Tania Elizabet Ruff

Tania Elizabet Ruff, nació en Oberá en 1990. Es Licenciada en Economía (Universidad Nacional de Misiones 2015). Fue consultora externa del Banco Mundial (2016-2017) y participó de numerosos proyectos de investigación dentro del ámbito académico. Actualmente se desempeña como consultora independiente, es profesora de la Universidad Cuenca del Plata de la materia Economía I de la carrera de Contador Público y Adscripta a las Cátedras de Políticas Económicas y el Rol del Estado (Lic. En Trabajo Social, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales -UNAM-)

El sueño de la casa propia ¿cada vez más lejos?

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Esta semana varios medios de prensa se hicieron eco de la noticia que contaba que una argentina logró comprarse una antigua casa de 250 metros cuadrados por un valor simbólico de 1 € (65,73 pesos argentinos) en un pequeño pueblo de Italia. Si bien, el valor es prácticamente un regalo, también tiene sus requisitos, como restaurar la vivienda en un plazo de tres años, residir en el pequeño pueblo (objetivo principal de dicha política gubernamental), depósitos de garantías, entre otros.

Cuando leemos esta clase de noticias, nos asalta la angustia de ver cómo cada día es más difícil acceder a la casa propia en la Argentina en comparación con otros países. En este artículo trataré de analizar una serie de factores que permitirán comparar la posibilidad de acceder a una vivienda en Argentina y en otros países de la región.

  1. Inestabilidad Económica y pérdida del poder adquisitivo del salario real:

El primer problema que se presenta en Argentina tiene que ver con el campo de la Macroeconomía: crisis financiera, inflación, inestabilidad económica y pérdida del poder adquisitivo. Cuando pensamos en comprarnos una casa o un departamento, sabemos que se trata de una inversión importante, por lo que vamos a necesitar (o al menos la gran mayoría de las personas) ahorrar por mucho tiempo o endeudarnos a largo plazo. Pero las recurrentes crisis por las que pasa la economía argentina hacen que planificar a largo plazo sea casi imposible. Si a eso le sumamos la inflación, la debilidad del peso y las constantes devaluaciones; realmente parece imposible saber si nuestro ingreso será suficiente para cubrir un compromiso de pago a futuro. Sin contar que, con los fuertes ciclos económicos, la seguridad laboral no es un beneficio del que goza el trabajador argentino.

  1. Limitaciones al crédito y tasas de intereses prohibitivas:

Como consecuencia del contexto macroeconómico, en Argentina también se encuentra muy limitado el crédito hipotecario: es difícil acceder a ellos, ya que en una economía con inflación, las instituciones financieras no están dispuestas a prestar a 20  0 30 años y, si lo hacen, las tasas son sumamente altas. El Gobierno había tratado de dar una solución a través de los créditos UVA, pero dichas unidades terminaron incrementando su valor mucho más que los sueldos y muchas familias están teniendo problemas para afrontar los compromisos de pago.

El valor de las UVAs (Unidad de Valor Adquisitivo) a partir de las cuales se ajustan los montos y las cuotas de los créditos hipotecarios en Argentina se comenzó a publicar el 31 de marzo de 2016 y cada UVA valía $14,05. Actualmente, el valor de las UVAs es de $45,37, es decir que se incrementó en 323%.

De acuerdo con la nueva edición del informe del Mercado Inmobiliario de noviembre que realiza el Instituto de Economía de la UADE, el Índice de Salario Real en función del valor del metro cuadrado (ISRV) se redujo 9,9% para el caso de las viviendas nuevas y de 4,1% para las usadas.

De acuerdo con el informe, hoy se necesitan 5,07 salarios en dólares para comprar un metro cuadrado de una vivienda nueva y 4,17 para el mismo metro cuadrado pero de una propiedad usada. Estos valores crecen, naturalmente, en los barrios mejor cotizados. El informe muestra la serie desde enero de 2010 y en él se observa claramente cómo el aumento en la pérdida de poder adquisitivo opera con mayor fuerza a partir de enero de 2018; luego se produce una leve meseta durante los primeros meses del año y, posteriormente, otra pérdida del poder adquisitivo del salario tanto para la adquisición de departamentos nuevos como usados. A valores actuales, se necesitarían más de 400 sueldos registrados para comprar un departamento medio. 

