Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Inversión nacional en Misiones: Pese a cierta mejora contra el 2024, el año apunta a cerrar entre los más bajos de la última década

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La inversión real directa del Estado nacional en las provincias argentinas disminuyó de manera considerable en los últimos dos años, producto principalmente del fuerte recorte aplicado sobre la obra pública que pegó de manera muy parecida en todos los distritos.

Este recorte se sintió con mayor fuerza en el año 2024 (que fue el peor en dos décadas), y si bien mostró cierto repunte en 2025, igualmente el año está a punto de cerrar como uno de los más bajos de los últimos años.

En ese marco, la inversión nacional en la provincia de Misiones exhibió este 2025 un rebote contra la muy fuerte caída de 2024: acumulado a noviembre, muestra un incremento de 106,4%, pero no debe dejar de mencionarse en igual período de 2024 contra el 2023, la caída era del 73%. Por ende, aun con el crecimiento vs. 2024, este 2025 se posiciona todavía -44% contra el 2023.

Si se mira la evolución de los últimos años en la provincia, se observa que luego de tocar un pico en el año 2020, la inversión nacional comenzó a mostrar un sendero a la baja. En ese año, medido a precios actuales, la inversión nacional totalizó $ 63.017 millones; sin embargo, para el 2021 disminuyó en 14,3% anual, -12,2% en 2022, -12,4% en 2023 y finalmente, -68,4% en 2024. Esto muestra un claro proceso de desinversión nacional en la provincia iniciado ya durante el segundo tramo del gobierno de Alberto Fernández, pero profundizado con el gobierno de Javier Milei: si bien el 2025 muestra un alza contra el año anterior, medido en pesos constantes sigue muy por debajo de los otros años. De hecho, actualmente se ubica -67% en comparación contra el pico del 2020.

¿Qué explica el rebote de 2025 vs. 2024? Principalmente, el driver de Construcciones, que crece hasta noviembre inclusive un 117,9% aunque, aun así, sigue -43% contra el 2023. En este punto, existe una alta concentración de la ejecución de los recursos en la obra Construcción de autovía en Ruta Nacional N° 105, Tramo: Empalme rotonda RN 12 (By Pass) – Empalme rotonda RN 14 (San José), que explica el 94,8% del total ejecutado por Construcciones en la provincia durante el año. En segundo lugar, queda la obra de Adecuación y ampliación de la Defensoría de Posadas (2,8% del total) y el podio se completa con la construcción del Jardín de Infantes 2039 (2,1% del total) financiado por un crédito del BID.

Cabe señalar que hay otras obras de fundamental importancia para la provincia que pese a tener un presupuesto asignado, no fueron ejecutadas este año: por ejemplo, se destacan la construcción de portada de acceso al Parque Nacional Iguazú, la construcción del Polo Logístico Regional Norte y la remodelación del Complejo Fronterizo Puerto Iguazú – Puerto Tres Fronteras, entre otros.

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Más allá de la Capital: cómo impactó la crisis del empleo formal en Misiones

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Recientemente, la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación puso a disposición una nueva base de datos de empleo y salarios del sector privado formal, con una apertura que ya no es solo provincial sino también departamental. Esto permite indagar de manera más profunda los impactos de la pérdida de puestos de trabajo y de la merma salarial al interior de los territorios provinciales, con el objetivo de evaluar en qué grado se manifiestan estos fenómenos. Naturalmente, la caída del empleo no repercute de igual modo en todos los municipios, tampoco en la industria, dadas las distintas matrices productivas que conviven dentro de la provincia, como tampoco lo hace la situación del empleo en el comercio, que suele verse más afectado en las zonas de frontera.

Estos datos, que resultan muy útiles y necesarios para comprender con mayor profundidad la coyuntura laboral, presentan sin embargo una limitación temporal. En esta primera instancia, la información llega hasta diciembre de 2024 y, según lo informado por el propio organismo nacional, se prevé una actualización hacia finales de 2025, que incorporaría datos hasta julio de este año. Aun con esta restricción, resulta de gran interés analizar los impactos que dejó un 2024 particularmente difícil en materia económica.

En primer lugar, al observar la distribución del empleo privado formal en los departamentos misioneros, se advierte que en 2024, tomando el promedio anual, el departamento Capital concentró el 38,5% del empleo provincial en este segmento, seguido por Iguazú con el 11,4%, mientras que Oberá completa el podio explicando el 9,9%. De este modo, estos tres departamentos concentraron casi el 60% del empleo privado formal de la provincia durante 2024. 

En términos de participación, se observa que, mientras la Capital perdió cerca de un punto porcentual, los otros dos departamentos ganaron una porción marginal del total, con incrementos de apenas 0,1 puntos porcentuales en cada caso.

