Martin Boerr

El empresario misionero que fue anfitrión de Macri en Puerto Esperanza: “El pobre agarró un país destrozado”

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Cae la tarde del jueves 5 de abril en Puerto Esperanza y Pedro Scherer, casco reglamentario en mano, recorre sin prisa las instalaciones de la modernísima planta que la forestal Pindó tiene a la vera de la ruta 12.
Es su cumpleaños número 81 –muy bien llevados- y por esas cosas de la vida, se quedó sin festejo porque tuvo la tarea de recibir al presidente Mauricio Macri, los tres gobernadores de la Mesopotamia y unos 80 empresarios forestales en la sede de su empresa, para celebrar la cuarta reunión de la Mesa Forestal.
“Esta fue la cuarta vez que el Presidente nos quiso visitar, las anteriores no se pudo por el clima o por temas de agenda”, cuenta Scherer, hijo de uno de los suizos fundadores de Puerto Esperanza hace 92 años.
El padre de Scherer, Alfonso, llegó a ese lugar navegando por el río Paraná junto a otros aventureros como Gustavo Keller, Enrique Bucher o Gustavo Ernst y fundaron la colonia el 25 de septiembre de 1926, el mismo día que llegaron. Acá plantaron bandera.
“Esto era todo selva”, recuerda Pedro, que nació 11 años después en Buenos Aires “porque acá no había médicos”.
El presidente ya se fue hace media hora en el helicóptero presidencial, que se posó en el parque de entrada de Pindó, y con él desapareció la vorágine de asesores, funcionarios y personal de seguridad típicos que acompañan a una visita de este calibre.
En las impecables instalaciones de Pindó vuelve a reinar la calma. A Scherer se lo nota tan satisfecho con su rol de anfitrión (todo salió bien) como con la paz que vuelve al lugar. Más allá de que, al comenzar la charla, queda clarísimo que él no buscó a Macri, sino que fue al revés.
El Presidente se interesó en Pindó porque es una empresa modelo y, realmente, no hay que ser experto en temas forestales para darse cuenta que tiene algo distinto a la mayoría de los aserraderos y plantas que se ven subiendo por la ruta 12 casi hasta Iguazú. Por ejemplo, el tinglado donde se celebró la reunión, modernísimo, parecía más de una industria automotriz. El suelo de cemento lustrado impecable, orden por todos lados.
Además de ser una empresa forestal totalmente integrada, que llegó a exportar a mercados como Canadá, Nueva Zelanda o Estados Unidos, Pindó es la única empresa misionera que se adjudicó un contrato Renovar para proveer energía al sistema interconectado a partir de la biomasa.
“Invertimos unos 100 millones de pesos y la idea empezó en 2002, nosotros vimos lo que se venía con la sanción del Protocolo de Kyoto en energía renovable, sabíamos que la energía iba a ser cada vez más cara”, explicó Scherer, demostrando ser un empresario con una visión a largo plazo poco común en el medio local.
Otro dato. Economis hace más de un año que busca hablar con Scherer, y a pesar de que la empresa tiene un encargado de prensa, y de media docena de llamados, nunca se pudo acceder a hablar con alguno de los integrantes de la familia. Sin embargo, ahí en el lugar, Scherer no duda en prestarse al diálogo con cordialidad apenas se lo proponemos.
A continuación reproducimos el diálogo con este empresario que ganó varios premios, distinciones y certificaciones nacionales e internacionales, al pie del enorme silo donde se juntan los desechos forestales que luego se convertirán en energía para todos los argentinos.
-¿Qué me puede decir de la visita que le hizo Macri?
-Fue una muy linda sorpresa porque justamente hoy es mi cumpleaños, una casualidad que se da una vez en la vida, o no se da (sonrisas).
-¿Ya hubo un intento antes de venir acá?
-Es la cuarta vez que quiere venir. Las otras veces tuvimos tiempo inestable y no se animaron o no se pudo por temas de agenda.
-¿Recorrió la planta con el Presidente?
-Una parte, el tenía poco tiempo porque venía para la reunión (de la Mesa Forestal), eran 80 y pico de personas esperándolo.
-¿Qué le dijo sobre lo que vio?
-Le gustó, me felicitó, pero así, rapidito nomás. Creo que se quedó bastante sorprendido.
-¿Qué es lo que hacen acá en Pindó?
-Nosotros básicamente esta sección es de aserradero, después va a remanufactura, o sea que se le da un valor agregado a la madera y de ahí hay muchos desechos. Hay mucho desperdicio en este rubro, en una industria que es muy eficiente puede llegar a utilizarse cerca del 55 por ciento, el resto es pérdida, desechos. De eso, parte es biomasa y parte va a la fábrica de papel o celulosa. Pero el resto, cáscara, virutas y aserrín se elabora acá en este silo y después pasa a generar energía.
-¿Pedro, cómo les está resultando el programa Renovar?
