Facundo Sartori

Politólogo, Ministro de Agro y Producción de Misiones.

Raíces que comprometen

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Observar a nuestros productores y productoras trabajar en sus chacras, es uno de las grandes motivaciones que motoriza al ejercicio de la función. Entender que la agricultura familiar es un eslabón insoslayable y pujante, es un combustible para la búsqueda de respuestas que necesitan los misioneros pendientes de nuestro suelo empapado de tierra colorada. Es ahí donde nos toca estar, donde las políticas públicas yacen y renacen de manera permanente debido al desarrollo de una humanidad que viene soportando, entre otros pesares, al cambio climático. 

Nuestra identidad y el camino nos marcan ellos: los productores y productoras que afrontan, de manera permanente, a los embates climáticos que desequilibran su cotidianeidad. Y es ahí donde el Estado aparece con las herramientas para atenuar estos imponderables que afectaron a la región en estos últimos años. Sequías y tormentas sobresaltaron a todas las producciones y particularmente a la mandioca. 

Misiones es una de las provincias reconocida por la producción de esta materia prima, y abastece a todo el país, no solo en su forma original, sino como los productos derivados que provienen de ella, entre ellas, la fécula de mandioca. Desde el Ministerio del Agro y la Producción obtuvimos diagnósticos preocupantes desde el sector y entendemos que se perjudicaron varias zonas el normal desarrollo del cultivo.

Inmediatamente nos pusimos a trabajar diferentes líneas de acción para el sector mandioquero. Sin embargo, no se trata de una acción más, sino de una política de compromiso con nuestros cultivos, tal es así que por segundo año consecutivo se entregaron subsidios a las Cooperativas Mandioqueras por un monto total que asciende a 13 millones y seis organizaciones beneficiarias.

¿Alcanza? Probablemente no en su totalidad, porque el desarrollo es permanente y el alcance es finito, sobre todo en momentos difíciles para la economía de nuestro país. No obstante, se realizaron entregas de más de 30 mil plantas de mandioca de sanidad controlada provenientes de Biofabrica Misiones para la instalación de 3 hectáreas de semillero en Puerto Esperanza y Puerto Rico, para las Cooperativas Montecarlo y San Alberto, respectivamente. 

Los desafíos son permanentes y por esovamos a continuar trabajando con la Biofabrica en distintas técnicas de campo y laboratorio en pos de obtener la masiva de plantas por biotecnología para la instalación de nuevos semilleros libres de virus y enfermedades para las producciones afectadas. Respecto a la fábrica de fécula de mandioca de Puerto Esperanza, ya se ultimaron los últimos trabajos y puesta a punto para arrancar la zafra 2023. Además, continuamos realizando la entrega como aportes no reintegrables de insecticidas orgánicos para el control de las diferentes plagas que causan pérdidas de rendimientos a los cultivos, así como también fertilizante foliar orgánico para estimular el desarrollo radicular.

El compromiso es de raíz y nos obliga a seguir de cerca las problemáticas de cada uno de los productores locales. La búsqueda de respuestas a los sectores que sellan identidad propia con su trabajo, es y será permanente para que nuestros alimentos no falten en las mesas de los misioneros y misioneras.

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Insumos orgánicos en la producción misionera: un compromiso con la salud y el ambiente

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Escriben Araceli Arce, licenciada en Ciencias Biológicas y Facundo López Sartori, licenciado en Ciencias Políticas. Atendiendo a la Ley Nacional 25.127 de Producción Orgánica, Misiones sigue creciendo en múltiples áreas de desarrollo local de manera innovadora, como lo es el campo de la producción orgánica. Actualmente, nuestra provincia se destaca por su alto potencial en el desarrollo productivo de herramientas y técnicas que permiten al productor cultivar de manera sustentable, segura y saludable. 

