Carlos Andrés Ortiz

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

La Sociedad Rural: de Videla a Milei, los doce años del Peronismo K

Compartí esta noticia !

Sería muy extenso reseñar todas las concreciones positivas, así como varias omisiones -algunas significativas-, de los doce años entre 2003 y 2015. Y mucho de lo que se puede leer y analizar del tema, evidencia estar fuertemente influenciado por una gran carga de prejuicios negativos, buena parte de los cuales fueron instalados por el aparataje mediático que opera como brazo difusor del establishment, el cual para esos fines cuenta con los apoyos desde la semiclandestinidad de operadores del ultra liberal partido militar liberal, de excluyente preponderancia entre los uniformados, desde 1955, y sobre todo desde 1976.

Intentando resumir, puede afirmarse que el plan de obras públicas fue simplemente de enorme significación, posiblemente incluso mayor que el muy extenso desarrollado en la década peronista de 1946/1955.

Citando grandes números, cabe citar los siguientes: 1.623 escuelas nuevas; 16 nuevas Universidades Nacionales, de incrementos sustanciales en los presupuestos de las preexistentes; 14 hospitales nuevos, incluyendo infraestructuras de alta complejidad; 3.800 km de rutas y autovías nuevas; 5.500 km. de redes eléctricas de alta tensión, uniendo por primera vez al Sistema Interconectado Nacional a todas las provincias continentales; terminación de la Central Nuclear Atucha 2, luego de estar paralizada durante 22 años, desde el inicio de la presidencia de Alfonsín; incremento de 1.100 % (once veces) del presupuesto asignado a la Comisión Nacional de Energía Atómica, poniendo en marcha varios proyectos de gran importancia estratégica, como la central de baja potencia CAREM, de diseño totalmente nacional, comienzo de la cuarta Central Nuclear (paralizada sin fundamento alguno, por el posterior gobierno neoliberal), concretándose también exportaciones de centrales de baja potencia a varios países; terminación de la Central Hidroeléctrica Yacyretá, incluyendo para ello las imprescindibles “obras complementarias” de saneamiento costero en ambas márgenes, las cuales tuvieron fuertes efectos positivos en Misiones y en Paraguay, para lo cual se superaron las presiones solapadas pero muy fuertes de los sectores vinculados a la generación termoeléctrica (en base a hidrocarburos), los cuales pretendían dejar inconclusa la obra de Yacyretá operando por debajo de la cota de diseño, lo cual dañaría gravemente a las turbinas, para presentar el contexto como “el gran fracaso de las hidroeléctricas”.    

Se contaba con financiaciones blandas y los respaldos técnicos, para construir 3 nuevas centrales nucleares de gran porte, dos con asistencia china y una con respaldo ruso. Esto fue desechado posteriormente por el establishment neoliberal, fuertemente influenciado por el Bloque Atlantista.

China ofreció apoyos financieros y respaldos técnicos, para construir las dos grandes hidroeléctricas en Santa Cruz, y lo mismo Rusia para la hidroeléctrica Chihuido 1.

También caben citar los fuertes apoyos a los desarrollos tecnológicos, como la creación de ARSAT y la puesta en órbita de dos satélites de tecnologías nacionales, marcando un hito muy destacado, que los medios concentrados al servicio de intereses ultraconservadores “ningunearon”, e incluso el posteriormente ministro de agroindustria del macrismo, Etchevehere, pretendió desacreditar torpemente, expresando -palabras más o menos- que en vez de producir satélites propios, se deberían importar de países “que son reconocidos en el tema”, como Francia. No sorprende que un personero de la SRA y de la oligarquía terrateniente, se oponga al desarrollo tecnológico e industrial nacional, como siempre lo hicieron desde el mitrismo en adelante.

Respecto a la catadura moral del citado Etchevehere, cabe recordar un escandaloso juicio contra su propia hermana, por la propiedad de una gran estancia en Entre Ríos.

En el período, hubo fuertes y explícitos apoyos a la industrialización, que impulsaron y favorecieron importantes inversiones en ese sector.

También hubo mejoras sensibles en el poder adquisitivo de los salarios, llegándose a ubicarse muy cerca de la ecuación del 50 % en la distribución de la riqueza, respecto a similar porcentaje obtenido por el sector patronal.

En lo financiero, se canceló totalmente la deuda con el FMI, mientras que se redujeron sustancialmente las deudas con otros acreedores extranjeros, quedando solo un pequeño porcentaje, que fue adquirido por los llamados fondos buitres -especuladores financieros-, contra los cuales se accionó activamente, incluso en el sector de las relaciones internacionales. Finalmente, el posterior gobierno neoliberal, optó por aceptar las condiciones y montos definidos por el sector judicial de EEUU, en cuyas manos los gobiernos anteriores aceptaron dejar encargados de eventuales litigios.

En 2015 se entregó el país prácticamente desendeudado, al gobierno neoliberal que había ganado las elecciones. La reestatización de Aerolíneas Argentinas y las fuertes inversiones para recomponer su flota, tuvieron notable importancia para favorecer la conectividad de nuestro país y el mantenimiento del servicio con el exterior.

YPF fue reestatizada en el 51 %, siendo una decisión de gran importancia, entre otros múltiples motivos, por permitir que el Estado Argentino accione para poner en marcha el mega yacimiento no convencional de petróleo y gas de Vaca Muerta, el cual nos posicionó de importadores crónicos que éramos, en un exportador en pleno crecimiento a los países limítrofes y al mercado mundial.

Lamentablemente, al aceptar la injerencia del poder judicial de EEUU en controversias con inversores extranjeros, al momento de escribir estas líneas existe serio riesgo que se nos embarguen activos en el exterior y que esos acreedores especulativos, se queden con el control total de YPF. Con gobiernos neoliberales o libertarios, no parece existir real vocación de defensa de nuestros intereses soberanos.

En política exterior, hubo firmes acciones en el sensible tema de Malvinas, y hubo notables acercamientos con el bloque BRICS, haciéndose gestiones para incorporarnos al mismo. El BRICS apoya la postura argentina en el tema Malvinas, mientras que el Bloque Atlantista tiene al Reino Unido como uno de sus más destacados integrantes. Huelga decir que este bloque apoya la postura británica.

