Milva Carlino

Politóloga, Maestranda en Estudios Electorales. Docente e investigadora UNaM. Dirige la Consultora Quórum.

Misiones: amplio triunfo del oficialismo en la primera elección provincial en pandemia

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Por Milva Carlino, integrante de la Red Federal de Investigadores Electorales de CIPPEC. Docente de la Universidad Nacional de Misiones. (*)

El domingo Misiones inauguró el calendario electoral y se convirtió en la primera provincia de la Argentina en celebrar elecciones legislativas provinciales en contexto de pandemia.

Con una destacable tarea del Tribunal Electoral en la organización de los comicios, se cumplieron los protocolos sanitarios que abarcaron desde urnas impermeabilizadas, sobres con cierres autoadhesivos y barreras de protección acrílicas para las autoridades de mesa, hasta entregas de barbijos quirúrgicos a ciudadanos y ciudadanas, además de la presencia de promotores de salud para cuidar el cumplimiento del distanciamiento y la sanitización de manos entre electores.

En el marco de una jornada -que duró hasta las 19- se eligieron 20 diputadas y diputados para la renovación parcial de la Legislatura provincial y la mitad de bancas de concejales en 10 localidades, además de convencionales constituyentes para 2 de Mayo y San Pedro, y la figura del Defensor del Pueblo en Oberá.

Tal como se esperaba, la participación electoral fue baja, de alrededor de 59,5%, afectada no solo por la situación de la pandemia sino también por inclemencias climáticas que azotaron todo el territorio provincial hasta pasada la media jornada del domingo. Esto generó dificultades para el traslado fundamentalmente de la población rural, que representa el 26% del padrón. El porcentaje de votos en blanco fue cercano al 5,2%, similar al evidenciado en elecciones previas.

Para la elección legislativa se presentaron 10 listas, de las cuales tres frentes lograrían tener representación parlamentaria. La fragmentación se mantiene respecto de elecciones pasadas, aunque se incorporan nuevos partidos al mapa electoral. Además, por la ley de paridad, las listas a diputados intercalan candidatos y candidatas en sus conformaciones, pero solo una de ellas fue encabezada por una mujer.

El Frente Renovador -que gobierna la provincia desde el surgimiento del espacio político en 2003- resultó el claro ganador de la contienda con el 46,5% de apoyos, cifra que superó su performance para elecciones de medio término, que promedia el 42%. En segundo lugar, se consolidó Juntos por el Cambio (estructurado alrededor de la UCR, el PRO y el puertismo) como principal fuerza de la oposición con el 27,7% de adhesiones. En un alejado tercer lugar quedó posicionada la alianza entre el partido provincial Agrario y Social y el Frente para la Victoria, con el 14,3%.

Con el desdoblamiento de las elecciones, el Gobierno logró que los temas de agenda se localizaran, lo que permitió plebiscitar las gestiones provinciales y locales y sacar partido de los elevados índices de aprobación ciudadana, tanto en general como puntualmente acerca del manejo de la pandemia.

Las políticas sanitarias y las cuentas ordenadas en materia económica han sido los ejes temáticos en los que se basó la propuesta oficialista. Juntos por el Cambio puso el acento en la vacunación acelerada antes de los comicios y en la necesidad de equilibrar el poder provincial.

Si bien el oficialismo local actúa como aliado del Frente de Todos, toma distancia con respecto a los alineamientos nacionales, y fortalece al “misionerismo” como sustento simbólico y discursivo, anclado identitariamente por fuera de la grieta y en defensa de los intereses de los misioneros. Por ello, no resulta conveniente intentar hacer una lectura nacional de estos resultados.

Así, el FR obtiene 11 de las 20 bancas en juego, lo que le permitirá mantener su amplia mayoría en la legislatura provincial. El frente Juntos por el Cambio retiene 6 bancas, y el Frente Agrario y Social para la Victoria alcanzaría 3.

La ventaja que el FR suele obtener en las elecciones a gobernador se reduce en las legislativas. El margen de victoria entre primero y segundo está condicionado por el impacto de la ley de lemas vigente a nivel municipal sobre la elección provincial. Cuando se intensifica la competencia al interior del frente en el ámbito local, se amplía el caudal electoral. En esta ocasión, solo 11 de los 77 municipios tuvieron competencia local.

