Imán Kaumann: una supermodelo de raíces misioneras para el siglo XXI

Elegida por marcas de lujo, desfiló para Versace, Valentino, Vuitton y Prada. Vive entre París, Milán, Nueva York y el Tigre. Disfruta del éxito pero no se la cree: “Sé que esto no dura para siempre”, dice.

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Imán Kaumann tiene solo 22 años, pero cuenta con la sabiduría suficiente como para saber que el lujo que la rodea casi a diario es solo parte de su trabajo como súper modelo internacional.

Tiene clarísimo que lo que realmente vale está en una casita del Delta, en medio de la naturaleza, que compró hace algunos años su mamá Miuki Madelaire, una famosa diseñadora misionera del under porteño de los años ‘90.

También sonríe cuando habla de las tardes en Posadas, Misiones, donde vive su abuela, a la que define como una diva. “No desayuna sin maquillaje, le decimos Jessica Lange: es igualita”, comenta luego de terminar las fotos para la revista Viva, donde posó con ropa de Romina Cardillo, una joven diseñadora argentina reconocida en el mundo por su moda sustentable.

Kaumann está de paso por Buenos Aires, luego de un viaje a Qatar en pleno Mundial de Fútbol, donde participó del Qatar Fashion Show representando a la Argentina. Luego viajará a París para ser parte de la Semana de la Alta Costura, donde desfilará para Valentino, y volará enseguida a Nueva York para probarse la ropa de los próximos desfiles de la Semana del Prêt-à-Porter.

En los últimos tres años, esta argentina –nacida en Buenos Aires, pero que pasó parte de su infancia en Miami– se ha convertido en una de las modelos más solicitadas de la industria. Reparte su vida entre tres ciudades clave del mundo de la moda: Nueva York, París y Milán.

La adrenalina

Todo empezó cuando tenía solo 14 años, luego de haber pasado una infancia muy lúdica entre las telas y purpurinas de mamá Miuki y los acordes musicales de papá, David Kaumann, músico.

Se anotó en la agencia Lo Management (la misma que maneja a Mica Argañaraz, otra argentina exitosa), y al poco tiempo estaba desfilando para la marca italiana Miu Miu en la capital francesa. Luego vendrían VuittonVersace, Celine y Off White, entre una larga lista de marcas para las que sólo trabajan “elegidas”, como las hermanas Bella y Gigi Hadid o Kendall Jenner.

Ahora bien, ¿será consciente Imán Kaumann de todo lo que ha logrado en su corta y exitosa carrera?

“La verdad es que a veces me cuesta creerlo”, confiesa. Y agrega: “Como hacer todos estos desfiles es mi cotidianeidad, no lo veo como algo especial en el momento, porque estoy en medio de la adrenalina. Pero ahora que estuve en casa unos días con mi familia y amigos, me puse más consciente de todas las cosas lindas que estoy viviendo. Y la verdad es que estoy muy contenta con todos mis logros”.

Lo dice con naturalidad esta joven alta y delgada, con cabellera colorada, dueña de un estilo sofisticado que en breve se verá en la nueva campaña de la marca italiana Etro.

-¿Qué pensarías de vos misma si te vieras desde afuera: una chica de un país lejano que tiene el mundo de la moda a sus pies?

-Que soy valiente. Creo que hay que tener mucha valentía para hacer este trabajo y saber que dura solo un momento y que hay que aprovecharlo. Este trabajo te tiene que gustar, hay que hacerlo con pasión. No basta con las características físicas para ser una modelo. En este mundo tenés que saber mucho más: desde entender la sensibilidad del fotógrafo con el que trabajás, hasta ver qué querés comunicar con cada una de las poses que hacés. Además, son muchos meses lejos de casa, son muchas las veces que no te eligen… Pero la verdad es que es un lindo desafío.

El vértigo

A Imán Kaumann desde chiquita le dijeron que tenía condiciones para ser modelo. Ya había empezado con su mamá que le hacía looks especiales en animal print a su medida y su hermana mayor Iara, artista plástica, que en breve la hará tía.

“Empecé a los 14 en la agencia con Lorena (Ceriscioli), trabajé un tiempo en la Argentina y en 2018, cuando tenía 18, hice mi primer desfile internacional para la marca italiana Miu Miu en París. Me acuerdo que tenía el pelo larguísimo y blanco, y me lo cortaron un montón. Yo no quería, pero acepté”, recuerda.

-¿Lloraste?

-No, no, pero tenía el pelo divino y me lo cortaron, además de hacerme un flequillo recorto. Al final fue bueno que pasara. Le gusté a la directora de casting de ese desfile y me contrató para muchos otros de la misma temporada. El mensaje es que está bueno probar cosas distintas.

En uno de sus looks más fantasmales (Primavera 2019).

-¿Te dio nervios o inseguridad debutar en primera, nada menos que Miu Miu y en París?

-Nada de nervios. Creo que no caía. Estaba en París, fui al casting y tardé en darme cuenta de que era tan importante. Lo tomé como algo natural. El primer desfile en el que me puse nerviosa fue el de Versace, porque sé que no cualquiera lo hace. Es un gran show. Es una de mis marcas favoritas. Ahí sí me puse un poco tensa.