Según el registro anual de productores orgánicos del año 2021 realizado por el SENASA, Misiones cuenta con 41 referentes que desarrollan productos 100% orgánicos pensados para conservar la salud de los consumidores y que proponen a mediano plazo, expandirse al mercado para asegurar y preservar el consumo de alimentos libres de químicos. 

Pese al incremento de los colonos de producción orgánica en comparación a años anteriores, la mayoría de los productores de la región cultivan de manera tradicional y en ocasiones utilizan productos fitosanitarios que terminan causando un impacto negativo en el ambiente y en la salud humana. Por ello, es indispensable repensar el rol del estado en el cuidado de la biodiversidad y el uso responsable de técnicas de producción orgánica.

Frente a las nuevas demandas de alimentos producidos desde una visión sustentable con un adecuado manejo de los recursos naturales, desde el sector misionero del agro, se impulsa el uso de herramientas e insumos, como fertilizantes e insecticidas orgánicos, destinados a mejorar la calidad y el rendimiento de las chacras y los cultivos. De esta manera, se contribuye a que el productor pueda acceder a una opción para sustituir parcialmente los productos químicos.

Desde el punto de vista ambiental, cabe remarcar los múltiples beneficios que conlleva la utilización de productos orgánicos para la conservación de la naturaleza. En este sentido, es importante destacar el equilibrio ecológico que permite que se den las condiciones para proteger el suelo, el agua, el aire y la biodiversidad. 

Al utilizar bioinsumos en los cultivos, es posible mejorar las condiciones del suelo, ya que se aumenta la retención de nutrientes y de agua, se incrementa la fertilidad y, cuando combinado con técnicas diferenciadas de cultivo, son capaces de reducir la erosión del suelo, promoviendo el aumento de la biodiversidad local. Al reducir el uso de fitosanitarios, se propicia un hábitat adecuado para la flora, fauna y funga silvestre, lo que permite que diversos organismos que resultan beneficiosos para los cultivos, como abejas y lombrices, puedan subsistir y nuevas especies sean capaces de colonizar.

Por otro lado, la sustitución de fitosanitarios por bioinsumos, contribuye a la disminución de compuestos que acaban contaminando los cursos de agua y las napas subterráneas; el uso de productos orgánicos favorece a que las chacras puedan tener agua más limpia para autoconsumo de los colonos y para los cultivos, lo que significa en mejores condiciones de vida.

En síntesis, la propuesta desde la provincia de Misiones, es trabajar arduamente en el fomento y capacitación de técnicas de la agricultura orgánica en las producciones convencionales que son beneficiosas para el medio ambiente y la salud humana. Lograr una interacción entre la tierra, la flora y la fauna es fundamental para conservar los nutrientes naturales y los flujos de energía y de esta manera potenciar la diversidad biológica, lo que estará contribuyendo a conservar los recursos naturales y los ecosistemas para las generaciones futuras.

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Sartori: “Lo que viene es una revolución de la miel”

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Escribe Facundo Sartori, ministro del Agro de Misiones. En Misiones hay más de mil apicultores, cooperativas y una producción pujante de miel que crece de manera acelerada ante una demanda sobre este noble alimento reconocido en el mundo por su calidad nutrida de nuestra tierra. Tenemos unas once mil colmenas distribuidas por todos los municipios misioneros pero queremos ir más a fondo y llegar a las 100 mil en distintas etapas y con un acompañamiento del Estado para dotar de profesionales, infraestructura, mejoramiento genético con el fin de generar esta verdadera revolución. 

La revolución es una palabra fuerte y desafiante para este contexto. Nos alienta que nuestra región sea ejemplo en materia de producción de miel y esto no es casual porque tenemos un suelo rico protegido por el Estado que apuesta a la conservación de la biodiversidad o el cuidado de la selva misionera.

Es sabido que las abejas son claves para el ambiente. La polinización es fundamental para sostener la biodiversidad y desde nuestro territorio hacemos un gran aporte al país y al mundo. Tal es así, que según Greenpeace el 75% de los alimentos que se consumen en nuestro planeta dependen de la polinización y más de cuatro mil especies de plantas existen gracias a estos insectos. 

