Carlos Andrés Ortiz

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

Los genocidas financieros

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El genocidio financiero suele ser más letal que el genocidio “convencional”, definiendo a este último como el que utiliza la violencia física para masacrar poblaciones o grandes grupos de ellas, sea por cuestiones políticas, aberrantes concepciones geopolíticas, raciales, religiosas, etc.
El genocidio “convencional” causa inmediata repulsión por la extrema violencia física que lo caracteriza, y es muy difícil de ocultar a la opinión pública y al juicio de La Historia; lo que por lógica consecuencia implica una alta posibilidad de condenas a sus perpetradores, incluso cuando gozan de cierta protección mediática o las coberturas sutiles pero poderosas de los poderes establecidos.
Ejemplo de eso último (y no es el único), son las condenas judiciales de Iraq a Aznar, Blair y Bush (h), considerados los perpetradores del genocidio bélico que significó la invasión al citado país árabe asiático con sus secuelas de miles de muertes civiles y la devastación del país. No se puede desconocer que esa condena no tendrá efectos prácticos, pero el escrache queda, y el juicio de la historia objetiva también.
En cambio, los genocidas financieros, que empobrecen a millones de personas en forma brutal e inmisericorde, que hacen vegetar en la miseria abyecta a millones de excluidos de la selva financiera, causan o aceleran muertes por desnutrición, falta de atención sanitaria, por desamparo crónico (como pasa con los sin techo), y por desesperación que lleva a la depresión crónica y al suicidio; esos genocidas tienen un accionar silencioso y en muchos casos inicialmente imperceptible, por una sumatoria de motivos.
Esa sutilidad que hace pasar desapercibidos los efectos iniciales de las operaciones de genocidios financieros, obedece a diversas causas, entre ellas el tecnicismo de muchas de las medidas que las hacen poco visibles o inicialmente incomprensibles para mucha gente; la fuerte cobertura mediática que desvía la atención o las cubre con falsedades y distorsiones; las acciones de agentes de desinformación que operan desde múltiples frentes, etc.
Son los mismos que promueven la globalización salvaje, la misma que aspira a convertir en simples números desechables a la mayoría de la población, sobre todo la de los países excluidos del núcleo de las Potencias Atlantistas.
Son los que buscan y presionan de diversas formas, para desarmar totalmente el Estado del Bienestar, el mismo que fue el motor que produjo los llamados “treinta años gloriosos”, desde fines de la Segunda Guerra Mundial hasta mediados de los años ’70, durante los cuales se aplicaron políticas económicas keynesianas, que produjeron no solo crecimiento sino también desarrollo general con mejor distribución de la riqueza, en fenómenos a escala planetaria, que además como efecto colateral terminaron con casi todos los casos de colonialismo territorial en el mundo, con las positivas secuelas de procesos de independencia en África y Asia, así como retrocesos significativos en casos recalcitrantes de racismos institucionalizados, como los de EEUU, Sudáfrica y otros.
Los genocidas financieros son los que buscan la desaparición de los Estados nacionales, buscando la esclavización de las poblaciones a los dictados tiránicos de la élite financiera global, contando con las complicidades de las potencias atlantistas y sus socios menores.
Pero los genocidas financieros no tienen plazos concretos, tienen objetivos permanentes que avanzan si encuentran terreno propicio, previamente “ablandado” por sus operadores mediáticos y otros en las sombras (como los de ciertos “servicios” expertos en tareas de difamaciones y de instalación de falsedades y verdades a medias). Retroceden si se los enfrenta con coherencia, lo cual no significa que no vuelvan a intentar encaramarse al poder para perpetrar sus fines, mientras siguen con sus infames tareas de zapa.
La creación de condiciones propicias para instalar rígidos esquemas de genocidio financiero tiene diversas metodologías, pudiendo señalarse sin ser las únicas las siguientes: la compra de voluntades, la siembra de confusiones y descontentos, la instalación de pautas profundas de colonización cultural, las presiones económico – financieras y/o judiciales, y de última la violencia interna prefabricada, o si eso fallara, la agresión externa directa, como lo hicieron por caso en Iraq, Libia, en cierta forma Ucrania, como quisieron hacerlo en Irán, y ahora se estaría por desatar en Venezuela y Nicaragua.
Los genocidas financieros utilizan arteros métodos usando a personeros enquistados en los sistemas políticos, para desguazar los organismos regionales, que de haberse consolidado, fortalecerían a nuestras naciones y a nuestros pueblos.
En los países en los que se asientan y logran imponer sus nefastas políticas, destruyen sus industrias, sus sistemas educativos, sanitarios y previsionales, desguazan sus entes tecnológicos, y transforman sus fuerzas armadas en simples policías cuando no en esbirros al servicio del sistema financiero transnacional, previa cooptación de voluntades mediante prebendas y con un severo y a la vez sutil proceso de colonización cultural en grado superlativo, prácticamente a niveles de descerebramiento total, como se hizo con vastos sectores de clases medias y muchos cuadros de las FFAA y FFSS (*) en Argentina en los últimos 63 años, y sobre todo a partir del nefasto “proceso”, el cual utilizó a las propias fuerzas armadas como tropas de ocupación al servicio de los intereses antinacionales…¡pero eso si, con mucho himno y bandera!
