Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Cash por especias, la tensa negociación con Nación por deudas mutuas

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El 1° de noviembre se publicó en el Boletín Oficial el decreto 969/2024 que crea el “Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas”, un esquema que busca que Nación y provincias compensen mutuamente sus deudas. Si bien, a priori, la idea de aplicar un esquema de compensación es altamente positiva (y muy reclamada por los gobernadores), nace con falsas premisas y con algunos problemas de diseño. 

En primer lugar, al leer los Considerandos del decreto, nos encontramos con algunas expresiones, como mínimo, llamativas. Un ejemplo de esto es la detallada en el sexto párrafo, donde se afirma que “en la actualidad, un importante número de jurisdicciones mantienen niveles de endeudamiento que condicionan la situación de equilibrio financiero y, por lo tanto, la sustentabilidad de sus esquemas fiscales”. Si bien es cierto que hay algunos distritos con problemas de deuda, no es una situación generalizada. En 2023, el stock de deuda pública total de las 24 jurisdicciones subnacionales fue de $ 17,9 billones, lo que representó el 55% de los ingresos totales que tuvieron en el año ($ 32,5 billones). Sin embargo, ese promedio esconde extremos. Solamente en una provincia el stock de deuda superó a sus ingresos: Buenos Aires con deuda por el 103,2% de sus ingresos. Otras provincias con elevada proporción de pasivos son Chubut (98,3%), Jujuy (91,8%) y La Rioja (85,4%). 

En la otra punta de la tabla, vemos a provincias como Misiones, Formosa, Santiago del Estero, La Pampa y San Luis donde la deuda pública no llega a representar siquiera el 5% de sus ingresos

Pero ¿qué pasa si analizamos específicamente la deuda provincial con el Estado nacional? Vemos que en 2023 la deuda totaliza, apenas, $ 0,7 billones. Es decir, solo el 3,8% de la deuda de las provincias es con el Estado nacional y equivale al 2,1% de los ingresos provinciales. También en este punto comparativo vemos extremos aunque menos profundos. En Jujuy, su deuda con el Estado nacional equivale al 50,5% de sus ingresos y en Chubut al 13%, las únicas dos provincias en doble dígito. 

Tomamos el dato del 2023 porque es el último dato anual consolidado para las 24 jurisdicciones, aunque podemos venir un poco más acá en el tiempo. Si vemos los datos particularmente para el caso de Misiones, la deuda con el Estado nacional al primer semestre de este año es de solo $ 15.500 millones: $ 6.160 millones con el Fondo Fiduciario de Desarrollo Provincial (FFDP), $ 9.352 millones con el Fondo Fiduciario Federal de Infraestructura Regional (FFFIR) y $ 17 millones con el Tesoro. Esa deuda representa el 21% del stock total provincial en ese periodo. En relación con los ingresos, el pasivo con la Nación es de apenas el 1% de los ingresos misioneros. 

Podemos ver entonces que en términos generales, pero más aún en el caso particular de Misiones, la deuda con la Nación no es un problema ni compromete las finanzas públicas provinciales. 

Aún así, es altamente positivo poder avanzar en un esquema de cancelación para darle más holgura a las cajas subnacionales. 

Pero acá nos encontramos con los problemas de diseño. En primer lugar, no se específica de qué manera la Nación cumplirá sus obligaciones cuando sea deudora neta, aunque en declaraciones públicas, funcionarios afirmaron que el pago nacional puede ser vía entrega de bienes nacionales a las provincias, como tierras, predios, empresas o rutas. Pero lo que sí aclara el decreto, en su artículo 8°, es que si una provincia queda como deudora neta, podrá cancelarla vía retención de recursos de la coparticipación. Si bien el artículo dice “podrá”, lo curioso es que el Gobierno ya plantea un esquema: si te debo, te pago en especias; si me debés, te pido la plata. Acá está el principal error de diseño.

