Rubén Darío Ochoa

Economista

El insumo de insumos

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La semana culmina con un dato relevante: según trascendidos de un nuevo índice de inflación récord en abril orillando el 6%, luego del pico de 6,7% del mes anterior, con el agravante que la canasta básica alimentaria escaló un 31.5% en el primer semestre, lo que obviamente golpea con mayor brutalidad a los sectores más vulnerables.

Hasta el momento el Gobierno no parece reaccionar en absoluto, si bien intenta compensar con un bono para monotributistas, trabajadores informales y jubilados de la mínima, no ataca las razones de fondo que determinan que la inflación haya vuelto a los niveles superiores al 50% desde el 2019, cuando se instaló para ya nunca bajar  con la excepción del 2020. Ya ni siquiera sabemos qué piensa el equipo económico al respecto, una explicación al menos que dé cuenta al menos del diagnóstico que tienen respecto de este fenómeno.

Apenas se ensaya que es un fenómeno global que tiene a los Estados Unidos con la inflación más alta en los últimos 40 años, afirmación cierta ya que la inflación fue de 8.5% interanual a marzo. Pero como dice el dicho mal de muchos consuelo de sonsos, lo cierto que lo que está claro es que en la economía más potente del planeta han decidido restringir el circulante mediante la elevación de la tasa de interés de la Reserva Federal.

Usted lector se preguntará cómo eso nos afecta: Por un lado hace que los dólares en un mundo convulsionado hagan lo que se llama en la jerga económica “fly to quality” o castellanizado, vuelo a la calidad. Los fondos migran a los bonos del Tesoro ante una mejora en los rendimientos y por ser considerado por el establishment el activo más seguro. Pero además usualmente se produce una caída en los precios de todos los precios de las commodities, algo que en la actual coyuntura no se verifica debido a los efectos de la guerra, en especial en los productos en que la Argentina tiene buena inserción internacional, básicamente alimentos.

Adicionalmente en este mundo convulsionado con un dólar fortalecido, pero un Real y un Yuan en devaluación, sostener el peso sin una devaluación mayor se vuelve casi imposible,máxime cuando el tipo de cambio competitivo es un pilar de la recuperación de la actividad. Pero una cosa es administrar una corrección de competitividad por paridad cambiaria y otra es una corrida cambiaria y a este punto le daremos especial atención más adelante. 

Pero volviendo a nuestra realidad efectiva del día a día ¿Cómo esto nos impacta a nosotros? Bueno la economía está siempre interrelacionada, en especial en una economía globalizada y su cadena de transmisión es nada más ni nada menos que el dólar. 

El dólar fuera de Estados Unidos no es una moneda, es un insumo, es el insumo de insumos como reza nuestro título de hoy. Y el talón de Aquiles de la recuperación argentina siempre ha sido la carencia en algún momento de este insumo que paraliza el crecimiento y empuja al peso a una devaluación que pulveriza el poder adquisitivo de los salarios. Este ciclo es conocido como el modelo de stop and go (parada y arranque).

El dólar se usa como moneda global, permite importar todo aquello que no producís en tu propia economía bajo tu moneda nacional, por eso en una economía como la argentina que si bien tiene una industria moderada que supo ser mucho más potente, pero que aún conserva cierto grado de desarrollo, necesita importar fundamentalmente bienes intermedios y bienes de capital para ampliar su frontera de producción. Para simplificar, a mayor nivel de reservas, mayor industrialización, mayor nivel de empleo y por ende menor pobreza

Una correcta administración del insumo de insumos es fundamental para el aparato productivo, conservar el valor de la moneda previniendo corridas y especulaciones en donde los grandes grupos económicos nacionales o transnacionales con poder de mercado, sigan cazando en el zoológico, gozando de un mercado cautivo al que exfolian hasta niveles desquiciantes. Como ejemplo, las empresas que participan de los acuerdos de precios cuidados, alcanzaron el récord en la participación de facturación de estos productos en sus compañías, llegando al 20% del total. Ya pasó de ser un programa de precios de referencia para ser una estrategia de supervivencia para amplios sectores.

Una correcta administración de los dólares es fundamental y es el principal yerro del Gobierno durante los últimos dos años. El superávit comercial del 2020 fue de 12.500 millones de dólares  y durante 2021, de 15.000 millones de la misma moneda, lo que da la friolera de 27.500 millones de dólares que no solo no se acumularon, sino que en una proporción significativa fueron a solventar el agujero sin fin de las deudas financieras de las grandes grupos económicos que adquirieron dichos compromisos durante la desregulación de la anterior gestión y que resultan de dudosa trazabilidad, pero consumen el insumo que necesitamos para avanzar en el desarrollo y la estabilidad.