Misiones es guardiana de la biodiversidad y se ha trabajado en estos últimos años con leyes de avanzada que le dan el marco para la ejecución de políticas públicas con el fin de cuidar nuestro ambiente. Hace unas semanas, se aprobó una normativa que pretende promover la producción de variedades de mieles y otros productos de la colmena provenientes de la floración de todas las regiones de la provincia. 

La finalidad de la Ley, no solamente es la de lograr la diferenciación de sabores, aromas, características sensoriales y físicoquímicas que las identifican, sino ampara la protección y alimentación de las abejas, contribuir a su conservación, repoblación y concientizar sobre su labor fundamental como insecto polinizador. 

En la provincia contamos con 1.300 apicultores con sus familias, organizaciones, cooperativas, instituciones organizativas que dedican sus días trabajando entre las diversidades de flores distribuidas por zonas fitogeográficas distintivas que otorga una pluralidad de mieles en el territorio misionero. 

Argentina es el principal productor de miel de América, cuarta a nivel mundial y nuestra provincia hace un aporte muy significativo con sus más de 20 especies distribuidas por todo nuestro ecosistema. En esa línea, la miel misionera es elegida por su color y sabor, que la situan como una de las más solicitadas a nivel nacional, tal es así que Misiones fue premiada recibiendo el 1° y 2° premio de más de 100 muestras de participantes en la categoría de mieles oscuras.

El presente, en ese sentido, nos está marcando una oportunidad importante para seguir, como servidores públicos, haciendo más aportes en pos de mostrar al mundo que nuestra producción no sólo es cantidad y variedad, sino calidad para instalarse en los mercados de países que demandan miel con las características propias otorgadas por nutrientes de nuestra biodiversidad. La verdadera revolución está en camino y el estandarte serán las familias apicultoras, cooperativas, instituciones que dedican sus horas a esta noble actividad.

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“El bullicio de la inocencia”

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Todavía resuena en mi cabeza aquella dolorosa noticia de la muerte de un nene de 5 años, maltratado a golpes en Santa Rosa, La Pampa. Lucio Dupuy era su nombre. Y más triste aún es saber que no es la única infancia, y que es la punta de un iceberg que necesitamos demoler con urgencia: el drama de la violencia instalada y naturalizada hacia las personas más desprotegidas de todas, las nenas, nenes y adolescentes.

Por supuesto no es casual que diga “personas” en referencia a las infancias y adolescencias, justamente porque a veces parece que no se les considera personas a juzgar por el maltrato del que son objeto. 
Hoy 25 de abril se conmemora el Día Internacional de Lucha contra el Maltrato Infantil, y sí, lea de nuevo porque no se equivocó, hablamos de maltrato infantil, de violencia hacia quienes más necesitan de los cuidados de personas adultas.

Pero pongamosle dimensión al drama de la violencia infantil. Dije que casos como el de Lucio muestran la punta del iceberg que necesitamos demoler. ¿Por qué un iceberg? Porque en todo el mundo alrededor de 300 millones de niñeces de 2 a 4 años son habitualmente víctimas de algún tipo de violencia disciplinadora por parte de sus cuidadores, lo que implica un 75 % (3 de cada 4), según un informe de 2017 de UNICEF.

Y según la misma fuente, más de un 25 % de las personas adultas (1 de cada 4 adultos con niños a su cuidado) piensa que es necesario algún tipo de castigo físico para una adecuada educación. Ni qué decir del maltrato emocional o psicológico, menos visible pero no menos dañino.

