Carlos Andrés Ortiz

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

El sector energético de la Argentina, rumbo al caos

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Bajas sensibles en las producciones de petróleo y gas, con consecuentes aumentos de las importaciones, las que “por casualidad” favorecieron mayoritariamente a Shell, empresa que “por casualidad” tuvo uno de sus personeros y accionistas en el Ministerio de Energía de Argentina.
Falta total de controles estatales en las operaciones de exportaciones e importaciones de hidrocarburos, permitiéndose exportaciones temporarias con importaciones posteriores vinculadas, y en todos los casos, “libertad” total a las corporaciones petroleras y gasíferas, para cobrar los importes de las exportaciones, fuera del país, de forma tal que Argentina queda sin los hidrocarburos y sin las divisas correspondientes, en un calco de operatorias de los nefastos años ’70, cuando los extranjeros exprimieron nuestras reservas de petróleo y gas, para “hacer caja”.
Cancelación total sin motivos reales valederos, de obras de importancia estratégica y de alto valor energético, como en los casos de Atucha 3, las dos grandes hidroeléctricas en el Río Santa Cruz (Néstor Kirchner y Jorge Cepernic), Chihuido 1, y paralización de la Central Carbonífera de Río Turbio, pese a contar con todo el equipamiento y la obra casi terminada.
Frenos y ataques presidenciales y mediáticos, a la producción nacional de carbón, lo cual tiene por clara finalidad desmontar un sector competitivo para el oligopolio petrolero – gasífero, y a la vez despoblar La Patagonia, lo cual es funcional al proyecto de disolución nacional que bajo cuerda opera el actual gobierno neoliberal, que se mofa abiertamente de todos los principios de Soberanía Nacional.
A la vez, se paralizó todo el Plan Nuclear, con ahogos presupuestarios, que si no se corrigen pronto, implican la muerte de dos centrales más ya proyectadas, del proyecto CAREM de una central modular en construcción, del cierre de la Planta Industrial de Agua Pesada (insumo básico de nuestras tres centrales en operación y gran logro tecnológico que quieren destrozar) y la desarticulación de un sector clave para nuestro desarrollo tecnológico.
Cancelación del Proyecto GasNea para Misiones y Corrientes, con la apatía total de “las dirigencias” de ambas provincias, incluidos sectores empresarios, sindicales, intelectuales, catedráticos, y por supuesto, políticos.
Ventas innecesarias y solo para “hacer negocios” y “cumplir dogmas liberales de Estado ausente”, de varias centrales termoeléctricas nuevas, eficientes y con largas vidas útiles por delante.
Falta total de planificación energética, bajo el falso dogma que “el mercado todo lo soluciona”. Eso es la antesala probada del caos energético total. Ningún país serio deja de planificar a mediano y largo plazo.
Desmanes socio económicos perpetrados con los incrementos alevosos e impagables de las tarifas de servicios públicos y de los combustibles, todo para facilitarles beneficios descomunales a los grupos de poder económico concentrado, hoy con representantes directos en el gobierno nacional. Esas hiper utilidades no se están utilizando para realizar inversiones, sino que en su mayoría se distribuyen como dividendos o son fugadas al exterior.
Se desperdicia el potencial de desarrollo que implica el mega yacimiento de Vaca Muerta, convirtiéndolo en una producción únicamente primaria, con poco efecto multiplicador nacional y casi nulo efecto industrial, orientando su producción a la exportación, facilitando la fuga de divisas que ni necesitan liquidar en Argentina.
La explotación del estratégico litio, el “petróleo” del futuro para muchas aplicaciones, en vez de planificarlo como un proyecto industrial, y con alianzas estratégicas con nuestros otros dos vecinos que tienen grandes yacimientos (Bolivia y Chile), se está implementando como otro rubro de explotación primaria, equivalente a exportar soja en bruto, en vez de procesarla en Argentina. Y con casi nula participación nacional.
El importante sector agro industrial de los biocombustibles está languideciendo, a consecuencia de los proteccionistas cierres de los mercados de la Unión Europea (en este caso como represalias por el “atrevimiento” de renacionalizar parcialmente YPF) y EEUU. La obtusa política de apertura total de importaciones, sumada a la genuflexa postura de sumisión ante las Potencias Atlantistas, nos deja inermes ante estas agresiones económicas, y están
destruyendo un importante sector productivo que partiendo casi de cero se transformó en uno de los más importantes del mundo, en el transcurso del anterior gobierno de orientación económica keynesiana, o si se quiere de capitalismo de Estado.
El listado no se agota.
Debe señalarse que es una constante de los gobiernos liberales que ha padecido nuestro país en toda la historia (desde que los combustibles y los servicios públicos tomaron importancia, o sea desde las dos últimas décadas del siglo XIX), el conjunto de prácticas leoninas contrarias al interés nacional y de prejuicios falaces, instalados como “hechos correctos” y repetidos como “verdades asumidas” por los medios concentrados de comunicación al servicio de esos factores de poder antinacionales. Seguidamente se detallan las más alevosas falsedades y perversas prácticas antinacionales, relacionadas con el Sector Energético.
