Carlos Andrés Ortiz

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

La contrarreforma agraria de la economía de Misiones

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Una pacífica reforma agraria se implementó en Argentina, en la década peronista de 1946-1955, durante la cual se dieron amplias facilidades crediticias para que los que trabajaban la tierra sin ser propietarios, pudieran comprarla a los arrendadores, y con eso producir con menores costos, además de estimular las inversiones en mejoras, que el sistema de arrendamientos desalentaba.

La tenencia de las tierras dedicadas a la agricultura en Misiones tiene marcadas diferencias respecto a la vigente en la muy fértil Pampa Húmeda, en la enorme Patagonia, y en muchas otras provincias argentinas.

Partiendo de una interesante comparación, respecto al régimen de propiedad de las tierras rurales aplicado en otros países, se puede constatar que mientras que siendo otro país de grandes dimensiones territoriales y masivo flujo inmigratorio, en sus etapas tempranas como nación, EEUU asignó en propiedad a sus colonos, parcelas suficientes para las actividades rurales, pero no en extensiones descomunales como se hizo en nuestro país, a partir de las presidencias de Mitre y Sarmiento, durante las cuales se constituyó de hecho el régimen pseudo aristocrático de la oligarquía mega terrateniente, de tan persistente negativo accionar a lo largo de nuestra historia.

Algo similar al modelo aplicado en la Pampa Húmeda, sucedió en otras provincias, como en la vecina Corrientes, pero en Misiones la historia muestra que hubo marcadas diferencias, seguramente por un conjunto de motivos.

Sería extenso detallar como se conformó la tenencia de la tierra, en el entonces Territorio Nacional de Misiones, en particular desde que el gobernador Rudecindo Roca (hermano de J. A. Roca), reafirmó la soberanía argentina en este rincón de nuestra patria; pero sí cabe enfatizar que, a fines del siglo XIX, quedaban importantes extensiones que eran de propiedad fiscal, o sea del Estado. Misiones tenía muy poca población, siendo una necesidad fomentar la inmigración. En ese contexto, se radicaron en la misma numerosas familias de inmigrantes eslavos (polacos y ucranianos), quienes recibieron en propiedad, extensiones moderadas de tierras (entre 20 a 40 o 50 has., en su mayoría, para que se afincaran y dedicaran a la agricultura. Esas familias se radicaron al sur de la actual provincia de Misiones, en Apóstoles y zonas cercanas.

Posteriormente, hasta aproximadamente 1950 se radicaron nuevas oleadas de inmigrantes europeos, en su gran mayoría eslavos y germanos, pero también otros prácticamente oriundos de toda Europa, a los que se sumaron ingresos de paraguayos y brasileños; y en épocas más cercanas, japoneses y laosianos.

Excepto los que se radicaron en las poblaciones, la mayoría de esas oleadas de inmigrantes pasaron a ser productores rurales, accediendo a la propiedad de las chacras en las cuales vivían y trabajaban.

La producción principal de Misiones, desde mucho antes del período descripto, fue y sigue siendo la yerba mate, cultivo que ya era importante en las épocas de los jesuitas. Así también es de larga data la conflictividad en torno a los precios pagados a los productores del noble producto, base de la infusión más popular de Argentina.

Ya en las primeras décadas del siglo XX, existían controversias, vinculadas de un modo u otro, al precio pagado por la hoja “en crudo” (verde, no procesada), y para opinar y actuar con fundamentos, el notable patriota Lisandro De La Torre, viajó a Misiones para interiorizarse in situ del tema, acorde al muy serio ejercicio de su rol de legislador nacional.

Posteriormente, en años ’60 y ’70, hubo problemas de supuesta super producción, que en algunos años derivaron en prohibición de cosechar…mientras que las importaciones de yerba paraguaya y brasileña no sufrieron similares prohibiciones. Los memoriosos recuerdan que los intereses importadores se vinculaban con algunos ministros nacionales en esos años. Hoy es un dato anecdótico, pero marca los intereses creados que pueden existir en un tema nada neutro y del que poco se conoce en general.

Para comprender mejor los distintos sectores que intervienen en la cadena productiva y comercial de la yerba mate, puede ser útil mencionarlos, por el orden de sus actividades.
1 – El colono o propietario de la chacra, planta la yerba mate, y la debe cuidar hasta que entra en su vida productiva, lo que demora algunos años.
2 – El tarefero es el cosechador que recoge las hojas.
3 – El colono contrata al tarefero, si bien puede ser quien recoja las hojas con su familia.
4 – El acopiador compra la yerba sin elaborar. La vende a un productor, que la somete a un proceso industrial, de relativa baja complejidad. En muchos casos, el industrial es también el acopiador, y en algunos casos, el colono gestiona su propia marca y produce la yerba mate elaborada.
5 – El industrial completa el proceso productivo, y vuelca el producto terminado a los mercados consumidores.

Un dato interesante, que no suele ser asumido adecuadamente, es que las dos primeras etapas tienen muchos intereses en común, pues dependen del precio y condiciones de venta (en algunos casos pagadero en varios meses), en cuyas determinaciones las pocas empresas elaboradoras del producto terminado, pueden fijar o influir mucho en las definiciones.

Un tema no menor, es que los bajos precios con los que en muchos períodos se retribuye a los colonos, productores de yerba, no se traducen en menores precios para los consumidores.

Eso es lo que, en forma exacerbada, está sucediendo ahora.

Los bajísimos precios que -según públicas quejas de colonos y personas vinculadas-, se están pagando, no cubren los costos mínimos ni permiten un mínimo nivel de vida lógico, a los muy castigados productores de la materia prima. Eso lleva a un desaliento generalizado, que incluso está produciendo un éxodo poblacional hacia Brasil, donde las retribuciones a la mano de obra son hoy por hoy muy superiores a lo que pueden ganar los colonos malvendiendo sus producciones.