Pero no es el único. Otro grave problema es que no hay información certera de los mecanismos de consolidación de deuda y este punto puede ser el principal conflicto. A las deudas de las provincias con la Nación vía Tesoro y Fondos Fiduciarios, que están registradas por las provincias, se pueden sumar otras no registradas según se declaró públicamente en los últimos días. Un grupo de gobernadores planteó esta inquietud con un foco: el Club de París. Es que desde el Gobierno nacional afirman que las provincias tienen una cuotaparte de los créditos con esa entidad, aunque la misma no está registrada y por ende, es imposible hoy ponerle valor. Más problemático aún puede ser la certificación de deuda a reclamar por las provincias: en lo que va del 2024 la Nación le debe $ 141 mil millones a las provincias por programas presupuestarios devengados y no pagados

Acá se suman otros conceptos: en primer lugar, las partidas devengadas y no pagadas de años previos, pero aún más, las partidas que corresponden pagar a la Nación y que ni siquiera las devengó este año. Por ejemplo, las transferencias a la Cajas Jubilatorias. Estos no son los únicos conceptos por los que la Nación le debe a las provincias pero son los centrales. 

¿Qué vemos en el caso misionero? Como se dijo antes, Misiones le debe a la Nación unos $ 15 mil millones; sin embargo, lo que Misiones tiene para reclamar al Estado nacional supera los $ 350 mil millones contabilizando deuda con Caja Previsional, Consenso Fiscal, partidas presupuestarias, certificaciones de obra pública y regalías hidroeléctricas. De este modo, haciendo un cálculo muy a grosso modo, Misiones sería acreedora neta por un monto aproximado de $335 mil millones, una cifra que no puede pagarse con especias. No solamente por la imposibilidad fáctica, sino también por una cuestión lógica de necesidad de recursos de la Provincia ante la enorme pérdida sufrida este año entre efectos de la recesión y recortes nacionales. 

Bienvenida sea la discusión de un nuevo esquema de relaciones Nación-Provincias, bienvenida sea la compensación mutua de deuda y bienvenida sea la búsqueda de alternativas para fortalecer el sistema federal. Pero con este esquema, por lo menos a priori, pareciera que la Nación solo intenta sacar provecho saldando deuda entregando activos que a su vez le generen un recorte de gastos. Pero si tiene que reclamarte, te pide el cash.

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Las dos caras de la moneda: verano financiero e invierno en la economía real

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La foto del presidente Javier Milei con el equipo del ministerio de Economía, difundida en redes sociales durante la mañana del viernes, no fue casual ni azarosa. Fue la celebración por haber cerrado octubre con resultados altamente positivos en el frente financiero. “Altamente positivos” para el programa económico del gobierno, por supuesto. Repasemos: 

El blanqueo fue exitoso y logró el ingreso de más de 20.000 millones de dólares cash desde su inicio en julio hasta el fin de octubre. Producto de eso, los depósitos en dólares del sector privado volaron en los últimos dos meses: inició septiembre en torno a los USD 19.500 millones y cerró octubre con USD 33.000 millones. A esto, se le suma la liquidación de agrodólares: el mejor octubre en 22 años y superó los USD 2.500 millones. Con más dólares en el sistema, se comenzó a mover mucho más el mercado:  hubo una oleada de emisión de Obligaciones Negociables (ON) corporativas que permitió a muchas compañías tomar financiamiento en moneda dura, con muy fuerte presencia de las energéticas. Tecpetrol se hizo de USD 148 millones a cuatro años y medio, IRSA levantó USD 67 millones a cinco años, la Petrolera Aconcagua otros USD 30 millones a tres años y medio; Telecom USD 200 millones a siete años (TNA 9,5%); YPF Luz USD 420 millones a ocho años; Pampa Energía USD 84 millones a cuatro años; y Vista Energy USD 150 millones a siete años. Estas ON pagan TNA de entre 6% y 9% y se volcó una cantidad de dólares al financiamiento corporativo, como no se veía hace mucho tiempo. 