Eso es lo que el patriota Dr. Julio Carlos González llama “patriotismo cromático y musical”, que se agota en los simbolismos careciendo de contenido.
Los genocidas financieros, desde Rivadavia en adelante, operaron constantemente, con claros picos de exacerbación de sus acciones en largos años de gobiernos reaccionarios –ultra conservadores en lo político y ultra liberales en lo económico-, con muy pocas y honrosas excepciones durante los pocos gobiernos de orientación Nacional que hemos tenido.
En esos períodos de excepción a las constantes liberales, como la época de Rosas, los gobiernos de Yrigoyen, de Perón, y de los Kirchner, y como lo intentó Frondizi; o no se tomó nueva deuda externa, o se canceló totalmente, o se disminuyeron sustancialmente los montos de deudas totales. Y a la historia real con datos sólidos –no la edulcorada historia al cuento del mitrismo y sus continuadores- podemos remitirnos para corroborar eso.
A partir del siniestro “proceso” (**) con la dupla Videla – Martínez De Hoz, se instaló el neoliberalismo en Argentina, con todas sus secuelas nefastas, continuando casi sin solución de continuidad desde 1976 a 2001, cuando eclosionó todo, agravándose a partir de la profundización de las “recetas” del FMI, el Banco Mundial y el Consenso de Washington en el menemato y el delarruato.
Con el macrismo, volvieron las mismas “recetas” en versiones recargadas, dispuestos claramente a llevarse todo por delante, y esta vez en rumbo acelerado a la disolución nacional, que era el objetivo de máxima en 2001 (no tuvieron tiempo y les estalló el modelo apátrida en las manos, ante la reacción popular).
El crédito descomunal pedido (rogado) al FMI es la excusa perfecta para aplicar sin misericordia alguna lo que resta para el desguace total, con el país inerme para resistir presiones y con buena parte de la población mentalmente anestesiada por el constante martillar de los medios adictos (casi todos), en operatorias ya desenmascaradas de fuertes acciones psicológicas y sociológicas muy estudiadas y perfeccionadas, para cooptar voluntades y manejar a gusto a la opinión pública, como se difundió en el sonado caso de Analytica Cambridge (del cual en Argentina casi nadie sabe nada del tema, por el cerco mediático).
En poco más de dos siglos de existencia, nunca estuvimos tan al borde de la hecatombe general, y en plena marcha hacia el abismo. Solo los estúpidos, o colonizados mentales en grado superlativo, o los muy mal pensados, pueden atribuir este desastre al infantil argumento de “la pesada herencia”.
(*) Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad.
(**) Proceso de Reorganización Nacional, nombre autoasignado al gobierno del golpe de Estado Neoliberal de 1976.

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Tierra arrasada, el verdadero objetivo

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Hoy ya no pueden seguir mintiendo con el cuento de “la pesada herencia” (que por cierto era la gran herencia un país desendeudado, en crecimiento, industrializado, con desarrollos tecnológicos importantes, con importantes obras públicas en ejecución, con una clara línea de acción geopolítica soberana, con desocupación a la baja, etc.); no, hoy se ve claramente que el desastre generalizado actual es directa consecuencia del accionar del actual gobierno, de crudo y apátrida corte neoliberal.
A todo eso, que no es poco por supuesto (malicia y dogmatismo neoliberal, encorsetando al país en un modelo que no solo nos queda muy chico, sino que es claramente nocivo), se le agregan dosis mayúsculas de impericia, improvisaciones y notorias faltas de coordinación entre la CEOcracia apátrida gobernante, en la cual cada uno evidencia actuar en función de los intereses de su grupo empresario, sin importarles nada el Interés Nacional; y peor aun, dando muestras claras de operar para forzar al como sea la disolución nacional.
Los déficits gemelos (presupuestario y de la Balanza Comercial), fueron provocados adrede, por un conjunto desenfrenado y desmadrado de irracionales medidas macroeconómicas, a saber:
El aumento exponencial del déficit presupuestario
 Abrupta anulación o reducciones drásticas de las retenciones a las exportaciones de soja y cereales; así como a las exportaciones de la minería.
 Bajas en los impuestos a autos importados de alta gama, al champagne, en el Impuesto Sobre los Bienes Personales, y en general, a los impuestos que gravan a los sectores socio – económicos de mayores ingresos.
 Modificaciones legales que permitieron a La Banca (básicamente extranjera) incrementar fuertemente sus utilidades, encareciendo todas las operatorias y promoviendo la timba financiera, de la cual la operatoria de las LEBACs es el más nocivo instrumento.
