Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Actividad en crecimiento

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Durante la semana que pasó, el INDEC publicó los datos de las tasas de mercado de trabajo para el cuarto trimestre de 2020, y pudimos observar un par de datos que son de importancia fundamental para entender que pasó durante el año, como se recuperó (o no) el mercado laboral por pandemia, y que podemos esperar para el 2021.

En líneas generales, el aglomerado de Posadas volvió a mostrar los mayores niveles de actividad de la región del NEA, y lo mismo se observa con la tasa de empleo. Esta situación ya la habíamos observado en el trimestre anterior. A su vez, la tasa de desocupación mostró una considerable baja, pero sigue arriba de los niveles de 2019.

Analicemos punto por punto que es esto y como impacta en Posadas.

¿Qué es la Tasa de Actividad? Este indicador define la situación en que se encuentran las personas con respecto a su participación o no en la actividad económica. Es decir, si forma parte de la Población Económicamente Activa (PEA) o no. La PEA, a su vez, engloba a las personas que tienen una ocupación o que no la tienen, pero la buscan activamente. En el caso de población económicamente no activa, agrupa a personas que no están ocupadas ni buscan estarlo, como jubilados y estudiantes, pero también a las personas que estando en edad laboral, directamente están fuera del mercado, al no tener una ocupación, pero tampoco la buscan, y por ello, la tasa de actividad cobra especial importancia al momento de evaluar escenarios.

¿Qué pasó en Posadas? A finales de 2020, el aglomerado misionero mostró una tasa de actividad del 46%, siendo dos puntos porcentuales mayor al trimestre anterior, y casi tres puntos por encima de la registrada para el cuarto trimestre 2019. Además, quedó muy por encima de la tasa regional del NEA (40,8%) y también de la media nacional para los 31 aglomerados urbanos (45%). De esa forma, Posadas forma parte del top10 de los aglomerados de mayores niveles de actividad, junto a los grandes centros urbanos como CABA, Mendoza, Rosario y Córdoba, entre otros.

Pero esa no es toda la novedad del caso posadeño. También debe mencionar y destacarse el hecho de que, si tomamos el inicio de la nueva serie de medición (2º trimestre 2016) a la fecha, Posadas mostró a finales del 2020 la mayor tasa de actividad de toda su serie histórica, marcando así la mayor brecha respecto al promedio regional de todo el período, con el agregado de que, pese a los golpes de la pandemia, Posadas es el único aglomerado del NEA que nunca perforó el piso de los 40 puntos de tasa de actividad.

Tal como se observa en el gráfico, el aglomerado de Posadas tuvo una caída menor al segundo trimestre (impacto más fuerte de la pandemia) en comparación con el total regional y nacional, pero acompañó a casi el mismo ritmo la recuperación, logrando así tener la tasa más alta de la serie, como se mencionó en un momento.

¿Por qué esto es importante? La tasa de actividad es el mayor termómetro del movimiento del mercado laboral. De hecho, es común notar tasas de desocupación más bajas en aquellos aglomerados con menor tasa de actividad, por el hecho de que son menos las personas que están en búsqueda de trabajo y mayores las que directamente están fuera del sistema. Por ello, el hecho de que Posadas marque el mayor registro de actividad de la serie analizada indica naturalmente una recuperación del mercado laboral, que se consolida al analizar las otras dos tasas.

Tasa de empleo: se define como el porcentaje de la población ocupada con respecto a la población total. Aquí Posadas también ha mostrado crecimientos significativos. La tasa de empleo del cuarto trimestre del 2020 fue del 43,1%, creciendo un punto comparado con igual período de 2019 y poco más de dos puntos contra el trimestre anterior. La recuperación es aun más evidente contra el segundo trimestre 2020: creció casi cinco puntos, de la mano de la recuperación de la actividad. De ese modo, se posicionó muy por encima de la tasa nacional (40,1%) y de la regional NEA (38,5%), y en el ranking de los aglomerados medidos, se posiciona como el aglomerado con la sexta mayor tasa de empleo de todo el país, por encima de grandes centros urbanos como Córdoba, Santa Fe y Salta, entre otros. Además, dentro de las provincias que componen el Norte Grande, es el aglomerado con mayor tasa de empleo.