¿Cuánto vale un metro cuadrado en Posadas, Encarnación y en algunas ciudades del Sur de Brasil?

Valores mínimos y máximos en promedio. Fuente: Elaboración propia

Luego de relevar precios de departamentos en venta en varias ciudades, podemos ver que el precio en dólares del metro cuadro en Posadas es similar al que se puede encontrar en el sur de Brasil, mientras que Encarnación (Paraguay) tiene una mayor dispersión en los mismos. Para el análisis se han considerado departamentos de características similares, ya edificados y con un máximo de 10 años de antigüedad. También se tomó como referencia aquellas propiedades localizadas en cercanía al centro de cada ciudad.

Conclusión:

Los precios de los inmuebles en Posadas no distan mucho de los valores a los que se venden en otras ciudades. Sin embargo, el contexto macroeconómico, el no poder acceder a créditos hipotecarios a largo plazo que te permitan financiar la compra y el cepo al dólar (moneda en que se suelen pactar los negocios inmobiliarios) hace que acceder a la “vivienda propia” pareciera mucho más difícil.

Sin embargo, el tener tu propia casa es algo difícil y que requiere de un gran esfuerzo y planificación en cualquier parte del mundo. 

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Bolivia, ejemplo de la fragilidad de las democracias latinoamericanas

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Antes de analizar los hechos que desencadenaron la salida de Evo Morales a la presidencia de Bolivia, quiero dejar clara mi postura personal respecto al accionar de las fuerzas armadas: las fuerzas armadas nunca deberían estar involucradas (o actuar como grupo de presión) en la renuncia de presidentes o en el establecimiento de nuevos gobiernos. América latina tiene una historia nefasta grabada por los procesos militares, que en lugar de ayudar al respeto de la democracia, dividió al pueblo, trajo confusión, miedo y muerte.

Pero al hablar de la fragilidad de las democracias latinoamericanas, también quiero hacer referencia a la búsqueda de perpetuidad en el poder de muchos gobernantes. Evo es un ejemplo de ello:

  • Evo llegó al poder el en año 2006. En ese momento, la Constitución de Bolivia permitía solamente un periodo de gobierno de 4 años, sin reelección.
  • En el año 2009, el presidente impulsó una reforma constitucional que le permitiera ser reelecto por un periodo más. Pero además, consiguió que el Tribunal Constitucional Plurinacional diera una interpretación de la reforma en línea con sus intereses que habilitó al mandatario a ser candidato por dos nuevos periodos.
  • Por si fuera poco, en febrero de 2016, el gobierno de Evo Morales buscó promover una nueva enmienda constitucional que lo habilitara a postularse a un nuevo periodo de gobierno. Para ello se llevó a cabo un referéndum en el que el pueblo boliviano le bajó el pulgar al presidente.
  • Sin embargo, las aspiraciones a un nuevo mandato siguieron y, en 2017, un fallo del Tribunal Constitucional de Bolivia le daba la oportunidad de presentarse a elecciones alegando que “las restricciones legales contra la reelección presidencial vulneraban el derecho de Morales a ser elegido y el del pueblo a elegirlo”.

Si bien, a esta altura de las circunstancias quedaba claro que Evo Morales no tenía intenciones de ceder el mando, también es cierto que el pueblo boliviano le dio legitimidad a su gobierno una y otra vez en las urnas. Sin embargo, el detonante de la actual crisis política de Bolivia, que llevó a la renuncia del presidente, tuvo que ver con las irregularidades en el recuento de los votos. El domingo 20 de octubre se realizaron las elecciones y Evo necesitaba una mayoría absoluta de los votos (más del 50%) o una diferencia de 10 puntos porcentuales sobre el otro candidato para no ir a un balotaje. En horas de la noche, el tribunal electoral anunciaba que Morales lideraba el recuento de votos con 45,28% frente al 38,16%  del candidato Mesa, con el 84% del escrutinio realizado. Si bien Evo iba ganando, no le alcanzaba para quedarse con la presidencia en primera vuelta y comenzaron los problemas: se suspende el escrutinio y comienzan a aflorar las especulaciones de fraude. 

