Industria manufacturera: cartera en rojo e indicador de confianza en negativo
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La industria argentina no logró cambiar el pulso al iniciar 2026. El nuevo informe del INDEC confirma que el sector manufacturero continúa en zona contractiva, con un Indicador de Confianza Empresarial de -20,1%. Es un nivel que consolida la tendencia negativa observada durante 2025 y que refleja una estructura productiva aún tensionada.
El núcleo del problema está en la cartera de pedidos. Más de la mitad de las empresas declara que se encuentra por debajo de lo normal y el balance alcanza un contundente -49,8%. Sin pedidos suficientes, la producción no encuentra razones para expandirse.
Las exportaciones tampoco compensan esa debilidad. Una proporción significativa de empresas reporta niveles externos inferiores a lo habitual, lo que deja a la industria atrapada entre un mercado interno frágil y un frente externo todavía selectivo.
Las expectativas productivas para el próximo trimestre no muestran giro decisivo: las respuestas están divididas, con leve predominio de quienes prevén caídas sobre quienes anticipan subas. La industria no proyecta rebote; proyecta prudencia.
El diagnóstico empresario es claro. La principal limitación para aumentar la producción no es energética ni tecnológica. Es la demanda interna insuficiente, señalada por más de la mitad de las firmas. En segundo lugar aparece la competencia de productos importados, una variable que vuelve a ganar peso en un contexto de mayor apertura comercial.
El acceso al crédito replica el patrón observado en el comercio: un tercio lo considera difícil. Sin financiamiento dinámico ni pedidos robustos, el margen para invertir o ampliar capacidad es reducido.
Hay, sin embargo, una pequeña ventana de expectativa en el frente exportador: una parte de las empresas espera mejoras en ventas externas en los próximos meses. Pero todavía no alcanza para compensar el deterioro de la demanda doméstica.
La industria comienza el año sin señales de colapso, pero también sin señales de recuperación clara. El sector productivo se mueve en una zona de resistencia: sostiene niveles, ajusta stocks, controla costos y espera que el ciclo económico ofrezca una señal más contundente. Por ahora, esa señal no llegó.
