Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

El empleo misionero: el motor de la chacra y la recuperación salarial

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En un contexto general de muy lenta recuperación del empleo en la Argentina, los datos adelantados para junio de 2025 presentan un cuadro favorable para Misiones, donde el empleo registrado en el sector privado, de acuerdo con los registros de la SRT, presentó un aumento de 1,8% mensual, que equivale a la creación de unos 2.087 empleos, para completar 108.492. 

Esta suba está explicada principalmente por el agro, que exhibió un alza de 16,0% incorporando un total de 1.972 empleos, es decir, representó el 96% de la expansión total. Pero hubo otros sectores con una buena dinámica: los servicios profesionales crecieron al 6,0% (+144 empleos), el comercio se expandió 0,8% (+203 empleos) y la Industria en +0,7% (153 empleos).

En contraste, hubo caídas de considerable magnitud: las actividades administrativas (-4,3% con -169 puestos), los servicios de alojamiento y comidas (-3,9% con -160 empleos) y los servicios artísticos (-2,8% con -49 puestos) presentan las variaciones negativas más importantes. 

De la mano de un aumento del empleo, también se observó una variación positiva en la cantidad de empleadores registrados: Misiones alcanzó los 12.627, con una suba mensual de 0,9% (+83). También el agro tuvo un fuerte protagonismo: creció al 6,1% la cantidad de empleadores, secundando a la Minería (+10,0%). En el comercio, en cambio, pese al alza del empleo, se redujo la cantidad de empleadores en 0,6% y lo mismo se ve en la industria (-0,2%). Esta situación podría ser síntoma de un proceso de concentración: pequeños comercios o industrias que se retiran o dejan de figurar como empleadores, mientras que las firmas de mayor tamaño amplían sus plantillas y absorben trabajadores. Esto implica que el empleo total crece, pero se distribuye en menos empresas, reflejando un mercado más concentrado y con mayores escalas de operación.

En este contexto, ¿por qué el agro está a la cabeza de la recuperación de junio? El notable crecimiento del empleo agropecuario en Misiones durante junio responde, en gran medida, a la marcada estacionalidad de las actividades rurales, en especial las vinculadas con la zafra yerbatera, que atraviesa uno de sus momentos de mayor intensidad en este período del año, que se traduce en un incremento puntual pero significativo en la cantidad de trabajadores registrados en el sector. A esto, se suman otros factores posibles como la estacionalidad en subsectores como el forestal y el tabaco. 

La combinación de estos cultivos, con distinta intensidad, refuerza la tendencia de que junio sea un mes donde la demanda de empleo agropecuario formal alcanza uno de sus puntos más altos en el calendario anual.

Los datos de la SRT para Misiones nos permiten además estimar el nivel salarial. La masa salarial creció 2,1% real mensual en el sector privado, pero el salario promedio lo hizo en 0,2%. Esto se explica por el alza de los puestos de trabajo que producen mayor masa salarial pero no necesariamente el salario promedio se mueve a igual ritmo. 

Más de la mitad de los sectores de actividad mostró incrementos de su salario real promedio en este mes: los mayores salarios corresponden a Suministro de Electricidad (+12,0%), Construcción (+3,8%), y Suministro de Agua (+2,8%). 

En el agro, que fue el protagonista en la creación de empleo, el alza salarial fue del 1,1% mensual real, al tiempo que en la industria (0,9%) y el comercio (0,1%) tuvieron variaciones marginales. En cambio, el sector de la Finanzas, que es el que exhibe el mayor salario promedio de la provincia, sufrió una merma del 4,2%. 

Para sintetizar la información, durante junio el mercado laboral formal de Misiones mostró un importante crecimiento impulsado casi exclusivamente por el agro, que traccionó tanto en cantidad de empleos como en nuevos empleadores. En materia salarial, se observó una leve recuperación real del poder adquisitivo promedio, aunque con ciertas heterogeneidades hacia dentro de cada rubro. 

