Misiones cumple 10 años de un modelo que transformó la producción, el territorio y la vida rural
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Misiones celebra diez años de una decisión política que marcó un antes y un después en su historia productiva, adoptar la Agricultura Familiar como modelo de desarrollo productivo, económico, social y ambiental. Una definición que no surgió por urgencia ni por moda, sino por visión estratégica. La provincia entendió que el eslabón más pequeño de la cadena productiva era, en realidad, el más decisivo.
A lo largo de esta década, Misiones construyó un camino que unió territorio, innovación, identidad y comunidad. Un camino donde cada familia agricultora cuenta, donde cada municipio es aliado, y donde cada política pública nace con la mirada puesta en la tierra y en quienes la cuidan.
Un modelo que consolidó banderas y abrió horizontes
En estos diez años, la provincia logró avances que hoy forman parte del ADN productivo misionero:
— La Soberanía Alimentaria con base en la Agroecología se transformó en bandera. Misiones no la proclamó: la practicó. La instaló como horizonte ético y productivo, cuidando la biodiversidad y promoviendo alimentos sanos y locales.
— La Agricultura Urbana se incorporó como política pública que une ciudad y alimento, educación y organización, identidad y comunidad. Hoy está presente en hogares, escuelas, barrios y espacios colectivos.
— Las mujeres de la ruralidad dejaron de estar invisibilizadas. Pasaron a ser protagonistas, formadoras, productoras, líderes, referentes. Su participación transformó la vida comunitaria y fortaleció la economía rural.
— Los mercados de cercanía crecieron, se ordenaron y se multiplicaron. Las ferias francas, los espacios comunitarios y los circuitos cortos se volvieron esenciales para la economía de las familias y para el acceso a alimentos sanos.
— La Agricultura Universitaria abrió un puente inédito entre jóvenes, docentes, agricultores y territorio. Todas las facultades de la UNaM y la UNAU se integraron a esta visión, y Misiones generó articulaciones con universidades de todo el país, demostrando que el conocimiento se potencia cuando se encuentra con la realidad rural.
— La incorporación de nuevas tecnologías para la producción y el agregado de valor permitió mejorar calidad, competitividad y autonomía económica. La provincia promovió herramientas modernas sin perder identidad, siempre al servicio de los pequeños productores.

Una construcción colectiva: municipios y Legislatura como pilares
Este modelo es posible porque estuvo sostenido por un vínculo fraterno con los intendentes y sus equipos, quienes acompañaron cada iniciativa en el territorio, acercando al Estado a la vida cotidiana de las familias.
Y porque la Legislatura provincial garantizó el marco institucional necesario: leyes, normativas y herramientas que dieron solidez y proyección a la Soberanía Alimentaria, la Agroecología, las semillas nativas, las chacras multiproductivas, la agricultura urbana y la formación rural.
Diez años que nos permiten mirar lejos
Misiones no improvisó: inició un proceso profundo, coherente y sostenido. Diez años después, los logros son visibles: más organización rural, más saberes, más mercados, más tecnologías, más participación, más arraigo y más identidad productiva.
Pero este aniversario no marca un punto de llegada. Marca un punto de partida, queda mucho por hacer.
Queda seguir ampliando oportunidades, fortaleciendo territorios, protegiendo bienes comunes, innovando sin perder raíces y acompañando a cada familia agricultora para que vivir de la tierra sea posible, digno y sostenible.
Misiones celebra una década de trabajo, compromiso y visión. Y reafirma su convicción, el futuro también se siembra y se siembra desde la Agricultura Familiar.
