfirieron a la ANSES sus cajas previsionales y las otras 13 no lo transfirieron. Por ello, en 1999 se firmó un nuevo acuerdo entre la Nación y las provincias, que fue llamado Compromiso Federal que estableció que el gobierno nacional iba a financiar el déficit de los sistemas previsionales de las provincias que no transfirieron sus recursos. 

A lo largo de los últimos años, hubo muchos capítulos tensos en este mecanismos pero en líneas generales la relación se mantuvo relativamente calma. Sin embargo, en marzo de este año el Gobierno nacional resolvió vía decreto N° 280 suspender la vigencia de los artículos 92 y 93 del Presupuesto 2023, que había prorrogado para todo 2024 en el mes de enero. Esos artículos referían, justamente, a las transferencias a las cajas previsionales provinciales. 

Estos fondos son fundamentales para las provincias que no transfirieron sus cajas a la Nación, aunque tienen mucho más peso en algunas. En 2023, el Estado nacional envío $ 170.354 millones por este concepto, que equivale al 9% del total de las transferencias no automáticas a las 24 jurisdicciones subnacionales. Entre las provincias que recibieron estos recursos, hay importantes brechas: en Córdoba, por ejemplo, representaron el 19% de los envíos totales que recibió ese año por fondos no automáticos; en La Pampa representaron el 16% y en Santa Fe el 14%. En el caso de Misiones, representaron solo el 3% del total recibido por esa vía, pero aquí entra un juego otro aspecto importante: ya durante el 2023 (pero también en años anteriores), Nación transfería montos menores a lo que las provincias reclamaban. Es decir, se financió vía transferencias solo una parte del déficit previsional declarado por los distritos. Por lo tanto, en 2024 hay un doble problema: no se pagó nada durante este año y se arrastra deuda por años anteriores.

¿Qué se espera entonces para el 2025? Dos cuestiones: la primera, garantizar el pago que corresponde a ese ejercicio fiscal específico; es decir, retomar el flujo de envíos suspendido este año. Pero también, lograr cobrar la deuda que se arrastra de años anteriores, particularmente desde 2019 a la fecha. ¿De cuanto es la deuda de la Nación con Misiones por este concepto? Incluyendo 2024, ascendería a unos $ 60.000 millones. 

Hecho el diagnóstico de este punto de reclamo, ¿que se espera? Respecto a la deuda, el Gobierno ya anunció un régimen de compensación mutua de deudas entre provincias y Nación, por lo cual allí se incluiría esta deuda de Anses (de esto hablamos la semana pasada en esta columna de Economis). Respecto a los flujos de pago para el 2025, el artículo 59 del proyecto de Presupuesto Nacional establece un crédito presupuestario por $ 254.421 millones, aunque para hacer uso de este, el gobierno nacional anticipó que primeramente Anses debe realizar los correspondientes informes técnicos, algo que no está garantizado que se cumpla en tiempo y forma. De hecho, aún no hay noticias de los informes técnicos 2024. 

El segundo punto de reclamo de los gobernadores es la Coparticipación del impuesto a los combustibles líquidos. ¿A que apunta este reclamo? Parte de este impuesto ya llega a las provincias, pero el 2,55% tiene una asignación específica: financiar el Fondo Compensador de Transporte Público de Pasajeros, que fue eliminado este año por el gobierno nacional. Por ende, el Tesoro se quedó con esa porción. Ante esto, los gobernadores reclaman que se coparticipe ese porcentaje de modo tal de poder financiar ellos mismos las compensaciones tarifarias correspondientes. Para el 2025, su recaudación sería por $ 5,5 billones creciendo 155,2% anual nominal por las actualizaciones pendientes de las sumas fijas para determinar el impuesto, que se incorporarán gradualmente durante el año 2025. Pasaría del 0,38% de PIB al 0,73% en 2025. Con esto en consideración, los fondos que reclaman los gobernadores llegarían a los $ 138 mil millones; Misiones captaría unos $ 5 mil millones. En lo que va de este 2024, las provincias perdieron $ 45 mil millones por el no uso de estos fondos para el fondo compensador. Misiones, por su parte, perdió unos $ 1.500 millones.

Tercer punto de reclamo: la distribución del fondo de Aportes del Tesoro Nacional (ATN). Los gobernadores plantearon la necesidad de un reparto regular de este fondo, que es habitualmente subejecutado por la nación. Recordamos que el fondo se constituye con el equivalente al 1% de la masa coparticipable prevista por la Ley 23.548, pero se reparte según plena discrecionalidad del poder ejecutivo nacional. ¿Qué pasó en los últimos años? Salvo en 2020 (por la emergencia de la pandemia) el Fondo ATN fue altamente subejecutado. En 2019 se usó solo el 8,5% del fondo; en 2021 el 69,7%; en 2022 el 26,2% y en 2023 el 74,9%. Entre enero y octubre de 2024, solo se distribuyó el 5,4% del fondo. Si medimos esto a precios de octubre 2024, vemos que quedó un remanente de este fondo, acumulado entre 2019 y 2024, por $ 1.963.948 millones (es decir 1,9 billones de pesos). Supongamos que se decida distribuir ese remanente a las provincias según coeficientes de coparticipación (como se ha hecho en pandemia en el 2020 y el diciembre pasado previo al cambio de gobierno), Misiones podría recibir un extra de $ 67 mil millones solo por subejecución pasada. 