Finalmente, ¿qué ocurre con la desocupación? La tasa de desocupación se define como el porcentaje de Porcentaje de la población desocupada con respecto al total de la población económicamente activa. Es decir, solo se considera como “desocupado” a aquella persona que, sin tener una ocupación, está buscando activamente una. La persona que no está buscando, se la considera inactiva.

En aglomerados con niveles altos de actividad, es natural observar que las tasas de desocupación son mayores que en aquellos que tienen menores tasas de actividad, por los motivos ya explicados anteriormente. En el caso posadeño, la desocupación al cuarto trimestre 2020 fue del 6,4% y mostró una baja de casi un punto respecto al trimestre anterior y de casi dos contra el segundo trimestre del año, pero aun sigue con niveles por encima del cuarto trimestre 2019. Aquí debe destacarse el hecho de que, en el segundo trimestre del 2020, la desocupación se disparó a un récord en Posadas (8,2%) y partir de allí fue reduciéndose de la mano del aumento en el empleo.

Si bien dicha tasa es considerablemente mejor que la nacional (11%), esta por encima del promedio regional NEA (5,8%), pero aquí entra en juego lo que ya se detalló antes: aglomerados como Formosa muestran bajas tasas de desocupación por menor actividad, tirando hacia abajo el promedio regional.

En el plano nacional, Posadas se ubica a mitad de tabla en este punto, muy lejos del primero (GBA con 14,1% de desocupación) y casi duplicando al último (Comodoro Rivadavia-Rada Tilly con 3,3%).

Posadas tuvo, durante gran parte del período analizado, tasas de desocupación menores a los del promedio NEA, y tras el salto del segundo trimestre, comenzó a acercarse nuevamente.

La reducción de esta tasa vendrá de la mano de la generación de empleo, y esto podrá darse como consecuencia directa del alza que tuvo la actividad. Posadas tiene el desafío (pero también la oportunidad, por el escenario actual que atraviesa) de poder reducir la tasa de desocupación a niveles de 2019 y así incorporar aún más personas al mercado de trabajo.

El protagonismo en este punto estará centrado en tres actores: el Estado provincial como promotor de la actividad, y en este punto, la prórroga de los programas Ahora son una gran noticia; el sector privado como generador de empleo de calidad; y los cuentapropistas/emprendedores, que pueden fortalecer su actividad. Todo esto también estará muy sujeta a la situación epidemiológica: la amenaza que significa Brasil por su contexto actual, sumado a la preocupación por la nueva cepa, generan cierta incertidumbre en relación a la restricción posibles de actividades, pero, por otro lado, esa situación también hará que toda idea de apertura de fronteras se postergue, algo que para el comercio de Posadas en particular será beneficioso.

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En el año de la pandemia Misiones terminó con superávit primario y financiero

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El año 2020 fue un año donde se pusieron en jaque los indicadores económicos, y se  puso en duda la capacidad de los estados provinciales de poder sortear con éxito la  crisis generada, a partir sobre todo de una importante caída de la actividad que repercute en todos los segmentos de la economía nacional. 

Sin embargo, sobre todo a partir de los últimos meses del 2020, las provincias vivieron esta situación con gran heterogeneidad, al punto que en el caso misionero se observó un importante crecimiento de la actividad a partir de factores como el cierre de fronteras, que posibilitó el incremento de la recaudación propia y un mayor volumen de actividad  comercial. 

Esto último, sumado a cuestiones como mayor asistencia financiera del Estado nacional y a un bajo peso de la deuda pública, entre otras, generó que la provincia de Misiones haya culminado el año 2020 con superávit de sus cuentas públicas, tanto primario como  financiero. 

Los superávits no significan otra cosa que un mayor volumen de recursos por sobre los gastos de la administración provincial, que genera un “ahorro” que permite que la provincia esté resguardada ante posibles épocas de crisis, por un lado, e invertir en políticas de desarrollo, como ser infraestructura o consumo, por el otro.  