El oficialismo se impuso en todo el territorio, a excepción de Oberá, donde Juntos por el Cambio lo superó por una mínima ventaja. También en Posadas, la capital de la provincia, el desempeño de la segunda fuerza ha sido competitivo: quedó a 3 puntos del oficialismo en la sumatoria de sublemas.

El FAySV tuvo buena performance en las localidades agrarias de la zona centro y noreste de la provincia -base electoral del PAyS- y en Eldorado, de donde es oriunda la diputada nacional Cristina Brítez, principal referente del FdT.

Mención especial merece el resultado obtenido por el Partido Obrero, 3,6%, que estuvo cerca de obtener un escaño. De las otras 6 listas que participaron de la competencia, solo dos obtuvieron más del 1,5% de los votos.

Como parte de la implementación de tecnología en los procesos electorales, la localidad de Candelaria votó a través del sistema electrónico VO.CO.MI. (Voto Codificado Misiones) y no se registraron inconvenientes.

Desde el punto de vista organizativo, Misiones superó exitosamente esta primera experiencia electoral en contexto de pandemia, que seguramente servirá como modelo para la organización de otras elecciones en el país. Desde el punto de vista sanitario, más allá del cumplimiento de los protocolos establecidos, aún tendremos que esperar dos semanas para evaluar si la cantidad de casos de Covid-19 aumenta.

(*) La opinión de la autora no refleja necesariamente la posición de todos los miembros de CIPPEC.

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La economía será decisiva entre las multidimensiones de la política

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Se cierra el 2018 y el próximo año nos espera con un calendario electoral cargado de fechas y campañas. Ya suman siete las provincias que desdoblaron sus elecciones de la nacional, con el objetivo de localizar sus contiendas y que el impacto de los indicadores negativos de la imagen de gestión del gobierno central no incida en las preferencias locales.
En la arena nacional han pasado cosas, y muchas, que cambiaron el clima social de éxito vivido luego del triunfo de las elecciones de medio término en las que el oficialismo se posicionaba como candidato firme a la reelección en 2019. Con el 60% de imagen positiva del primer mandatario y una ola amarilla que teñía a gran parte del mapa del país, se daba por descontado un escenario favorable para ese objetivo.
Pero el escenario cambió desde ese momento hasta ahora y el factor económico ha sido decisivo entre las multidimensiones que tiene la política. Sin dudas, 2018 es el año bisagra que marcó un profundo cambio en el humor social. La economía con pésimos indicadores de inflación, aumento de la pobreza, caída del consumo y la aguda recesión afectaron el ánimo y las expectativas de los argentinos.
Aun así, con este contexto económico adverso que podría haber diluido cualquier intento reeleccionista, Mauricio Macri sigue siendo un candidato competitivo. Su piso electoral se mantiene (entre un 25 y 30% dependiendo la Consultora que lo mida) y según contra qué candidato se testee, sus chances aumentan o disminuyen, siempre proyectando una segunda vuelta.
El dato más significativo es la caída en la imagen de gestión a un 40-45%, que podría repuntar algunos puntos por cerrar el año con cierta estabilidad cambiaria, según anticiparon algunas consultoras.
Otro punto a definir es el desdoblamiento o no de la elección de Buenos Aires -la madre de todas las batallas- y el rol que jugará la gobernadora María Eugenia Vidal dentro del espacio, incluso como un eventual Plan B presidencial.
En el arco opositor, la pregunta que sigue marcando el rumbo -con un reloj de arena al que se le acaban los granos- es si el peronismo podrá converger en una alternativa unificada.
La grieta ha calado tan profundamente que no solamente sostiene ideológicamente al oficialismo, como la opción antikirchnerista en contra del retorno al populismo, sino que no deja espacio para que emerja una opción de centro.
Y entonces surge el otro gran interrogante para terminar de definir el escenario: ¿Cristina será o no candidata? Si nos basamos en sus conductas previas, todo indica que sí. No logró cerrar filas con Florencio Randazzo en 2017, cuando lo que se ponía en juego eran cargos legislativos, ahora es mayor lo que se disputa. Pero la política es el arte de lo posible y que cediera espacio a otro candidato es otra opción en análisis. Solo con un eventual -e improbable- desafuero que pudiera dejarla a un paso de la encarcelación, estas posibilidades se verían truncadas.
Ante esta oferta electoral polarizada, el peronismo no kirchnerista encarnado en la propuesta de Alternativa Federal aglutina a varios gobernadores que se suman a las fotos de los encuentros, para tener cartas de negociación al momento de las definiciones. Retornamos aquí al poco espacio que existe para la avenida del medio en esta coyuntura.
Mientras el escenario nacional termina de decantar, en Misiones se especula con un adelantamiento de los comicios para el mes de junio. El gobernador Hugo Passalacqua se sumaría a la lista de provincias que desdoblan en sus distritos, en parte para desacoplarse de los efectos de arrastre que pudieran tener y además porque el nivel de aprobación de la gestión provincial es altísimo. En otros términos, al oficialismo le favorece localizar los temas y las preferencias de los electores, con margen suficiente para prescindir de las potenciales tracciones de candidaturas presidenciales.
El mismo nivel de aprobación de la gestión local, sumado al elevado nivel de imagen positiva personal que ostenta el actual Gobernador dejan a la Renovación en una posición de liderazgo en las encuestas.
En contrapartida, la baja aprobación a la gestión nacional impacta negativamente en Cambiemos como alternativa, que venía mejorando su performance electoral en los últimos comicios y posicionándose como opción competitiva frente a la trayectoria de contundente respaldo electoral de la Renovación. La desaprobación a la gestión de Mauricio Macri está desinflando a los candidatos locales de ese espacio político.
El próximo año tendremos que observar cómo transcurre la variable económica -fundamentalmente la estabilidad cambiaria- y la definición de los escenarios políticos para ver cómo se mueve esta foto de cara a la película de las elecciones que nos tendrá a todos como principales espectadores durante la campaña y protagonistas al momento de votar.