 Contra toda lógica, los liberales consideran a La Energía (y los insumos energéticos) como simples bienes y servicios comunes, burlándose de su irreemplazable valor estratégico. Esto a contramano del criterio imperante en todo país con criterio y noción de Grandeza Nacional.
 Buscan imponer “costos” y precios internacionales, con la falaz excusa de “la eficiencia” y otras mentiras similares, para maximizar en forma alevosa las ganancias de las corporaciones, mayoritariamente extranjeras, que operan en el sector.
 Los costos reales son los vigentes en nuestro país, por lo general mucho menores que los internacionales, pero eso es cuidadosamente omitido y escondido por los voceros de las corporaciones energéticas transnacionales y sus operadores locales.
 Presionan para excluir al Estado Nacional, para evitar toda regulación del sector que pueda impedir prácticas oligopólicas y acciones abusivas contra los usuarios – consumidores argentinos.
 Desde que se impuso el neoliberalismo en Argentina, durante el infame “proceso”, se implementó un achicamiento general de la economía, lo cual significó disminuir los consumos de energía, con el objetivo de generar “mayores saldos exportables”, solo para las fugas de divisas. Eso se acentuó en los años de la cleptocracia neoliberal, posteriores al “proceso”, y se está exacerbando en forma desmesurada en el actual período presidencial.
Tal es la breve y sin duda incompleta síntesis de los profundos desarreglos intencionales que está perpetrando el neoliberalismo, llevándonos a los empujones, agresiones y amenazas concretas, al feudalismo campero del siglo XIX, hoy en versión remozada con las nuevas oligarquías, dentro de las que se destacan los de las finanzas y de la especulación improductiva, que proliferan cuan un cáncer que está destrozando a Argentina y llevándonos a la vez a la disolución nacional.
Mientras tanto, el grueso de los patrioteros de bandera como buenos colonizados mentales en grado superlativo apoya los desmanes, y amplios sectores de la clase media anestesiada sigue copada por los mercenarios de la incomunicación; todo con complicidades políticas, judiciales, sindicales y de “dirigencias” de todo pelaje.

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Dos años y medio de destrucción económica

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Es ilustrativo intentar poner en cifras, cuanto daño económico hizo este neoliberalismo recargado, hoy en el poder en Argentina.
El cálculo de grandes magnitudes económicas, como este, siempre parte de variables que pueden medirse de distintas formas, por caso como sucede con el PBI. Ese indicador económico tiene diversas metodologías, e incluso utilizando similares bases de ordenamiento, los resultados varían según que organismo los calcula, por diferir en metodologías o evaluaciones.
Por eso, este análisis muestra con claridad el contexto general –muy preocupante-, con el criterio de grandes magnitudes, y no pretende tener una pretensión contable de centavos, ni mucho menos.
Tómese el presente como una primera y seria aproximación al complejo tema, sobre el cual la opacidad y las desviaciones de la atención son las constantes del establishment, pues mostrar resultados tan desastrosos, que además puede calificarse en buena medida como intencionales, resulta molesto para sus perpetradores y los poderes en las sombras (o en el exterior) que los mantienen en el poder.
Las diferencias de magnitudes llegan a ser considerables, sobre todo si se calcula el PBI de uso corriente (valor estimado de la producción anual de bienes y servicios de un país determinado), sea a costo de factores o precio de mercado; o el PBI PPA (valuado según la Paridad del Poder Adquisitivo).
Para este estudio, se utilizó como base el PBI estimado para Argentina por el Banco Mundial para el año 2017, el cual se entiende que es a precio de mercado, el cual nos da un valor relativamente intermedio entre otras bases de cálculo utilizadas por otros entes económicos.
Esa base es de 619.872 millones de dólares (para 2017), extrapolándose los valores para 2015 y 2016, según la variaciones conocidas del PBI nacional (de -2,3 % y + 2,8 % respectivamente; mientras que para 2018 se estimó una caída del 2,0 %, compatible con un cálculo moderado de la incidencia negativa que tienen y
tendrán los acuerdos con el FMI y los impactos muy negativos de los tarifazos, que agregan deterioro al actual cuadro de severa depresión económica.
Valga la salvedad que recientemente el economista Alejandro Tagliavini puso en duda el crecimiento de 2017, pues solo sería reflejo del brutal endeudamiento, volcado a la economía interna con fines electorales.
Se va conformando una severa crisis estructural que nos lleva a un remolino horroroso peor que la estanflación –estancamiento con inflación-, pues estamos entrando en depresión e hiperinflación.
Esos datos del PBI Real (solo el de 2018 es estimado, en esa columna), se comparan con el PBI que era esperable alcanzar, si Argentina seguía aplicando políticas económicas keynesianas, de un Estado activo, inclusivo y protector del mercado interno, de nuestras industrias y nuestros entes tecnológicos.
En tal sentido, dado que el PBI en 2015 creció 2,6 % (demostrando ese dato duro de la realidad otra de las repetidas falsedades reiteradamente dichas por el actual presidente, que dijo apenas asumido “hace cinco años que no se crece), es coherente aplicar el mismo porcentaje de incremento del PBI, como piso válido para 2016, 2017 y 2018; si no se hubiese dado un giro ultra neoliberal como se perpetró.