Tener superávit no solo implica tener más recursos: también entra el juego la administración del gasto. En el caso misionero, tuvo un papel importante, como se detalló antes, el bajo nivel de deuda pública, que no impacta de manera importante en las erogaciones de la provincia: a menor endeudamiento hay más capacidad de pago para destinar a inversión.  

Detalles de los resultados fiscales de Misiones 

Los ingresos corrientes de la administración pública no financiera de la provincia de Misiones totalizaron $134.205,84 millones: crecieron un 50,9% en relación al año anterior. Ese incremento está explicado fundamentalmente por el crecimiento de los  tributos provinciales ($33.735,24 millones, +78,2%) y las transferencias corrientes  recibidas (no automáticas del Gobierno nacional, entre otras), que totalizaron $11.613,6  millones y se expandieron un +110,2%. 

Del resto de los conceptos que integran los ingresos corrientes, solo las Contribuciones  a la Seguridad Social tuvieron alzas reales, mientras que los demás ítems tuvieron  caídas en diferentes niveles.  

Por su parte, el gasto corriente totalizó $115.162,9 millones: se expandió un 48% anual  (levemente por debajo del alza de los ingresos corrientes), y en este punto, se destacan  tres cuestiones: el gasto de personal (entendido como pago de salarios y  remuneraciones) se incrementó en términos reales un 1,3%; además, las transferencias  corrientes crecieron también en términos reales un 14,1% (11,9% al sector privado y  15,9% al sector público), y el pago de los servicios de la deuda, por su parte, cayó 26,8%  en términos reales, siendo este un aspecto fundamental en las cuentas provinciales: la  disminución del pago de las obligaciones de deuda representa mayor disponibilidad de  recursos para el desarrollo.  

Como se mencionó, también es fundamental destacar los crecimientos de las  transferencias: por un lado, al sector privado: esto posibilitó sostener e incluso, expandir programas como los Ahora, o las líneas de crédito (como el Fondo Misiones) e incluso  exenciones impositivas, todo en relación al fomento de la actividad.  

Por el otro lado, el incremento de las transferencias al sector público equivale a mayores  recursos para los municipios misioneros. 

Con estos datos llegamos al primer resultado: el económico u operativo, que surge de  la diferencia entre los ingresos corrientes y el gasto corrientes. Misiones tuvo en 2020  un resultado económico superavitario en $19.042,9 millones (14,2% de los ingresos  corrientes) y es superior al observado en 2017, 2018 y 2019, reflejando así un  fortalecimiento del superávit económico en 2020. 

Ingresando en el apartado referido al capital, los ingresos de capital totalizaron $4.336,7  millones en 2020, con una caída nominal del 18,7% respecto al 2019, que responde a  un aspecto generalizado en las provincias. Observando los componentes dentro de los  ingresos de capital, los denominados “recursos propios” y los correspondientes a  “disminución de la inversión financiera” mostraron bajas, pero las “transferencias de  capital” (empujadas por el envío desde el gobierno nacional) crecieron de manera  significativa (66,4% real). 

Por su parte, el Gasto de capital fue por un total de $22.575,2 millones: se retrajo -3,4%  en términos reales, que se explica por la retracción de la inversión real directa (-7,9%)  que concentra el volumen mayoritario en este tipo de gasto. Las transferencias de capital  y la inversión financiera crecieron 26,8% y 19,15 respectivamente (real). 

De esta forma, podemos entonces llegar a los resultados fiscales finales: el primario y  el financiero.  

El resultado primario se entiende como la diferencia entre los ingresos totales y el  denominado gasto primario, que es el total del gasto excluyendo los pagos por servicios  de la deuda pública. En el 2020, el resultado primario misionero fue superavitario en  $1.482,6 millones, que representa un 1,1% de los ingresos totales., mejorando  notablemente respecto a lo que fue el 2019, cuando el superávit primario representó el  0,7% de los ingresos.  

En términos absolutos, es el mayor superávit primario del período 2017-2020, pero en  proporción sobre los ingresos el del 2018 fue más robusto. 