 Se llenó la administración pública de “ñoquis gourmet”, con parientes, amigos, amantes y allegados de los CEOcratas, todos con sueldos altísimos, incluso inventando cargos insólitos (como la Dirección Nacional de Movilidad en Bicicleta), mientras se echó brutalmente a científicos, personal técnico calificado y otros, como parte del desguace en perpetración del Estado Argentino.
Estas medidas, y varias otras más, provocaron un fuerte crecimiento del déficit presupuestario nacional, el cual con malicia o irracionalidad, se financió con deuda externa, en divisas. O sea transformaron deuda interna en pesos, a deuda externa en dólares.
El descomunal déficit de la Balanza de Pagos.
Entre muchas causas, intencionalmente perpetradas, cabe acotar.
 La apertura comercial indiscriminada, que nos convirtió no solo en importadores netos de cuantos bienes manufacturados existen (muchos de los cuales se fabrican o fabricaban en Argentina), sino también en importadores de alimentos, como manzanas y vinos chilenos, cerdos de Dinamarca y EEUU y un larguísimo etcétera.
 El aluvión de automotores importados, que pega fuertemente en la industria nacional y aumenta la sangría de divisas, incrementada por los cierres de autopartistas nacionales, lo que aumenta los porcentajes de insumos importados en los automotores producidos localmente.
 Las dificultades crecientes para exportar bienes industriales, a consecuencia de la sobrevaluación de nuestra moneda, conseguida en base a la creciente inflación que licuó los efectos de las abruptas devaluaciones, convertidas solo en negocios fáciles de los especuladores financieros, varios de ellos en el gobierno, tal como se señaló con precisión en casos de ejecutivos de Bancos y entes financieros extranjeros puestos a ministros y otros altos cargos.
 Las facilidades financieras de todo tipo para la fuga de divisas y operaciones financieras meramente especulativas; las “libertades” (libertinajes)  que permiten a los grandes exportadores no traer las divisas al país y eventualmente no volcarlas al sistema bancario argentino.
 El creciente saldo negativo del turismo internacional, por el doble efecto de las facilidades extremas para comprar divisas con ese y otros objetivos, además de los altísimos costos locales a consecuencia de la virtual dolarización de nuestra economía y de la imparable inflación que nos castiga.
El descomunal endeudamiento externo se utilizó para financiar los crecientes e imparables (dentro de este esquema dogmático neoliberal) déficits gemelos. En lo interno, se opera una gigantesca transferencia de recursos, no solo al exterior, sino interna a favor de la oligarquía tradicional y de las nuevas oligarquías
especuladoras, financieras, petroleras-gasíferas, mineras y otras.
Claramente se busca “domesticar” a los asalariados, en base a la
desocupación creciente y a la miseria que se instala en todas partes.
En lo geopolítico, un objetivo declarado es la pérdida total de soberanía, buscándose la resignación al rol de colonia dócil, para luego fragmentarnos territorial y políticamente como es el claro objetivo de los poderes globalizadores
transnacionales. En esto juegan fuertemente los factores de la colonización cultural extrema, que incluso llevan a que supuestos “patriotas” veteranos de guerra, retirados y proceseros varios, hayan apoyado y sigan apoyando estas tropelías en grado superlativo que se perpetran y profundizan día a día.
Más allá de la suma de desajustes e improvisaciones múltiples, de evidentes tironeos entre los distintos grupos de poder que cuentan con sus CEOs abulonados en diversos ministerios y otros sectores del Poder (incluyendo en el concepto a parte del Poder Legislativo, a sectores impresentables del Poder Judicial, así como a la –aparentemente- monolítica prensa adicta y/o subordinada, a dirigentes “opositores” tibios y gremialistas “suaves y amistosos”); más allá de groseros errores de cálculo y de gruesas falencias en los análisis estratégicos; pese a todo eso cabe afirmar que la CEOcracia neoliberal implementó un plan “exitoso”.
Es “exitoso” pues está cumpliendo su objetivo básico que es practicar a rajatabla y sin atisbo de misericordia, la política de tierra arrasada, con mayor ferocidad y destruyendo hasta los cimientos todo atisbo de desarrollo, dignidad nacional y justicia social, para reinstalar el feudalismo oligárquico campero del siglo XIX; y como objetivo de máxima, convirtiéndonos en un Estado inviable para luego perpetrar la disolución nacional.
El brutal plan de acciones destructivas abarca todas las áreas económicas, sociales y políticas, y sería excesivamente extenso mencionar todo lo que se está destruyendo, como una gigantesca topadora que arrasa con todo…o con casi todo,
Así es pues permite enriquecerse sin límites al centenar o poco más de familias de la “rancia” oligarquía vacuna-sojera; a sus pocas ramificaciones en las provincias; y sobre todo a los sectores concentrados manejados casi excluyentemente por capitales transnacionales, como las energéticas, la minería, los pools sojeros, los Bancos y financieras; y los especuladores e intermediarios de importaciones, fugas de divisas y otras actividades similares; por no mencionar actividades claramente ilegales como la droga, que parece estar en auge, como lo probarían sus personeros instalados en algunos municipios y posiblemente en cargos de mayores relevancias. 
