Jorge Asís

Milei, Cornejo y vos

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Escribe Oberdán Rocamora Redactor Estrella, especial de JorgeAsisDigital.com – En 2007 los radicales fueron con el kirchnerismo. En 2027 los radicales irán por La Libertad Avanza.

Adversario históricamente íntimo

Alfredo Cornejo, George Raft, gobernador de Mendoza por segunda vez, supo guiar a la “centenaria” Unión Cívica Radical hacia el destino oportuno de la transversalidad que impulsaba Néstor Kirchner, El Furia, desde aquel peronismo inclinado hacia la progresía de la socialdemocracia.
17 años después Cornejo se propone patrocinar el acercamiento de los radicales persistentes con la derecha extrema de Javier Milei, El Jamoncito Libertario, según el estigma de la vicepresidenta, la señora Victoria Villarruel, La Cayetana.
En 2007 Cornejo alegaba la audacia patriótica que se situaba en la frontera del coraje cívico (tener presente que el honroso radicalismo trastabillaba desde el colapso del 2001 con De la Rúa).
Entonces la organización alcanzó a sentirse protagonista de la epopeya sintetizada en el hallazgo de una consigna.
“Cristina, Cobos y vos”.

Aparte de la carnadura republicana, la motivación prioritaria de Cornejo para acercarse a Milei es profundamente personal.
Evitar que Milei, estadista improvisado, siga pacientemente los pasos de la señora ministra Patricia Bullrich, La Montonera del Bien. Para cargar las pilas de Luis Petri, El Carucha, el adversario históricamente íntimo, a los efectos de convertirlo en el próximo gobernador de Mendoza.

El Furia que detestaba a los lindos

Consta que la relación afectiva de La Doctora con Julio Cobos, El Cleto, distó de ser profesionalmente apasionante.
Pero Cobos le duró a La Doctora bastantes meses más de lo que La Cayetana le iba a durar cordialmente a Milei. Hasta el estigma de apodarlo Jamoncito. Por mantenerlo prisionero, como el jamón del sándwich, entre dos mujeres literariamente fuertes.
La señora Karina Milei, La Pastelera del Tarot, y La Cayetana.

La Doctora y Cobos se encontraban unificados por la teoría demencial de los Radicales Kash.
Pero la teoría iba a desmoronarse exactamente durante el epílogo de la llamada Guerra del Campo.
Transcurrió el misil trascendental con el voto “no positivo” de Cobos que signó la victoria celebratoria del campo.
El conflicto fue consecuencia del disparate de las “retenciones móviles”, surgidas de la galería mágica de Sir Martín Lousteau, El Personaje de Wilde. Fugaz ministro (también transversal) de Economía de La Doctora, Sir Lousteau era celosamente despreciado por Néstor, el marido (y sobre todo jefe político).
Ocurría que El Furia detestaba orgánicamente a los “lindos”.
Curiosamente aquel “lindo” -Sir Lousteau- hoy conduce los fragmentos del radicalismo, partido transformado en otro archipiélago.

Categoría instalada de Fenómeno

Entonces Cornejo se precipitó en mantener encendida la aceptable asociación con Patricia.
Aunque la Montonera del Bien se hubiera asociado también con el adversario históricamente íntimo en la lucha por conquistar la hegemonía en PRO, la mutual identificada con Mauricio, El Ángel Exterminador.
Traficaba Cornejo la candidatura presidencial de Patricia en Juntos por el Cambio, coalición que se disponía al delirio de la sucesión inapelable del frustrado gobierno relativamente peronista de Alberto Fernández, El Poeta Impopular.
A través de Patricia, instrumentada por Mauricio, encaraban la batalla interna contra Horacio Rodríguez Larreta, Geniol, al que acompañaba otro experimentado gobernador radical. Gerardo Morales, El Milagrito.
Y como correspondía, Patricia lo vencía a Geniol, que pasaba a hegemonizar la imagen del derrotado que desperdiciaba una fortuna.
Pero Patricia, con el sostén simultáneo de los dos adversarios íntimos, ahora se predispone a copar La Libertad Avanza, el sello sobresaltado y triunfal que dejó desaforadamente fuera del ballotage a Juntos por el Cambio.
Para incorporar después la fórmula intacta Bullrich-Petri a la escuadra, en la pugna real contra Sergio Massa, El Profesional.

La Montonera del Bien y El Carucha son hoy los ministros respectivos de Seguridad y Defensa, para total desconsuelo de La Cayetana, que había sido diseñada por Milei, en la franela de la campaña, como la «especialista de ambas disciplinas».

