Diego Hartfield

Diego Hartfield es agente productor de Bolsa, con matrícula 666.

La columna de Hartfield tras una semana negra: “Es momento de empezar a mover fichas”

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Es increíble pero cada vez que me siento a escribir una nota, me encantaría hablar sobre otras cosas. De hecho, tengo notas pre escritas que algún día las publicaremos, pero claramente ahora no es el momento porque lógicamente tenemos que hablar de lo que está pasando. Quizá lo llamativo es que puedo hablar más del riesgo país que del dólar, como para no ser tan repetitivo, aunque claramente una cosa termina llevando a la otra.
Vamos a empezar por algo que es sustancialmente importante y que por más que le busquemos la explicación que queramos, esto se origina por un aumento del dólar en el mundo. La divisa estadounidense se está haciendo cada vez más fuerte contra el resto de las monedas y contra eso no hay con qué darle.

Dicho esto, tenemos que empezar a analizar nuestra situación, que lógicamente es mucho más débil que la gran mayoría de los países y por eso terminamos siendo muy castigados.
Podríamos seguir buscando razones de por qué somos débiles en noticias semanales como Cristina sube en las encuestas, presenta un libro, el Gobierno presenta un plan de Precios Nosecuánto, que se viene el plan V, que se presenta uno o no se presenta el otro y demás cosas que no hacen más que alimentar la confusión y el pánico. Ojo, no digo que todo eso influya en algo las decisiones que tome cada actor del mercado, pero para mí tenemos que ir mucho más atrás y la verdad es que tenemos una historia muy endeble que nos perjudica y eso nos hace muy vulnerables.
Más allá de todo esto, fue una semana difícil, tengo sensaciones encontradas porque el año pasado no dudé ni un pelito en dolarizar las carteras de mis clientes cuando el dólar estaba a $29 y ya me había agarrado desprevenido la primera devaluación fuerte, sin embargo dos veces no me la iban a pegar.
Pero esta vez siento que la cosa es diferente, me quejo, me preocupo, camino, pienso, duermo poco, sin embargo todavía no accioné la tecla para dolarizar las carteras, aunque ojo, sé que esto lo puedo hacer en cualquier momento.
Sigo creyendo que el tipo de cambio ya no está tan barato como el año pasado como para, con pánico, salir a hacerlo: Tengo bonos en pesos que rinden 80% anual y venderlos ahora no es otra cosa que hacerlo con pánico o frustración y la verdad es que lo pienso mucho pero al fin y al cabo en la semana que pasó no lo hice.
Dicho esto, mi opinión es que a este Gobierno se le está escapando la tortuga. Es momento de asumir el error y empezar a mover fichas. Es muy cierto que en otro momento hubo jugadores dentro de tu espacio que te hicieron ganar pero ahora no está funcionando, es hora de asumir el error y dar un paso al costado. Ya no hay tiempo de echarle la culpa a algún otro jugador de tu equipo, es hora de reconocer que tanto el mercado como la sociedad perdieron la confianza por la andanada de errores que cometió este Gobierno. Una cabeza tiene que volar y tiene que ser de las más altas.
¿Por qué digo esto? La situación es bastante grave, y lo peor que nos puede pasar es que el nerviosismo se vaya espiralizando cada vez más sin una señal de un cambio fuerte de rumbo, cediendo posturas y buscando colaboración en otros sectores políticos.
No quiero ahondar mucho más en detalles, simplemente escribo lo que me sale un viernes a la noche después de una semana muy dura. Lo importante es que todos mantengamos la calma y seamos cautos.