En lo referente a la educación pública, fue muy importante que se anule la muy nefasta reforma educativa implementada por Alfonsín y profundizada por Menem, la cual había eliminado las escuelas técnicas (acorde a la orientación anti industrial del neoliberalismo), y se habían vaciado de contenidos las enseñanzas en materias esenciales, en particular Matemática, Lengua (antes Castellano), Historia y Geografía.

El común de la gente no tomó conciencia de los esfuerzos realizados para evitar que la severa crisis económica mundial de 2008 impacte fuertemente en Argentina, y hubo una pobre política de divulgación de la importancia de las acciones realizadas y los efectos negativos que evitaron. Con eso puede mencionarse el mal manejo (o al menos muy insuficiente, con discutibles otras prioridades), que impidieron dar a conocer masivamente las acciones positivas emprendidas y concretadas, entre ellas el enorme plan de obras públicas.

La imposición de retenciones a las exportaciones agrícolas, provocaron grandes manifestaciones, con tractorazos, cortes de rutas y caravanas masivas que se hicieron sentir en las grandes ciudades. La SRA fue parte central de esosoperativos. Similares medidas implementadas por Milei, apenas provocaron algunas tibias opiniones. Doble vara que le dicen…

En los aspectos discutibles, o al menos controversiales, pueden señalarse los siguientes.

Se puso mucho énfasis en concretar dos medidas muy controversiales, cuyas aprobaciones provocaron mucho sórdido descontento en vastos sectores de la población, pues sin duda en lo cultural la filosofía cristiana tiene fuerte influencia, siendo opuesta al aborto y a la figura del “matrimonio” homosexual, en esto último siendo que una figura no irritante hubiese sido algún tipo de asociación civil. Otros contextos religiosos, que existen y son respetados en Argentina, tampoco son favorables a esas iniciativas.

Esos y otros temas, muy afines a las progresías, como el ultra indigenismo con tintes de “racismo inverso” (pues atacan a la población mayoritariamente caucásica -blanca-), y la pretendida imposición de la “soberanía” de mapuches y otras etnias, son contrarias a la necesaria soberanía del Estado Argentino, siendo incompatible que existan pretendidos Estados dentro del marco de nuestro Estado Nacional. En ese sentido, resulta un total contrasentido que en el marco de una filosofía política claramente Nacional, como el peronismo, se haya apoyado y exaltado a un vocero del segregacionismo social y territorial, e instigador de profundos odios internos, mediante muy discutibles interpretaciones históricas, como lo fue Osvaldo Bayer. En ese conjunto de discutiblemente inocentes ideas, se instaló el equivocado concepto de “pueblos originarios”, que es una grosera falacia, pues la ciencia demostró que las poblaciones migraron desde Asia a América, en un largo peregrinar. Por eso, en vez de “originarios” (palabrita “linda” y pegajosa), corresponde decir “preexistentes” a la llegada de los europeos a América.

Otro aspecto que debió tener distinto tratamiento, es el negativo antimilitarismo de algunos sectores de las progresías, en cuyo contexto se desperdiciaron doce años en los cuales no se modificaron los contenidos ni se cambiaron docentes en los institutos de formación militar, en los cuales siguen predominando en forma excluyente las ideas claramente antinacionales, del liberalismo recargado, que se imparten desde 1955, en un proceso muy acentuado desde el “proceso”, siendo notorias las deficiencias impartidas en lo referente a asignaturas básicas, como Geopolítica, Economía e Historia.No se alteró en nada el predominio total del “partido militar liberal”, que formatea mero patrioterismo, en vez del necesario Pensamiento Nacional que debe formar reales patriotas.

Tampoco se avanzó en reequipar a las FFAA, pese a que trascendió que existieron claras opciones, seguramente con financiamientos blandos y con posibles fabricaciones nacionales de algunos de esos insumos, por parte de Rusia y China.

Para volver a tener un Poder Judicial independiente, todo indica que no se avanzó en el tema, debiéndose incluso convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, pudiéndose poner en vigencia la Constitución de 1949, la cual nunca fue derogada, ni por la infame “revolución fusiladora” de 1955 ni por posteriores gobiernos.

El tema no se agota. El artículo continúa en la 6ta. Parte.

Compartí esta noticia !

Unimog, caso testigo del desguace nacional

Compartí esta noticia !

La anunciada pero poco publicitada importación de un supuestamente importante lote de camiones livianos de uso militar Unimog (nombre específico de vehículos todo terreno de la marca Mercedes Benz), es sin duda un muy claro caso testigo de la involución forzosa a la cual nos empujan los grupos del poder, que descaradamente buscan el desguace nacional, provocando intencionalmente una brutal política de industricidio masivo, dentro de un conjunto de medidas que ponen en serio y creciente riesgo de disolución nacional a nuestra querida República Argentina.

El desprecio total a nuestra soberanía y la carencia de elementales criterios de Geopolítica aplicada a la defensa de los Intereses Nacionales, es desvergonzadamente expuesto y aplicado, tanto por los neoliberales, como por su versión recargada, que es el “libertarismo”, en este último caso explícitamente, pues el verborrágico presidente de soez vocabulario, dijo claramente ser el topo que vino a destruir al Estado.

Evidencia contundente de la muy pobre formación impartida a los uniformados (con carencias similares en no pocos civiles, en particular los dedicados a la política), son los densos silencios cómplices, ante esa confesa actitud de traición a la Patria Argentina, por parte del presidente y sus secuaces que accionan en consecuencia, pues es de elemental razonamiento entender que SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA. O sea, que Milei busca, con avieso y perverso regodeo, ante cada aplicación de su infame “motosierra”, destruir la Patria Argentina.

Las serias carencias del más elemental patriotismo, se evidencian en amplios sectores del arco político, y muy acentuadamente entre los uniformados, estos últimos en grados muy confusos, adoleciendo más de 70 años de inoculación forzosa de ideología cruda e irracionalmente liberal (antinacional por definición), tal como lo impuso el partido militar liberal; este último manejando en forma cerradamente excluyente la orientación político – económica que se imparte en los institutos militares, desde 1955, y muy acentuadamente desde 1976.