El BCRA fue otro beneficiario del contexto: por ingreso de dólares al sistema producto del blanqueo, agrodólares y mercado de títulos y bonos corporativos, entre septiembre y octubre fue comprador de divisas y adquirió USD 1.917 millones. Sostiene, además, 25 ruedas consecutivas siendo comprador neto. Esto permitió sostener reservas en niveles en torno a los USD 29 mil millones (brutas) y no escaparse de ese rango ante la demanda de dólares de importadores, de provincias para pagar deuda y de la compra que el Tesoro hace al BCRA para pagar deuda. Esto se vio en los últimos días de octubre, cuando se anunció la compra de USD 2.700 millones al BCRA para pagar el vencimiento de deuda de enero, algo que también ya había pasado sobre finales de septiembre. A este optimismo financiero se sumó el rally que tuvo el S&P Merval, que acumuló un alza del 8,9% en octubre y 17,0% al medirlo en dólares. 

Pero además, el fuerte ingreso de dólares y la intervención del BCRA sobre el mercado cambiario generó una fuerte baja de las cotizaciones: tanto el dólar MEP como el CCL descendieron 6,3% en octubre. La brecha con el oficial minorista está en el 15,3% para el CCL y 12,2% para el MEP. Con esto, el gobierno fortalece su plan desinflacionario: pisa el tipo de cambio con fuerte intervención para evitar su traslado a precios. Con esos niveles de brecha, la salida del cepo está a la vuelta de la esquina, aunque aún no hay señales fuertes de que eso ocurra antes de fin de año.

La frutilla de postre de octubre estuvo en el Riesgo País: tocó sus mínimos desde la previa a las PASO del 2019, perforó el piso de los 1.000 puntos y avanza a perforar los 900 puntos. Al bajar de la zona de los 1.000 puntos, JP Morgan ubica a la deuda argentina en una situación de “distress”: esto significa que los inversores ya no apuestan a que la Argentina esté inevitablemente encaminada a un default; por el contrario, dan más probabilidad que el país cumpla sus vencimientos de deuda de enero, algo que fue ratificado por Economía con la compra de dólares al BCRA para esos vencimientos de bonos. Además de JP Morgan, el Bank of América (BofA), uno de los más importantes del mundo, también ponderó la política fiscal y financiera del gobierno libertario: dijo que “el desempeño del país en materia de estabilización está superando las expectativas” y que mantienen su recomendación de “sobreponderar los bonos externos de Argentina”. 

Como se ve, el mundo financiero está encantando, aunque más lo está por la fuerte vuelta del carry trade (en criollo, la bicicleta financiera) que permitió a muchos inversores ganar buenos rendimientos, aunque eso lo dejamos para otro capítulo. 

Pero la economía real sigue esperando buenas noticias. Naturalmente, en momentos de fuerte recesión, desequilibrio macro y desajustes globales, el mundo financiero ajusta mucho más rápido que la economía real, pero las señales de esta última aún no llegan a ser muy convincentes. Algunos son más optimistas, como Orlando Ferreres que en su último Índice General de Actividad (IGA-OJF) pronostica un alza de la economía del 1,4% mensual, aunque aún fuertemente basado en el agro y en minería mientras que industria y comercio siguen retrasados. También la consultora Econométrica (muy cercana al presidente) que afirmó que la economía ya dejó atrás la recesión y que volvió a los mismos niveles previo a la asunción de Milei. Un poco más en el llano, provincias y ciudadanos pueden sentir optimismo pero todavía no lo tocan. Octubre volvió a golpear a las provincias con bajas en la coparticipación cercanas al 6%; y los envíos no automáticos también brillaron por su escasez y cerraron en -60% (-95% para el caso de Misiones). La inversión pública siguió su línea descendente cerrando en torno a -70% en el global y -75% para Misiones, y los indicadores de consumo, todavía atrasados, continúan deteriorados pese a alguna leve señal de mejora. 
Se vive un aire parecido al de la época del inicio macrista: mercados celebran y economía real se deprime, aunque con algunas diferencias significativas. En aquel momento, fue más agresiva la política financiera (sobre todo por la salida rápida del cepo) y más gradual la fiscal, y hoy es a la inversa: la financiera está algo más moderada (justamente por sostenimiento del cepo) pero con agresivo ajuste fiscal.

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Semáforo: con la yerba en rojo intenso, ¿Cómo están los otros sectores económicos de Misiones?