Luego se ubican Eldorado, con el 6,3% del empleo provincial, Guaraní con el 6,2%, Leandro N. Alem con el 4,5% y Apóstoles con el 4,4%. En todos estos casos se registraron niveles de participación levemente superiores a los de 2023, con incrementos que oscilaron entre 0,1 y 0,3 puntos porcentuales.

¿Qué explica estos movimientos en los niveles de participación? Si bien podría pensarse inicialmente que los departamentos que pierden participación son aquellos que registraron caídas del empleo y que quienes la ganaron fueron los que mostraron aumentos, la dinámica real es algo más compleja. No se trata solo de subas o bajas en términos absolutos, sino también de la intensidad relativa de esas variaciones. Para profundizar en este punto, resulta útil analizar la evolución del empleo en cada departamento.

Tomando siempre el promedio anual de puestos de trabajo, el departamento Capital sufrió en 2024 una merma del 5,5% del empleo privado formal, lo que implicó la pérdida de aproximadamente 2.340 empleos. Este resultado explica cerca del 70% del total de los puestos perdidos en la provincia durante ese año. Iguazú y Oberá, los otros dos departamentos con mayor participación en el empleo provincial, también mostraron descensos, aunque de menor magnitud. En el primer caso, la caída fue del 2,5%, equivalente a 301 empleos menos, mientras que en Oberá el retroceso alcanzó el 1,7%, con una pérdida de 183 puestos.

En estos tres casos se observa con claridad un cambio en la tendencia del empleo. Capital había crecido un 7,8% en 2022 y un 3,7% en 2023, para luego registrar una contracción del 5,5% en 2024. Iguazú había mostrado subas muy significativas, del 13,5% y 9,9% en 2022 y 2023 respectivamente, que se revirtieron en una caída del 2,5% en 2024. En Oberá, el empleo había crecido un 1,7% y un 3,1% en los dos años previos, para luego también entrar en terreno negativo. Este cambio de rumbo se repite en prácticamente todos los departamentos de la provincia.

Al comparar 2024 contra 2023, si bien predomina un escenario de caídas del empleo, existen algunas excepciones. El departamento Concepción registró un crecimiento del 3,7% en 2024, aunque en términos absolutos el aumento fue marginal, de apenas 23 empleos, dado que se trata de un mercado laboral pequeño, que representa solo el 0,6% del total provincial. Aun así, no deja de ser relevante haber mostrado una variación positiva en un contexto generalizado de contracción. Este desempeño se explica principalmente por el impulso del sector agropecuario, que creció un 3,9% y explica el 62% del empleo registrado en el departamento.

Otro caso con crecimiento en 2024 fue Guaraní, donde el empleo aumentó un 1,9% interanual, sumando alrededor de 119 puestos de trabajo. A diferencia de Concepción, Guaraní tiene una participación más relevante en el total provincial, del 6,2%, por lo que su aporte neto resulta más significativo. En este departamento, la mejora se apoyó en una recuperación del empleo en el agro, con 137 nuevos puestos, y en el comercio, con 188 empleos adicionales, que fueron parcialmente compensados por una fuerte caída en el sector de servicios, donde se perdieron 219 empleos.

Apóstoles, que explica el 4,4% del empleo privado formal de la provincia, fue otro de los departamentos con crecimiento durante 2024. La suba fue del 1,7%, lo que se tradujo en 77 nuevos empleos. En este caso se observaron dinámicas positivas en varios sectores, con el agro aportando 58 puestos, el comercio 48 y la industria manufacturera 67. Estas mejoras fueron parcialmente contrarrestadas por la pérdida de 98 empleos en la construcción y los servicios, lo que dio como resultado el saldo final positivo.

Finalmente, Leandro N. Alem, que representa el 4,5% del empleo total misionero, fue el cuarto y último departamento que mostró mejoras en 2024. El crecimiento fue del 0,9%, equivalente a unos 42 nuevos empleos. En este caso, el comercio explicó la mayor parte del incremento, con 59 puestos adicionales, seguido por los servicios con 21, y por el agro, la energía y la industria con unos 10 en conjunto. La construcción, en cambio, perdió 48 empleos, lo que moderó el resultado final.

Entre los departamentos que perdieron empleo ya se mencionaron los casos de Capital, Iguazú y Oberá. En la Capital, el 93% de los 2.342 empleos perdidos se concentró en la construcción, que explicó una baja de 2.179 puestos. Los servicios también mostraron una disminución de 227 empleos, equivalente a una caída del 1,0%, mientras que entre la industria y el agro se perdieron otros 75 puestos. En sentido contrario, el comercio logró incrementar su dotación en 134 empleos y el sector de electricidad, gas y agua sumó otros 6.