Ese liberalismo recargado es totalmente funcional a los sectores más reaccionarios de Argentina, como la Sociedad Rural, otros entes empresariales, fundaciones y similares instituciones del establishment, consustanciados visceralmente con esa ideología, operando incluso en contra de sus propios intereses sectoriales, y por supuesto de los Intereses Nacionales… claro que para este último tema, hace falta tener y defender como prioritario, el sano patriotismo…pero el concreto, no el mero patrioterismo de bandera, como inculcan y practican, irracionalmente, entre los uniformados, ignorantes en grado sumo en disciplinas esenciales, como Geopolítica, Economía e Historia.

Yendo al meollo del tema planteado, parece haber pasado desapercibido que se haya dejado totalmente de lado, la importancia esencial, de promover la producción nacional de los diversos bienes de importancia estratégica, como lo son, entre otros, los vehículos todo terreno de uso y aptitudes militares.

A mediados de los años ’60 (o sea hace 6 décadas), en el gobierno de la autodenominada Revolución Argentina (1966-1973) se puso en marcha el “Plan Europa” para el reequipamiento de las FFAA y FFSS, buscándose prioritariamente impulsar la fabricación nacional de armamentos y de bienes estratégicos vinculados a la Defensa Nacional. A los países de Europa Occidental, se les solicitó
asistencia tecnológica para la producción local de distintos bienes vinculados con la Defensa, y en casos puntuales, se compraron bienes de avanzadas tecnologías que no se podía producir acá en el corto/mediano plazo.

A excepción del golpe de Estado claramente nacionalista de 1943, todas las siguientes asonadas del siglo XX devenidas en asaltos al Poder Formal, tuvieron fuertes influencias del establishment liberal, (el cual es opuesto al desarrollo industrial y tecnológico nacional, pues su vetusto objetivo es reeditar aquella Argentina feudal de economía primaria, de las épocas del 1900, con la SRA como ariete principal), pero el golpe de Estado de 1966, inicialmente liderado por Onganía, tuvo caracteres diferentes.

Si bien la economía de esos años estuvo en manos de personeros del liberalismo (como Adalbert Krieger Vasena), hubo influencias fuertemente nacionales en el mismo gobierno, con posturas claramente favorables al desarrollo tecnológico e industrial, siendo posiblemente descollantes al efecto las fuertes y claras personalidades del economista Aldo Ferrer (que entre otros aspectos, influyó favorablemente en el vasto plan de obras públicas, y en medidas industrialistas como el Compre Nacional, y el apoyo a la industria automotriz), y el gran experto en Geopolítica General Juan Enrique Guglialmelli.

Argentina necesitaba reequipar y modernizar a sus FFAA y FFSS, pero EEUU se negaba a suministrar equipos importados y tecnologías para la producción nacional. En épocas de la Guerra Fría, era complicado pretender adquirir armamentos al bloque soviético, por lo que la alternativa factible era encarar el suministro de origen europeo. Así nació el Plan Europa, de vastos alcances, que tuvo influencias decisivas en diversas iniciativas para el equipamiento nacional. 

Se fabricó en cantidades importantes, e incluso se exportó, el IA58 Pucará, avión de ataque a tierra, dotado de motores turbo hélices Turbomeca franceses.
   A Alemania se le compró la asistencia tecnológica para producir varios submarinos convencionales (a propulsión Diesel), proyecto que quedó parcialmente trunco, ante las presiones de sectores internos ultraconservadores, de los cuales fue vocero Bernardo Neustadt, feroz atacante mediático de la antiindustria.

Se diseñó y produjo en TAM en dos versiones, como tanque de ataque y como transporte de tropas. 

La producción del fusil FAL, con tecnología belga, había comenzado antes de 1966, y posiblemente se incrementó con el Plan Europa, así como se produjo la versión pesada, el FAP. 

Los cañones de 105 mm sin retroceso, y de 155 mm, ambos que serían de diseños nacionales, se produjeron e incluso algunas unidades se habrían exportado. El de 105 mm era apto para ser transportado e incluso disparado desde la plataforma de carga del Unimog.   

Se adquirieron cazas supersónicos Mirage, los que en esos años eran de avanzada tecnología.

Con elemental criterio de desarrollo estratégico, en el período 1966-1973, se fomentó la producción nacional de camiones pesados, que hasta entonces no se fabricaban en Argentina. Inicialmente se produjeron camiones Fiat y Deutz, sumándose poco después Scania.

Entre otros equipamientos que modernizaron a las FFAA y FFSS, se contrataron con las empresas radicadas en Argentina Mercedes Benz y Fiat, las producciones nacionales de vehículos todo terreno, con dos o tres ejes motrices y otras capacidades especiales.

Mercedes Benz produjo, además de dos versiones del Unimog, el camión mediano todo terreno derivado del conocido 1114; mientras Fiat fabricó camiones pesados de tres ejes y tracción múltiple.

Algunas unidades de esos equipamientos se utilizaron en el conflicto de Malvinas. Y aún hoy, a sesenta años, de sus producciones masivas nacionales, siguen utilizándose en unidades de las FFAA y FFSS.

En el período 2003 – 2015, habiéndose implementado fuertes políticas de industrialización y de desarrollo tecnológico, se optó por importar algunas unidades similares a los Unimog, pero de marca IVECO, que son las que equipan a la OTAN. IVECO es la redenominación de Fiat para la producción de vehículos de carga. O sea, que los “todo terreno” IVECO pudieron producirse en Argentina, en la planta industrial existente en nuestro país, pero parecería que ciertos criterios de antimilitarismo visceral, del que suelen adolecer ciertas “progresías”, pudieron impedir ese tipo de iniciativas industriales para el necesario equipamiento y modernización de las FFAA y FFSS.

Un factor adicional muy negativo, que no favorece en nada la producción nacional de insumos estratégicos, es el antiindustrialismo exacerbado, que en algunos casos es simple omisión total del tema, del que no se toma conciencia en absoluto, del cual no se cuestiona que nada del equipamiento sea de industria argentina, que lamentablemente se inculcó en las FFAA y FFSS, que en no pocos casos llega al desprecio visceral de todo lo que pueda ser producido en nuestro país.

Esa visión de desprecio por la industria nacional es acorde a la mentalidad de excluyente economía primarizada, que proponen y promueven los sectores ultra conservadores, con la SRA como uno de los arietes principales con los que atacan toda iniciativa de industrialización.

Ese menoscabo explícito por la industria, es patente en muchas nada “intelectuales” opiniones que se pueden leer en las redes sociales, claramente provenientes de uniformados, que incluso, en un tono pretendidamente contundente, llegan a afirmar que “en Argentina no se puede fabricar ni un tornillo”, negándose a todo razonamiento lógico y bien fundamentado.

