EN FOCO, POLITICA

El gasto en modo electoral

El gasto en modo electoral
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Consultora Analytica. A 6 meses de las elecciones de medio término el oficialismo necesita que el repunte de la economía se empiece a sentir en la calle. Para ello, el gobierno ha optado por darle un fuerte impulso a la obra pública y así reactivar la construcción, uno de los sectores más golpeados durante 2016. Precisamente esta actividad es la que tiene mayor capacidad de generación de empleo en el corto plazo. Con la recuperación del empleo privado y la masa salarial privada traccionando se lograría que el consumo privado finalmente comience a repuntar. Sin embargo, el plan económico electoral no está exento de riesgos; para cumplir las metas fiscales el gobierno deberá realizar un gran esfuerzo en los últimos meses del año.

A principio de esta semana se publicó el resultado fiscal de febrero de 2017, el mismo arrojó un déficit primario de $26,7 mil millones (MM) cifra que duplica el desbalance registrado en el mismo mes del año anterior. El dato más destacado es el fuerte crecimiento del gasto público (+39,1% i.a.) impulsado por la inversión que en sus distintas variantes (inversión directa y transferencias de capital) contribuyó con 13 puntos porcentuales de crecimiento.

Los números fiscales van en línea con los principales indicadores de obra pública: los llamados a licitación alcanzaron los $30 MM en el primer bimestre, 242% más que en 2016, a la vez que las ventas de asfalto al mercado interno y los despachos de cemento a granel subieron 118% y 9% i.a. respectivamente en enero de este año.

La recuperación de la construcción es clave para la estrategia electoral, ya que la mayor parte de la obra pública se concentra en la Provincia de Buenos Aires, región que perdió 15 mil puestos de trabajo registrados en el último año (llegó a perder 50 mil en la primera mitad de 2016)  la mayoría de ellos en construcción e industria.

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Otro componente del gasto que registra un fuerte crecimiento y tiene el doble rol de reactivar la economía y mejorar el clima social antes de las elecciones es el gasto social. En el primer bimestre las jubilaciones y asignaciones familiares, treparon 44% y 76% respectivamente, muy por encima de la inflación que en febrero se ubicó en torno del 35%.

Creemos que el sesgo expansivo de la política fiscal llegó en un buen momento. Si bien la actividad creció entre junio y diciembre sin estacionalidad, lo hace un ritmo menor al esperado; impactando en el mercado de trabajo y en la demanda de bienes de consumo (ver Analytico #414).

Sin embargo no todo es color de rosas, con 7 puntos del PIB de déficit fiscal global, la sostenibilidad de las finanzas públicas se encuentra en un límite y el gobierno debe ser más cuidadoso con el manejo del gasto. No hacerlo sembrará dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas lo que repercutirá en un mayor costo financiero, y limitará el despegue de la inversión.

Por ahora, con un resultado primario acumulado a febrero de – $23 mil millones las finanzas del Sector Público Nacional están dentro de lo planeado por Hacienda que, para el primer trimestre, planificó un rojo de $58 mil. Para seguir dentro del carril, el gasto en marzo deberá moderarse y crecer 3 puntos porcentuales por debajo de los ingresos. En este marco, esperamos que con ayuda del blanqueo y mejor recaudación de impuestos vinculados a la actividad el gobierno no tendrá mayores dificultades para cumplir la meta del primer trimestre. No obstante, avizoramos mayores interrogantes respecto al cumplimiento del programa fiscal en el tercer y cuarto trimestre ya que este requeriría que los  gastos crezcan muy por debajo de los ingresos.

 
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