Siempre rápida para los mandados, Patricia se aproxima al triángulo blindado de poder.
Conformado el triángulo por Milei, junto a la hermana Karina y el sorprendente Santiago Caputo, El Jaimito.
Como necesita sentirse indispensable, con o sin el aval de Cornejo, Patricia aspira a más. Lo merece.
Por el mérito exclusivamente represivo de facilitar el desplazamiento por Buenos Aires. Sin las interrupciones de los piqueteros con las estampas que aluden a la multiplicada legión de desposeídos.
La ministra prefiere directamente disponerse a salvar el gobierno de Milei.
Es lo más flojo que desvirtúa, en efecto, la categoría instalada de Fenómeno.

Hoy los jubilados, mañana el juicio político

“Hoy son los jubilados, o es el dinero secreto para los espías. Mañana perfectamente es el juicio político”.
Tanto Patricia como Cornejo (y hasta Petri) descontaban que, para rescatar el libertarismo de Milei de la instancia tan macabra, debían recurrir a la artesanía de la política. E inclinarse también por la exacta sabiduría de las matemáticas.
Había que evitar que la fragilidad legislativa de La Libertad Avanza facilitara el agigantamiento de la oposición en la Pajarera de los Diputados. Para que no alcancen el temible número estratégicamente desestabilizador de los dos tercios.
Con los ostensibles compañeros de ruta de la Mutual PRO, la insuficiencia era notoria.
Para rescatar al gobierno endeble de Milei había que captar las permeables voces del radicalismo que se encontraba en banda.
Bastaba con lanzarse a la aventura de doblar cinco o seis radicales sueltos. Ninguna faena imposible.
Al contrario, y ni hacían falta siquiera los elementales billetes crocantes.

Nudo de la coyuntura

Pese a ser el único gobernador elegido por segunda vez, Cornejo dista de destacarse como profesional del conformismo.
En la altiva Buenos Aires, capital unitaria, Cornejo no tuvo la suerte que merecía por sus atributos morales.

La presidencia del Comité Nacional, como la venerable senaduría, le sirvieron apenas para adquirir ínfulas colosales.
Para regresar a la Mendoza materna con la potencia superior. Predispuesto a jurar solemnemente otra vez sobre la Constitución provincial.
Pero todavía conserva las ambiciones. Nada está perdido.
George Raft, don Alfredo, contempla el panorama del tinglado. A punto de convencerse que Milei ya fue transitoriamente rescatado. Que aún puede desenredar el nudo de la coyuntura, hasta acabar con la restricción del cepo (hacia el fin de año) y aguardar que la economía conecte auténticamente con la algarabía del movimiento.

Al gobernador de 62 años le resta el paño suficiente para competir con su firme aliada Patricia por la posición vicepresidencial de 2027.
Sabe que cuenta con la ventaja de la consigna ganadora.
“Milei, Cornejo y vos”.

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Mauricio, el rehén de Milei

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Reconfiguración total del tinglado político. Alianza del peronismo con el radicalismo. Escribe Oberdán Rocamora Redactor Estrella, especial para JorgeAsisDigital.com

1) Anfetaminas y Valiums

Mauricio, El Ángel Exterminador, teme ser estratégicamente exterminado por Javier Milei, El Panelista de Intratables que le aplica, desde la presidencia, el juego apasionante de las milanesas combinadas con la anfetamina y el Valium.

El mecanismo es simplemente eficaz.

Con la anfetamina lo elogia, con el cuento del reconocimiento lo acelera y al llamarlo afectuosamente “presi” lo conmueve.

En simultáneo lo tranquiliza con el implacable Valium de 40, hasta dormirlo. Hasta que el Ángel tome conciencia culposa recién al despertar con la furia inapelable.

“Me boludea”, confirma Mauricio en el hartazgo de la intimidad.

Es cuando el Ángel se auto percibe con piedad como lo que infortunadamente es. El rehén de Milei.

La ficción altiva de la construcción política

A los 65 años se siente secuestrado como en 1991.

Ahora lo secuestra el admirable estadista improvisado que lo celebra con las milanesas combinadas de Olivos.

Con amplio margen de raciocinio, Mauricio interpreta que el Tercer Gobierno Radical que presidió mantuvo destino de canasto. De mero fracaso solo por haberse quedado a mitad del camino.

Al costado, lo peor, casi en la banquina.

Por no haber implementado el virus real del cambio.

Por haberse conformado con la ternura del gradualismo.

Método que le aconsejaba aplicar Marcos Peña, El Pibe (que era) de Oro. O los verdaderos responsables de la ficción altiva de la construcción política.

