La aflicción de Job

Es muy habitual relacionar la figura de Job y el concepto “aflicción”. La prueba de Job demuestra que toda circunstancia adversa es misteriosa e inexplicable. Job nunca pudo encontrarle la lógica a todas las aflicciones que sufrió, pero la Palabra de Dios dice que la historia terminó en forma satisfactoria. Definitivamente, si estamos bajo el pacto de Cristo la bendición final estará asegurada, pase lo que pase.
La prueba de Job no era una especie de castigo por causa de sus pecados, ya que estaba firme, y amaba fielmente a su Señor. Pero en el primer capítulo nos brinda una visión: La causa de las pruebas de Job, no se encontraba en la tierra sino en el cielo. Nosotros ahora podemos ver, pero Job no podía entenderlo. La difícil prueba de Job comenzó en el mundo espiritual. Nació del conflicto de Dios y Satanás. Vemos en Job 1:6 que Satanás viene a la presencia del Señor, y escuchamos las palabras del Señor; “¿No has considerado a mi siervo Job?” Sin embargo al diablo, príncipe de las tinieblas le duele la declaración “mi siervo”: es como si hubiera escuchado “No tu siervo, sino mi siervo”.
Hay una lucha en los aires espirituales. El diablo y el gran Dios Creador se disputan tu servicio. Por eso el maligno trabaja para que no sirvas a Dios, pues inexorablemente terminarás sirviendo al diablo.
Una de las estrategias malignas es el juicio y la acusación. (Job 1:8-11). Aquí reconocemos que las aflicciones de Job no eran simplemente casuales, sino que tenían un motivo profundo y espiritual.
En cada prueba el cristiano amenaza con tirar la toalla; sin embargo, el confiar y aferrarse al Señor lo glorifica, pero nuestro retroceso le da razón y victoria a satanás.
¿CUÁLES FUERON LAS AFLICCIONES DE JOB?
En la vida de Job, vemos aflicciones en las cuales sostiene de manera muy digna su fe y confianza en Dios. Esto es un ejemplo para nosotros, pues de alguna manera somos expuestos a estas aflicciones siendo cristianos:
1. Las aflicciones económicas.
La cuestión económica siempre es espinosa para algunas personas que buscan seguridad en lo material, y cuando algo económico va mal no pueden soportarlo y se les acaba la felicidad, la alegría y les viene aun el deseo de morir.
El dinero y el bienestar financiero juegan un rol muy relevante y casi perjudicial en la psicología humana. Veamos que sucedió con Job, este hombre que confiaba en Dios.
(Job 1:13-17) Describe con frases muy breves como Job quedó arruinado en el término de un día. A causa de robo, catástrofes naturales y consecuencias de guerras, el rico Job se volvió pobre. ¡El período de gran prosperidad había pasado!
(Job 1:17-19) Mientras el tercer mensajero comunicó la terrible noticia a Job, llegó el último golpe con el informe del cuarto mensajero, que le anunció la repentina muerte de sus diez hijos a consecuencia de una catástrofe natural. Toda la feliz familia quedó repentinamente destruida.
¿Cómo reaccionó Job a esta prueba? ¿Qué dijo cuando los ataúdes fueron bajados? (Job 1:21-22).
El infierno con satanás al frente vio con asombro y temor, cómo este siervo del Señor quedó inquebrantablemente aferrado a su Señor cuando se desmoronó toda su existencia terrenal.
Las pérdidas materiales son muchas veces producto de negligencias personales y otras veces son pruebas para nuestra fe, y nuestra reacción a esa problemática muestra nuestra madurez y crecimiento frente a lo temporal.
Cuando Jesús le dijo al joven rico: vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres ¡Lo estaba probando! Para comprobar donde estaba su tesoro y donde estaba su corazón. Dice la Biblia que Israel tenía una maldición económica porque había olvidado la victoria que constituye el principio de entregar a Dios el 10% de los ingresos. Hay principios de la escritura para poner en práctica y ser victorioso, pero también hay aflicciones económicas que son misteriosas. Lo bueno es que ¡Nosotros podemos declarar que Jehová es nuestro pastor y que nada nos va a faltar! También dice que los leoncillos tienen hambre, ¡pero a los hijos de Dios no le hará falta de ningún bien! (Salmos 34:10).
¡Esto es victoria en la prueba! ¡Te devolverá multiplicado lo que el diablo te robó!