-Estamos inyectando energía hace ya seis meses, entregando al sistema interconectado. Al día de hoy nos va bastante bien, tenemos algunos problemas con la red de transporte que no es nuestra, sino de Emsa y la red que va de Eldorado a Iguazú está vieja y muy deteriorada y afecta la entrega, cuando se corta porque hay vientos o llueve fuerte no podemos entregar energía. Tenemos un contrato que tenemos que entregar 17.000 Megas (MW) por año y a veces llegamos al 80 por ciento de lo que tendríamos  que entregar y a veces no se llega a eso.
-¿Cómo se puede arreglar eso?
-Una buena pregunta, con mucha plata, Emsa tendría que hacer las inversiones necesarias pero eso es un problema en toda la provincia, no solo en nuestra región.
-¿Somos algo así como la Arabia Saudita de la biomasa en Corrientes y Misiones?
-Sí, sí , puede ser.
-¿Y por qué ustedes solos pudieron ganar un contrato de este tipo, por qué no hubo otras empresas que aprovecharan estas ventajas?
-Bueno, lo nuestro empezó en el año 2002 o 2003, ahí se hicieron todos los estudios y se aprobaron proyectos con las Naciones Unidas por el tema del Protocolo de Kyoto y después se empezó a trabajar en serio en el 2007, a empezar a dibujar (la planta) y a partir del 2012 con el proyecto terminado obtuvimos un crédito y también una subvención y largamos. Compramos primero esto, después lo otro y así.
-¿Ya sabían que iban a usar una parte de la energía y otra parte inyectar y vender al sistema interconectado (Pindó genera 4MW y usa la mitad)?
-No lo sabíamos, pero la lógica decía que un día, más temprano o tarde se tenía que dar.
-Ustedes vieron esa oportunidad en la época en que no se remuneraba bien la generación de energía, que fue el motivo por el cual cayó la inversión y la generación en la Argentina (Nota de la redacción: el resto de los proyectos con el Renovar se hicieron una vez que los contratos fueron adjudicados, no antes como Pindó).
-Nosotros ya antes de poner la planta en marcha comprábamos la energía en Salta con la modificación de la ley que se hizo en época de Menem, el distribuidor era solamente transportista, la comprábamos ahí porque era mucho más barata.
-¿Cómo va la actividad en su empresa a dos años de Macri en el Gobierno?
-El pobre infeliz agarró el país tan destrozado que necesitamos 10 o 15 años de buen Gobierno para salir de esto. Porque acá sobre todo, tenemos que cambiar nuestra mentalidad, lamentablemente pensamos que la plata viene llovida del cielo y no es así, es producto del esfuerzo y la organización.
-¿Cómo les fue a nivel comercial?
-Bueno, podría haber ido mejor, nosotros cuando tuvimos el cepo ahí perdimos toda nuestra clientela en el exterior, y eso es un enorme esfuerzo que uno tiene que hacer y claro, nuestros clientes en el exterior no pueden esperar a que venga otro gobierno. Si ahora esto se estabiliza quizás podamos recuperar algunos clientes y conseguir otros.
-¿Qué exportaban?
-Parece mentira, pero exportábamos a países como Canadá, parte a Finlandia, mucho a Estados Unidos y ahora los últimos años estamos mandando algo, un poquito, a Brasil.
-¿Dan los precios (en dólares)?
-No, no dan, porque los costos internos son muy elevados. Pero hay clientes que los tenemos que guardar, en cierto momento se exportaba justo para mover la planta. Pero necesitábamos mantener al cliente.
-¿Qué perspectivas hay de recuperar esos mercados?
-No sé, porque no depende de nuestro Gobierno o país, depende de la economía mundial que aparentemente está arrancando, a pesar de todos los problemas, pero vamos a tener algunos años de crecimiento global, a lo mejor nosotros podemos acoplarnos a esto.
-¿Cuénteme algo de usted?
-Yo nací en Buenos Aires, pero hace 81 años, acá no había médico, no había nada. Esto era todo selva. Vine con mi padres, mi padre vino en 1926 y fundó la colonia junto con otros suizos, años más tarde se casó y después vinieron los chicos. Hice la escuela acá, me siento misionero.
-Qué reflexión le merecen todos estos años.
Misiones es mi casa, mi provincia, mi mundo, mi hogar. Hemos sido participes en todo el crecimiento, hace 91 años que vino mi papá junto con otros colegas y han hechos muchas cosas, muchas veces han tenido mala suerte y no les fue tan bien y otras veces les fue mejor y hemos vivido todas las experiencias. Con la yerba, vino la cupificación, la superproducción.
-Siguen con el secadero de yerba.
-Sí, tenemos un secadero, es una actividad que sigue siendo importante. Hoy explica el 15 o 20 por ciento (de nuestros negocios), y eso es continuo, lo otro es un poco por temporada.
-Ya tienen el know how, ¿no piensan en hacer negocios con otra planta de biomasa más grande?
-Nosotros ese negocio lo conocemos bastante bien ahora, hay que ver si las condiciones externas dan, se podría pensar, pero es muy grande la inversión y muy compleja, digamos que de todas las inversiones para generar energía esta es la más cara, porque la eólica o solar implica mucho menos inversión y es más rápida. Esto genera más mano de obra. Acá en toda la empresa tenemos más de 200 personas.