A veces no se necesita crear nada. Durante el periodo 2003 al 2005 se acumularon reservas casi en forma idéntica al superávit comercial de esos años en donde ciertamente, al igual que ahora, los commodities subían. Pero la decisión política fue la de entender la economía como algo supremo a los intereses sectoriales, en esos momentos se les ordenó a los privados que se habían beneficiado de los años de la Convertibilidad reestructurar sus compromisos al igual que lo estaba haciendo la Nación y las provincias a fin de cuidar este insumo para apalancar el despegue. Hoy sin haber acumulado un solo dólar de los 27.500 millones de los últimos dos años,  todos nos preguntamos qué pasará con el tipo de cambio y eso explica, aunque no comparta para nada, los aumentos especulativos de muchos sectores concentrados de nuestra siempre convulsa economía.

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Eterno resplandor de una Nación sin recuerdos

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El panorama previo al Día del Trabajador de este domingo se da en una situación particular, en algo que nos parece un deja vu, que ya vimos y que de hecho si ya vimos y vivimos.

La imagen es de un país que creció fuerte en 2021 recuperando casi en su totalidad la caída del 2020 provocada por el coronavirus y que sigue creciendo a pesar de una marcada desaceleración, en especial en la industria que cayó con respecto a febrero, aunque en un 3.6% arriba interanual. 

Si bien la reciente corrección al alza de las perspectivas de crecimiento por parte del FMI al 4%,  aunque podría ser más aún, el país aún no logra superar los estragos de la debacle del 2018. El PBI aún no recupera esos niveles y ni soñar con los del 2015. Este país recuerda más al periodo 2001-2003, pero al parecer no se toma nota de la experiencia pasada.

Variación trimestral de la serie desestacionalizada del PIB (porcentaje), 1er trimestre 2018 – 4to trimestre 2021

Fuente: elaboración propia en base al Indec

Este crecimiento reduce el desempleo, llegando a niveles bajos que inclusive hacia el 2019 habían tocado el 10 % en una situación prepandémica y que durante la misma subieron aún más. A no confundir el 7% de desempleo es una buena noticia en sí, pero al hilar más fino, el empleo que se creó es precario para ser elegante en los términos, mucho en negro y disimulado en el montributo cuando alcanza un nivel mayor de formalidad, pero no es el trabajo de calidad que se necesita y eso tiene un correlato en las remuneraciones que se perciben obviamente. Hay más empleo pero mal pago

Tasa de desocupación y evolución de los salarios reales promedio de los trabajadores registrados en el sector privado (porcentaje e índice IV trim.15=100),

IV trimestre 2015 – IV trimestre 2021

*Debido a la falta de información, la tasa de desocupación de 2015 corresponde al tercer trimestre del año.

Fuente: elaboración propia en base a INDEC

Con el dato del 6.7% de inflación del mes pasado y del 7% en alimentos y con perspectivas que no sea menor a 5% para este mes, se consolida la dinámica inflacionaria que se inició durante el 2019 y que llevó la inflación anual al 54%, la mayor en 40 años. En 2020, a fuerza de pandemia, bajó a un 36%- pero con la nueva normalidad volvió a sus niveles previos, aunque dado el dato de marzo podría superar esa marca con tranquilidad.

En este marco se dio el anuncio del Gobierno de un bono para jubilados, trabajadores informales y monotributistas de las categorías más bajas: por única vez de $18.000 y a pagar en dos veces, una especie de IFE remozado. Además se adelantaron las paritarias para tratar de compensar las pérdidas devenidas de la dinámica conocida en la Argentina… Los precios suben por ascensor y los salarios por escalera.

Para muestra basta un botón: en Comercio -el sector más numeroso de la Argentina-, hasta la reapertura de paritarias el salario de bolsillo de un trabajador registrado en blanco era de $80.000 y la canasta para no caer en la pobreza es de $84.000 para una familia tipo. 

Algunos dentro de la coalición gobernante impulsaban la idea de una suma fija por decreto de forma tal de ubicar a los salarios en un escalón de dignidad  un poco mayor, pero esa reedición de medidas que encaró bajo el mandato del presidente Nestor Kirchner, el ministro Roberto Lavagna, fue descartada de plano por funcionarios del Ejecutivo sin dar muchas razones del porqué

Para financiarlo se mencionó la posibilidad de un [totalmente impreciso, como acostumbra a comunicar el Gobierno nacional],  impuesto a las ganancias extraordinarias, algo similar al windfall profit tax que aplicó Estados Unidos por los años 80 a sus compañías petroleras.