Por su parte, el resultado financiero es la diferencia entre los ingresos totales y los gastos totales, y en el 2020 marcó superávit de $804,5 millones en Misiones (0,6% de los ingresos totales). Al igual que en lo detallado para el caso del resultado primario, el superávit financiero del 2020 fue el mayor en términos absolutos pero menor en proporción con los ingresos que el de 2018. 

De esta forma, Misiones culmina por tercer año consecutivo con superávit en ambos niveles, que da cuenta de una correcta administración de las cuentas públicas, un fuerte incremento de recursos (sobre todo, los propios) y un bajo peso de la deuda pública. 

Hasta el momento (fecha de corte: 16 de marzo), solo siete jurisdicciones del país han publicado sus datos fiscales. De ese total, cinco lograron superávits primarios y financieros (Entre Ríos, Misiones, San Juan, Santa Fe y Tucumán), una (la CABA) tuvo superávit primario, pero déficit financiero, y la provincia restante (Neuquén) tuvo déficits en ambos niveles. 

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Un año de sorpresas

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El próximo martes 16 de marzo se va a cumplir un año del primer decreto de cierre de fronteras firmado por el presidente Fernández, en el marco de la pandemia del coronavirus. 

En ese momento, reinaba la incertidumbre y era muy difícil pronosticar lo que podía suceder con la economía, pero la reflexión que tenía fuerte consenso era que había que aguantar el golpe. 

Golpear a un cuerpo sano duele, pero se recupera más rápido. Golpear a un cuerpo que ya estaba previamente golpeado, puede traer secuelas más fuertes: allí estaba la preocupación. La economía argentina venía golpeada y toda trompada nueva la tiraba más al piso.

Los primeros meses de la pandemia todo fue negro: caída de la recaudación, caída de la actividad, caída del empleo, caída del consumo. Caídas, caídas, caídas. Pero a medida que pasaron los meses, que se relajaron ciertas restricciones y que comenzamos a transitar nuevas “normalidades” (que siguen siendo anormales), la economía nacional empezó a mostrar signos de recuperación, y del coma pasó a terapia intensiva. 

Hacia dentro de las provincias, la situación fue similar: los peores meses en términos económicos se vieron entre abril y junio, con la situación sanitaria como guía: dentro de la región, Chaco picó en punta en cantidad de contagios (top 3 en el país), mientras que en Misiones, por ejemplo, la situación estaba mucho más controlada, y ello se traducía en diferentes niveles de caídas de actividad. 

Ya para los meses de junio en adelante, arrancaron las sorpresas y comenzaron a visualizarse los principios indicios de recuperación “selectiva”: Misiones fue una de las provincias que lideró el crecimiento en casi todos los indicadores relevados, y en algunos casos, con niveles que daban que sorprendían hasta al mas optimista de los analistas. 

Récord de aumentos de patentamientos de autos y motos; crecimiento sostenido tocando techos históricos de consumo de cemento; reactivación de la construcción; sostenimiento del empleo privado e incrementos reales de la facturación de los comercios locales, entre otras cosas, son los indicadores donde Misiones se destacó durante buena parte del 2020, y algunas de ellas también en el inicio del 2021. En todos los casos, se mejoró respecto a los últimos meses de la prepandemia. 

Por supuesto que la cenicienta misionera es la recaudación provincial, que en febrero volvió a mostrar subas importantísimas (casi 90%) y sigue así mostrando la potencia de la economía provincial en un contexto de fronteras cerradas. 

Hay dos actores que son claves en este escenario: el sector privado que ganó fuerza, justamente a partir del cierre de fronteras, y demostró su potencial; y el sector público que acompañó donde pudo a este proceso. 

En relación a este último, siempre demandamos Estados que sean presentes y que sean eficientes, pero a veces, la conceptualización de ambas características trae conflicto, y según ciertas doctrinas, parecieran que son incluso cualidades contrapuestas. Nada más alejado de la realidad: el Estado misionero, aún con errores, se mostró presente (sin intervenir, sino acompañando al sector privado en el transitar de este escenario con medidas de fomento al consumo) y se mostró eficiente: destinó recursos a los sectores que más los necesitaba, no derrumbó sus cuentas públicas y dio respuestas. 