En conjunto, el panorama laboral provincial de junio combina dinamismo en el empleo privado con un salario real estabilizado, lo que configura un escenario positivo respecto a los observados en meses previos. 

Pero aquí cabe realizar una muy importante aclaración: al analizar la evolución del empleo registrado es fundamental tener en cuenta que existen distintas fuentes de información oficial que no siempre reflejan exactamente los mismos niveles ni tendencias. 

Las dos bases más utilizadas son el SIPA y la SRT, y si bien ambas se refieren al universo de empleo formal, presentan diferencias de alcance y metodología que explican las discrepancias. En esta oportunidad, hablamos de los datos que arrojó la SRT, pero veamos las diferencias. 

El SIPA, gestionado por la ANSES, releva el total de trabajadores que realizan aportes al sistema previsional; en cambio, la SRT se enfoca en los trabajadores asalariados que cuentan con cobertura de riesgos del trabajo a través de una ART (Aseguradora de Riesgos del Trabajo) o un sistema equivalente de autoseguro en el caso de grandes empresas. 

Pero además, otra diferencia clave entre ambas fuentes es que el SIPA publica datos tanto en su serie original como en serie desestacionalizada, mientras que la SRT solo ofrece información en valores absolutos sin corrección estacional. La desestacionalización implica aplicar métodos estadísticos que eliminan los efectos propios de las variaciones recurrentes del calendario —como cosechas, zafras, vacaciones o ciclos administrativos— para poder identificar la tendencia de fondo en la evolución del empleo. Esto permite que en el SIPA se observen con mayor claridad los cambios estructurales del mercado laboral, sin que queden distorsionados por los picos estacionales. En cambio, los datos de la SRT reflejan directamente la realidad de cada mes, lo que los hace muy útiles para entender la dinámica coyuntural pero más sensibles a la estacionalidad. 

Esto podría reflejarse en Misiones por lo analizado anteriormente respecto a los datos de junio, donde el agro, por factores estacionales, registró un fuerte aumento de mano de obra y provoca que la SRT muestra un salto pronunciado de empleo en junio (que luego tiende a revertirse); en SIPA, al aplicar la desestacionalidad, disipa ese efecto resaltando la tendencia de mediano plazo. La implicancia es que para analizar la evolución estructural del empleo conviene recurrir al SIPA, mientras que para capturar la coyuntura inmediata y estacionalidad sectorial resulta más ilustrativo trabajar con los datos de la SRT. Al respecto, los datos de junio para SIPA se conocerán en una semana, por lo que estaremos atentos a cómo varía su estimación en función de estas diferencias metodológicas descritas. 

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La economía entró en una meseta: los efectos en provincias

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El enfriamiento o amesetamiento de la economía llegó quizás en el momento menos oportuno para el gobierno nacional. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) medido por el INDEC registró una baja del 0,7% mensual en junio, siendo la segunda caída consecutiva (-0,2% en mayo) y ratificando así un proceso de enfriamiento para el segundo trimestre, que se movió apenas 0,1% contra el trimestre anterior. 

El resultado mensual estuvo explicado por sectores muy sensibles a la economía y al empleo, como en la Industria Manufacturera (-4,4% se) y el Comercio (-3,9%se). 

Si bien, al tomar la serie desestacionalizada durante toda la era Milei la economía crece 3,3% (comparado con noviembre 2023, mes previo al cambio de gobierno), los últimos datos dejan en evidencia la desmejora del indicador dado que, por caso, en febrero del corriente se ubicaba 4,7% por encima, por lo que el enfriamiento de los últimos meses también se verifica en este nivel comparativo. 

No son para nada alentadores los primeros datos de julio: pronósticos privados iniciales marcan una continuidad de esta dinámica. Por ejemplo, la consultora Equilibra estima una caída del 0,3% mensual; Analytica pronostica -0,1% y el Índice General de Actividad de Orlando Ferreres (IGA-OIJ) exhibe una merma del 1,0% mensual. Este último indicador en particular, al momento de ser presentando, manifestaba que se evidencian “las dificultades que está teniendo la actividad para mostrar una expansión en 2025”.