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La volatilidad económica en la Argentina es un clásico. Estamos acostumbrados a vivir en un loop de épocas de bonanza y de crisis que producen graves daños económicos y sociales que no siempre se dimensionan apropiadamente, sobre todo por el hecho de estar intentando surfear las olas. Pero lo que diferencia esta crisis de las anteriores, es que está influenciada, nada menos, que por la cabeza del Poder Ejecutivo nacional. Destruir para luego refundar, podría ser la premisa que maneja el gobierno.

En este “destruir” podemos ver como la enorme mayoría de los indicadores de la economía real está con fuertes deterioros. Tanto a nivel país como hacia adentro de las provincias. Misiones, aún con sus importantes fortalezas internas que la destacan en el plano regional, no está exenta de esta situación y sufre de manera muy importante el contexto actual. Para poder cuantificar (y dimensionar) esta situación, elaboramos un Semáforo de la economía misionera. “Semáforo de tiempos libertarios”, podríamos llamarlo. 

En este semáforo, analizamos el comportamiento de trece indicadores centrales de la economía misionera, en aspectos como consumo, empleo, salarios, producción y actividad, entre otros. Muchos de ellos tienen particularidades a detallar, pero hay un resultado general muy marcado: el rojo, como símbolo de caída y crisis, es predominante. Cabe señalar que el inicio de esta herramienta es diciembre 2023, entendiendo que ese mes ya estuvo afectado (aunque lo nieguen desde Balcarce 50) por las políticas aplicadas por el gobierno de Milei.

El desempeño evaluado para este análisis es siempre interanual: así, evitamos caer en una posible confusión que marcan algunos datos mensuales productos de la estacionalidad propia del indicador. 

Por ejemplo: en el patentamiento de automóviles, enero históricamente crece de manera muy fuerte contra diciembre del año anterior, explicado por una conducta estacional de inscriptos de los vehículos en el año que inicia. Pero pensar por eso que enero fue muy bueno por esa diferencia contra su mes anterior es caer en el engaño. Algo similar puede pensarse con la demanda de energía: las variaciones mensuales están afectadas por los cambios de estaciones. Para evitar estas distorsiones, tomamos entonces las variaciones de igual mes y distinto año. Comencemos entonces, a mirar y analizar el semáforo de la economía misionera.

Iniciamos con indicadores de consumo. Las ventas sufren un fuerte golpe producto de un poder de compra de los ciudadanos que ya venía siendo recortado a mediados de 2023 cuando comenzó a escalar la inflación y se profundizó tras la asunción del actual gobierno nacional. Si bien el alza de precios comenzó a desacelerar de manera muy importante desde abril, esa mejora no alcanzó en igual medida a los ingresos de las personas, que aun con la  desinflación perdían capacidad de compra. 

Así vemos, por ejemplo, cómo fue la evolución de las ventas en supermercados, medidas en facturación (a precios constantes). Entre diciembre 2023 y febrero 2024 tuvo una fuerte aceleración de la caída, pasando de -17,8% a -29,9%; si bien en abril se moderó la baja, fue muy leve y aceleró de manera muy importante en abril llegando a -32,7% siendo esa la caída más fuerte para Misiones desde que se mide este indicador. En mayo esa baja desaceleró significativamente, pasando a -21,4%, por lo que se podría intuir que el resultado de abril fue el piso; sin embargo, entre junio y agosto las caídas fueron mayores, acelerando incluso en ese último mes. En lo que va del año, este indicador presenta merma acumulada del 26,2%.