Ese éxodo puede ser definitivo, lo cual además de los problemas familiares y personales que puede ocasionar, priva a Misiones de valiosa población, aumentando el acentuado desequilibrio demográfico respecto a los dos países vecinos, en particular respecto al muy poblado e industrializado sur brasileño.

Los muy bajos precios actuales de la yerba mate sin elaborar, son directas consecuencias de las despolíticas libertarias (con desparpajo, Milei dijo que busca destruir al Estado; y por ende, sin Estado nos está sumiendo en la anarquía, donde rige la ley de la selva económica), que intencionalmente no solo desindustrializan y empobrecen a Argentina, sino que destrozan intencionalmente todos los entes estatales que tienen por sus funciones apuntalar las producciones y proteger a los eslabones productivos más vulnerables. Tal lo que sucede con la yerba mate.

Ese desaliento generalizado, será causa que muchos colonos vendan sus chacras, las que posiblemente pasen a propiedad de grandes empresas, lo cual llevará a formar o consolidar oligarquías terratenientes en esta provincia, lo cual implica fomentar la contra reforma agraria, proceso que, si no se frena y revierte, podrá tener desastrosas consecuencias sociales, económicas y geopolíticas.

Cabe acotar que el reducido número de empresas que procesan la yerba mate, desde lo económico, puede ser calificado como oligopsonio (pocos compradores de la hoja verde, en posición dominante); y oligopolio (pocos vendedores a nivel nacional, del producto terminado.

Con el Estado destrozado o manejado excluyentemente en función de los intereses de sectores poderosos, es casi impensable que el delicado tema tenga adecuada y correcta solución, tal como la nefasta historia argentina de precedentes gobiernos pro oligárquicos, liberales o neoliberales, lo demuestra.

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Tristísimos festejos patrios y otros aniversarios relevantes

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Acorde con la destrucción sistemática del Estado (que el actual presidente expresó ser su objetivo de gobierno); con la miseria aceleradamente creciente; el genocidio socio económico en plena perpetración; el evidente marcado desprecio por los símbolos patrios, y el claro ninguneo oficial respecto a la soberanía nacional; la magna fecha del 25 de mayo, y otras conmemoraciones de símbolos patrios e instituciones de gran relevancia nacional, están pasando prácticamente desapercibidas, en un marco de degradación casi total de los valores esenciales de la argentinidad, de los que antes llegamos a sentirnos orgullosos.

Es de señalar que el Estado, al cual odia y desprecia explícitamente el presidente actual, es la base de cohesión de nuestra patria, pues SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, Y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA, verdad elemental despreciada por libertarios, e ignorada por muchos, incluyendo a los pseudo patriotas declamativos con o sin uniforme, que gritan supuesto patriotismo, pero que en los hechos operan como actores funcionales a la antipatria.

Ya el año pasado, el presidente de Argentina no aportó presencia en el acto central por el 9 de Julio, argumentando supuestas razones de dudosa credibilidad; lo que se puede interpretar como la implícita expresión de degradación de esa magna fecha, por parte del Ejecutivo Nacional.

Hace poco tiempo, seguramente respondiendo a órdenes del Ejecutivo Nacional, se perpetró la osadía de enarbolar otra bandera (fue la de Israel), en nuestro Monumento a la Bandera, en Rosario.

Ese gesto cargado de simbolismo cipayo, seguramente fue uno de los hechos que llevaron al Estado Hebreo, a otorgar un doctorado honoris causa, distinción simbólica para cuyo otorgamiento aquel Estado pudo tener en cuenta el accionar de explicita subordinación de nuestro actual presidente; accionar que no solo es simbólico, aderezado con gestualidades impropias respecto al decoro que debe primar en el nivel presidencial, como ponerse a cantar cuan estrella artística, a bailar junto a una pareja de soldados, seguramente entre otras burdas acciones similares; pero lo grotesco pasó a ser explícita y muy peligrosa sumisión, al involucrar a nuestro país como (teórico) partícipe en los conflictos del Medio Oriente.

Con esas expresiones verbales bélicas, no solo se tomó atribuciones que no corresponden al Poder Ejecutivo, soslayando al Poder Legislativo. Eso pisoteó en forma grosera, el extenso y muy digno rol de activa neutralidad de Argentina, lo que nos involucra en un conflicto del cual no tenemos nada que ver.

La activa neutralidad en política exterior, nos caracterizó por décadas, excepto alguna excepción puntual, como la perpetrada en el menemato, al involucrarnos en la agresión contra Iraq. Eso no es casual, pues tanto Menem como Milei, implementaron destructivas políticas económicas neoliberales, con secuelas de genocidio económico intencional.

Puntualmente, pueden considerarse, entre otras, en esas degradadas conmemoraciones, la del 25 de Mayo (Libertad de Nuestra Patria), el día de la escarapela, el del Ejército Argentino, y el de la fundación de la muy prestigiosa Comisión Nacional de Energía Atómica. Cabe suponer que el 9 de Julio, volverá a ser ninguneado por el Ejecutivo Nacional y todo el andamiaje libertario y sus “socios” políticos.

Pero en cambio, el presidente y su comitiva ad hoc, no evidencian reparar en los gastos que los muy frecuentes viajes al exterior ocasionan, pese a que dicen que “no hay plata”. Varios de esos costosos viajes fueron de un tenor estrictamente particular, pues no estuvieron relacionados con ninguna acción oficial. Se gastaron fondos oficiales, para viajes no oficiales. Eso tiene connotaciones delictivas.

O sea que se utilizan fondos públicos para fines privados del presidente y su entorno, mientras se niegan las partidas presupuestarias para las Universidades Nacionales, para jubilados, para discapacitados, para la Salud Pública, para la Educación, e incluso malversa la carga impositiva sobre los combustibles, que debe ser destinada al mantenimiento de la red vial, hoy totalmente desatendida y en proceso de acelerada destrucción.