¿Qué está pasando en este contexto? Tras la profunda recesión inducida a inicios de 2024, hacia mediados de ese año comenzó un proceso de recuperación apoyado en la desinflación, el reacomodamiento de precios relativos, la estabilidad fiscal y expectativas de crecimiento elevadas. Pero desde abril de este año el cuadro macroeconómico empezó a deteriorarse, acuciado por crecientes ruidos políticos que elevaron la incertidumbre. 

En paralelo, el programa monetario sufrió varios reveses, obligando al Banco Central a tomar medidas correctivas (tasas de interés en alza, encarecimiento del crédito, mayores exigencias de encajes) para evitar presiones cambiarias, con el costo de frenar aún más el crédito y aumentar la deuda en instrumentos locales.

Con la actividad entrando en una meseta hacia junio, con perspectivas negativas para julio y un agosto que no promete un cambio de tendencia, el impacto sobre las provincias es muy significativo: frena intentos de recuperación donde habían comenzado y agrava el cuadro en aquellas que aún no habían logrado repuntar.

El primer efecto se observa en las finanzas provinciales. Los datos de coparticipación de agosto mostraron un alza de apenas 3,2% interanual, después de un agosto 2024 donde habían caído 19,0%. Así, se ubicaron en el segundo peor nivel real desde 2018, solo por encima del catastrófico 2024. Algo similar ocurrió con las transferencias automáticas totales, que crecieron 2,4% interanual, pero también marcaron el segundo peor registro desde 2017.

En términos acumulados, los envíos por coparticipación crecen apenas 0,6% entre enero y agosto pero caen para todos los mismos períodos desde 2018 a 2023; las transferencias automáticas totales crecen 4,1% contra el 2024 pero presentan niveles inferiores a todos los períodos enero-agosto desde 2018 a 2023. Para ponerlo en números, a pesos de hoy, el conjunto de subnacionales perdió 5,3 billones de pesos contra, por ejemplo, el mismo período acumulado del 2022 o $ 4,8 billones vs. 2023. 

Misiones no escapa a esta dinámica: en lo que va de 2025, sus envíos automáticos están entre 10% y 11% por debajo de 2022 y 2023, lo que equivale a una pérdida de 172 mil millones de pesos contra 2022 y 150 mil millones contra 2023, casi un mes completo de transferencias.

El escenario de corto plazo no es optimista en relación con esto: Milei aseguró ante empresarios nucleados en la CICYP que profundizará el recorte del gasto público para sostener el superávit fiscal, en un contexto en el que los ingresos no crecieron como se esperaba y que las medidas como la quita de retenciones provocan la necesidad del gobierno libertario a aplicar más “motosierra” para cumplir la meta fiscal con el FMI. En ese escenario, las transferencias a provincias, esta vez las no automáticas, vuelven a estar en la lupa. 

Los datos parciales al 25 de agosto muestran que durante agosto los envíos a provincias por fuera de la copa venían -21%, aunque restan aún cuatro días hábiles de datos para ver si cambia la tendencia. En Misiones, el dato muestra una merma del 46% real en ese mes y difícilmente revierta el resultado con los datos de los días faltantes, aunque podría disminuirlo. 

Aún con esto, los envíos entre enero y julio estaban -63% respecto a 2023 en términos reales para el contexto de distritos y -91% para el caso de Misiones. La pregunta que surge en este marco es ¿Dónde más recortarán los envíos a provincias? Es cierto que todavía hay cierto margen de maniobra para el Gobierno nacional, que no le movería demasiado el panorama en busca de cumplir su meta de superávit pero, sí significará un golpe importante para los estados subnacionales. 

Pero los impactos en provincias del deterioro general de actividad y de las condiciones macro no se limitan a lo fiscal, sino también a otros indicadores de la economía. Por caso, ayer se conocieron los primeros datos de patentamientos de agosto que sostuvieron una suba interanual del 31,7% pero mostraron una baja del 13,0% contra julio debido al encarecimiento de los vehículos por movimiento del dólar y de menor acceso al crédito ante el encarecimiento de este. 