El gobierno de la Renovación logró eso no por su accionar en la pandemia, sino por su accionar previo: llegó con cuentas públicas ordenadas (superávit operativo) que le permitió destinar excedentes o ahorros al consumo y con bajo peso de deuda publica que no comprometió su estructura de gastos. Pero quizás lo más importante en este escenario es que supo que hacer. 

Dentro de la región, Formosa tenía indicadores fiscales similares (superávit y baja deuda) pero no ha tomado medidas de relevancia como en Misiones: los programas de fomento al consumo como los Ahora tienen una replica muy liviana y de bajo alcance en Formosa, y lejos de haber volcado los ahorros fiscales previos a la reactivación económica, el gobierno de Gildo Insfran los guardó y los acrecentó: su superávit primario creció más del 100% y recién hacia fines del año pasado volcó una parte a programas de precios locales, que fueron insuficientes. 

Chaco, por su parte, llegó con un escenario adverso: cuentas públicas con déficit, deuda pública muy fuerte e indicadores debilitados. Hoy la provincia se encuentra algo más equilibrada, pero tiene mucho por resolver. El alza de la actividad (todavía tímida) no tuvo al Estado como socio más allá de algunas medidas aisladas. De hecho, no existe hoy un programa fortalecido de fomento al consumo, y la mayoría de las facilidades son circunstanciales (fechas determinadas) y limitadas en su mayoría a la tarjeta de crédito del banco provincial. Ergo, no llega a todos. 

También, el Chaco entró en default en plena pandemia, y ante eso, asumió un Guzmán boy al frente del Ministerio de Economía para encarar la negociación con acreedores externos, algo de lo cual nada se sabe porque la provincia estableció un NDA (acuerdo de no divulgación por sus siglas en inglés) para las negociaciones. 

Por último, y en pos de buscar mejorar la calidad institucional y el fomento a la transparencia, se debe pedirle al Gobierno provincial que ponga atención a esta cuestión: la provincia tuvo una caída en su puntaje del ranking de transparencia presupuestaria que elabora CIPPEC, y el Ministerio de Hacienda provincial está muy desfazado en la publicación de información relevante. De hecho, los datos de deuda pública y de ejecución presupuestaria quedó estancada en los del 2º trimestre 2020, y es fundamental poder ver su evolución, por más que existan proyecciones a nos acerquen a ello. 

La provincia tuvo muchos avances y se ha posicionado de manera muy fuerte a nivel nacional en términos de gestión, y por ello, que no deje “dormir” la cuestión de la transparencia va a ayudar a posicionarse aún más en el escenario regional y nacional.

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Marzo a va a determinar cómo seguimos la discusión

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Ya empezando a transitar marzo, podemos comenzar a evaluar lo que fue el principio del año y de esa manera intentar proyectar escenarios probables de cara al futuro.

Misiones ha mostrado resultados positivos en materia fiscal que le permiten arrancar el año con fuerza: los incrementos reales que tuvo la provincia tanto en la coparticipación federal, como en las transferencias no automáticas de la nación le generaron ingresos por encima de la inflación de aproximadamente $1.100 millones en el bimestre.

A eso se le agrega la cuestión de la recaudación propia, dato del que hablamos la semana pasada en relación a enero, y si proyectamos la de febrero en función de determinadas variables coyunturales y del comportamiento histórico del mes en cuestión, podemos pensar en un febrero también de rendimientos notables. En función de eso, los ingresos netos luego de descontar inflación, solo en este punto, serían de alrededor de $2.400 millones en el bimestre.

En conclusión, solo en los dos primeros meses del año Misiones tendría, según proyecciones propias, ingresos por $3.500 millones por encima de la inflación.

Este dato le permite a la provincia contar con un fuerte respaldo a los programas de fomento al consumo que viene llevando adelante, así también como para sostener el gasto tributario de ciertas medidas, como ser por ejemplo la eximición del impuesto a los ingresos brutos al turismo, entre otras cosas.