En Iguazú, la caída del empleo estuvo liderada por la construcción, con 111 puestos menos, y por los servicios, con una reducción de 232 empleos, parcialmente compensadas por un incremento de 46 puestos en la industria. En Oberá se observa una dinámica similar, con fuertes bajas en la construcción, que perdió 119 empleos, y en los servicios, con 168 menos, mientras que el agro sumó 63 puestos y el comercio otros 56.

Por su parte, la dinámica salarial no mostró grandes diferencias entre los distintos departamentos misioneros, ya que en todos los casos se registraron caídas reales, aunque de distinta magnitud. Al considerar el salario medio real acumulado del año, San Javier fue el departamento con la mayor retracción, con una caída del 10,8% respecto de 2023. Le siguen Guaraní, con una baja del 7,6%, y Capital, con un descenso del 7,4%. En el extremo opuesto, Cainguás presentó la caída más leve, del 1,9%, junto con Candelaria e Iguazú, donde el retroceso fue del 2,1% en ambos casos.

El deterioro salarial fue tan marcado que, incluso, en la mayoría de los departamentos los salarios reales promedio de 2024 quedaron por debajo de los niveles de 2021. En San Javier, la brecha negativa alcanza el 14,4%, seguido por Apóstoles con un 10,7% y Cainguás con un 10,4%. En contraste, solo dos departamentos mostraron un desempeño diferente. Aun con caídas en 2024 respecto del año previo, el salario promedio real se ubicó un 2,6% por encima de 2021 en Iguazú y un 2,4% superior en 25 de Mayo.

En este marco, no se esperan mejoras significativas para 2025. Los datos disponibles a nivel provincial muestran una aceleración en la pérdida de empleo privado formal, lo que refuerza la hipótesis de que esta dinámica contractiva se habría replicado también a nivel municipal. Dado que los departamentos con mayor peso relativo en el empleo provincial concentraron buena parte de las caídas y que no se observan señales de reversión en los sectores más afectados, resulta razonable suponer que, durante 2025, los mercados laborales locales continuaron transitando un escenario de deterioro.

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Las estadísticas cuentan… pero el relato libertario insiste

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Días atrás, el presidente de la Nación compartió una publicación en su cuenta de Instagram donde celebró que desde la asunción de su gobierno, se crearon 650 mil puestos de trabajo en el sector privado. Sin embargo, es notable observar la enorme disociación que muestra con la realidad que no la cuentan los opositores, sino los propios datos oficiales de su gobierno. 

Este viernes pasado, la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación publicó su informe mensual de “Situación y evolución del trabajo registrado”, con datos correspondientes a septiembre de 2025, el cual inicia expresando que en ese mes la población con trabajo registrado en el país alcanzó los 12,84 millones de personas y presentó una caída de 0,1% con respecto al mes anterior (10,7 mil personas menos). 

Cuando analiza la evolución del trabajo registrado por modalidad de ocupación, afirma que el empleo asalariado registrado (sector privado, público y casas particulares) mostró un retroceso del 0,1% en comparación con el mes anterior y que dos de las tres categorías presentaron disminución de empleo: -0,2% en el sector privado y -0,7% trabajo en casas particulares (-0,7%), mientras que en el sector público presentó una variación del +0,1%. Respecto al trabajo independiente, hubo “caídas en los autónomos (-0,7%) que neutralizaron el crecimiento en la cantidad de monotributistas (+0,4%)”, tal como cita el reporte. 

Sigue el informe mencionado, en comparación con el mismo mes del año anterior, el empleo asalariado se redujo 0,5% (-53,3 mil trabajadores) y se registraron caídas en todas las categorías: el privado mostró bajas del 0,4% (-25,9 mil empleos) y también -0,4% para el público (-12,8 mil empleos) y de -3,2% para el trabajo en casas particulares (-14,7 mil empleos). A su vez, los monotributistas crecieron 2,5% interanual (53,2 mil personas más) pero los autónomos disminuyeron 5,2% (21,2 mil personas menos).

A priori, ya se observa una importantísima baja solo en el mes de septiembre en la mayoría de los segmentos contemplados. Pero hay dos cosas que el informe omite: la tendencia y la evolución de largo plazo desde que asumió la actual gestión. Para esto, concentrémonos en el segmento privado formal. 

¿Qué muestra la tendencia? El empleo registrado en el sector privado no para de caer: acumula cuatro meses consecutivos de bajas que fueron de -0,2% en cada mes desde junio a septiembre, período en el cual se perdieron 48.997 empleos en ese segmento. ¿Qué dice el largo plazo? Que desde diciembre de 2023 a septiembre de 2025, se perdieron 154.382 empleos registrados en el sector privado en todo el país. 

