El Polo Obrero se movilizó en la provincia en el marco de la “jornada nacional por vacunas, alimentos y trabajo”

La jornada nacional se llevó a cabo en un cuadro de crecimiento de la pobreza y la desocupación. Con 19 millones de pobres y casi 5 millones de indigentes, con la provisión de alimentos cortada y los ingresos congelados, se vuelve imposible atravesar la crisis sanitaria sin sufrir estragos en su salud, hábitat y alimentación.

Se movilizaron en 23 provincias bajo consigna de: “sin vacuna, sin trabajo y sin alimentos no hay un resguardo seguro en los hogares en esta segunda ola”.

En Misiones se movilizaron en Eldorado, San Pedro, San Vicente, 2 de mayo, Obera, Villa Bonita y Posadas.

La segunda ola de covid 19 ya esta haciendo estragos en los sectores populares y nuestros barrios siguen padeciendo las mismas problemáticas: miles de familias viviendo en condiciones de extrema precariedad y hacinamiento; existen grandes dificultades para acceder al agua potable y a los insumos para mantener las condiciones de higiene; y la desocupación, el hambre y la pobreza han escalado a niveles impensables.
Según datos del Indec, en los últimos seis meses del 2020 la pobreza llegó a un 42%, mientras que las personas que no alcanzan ni siquiera a cubrir la canasta de alimentos y por lo tanto son consideradas indigentes representan el 10%. Es decir que casi la mitad de la población en Argentina es pobre y tiene sus derechos básicos insatisfechos.
Uno de los sectores más afectados son la niñez y la adolescencia donde el indice de pobreza alcanza a un 57%. Es decir que 6 de cada 10 niñxs menores de 14 años no pueden alimentarse bien, pero además padecen otras tantas vulneraciones como la falta de una vivienda digna, de educación, vestimenta y salud.

Frente a todo este panorama es inadmisible que la prioridad del gobierno siga siendo el pago de una deuda ilegitima y fraudulenta con el FMI. Esto solo traerá más ajuste sobre la clase trabajadora y más atraso al país, en un contexto donde el trabajo se vuelve cada vez más escaso y precario, a lo que se suma que los servicios públicos de salud y educación están al borde del colapso.

Por todo esto sectores cada vez más amplios de la clase obrera están saliendo a luchar, ferroviarios del roca, la clínica San Andrés cerrada en medio de una pandemia, los trabajadores vitivinicolas, y los de la salud que van al paro, mientras las burocracias sindicales no levantan un dedo contra este brutal ataque a los trabajadores, a los que nos están haciendo pagar la crisis.

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