Dos “armadores” truncos. Emilio Monzó, El Diseñador, que presidió la Pajarera de los Diputados para después quedarse en el ‘19 afuera.

O Rodolfo Frigerio, El Tapirito, ministro del Interior que le hacía mantenimiento a los gobernadores agasajados con “churrasquitos hervidos”.

En cambio Milei gobierna a los desopilantes cachetazos y alaridos desde un triángulo blindado de poder. Con la hermana protectora, la señora Karina, La Pastelera del Tarot. Y con Santiago Caputo, El Jaimito, consultor carente de escrúpulos que desprecia al Ángel desde la periferia.

El Jaimito es discípulo superador del Gran Jaime Durán Barba, El Equeco. Es quien le baja la línea dura a Milei para emprender de inmediato la proeza del cambio con concreta frialdad.

El Ángel -igual que La Doctora- en cierto modo aguarda que Milei realice el trabajo sucio que en campaña prometió sistemáticamente hacer.

Es el trabajo sucio que Milei dice que exactamente hace.

Para ser cruelmente francos, El Panelista de Intratables solo se queda en la comodidad de las palabras y le aplica a la sociedad la metodología impiadosa de la cronoterapia.

Para bicicletearla y no cumplir literalmente un pepino.

Nueve meses es la exacta gestación de una vida.

Pero a casi nueve meses Milei ni siquiera cumplió con la extinción represiva del cepo, que continúa tranquilamente inalterable, clausurado con los candados estrictos.

Para el Ángel, Milei entonces debería arriesgarse y cumplir con la receta combinada de la motosierra con la licuadora.

Como lo propuso sin responsabilidad en la campaña, para que la Argentina post/Milei fuera invariablemente más fácil de ser gobernada (cliquear) que la demencialmente inviable Argentina pre/Milei, por culpa de la orgía permanente del déficit.

La fantasía de cogobernar

Por disponer de “otra agenda” menos castrense, Milei se pelea con la vicepresidenta señora Victoria Villarruel, La Cayetana (por Álvarez de Toledo). También se pelea con agresiones extraordinarias con la casi totalidad del periodismo “ensobrado”. O mejor sea dicho con superior rigor, con el periodismo “transferido”, plagado de profesionales que esperan pacientemente que se desinfle el globo, para luego masacrarlo sin contemplaciones.

Mientras soporta el juego de las milanesas combinadas con anfetaminas y Valiums, Mauricio, el Ángel “boludeado”, aspira a la fantasía de cogobernar con Milei.

Significa confirmar que a través de la convivencia espera al menos la concesión de tres ministerios con sus cajas respectivas.

“Macri nos sale unos mangos, es cierto, pero sin su apoyo el gobierno libertario se autodestruye”.
Por elementalidades del protagonismo básico, el Ángel casi exterminado se pelea también con la instrumentada señora Patricia Bullrich, La Montonera del Bien que supone haber cumplido con la legitimidad habitual del garrochazo.

En efecto, cualquier ciudadano que no cumpla siquiera con pagar los impuestos hoy puede deambular lo más pancho por la ciudad sin el riesgo de ser interrumpido por las obturaciones de los piquetes. Consta que la repentina facilidad para el desplazamiento urbano debe reconocerse como mérito.

Pero la Montonera del Bien fue tristemente instrumentada por Mauricio para exterminar las ambiciones oportunamente trascendentes de Horacio Rodríguez Larreta, Geniol.

Ya fuera del juego, exterminado y fulminado por La Montonera del Bien en la inutilidad de las PASO, es posible que Geniol planifique anexarse en la alianza en camino que se cocina con lentitud en la reconfiguración total del mapa político concebido para la Argentina post/Milei.

Se trata de la alianza surreal entre los radicales y los peronistas, esbozada en “Efectos tardíos del abrazo Perón-Balbín”, cliquear. El acercamiento casi milagroso de los dos movimientos populares del Siglo Veinte que fueron arrasados sin perplejidad por el Fenómeno Milei desde el canal perverso de América y del muy eficaz de La Nación+ que conduce Juan Cruz, el paraguayo reconocido como El Lobo de los Medios.

La Provincia del Pecado

Al cierre del despacho, para no sentirse retrasada, La Doctora decide pelearlo al simpático senador Mayans por el eventual porcentaje de “peronismo en sangre” de La Cayetana, a quien desde la banca de la Pajarera el formoseño seductor le tiró onda para evocar la metáfora tierna del “Jamoncito”.

