Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

¿Cómo llega Misiones a las elecciones?

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El 6 de Junio los misioneros irán a las urnas para elegir Diputados provinciales y concejales en doce municipios, en lo que será la primera contienda en el país. 

A nivel provincial, la principal disputa está entre la lista de la Renovación (que pone en juego diez bancas) que encabeza el doctor Martín Cesino; y las de Juntos por el Cambio con “Pepe” Pianesi a la cabeza (con seis bancas en juego).

Todas las proyecciones estiman una cómoda victoria del Frente Renovador a partir de una combinación de factores históricos, y del actual momento que atraviesa Misiones, que le dan al oficialismo una batería de logros a mostrar para pedir el apoyo en la continuación del proceso de gobierno misionero. 

Pero la gran incertidumbre no corre tanto en el resultado final sino en cómo se verá (o no) afectado el proceso a partir de la situación sanitaria actual, y considerando el hecho de que, desde 2003 a la fecha, la participación electoral fue siempre mayor en las elecciones generales que en las legislativas. 

Si observamos los datos únicamente de las elecciones legislativas de los últimos 15 años, nos encontramos con cuatro jornadas electivas (2005, 2009, 2013 y 2017) que tuvieron un promedio de participación electoral del 72,2% del padrón. Pero si analizamos el total de las jornadas electivas de 2003 a la fecha (que son nueve, incluyendo legislativas y generales), el promedio de participación sube al 75,3%. Esto no es nada nuevo: el interés por elegir Gobernador e intendentes, es decir, el atractivo de votar primeros mandatarios es considerablemente mayor que votar legisladores. Este fenómeno se da en Misiones y en todo el país. 

En Misiones, el récord de participación electoral se dio en 2015 con el 82,4%, y en 2019 fue el segundo mejor registro con el 78,6%. En la última jornada exclusivamente legislativa (2017), la participación fue del 77,1% del padrón. ¿Es posible igualar este nivel este año?

La situación sanitaria misionera no está (ni estuvo) entre las más críticas y, de hecho, el manejo de la pandemia desde la perspectiva sanitaria es una de las banderas de lucha de la Renovación. Los datos de los últimos años nos muestran que, cuanto mayor es la participación, mejor le va a la Renovación. 

Además de la cuestión de la participación electoral, es interesante analizar cómo cambia el comportamiento del votante según el tipo de elección: las últimas tres elecciones a gobernador de la provincia, la Renovación las ganó superando el 60% de los votos; pero en las tres últimas elecciones legislativas, también las ganó el oficialismo local, pero con un techo del 45%. Esto nos muestra que, a la hora de votar solo legisladores, el interés del votante es mucho más disperso, y aquí juegan varios argumentos: el buscar “mayor control al gobierno”, cierto “equilibrio de poder”, o bien, darle la oportunidad de acceder a una banca a aquellas fuerzas que no tienen chances de gobernar.

Las brechas se amplían fuertemente: en el año 2019, la Renovación sacó el 68,9% en la categoría Diputados; en la elección anterior (2017, solo legislativo), obtuvo el 38,4%. Similares situaciones se repiten los años previos. Es decir, la figura del candidato a gobernador tracciona fuertemente. Esto, de nuevo, no es ni nuevo ni exclusivamente misionero, sino que se da en la gran mayoría de los distritos del país, pero nos permite analizar cómo podrá darse la elección que se viene.

Dicho esto, ¿cómo llega Misiones a la jornada electiva? O quizás sea mejor preguntarse cómo llegan las fuerzas políticas que compiten. 

La Renovación tiene historia y presente que mostrar. Es innegable que cuenta con un amplio apoyo ciudadano que da por descontado una victoria en los comicios, a partir de haber registrado un año y medio de gestión, atravesado por pandemia, pero con una actividad económica en auge y con diferentes indicadores sociales mostrando mejoras. 