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¿El esfuerzo se lo lleva Buenos Aires? Misioneros pagaron impuestos nacionales por $120.000 millones en 2017 y el 80% del dinero quedó allá

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El titular de la Dirección General de Rentas, Miguel “Pimpy” Thomas, divulgó la semana pasada cifras que dejan al desnudo la inequidad con la que es tratada Misiones en la relación fiscal con la Nación y que revelan que es el distrito que más da y que menos recibe de todo el país.
¿A dónde va la plata de los monotributistas que se esfuerzan por estar al día con sus cuotas? ¿Y lo que paga una pyme metalúrgica en IVA o impuesto al cheque? ¿En qué se va el dinero de un asalariado que se compra unos zapatos de $1.000 y una buena porción de ese valor son impuestos? Por no mencionar a una madre pobre que compra alimentos gravados con el IVA.
Todos los misioneros, ricos, clase media o pobres, pagan impuestos nacionales.
Los datos divulgados por el titular de la DGR cayeron como un balde de agua fría justo en medio de la visita presidencial a Iguazú, ya que fueron publicados en la cuenta de twitter de Thomas el jueves pasado, mientras Macri se entrevistaba con los gobernadores del NEA con las Cataratas como telón de fondo. El mensaje pareció claro, pero por si hacía falta, Thomas le agregó una frase elocuente.
“La República nos debe el seguir trabajando para equiparar el esfuerzo de los misioneros”, señaló el funcionario en uno de sus tweets, en los que también cuestionó el Pacto Fiscal porque perjudica mucho los intereses de Misiones.

Los misioneros (empresas grandes, medianas o chicas y contribuyentes individuales de todas las clases sociales) pagaron el año pasado impuestos nacionales como IVA, Ganancias, impuesto al cheque, o derechos de exportación por un total de 119.188 millones de pesos y apenas el 20 por ciento de ese dinero regresó a la provincia en concepto de Coparticipación Federal de Impuestos.
Es decir, unos 24.424 millones de pesos fueron girados mes a mes a través de la “Copa”, el dinero vital con el cual el Estado misionero le paga después a sus policías, maestros, empleados públicos y busca hacer algunas obras para mejorar rutas, infraestructura, etc.
El resto se lo quedó la Nación. Es decir, Misiones recibió $24.424 millones y unos $94.764 millones se quedaron para financiar al Estado Nacional en Buenos Aires.
Relación fiscal Nación-provincias
Cabe aclarar que ninguna provincia de la Argentina recibe de “vuelta” en los giros por Coparticipación el ciento por ciento de lo que genera en impuestos nacionales, ya que las jurisdicciones deben aportar también para los gastos comunes, como sostener el Gobierno Nacional, la Defensa (Ejército, Gendarmería), etc. De la misma forma que el propietario de un departamento debe pagar expensas para gastos comunes como el sueldo del portero.
Pero desde que se firmó el Pacto Fiscal –en el cual la provincia de Buenos Aires obtuvo una reparación histórica- Misiones quedó a la cabeza como la provincia más relegada del país por la bajísima alícuota de Coparticipación que recibe. Ninguna provincia aporta tanto y recibe de regreso tan poco como la tierra colorada.

Otras provincias reciben un 50 por ciento o más de lo que generan en gravámenes nacionales. Por un lado porque tienen mejores alícuotas de Coparticipación y por el otro, porque no generan tantos impuestos nacionales con su actividad económica.
En el mes de marzo, por ejemplo, Formosa recibió Copaticipación por $2.506 millones. Chaco por $3.479 millones, Corrientes por $2.616 millones y Misiones apenas $2.414 millones. Y la tierra colorada es la que más habitantes tiene de todas estas.
Thomas también aportó datos que no suele revelar, como la recaudación de los últimos tres meses (enero-febrero-marzo del 2018). En esta primera parte del año los misioneros pagaron impuestos nacionales por $33.167 millones de los cuales volvieron $7.255  millones en concepto de Coparticipación.
Si tomamos el mes de marzo, los misioneros pagaron impuestos por casi 11.000 millones de pesos y la Nación giró de regreso por “Copa” apenas unos $2.414 millones, el 22 por ciento.
Malestar del titular de la DGR
Thomas está en desacuerdo con el Pacto Fiscal al que adhirió Misiones en noviembre pasado y que manda a las provincias a bajar los impuestos provinciales en un 50 por ciento en un lapso de cinco años.
“Nos corresponde más asignaciones presupuestarias, para equilibrar las diferencias fiscales del pacto vigente, o bien cumplir con lo presupuestado”, dijo también en otro de sus tweets del jueves, casi dirigido al Presidente que se encontraba a 300 kilómetros de Posadas.
El malestar de Thomas también es porque el Pacto Fiscal volvió a omitir el compromiso de renegociar la Ley de Coparticipación, que data de 1988. Esta ley es tan obsoleta que en 1994 la Constitución Nacional mandó expresamente a sancionar una nueva en un lapso no mayor a los dos años (es decir, para 1996 tenía que estar la nueva norma).
Pero no es casual que en 24 años no se haya discutido una nueva ley. Sucede que algunas provincias reciben más de lo que les corresponde si se aplicaran los nuevos criterios: básicamente, cantidad de habitantes, necesidades de cada población –índices de pobreza, calidad de vida, etc- y la capacidad de cada provincia para recaudar.
Misiones tiene todo para ganar en una nueva ley de Coparticipación. La tierra colorada tiene 1.200.000 habitantes y su porción de la torta es de apenas 3,4%. Formosa tiene 530.000 y recibe 3,8%. Chaco tiene 1.050.000 y percibe 5,18% y Corrientes obtiene el 3,9% y tiene 990.000 habitantes, según los datos del censo 2010.