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A los inversores de largo plazo no les gusta el control de precios

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Luego del horrible e inesperado dato de inflación del 4,7% en marzo, sucedieron algunos movimientos interesantes en el mundo financiero. La suba de los precios en el primer trimestre se esperaba que fuera alta, pero el 11,8 por ciento acumulado superó todas las expectativas y llevó a muchos agentes del mercado a tomar decisiones drásticas.
La primera movida fue del Banco Central de la República Argentina, que hace unas semanas viene negociando con el Fondo Monetario Internacional, que es imposible que en Argentina el dólar flote libremente, (algo de eso se acordó apenas empezaba el programa, con las bandas que tenían un ajuste diario al alza donde el Banco Central podría intervenir comprando dólares si perforaba el piso o vendiendo si el precio superaba el techo). En el comienzo del nuevo plan había tanta volatilidad que lo que menos imaginábamos era que el tipo de cambio tocaría la banda inferior antes que la superior y por esa razón el BCRA salió a comprar en total unos 1000 millones de dólares en subastas diarias, emitiendo pesos y ampliando la base monetaria, decisión que terminó siendo un balazo en el pie.
Luego del mal dato de inflación de enero la situación cambió, las expectativas del mercado también y el dólar comenzó a recalentarse inesperadamente contra un BCRA atado de pies y manos para poder actuar, aún con esos 1000 millones comprados, hasta que el tipo de cambio llegara a la zona superior de la banda.
Como en Argentina tenemos un nivel de pass trough (traslado a precios de la devaluación) que es altísimo, luego del salto de la cotización del dólar en marzo, la inflación vino muy mala y llegaron las medidas de fuerza.
El FMI entendió que flotar libremente el dólar en Argentina no sirve porque nunca va a encontrar un precio de equilibrio ya que, al recalentarse la inflación, el tipo de cambio real (comparando precios contra países vecinos) vuelve a estar atrasado rápidamente requiriendo una nueva devaluación. Por ende, es importantísimo actuar también sobre expectativas y no dejar solo la escasa oferta de pesos como única herramienta.
Si bien se detuvo totalmente el excedente de pesos a costa de tasas altas que prometen emisión futura, hay una gran falta de confianza que no logra hacer reaccionar al mercado a que demande pesos y así poder estabilizar tanta volatilidad.
Dicho esto, el BCRA fijó las bandas para lo que queda del año, poniéndole un techo de $51,45 como zona de no intervención.
O sea, mucho poder de fuego para sostener el tipo de cambio en caso de que llegara a esa zona teniendo en cuenta los USD 150 millones que puede usar el BCRA más los USD 60 mm que tiene q vender el Tesoro todos los días. Eso hace un total de USD 210 mm en un mercado donde se opera en promedio unos USD 600 mm por día.
¿Le cree el mercado a la futura estabilidad? Bueno, ahí está la cuestión. Lo primero que tiendo a mirar es el dólar futuro de diciembre, que antes de la medida cotizaba a $59.50 y el miércoles luego de mucha volatilidad terminó en $58.50 ayudado también por la baja en el tipo de cambio.
Pero lo más interesante se empieza a ver en las tasas implícitas de esos contratos, recordemos que cada futuro de dólar cotiza aproximadamente al valor del tipo de cambio más la tasa anual de referencia, es decir, si el dólar valiera $10 y las tasas fueran del 12% anual, el contrato de futuro debería valer 10 centavos más caro por mes y así cotizar $11.20 a un año.
Por ende, si el mercado le cree al techo de 51,75 y el precio del contrato a futuro se acerca a ese precio, las tasas implícitas bajarían mucho, empujando al resto de las tasas, todo esto en el escenario más optimista.
Lo positivo del miércoles es que no solo los precios de los futuros bajaron sino también lo hicieron las tasas implícitas dando una mini señal de que el Mercado podría empezar a convalidar dichas tasas menores que tanto esperamos todos.