Además de lo precedente, no pudieron probarse “inocencias” o falsedades de las acusaciones, en varios hechos con caracteres cuasi o concretamente impresentables o culposos, que involucran desde el propio presidente a varios funcionarios de altos rangos.

El presidente muestra gran afinidad para visitar reiteradamente EEUU e Israel, y en esas visitas, para marcar presencia en días importantes para esos países, como la creación del Estado Hebreo y la Independencia de EEUU. Contrasta ello, con la escasa o nula importancia que evidenció expresar en nuestras Fechas Patrias Argentinas; o tampoco demostrar empatía con acciones concretas -que brillaron por sus ausencias- para remediar desastres de magnitud, como la inundación de Bahía Blanca, y los reiterados incendios en La Patagonia.

Además, resulta al menos muy notorio y nada excusable, que en un discurso alusivo a San Martin, el presidente haya “confundido” el nombre del ilustre gran prócer José Francisco de San Martin, llamándolo “Juan José” (solo faltó que lo llame “Juanjo…”, y que en contrario a las formalidades propias de una Guardia Presidencial, se pudo ver por TV un saludo nada formal del propio presidente, de un tono chacotero con risotadas, con un granadero, todo eso en las antípodas del formalismo respetuoso que es propio de actos oficiales.

Como naturalizando el uso constante de palabrotas del más grosero calibre, en discursos y otras expresiones públicas del presidente, parecería que el decoro y la circunspección formal y debidamente respetuosas, son intencionalmente transgredidos, degradando el lenguaje y las formalidades que deberían ser propias de la alta investidura que ocupa.

A la vez, atacar burdamente al Papa Francisco (vinculándolo con El Maligno), y expresar que le hubiera gustado “evitar el nacimiento de Jesús, por ser (según sus temerarias acusaciones) el origen del comunismo”; configura agresiones totalmente desubicadas e irrespetuosas, contrarias a la muy clara inserción del cristianismo -en particular el catolicismo-, fuertemente involucrado en la Historia Argentina e identificado con el Ser Nacional.

Expresiones como esas, más parecen acordes a un barrabrava bravucón y de baja catadura moral, que el decoro y la mesura que son propios de Altas Investiduras Nacionales, como lo es el ejercicio del Poder Ejecutivo Nacional.

Acorde con esa degradación de las necesarias formalidades respetuosas, las ampliamente difundidas expresiones despectivas del Ser Nacional y nuestros Símbolos Patrios, y contraria a nuestros fundados derechos a la soberanía argentina de Malvinas, de la legisladora nacional Sabrina Ajmechet; son de similar tenor degradante que las habituales expresiones de Milei.

En la misma tesitura muy dudosamente patriótica, el entonces ministro del macrismo, Sergio Bergman, expresó y no justificó su temeraria afirmación, según la cual “Argentina es un país que debe ser partido y repartido”.

Todo eso parece ser coincidente con el destructivo accionar libertario, cuyos objetivos evidencian, de mínima, buscar involucionarnos a un Estado fallido atado a una pobre economía primaria en un contexto semi feudal; pero que, de máxima, estaría buscando perpetrar la disolución nacional, de lo cual la infame idea de permutar deuda externa por territorios, ya expuesta en la crisis del 2001, sería la excusa para perpetrar el desguace nacional. Y en esa línea antinacional, opera la explícita subordinación total a los designios del Bloque Atlantista y el mega poder anglosajón. Con pisoteo total a la soberanía nacional.

Burla y desprecio total a nuestra soberanía nacional, es que se vuelva a dejar en manos extranjeras, el manejo y control de la muy estratégica Cuenca Del Plata, lo cual volvería a facilitar operaciones de subfacturaciones en las exportaciones primarias, despachadas desde puertos privados. ¡Eso debe ser función indelegable del Estado Nacional!

Lo mismo, deplorable, es que se haya dejado el extenso Mar Argentino, bajo tutelaje de EEUU, lo que implica vergonzosa subordinación y degradación de elemental soberanía.

En breve síntesis de otros aniversarios “ninguneados” o bastardeados por libertarios y afines, el Dia de la Escarapela recuerda el accionar de French y Berutti, en las jornadas previas al 25 de Mayo, y pasó desapercibida.

El Dia Del Ejército se dio en un contexto de riesgos certeros de enajenación de importantes y valiosos inmuebles, como el del Regimiento de Patricios, y seguramente otros, ¿cómo Campo de Mayo?, en operaciones de dudosa transparencia y necesarias solo para “tapar agujeros presupuestarios” de la desastrosa gestión libertaria, eso además de los varios suicidios de personal militar provocados por las angustias de muy bajos salarios, y de las desastrosas (y/o culposas) gestiones que sobre endeudaron a la Obra Social respectiva.

La muy eficiente Comisión Nacional de Energía Atómica, puntal del desarrollo tecnológico nacional, puesta con bandera de remate al cumplir 76 años de orgullosa existencia, es simplemente una monstruosidad del más arrastrado cipayaje..

Vergonzoso y desastroso gobierno libertario, que ante la aparente apatía general, acelera gestiones para desguazar a Argentina, acorde a los dictados ya de vieja data, del Consenso de Washington y los poderes financieros del Bloque Atlantista.

Casi de milagro, superamos la crisis terminal de 2001/2002.     ¿Volveremos a renacer, cuan Ave Fénix, de las cenizas y restos destrozados, de lo que fue la muy digna y orgullosa Nación Argentina?