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El nivel de rechazo: factor clave que definirá al nuevo presidente en Brasil

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En las elecciones presidenciales brasileñas del domingo 7 de octubre, el candidato de la ultraderecha del PSL Jair Bolsonaro ha quedado a escasos puntos de ser electo presidente en primera vuelta con el 46,03% de los votos. El segundo lugar lo obtuvo Fernando Haddad, el candidato del PT con el 29,28% y el electorado deberá elegir entre ellos al próximo presidente en la segunda vuelta electoral que se realizará el domingo 28.
En Brasil el sistema electoral exige una mayoría absoluta del total de votos válidos emitidos para que consagrar la fórmula presidencial en primera vuelta, caso contrario define un ballotage entre los dos candidatos más votados y hacia allí se dirige el gigante latinoamericano.
¿Cuáles son los motivos que pueden explicar este resultado electoral?
En primer lugar la crisis del sistema político luego de la megacausa de corrupción del Lava Jato generó desencanto y pérdida de credibilidad hacia la élite política y empresarial. Los partidos tradicionales no lograron cumplir las promesas contra la corrupción luego del impeachment a Dilma Rousseff y el PSL captó votos de esos espacios, fundamentalmente del PMDV. Hubo un corrimiento de los votos del centro hacia la extrema derecha.  
La prisión del principal líder del PT Lula Da Silva, con un proceso judicial de dudosa reglamentariedad, cambió el escenario inicial que lo ubicaba encabezando la intención de votos en primera vuelta y signó la suerte de Haddad que no logró instalarse en tan poco tiempo como candidato del espacio.
Bolsonaro logra este caudal de votos en parte por el rechazo hacia el PT y gracias a lo que se conoce localmente como las tres B: buey, Biblia y bala en las que se sostiene el respaldo conservador. El apoyo del sector agrario, la inmensa red de iglesias evangélicas y su propuesta de “mano dura” ante la inseguridad y una alarmante tasa de homicidios. Es el candidato apoyado por las Fuerzas Armadas, factor de poder que cuenta con alta valoración en la opinión pública ante el descrédito del gobierno y las empresas.
El voto a Bolsonaro puede leerse como un mandato de orden y limpieza, ante la criminalidad urbana y la corrupción. Sus propuestas contra la “ideología de género” sintonizaron con el espacio popular religioso gracias a la influencia las iglesias evangélicas. El agro brasileño lo respalda por la promesa de implementar una economía de mercado con reducción de la estructura del Estado.
En su plataforma electoral sostiene que “luego de 30 años en que la izquierda corrompiera la democracia para provocar un estancamiento de la economía, nosotros restableceremos el orden y progreso por medio de un gobierno liberal demócrata”.
Su discurso confrontativo y muy distante de lo considerado “políticamente correcto” permeó en una porción creciente del electorado que considera que los políticos tradicionales son incapaces de resolver los problemas cotidianos de la ciudadanía.