Lo que están destruyendo es la Argentina Industrial, Tecnológica,
Socialmente Justa con preeminencia de clase media (hoy en franca extinción), con amplio acceso a la Instrucción Pública y con buena e incluso muy buena cobertura en Salud Pública, además con Dignidad Nacional y Proyección Geopolítica Internacional.
Dicho más claramente, nos llevan a los empujones a aquella Argentina semi feudal y colonia económica británica, que éramos desde la segunda mitad del siglo XIX, con muy pocos gobiernos posteriores que no se subordinaron e intentaron nuestra real independencia político – económica.
La miseria y la desocupación crecientes, aumentan la tensión social que no encuentra eco en algunas dirigencias no acordes a las crueles circunstancias actuales, pudiendo producirse estallidos sociales, que el gobierno neoliberal demuestra estar decidido a reprimir como sea.
Este plan económico que siguen aplicando a rajatabla, ahora con la
pretendida subordinación total a las genocidas directivas del FMI, es totalmente inviable, salvo que se acepte pasivamente la disolución nacional.
Ya no se trata de formalidades democráticas que esconden un régimen apátrida y represivo. Se trata de defender los Intereses Nacionales, gravemente afectados tras durísimos dos años y medio de destrucción sistemática.
No se puede seguir permitiendo pasivamente que sigan aplicando un plan económico que nos lleva al caos, la miseria y la destrucción total; mientras se apropian de nuestras riquezas y nos subordinan a los dictados de la Banca transnacional y las conveniencias de las potencias neocolonialistas y sus aliados menores.
Y no se trata de frases destituyentes ni mucho menos. El propio gobierno CEOcrático neoliberal está creando e incrementando las siniestras condiciones de ingobernabilidad total, en un marco de caos socio económico y de pérdida creciente y hoy casi total de todo atisbo de soberanía.

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Desastre energético

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Son dos criterios opuestos e irreconciliables. Para algunos, sin sentido alguno de patriotismo y carentes de toda sensibilidad social, el Sector Energético es un campo fértil para recoger cuantiosas ganancias, las que se potencian en un marco de política económica neoliberal, con un Estado ausente o peor aun manejado por los CEOS de las energéticas extranjeras y/o de la oligarquía “nacional”; eso en la ley de la selva en la que todo vale y en el que los poderosos oprimen al resto sin importarles.
En ese contexto –el actual en Argentina-, solo importa el cortoplacismo y el único objetivo de esas élites excluyentes es asegurar sus sobreutilidades. Por supuesto, para esas egoístas concepciones, los bienes y servicios del Sector Energético son simples mercancías y servicios transables, que suponen (o quieren hacer suponer) son iguales que cualquier otro.
En postura totalmente opuesta, los que pensamos y actuamos “en clave nacional”, sabemos que La Energía, en todas sus formas, es un insumo estratégico e insustituible, de primerísima importancia, motivo por el cual ninguna nación digna, con criterio de Grandeza Nacional, puede dejar al Sector Energético como esclavo de las maniobras y negociados de todo tipo, que al carecer de control, perpetran siempre “los mercados”, concepto ese que es un eufemismo que esconde el real factor de poder, que son las grandes corporaciones energéticas transnacionales, sus aliados / subordinados locales, y los mega poderes financieros mundiales, aliados estos al accionar neocolonialista de las potencias atlantistas y sus subordinados menores.
Simplificando, o La Energía la manejan los “privados” (eufemismo, pues dentro de ellos están también poderosas empresas estatales de las potencias neocolonialistas), buscando ganancias siderales sin oposición ni controles efectivos; o la maneja el Estado Nacional como herramienta del Desarrollo Nacional y del bienestar y progreso de la propia población.
Pero la cosa es mucho más grave en Argentina, no solo se trata del cortoplacismo en la visión, solo centrada en las ganancias inmediatas, que claramente demuestra la CEOcracia “virreynante”, con el “cónsul” de Shell mandando en Energía, y con los barones eléctricos y petroleros/gasíferos del
entorno macrista manejando todo poco menos que a sus antojos. Mucho peor, pues el desguace programado y ejecutado con la impudicia sobradora de los que se sienten todopoderosos y por encima de las normas legales vigentes para el resto de los argentinos, se está perpetrando no solo para hacernos retroceder un siglo y medio, llevándonos a los empujones, a los carpetazos, golpes de chequera, presiones mediáticas, y con el recurso extremo de la represión violenta y descarnada; no, lo que claramente buscan es transformarnos en una republiqueta ingobernable, que en lo energético estará atada a leoninos contratos con las ineficientes “renovables” eólicas y solares, y carecerá de la mínima base energética imprescindible para encarar cualquier proceso ulterior de desarrollo integral, desarticulando el país y haciéndolo padecer una crónica pobreza energética, de forma tal que la miseria generalizada y el desaliento les permita “ordeñar” sin oposición nuestras riquezas energéticas (que no son pocas), y como objetivo de máxima, que ese aquelarre de aberraciones energéticas sea otro factor que nos empuje a la disolución nacional.
