El ingreso una hora más tarde al secundario, podría mejorar el rendimiento de los estudiantes

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De acuerdo a un estudio científico, retrasar el ingreso a clases de los alumnos del turno mañana, mejorará su desempeño.

Un colegio de Mar del Plata, tiene proyectado este cambio para el ciclo lectivo del año que viene, donde se retrasará el inicio de clases del turno mañana.

“La idea es que los chicos ingresen a clases a las 9. No obstante la institución estará abierta desde las 8. Entre las 8 y las 9, el proyecto contempla que los alumnos puedan entrar en forma libre y tener tutorías: que pueden llevar sus dispositivos y trabajar en cosas concretas que tengan que ver con la escuela, junto a preceptores y profesores que estarán presentes para ayudarlos a organizarse, a preparar un examen o algún trabajo”, explicó el director del nivel secundario Jorge Caruso del colegio San Cayetano, de Mar del Plata.

Por otra parte, el directivo afirmó que esta modificación requiere que las instalaciones se encuentren en condiciones, para permitir la convivencia, ya que también tienen alumnos al horario vespertino. “Habría una superposición, porque los chicos del turno tarde deberían ingresar entre las 13 y 14, entonces necesitamos espacios adecuados”, explicó.

El rendimiento escolar es uno de los ítems que se trata y se trató de mejorar desde el gobierno. De acuerdo a un estudio científico argentino publicado en la revista Nature Human Behaviour, demostró que con sólo retrasar el horario de ingreso a clases de los alumnos de secundaria en el turno de mañana los indicadores de compresión de textos y de resolución de problemas matemáticos, entre otros, podrían prosperar.

Pero, ¿Qué tan fácil es implementar este cambio?

“En general, nuestros hallazgos indican que el horario de la mañana comienza demasiado temprano en relación con los ritmos internos de los adolescentes. Si bien el cronotipo de los jóvenes se alinea parcialmente con el horario escolar matutino, esta compensación es insuficiente y, aún considerando las siestas, los estudiantes que asisten a la escuela por la mañana no alcanzan el mínimo de ocho horas de sueño recomendado”, concluye el estudio, de nombre “La interacción del cronotipo y el horario escolar predice el rendimiento escolar”, llevado adelante por Andrea Goldin, Mariano Sigman, Gisela Braier, Diego Golombek y Juliana Leone.

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El relevamiento realizado en junio de 2015, incluyó a 753 estudiantes de primero y quinto año de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, de la ciudad de Buenos Aires. Demostró que el 93% de los jóvenes estudiados duermen menos de ocho horas. Para quienes cursan el último año, las horas de sueño se reducen, en promedio, a menos 6,75.

El cronotipo indica la preferencia horaria de una persona y define cuán noctámbula o matutina es. “El caso más notable es el de los adolescentes, que tienen un cronotipo claramente noctámbulo o búho. Uno podría sospechar que esto se debe a una cuestión cultural y, de hecho, claro que sí: se quedan chateando hasta cualquier hora, en fiestas, o cenan a la medianoche. Pero esta cuestión cultural se monta sobre la necesidad biológica, que es el hecho de que las agujas del reloj biológico de los adolescentes apuntan hacia más tarde”, detalló Diego Golombek, coautor de la investigación, doctor en Biología, profesor plenario de la Universidad de San Andrés, e Investigador Superior del Conicet.

En el país el ingreso a las aulas matutino es a las 7:30. Para Golombek, este horario es extremadamente temprano y produce un “jet lag social”. “El jet lag social ocurre sin movernos de nuestra casa, cuando nuestro tiempo interno no se condice con el tiempo externo o social. En los adolescentes es muy marcado, porque tienen que levantarse muy temprano para ir a la escuela, y su reloj biológico les dice que todavía necesitan dormir un poco más, explicó el biólogo.

De acuerdo al especialista, el aplazar el horario idealmente no antes de las 8:30, no solo limita el ausentismo y las llegadas tarde, sino que mejora la salud y el desempeño escolar de los estudiantes.

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Otra de las posturas es la necesidad de que este cambio se trabaje en conjunto con las familias. Ya que sin la toma de consciencia de los padres el cambio sería infructuoso.

Fernando Nandin, representante de Tigre Montessori School, habló de la necesidad de trabajar con las familias en la responsabilidad de mejorar los hábitos de sueño de los adolescentes. “Cambiar el horario de la escuela sin previa toma de conciencia y acción por parte de cada familia lo único que generará es un desfase en todas las actividades. En lugar de jugar a la playstation hasta la medianoche, los jóvenes jugarán hasta las 00.30 porque saben que entran más tarde a la escuela. Esto redundaría en un esfuerzo enorme que terminaría en nada”, señaló.

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