Ante semejante estética de conflictos nadie queda para impresionarse por la inflexibilidad del enfrentamiento entre el gobernador Axel Kicillof, El Gótico, con el diputado Máximo, En el Nombre del Hijo, titular de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora, organismo infinitamente más sustancial que la presidencia del Partido Justicialista de la Provincia del Pecado.

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Tragicomedia de “La Malquerida y El Poeta Impopular”

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Los trompazos de Alberto a Fabiola aceleran la moral de la declinación, escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial para Jorge Asís

Paladín de las cuestiones de género

Los puñetazos de Alberto Fernández, El Poeta Impopular, estampados oportunamente a la señora Fabiola Yañez, La Malquerida, aún resuenan y exhiben la sublime hipocresía del último gobierno peronista.

Asimismo, generan el previsible descalabro que permite destacar la asombrosa rapidez para producir el definitivo desprestigio del improvisado estadista vocacional que en su momento -con audacia superlativa- aspiró a ser reelecto.

Después de no haber conseguido la luz verde para la utópica reelección, El Poeta Impopular optó por la jactancia de resignarse a concluir la opacidad de su gestión sin causas judiciales abiertas en su contra. Y con el galardón máximo al que puede aspirar un dirigente progresista en el siglo veintiuno. Destacarse frontalmente como el gran paladín de las “cuestiones de género”.

En efecto, no hay manera de esquivar la cola de la jeringa y se impone tratar de frente el escándalo de los severos tortazos del Poeta Impopular a La Malquerida que aceleran la moral de la declinación. Fueron descubiertos a partir de los pecados superiores que aluden al otro descalabro peor de la corrupción. O de las irrisorias ventajas acumuladas a partir de la legislación controlada de la problemática para especialistas como Alberto.

El culebrón de los seguros.

Explosiones desde Salamanca

Para agraviar al caído hoy se conforman filas más extensas que la de los fieles suplicantes a San Cayetano los 7 de agosto en la Basílica de Liniers.

Como nos enseñaron, corresponde partir desde la objetividad.

Simpleza académica que consiste en informar para entender desde el copete a partir del “qué”, “quién”, “cuándo” o “dónde” y -sobre todo- el “por qué”.

El “qué” es demasiado fácil. Son los chats del pecaminoso culebrón de los seguros que fueron minuciosamente analizados por el juez federal Julián Ercolini y condujeron a detectar -como por un tubo- los sonoros cachetazos estampados por el Poeta Impopular a La Malquerida.

Entonces, acaso hastiada, Fabiola le exhibe una dramática lista de quejas a la señora María Cantero, Gatín, secretaria privadísima de Alberto.

Entre las recriminaciones confidenciales figuran las invalorables muestras gráficas de los castigos a los que el señor presidente la sometía para comprensible espanto de Gatín.

Transcurrieron justamente en la Residencia Presidencial de Olivos (lo cual resuelve también profesionalmente la cuestión del “dónde”).

El dato se convierte en pólvora estricta de La Malquerida para manejar angustiosamente los efectos explosivos desde el paquete barrio de Salamanca, en el Madrid más elegante (vaya como complemento del “dónde”).

Entregar a La Doctora

La sensibilidad estalló el domingo en Clarín, el diario que Alberto en su momento se obstinaba en la patanería de divulgar que “manejaba”.

Nunca se debe olvidar que para referirse al hiper temible señor Magnetto, El Poeta Impopular solía recurrir al casi amigable “Héctor”.

“Le dije a Héctor”, decía, como si hubieran convivido en la platea de Argentinos Juniors.

Los conscientes desconfiados que presumen de portar la información más calificada coinciden en instalar que fue aquella supuesta influencia de Alberto en Clarín la verdadera causa que motivó el dedazo irresponsable de La Doctora para la equivocación insuperablemente histórica de designar para la presidencia a Alberto, y decidirse modestamente a acompañarlo como vice.

Aquí ser objetivo requiere un poco más de esfuerzo.

Los obstinados anónimos que operan a favor del control de daños, pugnan por el rescate imposible de la honorabilidad de Alberto. Son los que confirman que justamente ocurrió lo contrario. Que el multimedio otrora hegemónico que mantiene la pólvora mojada hoy le pasa la factura mediática al Poeta Impopular, pero por no haber entregado en su momento a La Doctora, como aguardaba el hiper temible Magnetto hasta la virtual exigencia.

Para los contados defensores de la frustración del «albertismo» que tratan la impotencia de atemperar los destrozos aquí influye el otro gran grave error de Alberto.

Por haber denunciado, durante una mañana inolvidable de cadena irracional, aquel picnic fastuoso de cinco días hacia el Lago Escondido. El «all inclusive» del que participó el doctor Ercolini sin mayor sentimiento de culpabilidad.