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Pregonan Liberalismo, practican proteccionismo e intervencionismo del Estado

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Contundente pero poco conocido es el caso de los países que, “por desobediencias ideológicas”, no hicieron caso a los “cantos de sirena” de los economistas e ideólogos del liberalismo, y rompieron falsos tabúes del “libre mercado” y del pseudo “eficientismo privado” a ultranza, protegiendo sus economías de la destructiva competencia externa, promovieron las mejoras sociales, y fortalecieron el rol del Estado como conductor, ordenador, e incluso partícipe activo de la economía nacional.

En el siglo XIX, EEUU, Alemania, y después Japón, fueron los más claros ejemplos de “desobediencia ideológica”, transgrediendo los tabúes “librecambistas” del liberalismo, apostando fuertemente a sus propios desarrollos industriales y tecnológicos.

El gran ideólogo en cuyas ideas forjaron sus desarrollos industriales y tecnológicos EEUU y Alemania, fue Friedrich List, alemán y estadounidense por opción, cuyo único notable libro desnuda las falsedades ideológicas en las que se fundamenta la nociva y anti industrialista doctrina liberal. De algún modo, también su pensamiento tuvo fuertes matices geopolíticos, pues dio las bases teóricas para la unificación de los pequeños Estados, los que al unirse formaron la nación germana, eso algunas décadas después, con Bismarck.

En EEUU su pensamiento fue implementado por varios presidentes, destacándose Hamilton, coincidiendo con esas ideas antes de ser difundido el pensamiento de List; pero continuadas por sucesivos gobiernos.

En Alemania fue Bismark quien años después de la muerte de List -el cual inició la Corriente Nacional del Pensamiento Económico- con sus ideas transformó la economía germana, poniendo en vigencia ese caudal de pensamientos de List, incluso para la unificación de su país.

Con muy poca difusión, o con la marginación total de sus fundamentadas ideas, otros economistas fundamentaron las gruesas falsedades y negatividades del liberalismo económico (y sus versiones acentuadas neoliberales y libertarias). Entre ellos, Aldo Ferrer y el coreano Ha Joon Chang.

Como sucedió con muchos pensadores transgresores del “pensamiento correcto dictado por el establishment”, List es muy poco conocido, pese a ser merecedor de figurar junto a otros economistas referentes de doctrinas económicas, como sí sucede con Adam Smith y con Karl Marx.

En todos esos casos, y en otros posteriormente sucedidos, las naciones que pudieron salir del subordinado rol de simples proveedores de materias primas, para ser potencias industriales y tecnológicas, evolucionando con ello de economías pobres y subdesarrolladas, al estatus de economías desarrolladas, con sensibles mejoras en el nivel de vida de sus poblaciones, lo hicieron basándose en un fuerte rol del respectivo Estado Nacional, y apostando a la industrialización y el desarrollo tecnológico.

En todos esos casos, el respectivo Estado Nacional tuvo -y tiene- posturas y acciones concretas para promover y desarrollar sus economías, mejorando además en forma muy clara, el nivel de vida de sus poblaciones.

Por el contrario, el dudosamente equilibrado mental e impresentable presidente argentino, dijo claramente, que busca DESTRUIR AL ESTADO, lo que implica destruir a Argentina, y lo está perpetrando, con un conjunto de medidas probadamente negativas y destructivas. El industricidio es uno de los ejes principales de tan perversamente antinacional plan de acción, el que claramente tiene dos objetivos.

De mínima, involucionarnos al hoy inviable país estancia, que éramos alrededor de 1900 (agregando hoy actividades extractivas, con dudoso o nulo control estatal); fungiendo como dócil colonia de poderes financieros, corporativos y geopolíticos de neto corte antinacional.

De máxima, están operando para perpetrar la disolución nacional, siendo una de las deleznables alternativas, hacernos implosionar en media docena o más, de republiquetas pobres, débiles y fácilmente saqueables.

Las mismas “recetas” fuertemente negativas, solo que no con tanta intensidad y desenfado, fueron implementadas, con similares consecuencias negativas, en precedentes gobiernos liberales, en varios períodos de nuestra historia, provocando severas crisis sociales y económicas, y poniendo a nuestro país en deplorable condición de postración geopolítica, provocada por la extrema debilidad que implica una economía primarizada, carente de industrias y de desarrollos tecnológicos estratégicos, que nos impone una débil posición de servilismo.

Al carecer de producciones propias esenciales, varias de ellas (o todas) de altos valores estratégicos, se nos empuja al muy negativo estatus de economía subdesarrollada, muy vulnerable a las presiones externas que nos empujan al subdesarrollo crónico, lo que deteriora al nivel de vida de nuestra población, y nos degrada a simple colonia de los poderes financieros transnacionales.

Además, nos condiciona el brutal nivel de endeudamiento, y con eso al acatamiento a las siempre negativas “recetas” del FMI, y a las “sugerencias” (léase órdenes) de las Potencias Atlantistas.

Entes y Estados extranjeros y locales cipayos, como factores de poder, ante las claudicaciones de soberanía que demuestran y perpetran libertarios y cómplices, ocupan los vacíos de poder que deja el actual Estado ausente y en pleno proceso de desguace, tal cual dijo explícitamente el actual presidente, quien dijo ser el topo que desde adentro, busca destruir el Estado, lo que nos está dejando inermes para impedir el saqueo liso y llano, de nuestras riquezas nacionales.

Esa cruda realidad deja a Argentina muy vulnerable ante la concreta realidad del mundo actual, en el cual las grandes potencias tecnológicas e industriales del Bloque Atlantista, pregonan y fuerzan al mundo subdesarrollado al crudo liberalismo, que esas potencias pregonan, pero no practican.

Una economía que solo producía materias primas, como lo fuimos, alrededor del Centenario (1910), era muy débil y completamente dependiente de factores de poder externos; en cuyo contexto en lo económico éramos dóciles subordinados a las imposiciones del Reino Unido, mientras que en lo político interno éramos una pseudo democracia que en realidad marginaba al pueblo en la miseria y la dependencia de una estructura semi feudal que marginaba a las grandes mayorías.