Son los mismos uniformados que repiten, con palmaria ignorancia histórica, la supuesta “grandeza nacional” de la Argentina del Centenario, aquella de economía primaria excluyente, contexto socio – político semi feudal, pseudo democracia con elecciones amañadas y violencias políticas de tipo mafioso, y una vergonzosa subordinación explícita al Reino Unido, burlándose de la soberanía nacional.

En la misma ausencia de toda valorización de la producción nacional, puede resultar tarea muy complicada hacer entender la importancia estratégica de la industria argentina, como por caso mostraron su “orgullo” por recibir un lote de Hummer (todo terreno muy costoso, con el que EEUU equipa a sus tropas), argumentando que “solo algunos ejércitos del mundo lo tienen. Y ni pensar en tratar de hacerles razonar que si bien los “todo terreno” Agrale, de industria brasileña, son modestos en comparación con los enormes y ostentosos“Humvee”, son totalmente preferibles para Brasil, justamente por ser producidos en ese país.

Siguiendo las comparaciones con los distintos enfoques de las FFAA de Argentina y Brasil, en relación a valorizar las producciones nacionales, cabe hacer notar que en el vecino país se producen blindados, en la planta local de IVECO, mientras que el gobierno libertario acordó comprar blindados usados de EEUU, los que no habrían tenido buen desempeño en Ucrania, de pobres rendimientos frente a la artillería antitanque rusa, según algunos trascendidos.

En síntesis, Brasil sigue su marcha industrialista, de desarrollo. En contraposición burda, Argentina destruye la industria, expulsando empresas, como Mercedes Benz (que fue la primera inversión de esa empresa, fuera de Alemania), involucionando de producir Unimog de industria argentina, al rol de mero país importador.

Entre el desguace socio económico general que perpetra día a día el antinacional gobierno libertario, con sus secuaces neoliberales, este tema pasó totalmente desapercibido.

Lo lamentablemente es que ni las dirigencias políticas que dicen estar consustanciadas con Lo Nacional, ni los uniformados, de enrevesado patriotismo meramente declamativo (con algunas pocas honrosas excepciones), parecen darle al tema, ninguna importancia, pese a que la tiene, y mucha.

Abreviaturas: FFAA = Fuerzas Armadas // FFSS = Fuerzas de Seguridad

Compartí esta noticia !

La Sociedad Rural, de Videla a Milei cuarta parte

Compartí esta noticia !

La claudicación del menemato ante los poderes fácticos del establishment, la nefasta década del noventismo.

El menemato fue en los hechos, en sus comienzos, el prolegómeno de la desastrosa y tristemente célebre década del noventismo.

Con un discurso y una autoasumida imagen con fuerte impronta de los patriotas caudillos federales de los albores de la patria, durante la campaña presidencial, apenas asumido el cargo hizo patente su impúdica confesión: “si decía lo que iba a hacer, no me votaban” (palabras más o menos)… y su accionar fue lo opuesto total al declamado patriotismo preelectoral.

En los hechos, la década menemista fue una traición total a La Patria y a los elementales postulados nacionales del peronismo, pues aplicó con total subordinado alineamiento, las “indicaciones” (léase órdenes), del Consenso de Washington basadas en los postulados del más crudo neoliberalismo.

Aquellas múltiples acciones del “proceso”, que crearon las condiciones para el industricidio y la impiadosa involución a una economía primarizada; el debilitamiento intencional de los entes y empresas del Estado, el brutal crecimiento de la deuda externa, como sangría imparable de divisas y como condicionante de las políticas económicas que nos ordenaban aplicar; el rápido deterioro del nivel de vida, con aumento de la pobreza, la desocupación, y la destrucción de la antes predominante clase media; además de un accionar geopolítico indigno y subordinado a los mandatos de los poderes transnacionales hoy conocidos como el Bloque Atlantista, fueron los deplorables ejes principales en los que el menemato profundizó o completó las destructivas acciones comenzadas por Martínez De Hoz y sus “Chicago’s Boys” (como se los llamó, por ser confesos adherentes a los dictados de la Escuela de Chicago, uno de los centros promotores del neoliberalismo en su más cruda versión).

En su momento, el menemato logró reducir significativamente la inflación, que había sido el talón de Aquiles económico del alfonsinato, pero lo hizo con el artificio de la convertibilidad, que mantuvo artificialmente la paridad del peso con el dólar, a costa del deterioro de la competitividad de nuestra economía, cuyos costos internos crecían por la inicialmente reducida pero constante inflación, que el cepo del congelamiento del valor de peso contribuía a destruir la producción nacional, ante la avalancha de productos importados con los que los crecientes costos internos no podía competir.

Ese contexto negativo provocó un déficit permanente y creciente de la balanza comercial, el cual pudo ir pagándose con las divisas que ingresaban a las arcas del Estado como consecuencia de las rápidas múltiples privatizaciones, a precios viles, de las importantes empresas del Estado, que rápidamente pasaban a ser controladas por capitales extranjeros.

En los tramos finales, la convertibilidad (o el 1 a 1 como se la llamó) era crecientemente insostenible, por lo que después de 10 años del menemato, el radical De La Rúa ganó las elecciones en 1999, pasando con prontitud a un rápido deterioro, ante su tibio accionar que solo profundizó los negativos efectos del
neoliberalismo, al cual no combatió, sino que se subordinó explícitamente, con todas las secuelas de miseria y desocupación crecientes, caldo de cultivo para la crisis brutal que estalló en 2001 y se prolongó hasta el 2002, con peligrosos caracteres de crisis terminal que amenazaba la integridad nacional, pues comenzaba a difundirse la idea de la supuesta inevitabilidad de tener que permutar la deuda externa por parte del territorio nacional…tal como dos blondas y nada jóvenes conductoras televisivas, muy conocidas, difundían en tonos supuestamente lastimeros.

Es de destacar que la SRA apoyó implícita o explícitamente todas las medidas tan destructivas y antinacionales del neoliberalismo, tanto en el menemato como en el delarruato, siendo por tanto copartícipe del accionar que tanto daño y tantos padecimientos, miseria y muertes, provocó, sobre todo en el caótico fin de año de 2001.

