Empleo e ingresos: radiografía de la desigualdad económica de las mujeres en Posadas
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Las mujeres del aglomerado Posadas enfrentan un escenario económico y laboral atravesado por desigualdades persistentes, informalidad, subocupación y una marcada concentración de los ingresos. A pesar de que más de la mitad de la población femenina en edad de trabajar participa del mercado laboral, los datos muestran que esa inclusión no garantiza condiciones de equidad ni estabilidad financiera.
Según datos del INDEC y del Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC), durante el segundo trimestre de 2024 la tasa de actividad de las mujeres en el aglomerado Posadas alcanzó el 50,7%, por encima del promedio regional del NEA, pero todavía por debajo del promedio nacional. La proporción de mujeres ocupadas fue del 45,2%, lo que refleja un crecimiento leve respecto a años anteriores. No obstante, una parte significativa de esas mujeres trabaja en condiciones precarias.
El 77,8% de las mujeres ocupadas en Posadas son asalariadas, pero apenas el 51,1% de ellas tiene empleo registrado. Esta cifra representa una mejora frente al año anterior, pero sigue por debajo de los promedios regionales y nacionales. La informalidad laboral afecta especialmente al sector del servicio doméstico, que emplea a más de una de cada cinco mujeres trabajadoras y donde el acceso a derechos laborales básicos continúa siendo limitado.
📉 Brecha de ingresos en Posadas
En 2024, el 10% de las mujeres con mayores ingresos gana 21 veces más que el 10% más pobre. Aunque la desigualdad bajó, sigue siendo enorme. #Desigualdad #Mujeres
📊 Sólo la mitad de las mujeres asalariadas están registradas
En Posadas, apenas el 51% de las mujeres con empleo asalariado está en blanco. La informalidad sigue siendo un gran obstáculo para la igualdad. #Trabajo #Mujeres
🏘️ Pobreza estructural y mujeres
El 46,6% de las personas que viven en hogares con carencias críticas en Posadas son mujeres. La desigualdad tiene rostro femenino. #Pobreza #EquidadDeGénero
👩🏫 Más educación, menos ingresos
Aunque el 75% de las mujeres en Posadas tiene secundario completo, ganan menos que los varones en casi todas las ramas laborales. #BrechaSalarial #MujeresTrabajadoras
El perfil educativo de las trabajadoras revela que el 75,3% de las mujeres que integran la población económicamente activa en Posadas tiene al menos el secundario completo, lo que desmiente cualquier idea de que la falta de formación sea un obstáculo principal para el acceso a empleos formales. Sin embargo, esa formación no se traduce en una mejora sustancial de sus ingresos.
Los datos del IPEC también exponen una fuerte segmentación del empleo por género. Las mujeres se concentran en sectores como el servicio doméstico, el comercio, la administración pública, la enseñanza y los servicios financieros o profesionales. En varias de estas ramas, el ingreso promedio mensual de las mujeres es considerablemente inferior al de los varones. En actividades financieras y profesionales, por ejemplo, las mujeres ganan un 28,4% menos que sus pares masculinos; en comercio, la diferencia es del 21%, y en servicios sociales y de salud, la brecha alcanza el 52,4%. La única excepción positiva es la enseñanza, donde las mujeres perciben un 10% más que los varones.
Estas diferencias salariales se reflejan en la distribución general de los ingresos. El 10% de las mujeres con mayores ingresos en Posadas gana 21,2 veces más que el 10% más pobre, una brecha que, si bien se redujo levemente respecto a 2023, sigue indicando una desigualdad estructural profunda. En el caso del ingreso proveniente exclusivamente del trabajo principal, la diferencia escala a 31 veces. Esta desigualdad se agrava por el hecho de que, en promedio, los varones concentran más ingresos y acceden con mayor frecuencia a empleos registrados y mejor remunerados.
La situación se torna aún más preocupante al observar el indicador de pobreza estructural. En Posadas, el 26,2% de las mujeres vive en hogares con al menos una carencia crítica, ya sea en infraestructura, acceso al agua, condiciones sanitarias o materiales precarios en la vivienda. Además, el 46,6% de quienes habitan hogares pobres estructurales en la ciudad son mujeres, un dato que subraya su vulnerabilidad frente a la exclusión económica.
Un dato adicional y no menor es que dentro de la población inactiva —es decir, aquella que no trabaja ni busca trabajo activamente— el 67,1% son mujeres. La principal causa de esta inactividad es la realización de tareas domésticas no remuneradas: el 47,2% de las mujeres inactivas son amas de casa. Este peso desigual del trabajo doméstico, no reconocido en términos económicos, condiciona severamente su autonomía financiera.
En conclusión, el informe revela una realidad que combina avances parciales con deudas persistentes. Las mujeres de Posadas participan cada vez más del mercado laboral, pero lo hacen desde posiciones de desventaja: con menores ingresos, menor acceso a empleos formales y mayor exposición a la pobreza estructural. La brecha no es sólo numérica: es también una brecha de oportunidades y derechos que demanda políticas públicas específicas, sostenidas y con perspectiva de género.