Entonces bingo: es Clarín que lo fusila a Alberto a través del colega Claudio Savoia por golpeador a partir de las desprolijidades descubiertas por el juez federal Ercolini que oculta la preparación de la venganza en el culebrón de “los seguros” que beneficiaron los réditos millonarios del Encarajinador, compañero apasionado de Gatín.

Es el penúltimo dato que hace aún más fácil explicar el academicismo del “por qué”. Incluso, hasta es casi infantil.

Bastante parecida a Evita

“Alberto, no seas gil, presidente soltero vale doble”.

El amigo protector lo inducía a Alberto a separarse antes de calzarse la banda.

“Te van a sobrar las minas”.

Pero Alberto no le hizo caso. Se dejó llevar por su capacidad de manejo propio del experimentado operador político. Y cuando quiso acordarse La Malquerida ya estaba abrazada al Papa Francisco, se colgaba de su cuello y amagaba con especializarse en la beneficencia.

Prefería entonces valer menos pero no mostrarse solo.

Para continuar la ficción del amor con la “querida Fabiola”, que es, después de todo, bastante parecida a Evita. Y actriz sensible. Como Evita.

Aunque fuera consciente de los riesgos patológicos de la bipolaridad y supiera que el consumo de pastillas, mezclado en combinación con dos copas, la sumergía en el espectáculo nocivo del alcoholismo. Aquí la objetividad se va al demonio.

Los relatos contrastan. Depende del sujeto que narra. O del interés parcial del sujeto que narra. Alberto la responsabiliza por haber desperdiciado su gobierno desde aquella legendaria fiesta de cumpleaños con los amigotes del cuidado estético, transcurrida durante los momentos más sensibles y prohibitivos de la pandemia.

Según las puntas de ambos relatos, complementados por los diversos testigos que deambulaban por la residencia (y que tendrán efectivamente que testimoniar en el culebrón judicial), en adelante la Tragicomedia de La Malquerida y el Poeta Impopular ingresa en el territorio de las tensiones, los rencores y las desconfianzas.

Tiempos de intensificación de los enojos que brotaron después del nacimiento del hijo Francisco y derivaron en la simulada separación.

Entonces fue cuando La Malquerida quiso separarse de verdad. Apenas debió conformarse con un traslado inofensivo, pero en el mismo ámbito de la Residencia.

Turno de los peores desencuentros. Del ocaso político del Poeta Impopular y de su entrega a la resignación piadosa de la paternidad.

Restaba apenas entregar el fardo de la presidencia al sucesor Javier Milei, El Psiquiátrico. Para luego irse lo más pronto posible hacia Madrid, donde había aspirado a residir, pero como embajador. Asignatura eternamente pendiente.

Pasó la fiesta de fin de año con La Malquerida en un hotel suntuoso de Madrid.

Y en cuanto pudo, en la primera distracción, Alberto retornó a Buenos Aires querido, a consolarse en el arrabal apacible de Puerto Madero.

Aunque pronto la vida se le iba a transformar en la plenitud exacta del infierno.

En la ferocidad cotidiana del calvario. O en el castigo atroz del desprestigio rigurosamente personal.

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Entre el Tercer Gobierno Radical y el Quinto Gobierno Peronista

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La agenda de la transición la pone la Justicia. “Nadie pide por D’Elía, Jaime ni Esteche”.

1.- Odas elementales

“Por D’Elía, Jaime o Esteche no pide nadie”, confirma la Garganta. Sólo se pide por “la familia”, aclara.

Sobre el resto de los kirchneristas con causa, o relativamente kirchneristas (como Esteche), nadie, desde “arriba”, levanta el celular.

Tampoco piden por los empresarios «encuadernados». Arrepentidos por haberse enchastrado los dedos con el membrillo. Algunos fueron puntualmente doblados por los “arrepentidores”.

Preocupaciones profesionales de abogados, minuciosamente conocidos en el templo stalinista de Comodoro Py. O en el edificio poblado de fantasmas de Talcahuano. Evoca a la “pavorosa Casa de Usher”, de Edgar Allan Poe.

Despiertan reticencias e intrigas los abogados mediáticos. Los que se ponen malignos por televisión y se esmeran en la cordialidad de Tribunales.
Un informe confidencial indica que el 45% de los letrados que exhiben floripondios en los medios no son idóneos para presentar “un simple recurso de queja”. Texto de diez carillas que agigantan al creerse Emile Zola.

