Transformación y desarrollo de las comunidades a través de la educación agraria
La educación es una herramienta transformadora aquí y en cualquier parte del mundo. Pero no siempre logra instalar capacidades, impulsar el desarrollo local, multiplicar buenas prácticas, deconstruir modelos productivos hegemónicos, proponer innovaciones, aggiornarse a los contextos cambiantes y movilizar comunidades enteras. Cuando todo eso -y mucho más- sucede, hay garantía de transformación, desarrollo y crecimiento de las comunidades.
Identidad misionera, participación comunitaria y cambio cultural en el entramado productivo provincial chacras son algunos de las premisas en torno a las cuales desarrollan su actividad las Escuelas de la Familia Agrícola (EFAs). De las 100 EFAs argentinas, 27 son misioneras y cuentan con una Ley exclusiva, sancionada en 2018.
Brindar el acceso a la educación en poblaciones alejadas de los centros urbanos, posibilitando la formación de los hijos de colonos y agricultores fue el objetivo inicial a partir del cual el Padre José Marx impulsó las EFAs en Misiones. Actualmente, las EFAs conforman la Unión de Escuelas de la Familia Agrícola (UNEFAM) y ofrecen, a lo largo y ancho de la provincia, formación de nivel medio; talleres y cursos de formación profesional, así como también tecnicaturas superiores en distintas áreas que resultan elementales en las zonas rurales, tales como electricidad, carpintería, piscicultura, apicultura, corte y confección entre otras.
La Tecnicatura Superior en Cultivos Regionales, que funciona en la EFA Santa Teresita de Alem también da cuenta de la capacidad de respuesta que las escuelas pueden aportar frente a las condiciones y necesidades de los contextos locales. En comunicación con Economis, el rector Claudio Villalba, explicó que la carrera es una alternativa para los jóvenes egresados del nivel secundario tanto de la EFA como de otras instituciones, que quieran formarse en el área de cultivos y producción pecuaria. Entre los servicios ofrecidos para los estudiantes terciarios, se encuentran el albergue, comida y tutorías de acompañamiento pedagógico, por lo que resulta una oferta sumamente conveniente para quienes quieran formarse y no posean la posibilidad de trasladarse a otras ciudades. Actualmente cuentan con alumnos no solo de Leandro N. Alem, sino también de Los Helechos y Concepción de la Sierra.
Otro factor diferencial es que las EFAs operan en articulación con las comunidades, trabajando en red, promoviendo el involucramiento de los jóvenes con las problemáticas locales y generando además espacios de diálogo y participación comunitaria. También desarrollan vínculos estratégicos con organismos del Estado, organizaciones del tercer sector, así como también con empresas y cooperativas.
La puesta en funcionamiento de 2 estaciones agrometeorológicas en las EFAs San Vicente Paul y Jesús de Galilea denota la sinergia interinstitucional para generar proyectos superadores. Realizada en el marco del proyecto Crecer Cooperando, financiado por el BID Lab y la Fundación del Banco Credicoop de manera conjunta con Silicon Misiones; esta iniciativa instruye a los adolescentes en programación como instrumento pedagógico. A partir de la toma de datos y su almacenamiento en una App, brindan información clara, rápida y gratuita que permite predecir plagas, planificar tareas; dar aviso de heladas, golpes de calor, lluvias; etc. O dicho de forma más sencilla: genera información para que los productores misioneros tomen buenas decisiones a partir de la información climatológica.

Contrariamente a lo que se cree y, en la mirada de Hugo Da Silva, evitar el desarraigo no es un objetivo de las EFAs. El rector de la EFA de 2 de Mayo expresó que “Desde que comenzaron las EFAs en Misiones, el paradigma cambió. Si bien las EFAs pueden contribuir al arraigo no pueden evitar el desarraigo. Lo que sí pueden hacer las EFAs, y de hecho lo hacen cotidianamente, es brindar conocimiento y herramientas técnicas para mejorar las posibilidades en las zonas rurales. El arraigo que proponemos desde las EFAs es más conceptual que físico. Implica que el egresado, por más que en otra función y lugar que no sea la chacra, de igual manera pueda mantener ese amor, cariño y concepto puesto en la defensa del medio rural”.
Sin dudas, profesionalizar al agricultor, contemplar a las chacras como empresas agropecuarias y brindar capacitación con valor agregado son algunas de las tantas estrategias válidas para mejorar la calidad de vida en las zonas rurales. Las EFAs sin dudas conforman espacios claves para catapultar a los jóvenes como gestores del cambio cultural y productivo. A modo de ejemplo, más de 50 jóvenes misioneros formados en la EFA de 2 de Mayo en las Técnico Agrícola, Técnico Ganadero, Técnico Forestal y Técnico de Administración de Empresas Agropecuarias, se encuentran activos en el mercado desarrollando las habilidades y capacidades adquiridas para impulsar, gestionar, administrar y gerenciar unidades, iniciativas y proyectos que nutren a la matriz productiva provincial.

La educación agraria acompaña a los jóvenes en la generación de escenarios renovados y alternativos. En una provincia eminentemente productiva, no es casual la presencia de las EFAs a lo largo y ancho del territorio. Una presencia que sin dudas seguirá expandiéndose y que no únicamente apunta a la formación de los jóvenes sino que también, interpela y moviliza el presente de los adultos.