Lamentablemente el maltrato emocional o psicológico es mucho más común de lo que pensamos, se encuentra fuertemente arraigado y hasta legitimado, y es más difícil de reconocer y de erradicar. Pero es a la vez imperioso denunciarlo y atacarlo. Es un duro espejo en el que mirarnos como personas adultas cuando nos encontramos por ejemplo con datos que nos dicen que aunque muy pocos encuestados consideran admisibles los castigos físicos, sin embargo el 66 % (dos de cada tres) piensan que los castigos, aunque no sean físicos, cumplen un rol en la formación de niñas y niños, un 16% reconoce haber insultado a sus hijos, más de 25 % admite haber dado un chirlo, 22% dice haberlos zamarreado, 14% le pegó en una extremidad y un 7% reconoce haberlos golpeado en algún lugar de la cabeza (UNICEF, 2016).

No sé ustedes, pero tengo la convicción de que estos números deberían avergonzarnos. Tengo la impresión de que el problema está demasiado naturalizado, demasiado justificado y avalado por una sociedad compuesta de personas adultas que francamente perdimos el rumbo. No podemos permitirnos que esto siga pasando. No podemos permitirnos legitimar semejante barbarie silenciosa.

Frente a esto, prefiero toda la vida el bullicio de niñas y niños jugando antes que el silencio cobarde de adultos dispuestos a tolerar la violencia hacia las personas más necesitadas de cuidados (o peor aún, dispuestos a ejercerla).      

Por eso la importancia de esta fecha: para ponerle nombre a este trágico fenómeno, a esta triste realidad. Y para poner en discusión qué estamos haciendo como sociedad si somos capaces de tolerar y hasta promover la violencia hacia las personas que más debemos proteger. Ojalá seamos capaces de lograr que predomine el bullicio de la inocencia.

Informes:

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Una situación habitual: La violencia en las vidas de niños y adolescentes, UNICEF, Nueva York, 2017.UNICEF 2021 Informe Nro.9 – Serie Violencia contra Niñas, Niños y Adolescentes.
UNICEF 2017 Una situación habitual Violencia en las vidas de los niños y los adolescentes.
UNICEF 2016 Estado de la situación de la niñes y la adolescencia en la Argentina.

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Efecto Yolanda: ¿Por qué los agentes del Estado provincial y municipal deberían capacitarse en materia ambiental?

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La primera “respuesta” que se me viene a la cabeza es, ¿por qué no?. La segunda, tal vez un poco más a la altura de mi cargo institucional, es porque existen infinidad de razones por las que tenemos que hacerlo. 

Comenzando por él “debe ser”, la reforma de 1994 de nuestra Carta Magna consagra el derecho a un ambiente sano, y el deber de las autoridades de garantizar este derecho, a través de distintos medios y herramientas -entre ellos,los presupuestos mínimos de protección del ambiente y la educación y la información ambiental-. A su vez, reconoce a las provincias el dominio originario de recursos naturales y la concurrencia de las responsabilidades con la Nación. De nuestra Constitución Nacional se desprende un vasto y complejo marco normativo en materia ambiental que exige un trabajo conjunto, coordinado y articulado entre los distintos niveles de gobierno y jurisdicciones, tanto por las prerrogativas y responsabilidades establecidas en el plexo normativo como por la complejidad de los temas sobre los que legislan. Para poder lograrlo, es necesario estar empapado y actualizado sobre la normativa ambiental y las problemáticas y realidades locales. 

En segundo lugar, porque, los funcionarios, magistrados y empleados públicos, al asumir nuestros cargos, lo hacemos bajo la responsabilidad y el compromiso de velar por el bienestar general, tal como lo establece la Ley Nacional de Ética en la Función Pública -Ley 25.188-, velando también por el de las generaciones futuras. Desconocer el alcance e impacto en materia ambiental que puede acarrear determinado diseño e implementación de política pública, determina acción (u omisión) por cualquiera de los tres poderes del Estado, puede tener consecuencias no deseadas que vayan en detrimento o socaven el bienestar general buscado y los derechos y garantías constitucionales. 

Pero si estos argumentos del “deber ser” no alcanzan, puedo mencionar otras razones para ello. 