Las alícuotas son las porciones en las que se corta la torta de la llamada Coparticipación secundaria. Es decir, el reparto entre jurisdicciones una vez que de la recaudación de la AFIP se divide lo que queda para Nación y lo que va para las provincias.
Además, el nuevo esquema premiará a las provincias que recaudan bien y castigará a las que prefieren no “presionar” fiscalmente a sus habitantes. Una vez más, comparando a Misiones con sus pares del NEA, este esquema penalizaría a Formosa, Corrientes y Chaco y premiaría a la tierra colorada.
Otras provincias saben que van a perder cuando se discuta una nueva ley, por eso no prestan su apoyo y las intenciones de discutir la nueva Coparticipación terminan siempre naufragando.
Misiones, con menos recaudación propia a futuro y poca “Copa”
Thomas está preocupado porque Misiones acaba de resignar en el mediano plazo, con el Pacto Fiscal, una parte de su propia caja, que es la recaudación de la Dirección General de Rentas.
Como Misiones siempre recibió tan poco de la Nación, en los útimos 15 años Thomas pergeñó un sistema de recaudación impositiva que fue una máquina de obtener recursos para el Estado misionero y que compensó, en buena parte, lo poco que la Nación regresa a Misiones de la plata que pagan los propios misioneros. También fue un verdadero dolor de cabeza para los empresarios y los contribuyentes en general.
Recaudar bien no es gratis, la otra cara de la moneda es una presión impositiva muy pesada en tiempos de vacas flacas. Ahí está el gran esfuerzo de los misioneros, que soportan una presión del fisco nacional y local mucho mayor que un correntino o un formoseño, por ejemplo.
En los primeros 3 meses del año la DGR recaudó $2.486 millones ($818 millones en marzo), un 34 por ciento de lo que obtuvo por Coparticipación. Otras provincias recaudan mucho menos, en parte porque reciben más dinero de la Nación.
El año pasado, la Dirección de Rentas de Corrientes recaudó Ingresos Brutos por $5.313 millones, Chaco obtuvo $4.082 millones y Formosa apenas $1.815 millones. En cambio, Misiones recaudó casi 9.000 millones de pesos, según datos twitteados por el propio Thomas.
Parecen cifras frías y abstractas pero representan el esfuerzo cotidiano de todos los misioneros. Thomas y su DGR están obligados a ejercer una presión que en cinco años de estancamiento económico se ha vuelto nociva para que muchas pequeñas empresas sobrevivan y otros nuevos emprendimientos puedan surgir y crecer. Por eso es en partes iguales un “héroe” y un “villano” al mismo tiempo de la economía misionera.
La tierra colorada recauda internamente también casi lo mismo que Chaco y Corrientes juntas. Es a todas luces una injusticia que reciba tan poco de la Nación. Sobre todo, porque Misiones tiene más población que cualquiera de estas provincias.
Por eso después de analizar las cifras de Thomas y analizar su afirmación de que “la República nos debe a lo misioneros”, el interrogante surge solo.
¿Acaso Misiones trabaja para los porteños?
 

Algunos datos revelados por Thomas

$119.118 millones de pesos en impuestos nacionales (IVA, Ganancias, cheque, derechos de exportación, aportes patronales, etc) pagaron los misioneros.

$94.700 millones quedaron para ser repartidos por el Estado (financiar el Gobierno Nacional, Fuerzas Armadas, Anses, etc).

$24.424 millones “volvieron” a Misiones en Coparticipación

$3,43% es la porción de la torta que recibe Misiones del dinero que va a las provincias

$5,18% es lo que recibe Chaco

$1.200.000 los habitantes de Misiones según censo 2010

$980.000 los habitantes de Chaco (censo 2010).