Esta pérdida provocó que el volumen actual de empleo, que es de 6,2 millones de personas, sea el más bajo de los últimos 39 meses: para ver un número inferior, hay que irse a julio 2022. Por ende, es también el menor volumen de empleo de la era Milei. En otras palabras, la recuperación del empleo en el sector privado, lejos de crecer, no para de caer. 

En este contexto, la situación de Misiones es también altamente negativa: los últimos datos muestran un descenso del 1,2% mensual en septiembre, mes en el que se perdieron 1.203 empleos privados formales acumulando también cuatro meses de bajas, que generaron la destrucción de 2.432 puestos de trabajo en ese período. 

Pero hay otros dos datos, en línea a lo mencionamos para el caso nacional, que agravan notoriamente la situación: en lo que va de la gestión Milei, la provincia sufrió una pérdida que ya alcanza los 8.407 empleos y, además, el volumen de empleo actual (100,4 mil personas) es el más bajo de los últimos 55 meses: hay que remontarse a febrero de 2021, en plena recuperación post-pandemia. 

Esta grave situación necesariamente debe contextualizarse para entender la gravedad de la situación actual. Misiones logró superar los 100 mil empleos en el sector privado formal en junio de 2013 y en septiembre de 2015 logró un pico histórico con 109,1 mil. Luego, en la gestión Macri, comenzó a descender, pero nunca perforó el piso de los 100 mil. Así, la gestión Fernández inició con un volumen de empleo en la provincia de 100,7 mil empleos. En abril de 2020, cuando estalló la pandemia, Misiones perforó los 100 mil empleos y se mantuvo así hasta febrero de 2021, oscilando en volúmenes de entre 97 y 99 mil empleos. Para marzo de 2021, volvió a superar los 100 mil empleos y comenzó a crecer llegando a alcanzar un nuevo récord histórico con 110,3 mil empleos, superando así el pico anterior de septiembre de 2015. 

A partir de allí, comenzó la destrucción; los dos últimos meses del gobierno de Alberto Férnandez, altamente caóticos por disparada inflacionaria y escenario electoral, produjeron descensos aunque relativamente menores, pero ya con la actual administración a cargo, predominaron los descensos. 

Del récord de 110,3 mil empleos de septiembre de 2023 se llegó a 103,8 mil empleos en igual mes de 2024; un año más tarde, es decir, septiembre de 2025, el volumen es de 100,4 mil con una tendencia altamente negativa. 

Por ende, podemos pensar que de no mediar un cambio de rumbo, Misiones está a las puertas de volver a perforar el piso de los 100 mil empleos, algo que no ocurre desde la pandemia. 

Pero aquí hay que decir otra cosa: la caída en la pandemia se explica por factores totalmente externos a políticas de gobierno; entonces, si exceptuamos ese período del análisis para entender las consecuencias de un modelo económico sobre la matriz del empleo en la provincia, Misiones está a tiro de volver a niveles que no se ven desde el año 2013. El retroceso es fenomenal. 

Esta situación, en mayor o menor medida, se da en la enorme mayoría de las provincias, porque es consecuencia de las medidas nacionales con impacto (desigual) en todo el territorio. Hay algunas pocas excepciones donde el volumen de empleo actual es superior al momento previo de asumir la actual gestión, pero esto se explica por factores puntuales: Neuquén, por ejemplo, tiene tracción de Vaca Muerta; Tucumán y Mendoza tenían un nivel históricamente bajo de empleo ya en 2023 y lograron repuntes vía mayor actividad en sus principales cadenas regionales alentada por el frente externo y Río Negro por mayor actividad hidrocarburifera. Pero el resto, está en el piso. 

Al observar esta situación y contrastar con lo que el presidente de la Nación publica en sus redes sociales, no queda otra que preguntarse si miente, desconoce o tiene un moderno diario de Yrigoyen. 

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Nueva fase en la relación Nación-Provincias: ¿cambio estructural o regreso al toma y daca?

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El cambio de nombres en el ministerio de Interior y en la Jefatura de Gabinete, producido hace solo unas semanas, produjo que se abran fuertes interrogantes respecto a cómo se va a encarar la relación Nación–Provincias para el segundo tramo del gobierno de Milei. 

El primer tramo, sin dudas, fue para el olvido para los subnacionales: cedieron mucho más de lo que pudieron haber obtenido a cambio y la Nación centralizó de manera muy fuerte no solo la discusión pública, sino la administración de recursos públicos. Prueba de esto es el hecho de que 2024 y 2025, hasta el momento, son los dos años de menores transferencias presupuestarias a provincias de los últimos, por lo menos, 20 años

En este marco. ¿podemos esperar que la relación cambie? Si bien no sería demasiado contundente el viraje del Gobierno, hay señales de que algunos cambios están en la mira. El Gobierno nacional, de manera bastante silenciosa por el momento, viene desarrollando en estas últimas semanas una negociación política intensa con las provincias, en un contexto en el que los gobernadores buscan certezas para cerrar el año y proyectar el inicio de 2026 pero, al mismo tiempo, en uno donde el Gobierno nacional necesita garantizar los votos en el Congreso para el presupuesto y para la reforma laboral, de mínima. 