El consumo de combustible también se vio muy afectado, y se combinan varios factores. En primer lugar, la fuerte suba del precio que tuvo desde diciembre que se relaciona con la pérdida en la capacidad de compra de los ciudadanos. En segundo lugar, afecta aún más a eso la asimetría de precios que tiene la provincia respecto a otros distritos: la nafta en Misiones es hasta 10% más cara que en el resto del país. En tercer lugar, el volumen de consumo se vio afectado por el fin de la venta fronteriza. En cuarto lugar, la caída de la actividad económica también repercutió en la merma del consumo de combustibles. Con eso en consideración, las naftas muestran una caída acumulada del 29,4% en la provincia. El año comenzó mal pero empeoró hacia el segundo trimestre (en promedio, -26,1% vs. 33,1%), y para el tercer trimestre los resultados negativos siguieron siendo fuertes pero algo más moderados que en la mitad del año (-29,0% promedio). Similar escenario se ve para el gasoil: cae 21,2% acumulado en el año con una baja relativamente menor en el primer trimestre (-15,2%), aceleró muy fuerte el descenso hacia mitad de año (-26,2% promedio del segundo trimestre) y se moderó, muy levemente, hacia el tercer trimestre (-21,6%). Tanto en las naftas como en el gasoil se ve el mismo patrón: el tercer trimestre tuvo caídas menores al segundo, pero siguieron siendo mayores a los del primer trimestre. Este patrón nos permite deducir que aun consolidando un trayecto que tienda a continuar desacelerando las caídas, todavía resta volver a los niveles del primer trimestre para comenzar a pensar en una eventual recuperación. En criollo: falta mucho para ver un dato positivo.

Siguiendo con el análisis de consumo pero relativo a durables, el mercado automotor muestra signos de recuperación. Los automóviles cerraron mal el 2023 y abrieron peor el 2024 (-31,9% promedio el primer trimestre); en abril tuvo un pequeño respiro pero volvió a mostrar bajas fuertes entre mayo y julio. Pero en agosto y septiembre, apoyado en la variación de dólares paralelos y, sobre todo, por la aparición de planes de financiación, cerró con subas siendo significativa sobre todo la de septiembre, que superó el 16%. Pese a ello, el acumulado del año cierra en negativo (-19,7%). 

En las motos el panorama es mejor: el primer trimestre no fue malo, sino terrible: promedio de baja del 36%. Pero a partir de allí, todo se tiñe de verde llegando a septiembre con una suba muy fuerte, superior al 50%. En este tramo de abril – septiembre, aunque más aún a partir de julio, fue clave la mayor oferta de créditos para la compra de motos. Aun con esto, el acumulado del año sigue a la baja en -4,2%, explicado por el desastre de los primeros tres meses del año. 

En el costado de la maquinaria, los patentamientos de maquinaria agrícola y vial (MAVI) reflejan más el problema productivo que de consumo: la baja acumulada del año es de 46,0% aunque en el primer trimestre llegó al -73% promedio. 

Veamos ahora lo vinculado a la actividad económica, empleo y salarios. El empleo registrado en el sector privado es uno de los indicadores que más sufre con el Gobierno actual: supo ser la bandera del crecimiento en 2021, 2022 y parte del 2023, pero se derrumbó en este año. Misiones arrastra una caída del 3,7% en el año, aunque desmejoran mes a mes los resultados: en diciembre fue -0,9%, el 2024 arrancó con -1,7% en enero y fue escalando hasta el -6,1% de julio, último dato disponible. Si bien Misiones sigue conservando el mercado de trabajo más robusto de la región (por lejos), sufre de manera muy importante las consecuencias del programa económico libertario que incluye cierre de empresas, crecimiento de costos, producción planchada y despido de personal. 

La pérdida del empleo se complementa con otro problema: la caída del salario real. La Provincia acumuló al primer semestre una baja del 12,1%, aunque puede destacarse, si queremos ser optimistas, que la merma (a la par de la desinflación registrada) fue desacelerando paulatinamente: del -18,7% de diciembre 2023 y -14,2% de enero 2024 se pasó a -10,2% en mayo y -6,4% en junio. En el mejor de los escenarios, podemos proyectar que hacia finales de año se alcance un equilibrio, aunque de ahí a recuperar lo perdido en el año habrá un trayecto más largo.

Siguiendo con la actividad, pero yendo al plano fiscal, la recaudación de Ingresos Brutos en la provincia también muestra rojos preponderantes. Elegimos II.BB y no recaudación total provincial porque ese impuesto es justamente es que está más atado a los niveles de actividad económica. Aun considerando los diferentes planes de exención que tiene la provincia, sigue siendo un indicador válido para analizar la coyuntura económica. La recaudación de II.BB, en términos reales, acumula una baja del 9,3% entre enero y julio. En este punto hay fuertes vaivenes: el primer trimestre tuvo bajas muy marcadas (-12% promedio) que se moderaron de modo importante hacia el segundo trimestre, bajando la caída a más de la mitad (-5% promedio trimestral) pero en julio se disparó a -12%. Si cruzamos recaudación de este impuesto con algunos indicadores de actividad económica nacional, vemos estas volatilidades muy presentes, propias de una recesión tan profunda que actúa como la gravedad: cuando hay indicios de mejora, tira de nuevo para abajo. 