Por supuesto, como toda estimación es un dato discutible, pero a la vez es defendible y dotado de cierta coherencia. Con grandes obras públicas energéticas en sus fases iniciales, como la Central Nuclear Atucha 3 y las dos grandes hidroeléctricas en el Río Santa Cruz (en ambos casos con financiación china asegurada), con la hidroeléctrica Chihuido 1 con financiación rusa asegurada, con varias otras obras importantes en ejecución o planificado pronto comienzo, como autovías, hospitales, escuelas, etc., con los fuertes apoyos a la industria nacional y otras medidas estatales activas, de ningún modo resulta descabellado sostener que si las medidas económicas de corte keynesiano hubiesen continuado, el PBI hubiera seguido creciendo y el país desarrollándose, en un escenario totalmente diferente al desguace general neoliberal actual.
Con eso se calcula el PBI Proyectado, que es el mínimo al cual se hubiese llegado, previsiblemente, si no se cortaban las medidas de política económica
keynesiana, de un Estado activo, protector del mercado interno y de nuestra gente.
De las dos columnas se obtiene la tercera, con las diferencias, las que en los tres años analizados (2016, 2017 y 2018, del actual gobierno oligárquico – liberal), la riqueza que se perdió asciende a 118.463 millones de dólares.
Por supuesto, si se toman otras magnitudes del PBI, según estudios de otros entes, se puede establecer un rango de (+) (-) 20 % en ese volumen de PBI perdido a consecuencia del cambio abrupto de política económica.
Pero a esa ya muy considerable magnitud de riqueza no producida, abortada por el abanico de medidas de desprotección, desamparo social y desindustrialización intencional, se le debe agregar el efecto pernicioso del mega endeudamiento externo, el cual se agrava día a día, y que ya insume aproximadamente la tercera parte del gasto público actual, en concepto de cuotas de deuda que vencen prácticamente mes a mes.
Según se difundió recientemente, la deuda externa argentina crece en una espiral creciente muy acentuada, en este momento a razón de 213 millones de dólares…¡por día!
Con ello, el daño económico perpetrado hasta ahora se puede estimar que roza los 250.000 millones de dólares, destrozados en prácticamente todos los sectores socio económicos argentinos, excepto los privilegiados de las oligarquías “del campo” (grandes terratenientes y mega grupos sojeros), la minería extractivista (no industrialista), las finanzas y los especuladores y fugadores de divisas, las energéticas (eléctricas, petroleras, gasíferas, y el gran negociado de las “renovables sesgadas, entre otros rubros del sector).
A toda esa friolera de destrucción económica, cabe agregar el efecto muy negativo de haber congelado o según el caso directamente destruido proyectos de elevado valor estratégico y tecnológico, por desguace o por desfinanciaciones de entes creadores de tecnología, con lo cual se abortan irracionalmente los respectivos importantes efectos multiplicadores que siempre son consecuencia de invertir en desarrollos tecnológicos propios. En eso cabe incluir, entre otros, al INTA, el INTI, el Plan Nuclear, ARSAT, INVAP, el CONICET, las Universidades Nacionales, etc.
Este muy negativo accionar económico – social, es continuador directo del “proceso” y del noventismo, solo que hoy es atendido por sus propios perpetradores y dueños de corporaciones que lucran medrando con la destrucción nacional, si bien se repiten varios operadores que ya habían dejado sus improntas nefastas en los años ‘90.
Abajo se detallan las bases de cálculo de este análisis.
Cuanto nos hizo perder del PBI el actual gobierno neoliberal – En millones de U$S
AÑO PROYECTADO REAL       DIFERENCIA
2015     616.857           616.857            –
2016     632.895           602.669      30.226
2017     649.350           619.872      29.478
2018     666.234           607.475      58.759
Diferencia total acumulada 118.463 (*)
Estimando un rango de (+) (-) 20 %, esa magnitud oscila entre 94.770 millones de dólares, y 142.556 millones de dólares, de riqueza destruida o abortada.
Bases de cálculo – PBI 2017 según Banco Mundial – Wikipedia –
Extrapolado a los restantes años, según tasas de variación del PBI, para valores reales.
2016 (-) 2,3 % // 2017 (+) 2,8 % // 2018 (-) 2 % (estimado)
Los valores proyectados parten de 2015, con un crecimiento mínimo estimado de 2,6 % anual.
Ese fue el crecimiento de 2015, en el marco de políticas económicas keynesianas.
La diferencia es el PBI perdido, a consecuencia del retorno del neoliberalismo.
A esa suma perdida, se le debe adicionar como otra negatividad, el endeudamiento externo nuevo, el cual con lo ya cobrado del mega crédito del FMI más la deuda a dolarizarse de las LEBACs, se está como mínimo en el orden de 130,000 (**) millones de dólares.
Con las salvedades dichas, sumando (*) + (**) el perjuicio ya perpetrado es estimado en 248.463 millones de dólares, que con la variación de (+) (-) 20 % de la variable (*) puede considerarse entre 224.770 millones de U$S y 272.156 millones de U$S; además del efecto negativo sobre los desarrollos tecnológicos. Y sobre todo los tremendos daños sociales, difíciles de cuantificar.