¿Qué hay en estas conversaciones? El ministerio del Interior está evaluando la posibilidad concreta de liberar fondos de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) para el tramo final del año y para inicios del 2026, de modo tal de darle liquidez a las provincias en épocas muy sensibles y que los propios gobernadores manifiestan ser indispensable para atender los compromisos de fin de año, equilibrar las cuentas provinciales y sostener gastos operativos que comenzaron a tener ciertos retrasos. 

Al respecto de los ATN, cabe recordar dos cosas: primero, que hay una ley de reparto automático, que fue vetada por Milei y en la que el Senado insistió, pero Diputados aún no hizo lo propio, por ende, sigue sin estar vigente. 

En segundo lugar, en noviembre, por primera vez en el año, no se repartieron ATN. Si bien el año ya mostraba un nivel bajo de ejecución, la no distribución de noviembre vino a empeorar la situación pero, en ese mismo marco, es donde está el centro de la discusión.

Hay un antecedente de esto, aunque con motivos de fondo distintos: en diciembre de 2023, ya con el resultado electoral presidencial resuelto, una de las últimas medidas del entonces ministro de Economía, Sergio Massa fue repartir parte del excedente de ATN que no se había distribuido en el año para garantizar pagos de aguinaldos y salarios a provincias en un contexto de creciente deterioro de las finanzas provinciales y una inflación galopante

. En ese año, hasta noviembre, se habían repartido solo $50.661 millones sobre un total de $201.158 millones que tenía el Fondo ATN: es decir, el 25%. Pero en diciembre de ese año, se repartieron unos $128.870 millones, es decir, casi el triple de lo que se distribuyó en los once meses anteriores, juntos. Con esa ejecución extra, el Fondo ATN cerró con un nivel de distribución del 78%, el más alto de la última década (con excepción del 2020 por la pandemia). 

Este 2025 apuntaría, según parece, a algo parecido, aunque quizás no tan concentrado en diciembre sino apuntando a un reparto de un volumen fuerte pero con mayor distribución en los meses que vienen. Pero dado que el argumento es distinto (antes, como fin de ciclo; ahora, por necesidad de fortalecer acuerdos) la distribución no sería del todo pareja entre los distritos. 

En resumen y de manera clara: puede ser que se abra la canilla de ATN, pero no todas las provincias están conectadas a esa red de agua. 

A priori, Buenos Aires, Formosa, La Pampa y La Rioja son los números puestos para seguir sin recibir asistencia nacional, pero otras pueden resultar muy beneficiosas. 

¿De qué montos estamos hablando? Para ello hay que ver el grado de ejecución del Fondo ATN en lo que va del año. Entre enero y noviembre, el Fondo ATN recaudó unos $860.115 millones pero se distribuyeron solo $131.500 millones, es decir, el 15%. Esto deja un saldo remanente sin distribución de unos $728.615 millones, sin actualizar por inflación, fondos que estarían, según funcionarios del ministerio del Interior, en una cuenta especial en el BNA. 

Para que el 2025 cierre con un nivel de distribución del 35% del Fondo ATN (que sería igualmente un nivel bajo) se requiere que solo en diciembre se repartan $200 mil millones de esos recursos, algo que a simple vista parece ser imposible: no por imposibilidad económica, sino política. 

Si se ve más factible que acelere la distribución en comparación con los meses anteriores a unos $ 30/$35 mil millones por mes durante diciembre y el primer trimestre 2025. 

Hasta el momento, Neuquén fue la más beneficiada del reparto de ATN en lo que va del 2025 con $18 mil millones, seguida por Tucumán ($15.000 millones) y Salta ($13.000 millones). Misiones, por su parte, se hizo de $ 7.000 millones ubicándose de mitad de tabla para abajo

Solo a modo de ejercicio de simulación: ¿Qué pasaría si el Gobierno decidiese tomar todo el saldo remanente de ATN a noviembre y distribuirlo en su totalidad acorde a los coeficientes de distribución de coparticipación? En diciembre, Misiones podría captar unos $23.344 millones, sin dudas un volumen de dinero muy importante para, por lo menos, cerrar el año con una tranquilidad que, vaya la paradoja, no tiene precio. 