$397.164 millones el movimiento económico de la economía misionera, en blanco. Surge de tomar la recaudacion de Rentas y aplicar una alícuota promedio (se infiere cuanto fue el movimiento económico total).

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Misiones recibe bono de Nación por $3.980 millones a 10 años por haber retirado el juicio ante la Corte por coparticipación

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El Pacto Fiscal firmado por las provincias con la Nación sigue dando buenas noticias en esta primera etapa de aplicación para las cuentas fiscales de Misiones.
En el día de hoy la provincia recibió de la Nación bonos por 3.980 millones de pesos a 10 años en compensación por haber retirado el juicio que le había iniciado al Gobierno central por la mala liquidación de los giros por Coparticipación.
El bono es intransferible y no tiene cotización en el mercado de capitales. Pero la provincia recibirá en forma mensual, en 125 cuotas, pagos de aproximadamente 44 millones de pesos a partir de agosto.
Si bien este monto no engrosa de manera significativa los ingresos mensuales de la provincia, que rondan los 3.500 millones de pesos (entre giros por Coparticipación y recaudación de Rentas), todo suma para incrementar los recursos y dotar a la provincia de independencia en materia fiscal.
Según un cálculo que hizo la consultora Economía y Regiones, la provincia percibirá pagos totales por 222 millones de pesos en agosto-diciembre. Y desde el 2019 obtendrá giros anuales de 532 millones de pesos.
La “mala noticia” es que el bono tiene una tasa fija en pesos de 6,72% anual y si la inflación no empieza a bajar como preveía el Gobierno, los pagos por este título se irán “derritiendo” por el aumento de los precios. Si en cambio la inflación baja a un dígito, entonces los pagos podrán ir manteniendo más o menos el valor real.
Endulzando el Pacto Fiscal
En total, la Nación emitió 89.747 millones de pesos del Bono de la Nación Argentina para el Consenso Fiscal. El bono se decidió para “endulzar” el Pacto Fiscal que los gobernadores refrendaron en noviembre pasado y ayudó a terminar de convencer a los mandatarios, que decidieron retirar las demandas que tenían ante la Corte Suprema de Justicia por la mala liquidación de la Coparticipación.
Hay que tener en cuenta que la gran ganadora del Pacto Fiscal fue la provincia de Buenos Aires, ya que logró, mediante ese acuerdo, la recomposición de los giros por Coparticipación en un monto que equivale a 60.000 millones de pesos solamente en 2018 y que se irá actualizando año a año para no perder el poder adquisitivo. La provincia gobernada por Vidal, justamente, no recibe bonos por compensación.
Misiones, como siempre, obtuvo menos que las otras tres provincias del NEA que tienen menos población, una situación que deja en eivdencia la inequidad con la que es tratada la tierra colorada, que debería recibir más dinero por estos giros.
Formosa recibió bonos por $4.386 millones, Corrientes obtuvo títulos por $4.479 millones y Chaco percibió un monto de $6.010 millones.
Misiones ahora está al tope de las provincias que deben ser recompensadas
Una situación que deja en evidencia la firma del Pacto Fiscal es que ahora Misiones está al tope de la lista de las provincias que deben ser reparadas por la baja Coparticipación que reciben.
Hasta la firma del acuerdo fiscal, todo el mundo señalaba a la provincia de Buenos Aires como el distrito más injustamente tratado. Ahora le toca a la provincia llevar su reclamo a todos los ámbitos, empezando por la propia opinión pública misionera. Sería importante que todos conozcan la situación de Misiones y las consencuencias que esta inequidad genera.
Se calcula que Misiones debería recibir, al menos, un 30 por ciento más de giros por Coparticipación Federal de Impuestos, si hubiera equidad en los criterios de distribución. Este monto de dinero cambiaría dramáticamente las posibilidades de la provincia de hacer obras de infraestructura, escuelas, caminos, rutas o incluso, de bajar fuerte los impuestos que cobra a través de la Dirección General de Rentas, dándole más dinamismo a su economía.
 
Foto histórica. Se acaba de firmar el Pacto Fiscal entre Nación y 21 provincias. Passalacqua fue invitado a presentarlo junto a Rossana Bertone y Gerardo Morales, aunque en esa conferencia de prensa prefirió no hablar. El Pacto Fiscal es un “toma y daca” donde las provincias ganan por un lado y pierden por el otro. Recién en unos años se conocerán el total de los alcances de este acuerdo, que implica rebajar los impuestos provinciales a la mitad en un lapso de 5 años.

