Intendentes bonaerenses y el schiarettismo arman una tercera vía entre el kirchnerismo y los libertarios
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El peronismo disidente avanza en una estrategia de confluencia liderada por Juan Schiaretti y un grupo de intendentes del conurbano bonaerense, con el objetivo de construir una tercera vía electoral que dispute poder tanto al kirchnerismo como al oficialismo libertario. La iniciativa busca consolidarse en la provincia de Buenos Aires y proyectarse a nivel nacional de cara a las elecciones legislativas.
Schiaretti y el peronismo no K preparan un armado electoral para disputar el espacio entre Cristina Kirchner y Milei. Un nuevo frente entre intendentes del conurbano y el schiarettismo
El exgobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y figuras del peronismo bonaerense alejado del kirchnerismo —como Julio Zamora, Fernando Gray, Guillermo Britos y “Juanchi” Zabaleta— avanzan en conversaciones para articular una fuerza común. La propuesta se construye en simultáneo a una creciente fragmentación de Juntos por el Cambio y la búsqueda de referentes moderados ante la polarización entre La Libertad Avanza y el bloque liderado por Cristina Fernández de Kirchner.
Este armado, que aún se encuentra en fase de articulación, apuesta a captar el voto de sectores moderados, con fuerte anclaje territorial en la provincia de Buenos Aires y vínculos con dirigentes del interior del país. La idea fuerza: una opción de centro con mirada federal, que promueva un capitalismo moderno y un Estado eficiente.
Intendentes bonaerenses, radicales moderados y aliados del interior
En el núcleo del armado confluyen dos espacios principales:
- Por un lado, “Hacemos”, el partido de Schiaretti, con el respaldo de Florencio Randazzo, legisladores como Carlos Gutiérrez y dirigentes de Córdoba, Santa Fe, Chaco, Río Negro, Tierra del Fuego y Entre Ríos.
- Por otro lado, intendentes y exintendentes bonaerenses que se alejaron de Unión por la Patria: Gray, Zamora, Britos, De la Torre y Zabaleta, entre otros.
También participan referentes como Federico Martelli, del Movimiento de Unidad Popular (MUP), y dirigentes de la Red Federal Peronista, un espacio con presencia en el interior.
En paralelo, se suman radicales disidentes como Franco Flexas, Nahuel Mittelbach y Salvador Serenal, cercanos a Facundo Manes, quien mantiene vínculos con ambos sectores y se posiciona como figura clave para ampliar la base del espacio.
Un centro político entre el colapso de JxC y la hegemonía de Milei y CFK
El nuevo espacio se construye sobre un diagnóstico compartido: la fragmentación de la oposición tradicional dejó un vacío entre las posiciones extremas de los libertarios y el kirchnerismo duro. “Hay un espacio vacante entre el kirchnerismo y los libertarios. Por ese camino vamos a construir”, afirmó uno de los intendentes.
El armado no será una adhesión a la figura de Schiaretti, sino una confluencia de fuerzas con liderazgos compartidos y poder territorial. La intención es llegar a las elecciones con volumen suficiente para negociar desde una posición de fuerza, o constituirse como una alternativa con peso real si la polarización comienza a ceder.
El 6 de mayo, Schiaretti encabezó un encuentro político en el Hotel Grand Brizo, en Recoleta, junto a su esposa, la senadora Alejandra Vigo, Randazzo, dirigentes del MUP y referentes porteños y del interior. En esa reunión se definió el objetivo de ampliar el armado sumando sectores del radicalismo no alineado con el PRO, y actores con volumen propio en la provincia de Buenos Aires.
Schiaretti ya comprometió su participación en dos eventos clave para fortalecer su presencia en el territorio bonaerense: una jornada en la Universidad de Morón, y otra en La Plata, organizada por Martelli y sectores vinculados a la producción y el trabajo.
¿Una nueva tercera vía? Desafíos e implicancias políticas
Con un kirchnerismo que probablemente mantenga su unidad detrás de Axel Kicillof y Cristina Fernández, y una alianza oficialista libertaria que consolida su base electoral, el nuevo frente busca ser una expresión electoral con identidad propia, que pueda recuperar electores moderados desencantados con la política tradicional.
“El campo no es un enemigo y el sector privado no es un problema para la Argentina”, remarcan desde el espacio, que se define como defensor de un Estado que brinde servicios eficientes, sin ser invasivo.
La incógnita de cara a la segunda mitad del año es si estos sectores lograrán confluir en una coalición nacional o si serán expresiones dispersas que buscarán consolidarse con más tiempo.

Gray entiende el momento histórico: la salida no está en la grieta ni en el pasado, sino en construir algo serio, democrático y con los pies en la realidad. ¡Adelante con coraje y convicción!
Mientras otros se atrincheran, Gray busca tender puentes. Es hora de que el peronismo vuelva a hablarle a las mayorías desde la sensatez y el trabajo concreto.
Fernando Gray, junto a dirigentes con gestión y compromiso real, empieza a armar lo que muchos esperábamos: una alternativa peronista sin dogmas, ni marketing vacío.
La política necesita reconstrucción, no tribunas. Con Gray, Schiaretti y otros referentes, empieza a asomarse una fuerza que puede volver a enamorar desde la sensatez y la acción.