LA CRISIS TERMINAL DE 2001/2002.

Tremenda fue la crisis, la cual incluso fue una fuerte amenaza a nuestra patria, pues el caos generalizado pudo haber eclosionado en un destructivo proceso que amenazó con hacernos implosionar en varias irrelevantes republiquetas, existiendo incluso algunos operativos de psicología social tendientes a instalar la supuesta inevitabilidad de tener que permutar parte de nuestro territorio, para pagar la descomunal deuda externa.

Son de recordar el caos institucional, con una sucesión de brevísimas presidencias, que significaban de hecho una acefalía en un contexto de ingobernabilidad, lo que se sumaba a protestas espontáneas, por el pueblo harto de tantas aberraciones institucionales y de la miseria que parecía no tener límite.

Las protestas subieron de tono, siendo fuertemente reprimidas, con lamentables saldos de muertes, heridos graves y el caos que parecía expandirse.

Los depósitos bancarios fueron en gran medida inmovilizados con la figura del “corralito”, y los que estaban hechos en dólares sufrieron quitas en sus dilatadas devoluciones.

Defenestrado Cavallo, el artífice de la fracasada convertibilidad, uno de sus sucesores en Economía, López Murphy, debió renunciar prontamente, ante las masivas protestas que provocó su intento de arancelar las Universidades.

Finalmente se pudo alcanzar cierta estabilidad institucional y algún ordenamiento económico precario, convocándose a elecciones en 2003.

Debe recalcarse enfáticamente que los sectores oligárquicos tradicionales -entre ellos la SRA- y los especuladores financieros (la “nueva oligarquía”), apoyaron y nunca criticaron ni menos se opusieron a las medidas de crudo neoliberalismo, que nos empujaron al desmadre general y nos pusieron al borde de la disolución nacional.

La misma cómplice actitud respecto a las políticas neoliberales, tan perversamente negativas, hubo por parte de otros entes empresariales, como la UIA, que evidenció más preocupación por reducir las cargas laborales y a la vez cierto empresariado priorizó facilitar las fugas de divisas, que revertir el deterioro industrial.

RENACIENDO DE LAS CENIZAS. EL PLAN FÉNIX COMO IMPULSOR DEL PENSAMIENTO NACIONAL.

El Plan Fénix fue un meduloso proyecto para -literalmente- hacer renacer a Argentina de las cenizas en que nos involucionaron largos años de neoliberalismo apátrida y maliciosamente destructivo.

Fue pensado y creado por un equipo de destacados docentes de Economía de la UBA, que operó con la certera y sólida conducción del Dr. Aldo Ferrer, quien puede considerarse el más destacado economista argentino de la segunda mitad del siglo XX.

Si bien no tuvo todos los reconocimientos que tan importante trabajo ameritó, claramente fue el instrumento técnico que apuntaló el conjunto de medidas político – económicas que permitió el rápido y asombroso resurgimiento de la economía nacional, lo cual fue posible en un marco político en las antípodas del noventismo, como fue el conjunto de acciones desarrolladas en la década larga de 2003 – 2015.

Todos los poderes fácticos de la reaccionaria oligarquía, incluyendo en forma muy destacada a la SRA, no apoyaron las medidas de resurgimiento de la economía argentina, las cuales alejaron los serios riesgos de desguace nacional, a los que habíamos estado sometidos.

El análisis sigue en la siguiente parte.

Compartí esta noticia !

La Sociedad Rural: de Videla a Milei tercera parte

Compartí esta noticia !

El tercer periodo Peronista- fin de 18 años de proscripción y la antesala de la violencia Neoliberal

La pseudo democracia enmarcada en la proscripción al peronismo, fue un dique interpuesto a lo Nacional y Popular, que terminó eclosionando ante la incontenible presión de ese sector político, en un marco de profundo desgaste de los gobiernos pretorianos y de sus mandantes e instigadores, de los sectores
oligárquicos y antinacionales.

Desde 1955 hasta 1973, los sectores reaccionarios, con los explícitos respaldos de distintos entes empresarios del establishment dogmáticamente afines al más crudo liberalismo económico -entre ellos la ultraconservadora SRA-, habían implementado diversas etapas proscriptivas del peronismo, desde la
“mano dura” con encarcelamientos, fusilamientos y persecuciones, por el mero acto de nombrar al líder depuesto y todo lo vinculado, hasta pasar a diversas acciones de elecciones y gobiernos civiles fuertemente condicionados, para mantener la artificial hegemonía antiperonista en las esferas del poder real y el formal.

Pese a las presiones y trabas de todo tipo, que los sectores oligárquicos -personificados en Lanusse, militar de pensamiento ultra liberal y con apellido vinculado a la SRA- utilizaron para impedirlo; el Sector Nacional y Popular volvió al poder formal en 1973.

Como lo hizo en el precedente período del justicialismo en el poder, se priorizaron las acciones conducentes al desarrollo nacional, con fuerte énfasis en las grandes obras públicas, el apoyo a la industrialización y el desarrollo tecnológico, y las concretas medidas sociales conducentes a mejorar el nivel de vida de los argentinos. Entre otros hechos importantes, se inauguró la central nuclear Atucha 1 y se avanzó en el Plan Nuclear; se firmaron los acuerdos para construir la gran hidroeléctrica Yacyretá con Paraguay, entre otras obras.

Pero el ya anciano líder político tenía su salud deteriorada, y el contexto interno era muy complicado, con un personaje complicado, como lo era López Rega, en el entorno de Perón; y los violentos de “las tendencias” siendo de última funcionales a los personeros del ultra conservadurismo antinacional.

Fallecido Perón, su sucesora carecía del enorme carisma del líder tercermundista, y entre otros factores, el considerable poder de los medios de difusión concentrados, se dedicó a esmerilar al gobierno, que ya era muy atacado por las violencias de las guerrillas, y por el acomodamiento de personeros del “partido militar liberal” en las altas esferas de las FFAA.

En todo ese período, claramente signado por el nacionalismo económico, la SRA y todos los medios de difusión que operan como voceros del liberalismo apátrida, fueron permanente oposición, sumándose a los enfoques proclives al golpismo, en los tramos finales del gobierno de M.E.M de Perón.