La ya poderosa oligarquía -consolidada en los gobiernos de Mitre y Sarmiento-, quienes avalaron e impulsaron las posesiones de extensos campos de la muy fértil Pampa Húmeda- detentaba la suma del poder interno, concentrando las riquezas en muy pocas manos de familias pseudo “patricias”, las cuales eran soberbias con su propio pueblo y dócilmente subordinadas a los dictados de “La Rubia Albión”.

Esos sectores oligárquicos, continuadores del unitarismo portuario de Rivadavia y sucesores endeudadores, demostraron su desprecio por el pueblo común y por la grandeza nacional, concepto básico que evidenciaron practicar, al ser impulsores del “ninguneo” de la soberanía y la integridad territorial.

Es tan burdo, brutal y cargado de malicia, el proceso de industricidio en plena deleznable perpetración, que resulta totalmente incomprensible la pasividad, casi total en la cual permanece casi toda nuestra hoy sufrida población.

Vemos, con profunda preocupación y dolor ante el gravísimo daño intencionalmente en curso de ejecución, la extrema mansedumbre general, con acciones de repudio sectoriales, que si bien son importantes, carecen de la contundencia necesaria para frenar el desguace nacional.

Entidades empresariales ultra conservadoras y embebidas de dogmático liberalismo económico, dan muestras claras de la falta de real patriotismo, apoyando medidas claramente destructivas para la economía nacional y perjudiciales para las grandes mayorías de nuestra población, o a lo sumo, haciendo edulcoradas críticas de nulos efectos concretos.

Se está en una vergonzosamente cómplice inacción -cuando no la implícita aprobación- de muchos (políticos, intelectuales, sindicalistas, empresarios, docentes, uniformados supuestamente “muy nacionalistas”, y otros), que por elemental dignidad y básico patriotismo, deberían estar frenando y revirtiendo este aquelarre destructivo, apátrida y cargado de operaciones impresentables -cuando no directamente delincuenciales, que solo la “apatía” de ciertos sectores del Poder Judicial, y los sesgados enfoques de medios de comunicación, parecen omitir o tratar con varas diferentes, según que sectores perpetran el desquicio, mientras otros sectores políticos son agredidos pese a la escasez o nulidad de elementos probatorios concretos.

Todo el conjunto de medidas económicas, claramente busca la desaparición del núcleo industrial, para primarizarnos forzosamente, y de esa forma terminar con los “malos ejemplos” de empleos formales de buen nivel, en vez de la informalidad y bajos salarios, como evidencia añorar la retrógrada oligarquía rural y otros sectores similares.

Son de recordar las miserabilidades conceptuales de Alfredo De Angeli, ex legislador neoliberal, quien se manifestó explícita y fuertemente, a favor del trabajo rural infantil, quejándose que en el campo, los niños prefieran ir a la escuela antes que trabajar; y de Luis Miguel Etchevehere, quien con sorna se refirió al desarrollo tecnológico satelital argentino, diciendo que mejor sería comprarlos a “los países que saben del tema, como Francia”, dejando de lado, con evidente malicia, no considerando el fuerte efecto multiplicador que -probadamente- tienen los desarrollos tecnológicos.

Es esa misma nefasta oligarquía, nucleada en la SRA, pero con ramificaciones diversas que se entrelazan con otros sectores de “afinidades ideológicas”, que no solo apoyó al muy nefasto “proceso”, sino que fue parte relevante y conductora ideológica del mismo, bajo la tutela de Martínez De Hoz

Cabe señalar las más nocivas medidas económicas, que entre otros daños enormes al tejido social y económico, nos empujan con total malicia, al industricidio total.
– Atraso muy acentuado en el valor del dólar, lo que encarece la producción nacional.
– Apertura comercial total, inundando el mercado argentino con productos importados.
– Acentuada caída en el nivel general de remuneraciones, lo que achica mucho el mercado comprador potencial.
– Falta casi total de acceso a financiación bancaria.
– Fuerte achicamiento del PBI, lo que provoca negativas proyecciones económicas.

Ante la pasividad o complicidad generalizada, nos llevan a ser ya un Estado fallido, como paso previo a la disolución nacional, Libertarios y secuaces, destrozan a Argentina con impresentables acciones que causan empobrecimiento masivo e implementan medidas de acentuada crueldad social, las que claramente pueden catalogarse como de genocidio económico planificado, ejecutado con premeditación y alevosía.

¿Es tan profundo el grado de confusiones e ignorancias instalados en nuestro pueblo, o será que el auténtico patriotismo pasó a ser un concepto desconocido, o burlonamente desplazado por el materialismo extremo, que se mofa de todo valor ético superior?

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Cámara Argentina de la Construcción, cuadro de crisis con algunas omisiones y tergiversaciones

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En Argentina se da la paradoja, solo explicable por el tremendo grado de colonización cultural, que la mayoría (sino todas), las asociaciones empresarias, en los hechos apoyan a programas económicos y gobiernos, de claras y evidentes orientaciones antinacionales, adhiriendo a la ideología liberal (antinacional por definición), y sus derivadas neoliberalismo y libertarismo.

Prácticamente, las mismas “recetas” destructivas, dictadas por el FMI aun antes de ser “recomendadas” por el Consenso de Washington, fueron aplicadas desde “la revolución fusiladora” (1955), en adelante, por todos los gobiernos de orientación liberal (ultra conservadores en lo político), siempre referenciados en aquella perimida y hoy inviable Argentina semi feudal de alrededor del 1900. Y sus resultados fueron siempre muy negativos, y en los casos severos, desastrosos.

