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El impacto del aumento de las jubilaciones en marzo de 2020

A instancias de una serie de recomendaciones elaboradas desde el FMI, en diciembre de 2017 fue modificado el índice de actualización de las jubilaciones y AUH. Esto, sumado a la pérdida de poder adquisitivo experimentado por dichos ingresos aun con la fórmula anterior – en virtud del magro derrotero de la economía argentina (particularmente en 2016)- implicó un sensible perjuicio para los jubilados.

El poder adquisitivo del haber mínimo, considerando la evolución del IPC-INDEC y el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) realizado mensualmente por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), se retrajo 19,1% (por cada $100 que cobraba un jubilado de la mínima en 2015, en 2019 cobró el equivalente a $80,90) en la comparación entre el promedio de 2015 y el promedio de 2019, es decir, unos $2.673 mensuales, a valores de diciembre de 2019. Si se multiplica esa pérdida por doce meses, el monto anual alcanza los $32.075 para dicho período de comparación.

La estimación de poder adquisitivo se realiza en base a la evolución de precios al consumidor (IPC), que representa la variación de precios del promedio de los consumos de la sociedad en su conjunto. Sin embargo, los adultos mayores presentan una canasta de consumo particular, sesgada por el gasto en alimentos y medicamentos. Así, entonces, si por ejemplo para deflactar los valores se utiliza la evolución de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) desde la corrida cambiaria de abril de 2018 que disparo el precio de los alimentos, la pérdida, en 2019 en relación a 2015, ascendería a casi 24%% (por cada $100 que percibía un jubilado de la mínima en 2015, en 2019 cobró el equivalente a $76,30).

El gráfico a continuación permite visualizar la evolución decreciente de las jubilaciones mínimas entre los períodos mencionados. Se trata de una masa de dinero que, en promedio, se pierde de manera mensual. Es de destacar el efecto sensible del precio de los alimentos post devaluación de abril de 2018: al deflactar por CBA la caída del poder adquisitivo se incrementa casi 5 puntos porcentuales.

Hacia el final de la serie es posible percibir:

– el efecto de los dos bonos otorgados en diciembre de 2019 y enero de 2020 que unifica todas las jubilaciones menores de $19.068 en ese valor;

– el regreso, en febrero de 2020, al valor de jubilación mínima sin bono;

– el primer aumento por decreto en el mes de marzo de $1.500 más 2,3%;

– el impacto de la desaceleración inflacionaria, en enero de 2020, con la medición de 2,3% y la proyección para los meses subsiguientes;

Vale mencionar adicionalmente que a los jubilados de la mínima con aportes se les aplicó el 82% móvil, que ha tenido poca trascendencia dado el retraso deliberado del Gobierno en la actualización del SMVM y la limitada cantidad de beneficiarios que lo perciben.

En octubre y noviembre de 2019 este segmento de jubilados recibió $900. Es posible además identificar el impacto de la decisión de modificar la fórmula de movilidad, lo que se observa desde la línea vertical.

La imposibilidad de reducir la inflación a lo largo del tiempo implicó una fuerte caída del poder adquisitivo que nunca logró recuperarse. Si analizamos la evolución de la jubilación en dólares, la pérdida es significativa: la jubilación actual implica la reducción de casi la mitad del promedio de la jubilación mínima en dólares en 2015.

La medición de poder adquisitivo desarrollada en el apartado anterior no considera la canasta de consumo de las personas mayores en particular. Este grupo etario dedica, a diferencia del conjunto de la sociedad, ingentes recursos a la compra de alimentos y medicamentos.

De manera complementaria, se ven afectados por el aumento de los costos de materiales de salud como silla de ruedas, andador, etc. Por otra parte, hay que tener en cuenta los gastos en transporte dado que si bien la tarjeta sube tiene descuentos, las personas mayores en muchos casos deben utilizar taxis o remis por la disminución en la movilidad física. E incluír los servicios especializados como los cuidadores domiciliarios que no son cubiertos por casi ninguna Obra Social, y la alimentación terapéutica que tiene costos mayores que una dieta normal, tales como la utilización de proteínas de alta absorción y rendimiento, dietas antihipertensivas, o específicas para personas con diabetes entre otras.

Entre noviembre de 2015 y enero de 2020, mientras que la jubilación aumentó 227% (343% si se considera el bono), los alimentos incrementaron su precio 318%.

Mientras que la jubilación mínima en enero alcanzó los $ 14.068, lo que implica un aumento de 268,1% entre mayo de 2015 y dicho mes (casi 400% si se considera el bono de $5.000), el Precio de Venta al Público (PVP) de los principales medicamentos en el mismo período alcanzó 455,0%, e incluso, con la cobertura de PAMI, el aumento asciende a 338,1%. Vale recordar que el PAMI cubre la demanda de 4,9 millones de personas, de las cuales 4,4 millones son personas de más de 60 años, habiendo en la Argentina cerca de 7 millones de adultos mayores (Indec proyecciones).

El comportamiento reciente se modificó de manera sensible con el nuevo Gobierno: entre mayo de 2015 y noviembre de 2019, el aumento acumulado de precios de medicamentos alcanzó 490%, para luego reducirse en diciembre a 455%, manteniéndose los mismos valores en el mes de enero. A la par, además del incremento de la jubilación en diciembre de 2019 a través de la movilidad (llevando el aumento acumulado entre mayo de 2015 y diciembre de 2019 en adelante a 227%), se otorgaron dos bonos (diciembre y enero) por un monto compensatorio de hasta $19.068 para todos aquellos que cobren por debajo de ese monto (lo que implica para esos meses un incremento desde mayo de 2015 a diciembre/enero de 2020 de 343%).

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