El lunes 21, el Tribunal Supremo Electoral anuncia que Morales obtuvo el 46,4% de los votos contra un 37,07% para Mesa, dejando al entonces presidente a un paso del triunfo en primera vuelta. Es ahí donde se realiza la denuncia por fraude y comienzan las manifestaciones e incidentes en las calles. A partir de entonces los hechos son conocidos, incidentes, enfrentamientos y las fuerzas de seguridad del lado del partido opositor, hace que el 10 de Noviembre (luego de la propuesta fallida de llamar a nuevas elecciones) el presidente Evo Morales renuncia al cargo.

Conclusión:

Al reflexionar frente a los hechos, de algún modo se puede deducir que parte de la responsabilidad de lo sucedido la tiene Evo Morales. La constante búsqueda de perpetuidad en el poder, la personificación del cargo y las constantes modificaciones a la Constitución y otras leyes del país, solo lograron debilitar la democracia. Pero no es sólo un problema de Bolivia, es un patrón que suele repetirse en la mayoría de los países latinoamericanos. 

Un gobierno puede llevar adelante una buena política económica y lograr mayor equidad entre los ciudadanos, reconocer mayores derechos y mejorar los niveles de vida, pero nada de eso se logra aisladamente, sin mejorar las instituciones (las leyes y reglas de juegos formales e informales). Si no son capaces de respetar las leyes, tarde o temprano, su accionar terminará desatando una crisis. La base de toda democracia es el respeto a la división de poderes, la constitución y la investidura de los cargos políticos, más allá de los nombres propios.

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La economía que recibe Alberto: comparando pesadas herencias

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A principios de esta semana se dio a conocer un informe económico, preparado por Jefatura de Gabinete, donde el Gobierno de Mauricio Macri da su “versión oficial” de cuál es la herencia, en términos económicos, que recibirá Alberto Fernández.

Bajo el título de “Ocho puntos sobre la economía”, el informe, que incluye diferentes tópicos, pretende aclarar que le dejan al nuevo Gobierno una “economía lista para crecer”, donde ya se realizaron los ajustes estructurales necesarios como para que el nuevo Gobierno comience a encaminar a la economía.

Como en estas cuestiones siempre es conveniente mirar las dos caras de la moneda, para poder tener una visión más acertada de la situación, buscaré comparar la economía que deja Mauricio Macri con la que había recibido en 2015:

  1. Las reservas de Banco Central: En el mencionado informe, el Gobierno de Macri señala que en 2015 recibió un Banco Central sin reservas y restricciones cambiarias para importar y viajar.

Si observamos los datos publicados por el Banco Central, podemos ver que esta es un verdad a medias: Al 10 de diciembre de 2015 las reservas eran de 24.862 millones de dólares, mientras que al 4 de noviembre de 2019 las mismas alcanzaban los 43.324 millones de dólares (lo que equivale a un incremento del 74,25%). Sin embargo, si observamos los cuatro años del gobierno de Macri, las reservas alcanzaron un máximo de $77.481 millones de dólares (de los cuales muchas llegaron a partir de endeudamiento externo) y que se fugaron a causa de la liberalización del mercado de capitales y que, tarde o temprano Argentina deberá devolver. Es por eso que en estos últimos meses el Gobierno tuvo que “tragarse sus palabras” y volver al cepo.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del BCRA.

