David Decena

La oración de fe

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La oración es la vida del cristiano. En la Biblia, Santiago dice que orar siempre será la respuesta de un hijo de Dios ante cada situación. ¿Estamos mal? Necesitamos orar. ¿Estamos bien? Necesitamos orar. Porque en la oración siempre encontraremos la manera de avanzar hacia delante. 

“¿Está afligido alguno entre ustedes? Que ore. ¿Está alguno de buen ánimo? Que cante alabanzas. ¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y, si ha pecado, su pecado se le perdonará. Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz”Santiago 5:13-16 NVI. 

La oración es la vida del cristiano. Santiago en estas pocas líneas está mostrando cómo orar siempre será la respuesta de un hijo de Dios ante cada situación. ¿Estamos mal? Necesitamos orar. ¿Estamos bien? Necesitamos orar. Porque en la oración siempre encontraremos la manera de avanzar hacia delante. 

Estos consejos de oración que Santiago da, guiado por el Espíritu, el de la “oración de fe”, cobra relevancia si queremos ver respuestas sobrenaturales de parte de Dios a situaciones que demandan su poder. 

Según Santiago, la oración de fe es la que sana al enfermo, y a la vez, este tipo de oración solo es emitida por los justos. Hay oraciones que nosotros mismos podemos hacer en la situación que estamos atravesando, pero otras en las que necesitamos recurrir a líderes espirituales que caminan en fe y en justicia, para ver la mano de Dios. 

En este sentido, la oración de fe es un nivel de oración superior que nos permite ver el poder sobrenatural. Una oración de fe es forjada en los procesos de dolor que nos tocan atravesar. Un líder espiritual no es lo que es porque sí, sino porque se mantuvo a través de diversas adversidades. 

Es más, en la iglesia primitiva se solía conocer a los líderes como “ancianos”. La imagen no siempre se correspondía a la edad, sino más bien al proceso. Por eso, aunque cada uno de nosotros pueda orar, necesitaremos la oración de fe de un justo que fue procesado y que aprendió en el proceso de la oración. 

El Pastor David Decena enumera a continuación algunas características de la oración que provoca las obras sobrenaturales: 

¿Cómo es la oración de fe? Veamos las 4 “IN” de la oración de fe. 

1- La oración debe ser Intencional 

“Y al orar, no hablen solo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan” Mateo 6:7-8 NVI. 

La oración de fe persigue una intención clara. Cuando Jesús enseñó sobre cómo orar, dijo que no deberíamos recurrir a una oración sin intencionalidad. Esto es “hablar solo por hablar”. O sea, la intencionalidad se evidencia cuando nosotros pedimos al Padre, sabiendo que somos escuchados, pero comprendiendo que Él ama escucharnos llegar como hijos que confían en su provisión. 

El Padre puede saber lo que necesitamos antes de que pidamos, pero desea de todo corazón ver en nosotros la intención de pedírselo igualmente. El hombre y la mujer oran teniendo conciencia de que sus palabras no se las lleva el viento. 

Por lo tanto, son oraciones con conocimiento. Tienen detrás la realidad de saber que Dios es un Padre bueno, que siempre escucha a quienes le claman, y que nunca rechaza al que se acerca a Él con fe. Pero cuando no hay intencionalidad, hay incredulidad. La intencionalidad en nuestra oración es una evidencia de lo profunda que es nuestra convicción respecto a que Dios es quien tiene todas las respuestas a nuestras situaciones. 

2- La oración debe ser Inoportuna 

“»Supongamos —continuó— que uno de ustedes tiene un amigo, y a medianoche va y le dice: “Amigo, préstame tres panes, pues se me ha presentado un amigo recién llegado de viaje, y no tengo nada que ofrecerle”. Y el que está adentro le contesta: “No me molestes. Ya está cerrada la puerta, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte nada”. Les digo que, aunque no se levante a darle pan por ser amigo suyo, sí se levantará por su impertinencia y le dará cuanto necesite” Lucas 11:5-8 NVI. 

Esta parábola contiene dos enseñanzas sobre la oración de fe. Cuando un justo fue procesado en su fe, aprende en primer lugar, que el Padre ama responder a los que claman en momento inoportunos. Detrás de la inoportunidad hay una actitud en el corazón de la persona de fe: está encarando una vida de oración que le cuesta. No le resulta sencillo orar de madrugada, o levantarse bien temprano. Pero tiene tanta convicción de que su actitud va a llamar la atención de Dios, que se mueve a tiempo y fuera de tiempo. 