Tema fiscal: muy buen inicio de año. Vayamos a la actividad económica.

Los patentamientos de automóviles crecieron 21% en enero y 47% en febrero, siendo en este último el mayor incremento de todo el país. El total de primer bimestre del año culminó con un alza del 30%, la mayor del NEA y la segunda mayor del país, solo detrás de Tierra del Fuego. Esto marca una consolidación de un proceso que se había iniciado ya en 2020 y que tuvo a Misiones como protagonista a nivel nacional, y de este modo, ratifica el camino.

En motos, Misiones creció en enero un 38,7% y en febrero un 27,7%, cerrando el bimestre con un incremento acumulado del 33,5%, que es nuevamente el mayor del NEA, y a nivel nacional es el cuarto más alto.

Por ende, en la adquisición de Okm, Misiones marca el camino a nivel nacional y regional.

Pese a vender más autos, se contrajo la venta de combustible: en enero (último dato disponible), cayó 15,6% interanual (segunda menor del NEA y por encima del promedio nacional que fue -11,3%) y un 6,6% mensual. Este dato no debe sorprender: no solo el sector venía con caídas, sino que además las subas de precios pusieron un freno a la demanda, y por ello, solo dos provincias lograron cierta recuperación, que fue muy leve.

La demanda de energía eléctrica en Misiones cayó 4% en enero según el informe de ADEERA. Por usuario, la residencial cayó 1%, la no residencial cayó 8%, pero la de Grandes Usuarios del MEM creció 12%. Según FUNDELEC, el consumo misionero cayó 1% en enero, en línea con lo informado para la demanda residencial.

El cemento creció 18% anual en enero, pero cayó por encima de los 20 puntos contra diciembre: hay factores estacionales, pero también parece ser que Misiones llegó a un techo de consumo, luego de haberlo tocado en septiembre con excelentes resultados.

En esa línea, la construcción no viene muy fina: si bien los últimos datos corresponden a diciembre, se dio una fuerte caída en los puestos de trabajo: -7,4% (482 empleos menos que en noviembre). Aquí también hay factores estacionales, pero el descenso misionero es de una dimensión mayor al del resto de las provincias de la región, y de ahí la preocupación.

Otro dato de gran preocupación, en esa línea, tiene que ver con el empleo registrado en el sector privado: diciembre registró la tercera caída consecutiva, siendo de hecho más fuerte que en octubre y noviembre (-0,5% vs -0,4% y -0,1%), y con esa caída, Misiones volvió a estar con niveles por debajo de la prepandemia, algo que no ocurría en los meses previos.

La esperanza de recuperación en este punto está sin duda en el repunte que tuvo el turismo en enero y febrero, que aun operando por debajo de los niveles “normales”, volvió a tener un considerable ritmo tras meses de inactividad.

Marzo será un mes clave no solo por ser un mes de inicio de actividad más fuerte, sino también por lo que vamos a enterarnos en este mes: a mediados de marzo conoceremos los niveles de desocupación, y a fines de mes, de pobreza. Ambas para diciembre 2020. Ello pondrá en agenda el papel de los gobernadores en el manejo de la pandemia, y podrá dejar heridos, como también podría ocurrir que agrande figuras.

Desde hace ya varios meses destacamos el gran papel que cumplió Misiones en un escenario donde otras provincias tambaleaban en materia económica y sanitaria. Esos datos pueden darle un importante empujón al gobierno provincial, o podría ser lo contrario.

A priori, todo indica que, dentro de la región, mostrará los mejores resultados. Esperaremos los datos para continuar la discusión.

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Vivir de lo nuestro

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En esta última semana de febrero, se conocieron dos datos que son fundamentales para entender un aspecto clave del presente y futuro misionero, y que tiene que ver con sus recursos.