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Los genocidas financieros

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El genocidio financiero suele ser más letal que el genocidio “convencional”, definiendo a este último como el que utiliza la violencia física para masacrar poblaciones o grandes grupos de ellas, sea por cuestiones políticas, aberrantes concepciones geopolíticas, raciales, religiosas, etc.
El genocidio “convencional” causa inmediata repulsión por la extrema violencia física que lo caracteriza, y es muy difícil de ocultar a la opinión pública y al juicio de La Historia; lo que por lógica consecuencia implica una alta posibilidad de condenas a sus perpetradores, incluso cuando gozan de cierta protección mediática o las coberturas sutiles pero poderosas de los poderes establecidos.
Ejemplo de eso último (y no es el único), son las condenas judiciales de Iraq a Aznar, Blair y Bush (h), considerados los perpetradores del genocidio bélico que significó la invasión al citado país árabe asiático con sus secuelas de miles de muertes civiles y la devastación del país. No se puede desconocer que esa condena no tendrá efectos prácticos, pero el escrache queda, y el juicio de la historia objetiva también.
En cambio, los genocidas financieros, que empobrecen a millones de personas en forma brutal e inmisericorde, que hacen vegetar en la miseria abyecta a millones de excluidos de la selva financiera, causan o aceleran muertes por desnutrición, falta de atención sanitaria, por desamparo crónico (como pasa con los sin techo), y por desesperación que lleva a la depresión crónica y al suicidio; esos genocidas tienen un accionar silencioso y en muchos casos inicialmente imperceptible, por una sumatoria de motivos.
Esa sutilidad que hace pasar desapercibidos los efectos iniciales de las operaciones de genocidios financieros, obedece a diversas causas, entre ellas el tecnicismo de muchas de las medidas que las hacen poco visibles o inicialmente incomprensibles para mucha gente; la fuerte cobertura mediática que desvía la atención o las cubre con falsedades y distorsiones; las acciones de agentes de desinformación que operan desde múltiples frentes, etc.
Son los mismos que promueven la globalización salvaje, la misma que aspira a convertir en simples números desechables a la mayoría de la población, sobre todo la de los países excluidos del núcleo de las Potencias Atlantistas.
Son los que buscan y presionan de diversas formas, para desarmar totalmente el Estado del Bienestar, el mismo que fue el motor que produjo los llamados “treinta años gloriosos”, desde fines de la Segunda Guerra Mundial hasta mediados de los años ’70, durante los cuales se aplicaron políticas económicas keynesianas, que produjeron no solo crecimiento sino también desarrollo general con mejor distribución de la riqueza, en fenómenos a escala planetaria, que además como efecto colateral terminaron con casi todos los casos de colonialismo territorial en el mundo, con las positivas secuelas de procesos de independencia en África y Asia, así como retrocesos significativos en casos recalcitrantes de racismos institucionalizados, como los de EEUU, Sudáfrica y otros.
Los genocidas financieros son los que buscan la desaparición de los Estados nacionales, buscando la esclavización de las poblaciones a los dictados tiránicos de la élite financiera global, contando con las complicidades de las potencias atlantistas y sus socios menores.
Pero los genocidas financieros no tienen plazos concretos, tienen objetivos permanentes que avanzan si encuentran terreno propicio, previamente “ablandado” por sus operadores mediáticos y otros en las sombras (como los de ciertos “servicios” expertos en tareas de difamaciones y de instalación de falsedades y verdades a medias). Retroceden si se los enfrenta con coherencia, lo cual no significa que no vuelvan a intentar encaramarse al poder para perpetrar sus fines, mientras siguen con sus infames tareas de zapa.
La creación de condiciones propicias para instalar rígidos esquemas de genocidio financiero tiene diversas metodologías, pudiendo señalarse sin ser las únicas las siguientes: la compra de voluntades, la siembra de confusiones y descontentos, la instalación de pautas profundas de colonización cultural, las presiones económico – financieras y/o judiciales, y de última la violencia interna prefabricada, o si eso fallara, la agresión externa directa, como lo hicieron por caso en Iraq, Libia, en cierta forma Ucrania, como quisieron hacerlo en Irán, y ahora se estaría por desatar en Venezuela y Nicaragua.
Los genocidas financieros utilizan arteros métodos usando a personeros enquistados en los sistemas políticos, para desguazar los organismos regionales, que de haberse consolidado, fortalecerían a nuestras naciones y a nuestros pueblos.
En los países en los que se asientan y logran imponer sus nefastas políticas, destruyen sus industrias, sus sistemas educativos, sanitarios y previsionales, desguazan sus entes tecnológicos, y transforman sus fuerzas armadas en simples policías cuando no en esbirros al servicio del sistema financiero transnacional, previa cooptación de voluntades mediante prebendas y con un severo y a la vez sutil proceso de colonización cultural en grado superlativo, prácticamente a niveles de descerebramiento total, como se hizo con vastos sectores de clases medias y muchos cuadros de las FFAA y FFSS (*) en Argentina en los últimos 63 años, y sobre todo a partir del nefasto “proceso”, el cual utilizó a las propias fuerzas armadas como tropas de ocupación al servicio de los intereses antinacionales…¡pero eso si, con mucho himno y bandera!