El golpe de Estado era algo cantado desde meses antes de producirse, con la excusa de la supuesta incapacidad de M.E.M. de Perón; y de problemas económicos muy magnificados, además de la violencia subversiva. Pero lo real es que al momento de producirse la toma del poder “marzista” (ironía acuñada por J.M. Rosa, pues el golpe fue en marzo), faltaban pocos meses para la fecha de elecciones; y como suele ser una constante en estos casos, molestaban los aciertos, no los errores…

Tal como sucede en los gobiernos antinacionales, la vengatividad contra quienes de un modo u otro asumieron posturas de defensa de Lo Nacional, no se hizo esperar, adquiriendo caracteres de extrema violencia y crueldad.

El Mayor Bernardo Alberte (Tte. Coronel post mortem), fue asesinado en su departamento, la noche del golpe, en presencia de su familia. Su “delito” fue anticipar al “cantado” golpista, de las previsibles consecuencias del acto insurreccional. Claro que, además, Alberte había sido hombre de plena confianza
de Perón…, líder político cuyo accionar claramente Nacional, fue y es particularmente odiado por el muy dogmático “partido militar liberal”.

Esa brutal vengatividad se hizo patente al detener, sin causa ni acusación concreta alguna, a la vicepresidenta en ejercicio del Ejecutivo Nacional, y a su principal asesor, el abogado Julio Carlos González, quien fuera Secretario Legal y Técnico en el gobierno de Perón, continuando en el cargo con M.E.M. de Perón, siendo el cerebro muy activo que inspiró y dio letra a diversas medidas de claro perfil nacionalista. La depuesta presidenta estuvo varios años en prisión, incluso sufriendo malos tratos, mientras que el Dr. González permaneció preso durante todo el infame “proceso”, a consecuencia de lo cual su salud sufrió serios deterioros. 

Según me expresó el anciano patriota Dr. J.C. González, todo su equipo de colaboradores debió soportar muy duros y agresivos interrogatorios, a consecuencia de lo cual, uno de ellos falleció de un paro cardíaco.

El “proceso” había comenzado, para beneplácito de los sectores oligárquicos y antinacionales. Con la fuerza bruta de las bayonetas, nos impuso el nefasto neoliberalismo, y de esa desastrosa imposición que nos subordinó a lospoderes financieros transnacionales, no se hacen cargo hasta hoy, los uniformados, que por ceguera mental o por odios mal digeridos, siguen subordinados al neoliberalismo apátrida. 

El siniestro “Proceso” como marco de forzosa imposición del Neoliberalismo salvaje

Tal como, con sutileza británica, lo había indicado Harry S. Ferns, en un contexto equiparable a una guerra civil, hubo una real orgía de violencias, pues a la irracionalidad de los atentados de las guerrillas (funcionales de hecho a la antipatria), se sumó la extrema violencia represiva del Estado, con el accionar del “proceso”, comenzado en 1976, de lo cual en años posteriores se supo con mayor claridad, las acciones en muchos casos brutales, perpetradas.

Ese era el marco necesario, para implementar a la fuerza, el neoliberalismo en su más salvaje versión, con el claro objetivo de hacer involucionar forzosamente a Argentina a aquel perimido e inviable país de economía primaria que éramos en las pretéritas épocas del Centenario (alrededor de 1910).

El endeudamiento externo brutal, asumido para enjugar los déficits presupuestarios y déficits de la balanza comercial, de la desastrosa gestión de Martínez De Hoz y sus sucesores, la apertura económica indiscriminada como parte central de la feroz política de industricidio, y la acentuada baja en el poder adquisitivo de los salarios, fueron los ejes centrales de las nocivas medidas económicas implementadas por el gobierno cívico militar del “proceso”, con el expreso beneplácito de la SRA y otros sectores oligárquicos.

Cualquiera que claramente se oponía al desguace económico y la destrucción social (que atacaba el buen nivel de vida del que gozábamos), era rápidamente tildado de “subversivo”, lo cual equivalía a una condena de muerte, o con “suerte”, a sobrevivir a brutales sesiones de torturas.

Esos asesinatos en muchos casos eran considerados “desapariciones”, eufemismo que significaba la muerte y la desaparición de los cuerpos. Uno de los tantos casos, fue el del gremialista de Luz y Fuerza Oscar Smith, quien se opuso al desguace y privatización posterior de SEGBA, secuestrado a la salida de una reunión con Videla. El factótum de esa amañada privatización, fue Martínez De Hoz, vinculado con intereses extranjeros en el Sector Eléctrico.

Desgastado por la sumatoria de perjuicios consecuencias de la deplorable gestión, y ante el descrédito mundial por las denuncias a acciones aberrantes de violencia, el “proceso” caduco en 1983, debiendo convocar a elecciones. Pero nunca hubo una sola crítica de sectores oligárquicos, contra el “proceso”, incluyendo en esa postura cómplice a la SRA.

Videla fue muy aplaudido en la SRA, cuyos socios y adherentes ideológicos, no pudieron desconocer la destrucción socio económica general “casi” total (pues los elitistas intereses de la oligarquía de la Pampa Húmeda estaban muy satisfechos, así como los nuevos oligarcas de las finanzas, y los empresarios fugadores de divisas, entre algunos otros) y las aberrantes prácticas de violencia trascendían el marco de ocultamiento que el “proceso” pretendió mantener.

El Radicalismo y su fallida experiencia anti Neoliberal

El gobierno de Alfonsín comenzó con muchas expectativas favorables en la población, pero no se desconocían las previsibles presiones que ejercería el “partido militar liberal”, y los fuertes condicionamientos resultantes del elevado endeudamiento externo y de la debilidad general de nuestra economía, severamente afectada por los precedentes siete años de brutal neoliberalismo.

Entre 1983 y 1985, siendo ministro de economía Bernardo Grinspun, se implementaron medidas de heterodoxia económica, que buscaron superar los múltiples condicionamientos que nos había impuesto el neoliberalismo.

Desgastado por la sumatoria de presiones que eran consecuencia del no resuelto enorme endeudamiento y la debilidad económica y política, hubo cambios en la conducción económica, que implicaron suavizar o dejar de lado las confrontaciones con el establishment neoliberal interno y externo. En un contexto de hiperinflación y crisis económica, con claras presiones del poder conservador, Alfonsín debió dejar anticipadamente el gobierno, acordando el llamado “Pacto de Olivos” con su sucesor Menem, quien había ganado las elecciones.