 
 

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Opinión: A 36 años de la guerra, es hora de recuperar los valores que dejó Malvinas

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En el día de hoy se cumplen 36 años del día en que la Argentina recuperó por la fuerza las Islas Malvinas, usurpadas por los ingleses en 1833, también mediante el uso de la fuerza.
Un día como hoy, hace tres décadas y media, se llevaba a cabo con éxito la llamada Operación Rosario, que implicó el desembarco de tropas anfibias en Puerto Argentino (llamado Puerto Stanley por los ingleses), quienes doblegaron a la guarnición apostada en las islas, tras una escaramuza que derivó en las primeras tres bajas argentinas.
Las tropas de nuestro país tenían orden de no matar -y en lo posible tampoco herir- a nadie, para facilitar una posterior negociación diplomática.
Pero no hubo negociación o esa negociación nunca tuvo posibilidades reales. Naturalmente, los ingleses -gobernados por la “dura” premier Margaret Thatcher- formaron inmediatamente la mayor flota desde la Segunda Guerra Mundial y partieron en pocos días rumbo al Sur para recuperar las islas.
Se cumple hoy un nuevo aniversario de una guerra que no debió ser, mal planificada por la cúpula militar, donde llevaron -obligados- a soldados conscriptos (clase 63) que tenían apenas unos pocos meses de instrucción, y que una vez en las islas no estaban adecuadamente alimentados ni equipados.
La recuperación de las Islas Malvinas duró 74 días. Desde ese 2 de abril hasta el 14 de junio de 1982. En el medio hubo una guerra, ante una de las potencias de la OTAN. Desigual. Una guerra planificada también desde la especulación de una Junta Militar encabezada por Leopoldo Galtieri y fogoneada por Jorge Isaac Anaya, el jefe de la Armada y el más intransigente cuando la vía diplomática pareció ofrecer a la Argentina una salida elegante de la mesa de negociaciones.
Las hostilidades comenzaron el 1º de mayo, cuando unos aviones Vulcan bombardearon Puerto Argentino, buscaron dejar inutilizada la pista del aérodromo que iba a ser la única conexión con el continente y exigieron la rendición inmediata. La Argentina se negó. La pista fue dañada, pero siguió operable hasta el final de la guerra. Al otro día, un submarino nuclear inglés hundió al Crucero General Belgrano, generando 353 bajas argentinas.
Dos días después, en una de las grandes operaciones aéreas argentinas -que luego serían reconocidas mundialmente-, una escuadrilla de aviones Super Etendard de la Armada hundió al destructor HMS Sheffield.
Empezar a rescatar los valores de Malvinas
Como la guerra en la Argentina es mirada en clave de “verguenza”, lamentablemente el esfuerzo, profesionalismo y verdadero patriotismo de miles de argentinos, como los pilotos del Súper Etendard -que llevaron a uno de los cinco misiles Exocet con los que contaba la Argentina-, quedaron en el olvido.
Porque hoy debe conmemorarse también una guerra con innumerables actos de patriotismo para los que solamente se pueden encontrar paralelismos en las guerras de la Independencia o en la Guerra de la Triple Alianza (el anterior conflicto armado en el que estuvo involucrado nuestro país). Con soldados y oficiales jóvenes argentinos -los de menor rango- que creyeron en la causa y en cumplir su deber, para con su país y para con sus compañeros.
Es cierto que el accionar de la cúpula militar Argentina y de los máximos oficiales a cargo en las Islas fue vergonzoso, salvo honrosas excepciones (Informe Rattenbach). Pero es injusto meter a todos en la “misma bolsa”. Algo tan argentino, como el sentimiento por las Malvinas.
La derrota en Malvinas sirvió para terminar con la Dictadura, que tras la rendición el 14 de junio de 1982 tenía los días contados.
Pero no debe olvidarse el sacrificio y el compromiso de los que dejaron su vida. De los que los sobrevivieron. De los que estuvieron en ese territorio en donde, por 74 días, volvió a flamear la bandera celeste y blanca. En estas últimas tres décadas y media sobraron críticas a una guerra que, es cierto, no debió ser.
Pero va alumbrando una nueva época, la de mirar a Malvinas de otra forma el conflicto, y rescatar el aporte de miles de argentinos que fue olvidado. Como el de la tripulación del submarino San Luis, que atacó en soledad a una buena parte de la flota inglesa.
Como el de los pilotos voluntarios que salieron a atacar con sus A4-Skyhawk al portaaviones “Invincible”. En una de las misiones más audaces de la guerra, cuatro aviones de la Fuerza Aérea y dos Super Etendar de la Armada salieron a buscar a uno de los dos portaaviones ingleses con el último misil Exocet disponible.
La misión consistió en disparar el misil a una distancia de unas 30 millas y luego los Skyhawk tenían que pegarse a la estela del cohete y seguir rumbo hasta el enorme barco para atacarlo con bombas. De los cuatro aviones, sólo dos volvieron. Hace unos años tuve la suerte de conocer y hablar con uno de ellos, Gerardo Isaac, por entonces un alférez de 24 años.
Fueron muchos los que le pusieron el cuerpo a las balas y a las bombas. Como cada soldado de los regimientos que defendieron las colinas que rodean a Puerto Argentino. Juan Nazer, el vicepresidente de Guaraní A. Franco estuvo ahí, defendiendo el monte Dos Hermanas. Fue doblemente herido con la metralla de una granada y una bala en la espalda y tomado prisionero.
O la sección “C” del Regimiento de Infanteria 25, que descolló con su compromiso en la sangrienta batalla de Ganso Verde, y que produjo al mayor héroe misionero -y uno de los mayores héroes argentinos- en la guerra de Malvinas: El teniente Roberto Estevez.
Los norteamericanos ya hubieran producido varias películas o series sobre este grupito de soldados que fueron los primeros en entrar en combate con los ingleses. En cambio en Argentina el desastre de una guerra que no debió ser y de una Dictadura militar repudiada por todos, dejó en el olvido a todo esto.
¿Cuántos alumnos de escuelas primarias o secundarias saben quién fue Estévez? ¿Cuántos misioneros -en general- conocen algo de este auténtico héroe misionero? Estévez tenía apenas 23 años cuando conducía a un pelotón hacia un contraataque en la batalla de Ganso Verde. Estaba aferrado a su posición, cuando otros hubieran retrocedido. Daba el ejemplo a sus jóvenes soldados exponiendo su vida. Imaginen por un instante a un chico de 23 años de hoy en semejante situación.
Hoy, 2 de abril, es un día para reflexionar. Malvinas significó la recuperación de la Democracia. Pero dejó muchas enseñanzas. A 36 años de aquella gesta, algunas -acaso las más valiosas, porque hablan de compromiso y de valores en un país que lastimosamente está en decadencia- todavía están por descubrirse…
 