Si en este país las cosas se discutieran sin eslóganes vacíos y a medias verdades, sería interesante en el marco de una reforma tributaria estructural. Pero por algo se empieza, al menos es una fuente más genuina que emitir solamente para cubrir estos bonos que solo compensan temporalmente la pérdida adquisitiva de los salarios y que implican una inversión de $200.000 millones. Solo para que tomemos dimensión es casi el equivalente al presupuesto para el ejercicio 2022 de Misiones ($226.000 millones). 

Pero no todas son malas noticias. El crecimiento sí tuvo ganadores que, dadas las circunstancias y dependiendo del sector, podrían hacer mayores aportes a impulsar la economía mediante mejores salarios y mayores contribuciones. La cerrazón de “ni un impuesto más”, no solo suena a berrinche  sino que además es inconducente y falaz como se intenta instalar. En la Argentina la presión tributaria es menor que la de los ejemplos de siempre, como Uruguay o Brasil y muy menor que la de la OCDE. Además la estructura fiscal es profundamente regresiva: solo cinco impuestos representan el 90% de la recaudación impositiva nacional. Se trata del IVA, que explica el 37%; el Impuesto a las Ganancias que representa el 27%; el Impuesto a los débitos y créditos (8,5%); Combustibles (4%) y los recursos aduaneros (donde están los derechos de exportación e importación), que son el 15%. Es decir que en nuestro país al Estado los sostienen los trabajadores y las Pymes fundamentalmente.

Presión tributaria según datos de la OCDE recopilados por CEPA.

Participación de los asalariados y del excedente bruto de explotación del sector privado en el PBI en % 2016-2021

Fuente: elaboración propia en base a INDEC

A modo de conclusión esta semana se cristalizó una vez más un clásico argentino, la puja distributiva que se expresa en cuatro variables fundamentales, crecimiento, inflación, salarios y desempleo. En mi humilde opinión y en base a los datos que en esta profesión son sagrados -y que siempre encontrarán en mi esa honestidad queridos lectores-, los trabajadores han puesto de más para salir adelante. Nunca en la historia desde que se tiene registro, los trabajadores perdieron poder adquisitivo durante cuatro años consecutivos en la Argentina, y como muestran los gráficos, han perdido en el reparto del crecimiento en forma escandalosa.Es hora que las cosas vuelvan a un reparto equitativo en donde los empresarios ganen una renta adecuada al riesgo y sus capacidades de organizar eficientemente la producción y  que los trabajadores obtengan por su esfuerzo la remuneración que les permita vivir con dignidad a ellos y sus familias. Para menguar estos desequilibrios creamos como sociedad civilizada al Estado, que no puede ni debe mirar para otro lado, debe tomar nota y reaccionar con soluciones de fondo y no parches que no son más que pan para hoy y hambre para mañana.

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Las cuatro fracturas de Cambiemos

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Este es el año en donde se juega gran parte del futuro del país, se sabrá si la Argentina deja atrás este experimento de neoliberalismo tardío o si se consolida un proceso que cambiará para siempre a la Nación argentina.
Pero vayamos al análisis de coyuntura el Gobierno asiste a esta cita electoral con una fractura expuesta de cuatro partes, impensadas hasta hace poco:

  • La base social de cambiemos, la clase media y los jubilados están en caída libre, empobrecida por tarifas imposibles de pagar, aumento de la inflación, merma del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, licuación de ahorros por la devaluación, quita de medicamentos, destrucción de Pymes, precarización y pérdida de empleos estables.
  • Grieta en la clase dominante, tanto en el “Círculo Rojo”, por un lado los industriales que en nuestro país carecen de proyecto estratégico y es por eso que no se los puede denominar como burguesía nacional ya que no tienen la más mínima capacidad intelectual y política para llevar adelante ni siquiera sus intereses de clase, es así como en los empresarios industriales que pensaban ser beneficiados por el gobierno de los CEO´s y hoy hasta pueden desaparecer por la venta a precio de remate de los activos en el país o la quiebra de sus empresas por la destrucción de su mercado, el interno, que no parece muy difícil de dilucidar que se abastece de los salarios de sus propios trabajadores a los que en un sesgo de clase autodestructivo siempre buscan pulverizar sin darse cuenta que ello es un suicidio económico.