2. Las aflicciones físicas.
La salud es una preocupación para todos, además de ser fuente de inmensas aflicciones. Una forma de mantenerla es aprendiendo a prevenir enfermedades. Veamos las 10 enfermedades más comunes:
a. Gripe o resfriado común. Cuando te resfríes, recuerda mantenerte hidratado y descansar.
b. Cáncer. El cáncer es lamentablemente una de las enfermedades más comunes.
c. Alzheimer. Para prevenirla hay que mantener la mente y cuerpo ejercitados con actividad física y juegos mentales.
d. Diabetes. Para prevenirla debemos cuidar sobre todo nuestra alimentación y realizar regularmente actividad física.
e. Asma. Si la padeces, te recomendamos cuidar tu alimentación y la calidad del aire que respiras.
f. Obesidad. Cobra miles de vidas al año debido a fallas cardiovasculares, renales e insuficiencia respiratoria.
g. Carie dental. La higiene bucal y la moderación en la ingesta de azúcares pueden prevenirla.
h. Hepatitis. Si deseas prevenirla, no te expongas a enfermedades de transmisión sexual sin protección.
i. SIDA. Su principal medio de propagación es el contacto sexual; para prevenirla es indispensable el uso de condón.
j. Trastornos alimenticios. La única prevención es el refuerzo de la autoestima.
(Job 2:5-8) Por más difícil que fuera, lo que había pasado hasta ahora estaba fuera de Job mismo. Pero luego fue afectado personalmente por una terrible enfermedad. Satanás no se dio por satisfecho, y con el consentimiento del Señor, la enfermedad atacó su vida. Esta enfermedad debe haber sido muy repugnante, pues quedó sentado miserablemente en un montón de basura. ¡Cómo habrá clamado Job a su Dios para que le de alivio y sanidad! Pero la respuesta desde lo Alto no llegó; solamente se escuchaba la risa burlona del infierno. Muchos pueden testificarlo: nada estorba tanto la vida interior, como las aflicciones físicas.
¿Cómo reaccionó Job a esta segunda prueba? Quedó aferrado a su Señor, a pesar de que el Señor primero no respondió a su oración y aparentemente no le hizo llegar ninguna ayuda (Job 2:10). La nave de vida de Job estaba anclada en su Dios. Ninguna tormenta podía alejarlo de Él (Mateo 8:14- 17).
3. Las aflicciones familiares.
Además de las muertes de sus hijos, el matrimonio de Job se fue desmoronando. Esta tercera prueba fue aún más difícil, el tornillo se fue apretando aún más fuertemente. Job tenía un matrimonio feliz. Sin duda alguna, la fidelidad de Job al Señor y su irreprochable manera de vivir también se debían a la buena influencia de su esposa. La esposa tiene una inmensa influencia en el matrimonio, ya sea para bendición o para maldición. Por ejemplo Abigail, que hizo desistir a David de la idea de matar a su marido Nabal. ¿Y la esposa de Job? Hasta ese momento había ido completamente por el camino de su esposo. Pero de repente todo se derrumbó encima de ella. Entonces sucumbió al resentimiento y a la rebelión, y se puso contra su esposo Job (Job 2:9). En silenciosa desesperación, levantó el puño contra el cielo y se apartó de Dios.
¿Cómo reaccionó Job a esta tercera prueba? Le hirió seguramente, pues amaba a su esposa. Pero su reacción fue divina. Desde su montón de ceniza, con toda claridad y severidad le dijo en plena cara a su mujer: “Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado”.
Con esto, rechazó sus expresiones y se aferró aún más fuertemente al Señor. Y al confiar más en Dios que en las emociones, hizo que su matrimonio pudiera continuar. La autenticidad de la entrega de Job al Señor fue probada de esta manera en todas las áreas de la vida: material, familiar, física y en la felicidad matrimonial. Cuando estos cuatro factores vitales se derrumbaron en la vida de Job, algo se destacó de manera radiante: ¡Job siguió aferrado a su Señor! El Señor era el Primero en su vida. ¡El oscuro propósito que satanás tenía para Job, al fin y al cabo llevó a la gloria al Señor, pues Job siguió aferrado a su Dios! Finalmente, Job obtuvo la completa victoria, fue sanado, fue prosperado, pudo tener más hijos y la familia se restauró con felicidad.
Pastor Guillermo Decena Centro Familiar Cristiano Eldorado.
Prédicas en vivo los miércoles 20 horas y domingos 18 horas, a través de http://cfceldorado.org/

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