“Primero Misiones” es un eje de campaña basado no en las promesas a futuro (propias de una campaña electoral) sino en mostrar lo hecho y en los desafíos de cara al futuro. Aún con muchos factores jugando en contra, la provincia ha sabido salir muy bien parada de los peores momentos de la pandemia, y “ayudada” por un factor clave como fue el cierre de fronteras, demostró que la dicotomía de salud o economía no existía como tal y que se podía gestionar ambos frentes de manera exitosa. 

Por supuesto que Misiones todavía tiene muchos pendientes a resolver, pero parte de una base mucho más fuerte que otras provincias, y en este punto, es de destacar que el rol de la legislatura misionera ha sido mucho más productiva que en otras jurisdicciones: la base fundamental de la labor legislativa, por lo menos durante el 2020, se basó en la innovación de la gestión. 

Por su parte, las fuerzas opositoras corren muy por detrás, pero no debe ignorarse su potencial poder de fuego, sobre todo en aquellas que tienen una fuerte identidad desde lo ideológico, o desde lo territorial. La elección misionera, en este contexto, se basa no en la pregunta de quién va a ganarla, cuantas bancas se llevará cada fuerza.

Tanto en términos sanitarios como en términos políticos, Misiones será la gran protagonista de todo el país el domingo 6 de junio.

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En Misiones se reactiva el empleo privado y baja el empleo público

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Uno de los temas que predominaron en la agenda pública de los últimos años tiene que ver con el tamaño del estado en sus niveles de gobierno, y al referirnos a “tamaño”, uno de los aspectos preponderantes de análisis tiene que ver con la cantidad de trabajadores públicos que tienen no solo la administración provincial, sino también las provincias. 

Desde inicios de los 2000, y acelerándose aún desde 2010, las provincias argentinas notaron que el mercado laboral privado formal no podía absorber toda la mano de obra disponible que existía, y, por ende, las provincias empezaron a actuar como empleadores. A esto, se le sumaba el hecho de que, históricamente, en provincias más pequeñas y con desarrollo, el empleo público era el más cotizado, no solo por estabilidad, sino incluso también por cuestiones de salarios. 

La combinación de esos factores, y otros que se fueron dando en el camino (entre ellos, la “mano de obra política”) hicieron que lleguemos a estos tiempos con muchas provincias con “exceso” de personal, implicando eso un fuerte peso para el estado en términos de erogaciones. 

Vamos a los datos: elaboramos un ranking de provincias que mide la cantidad de trabajadores públicos provinciales cada 100 asalariados privados registrados. Para esto se considera solo los empleados que pertenecen a la planta de la provincia, y no incluye ni a trabajadores municipales y a los agentes públicos nacionales con asiento en las provincias, por la falta de disponibilidad de datos. 

Los resultados muestran que hay cinco provincias que tienen un desfase notorio: tienen más empleados públicos que privados, y otras que están casi a la par. 

Catamarca lidera de manera cómoda el ranking: tiene 238 empleados públicos provinciales cada 100 asalariados registrados en el sector privado; le sigue Formosa con 183, La Rioja con 140, Santiago del Estero con 131 y el Chaco con 119. 

No llama la atención el hecho de que todas las provincias mencionadas forman parte del Norte Grande argentino: esta es la región donde más se hizo (y hace) evidente el enorme peso del estado en términos de empleabilidad, que se da por un mix de falta de oferta privada, la cuestión aspiracional mencionada previamente, y el factor político.

Las posiciones número 6 y 7 también pertenecen a provincias del norte (Corrientes y Jujuy con 99 y 78 empleados públicos cada 100 privados, respectivamente), por lo que el norte acapara los primeros siete lugares del ranking.  

¿Qué ocurre en Misiones? Se ubica en el puesto 14 sobre las 24 jurisdicciones, con una proporción de 59 empleados públicos provinciales cada 100 asalariados privados formales. Dentro del Norte Grande, se ubica octava, solo por encima de Tucumán (57 cada 100) y Salta (54 cada 100).

Esto marca, a priori, dos cuestiones importantes: el peso laboral del estado provincial es mucho más bajo que otras de la región, y ello implica a su vez menos presión sobre el gasto salarial; y por el otro, que existe un mercado privado que, si bien sufrió vaivenes propios de pandemia, es aún robusto. 

Cabe destacar en este punto que Misiones, a diciembre del 2020, mostraba una retracción en la comparación interanual contra el mismo mes de 2019, pero seguía teniendo el mercado laboral privado más grande del NEA, con casi 94 mil asalariados registrados contra los 69 mil de Chaco, los 74 mil de Corrientes y los 23 mil de Formosa. 

Pero, además, también debe resaltarse la cuestión comparativa contra 2019: en Misiones se observa una reducción de la participación de empleados públicos cada 100 privados. Así como dijimos que en 2020 era de 59, en 2019 era de 64 y se ubicaba en el puesto 10 sobre 22 jurisdicciones (no se incluyen para ese año a La Rioja y San Juan por falta de datos).

Volviendo a la cuestión del tamaño del mercado laboral privado, cuando se mide la cantidad de asalariados registrados del sector privado en base a la población total provincial, Misiones cuenta con la mayor proporción dentro del NEA en 2020: tiene 74 trabajadores privados cada 1.000 habitantes, bastante por encima de Corrientes (67), Chaco (58) y Formosa (39), aunque en la comparación nacional aún muestra bajos niveles, característica propia de la región y que está actualmente en la agenda regional para fomentar el empleo formal privado.

Por último, realizando la comparación de trabajadores públicos provinciales por población, la situación es igual: los mejores resultados en el NEA los muestra Misiones, registrando solo 44 empleados públicos provinciales cada 1.000 habitantes (con una importante reducción contra 2019, cuando fue de 49); en la región le sigue Corrientes (66 cada 1.000 habitantes), Chaco (68) y Formosa (71).

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Trabajo: hoy más que nunca

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La conmemoración del Día del Trabajador en la Argentina de los últimos años trae más angustia que certezas: el país atraviesa un complicado proceso de pérdida de puestos de trabajo formales, incremento de la informalidad, y una elevada participación de los tres niveles del Estado que actúan como “empleadores”, sin que ello se condiga con las verdaderas necesidades de agentes en el Estado, sobre todo en las provincias más postergadas donde, ante la falta de demanda privada, son los gobiernos los que absorben (o intentan absorber) la mayor cantidad de mano de obra desocupada.

En el caso de Misiones, el 2020 cerró con una caída del 3,2% del empleo privado formal, con tres mil puestos de trabajo menos que en 2019; pero a su vez, ese año había terminado también en terreno negativo (-1,9%) al igual que 2018 (-2,3%). Por ende, el período diciembre 2017-diciembre 2020 acumuló una pérdida del 5% del empleo privado formal en la provincia: casi cinco mil puestos de trabajo menos.

Pero no es una situación aislada: a nivel país, la caída del mismo período fue del 5,2% (317.812 empleos privados formales menos); y en la región del NEA la caída del 4,5%, con Formosa a la cabeza del descenso (-5,4%).

Los últimos datos disponibles del 2020 para Misiones nos muestran que, siguiendo en lo referido al empleo privado formal, hay tres sectores que muestran resultados positivos: el vinculado a servicios de “Electricidad, Gas y Agua”, que muestra un incremento de sus empleos del 2,8%; el de la “Industria Manufacturera”, que creció 2,2%; y el de “Servicios Sociales y de Salud” con un alza del 0,9%.

Por el contrario, empleos en “Construcción” (-26,1%), “Hotelería y Restaurantes” (-13,6%) y servicios de “Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones” (-9,6%) fueron los que registraron las mayores retracciones.

Por otra parte, la informalidad aún pisa fuerte (pero en menor medida que en otros lugares) en la provincia: los datos correspondientes al aglomerado de Posadas relevados por la EPH de INDEC muestran que la informalidad laboral alcanza al 33% de los ocupados en la capital misionera, pero se acentúa en las mujeres: llega al 36,1%, cuando en varones es del 30,4%.

Algo simular ocurre con la situación de la actividad: mientras que en varones llega al 50,9%, en mujeres solo al 39%; y el empleo a su vez es once puntos superior en varones que en mujeres (49,1% vs 38,1%).

No cabe duda que Misiones ha logrado un proceso de recuperación y crecimiento fenomenal en 2020, y que hoy por hoy se posiciona como la provincia más fuerte dentro del NEA. Pero, aun con avances, hay problemas que siguen existiendo, y entre ellos es no solo el empleo, sino también los salarios: se puede observar en diferentes provincias que crece (levemente) el empleo, pero como los salarios continúan moviendo a un ritmo muy lento, siguen siendo pobres por no poder alcanzar un umbral mínimo de ingresos.

Esta paradoja (más empleo y más pobreza) está directamente vinculada por la devaluación de la moneda y un proceso inflacionario que no da respiro pese a tener algunas bajas (que están vinculadas más a la coyuntura que a factores de índole estructural) y a la todavía lenta recuperación de la actividad.

El escenario sanitario actual no permite ser demasiado optimistas: en diciembre, se podía proyectar crecimientos importantes en función a creer que la situación del COVID19 no podría agravarse, pero tras ello vino la segunda ola y volvemos a recalcular.

Por ello, volvemos a insistir en un aspecto fundamental para la gestión de gobierno, para el análisis de política pública e incluso, para los comunicadores: hoy es el momento de poner en práctica el verdadero federalismo.

Esto implica ser muy conscientes de las problemáticas y, sobre todo, de las soluciones locales. Las autonomías provinciales están hoy en agenda y ya no se trata solo de recursos, se trata de potestades para la toma de decisión, por un lado, y de análisis certeros a niveles territoriales concisos.

Lamentablemente tenemos un país federal en los papeles y fuertemente centralista en la realidad: esto no solo incluye a lo referido a las decisiones de gobierno, sino también a la forma de comunicar las mismas.

En es por esto que el trabajo conjunto del Consejo del Norte Grande cobra aún más relevancia que en otros tiempos: ya no se trata solo de integración regional (que es muy importante), se trata también de la defensa de las autonomías y de la búsqueda de soluciones que sean locales, en coordinación por supuesto a las dispuestas a nivel nacional.

No decimos que los gobernadores deben “cortarse solos”, decimos que es momento de ser bien misionero, bien chaqueño, bien formoseño, bien correntino, o del lugar donde estemos.

Sobre ese punto, la Renovación lo entendió perfectamente, no ahora, sino ya un tiempo atrás. No por nada, el lema de gobierno ( y electoral) es “Primero Misiones”, que envía dos señales: por un lado, el hecho de ser más locales que nunca para llevar adelante una gestión de gobierno con características propias; y en segundo lugar, poner sobre la mesa las asimetrías que históricamente sufrió Misiones y que ningún gobierno nacional le dio respuestas, y por ello, la gestión renovadora “avisa” que primero está la provincia, algo que otras gestiones (sobre todo en el NEA) no pueden sostenerlo.

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Canastas Básicas versus Salarios: ¿Cómo evolucionaron en Misiones?

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Días atrás, el INDEC publicó los datos de las estimaciones de valores de las Canastas Básicas (alimentaria y total) para el mes de marzo 2021 para el Gran Buenos Aires, afirmando que una familia tipo de cuatro integrantes necesitó de $60.873,68 para la Canasta Básica Total (CBT) y de $25.685,10 para la Canasta Básica Alimentaria (CBA).

El aumento sostenido de los valores de las canastas hace presión sobre los niveles de
pobreza, en la medida que impacta de manera mucho más fuerte en los hogares de
menores ingresos, que en muchos casos están en la informalidad, pero también
impacta sobre trabajadores formales privados que se desempeñan en sectores de que
muestran históricamente los salarios más bajos.

En Misiones el dato que arrojó el Instituto Provincial de Estadística y Censo (IPEC) señala que la CBA tuvo, en marzo, un valor de $21.344,42; y la CBT mostró un valor de $54.729,28. En ambos casos, se trata también de estimaciones para una familia tipo de cuatro integrantes (dos adultos y dos menores).

Analizando el comportamiento de las canastas de Misiones contra la publicada por el INDEC (correspondiente al Gran Buenos Aires y no al total país), lo primero que se hace evidente es la velocidad de los aumentos: comparado contra marzo de 2020, en Misiones la CBA creció solo un 15,6% mientras que la de INDEC-GBA lo hizo en un 48%; para el caso de la CBT, tuvo el mismo incremento en el caso misionera, y la de INDEC-GBA creció 45%.

Lo novedoso que muestran los datos del IPEC es que, para la CBA, los valores misioneros están por debajo de los de INDEC-GBA en los últimos seis meses, y en el caso de la CBT, en los últimos cuatro meses. Además, es notoria la diferencia en su variación, con una clara desaceleración en el caso misionero y un sostenimiento con inclinación al alza para el caso GBA.

Pero más allá de los valores en sí, lo más importante en el caso misionero es la relación entre canastas y salarios: recordemos que, en informes anteriores relacionados a los salarios promedios de trabajadores formales del sector privado, Misiones se ubica entre los más bajos del país junto a sus pares del NEA. Por ese motivo, la variación de las canastas se torna fundamental, al cruzar con salarios, para tener una mejor aproximación de la situación de los hogares en términos de satisfacción de necesidades básicas.

Tomando la serie de datos de enero 2020 a marzo 2021 de valores de las canastas contra los salarios promedios del sector privado (en este último caso, se proyectan los datos del primer trimestre 2021), se observa una marcada desaceleración en la brecha: si bien los salarios continúan por debajo de los valores de la CBT, lo hacen en un nivel muy menor.

Para evitar confusiones, se debe aclarar que el salario promedio formal mencionado previamente corresponde a una persona, y el valor de la CBT corresponde a la totalidad de un hogar, por lo cual, en el caso de que el hogar de referencia tenga dos ingresos, ya se ubicará bastante por encima de la línea de pobreza que marca la CBT.

El recorte de la brecha se explica más por el escaso incremento que tuvieron las canastas que por el aumento de los salarios, lo que plantea el desafío de recomponer estos últimos, algo que se dará de la mano de un fortalecimiento de la actividad que ya se está dando en la provincia, sobre todo para sectores como el comercio y la industria, que son los que representan la mayor masa de trabajadores registrados en la provincia.

Misiones ha logrado dar grandes pasos durante el último año, creciendo en volúmenes muy altos en muchos indicadores de la actividad, fomentando mayor consumo y sacando provecho de la actual situación de cierre de frontera. Una vez consumado el crecimiento económico, viene el “derrame”: que ese crecimiento llegue a las personas y de esa manera todos los indicadores sociales experimenten notables mejoras.

Las condiciones para ello están dadas en la provincia, de una manera mucho más fuertes y consolidadas que en la gran mayoría de las provincias argentinas, pero aún resta una mayor profundización de políticas locales (un camino que está iniciado) pero también el apoyo nacional: los problemas estructurales de Misiones, al igual que los que sufren las provincia del norte argentino, no tiene solo soluciones locales, sino que dependen también de decisiones de fondo que tienen al Gobierno nacional como protagonista.

Ese camino también está iniciado a partir del relanzamiento del proceso de integración del Norte Grande, pero todavía no se logró ir al hueso de la cuestión. La situación sanitaria, por un lado, y el aun frágil escenario macro condicionan este camino. Los gobernadores tienen en sus manos la responsabilidad de fortalecer este proceso para poder torcer el rumbo del norte, y las autoridades nacionales tienen a su vez la responsabilidad de dar respuestas concretas para ello.

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Antes y durante la pandemia, Misiones exhibe el mayor índice de actividad económica de la región

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Esta semana queremos presentarle el nuevo Índice de Actividad Económica Provincial del Norte Grande (IAE-Norte Grande), que elaboramos desde Politikon Chaco y que pretende poner en número el crecimiento de la actividad a partir de una combinación de diferentes indicadores que revelan la velocidad con la que se mueve la economía en la región. 

Este Índice está compuesto por cinco indicadores, y presentamos en esta oportunidad los resultados correspondientes al año 2020. En este sentido, Misiones mostró el mayor índice de actividad entre las diez provincias del Norte Grande, a partir de haber experimentando un importante crecimiento aún en plena pandemia, a contramano de otras provincias que quedaron más relegadas.

Sin embargo, no es solo el 2020 donde Misiones fue líder regional: este primer avance del Índice de Actividad Económica Provincial del Norte Grande incluye resultados también del año 2019: en ese año, la provincia también fue líder, con un índice mayor al del resto de las provincias

Este índice tiene como número base 100, y Misiones culminó el año con índice de 111,5 puntos, ubicándose en primer lugar por encima de otras provincias como Tucumán (107,5), Chaco (107) y Salta (104), entre otras. 

Estos datos deben leerse a la luz de los crecimientos de las actividades que experimentó Misiones durante el año pasado. Durante varios meses lideró a nivel regional e incluso nacional, en aspectos como patentamientos y consumo de cemento, mientras que hubo otras donde la provincia de la tierra colorada no logró aún hacer pie como ser las ventas de supermercados. 

Las conclusiones preliminares más relevantes que se destacan de este primer avance del IAE-Norte Grande son dos: Misiones no solo mostró tener el mayor volumen de actividad económica, sino también que el crecimiento respecto al año anterior también es de los más altos del país

En este último punto, queda segunda en la región, detrás de Tucumán, pero debe señalarse que Misiones venía ya de liderar en 2019 y aún así creció considerablemente en el 2020, mientras que Tucumán partió de un nivel muy bajo en 2019 (por haber sufrido un muy mal año en materia de actividad) y en 2020 recuperó buena parte de la actividad, lo que resultó en un alto incremento porcentual, pero con un volumen de actividad aún menor. 

Fuente: elaboración propia

¿Qué significa esto? Un Índice de Actividad Económica de las provincias del Norte Grande nos permite poner el foco no solo en el comportamiento de las mismas de manera individual sino también en clave regional. 

Mes a mes observamos, sobre todo en el último cuatrimestre del 2020 y los inicios del 2021, que las provincias del norte grande están experimentado un crecimiento de la actividad económica más rápida que otras regiones, y ello es fundamental para atender demandas sociales que son también más urgentes que en otras regiones. 

En esa misma línea, permite analizar los objetivos de política pública desde una perspectiva de la gestión gubernamental, en el contraste actividad/pobreza: en el Chaco creció más la actividad que en Formosa, pero también creció la tasa de pobreza mientras que en Formosa cayó, Tucumán mostró la mayor alza, pero tiene una tasa de pobreza por encima de los 43%, mientras Misiones la actividad creció casi similar pero la pobreza cayó. 

Por ende, existe entonces más eficiencia en algunos distritos en vincular la actividad económica como solución a ciertas problemáticas sociales, y en los que no logran tener una correlación de esa índole, queda en evidencia niveles de inequidad más altos e ineficiencia en la distribución de los ingresos.

Un dato que parece ser curioso es que todas las provincias muestran un crecimiento de la actividad respecto a 2019. Esto se dio en un año marcado por la pandemia, pero lo que tira para arriba el resultado final son los efectos rebote fuertes que han tenido las provincias a partir del segundo semestre del año. Es decir, las aperturas de las actividades generaron una alta demanda de determinados bienes y servicios que impactó necesariamente en un alza en las transacciones y en la actividad en general. 

Esto queda en evidencia al notar el comportamiento del IAE-Norte Grande de abril 2020 respecto a diciembre 2019: todas las provincias cayeron. Para agosto, cuatro (de las diez) provincias ya habían mostrado alzas; en octubre, ya fueron nueve y en diciembre finalmente lo hicieron las diez provincias, pero con niveles muy disimiles: Tucumán y Misiones por encima del 7%; Salta apenas el 0,5%

 Pero también debe mencionarse que este IAE-Norte Grande toma solo una serie de indicadores coincidentes y sintéticos de modo tal de poder comparar de pleno el comportamiento entre las provincias.

El IAE Norte Grande seguirá su evolución (incluso incorporando más indicadores y estirando un par de años para atrás el inicio de la serie) de modo tal de que continuemos el análisis mes a mes de este tema.

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