Eso es lo que el patriota Dr. Julio Carlos González llama “patriotismo cromático y musical”, que se agota en los simbolismos careciendo de contenido.
Los genocidas financieros, desde Rivadavia en adelante, operaron constantemente, con claros picos de exacerbación de sus acciones en largos años de gobiernos reaccionarios –ultra conservadores en lo político y ultra liberales en lo económico-, con muy pocas y honrosas excepciones durante los pocos gobiernos de orientación Nacional que hemos tenido.
En esos períodos de excepción a las constantes liberales, como la época de Rosas, los gobiernos de Yrigoyen, de Perón, y de los Kirchner, y como lo intentó Frondizi; o no se tomó nueva deuda externa, o se canceló totalmente, o se disminuyeron sustancialmente los montos de deudas totales. Y a la historia real con datos sólidos –no la edulcorada historia al cuento del mitrismo y sus continuadores- podemos remitirnos para corroborar eso.
A partir del siniestro “proceso” (**) con la dupla Videla – Martínez De Hoz, se instaló el neoliberalismo en Argentina, con todas sus secuelas nefastas, continuando casi sin solución de continuidad desde 1976 a 2001, cuando eclosionó todo, agravándose a partir de la profundización de las “recetas” del FMI, el Banco Mundial y el Consenso de Washington en el menemato y el delarruato.
Con el macrismo, volvieron las mismas “recetas” en versiones recargadas, dispuestos claramente a llevarse todo por delante, y esta vez en rumbo acelerado a la disolución nacional, que era el objetivo de máxima en 2001 (no tuvieron tiempo y les estalló el modelo apátrida en las manos, ante la reacción popular).
El crédito descomunal pedido (rogado) al FMI es la excusa perfecta para aplicar sin misericordia alguna lo que resta para el desguace total, con el país inerme para resistir presiones y con buena parte de la población mentalmente anestesiada por el constante martillar de los medios adictos (casi todos), en operatorias ya desenmascaradas de fuertes acciones psicológicas y sociológicas muy estudiadas y perfeccionadas, para cooptar voluntades y manejar a gusto a la opinión pública, como se difundió en el sonado caso de Analytica Cambridge (del cual en Argentina casi nadie sabe nada del tema, por el cerco mediático).
En poco más de dos siglos de existencia, nunca estuvimos tan al borde de la hecatombe general, y en plena marcha hacia el abismo. Solo los estúpidos, o colonizados mentales en grado superlativo, o los muy mal pensados, pueden atribuir este desastre al infantil argumento de “la pesada herencia”.
(*) Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad.
(**) Proceso de Reorganización Nacional, nombre autoasignado al gobierno del golpe de Estado Neoliberal de 1976.

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Tierra arrasada, el verdadero objetivo

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Hoy ya no pueden seguir mintiendo con el cuento de “la pesada herencia” (que por cierto era la gran herencia un país desendeudado, en crecimiento, industrializado, con desarrollos tecnológicos importantes, con importantes obras públicas en ejecución, con una clara línea de acción geopolítica soberana, con desocupación a la baja, etc.); no, hoy se ve claramente que el desastre generalizado actual es directa consecuencia del accionar del actual gobierno, de crudo y apátrida corte neoliberal.
A todo eso, que no es poco por supuesto (malicia y dogmatismo neoliberal, encorsetando al país en un modelo que no solo nos queda muy chico, sino que es claramente nocivo), se le agregan dosis mayúsculas de impericia, improvisaciones y notorias faltas de coordinación entre la CEOcracia apátrida gobernante, en la cual cada uno evidencia actuar en función de los intereses de su grupo empresario, sin importarles nada el Interés Nacional; y peor aun, dando muestras claras de operar para forzar al como sea la disolución nacional.
Los déficits gemelos (presupuestario y de la Balanza Comercial), fueron provocados adrede, por un conjunto desenfrenado y desmadrado de irracionales medidas macroeconómicas, a saber:
El aumento exponencial del déficit presupuestario
 Abrupta anulación o reducciones drásticas de las retenciones a las exportaciones de soja y cereales; así como a las exportaciones de la minería.
 Bajas en los impuestos a autos importados de alta gama, al champagne, en el Impuesto Sobre los Bienes Personales, y en general, a los impuestos que gravan a los sectores socio – económicos de mayores ingresos.
 Modificaciones legales que permitieron a La Banca (básicamente extranjera) incrementar fuertemente sus utilidades, encareciendo todas las operatorias y promoviendo la timba financiera, de la cual la operatoria de las LEBACs es el más nocivo instrumento.
 Se llenó la administración pública de “ñoquis gourmet”, con parientes, amigos, amantes y allegados de los CEOcratas, todos con sueldos altísimos, incluso inventando cargos insólitos (como la Dirección Nacional de Movilidad en Bicicleta), mientras se echó brutalmente a científicos, personal técnico calificado y otros, como parte del desguace en perpetración del Estado Argentino.