  1. Cuentas Fiscales y Deuda: Otro de los puntos que destaca el informe del Gobierno, es que dejan cuentas fiscales más sanas, con un equilibrio fiscal primario (es decir que el Estado ya no gasta más de lo que gana) y que ya se realizaron los ajustes necesarios para garantizar la sostenibilidad del gasto público. Este punto también es una verdad a medias: sí se logró reducir el gasto público e incluso hubo meses con superávit primario. Sin embargo, al analizar los números no se está considerando el gran incremento de la deuda pública y los pagos de intereses que esta genera.

Fuente: Ministerio de Hacienda

Según los datos del Ministerio de Hacienda de la Nación, la deuda de la Administración Central pasó de ser el 52,6% del PIB en 2015 a superar el 80% del PIB en 2019. Además, el 62% de esa deuda está en dólares (ahí volvemos al primer punto y nos preguntamos ¿alcanzan las reservas que dejan?).

  1. El sector externo: 

Una variable importantísima para la economía argentina es el saldo de la Balanza Comercial. Es decir, saber si estamos exportando más de lo que importamos desde el resto del mundo, ya que eso significa que entran dólares al país, los cuales ayudan a que la economía crezca. El informe económico destaca que el actual Gobierno deja una balanza superavitaria y que se espera que 2020 sea un buen año para Argentina en cuanto al comercio internacional, impulsado por una buena cosecha y las exportaciones de Vaca Muerta.

Si bien Cristina Fernández había dejado su Gobierno con un saldo de balanza comercial deficitaria  y Macri probablemente se vaya con una balanza comercial superavitaria, hay ciertos puntos que considerar:

  • Con la fuerte devaluación del peso en este último año, Argentina ha ganado competitividad en el plano internacional (somos baratos para el resto del mundo). Pero como dijimos, la competitividad se debe a la devaluación del peso y no al desarrollo de nuevos productos o mejoras en la producción.
  • Seguimos dependiendo del campo: si el campo tiene una buena cosecha o suben los precios en el mercado internacional, nos va bien; en el caso contrario nos va mal. Esto nos hace una economía vulnerable a las restricciones externas y para cambiar esto es necesario lograr un desarrollo genuino de la industria, impulsando la investigación y desarrollo. Es decir, es un cambio estructural que debe lograr la economía argentina (en este punto no venimos avanzando hace años).

Estos son algunos puntos a tener en cuenta a la hora de analizar la herencia de cada gobierno, además de la inflación, el desempleo, la pobreza y el crecimiento económico (puntos que analizamos numerosas veces y en los que sabemos que Macri fracasó rotundamente). Como conclusión podemos destacar que todos van a dar su versión de los hechos con la verdad a medias que más les convenga. Macri no le deja un panorama sencillo a Alberto Fernández, sobre todo si consideramos los vencimientos de deuda (lo bueno es que al menos tenemos los datos para analizar la economía y sacar nuestras propias conclusiones).

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Por qué ganó Alberto

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Las elecciones del domingo consagraron como nuevo presidente, en primera vuelta, a Alberto Fernández con más del 48% del electorado. Si bien el actual presidente, Mauricio Macri mejoró por mucho el desempeño de las Paso y se quedó con un poco más del 40% de los votos , convirtiéndose en la principal figura de la oposición, existen ciertos factores que influyeron en la sociedad para volver al modelo anterior, incluso por encima de las causas de corrupción y los procesamientos a funcionarios de la era kirchnerista. Estos factores tuvieron que ver, sin dudas, con la economía.

El modelo económico de Macri fracasó y no pudo cumplir con la mayoría de sus promesas de campaña como “pobreza cero”, bajar la inflación y retomar el rumbo de crecimiento del país. Al respecto, si realizamos un análisis comparativo con el inicio de su mandato, estos problemas se agudizaron: El desempleo alcanzó los dos dígitos, más de un tercio de los argentinos (y la mitad de los niños) se encuentran sumergidos en la pobreza y los salarios reales se desplomaron.