Lo mismo para todas las provincias: más allá de que algunas están más holgadas y otras más ahogadas, la recepción de fondos será clave para administrar las tensiones propias de fin de año. Pero también se aplica ello a los primeros meses del 2026: dado que la recaudación nacional sigue a la baja (en noviembre cayó por cuarto mes consecutivo) cada peso más que ingrese se festeja como un gol. 

Cerrado el tema ATN, ¿qué otras cosas están hoy en la agenda de posible negociación del gobierno nacional con provincias? Hay dos que se destacan: en primer lugar, el Ejecutivo nacional estaría trabajando en un esquema que permitiría otorgar cupos específicos para que las provincias accedan a financiamiento de organismos internacionales. Este punto es particularmente relevante porque, durante todo el año, los gobernadores insistieron en la necesidad de recuperar instrumentos de crédito que estaban prácticamente paralizados. La reapertura de líneas con bancos multilaterales no solo destrabaría programas de inversión ya aprobados sino que también permitiría financiar obras nuevas en infraestructura, agua, energía, conectividad o desarrollo productivo. El acceso al crédito externo bajo estas modalidades opera con tasas relativamente bajas y plazos largos, lo que le da aire financiero a los gobiernos subnacionales y sería un buen instrumento para movilizar la actividad económica local. 

En segundo lugar, y altamente relevante: las cajas previsionales no transferidas. Este es un tema que desde hace años genera discusiones respecto al financiamiento y la actualización de los flujos que la Nación gira para cubrir los déficits provinciales, con el agravante de que en estos dos últimos años, prácticamente desaparecieron. 

Para ser más precisos, desaparecieron en 2024 y asomaron levemente la cabeza en 2025 para algunos pocos elegidos: Córdoba y Entre Ríos, mediante firmas de acuerdos específicos, comenzaron a recibir estos fondos “a cuenta” de ejercicios aun en auditorías. 

Córdoba recibe $5.000 millones por mes y Entre Ríos $6.000 millones por mes (en ambos casos, son convenios de doce meses). Chaco también firmó uno similar por $3.300 millones al mes por un año, cuyos pagos iniciaban en noviembre pasado, pero a la provincia no le llegaron esos fondos (posiblemente se paguen dos cuotas juntas en diciembre). Sin embargo, hay otras nueve provincias que siguen esperando señales para recibir estos fondos, entre ellas, Misiones. 

En este terreno, el Gobierno analiza aumentar los envíos durante los próximos meses con el objetivo de recomponer la sostenibilidad financiera de esos sistemas y, al mismo tiempo (y principalmente) ordenar la relación con los distritos. Las cajas provinciales representan una porción significativa de los presupuestos locales y su déficit suele presionar sobre otras áreas sensibles, por lo que una mayor previsibilidad por parte del Gobierno nacional sería recibida como un alivio importante para las administraciones provinciales. Ahora bien, dentro de esta misma discusión aparece una posibilidad de mayor alcance: que algunas provincias avancen en la transferencia de sus cajas previsionales a la órbita nacional. 

No todas pueden hacerlo (por ejemplo, Chaco tiene blindaje constitucional) pero hay algunas que no tendrían impedimentos de tipo legal, aunque sí quizás un costo político fuerte. Por lo general, los sistemas previsionales provinciales son mejores al nacional, y el trascendido de que la Nación podría absorber algunas cajas ya provocó rechazos (caso Córdoba). Lo que se dice en los pasillos de Interior es que el Gobierno nacional no descarta abrir una vía institucional para que quienes lo soliciten puedan integrar sus sistemas al de la Nación, replicando el esquema aplicado en la década del noventa. 

Para algunas jurisdicciones, la transferencia significaría liberarse del peso estructural del déficit previsional y consolidar un horizonte de estabilidad fiscal. Para la Nación implicaría asumir nuevas obligaciones, aunque con la ventaja de unificar criterios, mejorar controles y evitar litigios permanentes por compensaciones insuficientes. Se trata, en cualquier caso, de una decisión política de alto impacto que requeriría consenso, acuerdos técnicos y un análisis profundo de la situación actual en cada provincia.

¿Estamos en una antesala de un nuevo Pacto Fiscal pero con alcances más grandes? O, quizás, estamos ante la posibilidad solamente de vincular intereses vía intercambio de favores: recursos para los distritos a cambio de apoyo político en el Congreso. En cualquiera de los dos casos, aunque con características distintas, todo indica que nos acercamos a un nuevo escenario Nación-Provincias. Dudo mucho que sea distinto a otros que ya hemos observado, pero podría ser sí distinto a lo que vimos entre 2024 y 2025.