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Mayer, secretario Pyme: “Veo muy divididos a los misioneros en los planteos por las asimetrías”

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El secretario Pyme de la Nación, Mariano Mayer, estuvo el miércoles en Posadas desarrollando una maratónica jornada que despertó muchas expectativas entre los empresarios y funcionarios que hace dos años piden al Gobierno de Mauricio Macri medidas para paliar las asimetrías.
Sucede que este abogado de 42 años es el funcionario en quien descansan buena parte de las esperanzas para reglamentar el artículo 10 de la ley pyme, ese que promete exenciones impositivas transitorias para las zonas de frontera que sufren asimetrías. De hecho el artículo 10 de la Ley Pyme, sancionada por el Gobierno de Macri, parece hecho a medida de Posadas.
Sin embargo, no hubo resultados ni anuncios concretos el miércoles. “Yo no vine con soluciones, me ofrecí a trabajar, a dar una mano y a escuchar”, le contó Mayer a Economis ya el jueves. La entrevista se hizo por teléfono, con el funcionario de regreso en Buenos Aires.
Mayer había pedido no hablar con los medios en su corta pero intensa visita a la tierra colorada, quizás para no generar expectativas desmedidas sobre respuestas concretas a los insistentes reclamos misioneros.
Desde Buenos Aires, sin embargo, Mayer se prestó a la charla mientras desandaba el camino hacia la residencia de Olivos, convocado por el presidente Mauricio Macri, que más tarde iba a comentar desde allí la baja en el índice de pobreza (Indec) en el segundo semestre de 2017.
El secretario Pyme explicó que vino a escuchar y ver “cómo puedo ayudar” y dejó un mensaje para los empresarios, el Gobierno de la provincia, fuerzas políticas en general y demás interesados en buscar soluciones al problema de la competencia desigual con Paraguay y Brasil: deben aunar fuerzas en el reclamo.
Al menos tres veces, en media hora de charla, Mayer dejó en claro que vio voces muy disímiles en los plantes por las asimetrías y que eso no “ayuda a encontrar posibles soluciones”.
“Los misioneros tienen que ponerse de acuerdo entre ustedes, porque si no están pidiendo cosas diferentes, salvo que la propuesta sea algo que tenga un poco de todo. Pongamos montos, hablemos el impacto fiscal, para entender cuánto cuesta esto, y tiene que ser un esfuerzo compartido entre Nación y provincia”, marcó la cancha Mayer.
El funcionario también comentó que vio separado al Gobierno y a los empresarios en los reclamos por estas cuestiones, como si tiraran para dos lados distintos.
-¿Qué conclusiones saca de las distintas reuniones que tuvo con empresarios, el intendente de Posadas y otros por el tema asimetrías?
-En primer lugar les comentaba que fui ayer a escuchar y trabajar, no con una solución lista, es algo que hay que laburarlo, veníamos trabajando en una línea (rebajas de algunos impuestos). Lo que pasa es que esa línea en gran parte del trabajo terminó estando incluido en la Reforma Tributaria y el Pacto Fiscal (baja gradual de IIBB y otros gravámenes provinciales) y ahí pusimos en suspenso todo, porque no tiene sentido avanzar con algo que está incluido ya en esas reformas. Ahora queremos esperar a que quede firme la reforma tributaria para trabajar sobre una base.
Segundo punto, lo que les dije a los empresarios y dirigentes gremiales empresarios es que empecemos a trabajar nuevamente a partir de la base que es la reforma tributaria y los cambios que se van a suceder el decreto 814 (se eliminan ventajas en contribuciones patronales para firmas misioneras y otros distritos lejanos a la Capital Federal) pero pongámonos de acuerdo en qué es lo que queremos, porque a nosotros nos llegan distintas voces. ¿Lo que necesitamos es créditos, a tasas bajas? ¿Lo que necesitamos es el Ahora 12? ¿Lo que necesitamos es una baja en los aportes y construcciones patronales? ¿Que cierren las fronteras?
