La clase media perdió poder adquisitivo en 2024 por el fuerte aumento de servicios, según la UBA
El poder adquisitivo de la clase media se erosionó en 2024 por el encarecimiento de servicios esenciales. Un informe de la UBA revela que los hogares destinan más del 59% de su gasto a servicios. Gas, luz y transporte aumentaron más del 600% en un año.
Durante el primer año de la gestión de Javier Milei, el poder adquisitivo de la clase media argentina sufrió un fuerte deterioro. Un informe del Centro RA de la Universidad de Buenos Aires (UBA) advierte que este fenómeno se debió al desfasaje entre la evolución de los ingresos y el abrupto encarecimiento de los servicios, que pasaron a absorber el 59% del gasto total de los hogares de clase media en 2024, frente al 49% registrado en 2023.
Según el estudio, en términos relativos, los servicios se encarecieron un 33% más que los bienes. Esto reconfiguró de forma abrupta la estructura del consumo del sector medio urbano, históricamente identificado por su acceso a ciertos niveles de calidad de vida y consumo cultural.

Tarifazos sin contrapeso: luz, gas y transporte lideran los aumentos
Los servicios públicos aumentaron entre 350% y 707%
La liberalización de precios y la quita de subsidios impactaron especialmente en servicios esenciales. En la Ciudad de Buenos Aires, el transporte público subió un 707%, el gas un 631%, la electricidad un 390% y el agua un 350%, de acuerdo al relevamiento de la UBA. Estos incrementos superaron por amplio margen el alza de alimentos (129%) y dejaron en evidencia el peso asimétrico del ajuste sobre el consumo familiar.

Ingresos estancados y movilidad social en riesgo
El salario promedio no logró acompañar el salto del costo de vida
Para ser considerado de clase media en el tercer trimestre de 2024, un hogar debía contar con ingresos mensuales de entre $372.000 y $1.192.000. Esto implicó un aumento del 125% respecto a fines de 2023. Sin embargo, los ingresos laborales solo crecieron un 119% en promedio durante el mismo período. La diferencia, aunque parezca marginal, implica una pérdida neta de poder adquisitivo en un contexto de inflación sectorial acelerada.
El informe advierte que “la aparente recuperación salarial en el último trimestre de 2024 no logra ocultar la realidad de una clase media obligada a redefinir su estilo de vida, sacrificando calidad y limitando su acceso a bienes y actividades que históricamente la identificaron”.
Cambió la composición del consumo: más servicios, menos bienes
El estudio de la UBA demuestra que, por efecto del incremento tarifario, la clase media destinó menos recursos a consumo discrecional (tecnología, entretenimiento, turismo, indumentaria) y redireccionó su gasto a servicios públicos y transporte, que pasaron a representar un 59% del total.
Además, las estadísticas muestran que la cantidad de bienes que un salario promedio permite adquirir se redujo, marcando un retroceso en la calidad de vida de los trabajadores formales que integran este segmento.
El informe plantea interrogantes sobre el futuro del bienestar social
“La clase media enfrenta un proceso de desestructuración”, concluye el informe, alertando que el actual modelo económico podría generar una pérdida estructural de bienestar. En ese sentido, destaca la necesidad de repensar el diseño de políticas de ingresos y el rol del Estado en la protección del consumo básico ante contextos de inflación concentrada en servicios regulados o liberalizados.