Estas medidas, y varias otras más, provocaron un fuerte crecimiento del déficit presupuestario nacional, el cual con malicia o irracionalidad, se financió con deuda externa, en divisas. O sea transformaron deuda interna en pesos, a deuda externa en dólares.
El descomunal déficit de la Balanza de Pagos.
Entre muchas causas, intencionalmente perpetradas, cabe acotar.
 La apertura comercial indiscriminada, que nos convirtió no solo en importadores netos de cuantos bienes manufacturados existen (muchos de los cuales se fabrican o fabricaban en Argentina), sino también en importadores de alimentos, como manzanas y vinos chilenos, cerdos de Dinamarca y EEUU y un larguísimo etcétera.
 El aluvión de automotores importados, que pega fuertemente en la industria nacional y aumenta la sangría de divisas, incrementada por los cierres de autopartistas nacionales, lo que aumenta los porcentajes de insumos importados en los automotores producidos localmente.
 Las dificultades crecientes para exportar bienes industriales, a consecuencia de la sobrevaluación de nuestra moneda, conseguida en base a la creciente inflación que licuó los efectos de las abruptas devaluaciones, convertidas solo en negocios fáciles de los especuladores financieros, varios de ellos en el gobierno, tal como se señaló con precisión en casos de ejecutivos de Bancos y entes financieros extranjeros puestos a ministros y otros altos cargos.
 Las facilidades financieras de todo tipo para la fuga de divisas y operaciones financieras meramente especulativas; las “libertades” (libertinajes)  que permiten a los grandes exportadores no traer las divisas al país y eventualmente no volcarlas al sistema bancario argentino.
 El creciente saldo negativo del turismo internacional, por el doble efecto de las facilidades extremas para comprar divisas con ese y otros objetivos, además de los altísimos costos locales a consecuencia de la virtual dolarización de nuestra economía y de la imparable inflación que nos castiga.
El descomunal endeudamiento externo se utilizó para financiar los crecientes e imparables (dentro de este esquema dogmático neoliberal) déficits gemelos. En lo interno, se opera una gigantesca transferencia de recursos, no solo al exterior, sino interna a favor de la oligarquía tradicional y de las nuevas oligarquías
especuladoras, financieras, petroleras-gasíferas, mineras y otras.
Claramente se busca “domesticar” a los asalariados, en base a la
desocupación creciente y a la miseria que se instala en todas partes.
En lo geopolítico, un objetivo declarado es la pérdida total de soberanía, buscándose la resignación al rol de colonia dócil, para luego fragmentarnos territorial y políticamente como es el claro objetivo de los poderes globalizadores
transnacionales. En esto juegan fuertemente los factores de la colonización cultural extrema, que incluso llevan a que supuestos “patriotas” veteranos de guerra, retirados y proceseros varios, hayan apoyado y sigan apoyando estas tropelías en grado superlativo que se perpetran y profundizan día a día.
Más allá de la suma de desajustes e improvisaciones múltiples, de evidentes tironeos entre los distintos grupos de poder que cuentan con sus CEOs abulonados en diversos ministerios y otros sectores del Poder (incluyendo en el concepto a parte del Poder Legislativo, a sectores impresentables del Poder Judicial, así como a la –aparentemente- monolítica prensa adicta y/o subordinada, a dirigentes “opositores” tibios y gremialistas “suaves y amistosos”); más allá de groseros errores de cálculo y de gruesas falencias en los análisis estratégicos; pese a todo eso cabe afirmar que la CEOcracia neoliberal implementó un plan “exitoso”.
Es “exitoso” pues está cumpliendo su objetivo básico que es practicar a rajatabla y sin atisbo de misericordia, la política de tierra arrasada, con mayor ferocidad y destruyendo hasta los cimientos todo atisbo de desarrollo, dignidad nacional y justicia social, para reinstalar el feudalismo oligárquico campero del siglo XIX; y como objetivo de máxima, convirtiéndonos en un Estado inviable para luego perpetrar la disolución nacional.
El brutal plan de acciones destructivas abarca todas las áreas económicas, sociales y políticas, y sería excesivamente extenso mencionar todo lo que se está destruyendo, como una gigantesca topadora que arrasa con todo…o con casi todo,
Así es pues permite enriquecerse sin límites al centenar o poco más de familias de la “rancia” oligarquía vacuna-sojera; a sus pocas ramificaciones en las provincias; y sobre todo a los sectores concentrados manejados casi excluyentemente por capitales transnacionales, como las energéticas, la minería, los pools sojeros, los Bancos y financieras; y los especuladores e intermediarios de importaciones, fugas de divisas y otras actividades similares; por no mencionar actividades claramente ilegales como la droga, que parece estar en auge, como lo probarían sus personeros instalados en algunos municipios y posiblemente en cargos de mayores relevancias. 
Lo que están destruyendo es la Argentina Industrial, Tecnológica,
Socialmente Justa con preeminencia de clase media (hoy en franca extinción), con amplio acceso a la Instrucción Pública y con buena e incluso muy buena cobertura en Salud Pública, además con Dignidad Nacional y Proyección Geopolítica Internacional.