En primer lugar, la ATM publicó los datos de recaudación propia misionera correspondientes al mes de enero 2021. Recordarán que, durante toda la segunda mitad del 2020, la provincia tuvo récords impensados de alzas de la recaudación, creciendo por encima del 100% en cinco de los últimos seis meses del año, y culminó el 2020 como el líder indiscutible a nivel nacional de crecimientos de la recaudación. En esta línea, enero no fue la excepción: nuevamente la recaudación tuvo un comportamiento notable, alcanzando los $4.137,6 millones (récord nominal, siendo la primera vez que se supera el techo de los cuatro mil millones) y creció en pesos corrientes un 110,8% respecto a enero 2020. Ajustado por el incremento de precios de la región del NEA, el crecimiento interanual real de la recaudación fue del 46,5%.

¿Factores? Varios. Pero sigue cobrando fuerza la cuestión frontera, y a esto se lleva a partir de observar el comportamiento de los tributos y tasas que componen la recaudación total. De los $4.137,6 millones, el 94,4% corresponde al impuesto a los Ingresos Brutos, que es una especie de termómetro de la actividad económica.

Ingresos Brutos terminó enero con un total recaudado por $3.904,2 millones, que equivale a un incremento interanual del ¡119,1%! Y ajustado por alza de precios, el crecimiento real fue del 52,3%. Es decir, creció por encima de la recaudación total.

El resto de los tributos tuvieron comportamientos más volátiles: Sellos creció en términos reales un 17%, mientras que el impuesto automotor y el inmobiliario registraron bajas (-76,5% y -31,9% respectivamente). Por su parte, el conjunto de tasas creció un 71,4% real interanual, a partir de un fuerte incremento de lo recaudado por Tasa Forestal.

De ese modo, se refleja que el crecimiento misionera esta sostenido por el impuesto que rige, como decíamos antes, la actividad económica, lo que nuevamente permite comprobar que la actividad misionera esta experimentando un boom a partir de mantener las fronteras cerradas, que impacta fuertemente sobre todo en localidades como Posadas, y no tanto en otras como Puerto Iguazú, donde el cierre de fronteras perjudica a los comerciantes y a la actividad misma de la localidad.

El crecimiento misionero de enero la vuelve a posicionar como líder a nivel nacional: es la única provincia que supera el 100% de aumento (a pesos corrientes), y la que le sigue (Buenos Aires) está todavía lejos: la provincia bonaerense tuvo un alza del 62,7% anual.

Este escenario de liderazgo misionero a nivel nacional se repite por noveno mes consecutivo: es decir, desde el mes de mayo que Misiones muestra los mayores incrementos de todo el país.

Esto nos lleva a repasar el segundo dato importante de la semana: el pasado viernes 26, al ser el último día hábil del mes, se conocieron los resultados finales de las transferencias automáticas de recursos de origen nacional a las provincias (coparticipación, leyes especiales y compensaciones). En este punto, hay dos cuestiones a destacar: por un lado, Misiones volvió a tener incrementos reales (por sexto mes consecutivo), que fue del 5,1%. Muy positivo. Pero por el otro lado, a partir de la asimetría que se observa en Misiones en relación al régimen de reparto vigente, y también por los impactos inflacionarios (el NEA tiene el crecimiento de precios más fuerte de todo el país) dicho crecimiento real fue el más bajo entre las 24 jurisdicciones del país.

Esto nos permite analizar una cuestión central del federalismo: el nivel de “dependencia” misionera de recursos nacionales: mientras que, en enero del 2020, la recaudación propia misionera representaba solo el 38,7% de las transferencias automáticas de origen nacional que recibía la provincia, en enero 2021 representa ya el 55,2%, y durante todo el año fue incrementado su participación de manera progresiva.

Si bien Misiones sigue siendo una provincia que tiene una alta dependencia de recursos de origen nacional (como la mayoría de las provincias argentinas, salvo contadas excepciones) fue logrando mayor “autonomía” con el correr de los meses y, de hecho, consolida su posición en el NEA, donde es la provincia con la mayor autonomía fiscal.

Cuando decimos “vivir de los nuestro” no buscamos instalar una idea autonomista, sino destacar que la provincia robustece su base propia recaudatoria a la par que continúa siendo victima de un esquema de reparto de impuestos federal que es totalmente injusto para Misiones, algo que se puede volver a repasar en esta nota de Economis.

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