La campaña electoral ha sido dominada por los temas que planteó Bolsonaro, en este punto el PT deberá trabajar mejor su estrategia comunicacional. El rol de las redes sociales, fundamentalmente de WhatsApp y la difusión de fake news o noticias falsas, ha cambiado la manera de conquistar votos y esta elección ha sido un caso significativo de esta tendencia. Bolsonaro usó efectivamente esta estrategia.
El fenómeno de la polarización es producto en gran medida del efecto de las redes sociales en la construcción de la opinión pública y en la participación política. Las burbujas informativas en las que nos encerramos escuchando únicamente a quiénes piensan como nosotros están generando efectos en la calidad de la democracia, tensando las diferencias sin dejar espacios para quienes se definen como neutrales. Los cambios tecnológicos son muy rápidos y estamos viendo el enorme impacto que tienen en procesos sustantivos para las democracias como son las elecciones.
Podrá Haddad revertir el escenario? Esta es la gran pregunta del momento, ante la preocupación que surge con un candidato racista, homofóbico, misógino y de rasgos autoritarios como Bolsonaro a un paso del Palacio de Planalto.  
A pesar del resultado adverso, el PT no hizo una mala elección y tiene una buena base desde donde pararse para la segunda vuelta. Si comparamos los resultados de la elección municipal de 2016 en las que perdió todas las ciudades importantes que disputaba, en esta elección logró recuperarse y reafirmó su presencia en los distritos del nordeste.
Además, un poco más de 3 millones de electores votaron en blanco y casi 30 millones se abstuvieron, pese a que el voto es obligatorio. A esta porción del electorado deberá apelar Haddad para mejorar su performance electoral de cara al ballotage, sumado los 25 millones que no votaron al candidato de la ultra derecha en la primera vuelta.
En el poder legislativo, la fragmentación en la composición de las Cámaras aumentó -ha sido una característica constante del sistema político brasileño- y el próximo presidente tendrá que construir alianzas con un mayor número de actores para asegurar la gobernabilidad. En la Cámara Baja el número de partidos pasó de 25 a 30, el PT es la primera minoría con 56 diputados seguido por el bloque del PSL que creció de 8 a 52 legisladores. El Senado pasó de tener 16 a 21 partidos con representación parlamentaria, aquí el bloque principal corresponde al MDB con 18 bancas. Haddad aparece con más fortaleza para generar esos acuerdos, aunque los agrodiputados y los evangélicos ya le adelantaron su apoyo a Bolsonaro, en caso de ser electo.
El análisis de los casos demuestra que han sido pocos los de reversión electoral en segunda vuelta en América Latina. El doctor en Ciencia Política Daniel Chasqueti elaboró una base de 65 elecciones con doble vuelta y regla de mayoría absoluta e hizo un cálculo de probabilidades de Haddad de revertir la elección: lo ubica en el orden del 4%. Pero como la política es el arte de lo posible, esa probabilidad puede concretarse.
Una nueva campaña empieza y el ballotage dirime entre dos opciones, no por aquella que tiene más apoyo sino por la que genera menos rechazo. El 28 veremos si el rechazo al PT, con todo lo que implica en términos simbólicos, es mayor que el rechazo a un liderazgo como el que Bolsonaro propone. Antipetismo vs. antibolsonarismo es la cuestión.  

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