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-¿Te sentís acompañada por alguien en ese momento de nervios, considerando que estás tan lejos de casa?

-La tengo muy presente a mi mamá, la recuerdo y entonces me siento más tranquila. Pero debo confesar que la paso muy bien trabajando.

-¿Qué recuerdos tenés de tu niñez?

-Fue muy feliz, muy lúdica. Por eso a la moda la veo así, como un juego. Vivíamos en Miami y todo era juego, brillos, purpurina. En casa tenemos un piso con toda la ropa que hacía mi mamá en esa época. Es tan extravagante que no es para cualquier día. A veces la uso: como hago música y es ropa de show, me la pongo para algún video o un recital. Es ropa pensada para un escenario.

En el desfile de Alta Costura Primavera/verano 2022 de Schiaparelli.

-¿Cuando eras chica te ilusionabas con ser modelo?

-Siempre me gustó la cámara (risas). Desde chiquita hacía producciones de fotos. El otro día encontré un álbum donde yo –con 8 años nomás– me hice un montón de fotos con un temporizador. Fue muy gracioso y están buenísimas. Mi hermana, 7 años mayor que yo, también me sacaba muchas fotos. Me acuerdo que nos maquillábamos y nos poníamos la ropa de mamá. Así me di cuenta de que esto me gustaba, sumado a que todo el mundo me decía que tenía todas las condiciones. A raíz de esto hablé con Lore.

-¿Tu mamá influyó en tu decisión?

-Jamás me dijo nada. Ademas de ser modelo, me gusta el art y la música. Hice cursos de acrobacia y de equitación… Ella me llevó a explorar distintas áreas. Yo luego elegí dónde quedarme.

De Argentina al mundo

Imán Kaumann vive gran parte del año entre París, Milán y Nueva York, haciendo desfiles, campañas y producciones de moda para las mejores revistas. Y lejos de que se pueda pensar que ya no le interesa modelar en la Argentina, la respuesta es otra. “Me encanta trabajar acá, hablar el mismo idioma. Estar con la misma gente con la misma gente con la que empecé no tiene nombre. Siempre me siento en familia”, comenta.

-¿Cómo es el trabajo fuera de nuestro país?

-El mundo de la modelo internacional se maneja con una agencia madre que es la de su país, la cual se comunica con el resto de las agencias en París, Nueva York y Milán para arreglar los trabajos. Pero una vez que estoy allá, ya me comunico con la agencia de la ciudad en la que me toque trabajar. Ellos me arman una agenda bastante ocupada. En breve viajo a hacer un lookbook y luego están los desfiles del circuito. Uno de mis últimos trabajos fue una campaña increíble para Etro, inspirada en el pre-rafaelismo.

Disfruta de su trabajo como modelo, pero también le gustan la música y el arte. FOTO: MARTÍN BONETTO

-¿Cómo manejás el ego cuando no quedás elegida para algún trabajo?

-Es un bajón. Un día hacés la prueba de ropa y de repente te cancelan, pero no podés hacer nada. Si no les gustó cómo sos, es porque buscaban otra cosa y entonces sigo. Además, a mí me gustan la música y el arte, que son para siempre, no como la carrera de modelo. Yo creo que a los 30 esto se termina, por eso hay que ir desarrollando otras cosas.

-¿Cómo es la relación con las otras modelos? Antes existía el mito de que entre ellas no se podían ni ver.

-¿En serio? No, eso murió ahora. Además, en general, somos chicas de 20 años que viajamos solas, alquilamos departamento juntas, paseamos juntas, trabajamos para las mismas marcas… Creamos una hermandad entre todas, creo que es nuestra manera de supervivencia.

-¿Te relacionás con modelos argentinas?

-Sí, claro. Siempre hay modelos argentinas en el mundo y tenemos buena onda. Muchas veces, incluso, los productores me dicen en los castings que yo no parezco argentina y eso me enoja mucho. ¿Por qué no sería argentina? Muchas veces tengo que explicar que somos una mezcla de razas.

De perfil, para una producción de la marca de lujo Schiaparelli.

-¿Es verdad que llevás la camiseta de la Selección Argentina a todos lados?

-Sí, me gusta que se sepa que somos más de los que los europeos imaginan. Ellos creen que no tenemos tanta cultura. A mí me molesta cuando ni siquiera saben donde queda nuestro país. Me llegaron a preguntar si la Argentina era una ciudad de España. Para mí somos un país increíble. Es mi favorito. Por eso voy, trabajo y vuelvo.

-¿Se puede hacer una carrera sin estar todo el tiempo allá?

-Cada modelo elige cómo hacer su carrera. Yo elijo poder trabajar, pero también tener mi casa cuando termina la adrenalina fashion. Cuando estoy afuera, al viajar, extraño mucho el Delta, la naturaleza, que es fundamental para que yo sea feliz. Vamos muy seguido al Tigre. Me encanta.

-¿Misiones también está en tu agenda cuando estás acá?