Además con razón  o no las empresas contratistas de la obra pública está siendo fulminadas por la operación fotocopias de los cuadernos(que nadie pudo ver los originales si es que existieron por que los quemaron en una parrilla) y son  llamados a los tribunales a rendir cuentas ante el juez Claudio “servilleta” Bonadío y el fiscal Storsióneli, una operación en donde están metidos intereses de la omnipresente embajada de Estados Unidos para quedarse con las licitaciones mediantes la modalidad de la PPP que  se fueron al tacho con el descalabro del 2018.
El sector financiero nacional ve con temor todo esto, ya que una nueva corrida o un default que parece inminente  pondrían a la cotización de sus bancos por el piso y serian adquiridos a precio vil por la banca transnacional, sus bancos están flotando en papelitos de colores (Leliq) y su fondeo en moneda dura ya no existe con la mega fuga del 2018.
Como dice el dicho para muestra hace falta un botón, el conflicto de Macro con Paolo Rocca del Grupo Techint, el principal grupo industrial argentino con inserción global, a partir de la quita de subsidios para este último en Vaca Muerta muestra que ésta grieta obedece en este a una decisión externa al mismo presidente, que denota su incapacidad siquiera de defender los intereses de los ricos criollos, ya que los que realmente gobiernan hoy el país, han tomado la decisión a través de su  Ministro de Economía Dujovne, que es parte de la tecnocracia trasnacional del FMI de que ante todo y por sobre todo están los acreedores internacionales.

  • Es el comienzo de reversión del federalismo acompañante, los dadores de gobernabilidad al Gobierno de Cambiemos han sido castigados por la indiferencia de sus electores, pero han tomado nota y salen de sus madrigueras a buscar el apoyo de la principal fuerza de oposición, el Peronismo kirchnerista, esto se traduce en  el cambio de frentes electorales, la retirada estratégica de algunas provincias del PJ de Alternativa Federal, como San Juan, Entre Ríos, Tucumán, La Rioja, Neuquén, Catamarca y Tierra del Fuego hacia la constitución de un Frente Patriótico. En tanto el Radicalismo fiel a su estilo, de que ante todo y todos los despachos son lo más importante, decretan el  desdoblamiento de elecciones en las provincias de los herederos de Irigoyen y Alem, que ya no quieren atar su suerte a la de un Presidente poco creíble. Ya como paroxismo de la descomposición del armado de esta segunda Alianza se planteó fuerte el desdoblamiento de la Provincia de Buenas Aires, hecho que fue abortado por el el Ceo del año 2016 Marcos Da pena.

Finalmente la cuarta fractura se da en el último órgano vital del relato macrista, la crisis terminal del mito de la transparencia, del purismo republicano, que ya venía golpeado por diversos escándalos como Panamá Papers, Correo, Parques Eólicos, Compra de Armamento a Estados Unidos e Israel, Aportantes Truchos, el narco Intendente de Paraná Varisco, Aida Ayala, etc., etc., etc. Pero esta denuncia por extorsión y pedido de coimas sobre el fiscal Stornelli, erosiona toda la credibilidad de la causa de las fotocopias de los Cuadernos Gloria y desnuda de forma muy potente con escuchas y filmaciones la operación  que buscaba replicar en Argentina el modelo Lula de Brasil. Pero Argentina no es Brasil, ni el Peronismo es el PT, todo tiene un límite y acá está el de la embajada y sus operadores locales (Bonadío, Stornelli, Zubic, Alonso, Carrio, Tonelli, Lanatta, Santoro, Morales Sola, Pagni, etc.).
Ahora nada de todos estos padecimientos que sufre el pueblo argentino fue un error, son los efectos deseados de la política pública del gobierno y cabe aclarar que  gobierna el PRO, pero también la UCR y la Coalición Cívica de Carrió, que nadie se haga el distraído, ni se quiera sacar el sayo, los tres partidos al comando del Estado han perpetrado este terrible latrocinio.
El Estado estará en disputa este año, pero es un arma de doble filo puede tener un rol activo para velar por los intereses populares y en fijar una orientación estratégica para el conjunto, o por el contrario, convertirse en defensa de un interés particular, en una agencia de negocios en favor de lo privado y promover la mercantilización de lo público.
Esta segunda concepción es la promovida por el camino de la nueva etapa neoliberal iniciada  el 10 de Diciembre del 2015, donde el Estado a partir del gobierno de los CEOS deja su rol de impulsar el desarrollo a ser promotor de negocios para la élite; del endeudamiento externo y de ajustar permanentemente el sector público en perjuicio de las políticas de salud, educación, servicios públicos indispensables como agua potable, electricidad energía a precios razonables.
Este rumbo lleva a la inviabilidad del país, y al Estado nacional a convertirse en una junta administradora en manos de una clase rentística parasitaria, es que en este año se juega una relación de fuerzas entre la soberanía del pueblo o de las elites , el triunfo de la primera opción será el resultante de poder articular “desde abajo” la constitución de un frente electoral amplio, pluralista, de unidad que integre a la mayoría del pueblo en un programa superador al que propone el neoliberalismo tardío, tecnocrático, mezquino e individualista del Dios dinero, será el momento de retomar la solidaridad, la empatía, en crear una patria que sea el otro, que se de así misma un gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo.
 

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