La demanda de energía eléctrica es otro indicador importante a seguir. La demanda total cae 2,6% en el acumulado enero-septiembre con volatilidades algo más marcadas que en otros indicadores: cayó en diciembre 2023 y enero 2024, creció en febrero, cayó de nuevo en marzo, en abril y mayo mostró alzas; entre junio y agosto tuvo bajas y volvió a recuperar en septiembre. En este punto, es interesante ver que pasó hacia dentro de la demanda: afectado principalmente por precios, la demanda residencial cayó 4,8% acumulado; la del segmento comercial se mantuvo estable contra igual período del 2023 (0%) y la industrial creció 4%. Esto último puede darnos algún aliento de esperanza, principalmente por el hecho de que particularmente en el mes de septiembre la demanda de energía del segmento industrial creció fuerte (+16,5%).

Terminemos esto con dos indicadores más que están atados a la producción. En primer lugar, la yerba mate. El consumo interno acumulada una pérdida de 8,8% entre enero y septiembre. El año arrancó bien (a la suba de diciembre se agregó las de enero y febrero) pero luego tuvo muy duras bajas entre marzo y junio, que no lograron ser compensadas por las recuperaciones de julio y septiembre. Diferente es el caso de las exportaciones de yerba mate, que cierren el período con una suba del 8,8%, siendo el primer verde que se ve en el semáforo misionero para un resultado acumulado. 

En paralelo a esto, se ve el segundo y último verde para la provincia: las exportaciones totales con origen en la tierra colorada cierran el período enero-septiembre con alza del 21,8%, un resultado que tuvo en los tres trimestres analizadas aunque con desaceleración sostenida: pasó de 28,7% del primer trimestre al 21,9% en el segundo y al 15,7% en el tercero. Aun con esa desaceleración en la velocidad de crecimiento, el año cerraría con datos positivos para las exportaciones misioneras. 
Todos y cada uno de los indicadores aquí señalados, y particularmente sus resultados, son la consecuencia de este loop que mencionábamos al inicio. Tener una economía atada con alambres genera que pasemos de escenarios con recuperación a caídas muy bruscas, casi sin que exista un término medio. Más allá de las fortalezas, las políticas y las acciones provinciales, la mayor responsabilidad de estos resultados son las medidas del gobierno nacional. Las provincias, en general, pueden contener en mayor o menor medida, pero no pueden quedar exentas del golpe. La recuperación, cuando llegue, será lenta, pero el mayor problema es no saber efectivamente cuando llegará.

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Misiones 2025 ¿Qué claves se pueden leer en el Presupuesto?

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Como es ya casi una costumbre, Misiones es la primera provincia en tener su presupuesto aprobado para el año 2025. La Provincia destinará $3,1 billones para el total de las erogaciones y se estiman recursos por $2,9 billones. Este presupuesto determina una necesidad de financiamiento por el 8% de los ingresos, un aspecto que no es para nada determinante ni en términos de ejecución presupuestaria ni de análisis político. Los presupuestos, en todos sus niveles, pueden tener cierta subestimación de ingresos (sobre todo si se contrasta con escenarios de inflaciones inciertas) que con el devenir de la ejecución puede corregir esa necesidad de financiamiento (por mayor recaudación, por ejemplo), como también la gestión puede reestructurar el gasto para no tener que “ejecutar” esa necesidad de financiamiento. 

Particularmente esto último se observa en Misiones en muchos de los últimos años, “corrigiendo” proyecciones previas a fin de conservar los equilibrios en las cuentas públicas. Así, la ley de presupuesto es, por excelencia, la hoja de ruta e instrumento para la ejecución del presupuesto. 

