El Gobierno proyecta baja inflación y superávit fiscal sin reforma tributaria en 2026
Caputo envió al congreso un avance del Presupuesto 2026: el Gobierno proyecta dólar a $1.229, inflación de 22,7% y crecimiento del 5,5% para este año
El Poder Ejecutivo presentó el adelanto del Presupuesto 2026 ante el Congreso, donde anticipa un tipo de cambio oficial de $1.229 para fin de año, una inflación del 22,7% y un crecimiento del PBI del 5,5% en 2025. Sin reformas tributarias a la vista, el Gobierno apuesta a sostener el equilibrio fiscal y mantener las retenciones, pese a una caída sensible del superávit comercial.
Según el documento preliminar del Ministerio de Economía, el tipo de cambio nominal finalizaría 2025 con un valor de $1.229, similar al actual, proyectando un aumento interanual de apenas 20,4%. La inflación, por su parte, se estimó en 22,7% anual, con una fuerte desaceleración respecto a los niveles de 2023 y 2024.
Esto implicaría una apreciación real del peso frente al dólar, ya que el tipo de cambio real bilateral mostraría una caída promedio del 8,6%. La inflación acumulada hasta mayo fue del 13,3%, por lo que la meta proyectada deja un margen de 9,4 puntos porcentuales en los siete meses restantes del año.
La economía crecería 5,5% en 2025, liderada por la industria (+5,3%), el comercio (+7,6%) y la agroindustria, que aportaría un alza del 2,1% gracias a una cosecha de soja estimada en 49 millones de toneladas. Los bienes se expandirían 5,1% y los servicios, 4,6%.

Desde la perspectiva de la demanda, el consumo privado aumentaría 7,2%, el público 5% y la inversión registraría una suba destacada del 22,7%.
Uno de los datos más sensibles del adelanto es la proyección de un superávit comercial de apenas USD 4.913 millones, muy por debajo de los USD 16.900 millones del 2024. Esto se explica por un aumento de las importaciones del 25,2% frente a un crecimiento de exportaciones de solo 3,7%.
El Gobierno espera que las exportaciones superen los USD 100.000 millones, pero advierte sobre la presión del consumo interno, el nivel de actividad y la reactivación de la demanda de insumos del exterior.
Proyecciones fiscales sin baja de impuestos
Para 2026, el documento ratifica el compromiso con el equilibrio fiscal y no anticipa reformas impositivas. La presión tributaria se elevaría levemente del 22,23% al 22,74% del PBI, con una suba real de la recaudación del 22,3%.
- IVA: crecería 18,7%, pero caería 0,06 puntos del PBI.
- Ganancias: aumentaría 23,2% y aportaría 0,15 puntos adicionales del producto.
- Bienes Personales: bajaría 13% por reducción de alícuotas y adhesiones al régimen anticipado.
- Combustibles Líquidos: crecería 61,2%, anticipando fuertes actualizaciones de sumas fijas.
- Retenciones: subirían 66,7%, pasando del 1,07% al 1,50% del PBI, sin contemplar prórrogas de rebajas previas.
Sin reforma tributaria y con foco en el gasto social directo
El Gobierno anticipa que continuará el proceso de desregulación estatal y que mantendrá la política de transferencias sociales “sin intermediarios”. Entre los lineamientos generales para 2026, también figura el fortalecimiento del gasto en defensa y seguridad interior.
Se descarta, por ahora, una reforma tributaria de fondo, mientras que las estimaciones de recaudación se apoyan en crecimiento económico, aumento de ingresos por comercio exterior y mejoras en la administración impositiva.
El documento deja en claro que el Gobierno apostará a la consolidación fiscal sin recortes de impuestos y sin nuevos incentivos para sectores productivos. Las tensiones podrían crecer en caso de mayor apreciación cambiaria o si se acentúa el deterioro del superávit comercial.
Con metas fiscales exigentes y una economía que muestra signos de recuperación, el Presupuesto 2026 será una herramienta clave para evaluar la viabilidad del rumbo económico propuesto por el oficialismo.