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La falacia detrás de los datos económicos: del mito de la recuperación a la crudeza de la realidad

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Ingresando ya en el tramo final del 2025, cabe hacer un reconto de lo que fue un año que, en la previa, se esperaba que sea uno de importante recuperación tras un 2024 atravesado por un brutal recesión y caída de todos los indicadores que rigen la economía real. Sin embargo, y en línea con lo que es casi una ley natural de la Argentina, los vaivenes y las volatilidades se hicieron presentes de modo más fuerte de lo esperado y complicaron los intentos de recuperación genuina. 

Riesgo Kuka”, le dijeron algunos. “Inconsistencias del programa”, decimos otros. 

Es cierto que durante el año se dieron muchas medidas tendientes a solucionar (parcial o totalmente) muchos desequilibrios que reinaban el país, desde el cepo cambiario hasta las reglamentaciones de comercio exterior pasando por la política monetaria, pero no necesariamente todo fue realizado con el timming o con la metodología correcta, que derivó en problemas que, en algunos casos, fueron más grandes que la solución que proponían. 

Desarme de LEFIs, apertura de importaciones, el “compra campeón”, son algunos de los ejemplos de “errores no forzados” (o sí, depende de como se lo mire) que limitaron la estabilización que el país necesitaba para poder consolidar la recuperación de los de abajo: del consumo esencial, de los ingresos disponibles de los hogares, de las fuentes de trabajo. 

Como agravante de esta situación, nos vemos envueltos en discusiones que parecen en cierto punto, absurdas: nos peleamos con los datos. Desde hace un tiempo, pero de manera más exacerbada en los últimos meses, desde el rincón libertario se empecinaron en usar los datos de una manera incoherente, manipulada y mentirosa para poder adaptarlos a su discurso refundacional de la Argentina. La lógica que usan es tan simple como perversa: el discurso no se toca y los datos los readecuamos (o reinterpretamos) en función de eso, cuando debería ser al revés. En este sentido, no son tan diferentes de lo que critican: el kirchnerismo de paladar negro usó la misma metodología en sus años dorados. 

Hay muchas evidencias de esto: empecemos midiendo el consumo. Hay una abismal diferencia entre los durables con los de consumo. Entre estos últimos, esta semana conocimos que las ventas en supermercados cayeron por sexto mes consecutivo en la comparación mensual y pasaron a terreno negativo en la interanual por primera vez en el año

Esto último no es menor: entre enero y agosto, estas ventas crecieron contra una base de 2024 que estaba en el piso; era esperable entonces que hubiera ciertos repuntes; pero en septiembre cayeron contra un septiembre de 2024 que ya había sido malo. La recuperación, entonces, no es tal

De hecho, hacia septiembre de 2024, este indicador estaba -9,4% vs. noviembre de 2023; desaceleró a -6,3% para marzo de este año (aquí se comenzó a ver un escenario positivo de recuperación); pero a septiembre 2025 ya está -9,7%: es decir, en un nivel peor que hace un año atrás

“La gente ya no va tanto a supermercados, cambió su hábito y ahora consume en mayoristas porque la estabilidad de precios y la recomposición de ingresos le permite elegir qué, cuánto y dónde consumir sin necesidad de estar viendo día a día las listas de precios”. Este argumento, en lo personal, lo escuché y leí cientos de veces. Entonces, la baja en las ventas de super se compensa con los mayoristas, según esa lógica. 

Según el INDEC, las ventas en los mayoristas cayeron en cinco de los últimos 6 meses en la comparación mensual y no tuvieron ninguna variación positiva interanual desde que está la actual gestión:  están -26,7% respecto a noviembre de 2023.

“Lo que pasa es que antes comprabas mucho porque la inflación te liquidaba y ahora podés elegir entre comprar solo lo que necesitás de alimentos y otros bienes esenciales y destinar el otro dinero que tengas a comprarte ropa u algún otro bien no esencial”, es otro argumento. 

Bajo esa lógica, las ventas minoristas deberían transitar un sendero de expansión. Tomando el período enero a octubre, las ventas que releva CAME cayeron en ocho de esos 10 meses en la comparación mensual y en los últimos seis en particular también tuvo bajas interanuales; contra la previa del inicio de la actual gestión están -27,3%. 

“Lo que pasa es que ahora se compra todo online”, es el siguiente argumento. Es indudable que el e-commerce ha ganado muchísimo terreno en el país y que cada vez son más las personas que acuden a esa herramienta, pero no existe siquiera una evidencia que muestre que es un segmento que sea representativo del consumo de las familias a nivel global. 

A este dato se le suma otro que también conocimos esta semana que refiere a las ventas de combustibles: cayeron 1,2% en octubre y en los diez meses del año muestran cuatro caídas interanuales y 6 mermas mensuales. Si miramos solo el segmento de naftas, hay caídas mensuales en seis de los diez períodos del año: hay recuperación leve contra un 2024 horrible, pero no exhibe un crecimiento sostenido sino que hay volatilidad. 