Tener el presupuesto aprobado es una fuerte señal política de estabilidad, algo que no gozan todas las provincias y que es muy bien visto por actores económicos que piensan en Misiones como destino de inversiones. Además, el contenido propio del texto aprobado ratifica un camino en consolidación constante de atender políticas de contención y de desarrollo, a la par que ratifica un proceso de desendeudamiento que es clave para afrontar los desafíos que trae el mediano plazo en el plano subnacional. Esto trae certidumbre, un valor tan escaso en la Argentina cuando se trata de programas de gobierno. 

El presupuesto también sostiene equilibrio en términos fiscales, por la razón anteriormente mencionada. Si el escenario económico global mejora, los recursos pueden ser aún mayores a los proyectados produciendo una virtual desaparición de esa necesidad de financiamiento. Si el escenario no mejora, da margen a la reorganización del gasto público sin que eso implique ajuste en el sentido peyorativo de la palabra. Este equilibrio fiscal es un aspecto fundamental de la política económica misionera que se sostiene desde hace muchos años.

Los datos del cierre del primer semestre 2024 ratifican el rumbo en el plano presupuestario: tras un primer trimestre muy complicado que requirió de un cuidado muy fuerte de los recursos, el recorte del gasto desaceleró hacia el segundo trimestre del año por una mejor situación de los ingresos. Si vemos la comparación interanual, el primer trimestre cerró con una baja del gasto público del 23% real interanual y desaceleró a -19% hacia el segundo trimestre acumulado. En esa misma línea, la situación de los ingresos mostró cierta recomposición: pasó de caer 20% en el primer trimestre a acumular una caída del 15,2% hacia el segundo trimestre. Esa leve desaceleración en la caída de los ingresos le permitió a la Provincia expandir, también levemente, el gasto”, tal como lo contamos en esta nota de Economis.

Pero quizás más relevante que la comparación interanual acumulada, es comparar estrictamente el período abril-junio (segundo trimestre) contra enero-marzo (primer trimestre) no a nivel acumulado, sino cada trimestre en particular. En este tipo de análisis vamos a encontrar algunos aspectos interesantes. En primer lugar, hay una mejora en los ingresos corrientes, que crecieron 23% real contra los primeros tres meses del año empujados por los recursos nacionales de mayo, por ingresos no tributarios y por contribuciones a la seguridad social. Esta mejora permitió expandir el gasto en aspectos claves que arrastran un retraso por la difícil situación del primer trimestre. El gasto corriente se expandió entre abril y junio un 41% contra enero-marzo, pero no fue un gasto indiscriminado. El gasto en personal también creció en esos tres meses 41%, aunque algún crítico diría que hay impacto de aguinaldo. Es cierto, pero si descontamos el medio aguinaldo de la cuenta, el gasto en personal creció 23%. Esto es consecuencia de las mejoras salariales aplicadas durante el segundo trimestre. A la par, el gasto en seguridad social creció 37% y las transferencias al sector privado un 25%. 

En resumen, la mejora de los ingresos fue a financiar directamente tres aspectos centrales de la gestión presupuestaria: salarios, seguridad social y apoyo al sector privado. A esto nos referimos cuando hablamos de presupuestos de equilibrio y de constante corrección-reorganización del gasto. Se cuidan las cuentas públicas, pero se cuidan también, en paralelo, las áreas fundamentales del gasto público para evitar su derrumbe en contextos difíciles. 

En línea con eso, Misiones ratifica año a año el proceso de desendeudamiento. El stock de deuda en pesos constantes se redujo 93% entre 2004 y 2024. Si lo medimos en dólares convertido al tipo de cambio de cada período, la reducción de la deuda es del 98% en los últimos 20 años. En 2004 la deuda era equivalente a USD 7.702 millones, en 2024, equivale a USD 82 millones. A su vez, en 2004 Misiones destinaba el 3,4% de sus gastos totales al pago de servicios de la deuda pública; en 2024 destina solo el 0,2% de su gasto total. En 2025, estaría más cerca del 0,1%. 