Analicemos los pasos que con siniestra eficiencia antinacional se están perpetrando en rápida sucesión.
 Se repitió machaconamente la muletilla de “la crisis energética heredada”, lo cual es falso, pues no estábamos en crisis, las producciones de petróleo, gas y electricidad venían aumentando, y se habían comenzado varias importantes obras de generación (Atucha 3, las dos hidroeléctricas en el Río Santa Cruz, estaba planificado completar los ciclos combinados de las centrales Brigadier López, Almirante Brown, Ensenada de Barragán, Timbúes, Belgrano, Vuelta de Obligado; hubo una oferta concreta de Rusia para hacer Chihuido I desestimada por Macri bajo absurdos pretextos; las actividades en el mega yacimiento de Vaca Muerta estaban en crecimiento, etc.). Lo real es que los neoliberales necesitaban instalar el concepto falaz de crisis, para perpetrar las aberraciones tarifarias, las importaciones de gas al como sea, y todo el largo rosario de acciones negativas que ahora se constatan.
 Por dogmatismo neoliberal, o para consumar negociados al estilo de la autocondonación de deudas del Correo Argentino (que buscó hacer Macri “atendiendo de los dos lados del mostrador”, ahora buscan privatizar las centrales termoeléctricas recientemente construidas. Inversiones del Estado, beneficios para los amigos del poder.
 Disminuyeron las producciones de petróleo y gas, con lo cual se favorecen las importaciones, que no por casualidad masivamente favorecen a Shell y subsidiarias, más otras anglosajonas.
 Se frenó Atucha 3 bajo falsas excusas de “transparencia”, solo para cancelarla sin motivos valederos. El desguace del Sector Nuclear –orgullo tecnológico nacional- se ve claramente como uno de los muy perversos objetivos de este gobierno. La desarticulación de la Planta Industrial de Agua Pesada, otro de los grandes logros nucleares, ya fue anunciada con vergonzosa impudicia apátrida. De la misma forma, achicaron el presupuesto de la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) y el del INVAP, muy posiblemente buscando destruir el Proyecto CAREM, que llegó a ser el más avanzado del mundo en su tipo –Central Nuclear Modular- (en su momento paralizado desde los años ’80), cuando Jorge Lapeña dirigía la CNEA y asesoraba a Alfonsín.
 Se vuelven a permitir sin controles las exportaciones e importaciones de hidrocarburos, sin la obligación de liquidar las divisas dentro de nuestro país, con lo cual vuelven a consumar un vaciamiento de reservas tal como la perpetrada en los siniestros años ’90.
 Se fogonean contratos muy lesivos al Interés Nacional en lo referente a las “energías renovables”, bajo presiones de las transnacionales británicas del ecologismo fundamentalista. Los contratos son dolarizados e indexados, y con prioridad para la venta de energía sin importar el precio, además de exenciones impositivas y otras prerrogativas sin las que esas ineficientes energías no podrían competir.
 Se pretende basar el sistema eléctrico argentino en eólicas y solares, siendo que por sus características técnicas (intermitencias y otras) son inútiles como centrales de base; con lo cual –de concretarse- será caótico el Sistema Interconectado Nacional.
 Los tarifazos, de proporciones salvajes, a costa de la miseria de los sectores medios y bajos, del ahogo de pymes y minipymes, e incluso de empresas de gran magnitud, han provocado una brutal transferencia de ingresos, los que en el rubro eléctrico “casualmente” beneficiaron en un monto total (hasta ahora) estimado en 11.300 millones de pesos, a tres poderosos empresarios vinculados directamente al macrismo (Caputo, Mindlin, Lewis), entre otros amigos del poder. El pretexto es que los tarifazos son para financiar inversiones, lo que según analistas de conocida seriedad y solvencia técnica, es otra mentira monstruosa.
 La excusa de asignar valores internacionales a los combustibles, es otra falacia, pues los costos de producción en Argentina son mucho menores, y la mayor parte del petróleo y el gas que se consumen son de producción nacional. Eso se hace para asegurar utilidades desmesuradas a las petroleras y gasíferas, a costa de la miseria general.
 Impúdicamente se instala la pobreza energética, un concepto crítica y brillantemente expuesto por Federico Bernal, de OETEC.
 Se miente diciendo que en el mundo no existen subsidios a la energía, siendo que son usuales sobre todo en los países que cuidan sus poblaciones y sus mercados internos.
