Etiquetado frontal: una rareza saludable

Promover la alimentación saludable en escuelas, brindar información clara a la población y regular la publicidad son los pilares del proyecto de Ley de Promoción de Alimentación Saludable, más conocida como Ley de Etiquetado Frontal para alimentos y bebidas procesados y multi procesadas. El proyecto ya cuenta con media sanción del Senado, dictamen favorable de comisiones de Diputados y que debe ser tratado en la Cámara Baja. 

 

Para algunos líderes de opinión la iniciativa que se está tratando es una rareza saludable, ya que es el resultado de la unificación de quince proyectos legislativos propuestos anteriormente por diversos espacios partidarios o, en otras palabras: el consenso político en un contexto democrático nacional que últimamente viene siendo un tanto imperfecto y bastante cuestionado. 

 

Mientras para los empresarios y referentes de la industria el proyecto tiende a “demonizar el azúcar, un alimento natural”; para los activistas socioambientales y referentes de la salud, el etiquetado frontal es sinónimo del derecho a la información ciudadana y una embestida contra los transgénicos y “los modelos agroindustriales actuales”.

 

La puja entre lobby y militancia se da en un escenarios con instituciones y personajes de los más variados, desde cocineros y artistas, hasta aliados claves del polo azucarero, como Juan Manzur,  quien hace horas fue anunciado como el reemplazo de Santiago Cafiero en la Jefatura de Gabinete, tras el resultado de las PASO. 

 

Independientemente del punto de vista, lo cierto es que sigue estando en juego la salud de los argentinos. 

 

Iniciado el mes de septiembre, referentes del Ministerio de Salud de la Nación participaron de una jornada organizada por la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), UNICEF y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), donde se intercambiaron experiencias de otros países de la región con el fin de brindar elementos que aporten a la discusión legislativa en nuestro país de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable.

 

Hace algunas semanas, Economis indagó sobre las percepciones de profesionales misioneros abocados al marketing y a la comunicación en torno al proyecto de ley. La postura es clara: nadie está en contra de brindar información fidedigna, pero se hace hincapié en las reglamentaciones ya existentes y la necesidad de educar a los consumidores para que adopten la costumbre de leer la información en el packaging. 

 

Recientemente una campaña con la consigna “Que no te tapen los ojos” y diseñada en torno al hashtag #EtiquetadoClaroYa, se viralizó en redes sociales y estuvo dirigida a los diputados con el objetivo de exigir la aprobación del proyecto de ley de etiquetado frontal. La movida virtual fue impulsada por la Federación Argentina de Graduados en Nutrición (Fagran), Consumidores Argentinos, la Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables (Fundeps), el capítulo argentino de la Fundación Interamericana del Corazón (FIC Argentina) y la Sociedad Argentina de Nutrición y Alimentos Reales (Sanar).

 

En Misiones la campaña tuvo un apoyo contundente de algunos sectores. No solo se replicaron los hashtags y los filtros de Instagram sino que además se realizaron acciones de lobby, se montó cartelería gráfica en el centro de Posadas y se socializó una nota de posicionamiento a favor del proyecto en la cual acompañaron con su colaboración la Federación de Colegios Profesionales de Misiones, Asociación de Kinesiólogos, Consejo de Profesionales de Educación Física y Colegio de Médicos. En paralelo, diversos representantes legislativos nacionales de Misiones se comunicaron con el Colegio para conocer la información técnico científica acerca del Proyecto. 

 

El proyecto de ley busca implementar un sistema de etiquetado frontal que utilizaría octógonos negros para informar y generar advertencias en alimentos y bebidas. El parámetro que se toma es el del Modelo de Perfil de la OPS, que permite identificar a los productos que debieran contener advertencias en el frente de los envases por sus contenidos excesivos de nutrientes críticos que pueden afectar la salud. 

 

Florencia Córdoba, licenciada en Nutrición, secretaria en Colegio de Nutricionistas de Misiones y referente de la Coalición Nacional para prevenir la Obesidad en Niños, Niñas y Adolescentes; explicó a Economis que “la inclusión de octógonos va a permitir a los consumidores tener una información clara y sencilla acerca de la presencia de nutrientes críticos de determinados alimentos. Estos nutrientes son aquellos cuyo consumo son dañinos para la salud… por lo cual hay que evitar o moderar su consumo”.

 

Contrarrestar la epidemia de sobrepeso y obesidad es central en un país en el que 7 de cada 10 adultos y 5 de cada 10 niños tiene exceso de peso. Según la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud , actualmente únicamente un 24% de la población lee el etiquetado actual de alimentos y, de ese total, solo la mitad entiende la información contenida en el paquete. En ese contexto, señala Florencia que “La presencia de octógonos va a ser una herramienta para identificar y clasificar de manera sencilla, con poco conocimiento científico los alimentos”. 

 

Sumada a las medidas orientadas a la promoción de una alimentación saludable en el ámbito escolar mediante la incorporación de contenidos mínimos vinculados a la educación alimentaria y nutricional; también se considera la prohibición de la comercialización o promoción de productos con octógonos en las escuelas. “Esta herramienta será fundamental para promover hábitos saludables, debido a que se minimizará la oferta de alimentos procesados y ultraprocesados, ricos en nutrientes críticos para la salud de niños y adultos” comentó Florencia. 

 

En Misiones, esta iniciativa se sumaría a la ley VI-Nº 125 Programa Integral de Alimentación Saludable, que si bien está vigente desde hace algunos años, no tuvo gran eco en los establecimientos educativos de gestión pública y privada. 

 

El proyecto de ley también busca generar conciencia para la prevención de enfermedades por ejemplo, a través de las advertencias que se instalarán en los paquetes que contengan edulcorantes y cafeína. En el caso del edulcorante, si bien no no proporciona calorías, potencia el gusto por el gusto, que en el largo plazo puede derivar en diabetes. Por su parte, la cafeína por su parte, tiene efectos en el sistema nervioso, por lo cual no está indicada para la población infantil. 

 

Con respecto a las experiencias en otros países, Florencia contó a Economis que “en otros países como en Chile, se han realizado estudios con una valoración positiva, sobre todo por parte de las madres que son quienes lideran las compras en cuanto a la identificación con sellos. Se modificaron los hábitos de consumo, sobre todo en las gaseosas”. Este no es un dato menor en Argentina, un país que lidera el ranking mundial de consumo de gaseosas.  

 

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