¿Cómo enfrentan las crisis los hogares de Posadas?
Ya desde mediados de 2023, con la disparada inflacionaria de ese momento y la posterior (y muy profunda) recesión en 2024, a los hogares argentinos se les hizo cuesta arriba afrontar sus gastos cotidianos. Si bien la inflación se moderó en los últimos meses, la pérdida de poder adquisitivo acumulada durante la etapa más aguda de la crisis, sumada a los cambios en la composición del gasto de los hogares, provocó que el consumo esencial siga rezagado. Incluso en momentos puntuales de mejora del salario real, el ingreso disponible no logra mostrar una recuperación significativa.
En ese marco, cabe indagar cuáles fueron algunas de las estrategias que debieron aplicar los hogares del NEA en particular, a partir de los datos que surgen del análisis de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC. Esta base de datos permite conocer muchas cuestiones inherentes a los hogares argentinos, pero en esta oportunidad haremos una primera entrega centrada en las herramientas utilizadas ante la caída del poder adquisitivo. Particularmente, examinaremos cinco estrategias empleadas mayormente como mecanismos de compensación de la disminución del ingreso disponible; en otras palabras, alternativas que debieron implementar los hogares para llegar a fin de mes.
La primera de ellas refiere al uso de ahorros para poder afrontar gastos del hogar. Al primer trimestre de 2025 (último dato disponible), el 22,3% de los hogares de Posadas recurrió a esa estrategia como paliativo de la caída del ingreso disponible. En el NEA, presenta el segundo menor nivel, con Corrientes liderando: en esa ciudad, el 38,7% de los hogares utilizaron ahorros. Este indicador muestra una mejora en Posadas respecto al primer trimestre de 2024, cuando el 24,0% de los hogares recurrió a dicha estrategia, marcando así una caída de 1,7 puntos porcentuales; por el contrario, Corrientes registró una suba de 0,2 puntos, por lo que, aunque con diferencia mínima, más hogares de esa ciudad siguen recurriendo a ahorros para afrontar gastos esenciales. El descenso misionero podría estar asociado a una mejora relativa de algunos sectores de la población, aunque no debería descartarse la posibilidad de que haya menos hogares con uso de este mecanismo debido a que son también menos los hogares con ahorros disponibles.
La segunda estrategia de análisis tiene que ver con el pedido de préstamos a familiares o amigos. En Posadas, durante el primer trimestre de 2025, el 3% de los hogares utilizó esa estrategia, con un incremento de 0,6 puntos porcentuales respecto al 2,4% registrado en el primer trimestre de 2024. Esto podría confirmar una de las hipótesis planteadas previamente: la ausencia de ahorros disponibles obliga a buscar asistencia financiera en el entorno cercano. En el NEA, Misiones vuelve a mostrar el segundo nivel más bajo en este punto, mientras que Formosa y Corrientes encabezan la región con el 18,0% y 16,2% de sus hogares que utilizaron este mecanismo; en el caso correntino, se da un agravante: creció de manera muy significativa (+3,6 puntos).
En tercer lugar, encontramos el pedido de préstamos a bancos o entidades financieras. El 10,7% de los hogares de Posadas recurrió a esta herramienta, presentando un importante crecimiento interanual (+4,9 puntos). En este punto, se ubica con el segundo mayor nivel de la región, detrás de Corrientes, que marcó 15,3% con un crecimiento aún mayor al posadeño (+5,4 puntos). Este comportamiento refleja que, ante la caída del ingreso disponible y la posible merma en los ahorros, muchas familias optan por el financiamiento formal, aunque también podría indicar una mayor bancarización en comparación con otras provincias de la región, lo que facilita el acceso a este tipo de créditos, aun en condiciones de endeudamiento exigentes.
El cuarto punto de análisis tiene que ver con lo que la EPH denomina “Comprar en cuotas o al fiado con tarjeta de crédito o libreta”. Aunque no es posible diferenciar con precisión entre ambos mecanismos, el contexto sugiere que prevalece el uso de la tarjeta de crédito. En Posadas, el 47,7% de los hogares declaró usar este mecanismo como forma de llegar a fin de mes, registrando una baja de 7,9 puntos en comparación con el 55,6% del primer trimestre de 2024. En el NEA, presenta el segundo nivel más bajo, siendo el Gran Resistencia el que lidera en la región con el 66,3% y mostrando alza (+0,6 puntos), al igual que Corrientes, que marcó un 50,6% de hogares que usan esta estrategia y creció 1,2 puntos contra el año anterior.
Finalmente, el quinto indicador de análisis refiere a una pregunta que quizás es la más problemática en términos de exponer al máximo la crisis de ingresos: ¿Han tenido que vender alguna de sus pertenencias para sostener el consumo o su nivel de vida? Este recurso, considerado como un último eslabón de ajuste, puede estar vinculado tanto a la necesidad de liquidez inmediata como a situaciones de endeudamiento severo que obligan a las familias a deshacerse de bienes propios para conseguir efectivo. En cualquiera de los casos, refleja un fuerte problema de recursos en los hogares. En Posadas, el 0,8% de los hogares manifestó que tuvo que vender pertenencias, presentando una importante baja respecto al año anterior (2,0% en 2024) y ubicándose con el menor nivel del NEA; por el contrario, en Corrientes se observa el pico: el 3,5% de los hogares declaró haber vendido pertenencias, aunque también marcó un descenso contra el año anterior (6,1%).
En un escenario todavía muy complejo para las familias argentinas, se puede deducir que los hogares de Posadas han demostrado cierta capacidad de adaptación frente a la crisis en relación con el contexto regional. Si bien se observa que se continúa resignando ahorros y crece el financiamiento formal, también se registra una reducción en la necesidad de vender pertenencias. En ese marco, se advierte que, en todos los casos, en la capital misionera hay menor necesidad de acudir a estas estrategias alternativas, con diferencias muy marcadas, por ejemplo, respecto de Corrientes. Para poder continuar observando mejoras, naturalmente debe consolidarse un proceso de recuperación de los ingresos de los hogares, de modo tal que no solo el salario, sino, sobre todo, el ingreso disponible experimente una mejora que permita a las familias financiar su consumo con recursos genuinos y no con estrategias alternativas.