 El litio, que es el “combustible” de los automotores eléctricos del futuro cercano, tiene los mayores yacimientos en Argentina, Bolivia y Chile, lo cual reviste gran importancia estratégica. Pero en vez de realizar acciones mancomunadas entre las tres naciones, en nuestro país el Estado Nacional es el gran ausente, y la actividad es otro coto de caza de las transnacionales, con lo cual los beneficios para Argentina, en ese esquema de subordinación explícita, serán minúsculos, miserables.
 Mientras que con rapidez se hacen gasoductos para exportar a Chile, se margina a regiones y provincias argentinas, como en el caso de la cancelación del GASNEA dejando afuera a Misiones y Corrientes, ante la pasividad de las dirigencias y sectores académicos, empresariales, sindicales, etc., de ambas provincias.
El preocupante tema no se agota, mientras amplios sectores de las clases medias y pobres, siguen hipnotizados y anulados por los medios masivos mercenarios al servicio del desguace nacional; y la mayoría de “la familia militar” y sus prolongaciones de la fuerzas de seguridad, siguen encerrados en perimidos enfoques de los años ’70, ignorantes o desinformados de la actualidad, con lo cual se hacen cómplices y copartícipes del actual acentuado y rápido proceso de desguace nacional.

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Con premeditación y alevosía

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Este caos apenas maquillado con “operetas” de prensa que cada vez tienen menor credibilidad, este contexto de extrema debilidad económica, financiera, desmadre extremadamente negativo de todo el contexto social, y de derrota geopolítica autoasumida carente de todo atisbo de soberanía y de dignidad nacional, todo esto no se debe a “errores operativos”, a “deficiencias del plan económico”, ni a “improvisación o falta de experiencia política”, del actual (des)gobierno CEOcrático neoliberal, el cual por definición es apátrida y socialmente no solo insensible, sino cargado de perversidad.
Esto, más allá de las numerosas desprolijidades y contramarchas, de idas y vueltas propias de improvisados puestos en falsos trajes de estadistas, claramente responde a un plan sistemático de brutal transferencia de riquezas del común de la gente a la vieja oligarquía campera, y a sus aliados de las “nuevas oligarquías” de las finanzas, intermediarios e importadores varios, mineras, petroleras y los magnates de los medios concentrados; estos últimos con sus múltiples operadores multifuncionales. Como aliados “menores”, con suculentas tajadas o con migajas del festival del desguace nacional, están las proto oligarquías alineadas u obsecuentes del poder mayor, que “militan” desde los otros dos poderes del Estado, cúpulas políticas, sindicales, de retirados proceseros de las FFAA y FFSS, y eclesiásticas (no solo católicas); afines al o domesticadas por el poder real.
Repitámoslo, es de manual prefabricar una crisis descomunal, para en su contexto caótico, imponer medidas brutales, draconianas, inhumanas y antinacionales.
Buscan concentrar la riqueza en muy pocas manos, facilitando las operaciones de fugas a paraísos fiscales (tema en el cual el presidente y varios o todos sus ministros aparecen como verdaderos expertos muy entrenados); operan para bajar los salarios reales por debajo del mínimo de subsistencia, a la vez que promueven la desocupación creciente y masiva para “domesticar” voluntades e instalar la apatía general que impida toda reacción; accionan para desindustrializarnos aceleradamente para llevarnos a los empujones a la colonia económica primarizada que fuimos en la segunda mitad del siglo XIX; entregan soberanía en todos los frentes, con total alevosía y desparpajo, en medio del caos general que prefabricaron; y en los hechos se burlas abiertamente del común de la gente, con afirmaciones insólitas, como “vamos a la pobreza cero”, “las tarifas son bajas”, “los incrementos de tarifas son para favorecer a los más humildes” y otras frases aberrantes por el estilo.
La crisis la prefabricaron con múltiples acciones, perpetradas con
premeditación y alevosía, a saber:
 Eliminaron las retenciones “al campo” (a la oligarquía campera exportadora) y a las mineras, con lo cual privaron al Estado de enormes ingresos.
 Permiten que las divisas resultantes de esas exportaciones no ingresen al país, liquidándose afuera.
 Eliminaron todas las trabas para permitir la fuga de divisas, sin control alguno.
 Abrieron irracionalmente las fronteras a las importaciones, con lo cual provocaron un enorme déficit del comercio exterior, a la vez que causan la brutal desindustrialización, con sus consecuencias de desocupación masiva y creciente, además de la desjerarquización de nuestro PBI, primarizándolo.
 Nos endeudaron sin ninguna necesidad, desmesuradamente y a tasas muy altas, solo para fugar divisas y otras acciones de especulaciones financieras, dejando como consecuencia un altísimo costo en intereses de la nueva e irracional deuda externa.