Somos una provincia orgullosa de nuestro patrimonio cultural y ambiental. Si queremos valorarlo y defenderlo en estos tiempos tan complejos, debemos estar a la altura de las circunstancias. Así como creo que no se puede valorar lo que no se conoce, no se puede cuidar lo que no se comprende; y para entender las problemáticas que nos rodean en materia ambiental y pensar soluciones innovadoras que incluyan a todas y todos, la educación y la capacitación tienen que estar presentes.  

Porque no hay un problema, hay una trama de problemas que están todos juntos, que tienen que ver con el contexto. Si sacamos pedazo por pedazo para analizar, aun cuando se vaya muy profundamente, no sirve de nada. Hay que contextualizar, entender la complejidad que hay ahí, es un ejercicio interdisciplinario. Pero si no hay comunicación, no es posible eso. Para hacer una política ambiental hay que romper con la lógica individualista. En el mundo entero se dan los problemas económicos y ecológicos. Y entonces, no hay salida mientras no profundicemos y nos pongamos de acuerdo, porque son temas que tienen que ver con el destino del ser humano. (Yolanda Ortiz, 2013)

Por otro lado, la recientemente sancionada Ley Yolanda – N° 27.592 – establece la capacitación obligatoria integral en “la temática de ambiente con perspectiva de desarrollo sostenible y con especial énfasis en cambio climático” para todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos los niveles y jerarquías de los tres poderes del Estado Nacional – Ejecutivo, Legislativo y Judicial- (Art 1 y 2), e invita a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a las provincias a adherirse (Art. 15 L). Entonces, si los funcionarios, magistrados y empleados públicos de la nación lo hacen, ¿cómo no hacerlo los agentes públicos provinciales y municipales que están más próximos a las realidades sobre las que legislan, ejecutan o sentencian; que saben de los efectos que tiene determinada acción o inacción en el cotidiano de las personas; que sufren y padecen junto con sus familias, vecinos y vecinas las consecuencias del deterioro ambiental?…  Recordemos que el ambiente no es solo “la naturaleza” que está allá afuera, alejada de nuestras casas, de nuestros barrios. El ambiente, es todo lo que nos rodea, incluyendonos a nosotros mismos. Muchas provincias y municipios ya se han adherido a la ley. Es nuestra responsabilidad con los ciudadanos de nuestra provincia y de nuestra ciudad ir en ese sentido. Ya existe un proyecto de adhesión en nuestra Honorable Cámara de Representantes que esperamos sea aprobado este año. 

A su vez, porque ya tenemos un claro ejemplo del poder que tiene el diálogo y la educación integral y transversal en la función pública; de la necesidad de deconstruirnos para adquirir nuevos lentes a partir de los cuales observar la realidad y entenderla en su complejidad y, de esta forma, pensar y diseñar nuevas soluciones: La Ley Micaela es un motivo de orgullo y un ejemplo a seguir. 

Dicho esto, considero que Misiones debe adherir a la Ley Yolanda, al igual que lo hizo con la Ley Micaela, ya que es fundamental que la capacitación en esta temática tenga su respaldo normativo y sea el resultado del consenso de las y los misioneros. Esto garantiza que sea una política a largo plazo, que no dependa de la buena voluntad o de la visión de un funcionario. Visión y compromiso que, de más está decir, estamos viendo en muchas de nuestras instituciones y organismos públicos. Sin ir más lejos, el Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Posadas (en adelante, HCD) es un ejemplo concreto de ello. El año pasado tomamos una serie de medidas que dan cuenta del lugar que ocupa esta temática transversal en la agenda pública: 