Cuando la comodidad gobierna a un cristiano su vida de oración también lo refleja. El cristiano cómodo quiere ver resultados sin esfuerzos, y se olvida que nuestras acciones son una evidencia de la fe que decimos poseer. Pero, cuando buscamos a Dios de manera inoportuna y vemos resultados, asumimos la incomodidad como una estrategia fundamental para una vida de oración efectiva. 

3- La oración dbe ser Insistente 

“»Sigue pidiendo y recibirás lo que pides; sigue buscando y encontrarás; sigue llamando, y la puerta se te abrirá. Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta” Mateo 7:7-8 (NTV).

Una oración madura aprendió que sostener la misma petición en el tiempo no es una tontería, sino una muestra de cuánta seguridad tenemos en las promesas que Dios nos otorgó. 

Porque la fe demanda confianza, y la confianza se evidencia en la paciencia que conlleva la espera. Si en la espera no podemos insistirle a Dios, le estamos mostrando también que no confiamos lo suficiente. 

El cristiano de oración insistente aprendió que la perseverancia es lo que distingue a todo aquel que es cercano al Padre. Pero para que nuestra perseverancia en la oración quede en evidencia, primero debemos ser probados en la fe. Durante el proceso de tiempo que esa prueba dure, quedará claro si somos insistentes en nuestra oración y, por lo tanto, si somos capaces de entrar en un nuevo nivel de fe.

4- La oración debe ser Intensa 

“En los días de su vida mortal, Jesús ofreció oraciones y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su reverente sumisión” Hebreos 5:7 NVI.

Otra característica de una persona que da oraciones de fe es la intensidad: es el “Grado de fuerza o de energía con que se realiza una acción”. 

La vida de oración de una persona de fe necesita intensidad. Porque cuando le ponemos un alto grado de energía a lo que estamos haciendo, estamos evidenciando fe. 

Jesús mismo nos mostró intensidad en su vida de oración, y los resultados no fueron negativos. Algunos ejemplos sencillos de intensidad en la oración: Si mostrar energía es levantar la voz, levantémosla. Si mostrar energía es arrodillarnos, no tengamos problemas en postrarnos. Si mostrar energía es permanecer horas en la presencia de Dios, permanezcamos. 

En donde hay intensidad, la persona pondrá aún sus emociones. Por eso el Señor oró con “fuerte clamor y lágrimas”, y si Él fue escuchado, nosotros también lo seremos. 

Que Dios te bendiga, te guarde de todo mal y tengas una semana de completa victoria!

Pastor David Decena

Centro Familiar Cristiano Eldorado 

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“Una ciudad en avivamiento”

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Que una ciudad sea transformada por Dios, a causa del avivamiento, va a demandar que seamos conscientes de cómo provocamos al cielo para que impacte sobre nuestro territorio. Recordemos que Jesús nos enseñó a buscar la voluntad del Padre, para que en la tierra sea como en el cielo (Mateo 6:9 al 13). 

“Reconstruirán las ruinas antiguas, y restaurarán los escombros de antaño; repararán las ciudades en ruinas, y los escombros de muchas generaciones.”

Venimos aprendiendo que hay un manto de pionero que pesa sobre nosotros. Y no es un rol sencillo de desarrollar. Entonces, entender lo que Dios quiere hacer con nosotros demanda que sepamos cómo reconstruir lo que el enemigo destruyó en el pasado, o está destruyendo en el presente. Que una ciudad sea transformada por Dios, a causa del avivamiento, va a demandar que seamos conscientes de cómo provocamos al cielo para que impacte sobre el territorio. Recordemos que Jesús nos enseñó a buscar la voluntad del Padre, para que en la tierra sea como en el cielo (Mateo 6:9 al 13). Nuestro norte para la ciudad donde estamos debe ser el descripto por el profeta Isaías sobre Jerusalén en Isaías 60:1-5 NVI. El deseo de Dios es hacer de las ciudades en las que estamos establecidos, ámbitos que reflejen el cielo, a tal punto que el mundo sea atraído para recibir y aprender de lo que vivimos. 

Veamos a Jerusalén como ejemplo, y lo que forjaron David y Salomón durante sus reinados.

