Lepra: una enfermedad curable marcada por el estigma
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Cada último domingo de enero se conmemora el Día Mundial de la Lepra, una fecha que busca derribar mitos y recordar una realidad poco conocida: la lepra no es una enfermedad del pasado, existe en la actualidad, tiene tratamiento efectivo y se cura si se detecta a tiempo.
A lo largo de la historia, la lepra estuvo rodeada de miedo, exclusión y prejuicio. Sin embargo, desde el punto de vista médico, se trata de una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium leprae, de evolución lenta y baja capacidad de contagio. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), su transmisión requiere contacto cercano y prolongado durante meses con una persona no tratada, y no se propaga a través de gestos cotidianos como abrazar, compartir una comida o viajar en el mismo transporte.
“La mayoría de las personas no se contagia fácilmente. No se trata de una enfermedad altamente transmisible y, una vez iniciado el tratamiento, deja de ser contagiosa”, explica la Dra. Silvina Ivalo, infectóloga de DIM Centros de Salud.
Uno de los mayores desafíos de la lepra es su diagnóstico tardío. Los síntomas pueden aparecer al año de la infección, pero en algunos casos tardan 10, 20 o más años, lo que dificulta la detección temprana. Las manifestaciones iniciales suelen ser lesiones en la piel sin dolor ni picazón, acompañadas de pérdida de sensibilidad, un signo clave que muchas veces pasa desapercibido.
“La enfermedad afecta principalmente la piel, los nervios periféricos y las mucosas. Cuando no se diagnostica a tiempo, puede generar daño neurológico irreversible, con debilidad muscular, parálisis y compromiso ocular”, advierte la especialista.
En Argentina y la región, la lepra afecta con mayor frecuencia a varones adultos, especialmente aquellos que realizan tareas rurales, aunque puede presentarse en cualquier persona. En estadios tempranos, el tratamiento con terapia multidrogas —una combinación de dos o tres antibióticos— es altamente efectivo y permite la curación completa.
“El verdadero riesgo no es la lepra en sí, sino llegar tarde al diagnóstico. En etapas avanzadas, el daño neurológico ya no se revierte y pueden aparecer deformaciones y discapacidades evitables”, señala la Dra. Ivalo.
Por eso, esta fecha busca poner el foco no solo en la enfermedad, sino en la necesidad de información, detección precoz y eliminación del estigma, una de las principales barreras que aún hoy impide que muchas personas consulten a tiempo.
Con el asesoramiento de la Dra. Silvina Ivalo, Infectóloga de DIM CENTROS DE SALUD (MN 86191 // MP 444316)