-Es que hubo tan pocas respuestas, por no decir ninguna, que algunos van con propuestas de máxima y otros apuntan a algo de mínima, pero quizás más probable de conseguir. En Misiones ya no saben qué más proponer. Concretamente, su presencia despertó expectativas por la demorada reglamentación del artículo 10 de la Ley Pyme.
-Pasa que el artículo 10 que habla sobre asimetrías, no tiente contenido, hay que ponérselo. Hay que reglamentar ese artículo, veníamos conversando con los distintos sectores a ver qué contenidos le podemos dar, mucho de ese contenido terminó estando incluido en el Pacto Fiscal.
-¿Y usted escuchó voces distintas sobre el mismo problema?
-Lo que digo es, pónganse de acuerdo, calculemos qué queremos en concreto, los números, análisis del costo fiscal, pero pónganse de acuerdo. Unos dicen, “lo que pasa es que tenemos que hacer algo sólo para Posadas, otros te dicen, “no se olviden del interior de la provincia”. Tratemos de separar un poco las soluciones más de fondo, de largo plazo, de las soluciones de corto y que todo eso lo podamos encuadrar en la ley Pyme porque tiene un ámbito acotado. No le podemos pedir a la Ley Pyme más de lo que la ley Pyme puede dar.
-¿Y cómo ve Usted el panorama de las pymes argentinas?
-Nosotros estamos trabajando en lo que ya sabés, mejorar la competitividad. Es un proceso largo, muchos sectores están creciendo, en otros el consumo no está creciendo tanto como a algunos les gustaría. Ya sabes que tomamos esta decisión de no solucionar todos los problemas con una devaluación brutal, con más inflación, sino ayudando a las empresas a ser más competitivas y productivas.
-A veces parece que ustedes no reconocen el problema de las asimetrías.
-Si está la ley Pyme y el artículo 10 es porque estamos reconociendo que hay asimetrías y hay que trabajarlas, distingamos las cuestiones. Hay muchas que son de la competitividad de todo el país y trabajamos para solucionarlo, tenemos que distinguir eso de la problemática específica de Misiones. Por otro lado el hecho de estar tan cerca de Brasil es una oportunidad, el cluster de tecnología de servicios basados en el conocimiento es un ejemplo. En poco tiempo se puede abrir una ventana de oportunidad para Misiones, por el tratado de doble imposición que estamos trabajando. Brasil importa 12.000 millones de dólares de servicios basados en el conocimiento por año, 200 millones nada más son de la Argentina. Naturalmente Misiones debería ser el que más aproveche ese tema.
-Entonces, ¿qué se puede esperar de todos estos encuentros?
-Bueno, yo me ofrecí a ayudar, entiendo y les di mi recomendación para tratar de tener mayores posibilidades de que pase algo, si hacemos reclamos al aire, a la marchanta, todos desordenados, sin montos, sin costo fiscal, es muy probable que siga sin pasar nada, mi experiencia es que hay que ordenarnos, discutir internamente. ¿Hacemos algo para Posadas o toda la provincia? ¿Dónde ponemos el foco? ¿Pedimos créditos para acciones comerciales? Los veo muy divididos en los planteos, por eso lo que les dije es que así es más difícil, traten por el bien de Misiones, discutirlo y consensuarlo.
-¿Este es un Gobierno que favorece a las pymes?
-Mira, yo veo que por un lado se avanzó mucho, nunca estuvieron tan en agenda, nunca se les dio tanta atención pero no con una mirada paternalista, lo que buscamos es que las pymes crezcan, se aprobó la ley pyme que todavía tiene mucho para dar, las pymes en Misiones tienen que adherirse más, todavía falta, tenemos sólo el 30 por ciento de las pymes de la provincia adheridas. Tenemos una agenda del siglo XX y  agenda del siglo XXI. Muchas de estas cosas tendrían que estar resueltas hace rato.
-¿Qué le quedó de su paso por Misiones?
-A Misiones le vi mucho potencial y también mucha realidad. Me fui encantado con el proyecto de Oberá de la firma Lory. Una pyme que inicia el abuelo y que arranca con una metalmecánica, chiquita, haciendo la cosecha de té y terminaron desarrollando una cosechadora de última tecnología. El hijo de ellos estudió ingeniería y terminó diseñando una máquina que hoy se exporta a Ecuador y están explorando venderla en Africa.

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