Mirar la deuda en una foto amplia no es casual: desendeudar también equivale a disponer de fondos para volcar en el desarrollo local y en la mejora de las condiciones de vida. Así como Misiones redujo 93% su deuda pública en los últimos veinte años, también en veinte años logró que miles de hogares dejen de tener necesidades básicas insatisfechas. Gracias a los nuevos datos del Censo que brindó INDEC esta semana, los hogares con NBI alcanzan el 23,5% en el año 2001 y se redujo al 8,7% en 2022, el mejor nivel de la historia de la provincia. Para graficar esto solo a modo de ejemplo, se destaca que los hogares que sufren hacinamiento bajaron del 6,2% en 2001 a 2,5% en 2022; o que los hogares sin condiciones sanitarias pasaron del 10% al 1,3%, entre otras cosas. 

Esos datos, aunque parecieran aislados, son fruto de políticas públicas sostenidas en equilibrio fiscal, desendeudamiento e inversión social. Premisas claves del presupuesto misionero para el año que viene.

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Continúa el desendeudamiento misionero: redujo su stock en un 93% en los últimos 20 años

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Al segundo trimestre del 2024, de acuerdo con los datos del Ministerio de Hacienda de Misiones, el stock de deuda pública totaliza $ 74.467 millones, cifra que al medirlo en moneda constante, equivale a una reducción del 29,1% respecto a igual período del año anterior. De este modo, Misiones lleva 26 trimestres consecutivos con bajas  de su deuda pública y si se la compara contra los niveles del 2004, redujo su deuda pública en un 93% en los últimos veinte años a través de un proceso sostenido de escasa toma de créditos y de baja exposición al dólar. 

Detalles de la deuda pública misionera al segundo trimestre 2024 

En el período de análisis, Misiones registró deuda con el Tesoro Nacional por 17 millones (-73,4% real interanual -i.a.); el pasivo con el Fondo Fiduciario de Desarrollo Provincial  (FFDP) ascendió a 6.160 millones (-66,3%) y con el Fondo Fiduciario Federal de Infraestructura Regional (FFFIR) por $9.352 millones (-26,8%). Sobre este último, cabe señalar que son créditos que financió, entre otras cosas, el programa de Silicon Misiones y el Hospital de Puerto Rico. 

Por su parte, el stock de deuda con organismos internacionales y financiamiento multilateral (con participación mayoritaria de BID) alcanzó los $ 6.901 millones y registra  una baja del 9% real i.a. Estos créditos son los únicos en la provincia que están nominados  en dólares, aunque sus pagos son en pesos.  

El pasivo con entidades bancarias alcanzó los $191 millones y se reducen 88% real interanual; mientras que la deuda consolidada totalizó $31 millones y una baja del 73,4%. 

Finalmente, la deuda en Títulos Públicos totaliza $ 47.962 millones y una baja del 20,7%  real i.a, siendo este el concepto que concentra la mayor parte de la deuda pública misionera  (64,4% de total).

La deuda y su impacto en la estructura de ingresos de la provincia 

La reducción real de la deuda pública misionera se evidencia, también, en su impacto en la  estructura de ingresos de la provincia. El stock de deuda pública al segundo trimestre 2024 equivale apenas al 6,7% de los ingresos corrientes que tuvo la provincia en el período,  siendo el valor más bajo para un segundo trimestre en, por lo menos, una década. En el segundo trimestre del 2014, la deuda representó el 39,4% de los ingresos de ese período, descendió sistemáticamente hasta perforar el piso del 20% en 2020 y continuó descendiendo hasta tocar el punto más bajo en este 2024

La deuda misionera en perspectiva comparada 

El stock de deuda pública per cápita de Misiones equivale a unos $58.228 por habitante,  el cuarto más bajo de todo el país y muy por debajo del consolidado de provincias y CABA que marcó un stock per cápita de $380.216 millones por habitante. Esta información, cabe  aclarar, corresponde a un conjunto de 16 distritos con información actualizada.  

También el total del stock de deuda pública misionera se ubica entre las más bajas del país: la provincia tiene el cuarto stock más bajo de deuda entre las 16 jurisdicciones relevadas.  

Si se analiza el ranking de provincias según la variación interanual en términos reales, Misiones mostró la tercera mayor reducción de su stock en el país, solamente por encima de Catamarca y Formosa. Además, la reducción misionera (recordamos fue de -29,1%) fue  muy superior a la media de provincias (-17,0%).

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