1) ADORACIÓN

La adoración es fundamental para que el cielo venga. La realidad de Dios se siente atraída en donde encuentra un altar de adoración encendido de manera permanente. El Rey David entendió esto, y esa comprensión lo llevó a mover el Arca del Pacto, que representaba la presencia de Dios, a Jerusalén.

2) INFLUENCIA

Las semillas que sembramos en silencio dan más frutos que las que exhibimos. Por eso, no importa donde Dios nos permita llegar. Desde donde estamos tenemos que influenciar con el Reino de Dios. Los valores del Reino se tienen que ver en nosotros, y debemos ser un puente entre la gente y el Padre. La influencia debe ser un trabajo de hormiga, y parte normal de nuestra vida. El evangelismo no debería estar restringido a un momento, sino que debería ser un trabajo de cada día. 

La influencia es el fundamento del liderazgo. Como David era un hombre que agradaba a Dios, tuvo la capacidad de influenciar con los valores que había tomado de la presencia de Dios hasta ponerlos en lo más alto de Israel. La gente lo seguía, y era aclamado entre el pueblo. Nuestras ciudades necesitan líderes que den el ejemplo, y propongan soluciones que nacieron de la mente de Dios para problemas concretos. Hay demasiados problemas en nuestros territorios: Desde desempleo, adicciones, problemas de infraestructuras, índices negativos. ¿Cómo podemos ser parte de la solución y dejar de ser parte del problema? ¿O solo somos de los que nos quejamos por todo lo que falta y está mal? Los que influencian traen soluciones. La ausencia de creatividad nos tiene en el estancamiento en el que estamos, porque para señalar problemas ya tenemos a todo el mundo.

3) EXCELENCIA

1 Reyes

Todo lo que había en Jerusalén era excelente. La excelencia es una manifestación de la sabiduría. En pocas palabras, es manifestar una calidad superior en lo que se hace. No importa los recursos que tengamos, porque no pasa por ahí. Pasa por nuestra mentalidad. 

Cuando hacemos todo lo que hacemos como para el Señor (Colosenses 3:23), siempre vamos a buscar dar lo mejor aunque tengamos poco. El templo de Salomón, que fue planeado por David, terminó siendo famoso en toda la tierra. Estaba hecho con una excelencia abrumadora. ¿Cómo podía llegar hacer sino una casa para el Dios eterno? 

No podemos dejarnos influenciar por la cultura local. Nuestra cultura es superior, porque pertenece al cielo. Y eso se debe manifestar en nuestro trabajo, en nuestros proyectos, en nuestra casa, en nuestro servicio, en nuestra empresa. ¡En todo! Si todos hacen todo así nomás, no imitemos las conductas del resto. Ese fue el desafío de David y Salomón. No hicieron un templo como el de sus vecinos paganos, ni como el de las culturas que los antecedieron en el territorio. 

El que es excelente se preocupa por hacer lo mejor para el Señor, y por eso va a formarse, a capacitarse, a ver ejemplos de gente con más experiencia, a aprender de los que saben. Salomón para el templo y sus edificios mandó traer a un hombre llamado Hiram, sumamente creativo y excelente. 1 Reyes 7:13 y 14dice que era “hábil, inteligente y experto en toda clase de trabajo de bronce”.

Nuestro objetivo debe ser que la gente de cualquier lugar del mundo quiera venir a ver lo que Dios hizo y está haciendo en la ciudad en la que estamos.

Que Dios te bendiga y tengas una semana en completa en victoria!

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El efecto Adulán

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Muchas veces atravesamos circunstancias difíciles en nuestra salud, economía, en nuestras relaciones, y solo queremos huir y refugiarnos. Ese lugar donde encontramos refugio es la presencia del Señor. Allí nuestra dependencia de Dios aumenta y su deseo es que no dependamos de nuestras capacidades naturales sino del poder y autoridad que surgen de una vida en intimidad con el Padre. Necesitamos ese poder y autoridad para sustentar los planes que Dios quiere hacer con nuestra vida.

1° Samuel 22:1 al 5 NVI // Salmos 142 NVI. Lo único que puede llevarnos a una cueva, es una dificultad. David terminó en ese lugar a causa de la persecución de Saúl. Todo muestra que las circunstancias eran desesperantes, y necesitaba esconderse en algún lado. Pero lo más impactante de esta historia es que de la cueva salió con un ejército, y ese ejército no fue cualquier ejército, sino el que le permitió construir su base de autoridad para un día volverse rey.

La cueva es un lugar de refugio, pero también representa el ámbito de intimidad de la presencia de Dios. Es donde entramos huyendo de problemas, pero salimos transformados.

¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS DE PASAR UNA TEMPORADA EN LA CUEVA?

1) Incrementamos nuestra dependencia a la fuente

La cueva a la cual huimos suele ser el mejor ámbito para la manifestación de Dios. En otras palabras, podemos meternos allí por la desesperación que provoca el problema, sin percatarnos que Dios ya estaba al tanto y en ese ámbito de intimidad nos estaba esperando. El ámbito de la intimidad es el mejor para incrementar nuestra dependencia a Él. Podemos orar con otros, en lugares públicos, con la iglesia, pero la intimidad de la cueva lo convierte a Dios en nuestra única distracción. Necesitamos ese espacio que nos permite enfocarnos en la fuente.

Por eso, para los hijos de Dios, la cueva no es un ámbito de depresión, sino de revelación. Porque accedemos a la fuente, que es nuestro Padre, y reafirmamos el lazo que nos une a Él. 2° Samuel 23:13 al 17contiene una historia que muestra esto. Ante al acto de valentía de 3 de sus hombres, David no bebió del agua por la cual arriesgaron sus vidas estos hombres, sino que rindió el vaso ante Dios como ofrenda. La dependencia nos lleva a una mayor revelación de quien es nuestro Padre, y de la grandeza de sus sueños y sus planes para nuestras vidas. Cuando incrementamos nuestra dependencia en medio de la dificultad, nos volvemos el ámbito adecuado para recibir revelación, guía, impartición. 

2) Recibimos una impartición de autoridad

La misma familia que lo había rechazado, fue a ponerse bajo su servicio en la cueva, y mucha gente se puso bajo su mando. Al final de la temporada en la cueva, salió con un ejército de 400 individuos. 

Mateo 7:28-29 NTV. Cuando estudiamos la vida de Jesús también entendemos que el sustento de su autoridad espiritual emanaba de su vida íntima con el Padre. Por eso la gente lo veía, lo escuchaba y lo quería seguir. Si pretendemos caminar con autoridad, vamos a tener que aprender a invertir nuestro tiempo en la cueva. No podemos esperar poder, si no nos refugiamos en la presencia de Dios.

3) Nuestro carácter es transformado

Dios trata con nosotros a través de la respuesta que damos a las circunstancias. Nuestra respuesta habla de nuestro carácter. Si no sabemos cómo encarar una nueva situación, Dios va a modelarnos en la intimidad para que tengamos el temple para salir a enfrentar la dificultad. David no se iba a quedar para siempre en la cueva. Pero sin la cueva no hubiera forjado la determinación que lo puso en marcha para seguir el rumbo que Dios le mostraba. El carácter nos permite decirle que sí a la directiva de Dios, sin importar el tamaño de la prueba. Porque entendemos que, si Dios está con nosotros, simplemente debemos soportar la presión de las circunstancias y ser obedientes. 

4) Nuestra fe es incrementada

Sin importar cuál sea el problema que nos metió en la cueva, Dios utilizará las circunstancias para llevarnos a subir a un nivel superior de fe. Si podemos sostenernos como viendo al invisible mientras nuestra fe es probada en la intimidad, recibiremos una palabra del Cielo que nos dará luz sobre cómo seguir adelante (1° Samuel 22:5).

El incremento de nuestra fe abre la puerta hacia la nueva temporada. Siempre que nos atrevemos a confiar y a esperar en el Señor en medio de la dificultad, estamos invitando al fin de un ciclo y al comienzo de otro. Ningún hombre o mujer de Dios creció en la fe sin problemas. Los problemas prueban dónde estamos parados, y cuánto confiamos en Dios, aunque no veamos su respuesta ya. La palabra de parte del profeta Gad no fue al instante, sino al final. Lo mismo le pasó a Elías camino a Horeb. Recibió la dirección recién cuando llegó al monte. Muchas veces no tenemos una palabra del cielo que eleva nuestra fe, porque tiramos la toalla rápidamente. En la escuela de la fe, resistir y confiar en la dificultad es sinónimo de crecimiento.

5) Provocamos la solución sobrenatural

David no convocó a nadie a la cueva, pero durante su estadía allí, Dios le mandó a quienes se constituirían en los hombres más valientes de la historia de Israel. En la cueva, esperando en Dios, vamos a estar provocando una respuesta que no logramos dimensionar. Pensamos que tiene el tamaño de nuestro problema, pero siempre sobrepasa nuestras expectativas. David no salió con un pequeño ejército, sino con héroes que marcaron la historia de Israel. Nuestro gran problema es creer. Si solo podemos descansar en Él, la respuesta va a sobrepasar lo que nuestra fe logre imaginar.

“Te amo SEÑOR; tú eres mi fuerza. El SEÑOR es mi roca, mi fortaleza y mi salvador; mi Dios es mi roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro. Clamé al SEÑOR, quien es digno de alabanza, y me salvó de mis enemigos. Me enredaron las cuerdas de la muerte; me arrasó una inundación devastadora. La tumba me envolvió con sus cuerdas; la muerte me tendió una trampa en el camino. Pero en mi angustia, clamé al SEÑOR; sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda. Él me oyó desde su santuario; mi clamor llegó a sus oídos” Salmos 18:1-6 NTV.

Que Dios te bendiga y tengas una semana de completa victoria!

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Una iglesia que trastorna un territorio

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Para ser una Iglesia que transforme todos los ambientes en que nos movemos debemos romper con la religiosidad y vivir una relación diaria con Jesús, caminar de la mano del Espíritu Santo, teniendo una vida que sea testimonio del amor de Jesús, una prédica del evangelio con nuestras actitudes y nuestras acciones, debemos vivir con una santa desesperación que nos lleve a dar a conocer a Jesús a todos en toda oportunidad.
Lecciones de avivamiento de Éfeso (NTV- Hechos 19: 1-20)
Debemos entender que nuestro rol, nuestro llamado como Iglesia es transformar el territorio, cumplir y hacer todo lo que Dios nos manda a hacer así como lo hizo Jesús, o como lo hizo el Apóstol Pablo quien recorrió varios pueblos llevando el evangelio de Jesucristo. En Atenas, este discípulo trató de usar una estrategia más explicativa, más discursiva pero no obtuvo grandes resultados, y no pudo hacer allí lo que logró hacer en Éfeso.
I- ANHELAR LA REVELACIÓN.
Mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo recorrió las regiones del interior y llegó a Éfeso. Allí encontró a algunos discípulos. ¿Recibieron ustedes el Espíritu Santo cuando creyeron? Les preguntó. No, ni siquiera hemos oído hablar del Espíritu Santo respondieron. Entonces: ¿Qué bautismo recibieron? El bautismo de Juan no era más que un bautismo de arrepentimiento, Él le decía al pueblo que creyera en el que venía después de él, es decir, en Jesús. Al oír esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Cuando Pablo les impuso las manos, el Espíritu Santo vino sobre ellos y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar” (Hechos 19: 1-6)
Si nosotros queremos tener un Evangelio que trastorne la ciudad necesitamos tener un evangelio completo, es decir que esté permanentemente acompañado por el poder del Espíritu Santo. Pablo se movía con un Evangelio completo, y nosotros necesitamos lo mismo, necesitamos el bautismo del Espíritu Santo por la gente que nos rodea, por la ciudad, por nuestro entorno, para que éste pueda ser transformado, cambiado por completo, y eso llega con el crecimiento espiritual.
Debemos comprender que en la experiencia con Jesús siempre hay más, que el crecimiento espiritual debe ser constante, no debemos conformarnos con lo que vivimos porque siempre hay más en el ámbito espiritual, solamente debemos darle el primer lugar al Espíritu Santo y siempre anhelar más.
II- ROMPER CON LA RELIGIOSIDAD.
Pablo entró en la sinagoga y habló allí con toda valentía por tres meses. Discutía acerca del reino de Dios, tratando de convencerlos, pero algunos se negaron obstinadamente a creer, y ante la congregación hablaban mal del camino. Así que Pablo se alejó de ellos y formó un grupo aparte con los discípulos; y a diario debatían en la escuela de Tirano”(Hechos 19: 8-10)
Como podemos observar, cuando Pablo entró a Éfeso primero fue al pueblo judío, con ellos, los religiosos, sintió que perdía el tiempo y entonces luego fue hacia los demás a empezar de cero, a evangelizarles de modo que todos fueron afectados por su prédica y su testimonio.
Es decir que para poder transformar un territorio es necesario romper con la religiosidad, empezando por nosotros mismos. Todos corremos peligro de volvernos religiosos y eso comienza cuando nos falta sinceridad para reconocer nuestros errores, cuando tenemos una doble vida: nos comportamos de una forma en la Iglesia y de otra en los otros lugares (llámese familia, barrio, trabajo, escuela).
Para romper con la religiosidad es necesario vivir una relación diaria con Jesús, caminar de la mano del Espíritu Santo todos los días para ser transformados. Debemos ser conscientes de que hay demasiada gente con necesidades, gente hambrienta de conocer la palabra de Dios y si nosotros no logramos romper con la religiosidad no lograremos darles a conocer el evangelio de Jesús. Debemos asumir que el mayor mensaje somos nosotros mismos, predicando con cada cosa que hacemos a diario, con nuestras actitudes y acciones cotidianas, sabiendo que romper con la religiosidad va a ayudarnos a conquistar a aquellos que no conocen aún las buenas nuevas.
El evangelio que estamos llamados a vivir no es cómodo, el Espíritu Santo nos impulsa a hacer cosas locas, nos incomoda, necesitamos entender que debemos sembrar nuestras vidas para que otros conozcan a Jesús, necesitamos entender que es necesario romper con toda estructura que pretende aislarnos dentro de un templo y estancarnos, que no nos permite llevar el evangelio por todos lados con poder para dar a conocer a Jesús.
III- MOVERSE EN LO SOBRENATURAL.
Dios hacía milagros extraordinarios por medio de Pablo, a tal grado que a los enfermos les llevaban pañuelos y delantales que habían tocado el cuerpo de Pablo, y quedaban sanos de sus enfermedades, y los espíritus malignos salían de ellos” (Hechos 19: 11-12)
Así como le pasaba al Apóstol Pablo, así mismo puede ocurrir con nuestras vidas, podemos y debemos anhelar ser usados por el Espíritu Santo con el poder de hacer milagros.
Jesús no hizo muchos milagros dentro de la Iglesia, los hacía en la calle, por todos los lugares por donde andaba, y nosotros debemos desear hacer lo mismo. Pero para ello necesitamos tener autoridad, y esa autoridad se gana o se obtiene adoptando la vida cristiana como estilo de vida permanente, debemos crecer en la intimidad, cuando nadie nos ve, buscar más de Dios, vivir en la presencia de Dios, orar sin cesar, orar en el Espíritu todo el tiempo, ser conscientes que Dios habita en nosotros; es más que encerrarse a orar, es estar conectados con Él todo el tiempo.
IV. IMPACTAR EN TODOS LOS ÁMBITOS.
Cuando se enteraron los judíos y los griegos que vivían en Éfeso, el temor se apoderó de todos ellos, y el nombre del Señor Jesús era glorificado. Muchos de los que habían creído llegaban ahora y confesaban públicamente sus prácticas malvadas. Un buen número de los que practicaban la hechicería juntaron sus libros en un montón y los quemaron delante de todos. Cuando calcularon el precio de aquellos libros, resultó un total de cincuenta mil monedas de plata. Así la palabra del Señor crecía y se difundía con un poder arrollador.” (Hechos 19: 17-20)
Una Iglesia que irrumpe en la ciudad para transformarla cambia todo y a veces complica todo, por ejemplo la prostitución se termina, el narcotráfico pierde poder, surgen nuevos empresarios de bien, surgen nuevos emprendedores con ideas innovadoras, etc. Como cristianos debemos entender que es necesario meterse en el ámbito de la economía, de la educación, de la cultura, del esparcimiento, para transformarlos, debemos impactar todos los ámbitos en los que estamos plantados, debemos salir para transformar la vida de la gente con el amor de Dios.
Para ser una Iglesia que transforme todos los ambientes en que nos movemos (política, educación, economía, cultura) debemos romper con la religiosidad y vivir una relación diaria con Jesús, caminar de la mano del Espíritu Santo, teniendo un estilo de vida que sea una prédica del evangelio con nuestras actitudes y nuestras acciones, debemos vivir con una santa desesperación que nos lleve a dar a conocer a Jesús a todos en toda oportunidad.
Que Dios te bendiga y tengas una semana de completa victoria!

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El ciclo de la Gracia

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¿Qué es la gracia? Es el regalo o favor divino que se derrama sobre todo aquel que cree en Jesús y se rinde a su señorío, para vivir alineado a la voluntad de Dios. Es este favor de Dios que nos empodera, y tiene un ciclo que debemos conocer. Yo lo llamo el ciclo de la Gracia, veamos lo que nos dice la Palabra de Dios al respecto.

Romanos 3:23 y 24Gálatas 5:16 al 25

 

La gracia es uno de los elementos centrales de nuestra fe en Cristo Jesús. Pero la gran pregunta es: ¿Qué es la gracia? Es el regalo o favor divino que se derrama sobre todo aquel que cree en Jesús y se rinde a su señorío, para vivir alineado a la voluntad de Dios.

La rendición al señorío de Cristo habilita la gracia del Nuevo Pacto. O sea, cada vez que nos rendimos, incrementamos el favor del Cielo para movernos los deseos del Padre. La Ley no nos pudo ayudar en esta tarea, y para eso fue derramada la gracia. La Ley solo nos reveló que por nuestras propias fuerzas, no podemos vivir alineados al Cielo (Romanos 3:28)

Este favor de Dios que nos empodera, tiene un ciclo que debemos conocer. Lo llamo el Ciclo de la Gracia, porque comienza en ese lugar y vuelve al mismo.

                           Rendición —> Sanidad —> Santidad —> Amor —> Poder —> Rendición

1)      RENDICIÓN:

La vida de Jesús fue modelada desde una obediencia absoluta al Padre. La gráfica más clara está en el Getsemani: “Si puedes pasa de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya”. (Lucas 22:42).

La rendición es el medio a través del cual comenzamos a cortar con nuestro viejo yo, y accedemos a la gracia que se desata bajo el señorío de Cristo. Por eso al aceptar a Jesús lo hacemos como Señor y Salvador.

Esa fe en el Hijo de Dios, debe ser más que creer. Debe ser rendirnos. Porque la gracia se desata cuando lo reconocemos en su lugar de autoridad y gobierno, ya que Él anuló la ley y nos introdujo, por su sangre, a la era de la gracia.

2)      SANIDAD:

La sanidad en el hijo de Dios es producto de la rendición. Uno puede abrirse, y ser ministrado, pero lo más importante es la sanidad profunda que sucede cuando perseveramos en la presencia de Dios.

Gran parte de la vida pecaminosa tiene que ver con la falta de sanidad en el ser interior. Algunos nacieron de la herencia recibida, o por la formación que tuvimos, o por los mismos pecados que cometimos.

Pero cuando Dios encuentra un corazón rendido, comienza a sanarnos, y ese proceso va transformando nuestra naturaleza. La sanidad se evidencia en el cambio de mentalidad, como dice Romanos 8.

3)      SANTIDAD:

Quiero ser contundente, no se puede vivir en santidad sí no es por medio de la gracia. La gracia no es una habilitación para pecar, porque total “Dios siempre nos perdona”. Al contrario, es el poder para lograr vivir en santidad.

Muchos no pueden percibir la gracia del Padre por las heridas de la infancia. Y son esas mismas heridas los que los privan de ser íntimos de Dios. Jamás logran rendirse de manera permanente, porque no se sienten lo suficientemente aptos, ni cercanos al Padre que los ama y está esperando.

Jamás será una realidad la vida de santidad porque la Gracia, que brota de nuestra capacidad de rendición, no puede fluir en un corazón distante a la entrega absoluta a Dios.

4)       AMOR:

El fruto del Espíritu es fundamentalmente un cambio rotundo de carácter. Cuando nos rendimos, crecemos hasta la estatura de la plenitud de Cristo. Cobramos su carácter, por la influencia del Espíritu Santo va quebrando las barreras que nos impedían dejar de tener un carácter atado a la naturaleza pecaminosa.

5)      PODER:

 El poder del Espíritu Santo nace de la rendición. Cuando nos rendimos desatamos una gracia especial que nos empodera para movernos en lo sobrenatural. Por eso Jesús dijo: Separados de mi nada pueden hacer (Juan 15:5).

La rendición acrecienta el nivel de favor de Dios para milagros y prodigios. Esa gracia nos permite ver actuar a un Dios sobrenatural a través de gente común y corriente como nosotros.

 

Que Dios te bendiga y tengas una semana de completa victoria!

 

Pastor David Decena Centro Familiar Cristiano Eldorado.

Prédicas en vivo los miércoles y domingos 20 horas, a través de http://cfceldorado.org/

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