En Misiones la situación fue similar: mantuvo alzas contra el año pasado, aunque mucho más leves (2,7%) pero cayó 21,7% vs. julio, un resultado que salvo en Santiago del Estero, se vio en todo el país. 

En paralelo, nuevos datos de la construcción conocidos esta semana mostraron también la enorme dificultad de este sector para recomponerse. En junio, el empleo total nacional en la construcción cayó 0,5% mensual (-1.847 empleos) pero en Misiones la merma fue del 6,2% mensual (-334 empleos), rompiendo con cuatro meses de alzas consecutivas en la comparación mes/mes, lo que grafica también como el escenario global golpea al sector en el último tiempo, en el contexto de lenta recuperación de este sector respecto a otros. 

En resumen, el amesetamiento de la economía nacional empieza a trasladar de manera contundente sus efectos a las provincias, tanto en lo fiscal como en la economía real. La desaceleración de la actividad limita la recaudación nacional y, por ende, los fondos distribuidos, generando tensiones crecientes en las cuentas provinciales. A la par, sectores claves como el comercio, la construcción y el mercado automotor muestran retrocesos que golpean directamente al empleo y al consumo regional. 

En este escenario, las provincias se enfrentan a un doble desafío: sostener la gobernabilidad con menos recursos y, al mismo tiempo, gestionar economías locales que pierden dinamismo. Si la economía nacional no encuentra un nuevo impulso en los próximos meses, el impacto territorial será más profundo, reforzando las desigualdades entre distritos y poniendo en tensión el vínculo fiscal entre Nación y provincias.

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Entre la recuperación y la desigualdad: radiografía de los ingresos en Posadas

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La semana pasada adelantamos que íbamos a analizar la evolución de los ingresos de los habitantes de Posadas según los datos de la EPH-INDEC. El dato central es que, en el primer trimestre de 2025, el ingreso per cápita familiar (IPCF) alcanzó los $510.450, el valor más alto del NEA y con un crecimiento real del 39% respecto al mismo período de 2024. A partir de allí, retomamos el tema para profundizar en sus componentes.

En primer lugar, ¿a qué se refiere el ingreso per cápita familiar (IPCF)? Según la definición del INDEC, se trata del cociente entre la suma de los ingresos totales individuales de los miembros del hogar y su cantidad de integrantes. Naturalmente, en hogares con más miembros el ingreso total suele ser mayor, pero también lo son las necesidades de gasto. Además, no todos los integrantes de un hogar generan ingresos. 

Dicho de manera simple: no es lo mismo un hogar de cuatro personas con dos perceptores de ingresos que uno de siete personas con solo tres perceptores.

En línea con esto, no debe confundirse IPCF con salario, por ejemplo, no solo por el hecho de que, al ser per cápita considera a miembros sin ingresos, sino porque además los ingresos de un hogar están determinados por salario (en caso de que exista) y por ingresos no laborales, que pueden ir desde el cobro de un programa social como de la renta de inversiones. Aún con estas consideraciones, el IPCF es un buen indicador de condiciones de vida en aspectos monetarios y es una de las variables (no la única) para determinar, por ejemplo, indicadores de pobreza. 

Como se dijo, al primer trimestre de 2025 el IPCF de Posadas fue de $510.450, el mayor valor en el NEA. Si se observa la serie histórica, la capital misionera se mantuvo siempre en esa posición, lo cual se verifica tanto en los informes semestrales de pobreza del INDEC como en el análisis de microdatos de la EPH de frecuencia trimestral.