Dicho más claramente, nos llevan a los empujones a aquella Argentina semi feudal y colonia económica británica, que éramos desde la segunda mitad del siglo XIX, con muy pocos gobiernos posteriores que no se subordinaron e intentaron nuestra real independencia político – económica.
La miseria y la desocupación crecientes, aumentan la tensión social que no encuentra eco en algunas dirigencias no acordes a las crueles circunstancias actuales, pudiendo producirse estallidos sociales, que el gobierno neoliberal demuestra estar decidido a reprimir como sea.
Este plan económico que siguen aplicando a rajatabla, ahora con la
pretendida subordinación total a las genocidas directivas del FMI, es totalmente inviable, salvo que se acepte pasivamente la disolución nacional.
Ya no se trata de formalidades democráticas que esconden un régimen apátrida y represivo. Se trata de defender los Intereses Nacionales, gravemente afectados tras durísimos dos años y medio de destrucción sistemática.
No se puede seguir permitiendo pasivamente que sigan aplicando un plan económico que nos lleva al caos, la miseria y la destrucción total; mientras se apropian de nuestras riquezas y nos subordinan a los dictados de la Banca transnacional y las conveniencias de las potencias neocolonialistas y sus aliados menores.
Y no se trata de frases destituyentes ni mucho menos. El propio gobierno CEOcrático neoliberal está creando e incrementando las siniestras condiciones de ingobernabilidad total, en un marco de caos socio económico y de pérdida creciente y hoy casi total de todo atisbo de soberanía.

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Desastre energético

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Son dos criterios opuestos e irreconciliables. Para algunos, sin sentido alguno de patriotismo y carentes de toda sensibilidad social, el Sector Energético es un campo fértil para recoger cuantiosas ganancias, las que se potencian en un marco de política económica neoliberal, con un Estado ausente o peor aun manejado por los CEOS de las energéticas extranjeras y/o de la oligarquía “nacional”; eso en la ley de la selva en la que todo vale y en el que los poderosos oprimen al resto sin importarles.
En ese contexto –el actual en Argentina-, solo importa el cortoplacismo y el único objetivo de esas élites excluyentes es asegurar sus sobreutilidades. Por supuesto, para esas egoístas concepciones, los bienes y servicios del Sector Energético son simples mercancías y servicios transables, que suponen (o quieren hacer suponer) son iguales que cualquier otro.
En postura totalmente opuesta, los que pensamos y actuamos “en clave nacional”, sabemos que La Energía, en todas sus formas, es un insumo estratégico e insustituible, de primerísima importancia, motivo por el cual ninguna nación digna, con criterio de Grandeza Nacional, puede dejar al Sector Energético como esclavo de las maniobras y negociados de todo tipo, que al carecer de control, perpetran siempre “los mercados”, concepto ese que es un eufemismo que esconde el real factor de poder, que son las grandes corporaciones energéticas transnacionales, sus aliados / subordinados locales, y los mega poderes financieros mundiales, aliados estos al accionar neocolonialista de las potencias atlantistas y sus subordinados menores.
Simplificando, o La Energía la manejan los “privados” (eufemismo, pues dentro de ellos están también poderosas empresas estatales de las potencias neocolonialistas), buscando ganancias siderales sin oposición ni controles efectivos; o la maneja el Estado Nacional como herramienta del Desarrollo Nacional y del bienestar y progreso de la propia población.
Pero la cosa es mucho más grave en Argentina, no solo se trata del cortoplacismo en la visión, solo centrada en las ganancias inmediatas, que claramente demuestra la CEOcracia “virreynante”, con el “cónsul” de Shell mandando en Energía, y con los barones eléctricos y petroleros/gasíferos del
entorno macrista manejando todo poco menos que a sus antojos. Mucho peor, pues el desguace programado y ejecutado con la impudicia sobradora de los que se sienten todopoderosos y por encima de las normas legales vigentes para el resto de los argentinos, se está perpetrando no solo para hacernos retroceder un siglo y medio, llevándonos a los empujones, a los carpetazos, golpes de chequera, presiones mediáticas, y con el recurso extremo de la represión violenta y descarnada; no, lo que claramente buscan es transformarnos en una republiqueta ingobernable, que en lo energético estará atada a leoninos contratos con las ineficientes “renovables” eólicas y solares, y carecerá de la mínima base energética imprescindible para encarar cualquier proceso ulterior de desarrollo integral, desarticulando el país y haciéndolo padecer una crónica pobreza energética, de forma tal que la miseria generalizada y el desaliento les permita “ordeñar” sin oposición nuestras riquezas energéticas (que no son pocas), y como objetivo de máxima, que ese aquelarre de aberraciones energéticas sea otro factor que nos empuje a la disolución nacional.
Analicemos los pasos que con siniestra eficiencia antinacional se están perpetrando en rápida sucesión.