Pero la mala noticia la siguió dando el riesgo país, volviendo a golpear máximos deprimiendo los precios de los bonos en dólares a largo plazo, arrastrando también a nuestros bonos en pesos de mediano y largo plazo a rendimientos muy altos: por ejemplo, el TJ20 que vence en junio del año que viene, tiene una tasa interna de retorno de un 70% anual aproximado, dando una clara señal contraria a la anterior de los futuros de dólar. (Recordemos que dichas tasas están disponibles para todo tipo de inversores, chicos o grandes, a través de una sociedad de bolsa).
Eso nos alerta que a los inversores de más largo plazo no les gustaron en absoluto las medidas tomadas por el Gobierno de volver a intentar controlar precios, como ya lo hiciéramos tantas veces en nuestra historia, poniendo en juego el equilibrio fiscal que tanto necesitamos para poder tener estabilidad en el largo plazo, a costas de traer algo de alivio momentáneo teniendo en cuenta las elecciones de octubre.
Será muy importante seguir al mercado la semana que viene, a medida que vayan transcurriendo los días, para saber si se convalida la baja del tipo de cambio y eso trae tranquilidad a las tasas y por ende impacta al riesgo país o la situación es al revés, el riesgo país siga creciendo y se termine llevando puesto al tipo de cambio para una nueva etapa de mucha volatilidad. Dicho sencillamente, las opciones de inversión más agresivas estarán para los plazos más largos y aquellos más conservadores deberán situarse en renovaciones muy cortas a la expectativa de lo que suceda en el mundo político.

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Baja el dólar, pero sube el riesgo país ¿en qué invierto?

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La mala noticia en este comienzo de semana la sigue dando el riesgo país y nuestros bonos. ¿Qué tiene esto de malo? ¿Afecta en nuestro diario vivir? Bueno, toda la macroeconomía nos termina afectando, tarde o temprano llega, por eso es muy importante que las políticas macroeconómicas sean ordenadas para que dicho riesgo también lo sea.
¿Qué es lo que pasa con nuestros bonos? Están muy baratos, nadie los quiere porque tienen miedo de que el Estado no les devuelva lo prestado. O sea, que repitamos una vez más algo que hicimos muchas veces: el default. ¿Y en qué me afecta eso? Que si por ejemplo compramos hoy un bono que vence en el 2024 y reinvertimos los cupones y amortizaciones que paga hasta el vencimiento, tiene un rendimiento aproximado de unos 15 por ciento anual en dólares y eso hace imposible que tanto Argentina como las provincias y empresas puedan salir a financiarse para poder invertir, porque nadie nos va a prestar plata con tasas normales si la puede conseguir por mercado a precios irrisorios suponiendo que el riesgo es el mismo. Entonces esto lleva de la mano a otro problema: si no hay acceso al crédito no hay inversión, ni expansión, ni más trabajo y hace casi 10 años nuestro PBI no crece.

Volvemos a lo mismo, como nuestro PBI no crece, el mercado cree que no tenemos capacidad de repago, vende nuestros bonos que se tornan cada vez más baratos y eso impide que podamos tomar nueva deuda para refinanciarla como hacen la mayoría de los países y empresas del mundo.
Así el temor se va espiralizando por una falta de confianza que no termina nunca y el Gobierno actual no logra revertir con alguna señal clara que haga cambiar los ánimos.

¿Son una buena oportunidad los bonos tan baratos? Yyyy…. es una apuesta muy arriesgada, yo siempre prefiero ser agresivo a través de acciones de empresas (que sean sólidas, que no tengan deudas, que tengan negocios duraderos) y no en un bono con riesgo de default, pero ya nos tocará hablar de eso más adelante en alguna otra nota que escribiré al respecto.
Actualmente, el Gobierno venía licitando Letes (colocación en dólares contra el Tesoro de muy corto plazo) a una tasa de retorno del 4,5% anual. Pero dicho instrumento tiene todos sus vencimientos en el 2019, cuando todavía la administración actual sigue a cargo y los dólares del FMI garantizan el repago. La gran incógnita será cuando haya que licitar con vencimientos al año que viene, con nuevo gobierno, ya que, si tenemos en cuenta el precio del Bonar 2020, nos da un rendimiento anual de más de 15%, una locura total. ¿Cuánto tendrá que pagar el gobierno por renovar Letes que venzan el año entrante? Es muy probable que no logren colocar al 4,5% como lo vienen haciendo y allí es donde está el desafío mayor para generar confianza. Si lo logran, tanto el Bonar20 como todos los bonos soberanos pueden ser una gran oportunidad de que tengan un rally hasta que converjan a rendimientos menores como cualquier país normal. Cosa que por ahora parece muy difícil que suceda.

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A la Argentina le faltan quince años ininterrumpidos de orden fiscal

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¿Puedo seguir escribiendo notas con contenido sobre qué es lo que va a pasar con el dólar? Sí, puedo seguir escribiendo notas con contenido sobre qué es lo que va a pasar con el dólar, aunque suene así de repetitivo. Claramente es la variable financiera más importante, aunque no debería serlo. Pero ¿por qué es así? ¿por qué no somos un país normal que tiene su moneda estable y la gente ahorra en ella? Hay muchas razones, pero como escribí en mi nota anterior, el dólar no es el problema sino el peso. Son muchos años de nuestra historia en los que se financió gasto excesivo con emisión de billetes, eso hizo al peso una moneda muy poco creíble. Pensemos un poco ¿quién va a querer ahorrar en algún activo que sea muy fácil de fabricar? La respuesta es, nadie.
La naturaleza de la economía dice que las cosas tienen un valor de equilibrio entre la oferta y la demanda, eso es inviolable. Si hay mucha demanda de un producto (vamos a poner como ejemplo manzanas) al no haber suficientes (oferta) los productores tienen que subir el precio para equilibrar dicha demanda, pero si nadie quiere manzanas, tendrán que bajar mucho el precio para poder vender esa cosecha.
Con el peso sucede lo mismo, la moneda es un activo como cualquier otro que históricamente tuvo mucha oferta por el exceso de emisión, entonces baja el precio porque menos gente lo quiere ¿se entendió? Tanto la inflación como la suba del tipo de cambio no son otra cosa que la desvalorización del peso, es importantísimo entender esto.
Pero ¿qué es lo que pasa ahora? Se produce un proceso psicológico muy difícil de cambiar: por más que el Banco Central impone una política monetaria muy estricta y empiezan a escasear los pesos, la moneda se sigue debilitando más y más porque ya nadie cree en ella, la oferta de pesos no crece pero ahora sucede que la demanda baja, entonces sigue el proceso inflacionario más por un sesgo psicológico que otra cosa, produciendo la peor de las realidades, la estanflación.
Yo la verdad es que no tengo idea cuál es el valor de equilibrio entre la cantidad de pesos que está girando en nuestra economía, y lo que debería valer el dólar. Está semana escuché decir a Orlando Ferreres (economista muy serio de hace muchos años) que ese valor está en torno a los $47,50 pero que claramente él no se dolarizaría ya que falta muy poco para llegar a esos valores y las tasas en pesos deberían ser atractivas ya que ofrecen mejores rendimientos….
 
En mi humilde opinión a nuestro país le faltan unos 10 o 15 años ininterrumpidos de orden fiscal que nos lleve a no imprimir más billetes para financiarlo y así cortar la oferta indiscriminada de pesos, esto generaría un cambio de cultura al ver que nuestra moneda sí puede ser confiable como para volver a ahorrar en ella, ahorro que generaría inversión de quienes utilicen esos fondos para volcarlos a la actividad y así generar empleo genuino y crecimiento sustentable.
 
Mientras tanto, me cuesta creer que el tipo de cambio pueda flotar libremente, aunque deseo profundamente que eso suceda hoy. Si bien el FMI no quiere, yo siento que deberíamos ir hacia una fuerte renegociación con ellos para poder, de alguna manera, mostrar poder de fuego cuando se producen movimientos disruptivos con poco volumen en el tipo de cambio, esto es, pocos compradores asustados pagando muy caro y vendedores muy cómodos aprovechando esa situación dejando correr el precio y vendiendo más caro de lo que realmente vale. Esto haría que esos vendedores también sientan algo de miedo de que el precio pueda irse para abajo y se apuren a vender, logrando así un equilibrio más lógico de la cotización del dólar que tanto nos importa.
Teniendo en cuenta el gran factor político que tenemos que afrontar, cualquier inversor pequeño o grande va a querer proteger sus ahorros dolarizándolos, esto provocaría una especie de espiralización hacia la moneda estadounidense, cuanto más sube, más gente corre a dolarizarse y así genera un movimiento que hasta puede terminar afectando la decisión de la gente a la hora de votar por la enorme volatilidad.
Así que en los siguientes meses habrá muchas idas y vueltas si no empezamos a mostrar reglas más claras que calmen cualquier locura que se pueda generar. Recordemos que (frase que le robo a un economista muy serio llamado Ricardo Arriazu) la base de la economía es la confianza, cuando tenemos confianza gastamos, invertimos, tomamos riesgo y cuando tenemos desconfianza dejamos de gastar y tratamos de proteger lo que tengo y en ese proceso generamos una implosión económica. Necesitamos generar esa confianza.

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¿Qué va a pasar con el dólar?

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¿Qué es lo que va a pasar con el dólar? Jaja 🤷‍♂🤷‍♂🤷‍♂ Ésa es la pregunta del millón, y del millón de verdad, porque si supiera eso sería tan fácil ser millonario que no estaría todos los días frente a una computadora intentando anticipar los movimientos del mercado. “Pero si el dólar siempre sube”, te dicen, bueno, no es tan así, el dólar subió mucho en el mundo el año pasado y también lo hizo durante el mes de marzo, pero esos movimientos no son taaan bruscos como los que nosotros vemos acá.
En realidad lo que nos sucede es que nuestra moneda, el bendito PESO, es prácticamente una porquería de moneda que nadie quiere tener, entonces todos ahorramos en 💵💵💵o exigimos tasas siderales para sentirnos motivados a hacer una inversión financiera. 🤦‍♂🤦‍♂
 
¿Qué tenemos que evaluar cuando nos asustamos por el dólar?  Que… no descubro nada…. hay más demanda que oferta de dólares en nuestro país 🧐, pareciera que descubrí América pero es tan simple como eso: más dólares para comprarse que para venderse. Una de las razones es por la emisión descontrolada de pesos que hubo durante los últimos años que, lógicamente debilita a nuestra moneda, y otra es que tenemos un nivel de exportaciones que es muy baja en comparación con nuestro PBI.
 
Dicho esto, en marzo nos pegamos terrible susto, ya que todas las monedas emergentes sufrieron mucho y, como nosotros somos los último de la sábana cuando se sacude, la relación dólar-peso subió más de 10% en el mes y acumula +15% en lo que va del año, contra una inflación estimada en marzo del 4% y del 11% desde el 1ro de enero.
Claramente los dolarizados ganaron y ni las siderales tasas de la famosa timba financiera pudieron con eso (me río para no llorar cuando usan el término timba ).
 
¿Qué va a pasar? insisto que no lo sé, pero me arriesgaría a creer que, con el apretón monetario que estamos teniendo (no hay un mango en la calle y eso lo sabemos todos), no hay mucho margen para que el campo no liquide esa gran cosecha que se espera para abril y mayo, factor que aportaría la oferta de billetes verdes necesarios como para aplacar la demanda y no solo la demanda sino también a los que lo hacen con un poco de miedo.
 
Me arriesgo a creer que la tasa estos meses puede ser un buen negocio financiero hasta que vayamos dilucidando qué es lo que va a pasar en materia política, que es mucha la volatilidad que nos espera en los siguientes meses hasta las elecciones.

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