Ahora bien, cómo se desagrega ese IPCF: para esto, cabe observar los IPCF para cada decil de ingresos, que son una herramienta estadística utilizada para analizar la distribución del ingreso en la población. Consisten en dividir a todos los hogares (o personas) en diez grupos de igual tamaño, ordenados desde el menor hasta el mayor nivel de ingresos. De este modo, cada decil representa al 10% de la población: el primer decil corresponde al 10% con menores ingresos, mientras que el décimo decil agrupa al 10% con mayores ingresos. Este enfoque permite observar con mayor precisión las brechas entre distintos segmentos sociales y evaluar la desigualdad en la distribución de los recursos económicos.

En Posadas, el decil 1, es decir, el de menores ingresos, mostró un IPCF de $ 207.205, un 60% menos que la media del IPCF del aglomerado. 

Por su parte, el decil 10 (el de mayores ingresos) mostró un IPCF de $ 1.382.183 (+171% de la media general). Entre el decil 1 y decil 10, hay una brecha de 6,67, cuando en el primer trimestre era de 6,78. Es una diferencia menor, pero marca una reducción de la brecha de ingresos. ¿Por qué se produjo esa brecha? Porque el decil 1 mostró una variación interanual real del 22,6% de su IPCF mientras el decil 10 creció en 20,7%. Esa diferencia permitió reducir la brecha de desigualdad y mostró un mejor desempeño en los hogares de menores ingresos. 

Ahora bien, el IPCF total de Posadas creció 39,2%. Esto demuestra que tanto el decil 1 como el 10, si bien mejoraron con fuerza, lo hicieron bastante por debajo del total general. ¿Dónde estuvo entonces el mayor impulso en el aglomerado? Hubo una mejora muy importante en el decil 3, donde el IPCF creció al 78,2%, aunque debe destacarse el hecho de que venía bastante retrasado: por caso, en el cuarto trimestre 2024 había caído 7,2%, mientras que en el decil 1, por ejemplo, ya había mostrado alzas del 26,2%. La otra suba fuerte se ve en el decil 6 con 49%, siendo también que había caído en el trimestre anterior (-5,8%) y en el decil 9 con +47,3% (con baja en el trimestre previo del -14,8%).

Es decir, se puede observar una especie de corrección: los deciles con mayores alzas se recuperan de caídas en el período anterior y los de crecimiento más moderado ya habían iniciado un proceso de recuperación.

El dato más relevante es que, más allá de la intensidad desigual, todos los deciles mostraron aumentos de su IPCF en el primer trimestre de 2025, algo que no había ocurrido ni en 2023 ni en 2024.

Para comprender mejor estas variaciones, es útil observar otro indicador: el Ingreso Total Individual (ITI). Este refleja el monto total que percibe cada persona, tanto de fuentes laborales como no laborales. La diferencia con el IPCF es metodológica: mientras el ITI mide ingresos a nivel individual, el IPCF los ajusta por tamaño del hogar. Esto explica que, aunque el ITI crezca con fuerza, el incremento en el IPCF puede ser menor, dado que los ingresos deben repartirse entre todos los miembros del hogar.

¿Para qué miramos el ITI? Para ver si la mejora de ingresos viene de fuentes laborales o de las no laborales. Pero antes, ¿qué entendemos por fuentes no laborales? Esto abarca un amplio abanico de opciones, desde jubilaciones o pensiones; alquileres, rentas o intereses; utilidades, beneficios o dividendos; seguro de desempleo; indemnización por despido; beca de estudio; cuota de alimento; aportes de personas que no viven en el hogar, subsidios estatales; venta de pertenencias personales; y herencias, entre otros. Algunos ingresos no laborales pueden ser fijos (es decir, lo cobran todos los meses como una jubilación, un alquiler o una AUH) y otros pueden ser de única vez o de vez ocasional, pero todo lo efectivamente percibido se suma al momento de elaborar estos datos.

¿Qué nos muestran los datos para Posadas? En primer lugar, hay que señalar que el ITI promedio de Posadas se ubicó en $ 744.209 y creció 46%, un alza superior al del IPCF. La diferencia en las variaciones se explica por la forma en que se construyen ambos indicadores. Mientras que el ITI refleja la evolución de los ingresos de cada persona en particular, el IPCF pondera esos ingresos según el tamaño del hogar y la cantidad de integrantes que lo componen. De esta manera, aun cuando los ingresos individuales crezcan con cierta intensidad, al distribuirlos entre más miembros de un hogar el aumento efectivo per cápita puede ser menor.