 Echan trabajadores calificados de hospitales públicos, de entes tecnológicos como ARSAT, SENASA, INTI, INTA, etc., cierran escuelas e institutos docentes de capacitación, instrumentan despidos masivos en YPF, en Río Turbio (carbón y usina carbonífera), en Atucha III y el Sector Nuclear, etc., mientras nombran a “su gente” en cargos inventados e incluso insólitos (como la Directora de Movilidad en Bicicleta), con sueldos altísimos, y beneficiando aparientes, otros allegados varios y “militantes chics” (de “gente bien”…oligarca), gastando igual o más que antes en sueldos, pero ahora en “directivos” de dudosa o nula capacidad demostrable.
 Copiando a las operaciones financieras de los años ’90, con los mismos perpetradores en su momento acusados ante La Justicia (y con nunca demostradas inocencias), entre otras aberraciones implementaron la descomunal operatoria de las LEBACs (bonos del tesoro), a tasas siderales, armando una bomba de tiempo financiera que seguramente se terminará cubriendo con mucha más deuda externa.
 Armaron esquemas leoninos perjudiciales para El Estado y los usuarios, en el tema de las “energías renovables”, con las complicidades de ONGs
transnacionales y petroleras ídem (léase Greenpeace, Shell y otras), con sus operadores puestos como funcionarios. Tarifas dolarizadas e indexadas, con exenciones de impuestos y “libertad” para importar equipos, con preferencias para vender la energía de muy mala calidad y altos costos que producirán.
 Arman hasta los dientes a las fuerzas de seguridad, entrenándolas para reprimir incluso con ferocidad de psicópatas a obreros, maestros, médicos y enfermeras, ¡e incluso a jubilados y a menores de edad!, para lo cual contrataron entrenadores extranjeros. Buscan reducir a las ya escuálidas fuerzas armadas al simple rol policíaco, seguramente para sumarlas a las tareas represivas, para lo cual cuentan con las complicidades de retirados de mentalidades proceseras, a los cuales no parece hacerles asco buscar los indultos al como sea, aun a costa de la soberanía y del riesgo certero de disolución nacional al que nos llevan aceleradamente los personeros del neoliberalismo salvaje.
 Indujeron a muchas provincias a endeudarse en dólares, a la vez que presionan para eliminar los impuestos provinciales y municipales, mientras que la coparticipación se achica y retacea a todo el resto, en beneficio de Capital Federal y Buenos Aires. Todo eso busca volver a crear el concepto de “provincias inviables”, como pretexto y antesala de la disolución nacional, lo cual ya fue anticipado por algunos voceros agresivos y muy “desinhibidos”.
En todo ese contexto, claramente se buscó llegar a la “necesidad” de volver a subordinarnos al FMI, con sus consabidas presiones ultra recesivas, para que la destrucción socio – económica que busca el actual gobierno, tenga el aval internacional de los poderes financieros transnacionales y de las potencias neocolonialistas y sus socios. Verdaderamente siniestro.
Argentina está hoy intoxicada con veneno neoliberal. Un envenenado no se cura con más veneno. Se cura con un antídoto. Y el antídoto es aplicar medidas totalmente opuestas al neoliberalismo, o sea el mismo tipo de medidas de Capitalismo de Estado u otras similares, con un Estado activo jugando a favor de los Intereses Nacionales. Es exactamente, con las particularidades de cada país, lo que aplicaron para desarrollarse todas las potencias económicas actuales.
Pero para aplicar esas medidas se necesitan patriotas, no meros personeros de los intereses antinacionales, como ocurre con la CEOcracia hoy entronizada en el poder, al cual llegaron con engaños y por el accionar del periodismo de guerra.

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Burlándose de la soberanía

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Agregándose a la sumatoria de hechos infames, ahora se supo que se firmó un acuerdo de patrullaje conjunto en el Atlántico Sur con Gran Bretaña. Esa vil acción de nuestra actual cancillería, implica claramente el reconocimiento de soberanía británica en nuestras usurpadas Islas Malvinas (además de las Georgias del Sur y Sandwich del Sur).
Acorde a la metodología usual del neoliberalismo, fabricante serial de crisis en cuyos marcos de desconcierto y generalizada desazón impone las peores medidas socio económicas y geopolíticas; con ese accionar las aberraciones se perpetran en conjuntos de abigarrados paquetes de temas diversos, todos brutales y de tópicos variados. De esa forma, eventualmente el escaso periodismo crítico que sigue existiendo, y el arco opositor (o pseudo opositor, en varios casos), apenas tiene tiempo y espacio para oponerse o criticar a una o dos de esa media docena o más de medidas perpetradas todas a la vez, cosa que la mayoría pase desapercibida o poco menos. Es lo que perpetran ahora.
Una incompleta síntesis de medidas de políticas exteriores y económicas, que implican deterioro acentuado o incluso resignación de soberanía es el siguiente.
 Permitir que naves y aeronaves británicas utilicen puertos y aeropuertos argentinos, violando una expresa ley.