Entre el Tercer Gobierno Radical y el Quinto Gobierno Peronista

Otra vez, desde la Justicia, brotan los temas que marcan la agenda banal de la transición.
Se aguardan los fallos trascendentes de la Corte. La preside, con la parsimonia del aislamiento inadvertido, el doctor Carlos Rosenkrantz. Con un poder que está, de tan vacío, casi hueco.

Vísperas de la consagración del Caso Bosso. Por el emblemático Fabián Bosso. Es quien hizo la denuncia originaria. Equiparación de los ingresos “adicionales” a los sueldos brutos.

Manganeta que le va a costar, al exhausto Gorro Frigio, millares de billetes que deben imprimirse.

Por las Fuerzas de Seguridad. Basta con la Policía “recargada de adicionales”. La caja del Gorro tendrá que aportar.

Se complementa con el fallo que importa a la decena de gobernaciones que denunciaron los recortes impositivos. Los que no van a ser descontados de la billetera «co-participable» de las provincias.

Para que se pague, otra vez, con la caja sin fondos del Gorro Frigio.

Transición entre el fracaso del Tercer Gobierno Radical, que aún preside Mauricio Macri, El Ángel Exterminador (que exterminó hasta a su sombra, y pretende irse con algún sesgo de dignidad).

Y la asunción de la Banda Elemental del Quinto Gobierno Peronista, que encabeza Alberto Fernández, El Poeta Impopular. Catapultado como Alberto El Estadista. Merced al dedo hegemónico de La Doctora, la que presidió el Cuarto Gobierno Peronista.

Entre el Tercer Gobierno Radical y el Quinto Gobierno Peronista

Ahora La Doctora se conforma con vice-presidir el Quinto. Alterna la módica originalidad de las presentaciones literarias, con los desplazamientos hacia La Habana. Por una de las escasas razones que le deparan sentido a la vida.

Aunque “los compañeros” elementales, junto a la legión de medialuneros, le pongan garra, el Quinto Gobierno Peronista que se viene se encuentra signado por el escepticismo ambiental.

Asoman los preparativos que entusiasman sólo a los sujetos. «Porque todo, en Argentina, termina invariablemente mal».

Se elabora otra utopía flamante de pacto social. Paliativo que ya estaba agotado en 1973, aunque fue promovido por próceres.

Como el extinto vendedor ambulante José Ber Gelbard, y el asesinado sindicalista José Ignacio Rucci.

Hoy Alberto El Estadista centraliza la campaña que no existe. Los gobernadores le aportan cierta robustez. Y Sergio Massa, El Desconcertante Conductor, le aporta algo de profesionalismo.

La campaña se limita a la versatilidad de ser lo que Alberto dice. Y dice de más. Demasiado.

O a lo que hace, como si fuera el laborioso Alberto de Kirchner, El Furia.
O a lo que viaja. Como el descolorido desplazamiento hacia la península ibérica, plagado de desaciertos. O cuando marcó fuerte presencia en Bolivia. Al boleo.

La base ideológica es apenas administrativa, bastante austera. Con la locuacidad de un panelista admirable, se extravía en interpretaciones innecesarias del Caso Santoro.

O en racionalizaciones contradictorias relativas al divisorio Venezuela.
Suele lucirse como un ostensible consumidor de amagues. Los devora.
Como escribió William Faulkner: “Entre la Nada y la Pena me quedo con la Pena”.

Ante la Nada (Macri), brota la perspectiva ilusoria de la Pena (Alberto).
Cabeza de la Banda más Elemental que las Odas Elementales de Pablo Neruda.

2.- La braga en el paredón

Cae la Doctrina Irurzun. Como una braga, contra el paredón compulsivo de la década del 60. Es la Justicia Por si Acaso. El dictado prodigioso de prisiones preventivas para los desdichados sin sentencia.

Porque pueden, en la ambulatoria libertad, rajarse. O influir sobre las «causas».

Con el mascarón teórico del doctor Irurzun se poblaron las cárceles de desdichados sin sentencia firme. Al caerse las bragas de la Doctrina, el kirchnerismo inspirado desata cierta algarabía al liberarse los presos políticos (travesuras del lenguaje).

Entre el Tercer Gobierno Radical y el Quinto Gobierno Peronista

Pesar para los traficantes sagaces en la botonería de las denuncias. Consolidaron carreras legislativas, periodísticas, jurídicas.

Especialistas en el arte patriótico de botonear. Entrevistados con frecuencia por los comunicadores indignados que los llaman, en cambio, “políticos presos”. Por pegotearse con membrillos.

Pero no predomina la desesperación por obtener las libertades a canilla libre. Crece el interés, en el elemental oficialismo que se viene, por precipitar la salida de Cristóbal López y Fabián de Souza.