Ahora bien, volviendo al ITI, los datos muestran que el 74% del total corresponde a ingresos laborales y el 26% a ingresos no laborales. Pero dicha distribución cambia según el decil donde nos paremos. En los deciles 1 y 2, los ingresos no laborales explican entre el 45% y 48% del ingreso individual total; pero en los deciles 9 y 10 explican el 11% y 23% respectivamente. Este último dato parece ser algo extraño: mayor ingreso no laboral en el decil más rico: esto responde a una recomposición de ingresos por revaloración de activos, algo que los deciles más chicos no tienen.

¿Pero cómo cambió esta composición entre el inicio del 2024 y el de 2025? En el primer trimestre 2024, los ingresos no laborales del decil 1 explicaban el 34% del ITI, pasando al 48% en el primer trimestre 2025; similar, pero en mucha menor intensidad, en el decil 2 pasó del 44% al 45%. ¿Qué puede explicar esto? Posiblemente, la mejora real en asignaciones familiares (la “Asignación Universal para Protección Social”, AUH entre otros, creció 36% en el primer trimestre). Por su parte, en el otro extremo, los ingresos no laborales explican el 35% en el decil 9 en 2024 y bajaron al 11% en 2025, pero en el decil 10 pasó de 18% al 23%. ¿Cómo entenderlo? En el caso del decil 9, esta caída en la participación de los ingresos no laborales puede vincularse a la importancia relativa que tienen en este grupo las jubilaciones y pensiones de haberes altos, así como algunas rentas secundarias (por ejemplo, alquileres) que tendieron a rezagarse en el último tiempo. 

Por el contrario, en el decil 10 los ingresos no laborales están más asociados a rentas de capital y financieras, que se expandieron en términos relativos y lograron incrementar su participación en 2025. 

Por ende, vemos un comportamiento similar entre el decil 1 y el decil 10, aunque por razones muy diversas. 

En resumen, Posadas muestra un escenario de mejora generalizada, con un IPCF que creció con fuerza y, por primera vez en varios años, con todos los deciles en alza. Esta expansión se tradujo en una leve reducción de la brecha entre los extremos de la distribución, aunque la desigualdad estructural sigue siendo significativa y aquí hay que estar muy alertas para poder conocer niveles de pobreza: aun con un incremento de los ingresos, la distribución podría “contener” con cierta intensidad una eventual mejora en esa tasa.

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Entre los NiNi y la búsqueda laboral: el caso Posadas

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Esta semana se conoció un dato alentador para Misiones respecto del empleo en el sector privado formal, que creció un 0,3% mensual en mayo, con la recuperación de 337 puestos de trabajo, que se suman a los 728 empleos generados en abril. En total, la provincia creó 1.065 empleos en apenas dos meses, un dato central que permite vislumbrar un horizonte más optimista en el camino de recuperación de este indicador, tras la fuerte caída experimentada a lo largo de 2024.

Vale destacar que, por segundo mes consecutivo, Misiones tuvo el mejor desempeño de todo el NEA, y además registró la tercera mayor suba del país. Si bien todavía falta mucho para alcanzar los niveles previos a la gestión de Javier Milei —la caída acumulada aún es del 5,2%— los últimos datos permiten pensar en una recuperación progresiva que resulta fundamental.

En este contexto, resulta pertinente profundizar no solo en la situación del empleo, sino también en la educación, especialmente en un segmento clave de la sociedad: los jóvenes. ¿Cómo impactó la coyuntura nacional —profundamente crítica en los últimos 20 meses— sobre este grupo etario? ¿Cómo afectó sus hábitos laborales y/o educativos? A partir de los microdatos de la EPH-INDEC, analizaremos primero la situación de los NiNi.

Como se sabe, los NiNi son jóvenes que ni estudian ni trabajan. Antes de abordar los datos, es importante hacer algunas aclaraciones metodológicas. Existen distintos criterios para definir la franja etaria: algunos estudios consideran desde los 14 años, otros hasta los 28. En esta columna, nos enfocaremos en el grupo de entre 18 y 25 años. También hay debate entre especialistas respecto de quiénes deben incluirse: hay quienes excluyen a los desocupados que buscan empleo, argumentando que están intentando insertarse en el mercado; y quienes consideran que las personas dedicadas a tareas de cuidado —en su mayoría mujeres, que representan el 95% según estimaciones privadas— no deberían clasificarse como NiNi, ya que cumplen una función económica no remunerada pero relevante.

Todas estas posturas son válidas. Sin embargo, para un análisis más amplio, que considere también la potencial presión sobre el mercado laboral si todos los NiNi buscaran trabajo, en esta columna consideraremos como NiNi a todo joven de entre 18 y 25 años que no estudia ni tiene un empleo remunerado.

En Posadas, la tasa de NiNi fue del 19,5% en el primer trimestre de 2025, por encima del 16% del mismo período de 2024 y del 17,9% de 2023. A pesar del aumento, sigue siendo el único aglomerado del NEA con un valor inferior al 20%, con una brecha considerable respecto del resto. La tasa promedio regional fue del 23,6%, encabezada por Formosa (29%), seguida de Corrientes (25,1%) y Gran Resistencia (22,9%). Posadas se ubica 3,4 puntos por debajo del segundo mejor registro, lo que refleja una mayor capacidad de contención de su población joven a través del estudio o el empleo. Esto responde a una combinación de factores estructurales e institucionales, como una amplia oferta educativa y una estructura productiva con fuerte presencia del sector servicios.

Una explicación posible es el bajo desempeño del mercado laboral durante el primer trimestre —que comenzó a revertirse en el segundo, según los datos más recientes—, lo que limitó la absorción de mano de obra joven, tanto en el empleo formal como en el informal, que muchas veces funciona como puerta de entrada al mercado para este segmento.

Los datos permiten analizar con más detalle las causas del no empleo en los jóvenes. Como ya se mencionó, dentro del universo NiNi hay quienes están desocupados pero en búsqueda activa. ¿Por qué no logran insertarse?

Según la EPH-INDEC, el 93,3% de los jóvenes desocupados entre 18 y 25 años dijo que no consigue empleo “porque no hay trabajo”. Pero hay otros factores que también pesan: el 77,1% señaló que “le faltan vinculaciones” (contactos), el 31,7% mencionó que “no tiene experiencia y/o capacitación”, algo esperable en este grupo etario; y el 35,9% afirmó que “falta trabajo en su especialidad”, es decir, que sí tienen formación, pero no encuentran una oferta laboral alineada. Solo el 5,6% atribuyó su dificultad “a la edad” y el 16,8% reconoció que “recién comenzó a buscar”.

(Aclaración: los porcentajes no suman 100% porque las respuestas no son excluyentes. Cada encuestado puede elegir más de una opción).

¿Cuánto tiempo lleva buscando trabajo un joven NiNi desocupado en Posadas? El 20,9% comenzó en el último mes; el 59,7%, entre uno y tres meses; el 7,9%, entre tres y seis meses; y el 12,3%, entre seis meses y un año.

¿Cómo se comparan estos tiempos con los del total de desocupados en Posadas? Prácticamente no hay diferencias: el 21,8% busca hace menos de un mes, el 59,3% entre uno y tres meses, el 7,2% entre tres y seis meses y el 11,7% entre seis meses y un año.

Las razones más frecuentes para no conseguir trabajo —“no hay trabajo” (90,9% en total vs. 93,3% en jóvenes) y “falta de contactos” (76,6% vs. 77,1%)— muestran bastante similitud. Pero hay diferencias importantes en otras respuestas: el 20,3% del total de desocupados dijo no conseguir empleo “por la edad” (contra apenas 5,6% entre jóvenes), mientras que “falta de experiencia o capacitación” fue mencionada por el 26,1% del total, frente al 35,9% en jóvenes.

Principalmente, estos datos permiten comprender dos aspectos clave: cómo perciben su situación las personas sin empleo, y qué posibles soluciones podrían aplicarse. El caso de la edad es ilustrativo: si el 20,3% de los desocupados considera que no consigue trabajo por su edad, puede identificarse ese grupo etario y diseñar programas de inclusión específicos. Este tipo de datos permite hacer más eficientes esas políticas.

Bonus track: ingresos y lo que viene

Un adelanto para el próximo análisis: ¿de cuánto fue el ingreso per cápita familiar en Posadas durante el primer trimestre de 2025 y cómo evolucionó? Los microdatos de la EPH indican que fue de $510.450, el valor más alto del NEA, con un crecimiento del 39% respecto del mismo período de 2024.

¿Esto significa una baja en los niveles de pobreza? Tal vez, pero es necesario analizar las causas del aumento: ¿se explica por mejoras salariales o por ingresos no laborales, por ejemplo? Como dijimos, lo dejamos planteado como adelanto. El próximo fin de semana, el análisis completo.

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Inflación en el NEA: aceleró al 1,7% en julio, pero se sostuvo como la segunda más baja del país

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En línea con las proyecciones previas, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del NEA registró en julio un incremento del 1,7%. En la comparación interanual, la suba alcanzó el 33,3%, mientras que la variación acumulada en lo que va de 2025 se ubicó en el 15,1%. En todos los casos, las variaciones del IPC regional fueron inferiores al promedio nacional, según un informe de la consultora Politikon Chaco en base a datos del INDEC.

La suba mensual de julio mostró una aceleración de 0,6 puntos porcentuales respecto a junio (1,1%) y, por tercer mes consecutivo, se mantuvo por debajo del 2%. En el acumulado enero-julio, el aumento del 15,1% fue el más bajo desde 2017 (13,4%), mientras que la variación interanual de 33,3% es la menor desde agosto de 2018.

Lo que más y menos subió

En el desglose por divisiones, siete rubros presentaron incrementos superiores al nivel general regional. La mayor suba se dio en Educación (4,9%), seguida por Restaurantes y hoteles (4,0%), Recreación y cultura (3,0%), Vivienda, agua, electricidad, gas y otros (2,6%), Transporte (2,4%), Comunicación (2,2%) y Bienes y servicios varios (1,8%).

Por debajo del promedio general quedaron Equipamiento y mantenimiento del hogar (1,3%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (1,2%), Bebidas alcohólicas y tabaco (0,7%), Prendas de vestir y calzado (0,6%) y Salud, que registró la menor suba (0,5%).


Comparación interanual

En la medición interanual, Educación lideró con un alza del 80,8%, seguida de Restaurantes y hoteles (57,0%) y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros (51,8%). En el extremo opuesto, Equipamiento y mantenimiento del hogar presentó el menor incremento (20,5%).


Influencia de las categorías

En julio, los precios Estacionales revirtieron las bajas de mayo (-2,8%) y junio (-2,3%) y crecieron 2,1%, impulsados por productos de invierno y frutas y verduras. Los precios Regulados fueron los que más subieron en el mes (2,2%), principalmente por el aumento de combustibles. La inflación Núcleo tuvo un comportamiento más moderado, con una suba del 1,5%, apenas 0,1 puntos más que en junio.


El comportamiento de los alimentos

La división Alimentos y bebidas no alcohólicas, que en junio no había registrado variación (0,0%), aumentó 1,2% en julio, por debajo del promedio regional. Los mayores incrementos se dieron en Aguas minerales, gaseosas y jugos (3,0%), Azúcar, dulces, chocolates y golosinas (1,8%) y Carnes (1,4%). En cambio, Leches, lácteos y huevos (0,1%), Café, té, yerba mate y cacao (0,5%) y Pan y cereales (0,9%) mostraron las menores subas.

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