 Impedir usando a Prefectura o Gendarmería, que los veteranos de guerra escrachen al buque británico surto en Buenos Aires.
 Todo el deplorable accionar presidencial y del ministro Aguad en el doloroso caso del submarino, presuntamente hundido por los británicos. Recordar que Aguad es “experto en desapariciones”, consultar al respecto en Corrientes, donde “desaparecieron” 60 millones de dólares, en su gestión “normalizadora”, lo cual nunca pudo aclarar en el juicio respectivo.
 Facilitar la explotación hidrocarburífera en Malvinas, dejando de lado años de luchas diplomáticas que entorpecían el accionar colonialista británico.
 “Suavizar” los reclamos de soberanía, al punto de tornarlos inconducentes.
 Total falta de reclamos ante Israel, por vender un costoso sistema antiaéreo a los británicos en Malvinas.
 Pactar misiones conjuntas argentino-británicas a La Antártida, lo cual debilita la ya endeble posición argentina, en un territorio íntegramente reclamado por Gran Bretaña, que se dispone a perpetrar otra usurpación, ante las complicidades de gobernantes, periodistas, intelectuales y militares entreguistas y apátridas, en nuestro país.
 No denunciar los vergonzosos términos de rendición, pactados en Madrid y Londres, perpetrados por Cavallo, Menem, Di Tella, en 1990.
 Acentuación de nuestra dependencia explícitamente impuesta en 1990, a raíz de las deplorables actuaciones diplomáticas en lo que va transcurrido del gobierno macrista.
 Degradación o destrucción del Mercosur, Unasur y Celac, entes constituidos tras trabajosos avances geopolíticos regionales, que nos fortalecían en conjunto a nuestros países. Vieja táctica anglosajona, dividir para reinar.
 Industricidio y tecnicidio (destrucciones de industrias y de institutos y proyectos tecnológicos), perpetrados con saña brutal, más acentuada que la de los siniestros años ’90. Eso nos debilita económica, social y geopolíticamente, siendo claras acciones de destrucción de soberanía.
 Vaciamiento educativo, cerrando escuelas, no creando nuevas, desfinanciando al sector, reduciendo los miserables salarios del sector docente, y reduciendo presupuestos a las Universidades Nacionales y sus Institutos de Investigaciones. Aunque muchos no se den cuenta, esto también afecta a nuestra soberanía, pues un pueblo ignorante no sabrá defender sus derechos ni tendrá la mínima noción de dignidad nacional.
 Vaciamiento sanitario, al suprimir programas sanitarios, de vacunaciones y de medicina preventiva, además de reducir los presupuestos destinados a la salud pública. Es elemental que un pueblo débil y enfermo, no está en condiciones psicofísicas de defender la soberanía.
 Endeudamiento externo perpetrado sin necesidad alguna, casi totalmente destinado a financiar la fuga de capitales y la timba financiera. Evidentemente, desde el comienzo de este gobierno se pensó en volver a subordinarnos a las “recetas” salvajemente recesivas del FMI. El paso siguiente, cuando la deuda externa resulte impagable, previsiblemente será perpetrar el infame canje de deuda por territorios, lo cual se intentó hacer cuando se incubaba y al estallar la crisis de 2001/2002.
 Búsqueda de acuerdos de “libre comercio” con las potencias atlantistas, lo cual es suicida en lo económico, e irracional desde lo geopolítico. Esas potencias tienen la doble vara de predicar “libre comercio” para sus exportaciones, mientras son proteccionistas de sus mercados internos y de sus sectores estratégicos.
 Buscan dolarizar totalmente nuestra economía, lo cual se quiso hacer en el noventismo (1989-2001). Lo racional y patriótico, es pesificar nuestra economía, tal como con maestría lo había fundamentado el Dr. Aldo Ferrer.
 Quitaron todos los controles a los movimientos financieros, con lo cual los especuladores tienen campo libre para sus operaciones de fugas de divisas, corridas bancarias y cambiarias, etc., tornando totalmente inerme al país, ante los ataques de sectores financieros transnacionales y especuladores varios.
 Pisoteando la soberanía, los exportadores de materias primas alimenticias, mineras e hidrocarburos, pueden cobrar las mismas en el exterior, con lo cual las divisas correspondientes en muchos casos ni llegan a nuestro país.
 Se empobrece al mercado interno y a nuestra población, de forma que el consumo caiga en picada, con lo cual se priorizan las exportaciones, para alimentar las fugas de divisas y el vaciamiento del país.
 El listado no se agota.
Mientras, sectores volubles y muy poco informados de la clase media, de “progresías” ocupadas en causas prefabricadas desde el exterior para distraer, y amplios sectores de uniformados conceptualmente muy confusos y/o desinformados, entre otros, siguen sin entender nada, o peor aun, sin darse cuenta de la extrema gravedad del cuadro de situación que se deteriora día a día, llevándonos a los empujones hacia la disolución nacional.

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