En el entrevero ,a los empresarios les quisieron manotear las empresas. Ampliaremos.

En segundo lugar, la salida de Lázaro Báez. Años largos en que heroicos comunicadores aguardaban el arrepentimiento de Lázaro. Fue anunciado hasta el hartazgo.

Pero el duro correntino, crecido entre el viento de Puerto Santa Cruz, no se les arrepentía un c… Nunca les iba a proporcionar el placer de quebrarse.

La vida de Lázaro, El Resucitado, es un ejemplo espiritual para promover el ahorro. A cien hectáreas por día pudo comprarse media provincia de Santa Cruz.

Aparte Lázaro se destacó como el más grande facilitador de majestuosos escenarios para la búsqueda de los euros crocantes de 500.

Con un fiscal maximalista, trepado en la magnífica excavadora que revolvía la tierra en los parajes de la Nada. Mientras dos mil movileros se amontonaban detrás de los carromatos. Sin registrar siquiera un miserable billete.

Por De Vido tampoco se registra un gran clamor libertario. Suficiente con el cuadro blindado de su esposa. Y determinados «compañeros» que pronto lo visitaran en su domicilio.

Son presos que no van a salir en andas desde Ezeiza, o de Marcos Paz. Como aquellos presos de Villa Devoto.

Mayo de 1973. Algunos aguardan, de manera acaso póstuma, «la valoración positiva de la historia”.

3.- Final con preventivos

Brota otro punto incipiente de la agenda que atormenta a los sensibles defensores de los derechos humanos.

Al salir los presos preventivos sin sentencia, encanutados durante el Tercer Gobierno Radical, deben salir también los presos preventivos militares, encanutados durante el Tercer Gobierno Peronista del Furia.

Los presos políticos, o los «políticos presos» por el membrillo, van a resultar favorecidos con la misma aplicación justiciera que los presos LESA. Cuestiones de Lesa Humanidad.

Reconocidos abogados humanistas tratan de buscarle la vuelta. El propósito consiste en dejarlos adentro a los preventivos de LESA. Pero no puede haber dos interpretaciones. La calle los espera.

Al cierre del despacho, se aguarda que, desde el intelecto del notable impulsor de la Doctrina, se esboce algún artículo. «Un agregado o una adenda», confirma la Garganta del inicio.

Algún atajo, de los que disgusta al Ángel Exterminador.

Algún recodo que posibilite sólo la libertad de los preventivos espirituales.

Y dejar que se pudran, adentro, hasta que cesen, los preventivos de LESA.
Por quienes piden, en el fondo, además de sus familiares, sólo los románticos defensores de las causas perdidas.

Del Grupo Concordia.

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El sopapo electoral de la realidad

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Se vino el Peronazo que se merecían.

Desde el frasco

Se vino, nomás, el peronazo. Lo merecían.
¿Y qué esperaban? Vivían, pontificaban, sobraban desde un frasco.
Convencidos de la superioridad moral sobre sus adversarios “que se habían robado un PBI”.
Fortalecidos por la sabiduría imbatible de la “big data”. Por la eficiencia inapelable de las segmentaciones.
Se compraron los espejitos brillantes que vendían, hasta agotarlos.
Se dieron la suficiente manija como para creer que de verdad combatían a las mafias, que le ganaban el combate al narcotráfico.
Que por la admirable recepción que tuvo Mauricio, El Ángel Exterminador, en el escenario mundial, se habían integrado.
Nos tenían en cuenta, sonreía Merkel cuando se fotografiaba con el Ángel y Macron lo invitaba a comer.
Lo probaba el auxilio irresponsable del Fondo Monetario Internacional.
Fue más a un gobierno (que dilapidaba los fondos) que a un país. Al que se ayudaba a enterrar.

Carolina Mantegari

El sopapo electoral de la realidad

La realidad acaba de estamparles un sopapo electoral.

Los patrióticos muchachos nucleados en el Colectivo Cambiemos, hoy Juntos por el Cambio, sostuvieron la pausa histórica del Tercer Gobierno Radical, que aún preside Mauricio Macri, El Ángel Exterminador.

Tenían intenciones fundacionales de “dejar al pasado atrás”. Al contrario, con la insustancial y catastrófica vulgaridad del presente que proponían, lograron que aquel pasado se mitificara.

Que comparativamente fuera un pasado ideal, casi feliz. Con dignidad moral y calorías, con mejor calidad de vida y con una incierta noción de la equidad.

Con el derecho al esparcimiento y a los viajes, en el marco de una Revolución Imaginaria que aún asusta a los incautos que suponen controlar la ficción de “los mercados”.