-Sí, pasamos la Navidad allá con mi abuela. Es divertido, todos me conocen. En Buenos Aires me están reconociendo ahora: descargué Tik Tok hace un año y ya tengo 300.000 seguidores. Empecé a subir los backs de los desfiles y los ve todo el mundo. Se volvió viral incluso para gente que no es de este medio. Creo que eso me hizo más reconocida y ahí, además, hablo. La modelo no suele hablar, es muda. A mí Tik Tok me gusta mucho.

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Los nuevos paradigmas

A su cuenta de Tik Tok, Imán le suma una de Instagram donde comparte con sus seguidores sus fotos en los desfiles internacionales, sus campañas y sus looks cotidianos. Pertenece a una generación de redes donde todos tienen la libertad de opinar, algo que en la moda movió paradigmas.

“Me gusta que las marcas sepan lo que piensa el cliente”, dice Imán. “Lo del body positive (la idea de amarse como uno es y no ocultar el sobrepeso) es un fenómeno que surgió por los comentarios que fue haciendo la gente sobre fotos que no gustaban y las marcas reaccionaron.”

-¿Hay un cambio en la moda?

-Comparado con otros años, sí, hay un cambio. Poco, pero algo hay: es obvio que lo tienen que hacer. Ahora en los desfiles hay tres modelos asiáticas, tres rubias, tres negras y una sola plus size. Falta, pero se arrancó. Cualquier revolución comienza de a poco. El estilo de mujer fue cambiando con los años y se va adaptando. Hoy en día lo importante es ser diferente, se busca eso desde la manera de comunicar. Si sos diferente, podes contar más historias.

-¿El estilo “sin género” (genderless) se instaló definitivamente?

-Sí, está muy de moda y me parece buenísimo. Lo veo mucho más instalado al concepto genderless que el plus size, por ejemplo. Cada vez hay más personas no-binarias (ni hombre, ni mujer). Es indudable que la moda se adapta a los cambios sociales.

-¿Hay mucho divismo en la moda al nivel que vos te movés?

-Por suerte, todos los diseñadores con los que trabajé fueron un amor conmigo. Tuve muy buen trato y es más, cuando estamos en el backstage y los noto nerviosos, me gusta darles mensajes de buena onda y decirles lo linda que es su colección. Hay algunos que seguramente son más divos, pero no los entiendo: para que este trabajo salga bien hay que hacerlo en equipo.

-¿Tenés favoritos?

-Sí: Donatella Versace. Me parece súper copada; tiene un perfil muy bajo. Recuerdo que me puso el vestido ella misma porque tardaban en el fitting (la prueba de ropa). Me decía: “Bellísima, bellísima”. También admiro mucho lo que se está haciendo en Schiaparelli, donde trabajan con obras metálicas. Su diseñador es muy talentoso. Amo el surrealismo y ellos son surrealistas. Sus colecciones son arte, no sólo ropa.

Imán mundial

Durante el Mundial de Qatar, esta argentina tuvo la posibilidad de representarnos participando en un gran desfile show. Organizado por la prestigiosa estilista francesa Carine Roitfeld, convocó no solo grandes marcas sino también a destacados nombres de la pasarela, como Alessandra Dambrossio y Adriana Lima.

“Fue todo muy loco porque fui casi sin saber a qué iba, por la confidencialidad del evento. Llegué sin tener la menor idea. En el aeropuerto me encontré con la diseñadora Romina Cardilo, que tenía el mismo destino, así que viajamos juntas y terminé desfilando su ropa”, cuenta.

-¿Cuántos argentinos te cruzaste?

-¡Miles! Había argentinos por todos lados, fue algo único. Resultó súper divertido, lástima que solo estuve dos días. Me encanta escuchar el acento de mi país cuando estoy afuera y en Qatar todos hablaban “argentino” (risas).

-¿Se gana buen dinero trabajando para las grandes marcas?

-A veces las grandes marcas son las que quizás menos pagan porque tienen un gran nombre y lo hacen valer, por eso son las marcas chicas las que pagan mejor. Se gana buen dinero, pero no es de la noche a la mañana, se tarda. Yo, al principio, quería juntar experiencia porque me parecía importante formarme más que ganar plata. Recién el año pasado empecé a facturar mejor y ahora estoy ahorrando.

-¿Cómo viene el 2023?

-Todavía no hice la lista (risas), pero quiero trabajar mucho, viajar y no desconectar de mí misma en medio de la euforia de los desfiles. Quiero hacer música en mis tiempos libres. Empecé con la música en la pandemia, me bajé un programa y arranqué a producir mis canciones.

-¿Artistas favoritos?

-Juana Molina. Me gusta la música de vanguardia más que la comercial.

-¿Te imaginás un futuro en los escenarios, entonces?

-Sí, yo necesito la pasarela o el escenario. Tengo que estar arriba de algo vestida con un look excéntrico (risas). También me gustaría tener una línea de ropa con mi mamá y mi hermana cuando tenga más tiempo. Somos amigas.

-¿Un sueño en la moda?

-Lo que queremos todas las modelos: una campaña de perfume global.

-¿Y el amor?

-Estoy de novia desde hace cuatro años, tenemos la misma edad y, aunque es difícil por los viajes, hacemos que funcione. De eso se trata el amor.

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