 Se repitió machaconamente la muletilla de “la crisis energética heredada”, lo cual es falso, pues no estábamos en crisis, las producciones de petróleo, gas y electricidad venían aumentando, y se habían comenzado varias importantes obras de generación (Atucha 3, las dos hidroeléctricas en el Río Santa Cruz, estaba planificado completar los ciclos combinados de las centrales Brigadier López, Almirante Brown, Ensenada de Barragán, Timbúes, Belgrano, Vuelta de Obligado; hubo una oferta concreta de Rusia para hacer Chihuido I desestimada por Macri bajo absurdos pretextos; las actividades en el mega yacimiento de Vaca Muerta estaban en crecimiento, etc.). Lo real es que los neoliberales necesitaban instalar el concepto falaz de crisis, para perpetrar las aberraciones tarifarias, las importaciones de gas al como sea, y todo el largo rosario de acciones negativas que ahora se constatan.
 Por dogmatismo neoliberal, o para consumar negociados al estilo de la autocondonación de deudas del Correo Argentino (que buscó hacer Macri “atendiendo de los dos lados del mostrador”, ahora buscan privatizar las centrales termoeléctricas recientemente construidas. Inversiones del Estado, beneficios para los amigos del poder.
 Disminuyeron las producciones de petróleo y gas, con lo cual se favorecen las importaciones, que no por casualidad masivamente favorecen a Shell y subsidiarias, más otras anglosajonas.
 Se frenó Atucha 3 bajo falsas excusas de “transparencia”, solo para cancelarla sin motivos valederos. El desguace del Sector Nuclear –orgullo tecnológico nacional- se ve claramente como uno de los muy perversos objetivos de este gobierno. La desarticulación de la Planta Industrial de Agua Pesada, otro de los grandes logros nucleares, ya fue anunciada con vergonzosa impudicia apátrida. De la misma forma, achicaron el presupuesto de la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) y el del INVAP, muy posiblemente buscando destruir el Proyecto CAREM, que llegó a ser el más avanzado del mundo en su tipo –Central Nuclear Modular- (en su momento paralizado desde los años ’80), cuando Jorge Lapeña dirigía la CNEA y asesoraba a Alfonsín.
 Se vuelven a permitir sin controles las exportaciones e importaciones de hidrocarburos, sin la obligación de liquidar las divisas dentro de nuestro país, con lo cual vuelven a consumar un vaciamiento de reservas tal como la perpetrada en los siniestros años ’90.
 Se fogonean contratos muy lesivos al Interés Nacional en lo referente a las “energías renovables”, bajo presiones de las transnacionales británicas del ecologismo fundamentalista. Los contratos son dolarizados e indexados, y con prioridad para la venta de energía sin importar el precio, además de exenciones impositivas y otras prerrogativas sin las que esas ineficientes energías no podrían competir.
 Se pretende basar el sistema eléctrico argentino en eólicas y solares, siendo que por sus características técnicas (intermitencias y otras) son inútiles como centrales de base; con lo cual –de concretarse- será caótico el Sistema Interconectado Nacional.
 Los tarifazos, de proporciones salvajes, a costa de la miseria de los sectores medios y bajos, del ahogo de pymes y minipymes, e incluso de empresas de gran magnitud, han provocado una brutal transferencia de ingresos, los que en el rubro eléctrico “casualmente” beneficiaron en un monto total (hasta ahora) estimado en 11.300 millones de pesos, a tres poderosos empresarios vinculados directamente al macrismo (Caputo, Mindlin, Lewis), entre otros amigos del poder. El pretexto es que los tarifazos son para financiar inversiones, lo que según analistas de conocida seriedad y solvencia técnica, es otra mentira monstruosa.
 La excusa de asignar valores internacionales a los combustibles, es otra falacia, pues los costos de producción en Argentina son mucho menores, y la mayor parte del petróleo y el gas que se consumen son de producción nacional. Eso se hace para asegurar utilidades desmesuradas a las petroleras y gasíferas, a costa de la miseria general.
 Impúdicamente se instala la pobreza energética, un concepto crítica y brillantemente expuesto por Federico Bernal, de OETEC.
 Se miente diciendo que en el mundo no existen subsidios a la energía, siendo que son usuales sobre todo en los países que cuidan sus poblaciones y sus mercados internos.
 El litio, que es el “combustible” de los automotores eléctricos del futuro cercano, tiene los mayores yacimientos en Argentina, Bolivia y Chile, lo cual reviste gran importancia estratégica. Pero en vez de realizar acciones mancomunadas entre las tres naciones, en nuestro país el Estado Nacional es el gran ausente, y la actividad es otro coto de caza de las transnacionales, con lo cual los beneficios para Argentina, en ese esquema de subordinación explícita, serán minúsculos, miserables.
 Mientras que con rapidez se hacen gasoductos para exportar a Chile, se margina a regiones y provincias argentinas, como en el caso de la cancelación del GASNEA dejando afuera a Misiones y Corrientes, ante la pasividad de las dirigencias y sectores académicos, empresariales, sindicales, etc., de ambas provincias.
El preocupante tema no se agota, mientras amplios sectores de las clases medias y pobres, siguen hipnotizados y anulados por los medios masivos mercenarios al servicio del desguace nacional; y la mayoría de “la familia militar” y sus prolongaciones de la fuerzas de seguridad, siguen encerrados en perimidos enfoques de los años ’70, ignorantes o desinformados de la actualidad, con lo cual se hacen cómplices y copartícipes del actual acentuado y rápido proceso de desguace nacional.

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