Tal vez por eso, las promesas de campaña de Alberto Fernández se enfocaron en volver a poner dinero en el bolsillo de los argentinos y esta fue, probablemente, la razón más contundente para el triunfo. Dentro de las promesas más destacadas están:

  1. Lograr un acuerdo económico y social para contener la inflación y recomponer salarios: El salario real cayó fuertemente en estos últimos años, ya que los incrementos salariales fueron menores a la tasa de inflación registrada. Por lo tanto, los trabajadores vienen perdiendo poder de compra (el gráfico muestra la evolución de la inflación en comparación a la evolución de salarios, los cuales quedan muy por debajo). La promesa de recomposición puede ser una de las claves por la cual Alberto Fernández ganó la elección.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del INDEC

  1. Generar consumo: la contracción de la economía (que genera mayor desempleo y caída de los ingresos) trajo aparejado una reducción en el consumo, ya que dicha variable económica registró caídas en 42 de los 45 meses que gobernó Macri y 21 meses seguidos de caída en las ventas minoristas. Esto sucede porque la gente tiene menos ingresos disponibles para consumir. Por lo tanto, una de las promesas de campaña de Fernández consiste en incentivar el consumo a partir de mejorar los ingresos, lo que a su vez reactivaría la economía, generando más demanda para las empresas argentinas y creando más puestos de trabajo.
  2. Generar mecanismos de financiamiento para que las familias puedan acceder a una vivienda propia: dentro de esta promesa de campaña incluso se anunció la creación del Ministerio de la Vivienda, con el fin de impulsar programas para que las familias pudieran acceder a la casa propia. Además, el presidente electo prometió revisar los créditos UVA y crear un sistema de financiamiento más accesible. 
  3. Reducción de tarifas de los servicios públicos: una de las medidas más controversiales de la era Macri fue la quita de subsidios a los servicios públicos y el sinceramiento de tarifas. Estas medidas apuntaban a reducir el gasto público y sanear las cuentas fiscales, pero impactaron de lleno en el bolsillo de la gente e incrementaron significativamente los costos de las PYMES.

Si bien las promesas de campaña parecieran razonables  en términos de compromiso social y, sin dudas, es necesario aplicar políticas públicas que apunten a mejorar la situación económica del sector más vulnerable de la sociedad, no hay que olvidar que la economía argentina se encuentra en un estado crítico y que el nuevo presidente deberá escuchar y atender las necesidades de la sociedad en su conjunto. Todo ello sin descuidar las cuentas fiscales y prestando atención no sólo a los problemas urgentes, sino que también hay que mirar los problemas estructurales que nos condujeron hasta esta situación.

En conclusión, cumplir con las promesas de campaña y ordenar la economía del país son un desafío casi titánico. Se podría decir que “del dicho al hecho hay un largo trecho”. Sin embargo, el flamante presidente no debe olvidar que las promesas incumplidas se reflejan en las urnas y la derrota de Juntos por el Cambio es el ejemplo más concreto de ello.

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¿La revuelta de Chile puede ser la chispa de América Latina?

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El 2019 está culminando con un clima de inestabilidad en América Latina. Protestas en Ecuador, Bolivia y Chile; inestabilidad política en Perú y una fuerte crisis económica en Argentina, agravada por la incertidumbre que generan las elecciones presidenciales. 

Sin dudas, hay grandes diferencias entre estos países, tanto en su economía como en las estructuras sociales, cultura, recursos naturales y territorio. Sin embargo, es posible encontrar ciertos paralelismos en cada una de las circunstancias por las que atraviesan. 

Muchos podrían pensar que estos episodios de protestas y descontento popular podrían deberse a algún tipo de conspiración o que se encuentran impulsadas a partir de grupos con diferentes ideologías políticas. 

Sin embargo, las crisis tienen su nacimiento razones más profundas; en esos problemas estructurales que se definieron a partir de la historia y que a pesar del paso de los años no se han podido solucionar

  1. La desigualdad social

La desigualdad es una característica histórica y estructural de las sociedades latinoamericanas. Aunque en los últimos años hubo muchos avances para corregir estas desigualdades a través de un gasto social que permite la redistribución de los ingresos, América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo.