Cabe recordar que en la SRA fue estentóreamente abucheado, como repudio a sus acciones que no habían sido “subordinadas” a los dictados pro oligárquicos del establishment, lo que demuestra el alineamiento de la patronal del campo, con lo más reaccionario y antinacional del arco político – económico.

Tampoco por ello cabe asignar a Alfonsín el grandilocuente calificativo de “padre de la democracia”, pues simplemente ganó la primera elección post proceso. Y cabe recordar que fue el gestor de la desastrosa reforma educativa, vaciadora de contenidos esenciales, lo cual fue profundizado para peor por su sucesor, Menem.

Compartí esta noticia !

La Sociedad Rural: de Videla a Milei, segunda parte “La década infame”

Compartí esta noticia !

Entre 1930 y 1943 la suma del poder formal estuvo en manos de la oligarquía pro británica (incluyendo la SRA), siendo un período plagado de negociados viles y carente por completo de real patriotismo, en las esferas gubernamentales, además del poder de los medios gráficos, casi todos (¿o todos?) en manos de la antipatria. Fue llamada “la década infame”, por lo descarado de los negociados y la subordinación desvergonzada y pública, de diversos poderes del Estado, a favor de entes extranjeros, que manejaban a su antojo toda la economía argentina, con fuerte exclusión social.

Los oligarcas llamaron a ese nefasto período “tiempos de la república”, en el cual entre otras “lindezas” el fraude descarado era usual en las elecciones.

Un negociado de subfacturación en las exportaciones de carnes al Reino Unido, fue denunciado en el senado, con contundentes pruebas, por Lisandro de la Torre. Como no lo podían hacer callar, un matón a sueldo, intentó asesinarlo en el Congreso al fogoso patriota, pero se interpuso su amigo y compañero de bancada Enzo Bordabehere, que lo cubrió, a costa de su propia vida.

Ese negociado estaba vinculado con el vergonzoso Pacto Roca – Runciman, que nos subordinó a los intereses británicos, a cambio de mantener la cuota de exportaciones de carnes a ese destino. Los ministros que avalaban esas operaciones, eran del riñón y/o muy afines a la SRA. El firmante del Pacto, Roca, era el hijo del General dos veces presidente…pero claramente era ideológica y éticamente diferente a su progenitor. Conviene aclararlo, pues ciertas “progresías” lo confunden.

Para entender la mediocre visión de esa oligarquía, analicemos que uno de sus personeros, Federico Pinedo, afirmó -palabras más o menos- que “la población de Argentina no debe exceder los 10 millones, para mantener la ecuación de 4 vacas por habitante”. La prioridad eran las vacas, no los argentinos.

Nula visión de grandeza nacional, carente de todo principio de soberanía, sin un ápice de criterio de Geopolítica Nacional.

Con el radicalismo “alvearizado”, ya muy afín a la oligarquía; y con el socialismo integrado a la partidocracia liberal en lo económico y ultra conservadora en lo político, con las FFAA en parte también afines al conservadurismo, la principal oposición al aquelarre antinacional, fue la enorme tarea de esclarecimiento desarrollada por el grupo FORJA (radicales yrigoyenistas, que se oponían al contubernio del sector alvearista), de cuyos escritos se nutría también el otro sector de las FFAA, que tomaba conciencia de la necesidad de frenar la entrega del país, como si fuésemos una vil colonia.

 ————————————————————————————— 
EL GOLPE NACIONALISTA DE 1943 Y EL SURGIMIENTO DEL PERONISMO

El golpe de Estado de 1943 fue el único de todo el siglo, de clara orientación nacionalista (sin zeta, para que algunos maliciosos no busquen crear confusiones). En el gobierno que surgió en consecuencia, rápidamente descolló Perón, siendo reconocido favorablemente por los asalariados y otros sectores nacionales, entre ellos los integrantes de FORJA.

Rápidamente, los sectores vinculados con la oligarquía y los intereses antinacionales, buscaron neutralizar a Perón, lo cual fue impedido por la masiva movilización popular del 17 de octubre de 1945; la cual fue pretendidamente descalificada por los voceros de esos sectores, que intuían perder sus abusivos privilegios de casta excluyente. Entre otros epítetos, mencionaban al “aluvión zoológico” para referirse a las masivas manifestaciones populares, y evidenciando desprecio a los humildes con claros tintes racistas, los oligarcas y sus voceros se referían a “los cabecitas negras” como desprecio a las mayorías del peronismo, que se nutrían de los sectores más humildes, entre otros.

Surgió la década peronista, aborrecida por los oligarcas, por dignificar a los trabajadores, y en particular, por el Estatuto del Peón, que terminó con la miserable cosificación de los peones rurales. Además, en esa década se industrializó fuertemente al país, y se crearon varios importantes entes tecnológicos, como la Comisión Nacional de Energía Atómica, Agua y Energía Eléctrica, Gas del Estado, y el listado sigue. 

Todo eso odiado visceralmente por la oligarquía; y por sectores de las FFAA pertenecientes a, o cooptados ideológicamente, por lo más retrógrado de la camarilla antinacional.

En 1955, la oligarquía en pleno -y en ella la SRA- apoyó y festejó tanto el cobarde bombardeo al pueblo, en Plaza de Mayo, como el golpe de Estado represor y fusilador perpetrado poco después de la masacre ejecutada por las armas de la Patria, contra su propio pueblo. ¡Cuesta encontrar en la historia mundial, actos de similar infamia! Tanto era y sigue siendo el desprecio de los oligarcas, y de los uniformados “gorilas” (odiadores de todo lo Nacional y Popular) por el pueblo común.

Centenares de muertos y de mutilados fueron consecuencias de los bombardeos realizados por los ataques de aviones contra el propio pueblo, incluyendo un ómnibus que transportaba escolares del noroeste nacional,muriendo todos los niños y sus acompañantes. ¡Miserabilidad total, de la cual “sotto voce” aun se jactan burlonamente en algunos -o varios- contextos de uniformados, carentes de sincero patriotismo y de elementales nociones de amor al prójimo!

No solo volvieron con “la fusiladora” las medidas económicas anti industriales y anti tecnológicas, sino que 1955 puede considerarse el punto de partida del “partido militar ultra liberal”, el que excluyentemente se acentuaría desde “el proceso” (1976), instalando el “pensamiento único correcto” dictado a los uniformados, el cual se subordina a las potencias “occidentales” y odia visceralmente a todo lo Nacional y popular.