Es notable que las tremendas anteojeras ideológicas les impidan razonar y constatar que, al apoyar medidas contrarias al Interés Nacional, terminan perjudicando a sus propias empresas o actividades económicas. Y que, destruyendo al mercado interno, se perjudican sus propios intereses económicos…salvo que, en vez de empresarios, sean delincuentes fugadores de divisas y timberos de las finanzas.

Sin duda la mayoría de los empresarios adherentes voluntarios a la muy negativa doctrina liberal, tienen esa postura mental por las cerradas anteojeras ideológicas que les instaló el denso aparataje cultural que opera al servicio de la dependencia crónica de Argentina.

Claro está que muchos evidencian que el principal objetivo es fugar divisas, por sobre lo lógico que sería hacer crecer sus empresas. Varios adquirieron a valores dudosamente justos, bienes del Estado y varias de las que fueron pujantes Empresas Estatales, con lo cual “tranquilizan sus conciencias” al apoyar -de hecho- a las políticas y acciones antinacionales, con las que amasaron fortunas muy dudosamente bien habidas.

Otros varios, posiblemente casi todos del “Círculo Rojo”, en un delincuencial pase de manos, implementado por Cavallo, transfirieron sus voluminosas deudas externas al Estado Nacional, con lo cual todos los argentinos pagamos los desmanejos de esos “señores”, entre ellos el expresidente Macri.

En algunos casos, el rol asumido por esos “entes empresarios” (que por la poca profundidad y nulo patriotismo más parecerían ser aquelarres de bolicheros apátridas), pasa a ser impresentable e indefendible.

Esa evidenciaría ser la postura ideológica dudosamente nacional de varias asociaciones empresarias; como la SRA (Sociedad Rural), aplaudidora y explícita apoyante del apátrida “proceso”, y en la misma línea, abucheadora del presidente Alfonsín; a lo que se agregan las “opiniones importantes” de personeros “del campo”, como Etchevehere -burlándose maliciosa y estúpidamente del desarrollo satelital argentino-, o el hoy exlegislador De Angeli -quien con vehemencia expresó que la prioridad de los niños del “campo” (o sea de hijos de la peonada), debería ser trabajar en las tareas rurales, en vez de ir a la escuela. ¡Quieren reimplantar la servidumbre semi esclavizante, de la era medieval!

En la misma industricida y antinacional postura evidencia estar- contra toda lógica-, la Unión Industrial Argentina, cuyo expresidente Funes De Rioja, enterado del proyecto industricida de libertarios y secuaces, en vez de oponerse, no se objetó a esa aberración, evidenciado eso con su conformista frase “no hay botes salvavidas para todos”, sin ninguna protesta; y en la misma línea, sus continuadores en la UIA, a más de dos años de cruel aplicación del industricidio premeditado, solo parecen haberse expresado con un edulcorado comentario, en el que aludieron muy tibiamente al desastroso desguace industrial, sin plantarse en contra como es debido.

En ese deplorable contexto de empresariado dócil -cuando no cobarde-, ante las imposiciones destructivas del poder financiero transnacional y de la cómplice oligarquía local, cabe valorar el crudo cuadro de situación expuesto el 06/05/2026, por el presidente de la Cam Ar Co, según una confiable versión periodística.

Desconozco o al menos no supe, de anteriores fundamentadas críticas al industricidio y freno total a las inversiones en obras públicas, por parte de las dirigencias empresariales de la construcción. Si no las hubo, la acá analizada recién se hizo pública a dos años y medio del destructivo accionar libertario. ¡Mas vale tarde que nunca!

Pero en el extenso reportaje hecho al Sr. Weiss, una de sus afirmaciones peca de poco precisa e incluso distorsionada, al expresar, según la versión periodística, que “cuestionó la baja inversión histórica en rutas, energía, puertos y vivienda”, sin definir que hubo gobiernos que efectivamente concretaron grandes inversiones en infraestructura.

También dijo “El déficit de infraestructura que tiene el país tiene 80, 90 o 100 años. No es que las rutas están mal porque hace dos años no se invierte, vienen mal desde hace muchísimo tiempo”, lo cual es una generalización con la que incurrió en gruesas falsedades conceptuales.

Con esa muy errada frase, pasa de hecho a exculpar al desastroso gobierno libertario, “repartiendo culpas” que en un todo deben ser atribuidas a quien impúdicamente reconoció querer “destruir al Estado”, perverso sincericidio que implica empujar a Argentina a la disolución nacional, pues SIN ESTADO NO HAY PATRIA, Y SIN PATRIA NO HAY NACIÓN.

Eso, tan elemental como profundo, no debería ser desconocido por el empresariado ni por todo el pueblo argentino.

La destrucción acelerada de la infraestructura en general, es una pieza clave de ese perverso operativo de desguace nacional. Ante semejante grave realidad, no caben las medias tintas ni las quejas “modositas”, que suavicen las expresiones hasta diluirlas en la nada del conformismo cómplice.

Detallemos sintéticamente, las gruesas omisiones, de la opinión institucional de la Cam Ar Co, pues tal rol cabe a los dichos de su presidente, según la versión periodística, que no fue refutada (diario digital ECONOMIS, del 7/5/2016). En una suerte de “exculpación implícita“, del nulo accionar libertario en obras públicas…¡y en el elemental mantenimiento!, dijo que la carencia de inversiones en infraestructura data de “80, 90 o 100 años. ¡Groseramente falso!

– Omitió el enorme Plan de Obras Públicas del peronismo en el período 1946 – 1955, que entre otras muchas concreciones, hizo el aeropuerto internacional de Ezeiza. El ejecutor de ese vasto plan fue el General Ingeniero Juan Pistarini, encarcelado por “la fusiladora” por el “grave pecado” de desarrollar el país, por sobre la estrecha visión de la oligarquía ultra conservadora.

– El breve gobierno desarrollista de Frondizi, además de acelerar la industrialización, también planificó un plan de obras públicas, en buena parte abortado por el golpe de Estado de 1962.

– El período de la “Revolución Argentina”, de Onganía y sus sucesores, saliéndose de las limitaciones mentales de despreciar como “obras faraónicas” a grandes obras públicas, ejecutó un vasto accionar, construyendo el Complejo ferro vial Zárate – Brazo Largo y el puente Chaco – Corrientes; además de muchos kilómetros de rutas nacionales, entre ellas pavimentando las que conectan el “país central” con Iguazú y con Bariloche; dando también fuerte impulso al Plan Nuclear con vastas obras. En ese período, Posadas (Misiones), dejó de ser un pueblo grande, pavimentándose todo el casco urbano y accesos al mismo desde la Ruta 12.

– El enorme plan de obras públicas de los doce años del peronismo kirchenista, superó incluso al que había desarrollado la década peronista. Amerita un breve resumen, desarrollado seguidamente.

– 17 nuevas Universidades Nacionales, y mejoras importantes en todas las preexistentes.

– 5.800 Km de líneas de Alta Tensión, interconectando todas las provincia continentales.

– Viviendas nuevas terminadas: 755.289 – En ejecución 264.788. Más financiaciones para ampliaciones y refacciones en casi 100.000 viviendas.

– Red caminera: 5.165 Km de rutas y 2.893 Km de autovías, más 667 puentes.

– Terminación de la Central Nuclear Atucha 2 (paralizada 22 años por gobiernos neoliberales y afines).

– Terminación de la mega hidroeléctrica Yacyretá y operación a plena capacidad, para lo cual se hicieron vastas obras de protección costera en ambas márgenes, con particulares impactos positivos en Posadas (Misiones) y Encarnación (Paraguay).

¿Puede compararse y equipararse ese enorme plan de obras públicas, con la anomia destructiva libertaria, como lo hizo el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción?

Dado que están fundiendo por falta de trabajo, a las empresas constructoras, no parece lógico oficiar de críticos modositos, con comparaciones falaces que indirectamente justifican el desguace general libertario.

Y como sucedió con el patriota General Ingeniero Juan Pistarini, el establishment también castiga al alma mater del enorme plan de obras públicas de esos doce años, el arquitecto Julio De Vido.                

Metodología recurrente de la oligarquía ultra conservadora y sus múltiples tentáculos, contra los que se atreven a concretar acciones que nos lleven al desarrollo socio económico.

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Industricidio como pasaporte al subdesarrollo crónico

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El premeditado proceso de brutal industricidio, que con muy evidente aviesa intencionalidad, está en plena perpetración en Argentina, nos lleva con alevosía hacia el deplorable contexto de subdesarrollo crónico.

Claramente, el destructivo accionar de libertarios y secuaces, demuestra tener dos objetivos: de mínima, involucionarnos al rol de colonia dócil de los poderes financieros transnacionales, en un entorno semi feudal, como éramos alrededor del 1900; pero de máxima (si incomprensiblemente, con vergonzosa pasividad lo permitimos), buscan llevarnos a los empujones, a la deplorable disolución nacional.

A ese preocupante tema me referí reiteradamente, y en forma más precisa en la serie de artículos “Las cuatro nefastas M de la Economía Argentina”; la cual parece haber sido tenida en cuenta para otros análisis posteriores, pues el concepto fue utilizado -¡enhorabuena!-, por dos destacados políticos adherentes al Pensamiento Nacional, como lo son el “Vasco” De Mendiguren, y Carlos Heller.

El nodo básico del tema, es entender que el liberalismo económico, y sus “derivadas” doctrinas, el neoliberalismo y el libertarismo, son en esencia, instrumentos político – económicos, creados para mantener en el subdesarrollo crónico, a todos los países que -subyugados por esas nocivas doctrinas-, no alcanzaron el desarrollo socio económico.

Más aun, el neoliberalismo, siniestra “criatura ideológica”, es el instrumento, creación del Consenso de Washington, para involucionar al subdesarrollo crónico a potencias emergentes, como lo fue Argentina hasta mediados de los pasados años ’70. 

Desde 1976, en el perverso “proceso”, se nos impuso a punta de bayonetas, las muy negativas condicionalidades del neoliberalismo, bajo las cuales comenzó el industricidio y el tecnicidio, se nos endeudó brutal e irracionalmente, aumentó rápidamente la desocupación, y bajó abruptamente el poder adquisitivo de los salarios, comenzándose el desguace del Estado Nacional. ¡Protestar en esos años podía ser muy riesgoso, punible de sumarse a los “desaparecidos”! Y con eso no hago apología de ningún tipo de violencias ni de doctrinas “ad hoc”.

En aquel brutal contexto procesero, oponerse al desguace nacional, o ser sospechosos de afinidad con “los zurdos” era altamente riesgoso, como tantos que fueron asesinados o “desaparecidos”, tales como el Mayor (Tte. Coronel post mortem), Bernardo Alberte, el gremialista Oscar Smith, el folclorista Cafrune, y tantos más, ninguno de ellos militantes de las irracionales violencias “de izquierdas”; todo eso en el contexto asimilable a una guerra civil, sutilmente “sugerida” por el escritor británico Harry S. Ferns, para sumir a Argentina en el caos y la decadencia.

El desarrollo socio económico y la preponderancia en el contexto mundial que había alcanzado Argentina, era “inadmisible” para las potencias anglosajonas, siendo muy clara la expresión atribuida a Churchill, quien abogó por impedir el desarrollo nacional y las previsibles influencias de ello, en Latinoamérica. 

Por eso, buques británicos facilitaron municiones y combustibles a la Armada Argentina sublevada (que bombardeó depósitos de YPF, en claros actos de traición a la Patria), y Churchill festejó el derrocamiento de Perón. Fue la misma Armada -con intervenciones “menores” de la Fuerza Aérea- que, pocos meses antes del golpe de 1955, la que perpetró la salvajada infame de bombardear a su propio pueblo, en Plaza De Mayo. Tal es el odio del gorilaje (antiperonismo visceral) contra su propio pueblo, al que desprecian.