Cuarto punto: limitar la alícuota por autarquía de ARCA. El sistema vigente establece que el 1,9% de la recaudación nacional vaya al ente recaudatorio en concepto de autarquía de organismo. Esto lo que genera es una disminución de la masa coparticipable para distribuir entre las provincias. Si bien los gobernadores no piden su eliminación, si solicitan una limitación para engrosar los envíos a los distritos.

El ultimo punto de reclamo pesa sobre las compensaciones pendientes del Consenso Fiscal. Cuando se firmó el Consenso Fiscal entre nación y provincias en el año 2017, se estableció que un esquema de compensación que afirma lo siguiente: “Compensar, a través de transferencias diarias y automáticas, a las provincias que adhieran y cumplan con el Consenso, con un monto equivalente a la disminución efectiva de recursos en 2018 resultante de la eliminación del artículo 104° de la Ley de Impuesto a las Ganancias y del aumento de la asignación específica del impuesto al Cheque”; luego, aclara que se debe “actualizar trimestralmente en los años siguientes las compensaciones previstas con base a la inflación”. Este es el reclamo de los gobernadores, ya que las actualizaciones no suelen aplicarse con automaticidad y ello genera que los recursos recibidos por las provincias lleguen con descenso real. En 2024 el ritmo de actualización fue algo menor que en años previos, pero el problema es que en años previos la misma no fue realizada correctamente y ello generó una acumulación de deudas muy importante del Estado nacional con los distritos. 

En resumen, los reclamos de los gobernadores están centrados en fondos que le corresponden por ley y por derecho y buscan que termine la discrecionalidad del Estado nacional en quedarse con recursos que debería distribuir, fortaleciendo el centralismo y atentando contra el esquema federal. 

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Cash por especias, la tensa negociación con Nación por deudas mutuas

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El 1° de noviembre se publicó en el Boletín Oficial el decreto 969/2024 que crea el “Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas”, un esquema que busca que Nación y provincias compensen mutuamente sus deudas. Si bien, a priori, la idea de aplicar un esquema de compensación es altamente positiva (y muy reclamada por los gobernadores), nace con falsas premisas y con algunos problemas de diseño. 

En primer lugar, al leer los Considerandos del decreto, nos encontramos con algunas expresiones, como mínimo, llamativas. Un ejemplo de esto es la detallada en el sexto párrafo, donde se afirma que “en la actualidad, un importante número de jurisdicciones mantienen niveles de endeudamiento que condicionan la situación de equilibrio financiero y, por lo tanto, la sustentabilidad de sus esquemas fiscales”. Si bien es cierto que hay algunos distritos con problemas de deuda, no es una situación generalizada. En 2023, el stock de deuda pública total de las 24 jurisdicciones subnacionales fue de $ 17,9 billones, lo que representó el 55% de los ingresos totales que tuvieron en el año ($ 32,5 billones). Sin embargo, ese promedio esconde extremos. Solamente en una provincia el stock de deuda superó a sus ingresos: Buenos Aires con deuda por el 103,2% de sus ingresos. Otras provincias con elevada proporción de pasivos son Chubut (98,3%), Jujuy (91,8%) y La Rioja (85,4%). 

En la otra punta de la tabla, vemos a provincias como Misiones, Formosa, Santiago del Estero, La Pampa y San Luis donde la deuda pública no llega a representar siquiera el 5% de sus ingresos

Pero ¿qué pasa si analizamos específicamente la deuda provincial con el Estado nacional? Vemos que en 2023 la deuda totaliza, apenas, $ 0,7 billones. Es decir, solo el 3,8% de la deuda de las provincias es con el Estado nacional y equivale al 2,1% de los ingresos provinciales. También en este punto comparativo vemos extremos aunque menos profundos. En Jujuy, su deuda con el Estado nacional equivale al 50,5% de sus ingresos y en Chubut al 13%, las únicas dos provincias en doble dígito. 

Tomamos el dato del 2023 porque es el último dato anual consolidado para las 24 jurisdicciones, aunque podemos venir un poco más acá en el tiempo. Si vemos los datos particularmente para el caso de Misiones, la deuda con el Estado nacional al primer semestre de este año es de solo $ 15.500 millones: $ 6.160 millones con el Fondo Fiduciario de Desarrollo Provincial (FFDP), $ 9.352 millones con el Fondo Fiduciario Federal de Infraestructura Regional (FFFIR) y $ 17 millones con el Tesoro. Esa deuda representa el 21% del stock total provincial en ese periodo. En relación con los ingresos, el pasivo con la Nación es de apenas el 1% de los ingresos misioneros. 

Podemos ver entonces que en términos generales, pero más aún en el caso particular de Misiones, la deuda con la Nación no es un problema ni compromete las finanzas públicas provinciales. 

Aún así, es altamente positivo poder avanzar en un esquema de cancelación para darle más holgura a las cajas subnacionales. 

Pero acá nos encontramos con los problemas de diseño. En primer lugar, no se específica de qué manera la Nación cumplirá sus obligaciones cuando sea deudora neta, aunque en declaraciones públicas, funcionarios afirmaron que el pago nacional puede ser vía entrega de bienes nacionales a las provincias, como tierras, predios, empresas o rutas. Pero lo que sí aclara el decreto, en su artículo 8°, es que si una provincia queda como deudora neta, podrá cancelarla vía retención de recursos de la coparticipación. Si bien el artículo dice “podrá”, lo curioso es que el Gobierno ya plantea un esquema: si te debo, te pago en especias; si me debés, te pido la plata. Acá está el principal error de diseño.

Pero no es el único. Otro grave problema es que no hay información certera de los mecanismos de consolidación de deuda y este punto puede ser el principal conflicto. A las deudas de las provincias con la Nación vía Tesoro y Fondos Fiduciarios, que están registradas por las provincias, se pueden sumar otras no registradas según se declaró públicamente en los últimos días. Un grupo de gobernadores planteó esta inquietud con un foco: el Club de París. Es que desde el Gobierno nacional afirman que las provincias tienen una cuotaparte de los créditos con esa entidad, aunque la misma no está registrada y por ende, es imposible hoy ponerle valor. Más problemático aún puede ser la certificación de deuda a reclamar por las provincias: en lo que va del 2024 la Nación le debe $ 141 mil millones a las provincias por programas presupuestarios devengados y no pagados

Acá se suman otros conceptos: en primer lugar, las partidas devengadas y no pagadas de años previos, pero aún más, las partidas que corresponden pagar a la Nación y que ni siquiera las devengó este año. Por ejemplo, las transferencias a la Cajas Jubilatorias. Estos no son los únicos conceptos por los que la Nación le debe a las provincias pero son los centrales. 

¿Qué vemos en el caso misionero? Como se dijo antes, Misiones le debe a la Nación unos $ 15 mil millones; sin embargo, lo que Misiones tiene para reclamar al Estado nacional supera los $ 350 mil millones contabilizando deuda con Caja Previsional, Consenso Fiscal, partidas presupuestarias, certificaciones de obra pública y regalías hidroeléctricas. De este modo, haciendo un cálculo muy a grosso modo, Misiones sería acreedora neta por un monto aproximado de $335 mil millones, una cifra que no puede pagarse con especias. No solamente por la imposibilidad fáctica, sino también por una cuestión lógica de necesidad de recursos de la Provincia ante la enorme pérdida sufrida este año entre efectos de la recesión y recortes nacionales. 

Bienvenida sea la discusión de un nuevo esquema de relaciones Nación-Provincias, bienvenida sea la compensación mutua de deuda y bienvenida sea la búsqueda de alternativas para fortalecer el sistema federal. Pero con este esquema, por lo menos a priori, pareciera que la Nación solo intenta sacar provecho saldando deuda entregando activos que a su vez le generen un recorte de gastos. Pero si tiene que reclamarte, te pide el cash.

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Las dos caras de la moneda: verano financiero e invierno en la economía real

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La foto del presidente Javier Milei con el equipo del ministerio de Economía, difundida en redes sociales durante la mañana del viernes, no fue casual ni azarosa. Fue la celebración por haber cerrado octubre con resultados altamente positivos en el frente financiero. “Altamente positivos” para el programa económico del gobierno, por supuesto. Repasemos: 

El blanqueo fue exitoso y logró el ingreso de más de 20.000 millones de dólares cash desde su inicio en julio hasta el fin de octubre. Producto de eso, los depósitos en dólares del sector privado volaron en los últimos dos meses: inició septiembre en torno a los USD 19.500 millones y cerró octubre con USD 33.000 millones. A esto, se le suma la liquidación de agrodólares: el mejor octubre en 22 años y superó los USD 2.500 millones. Con más dólares en el sistema, se comenzó a mover mucho más el mercado:  hubo una oleada de emisión de Obligaciones Negociables (ON) corporativas que permitió a muchas compañías tomar financiamiento en moneda dura, con muy fuerte presencia de las energéticas. Tecpetrol se hizo de USD 148 millones a cuatro años y medio, IRSA levantó USD 67 millones a cinco años, la Petrolera Aconcagua otros USD 30 millones a tres años y medio; Telecom USD 200 millones a siete años (TNA 9,5%); YPF Luz USD 420 millones a ocho años; Pampa Energía USD 84 millones a cuatro años; y Vista Energy USD 150 millones a siete años. Estas ON pagan TNA de entre 6% y 9% y se volcó una cantidad de dólares al financiamiento corporativo, como no se veía hace mucho tiempo. 

El BCRA fue otro beneficiario del contexto: por ingreso de dólares al sistema producto del blanqueo, agrodólares y mercado de títulos y bonos corporativos, entre septiembre y octubre fue comprador de divisas y adquirió USD 1.917 millones. Sostiene, además, 25 ruedas consecutivas siendo comprador neto. Esto permitió sostener reservas en niveles en torno a los USD 29 mil millones (brutas) y no escaparse de ese rango ante la demanda de dólares de importadores, de provincias para pagar deuda y de la compra que el Tesoro hace al BCRA para pagar deuda. Esto se vio en los últimos días de octubre, cuando se anunció la compra de USD 2.700 millones al BCRA para pagar el vencimiento de deuda de enero, algo que también ya había pasado sobre finales de septiembre. A este optimismo financiero se sumó el rally que tuvo el S&P Merval, que acumuló un alza del 8,9% en octubre y 17,0% al medirlo en dólares. 

Pero además, el fuerte ingreso de dólares y la intervención del BCRA sobre el mercado cambiario generó una fuerte baja de las cotizaciones: tanto el dólar MEP como el CCL descendieron 6,3% en octubre. La brecha con el oficial minorista está en el 15,3% para el CCL y 12,2% para el MEP. Con esto, el gobierno fortalece su plan desinflacionario: pisa el tipo de cambio con fuerte intervención para evitar su traslado a precios. Con esos niveles de brecha, la salida del cepo está a la vuelta de la esquina, aunque aún no hay señales fuertes de que eso ocurra antes de fin de año.

La frutilla de postre de octubre estuvo en el Riesgo País: tocó sus mínimos desde la previa a las PASO del 2019, perforó el piso de los 1.000 puntos y avanza a perforar los 900 puntos. Al bajar de la zona de los 1.000 puntos, JP Morgan ubica a la deuda argentina en una situación de “distress”: esto significa que los inversores ya no apuestan a que la Argentina esté inevitablemente encaminada a un default; por el contrario, dan más probabilidad que el país cumpla sus vencimientos de deuda de enero, algo que fue ratificado por Economía con la compra de dólares al BCRA para esos vencimientos de bonos. Además de JP Morgan, el Bank of América (BofA), uno de los más importantes del mundo, también ponderó la política fiscal y financiera del gobierno libertario: dijo que “el desempeño del país en materia de estabilización está superando las expectativas” y que mantienen su recomendación de “sobreponderar los bonos externos de Argentina”. 

Como se ve, el mundo financiero está encantando, aunque más lo está por la fuerte vuelta del carry trade (en criollo, la bicicleta financiera) que permitió a muchos inversores ganar buenos rendimientos, aunque eso lo dejamos para otro capítulo. 

Pero la economía real sigue esperando buenas noticias. Naturalmente, en momentos de fuerte recesión, desequilibrio macro y desajustes globales, el mundo financiero ajusta mucho más rápido que la economía real, pero las señales de esta última aún no llegan a ser muy convincentes. Algunos son más optimistas, como Orlando Ferreres que en su último Índice General de Actividad (IGA-OJF) pronostica un alza de la economía del 1,4% mensual, aunque aún fuertemente basado en el agro y en minería mientras que industria y comercio siguen retrasados. También la consultora Econométrica (muy cercana al presidente) que afirmó que la economía ya dejó atrás la recesión y que volvió a los mismos niveles previo a la asunción de Milei. Un poco más en el llano, provincias y ciudadanos pueden sentir optimismo pero todavía no lo tocan. Octubre volvió a golpear a las provincias con bajas en la coparticipación cercanas al 6%; y los envíos no automáticos también brillaron por su escasez y cerraron en -60% (-95% para el caso de Misiones). La inversión pública siguió su línea descendente cerrando en torno a -70% en el global y -75% para Misiones, y los indicadores de consumo, todavía atrasados, continúan deteriorados pese a alguna leve señal de mejora. 
Se vive un aire parecido al de la época del inicio macrista: mercados celebran y economía real se deprime, aunque con algunas diferencias significativas. En aquel momento, fue más agresiva la política financiera (sobre todo por la salida rápida del cepo) y más gradual la fiscal, y hoy es a la inversa: la financiera está algo más moderada (justamente por sostenimiento del cepo) pero con agresivo ajuste fiscal.

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