¿Cómo llega Misiones a las elecciones?
El 6 de Junio los misioneros irán a las urnas para elegir Diputados provinciales y concejales en doce municipios, en lo que será la primera contienda en el país.
A nivel provincial, la principal disputa está entre la lista de la Renovación (que pone en juego diez bancas) que encabeza el doctor Martín Cesino; y las de Juntos por el Cambio con “Pepe” Pianesi a la cabeza (con seis bancas en juego).
Todas las proyecciones estiman una cómoda victoria del Frente Renovador a partir de una combinación de factores históricos, y del actual momento que atraviesa Misiones, que le dan al oficialismo una batería de logros a mostrar para pedir el apoyo en la continuación del proceso de gobierno misionero.
Pero la gran incertidumbre no corre tanto en el resultado final sino en cómo se verá (o no) afectado el proceso a partir de la situación sanitaria actual, y considerando el hecho de que, desde 2003 a la fecha, la participación electoral fue siempre mayor en las elecciones generales que en las legislativas.
Si observamos los datos únicamente de las elecciones legislativas de los últimos 15 años, nos encontramos con cuatro jornadas electivas (2005, 2009, 2013 y 2017) que tuvieron un promedio de participación electoral del 72,2% del padrón. Pero si analizamos el total de las jornadas electivas de 2003 a la fecha (que son nueve, incluyendo legislativas y generales), el promedio de participación sube al 75,3%. Esto no es nada nuevo: el interés por elegir Gobernador e intendentes, es decir, el atractivo de votar primeros mandatarios es considerablemente mayor que votar legisladores. Este fenómeno se da en Misiones y en todo el país.
En Misiones, el récord de participación electoral se dio en 2015 con el 82,4%, y en 2019 fue el segundo mejor registro con el 78,6%. En la última jornada exclusivamente legislativa (2017), la participación fue del 77,1% del padrón. ¿Es posible igualar este nivel este año?
La situación sanitaria misionera no está (ni estuvo) entre las más críticas y, de hecho, el manejo de la pandemia desde la perspectiva sanitaria es una de las banderas de lucha de la Renovación. Los datos de los últimos años nos muestran que, cuanto mayor es la participación, mejor le va a la Renovación.
Además de la cuestión de la participación electoral, es interesante analizar cómo cambia el comportamiento del votante según el tipo de elección: las últimas tres elecciones a gobernador de la provincia, la Renovación las ganó superando el 60% de los votos; pero en las tres últimas elecciones legislativas, también las ganó el oficialismo local, pero con un techo del 45%. Esto nos muestra que, a la hora de votar solo legisladores, el interés del votante es mucho más disperso, y aquí juegan varios argumentos: el buscar “mayor control al gobierno”, cierto “equilibrio de poder”, o bien, darle la oportunidad de acceder a una banca a aquellas fuerzas que no tienen chances de gobernar.
Las brechas se amplían fuertemente: en el año 2019, la Renovación sacó el 68,9% en la categoría Diputados; en la elección anterior (2017, solo legislativo), obtuvo el 38,4%. Similares situaciones se repiten los años previos. Es decir, la figura del candidato a gobernador tracciona fuertemente. Esto, de nuevo, no es ni nuevo ni exclusivamente misionero, sino que se da en la gran mayoría de los distritos del país, pero nos permite analizar cómo podrá darse la elección que se viene.
Dicho esto, ¿cómo llega Misiones a la jornada electiva? O quizás sea mejor preguntarse cómo llegan las fuerzas políticas que compiten.
La Renovación tiene historia y presente que mostrar. Es innegable que cuenta con un amplio apoyo ciudadano que da por descontado una victoria en los comicios, a partir de haber registrado un año y medio de gestión, atravesado por pandemia, pero con una actividad económica en auge y con diferentes indicadores sociales mostrando mejoras.
“Primero Misiones” es un eje de campaña basado no en las promesas a futuro (propias de una campaña electoral) sino en mostrar lo hecho y en los desafíos de cara al futuro. Aún con muchos factores jugando en contra, la provincia ha sabido salir muy bien parada de los peores momentos de la pandemia, y “ayudada” por un factor clave como fue el cierre de fronteras, demostró que la dicotomía de salud o economía no existía como tal y que se podía gestionar ambos frentes de manera exitosa.
Por supuesto que Misiones todavía tiene muchos pendientes a resolver, pero parte de una base mucho más fuerte que otras provincias, y en este punto, es de destacar que el rol de la legislatura misionera ha sido mucho más productiva que en otras jurisdicciones: la base fundamental de la labor legislativa, por lo menos durante el 2020, se basó en la innovación de la gestión.
Por su parte, las fuerzas opositoras corren muy por detrás, pero no debe ignorarse su potencial poder de fuego, sobre todo en aquellas que tienen una fuerte identidad desde lo ideológico, o desde lo territorial. La elección misionera, en este contexto, se basa no en la pregunta de quién va a ganarla, cuantas bancas se llevará cada fuerza.
Tanto en términos sanitarios como en términos políticos, Misiones será la gran protagonista de todo el país el domingo 6 de junio.