Los partidarios de aquella Argentina pastoril de los años del Centenario (la SRA -Sociedad Rural- y otros entes empresarios de matriz ultraliberal en lo económico), presionaron para frenar primero, y destruir después, el desarrollo nacional. Entre otras aberraciones antinacionales, esos entes ultraconservadores, añoraban el país semi feudal, del perimido contexto de economía excluyentemente primarizada, con peonada, de “pata’l suelo”, cosificada y marginada social y políticamente. Esos oligarcas aborrecen a las industrias y los entes tecnológicos -por ser “malos ejemplos”- que pagan mejores sueldos que ”el campo”, y facilitan la agremiación (aborrecida por los oligarcas camperos), y desprecian todo accionar de protección social, sin importarles la miseria del pueblo “de a pie”.

Ese accionar regresivamente destructivo en lo social, lo económico y lo geopolítico, comenzó en 1955, buscando acentuarse en los siguientes gobiernos militares y en los civiles “tutelados” por uniformados de cerrada mentalidad liberal (o sea, antinacional), aunque practicaran el pseudo nacionalismo de opereta. Ese que, a puro himno y bandera, de hecho, acciona contra los Intereses Nacionales.

Esos patrioteros de bandera, con el pensamiento inculcado por personeros afines a los “garcas”, odian y desprecian a la industria, no valoran a los entes tecnológicos, y demuestran chapalear gustosos en el fango de la más completa ignorancia, especialmente en Geopolítica, Historia y Economía; con lo cual pasan a ser dóciles marionetas de la antipatria.

Sumergidos en la ignorancia, esos patrioteros de bandera, demuestran no tener ni idea del enorme daño que libertarios y secuaces, están haciendo, destruyendo la Patria Argentina; y con un infantilismo degradante, se “emocionan” si gobernantes cipayos, para contentarlos, les compran algunos “fierros viejos” (como los muy usados F16 y los blindados Stryker, de muy dudosa efectividad en Ucrania; y como el muy cipayo Macri compró 5 Super Etendard, que nunca pudieron despegar), y otros bienes que, en mejores épocas de Mentalidad Nacional, se fabricaban en Argentina y hoy se importan, como los todo – terreno Mercedes Benz Unimog y los fusiles israelíes.

Tan profundo es el grado de confusiones entre los uniformados, que el propio Comandante del Ejército, devenido en ministro libertario, en forma torpe o cómplice con los usurpadores británicos, en los hechos justificó el crimen de guerra que fue el hundimiento del Crucero General Belgrano.

Pero… que se puede esperar de las deplorables mentalidades que son consecuencias directas de haber dejado de lado la Doctrina de la Defensa Nacional, reemplazándola por la doctrina de la seguridad nacional, la cual en los hechos formatea patrioteros de bandera, gustosos subordinados al poder del Bloque Atlantista, en particular a sus potencias principales nucleadas en la OTAN.

Mentalidades burdas o cipayas asumidas, que son lo opuesto a uniformados de sólidas formaciones y de clara mentalidad nacional, que tuvimos en cantidad y calidad.

Pero la guerra cultural que claramente estamos perdiendo, afectó mucho a buena parte de la población sub 40, la que fue muy afectada por la nefasta reforma educativa implementada por Alfonsín y profundizada por Menem, quitando contenidos esenciales a las cuatro asignaturas básicas -Lengua, Matemáticas, Historia y Geografía-, y eso en un contexto en el que se desjerarquizaron los festejos patrios y se suprimieron los desfiles escolares, que daban realce a dichas conmemoraciones.
    La falta de valores superiores, entre ellos el elevado patriotismo, fue suplantada por disvalores y por la naturalización de acciones deleznables, que quitan o relativizan el repudio y las condignas condenas, que esas acciones de “kueiderización” y de “adornización”, deberían generar.

En ese aquelarre generalizado, que incluyen los múltiples casos de escandalosos hechos de corrupción que involucran a altos funcionarios, y que no fueron debida y probadamente esclarecidos; a los que se agregan – para peor – los sincericidios presidenciales, en los que exaltó como “héroes” a delincuentes fugadores de divisas, que reconoció impúdicamente que vino a destruir al Estado (y lo está haciendo), entre otras muchas aberraciones conceptuales.

El vergonzoso accionar genuflexo del propio presidente y de nuestra hoy errática Política Exterior, subordinada a mandatos de potencias extranjeras, nos degrada al triste rol de colonia carente de dignidad y condicionada por la inmanejable deuda externa.

Completan lo grotesco e intolerable, los inauditos insultos proferidos por el desequilibrado presidente contra el Papa (inadmisibles siempre y mucho más en un país de raigambre fuertemente católica); sus discursos cargados de bajezas conceptuales y groserías totalmente incompatibles no solo con el debido decoro, sino con la alta investidura que tan mal ejerce; todo eso y otros hechos similares; que incluso nos quiso “meter de prepo” en una guerra que no nos involucra.

Son hechos demostrativos de la decadencia acelerada en la cual nos embretaron; como el peor y más evidente caso mundial de las acciones destructivas de los Estados, en su momento expuestas por el Consenso de Washington.

Ese accionar apátrida evidencia llevarnos a la siniestra globalización salvaje, destruyendo todos los valores morales superiores y transformarnos en consumistas compulsivos, de nulos valores superiores y acostumbrados a la destrucción social; tal como lo están haciendo al empobrecer y destruir el tejido social nacional; practicando un feroz genocidio económico.

¿Tan bajo hemos caído, que parecería que a muchos no les importa Nuestra Patria?

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