Una enorme parte de los argentinos consume menos porque no puede darse el lujo de llenar el tanque, aun cuando sea un consumo esencial para su movilidad diaria. 

Siguen los argumentos: “No me podés decir que el consumo cae cuando hay récord de patentamientos”. En noviembre, dato que conocimos este viernes último, las ventas de autos 0km. tuvieron una fuerte baja mensual que era esperable por cuestiones de estacionalidad, aunque aun así el descenso fue mucho mayor al estimado (-33,2% mensual vs. -20% esperado), pero más importante todavía, cayeron 3,6% interanual, la primera baja año/año en el 2025. Pese a este resultado adverso, el mercado automotor muestra una muy fuerte recomposición contra años previos (está casi +50% vs. 2024 y es el mejor año desde 2018), por lo cual en este apartado en particular hay un proceso importante de recuperación. 

Pero esto no puede, ni de cerca, ser atribuible a una mejora en las condiciones generales de vida de la población. Por el contrario, tiene factores específicos: el atraso cambiario abarató (relativamente) los bienes transables y tiende a reducir el precio relativo de los autos; en segundo lugar, la aparición del crédito: hasta octubre, los créditos prendarios habían crecido en un 46,5% real acumulado, lo que permitió a muchos hogares acceder a un préstamo para hacerse de su vehículo; pero ojo: esta expansión del crédito tuvo su correlato en los niveles de morosidad: el ratio de irregularidad del crédito prendario en familias pasó del 2,8% en diciembre 2023 al 4,5% en septiembre de 2025. Este mismo dato puede ser visto bajo otro análisis comparativo: el saldo de crédito otorgado (es decir, la cantidad de pesos prestamos en condición de crédito prendario) a las familias creció 125% interanual en septiembre pero los créditos medidos en pesos que están en mora crecieron 141,5%. 

Siguiendo con los durables, los Electrodomésticos no transitan un sendero demasiado optimista. En septiembre cayeron 17,1% interanual y acumulan tres meses consecutivos a la baja, todo en doble dígito. Ningún grupo de estos mostró resultados positivos: televisores caen -9,5%; heladeras y freezer -14,6%; computación y accesorios -20,9%, telefonía -29,4% y pequeños electrodomésticos -18,9% entre otros. Si comparamos su resultado acumulado contra 2023, la merma de consumo de estos bienes es muy fuerte: -19,3% para el total llegando hasta el -43,1% en telefonía. 

Para cerrar, esta semana se viralizaron en redes sociales diferentes posteos (desde cuentas vinculadas a militantes digitales libertarios) afirmando, entre otros delirios, que en la actual gestión se crearon más de 300.000 nuevos empleos en el país, basados en la EPH INDEC. De ese total, dicen, 96 mil son registrados del sector privado, 43 mil en informales y 510 mil nuevos en independientes (monotributo y autónomos), mientras que el empleo público cayó en 367 mil. 

Esto que hacen es manipulación de los datos: primero, la EPH es una encuesta y no un registro administrativo; y segundo, esos totales son proyecciones al total país desde los resultados por aglomerados urbanos. Los datos oficiales, que surgen de registros administrativos, marcan una postal muy diferente: entre agosto 2025 y noviembre de 2023 hay 138.573 asalariados menos registrados en el sector privado y -60.509 en el público; -24.724 en hogares particulares; y -444 autónomos mientras que hay -121.740 monotributistas, dando un saldo final de -102.500 empleos. 

Haciendo una bajada territorial, todo lo anteriormente dicho se aplica casi con exactitud en Misiones, lo que ratifica el hecho de que, aun con los esfuerzos locales, la provincia está muy atada a los ciclos económicos e incluso sufre más por condiciones estructurales

El consumo esencial cayó, la venta de durables tiene desempeños mixtos y el empleo tiene pérdidas que llevará años de crecimiento sostenible en recuperar, luego de haber tocado un techo en 2023. 

El 2026 debería ser un año donde dejemos de pelearnos con los datos. La realidad es tan compleja que no siempre es blanco o negro: está lleno de grises. Que un indicador sea bueno no significa que toda la economía está en un buen momento; y que un indicador sea malo no significa que toda la economía está en mal momento. La clave está en identificar cada situación para trabajar en soluciones sectoriales que encajen en un programa global, para que puedan ser sostenibles. Pero el diagnóstico (y sus conclusiones para cada caso) no deben estar plegadas de ideología ni mucho menos de fanatismo. Caso contrario, vamos a seguir insertos en una discusión sin sentido que lo único que trae como consecuencia es la postergación sistemática de soluciones.

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