Geopolítica del seguidismo

El sopapo electoral de la realidad

El sopapo electoral de la realidad es también para los improvisados que presiden estados vecinos.

Como Chile, o el inagotable Brasil. Ambos manejados por estadistas a la bartola que cultivan la geopolítica del seguidismo a los Estados Unidos.

Momios brutales que desconocen hasta el arte de hacer un buen golpe de estado.

Bocetos de jerarcas que se inmiscuyeron, sin la diplomacia elemental, en los asuntos internos del país vecino. La Argentina que no terminan de entender.

Son estados que se merecen, en cierto modo, la exportación ideológica del peronismo, considerado erróneamente un mal.

Un fenómeno pragmático que es algo más que un movimiento político o una cultura. Para Argentina es un destino.

Legitimado por todos los antiperonistas categóricos que se cargan de previsible rencor al leer esta teoría.

Ellos, los momios, son los que facilitan la re-significación, y la vigencia estratégica, de esa cultura-destino.

Para completar el breviario del texto, el sopapo es también para los incompetentes que deciden en los grandes medios de comunicación.

Los que se dedicaron pacientemente al horror del periodismo de combate. Militancia del peor estilo destructor.

Sin caer en el efectismo de la exageración, se los puede calificar como los “6,7,8 del macrismo”.

Prestigiosos columnistas banalizaron sus admirables trayectorias en la destrucción del peronismo que hoy les vuelve a ganar.

Se les brinda la penúltima lección. Por haber orientado tan mal a la sociedad que imperdonablemente subestimaron.

Y por suplir, con sus textos, las argumentaciones que no sabían recitar los políticos cargados de slogans que apoyaban.

Tenía razón el poderoso ejecutivo de medios cuando le dijo a una figura principal del TGR: “A ver si se ponen las pilas, si se les ocurre alguna idea porque la campaña, hasta aquí, la hacemos nosotros”.

La ejemplaridad del frasco

El sopapo electoral de la realidad

“Si perdemos por más de 5 puntos -dijo la Garganta- a Marcos Peña tendremos que fusilarlo”.

Cuando Marcos Peña, El Pibe de Oro, concedió, y aceptó que debía abandonarse el aislamiento de la ejemplaridad, ya era tarde.

Había fulminado, inútilmente, a Emilio Monzó, El Diseñador, que tenía en el horizonte la nimiedad de una embajada.

Y hasta lo habían vaciado de contenido a Rogelio Frigerio, El Tapir, que calculaba las horas para aliviarse en un carguito de Washington.

Pero Mauricio se hundía en la ciénaga de las encuestas.

Desde el malditismo del “círculo rojo” reclamaban, a los gritos, que lo instalaran en cuarteles de invierno. Que lo suplieran, en la candidatura, por la señora María Eugenia, Sor Vidal, La Chica de Flores de Girondo.

Si continuaban con la ejemplaridad del frasco podían sepultarse solos.
Debían entonces ser escuchados aquellos que se evitaba. Por ser «portadores de malas ondas».

A los que Mauricio, de entrada, les decía: “Si venís a criticarme a Marcos por favor callate, no digas nada”.

Los portadores de malas ondas prefirieron, entonces, convencerlo a Marcos, que en la marea baja se atrevía a escuchar.

“No podemos pelearnos al mismo tiempo con el peronismo, con los sindicatos, con los empresarios, con la Iglesia”.

Aún era probable que los tres (Mauricio, Sor Vidal y Horacio, El Geniol) reeligieran. Pero debían reaccionar, negociar con los factores de poder y convertirlos en aliados.

“No podemos valer sólo porque la alternativa es peor, así no vamos a ganarle a nadie”.

Pero ya era tarde. Respiraron un poco con la llegada de Pichetto, El Lepenito, que les trajo versos, y peronistas audaces de la tercera edad.

Pero el boleto estaba picado. Se les venía la noche y no se daban cuenta. Aguardaban la infalibilidad de Marcos y de Jaime Durán Barba, El Equeco.
Cambiar, tal vez, era más riesgoso que continuar en la ejemplaridad del frasco.

Con actos emotivos entre funcionarios, con un Mauricio entonado que los arengaba.

Entre ellos se daban ánimo. Como los trotskistas de Posadas. Eran 200 pero bien sectarios, se suponían en las puertas de la revolución proletaria.

Permanece firme, hasta hoy, en el Ángel, el mérito de ser el único presidente no peronista que termina en democracia su mandato.

Es el único mérito, en realidad. Hay que ayudarlo, desde hoy, para alcanzar la epopeya de concretarlo.

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