Tal vez usted se pregunte: si la desigualdad es un problema que existió siempre ¿por qué es un factor determinante en las crisis actuales? La respuesta tiene que ver con el panorama económico actual: desde el año 2015, debido a un enfriamiento de la economía global y la baja en los precios de los productos primarios (granos, minerales y todos aquellos productos que tengan que ver con extracción de recursos naturales) en los mercados internacionales, las economías de los países latinoamericanos están creciendo menos. Al crecer menos, comienza a subir el desempleo y la pobreza. A su vez, los países tienen déficit fiscales elevados casi inmanejables, que no les permiten incrementar el gasto para hacer frente a las demandas sociales.

En el siguiente gráfico se puede apreciar cómo comenzaron a aumentar la pobreza y la pobreza extrema en la región a partir de 2015, lo cual da cuenta del complejo panorama social.

  1. Economías basadas en la Producción Primaria

Este, tal vez, podría ser el origen de muchos otros problemas económicos de los países de Latinoamérica; y también es estructural y prácticamente determinado por la historia. Los países latinoamericanos nacen como colonias de las potencias europeas y con la función de proveer materias primas y alimentos a las grandes metrópolis. 

A pesar de la independencia política, la base de la economía latinoamericana nunca cambió: seguimos siendo lo productores de materias primas y dependemos fuertemente de las exportaciones de las mismas. Pero el mercado de estos productos tiene ciertas características que hacen a las economías muy frágiles:

  1. Los países no pueden incrementar mucho la oferta de productos porque el factor principal son los recursos naturales y son fijos;
  2. Los productores de materias primas tampoco controlan el precio de sus productos, ya que tienen poco valor agregado que los diferencie y el precio se fija en los mercados internacionales. Si los precios son altos, entra más dinero a la economía y esta crece; si bajan los precios, la economía comienza a tener problemas. La mayor dificultad es que no se puede prever cuándo los precios estarán altos y cuando caerán.

¿Cómo se soluciona este problema? Desarrollando la industria, invirtiendo en actividades productivas con mayor valor agregado

Pero… no es tan fácil como parece: para desarrollar la industria necesitamos los dólares de las exportaciones de los productos primarios (y con esto volvemos al problema inicial). 

  1. Instituciones débiles y gobiernos personalistas

Los países latinoamericanos se caracterizan por tener una situación política y económica peligrosamente inestable: democracias jóvenes (algunos países aún hoy tienen dictaduras), corrupción, desequilibrio de poderes y sistemas de gobiernos muy personalistas.

Si bien este punto no se puede clasificar como económico, es seguro que si no tenemos instituciones fuertes, la economía no va a funcionar bien. Si observamos a los países desarrollados, vamos a notar un profundo respeto por las leyes e instituciones de un país, así como también consecuencias serias para aquellos que no las respetan.

Sin embargo América Latina tiene muchos problemas en este punto. Una de las características más notorias son los gobiernos fuertemente presidencialistas, donde pareciera que el poder legislativo y judicial cumplen un rol secundario. Además de ello, son sistemas muy personalistas: la mayoría de las sociedades ven la solución a los problemas políticos en la persona de algún funcionario, más que en la democracia y en el sistema de gobierno en su conjunto. Tal vez esta visión de las cosas tenga una fuerte raíz cultural, pero pensar que una persona (ya sea un presidente o candidato) tiene todas las soluciones para los problemas de un país es un poco iluso (o se sobrestima la capacidad de una persona o se subestiman los problemas).

Más allá de ello, la importancia de la división de poderes justamente radica en el equilibrio y en el control del poder que se les da a nuestros representantes. El hombre tiende a ser egoísta y ambicioso por naturaleza y el poder puede ser un arma de doble filo. Por más buenas intenciones que tenga un candidato, el poder lo puede corromper. Por lo tanto, es imperiosa la necesidad de cambiar la visión que, como pueblo, tenemos de nuestros sistemas de gobierno y exigir que se respeten las leyes e instituciones.

Tal vez, sea el último punto de análisis de este artículo, pero debería ser el primero por donde comenzar a cambiar las cosas.


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