  • Aprobamos la incorporación de la nueva Comisión de Medioambiente y Desarrollo Sustentable a las comisiones permanentes ya establecidas en el Reglamento Interno de nuestra institución. 
  • Creamos, dentro de la estructura del Concejo, la Dirección de Medio Ambiente y Economía Circular con el objetivo de generar políticas públicas innovadoras en la materia.  
  • Transformamos la Plaza Evita del HCD, bajo la premisa de convertirla en un espacio para las y los vecinos, un espacio de encuentro, trabajo y disfrute, innovador y sustentable. 
  • Creamos el Programa Hackathon Ambiental de la Ciudad de Posadas – Ordenanza VI N° 49- .  En la primera edición, realizada en noviembre del año pasado, participaron más de 100 personas agrupadas en 14 grupos quienes, de manera colaborativa, pensaron en soluciones innovadoras para dar respuesta a las problemáticas ambientales de la ciudad. 
  • Instalamos el Eco Punto de Vecino Sustentable para que los y las vecinas puedan traer sus materiales reciclables y, de esta forma, contribuir con el cuidado del ambiente y motorizar la economía circular. 
  • Organizamos, junto con la Eco Red y el Centro de Educación Ambiental, la I Expo de Desarrollo Sostenible de la Ciudad de Posadas, donde participaron más de 50 instituciones públicas, privadas y del tercer sector y asistieron casi 900 posadeñas y posadeños que nos acompañaron a lo largo del mismo. 
  • Apoyamos y acompañamos el desarrollo de instituciones clave en la materia de nuestra ciudad como lo es el Centro de Educación Ambiental.

En este sentido, a lo largo del año pasado, trabajamos en cuestiones vinculadas a la gestión y educación ambiental, promoviendo el diálogo, la innovación, la sensibilización y la educación ambiental, y propiciando el encuentro entre el sector público y privado, las instituciones del tercer sector, la comunidad académica y científica y la sociedad en general. Pero sabemos que falta, y ese camino que falta es impensado hacerlo si no es acompañado de un proceso de sensibilización, capacitación y educación de calidad, integral y sostenido en el tiempo, comprometido, y crítico con y de la realidad, que responda a las necesidades de cada municipio y a las funciones y tareas que cada organismo público realiza.  

Un último, pero no menos importante motivo, es porque la cuestión ambiental nos une. El apoyo de nuestros legisladores nacionales al proyecto de Ley Yolanda es una muestra concreta de ello. Las problemáticas ambientales no reconocen de clases sociales, generaciones, partidos políticos; nos afectan a todos… Pero también es verdad que no todos tenemos la misma capacidad de respuesta. Por eso, es importante que la perspectiva de los derechos y la premisa de no dejar a nadie atrás este siempre presente, tal como plantea la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Por todo esto y muchas razones más, es que creo que todas las personas que nos desempeñamos en la función pública a nivel provincial y municipal debemos educarnos en materia ambiental, no solo porque debemos, sino, fundamentalmente, porque queremos … Sabemos que adherir a esta ley no es empezar de cero, que hay camino recorrido, pero capacitarnos es aportar luz y nuevas estrategias para seguir recorriéndolo juntos. 

No podemos, hoy por hoy, seguir mirando el mundo desde un enfoque lineal. En este contexto lo ambiental es tan complejo que no podemos estar como cuando se produjo la revolución industrial, seguida de la informática y la comunicación. Todo eso ha creado una complejidad en las sociedades. No podemos estar hoy con un enfoque departamentalizado, con un cortoplacismo. Si los políticos toman así las cosas no pueden nunca arribar a buen puerto. Entonces la cuestión es cómo llegar a los nuevos modelos de producción y consumo. Ir al corazón mismo de la economía. Para eso hay que trabajar a nivel personal en cuanto a cambiar estructuras mentales del conocimiento. Si no cambiamos primero mentalmente y después considerando al hombre en toda su integralidad, tratando de ver el todo, con un enfoque global y luego lo local, lo regional, no vamos a tener forma de entender este mundo globalizado, que no podemos reducir en nuestro planteamiento y en nuestro accionar. (Yolanda Ortiz, 2013). 

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