Para semejante vaciamiento de contenidos esenciales, no solo se instalaron falsas interpretaciones históricas dictadas en los institutos militares (como “la grandeza argentina del centenario”) -omitiéndose la miseria en la cual vivía casi toda la población-.                 También se ocultan a los uniformados otras lacras de los supuestos “años gloriosos del Centenario” (alrededor de 1910), dentro de las cuales caben citar las limitaciones de la economía carente de industrias y de entes tecnológicos, el analfabetismo masivo y las deplorables condiciones sanitarias del grueso de los argentinos; y también se institucionalizaron en los institutos militares los limitados enfoques de Economía, suponiendo la no existencia de otras corrientes económicas, además del liberalismo y el marxismo, excluyendo toda visión nacional de esa disciplina; además de poco o nada de Geopolítica.

Esto último vinculado con el reemplazo de la Doctrina de la Defensa Nacional, por la explícita subordinación a los dictados del Bloque Atlantista (anglosajones y sus aliados), que es la doctrina de la seguridad nacional.

¡Se limitaron, casi por completo, los conceptos impartidos a los uniformados en esas disciplinas esenciales, reemplazándolos por montañas de prejuicios afines al liberalismo apátrida, omitiendo necesarios enfoques desde concepciones nacionales de la realidad!

Evidentemente, no se les enseñan el elemental criterio de someter a un análisis a todo concepto antes de aceptarlo, reemplazándolo por montañas de prejuicios, incluyendo muchos muy absurdos.

Con esas metodologías de reemplazo de conocimientos bien evaluados, por sumatorias de falsedades y tergiversaciones, con lo que se sustituyó la Doctrina de la Defensa Nacional, por la apátrida doctrina de la seguridad nacional, con lo que se formó y fue constituyéndose como “único pensamiento posible” al liberalismo reñido con el elemental Pensamiento Nacional, en que se basa el“partido militar liberal”, formado en 1955 y acentuado en 1962, en cierto modo en 1966, y muy acentuado desde 1976. Pero sigamos con la síntesis histórica.

Las iniciativas industrialistas del desarrollismo (1958-1962), fueron obstaculizadas, imponiendo al gobierno políticamente débil de Frondizi, a un personero del ultra liberalismo como Alsogaray, quien aplicó medidas recesivas.

En ese período, la SRA recibió con servil pleitesía al príncipe consorte Felipe de Edimburgo, quien disertó afirmando la supuesta “conveniencia” de Argentina, para que “nos dediquemos a lo que mejor sabemos hacer” -economía primaria-, “no desperdiciando esfuerzos en otras actividades”.

En castizo simple, que no nos atrevamos a desafiar a los poderosos del mundo, desarrollando nuestras propias industrias y entes tecnológicos.

¡Compendio típico de “haz lo que digo, no lo que hago”, dictado por los imperios dominantes para mantener su supremacía! La SRA siempre en contra del desarrollo industrial y de todo lo que no sea “el campo” (sus grandes estancias y sectores vinculados con lo agropecuario, excluyentemente).

Pese a todos los obstáculos interpuestos por el establishment ultra conservador, en los años ’60 y ’70, Argentina siguió desarrollándose a una tasa muy respetable, del orden del 4 % anual, con muy baja desocupación.

Después del derrocamiento de Frondizi (1962), el gobierno pretoriano, muy desgastado, llamó a elecciones, en el marco de proscripción del peronismo, asumiendo la presidencia el radical Illia (1963), muy débil políticamente, por el escaso porcentaje de votos recibidos, pues el voto en blanco fue significativo.

Illia mantuvo la proscripción del peronismo, y tuvo colaboradores que fueron integrantes o colaboracionistas de la “revolución fusiladora”.

Derrocado Illia en 1966, comenzó un nuevo gobierno pretoriano, que pretendió mantenerse en el poder formal por un muy extenso período, pero en medio de un rápido desgaste, en 1973 debió volver a convocar a elecciones.

El gobierno de la autollamada “revolución argentina” tuvo características diferentes a los golpes de Estado de 1955 y 1962, pues no tuvo un perfil marcadamente liberal y anti industrialista, como esos y como lo fue el posterior de 1976.  

Posiblemente ese período mezcló caracteres liberales con otros de cuño nacionalista, por las positivas influencias del General Guglialmelli -destacado analista geopolítico y militante de Lo Nacional-, y del economista Aldo Ferrer, referente principalísimo de la vertiente nacional en la Economía.

Entre otras múltiples iniciativas positivas, desarrolladas o defendidas por Ferrer, estuvo la terminación de la gran obra vial de Zárate – Brazo Largo, que los sectores oligárquicos afines al ultra liberalismo, presionaban para paralizar; según trascendidos con mucha lógica, pues se dijo que los grandes terratenientes ganaderos de Buenos Aires, querían evitar la competencia de la buena ganadería de Entre Ríos, cuyos costos de logística se redujeron considerablemente al facilitarse el cruce del Paraná.

Otros ítems nada vinculados con el extremo conservadurismo de gobiernos ultra liberales, que impulsó el gobierno pretoriano de 1966-1973, fueron un amplio plan de obras públicas; el impulso al Plan Nuclear; fuertes estímulos a la industria; y el equipamiento de las FFAA priorizando la industria nacional y algunos destacados ítems tecnológicos, como producir el TAM (Tanque Argentino Mediano), el avión Pucará (de interesantes características); los cañones de tecnología nacional de 105 y 155 mm; y rubricar acuerdos con automotrices radicadas en Argentina, para producir vehículos todo terreno, de portes liviano, mediano y pesado.

Diametralmente aquel gobierno militar estuvo en las antípodas de las brutales políticas antiindustriales y antitecnológicas, de neoliberales y libertarios, en plena actual perpetración, todo esto último con el expreso beneplácito de la SRA y otros sectores ultra reaccionarios.

Aun pese a gruesos errores cometidos por el gobierno de la Revolución Argentina, como la nefasta “noche de los bastones largos”, cuando apalearon salvajemente a docentes universitarios, ese período no puede calificarse como típicamente liberal (o sea antinacional). No fue un calco de los golpes de Estado
de 1955, 1962 y el posterior de 1976.

El tema continuará en la Tercera Parte.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin