Octubre y la temible seducción de arrojar las llaves por la alcantarilla
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Las últimas elecciones PASO dejaron la foto de un electorado que fraccionó su decisión entre la abstención, el voto en blanco, y el voto castigo. Si bien todas las decisiones son legítimas, expresan al mismo tiempo un fallo muy ligado al factor emocional. ¿Qué pasará en las generales de octubre?
Sumidos en el ostracismo y el aislamiento, Irene y su hermano perdieron el contacto con la realidad al punto tal que su propia casa se les puso en contra. Era la fantasía que fueron creando en su propia cabeza, escuchaban voces, sentían ruidos, percibían la amenaza latente de presencias inexistentes. Pero no era la realidad, era una fantasía. Día tras día el miedo aumentaba y aquello que suponían eran sus invasores, los iba empujando aún más a abandonar los espacios que antes con libertad ocupaban. Primero los jardines, los corredores, luego las salas de estar y el living, posteriormente las habitaciones, los baños, todo estaba siendo tomado por los usurpadores. La casa estaba tomada. Irene y su hermano, ya acorralados por el miedo y haciendo uso solamente de la cocina, decidieron huir, abandonar la propiedad. Entonces salieron y una vez afuera, echaron llave a la casa y luego la desecharon arrojándola en una alcantarilla. Creyeron vencer así a esos extraños “habitantes” dejándolos encerrados dentro del perímetro de la propia mansión de la que huyeron en fuga.
Sin ánimo de forzar una analogía, es interesante reconocer que el cuento de Julio Cortázar expone rasgos muy interesantes de la condición humana: el miedo, las inseguridades, las fantasías, los idearios, que promueven construcciones mentales basadas en percepciones emocionales, que muchas veces traicionan a la razón. La fabricación de enemigos que no existen, la sensación permanente de estar siendo atacados. La huida como estrategia de escape hacia una realidad distinta como consecuencia del temor, el hastío, el agotamiento, la desazón o el desencanto. ¿Cuánto de realidad y cuánto de fantasía hubo en la expresión electoral de las PASO? ¿Cuánto de componente “fantástico” pudo tener un voto, y cuanto de racionalidad? Es cierto que la voluntad popular no se cuestiona, pero sí se analiza. Y en la víspera de unas elecciones nacionales con más razón.
El fenómeno Milei dejó de ser justamente eso, un fenómeno. Según la etimología, fenómeno proviene del griego phainomenon, y es aquello que pasa desde la imaginación a un objeto que puede ser visto. Milei no es un objeto ni tampoco es producto de la imaginación. Es ese peculiar sujeto que está ahí, haciendo saltar el tablero de la política argentina con gestos de grandilocuencia y declaraciones altisonantes. Milei es tan real que las encuestas ya le están adjudicando chances de probarse el traje de presidente de la Nación, si las proyecciones continúan como hasta ahora.
El estudio realizado por la Consultora CB, de Cristian Buttié y asociados, pronostica hoy que solamente cinco puntos separan a Javier Milei de Sergio Massa, primero el libertario y segundo el ministro de Economía en intención de voto, depositándolos en las puertas del balotaje en Noviembre. Y dejando a Patricia Bullrich ya sin chances en la contienda. Según CB, el líder de La Libertad Avanza se alzaría hoy con un 32, 3%; Sergio Massa con un 28,1%; Patricia Bullrich con un 25,3%; y ya muchos más alejados asoman Juan Schiaretti; con el 3,8%, Myriam Bregman, con el 1,8%. El exhaustivo análisis arroja también que optarían por votar al libertario más hombres que mujeres: el 37,4% contra el 27,7%, y que el mayor rango de votantes los tendría en la franja etaria de entre 16 y 35 años, con un 44,2%; seguido por una segunda franja de 29,7% entre quienes están los de 36 a 55 años. Massa, en tanto, tiene casi un empate de preferencia de voto entre hombres y mujeres: 27,7% y 28,2%. Y tendría una dispersión más equilibrada en la edad de votantes: 27,3% el rango que va de 16 a 35 años; 29,3% de 36 a 55; y de 25,9% de más de 56 años.
En cuanto a la distribución territorial, Milei cosecharía en Buenos Aires un 24,5% de votos, un 37,2% en región Centro, un 22,7% en CABA, un 43,2% en Cuyo, un 42,9% en el NEA, un 43,9% en el NOA, y un 29,5% en la Patagonia. El candidato de Unión Por La Patria, por su parte, obtendría un 37,5% de apoyo electoral en Buenos Aires, un 17,5% en Centro, un 24,6% en CABA, un 21% en Cuyo, un 26,5% en el NEA, 25,7% en el NOA, y 26% en la Patagonia.
Lo interesante del estudio es que además, en contraste con lo reflejado en las PASO, el caudal de votantes se ampliaría en Octubre de manera notable: el 74,6% de los encuestados dijo que seguramente irá a votar, el 8,8% lo consideró probable participar, el 1,1% lo consideró poco probable; el 1,7% dijo que no irá. Preocupa asimismo que un 13,8% dijo que no sabe si concurrirá a emitir su voto. A las claras está afirmar en este punto que la contienda será tan ajustada que hasta el más mínimo porcentaje cuenta.
Así las cosas, Octubre está muy lejos y a la vez tan cerca. En el medio está el termómetro cotidiano del dólar, la inflación que no retrocede, los vencimientos del FMI, un Banco Central esquilmado, un riesgo país por las nubes, y el humor social haciendo equilibrio entre la esperanza y el desencanto, fantaseando quizá con que una economía dolarizada será el remedio para el mal crónico de la inflación. Esa delgada línea entre la fantasía y la realidad, lo factible y lo inviable, lo probable y lo concreto, el voto emocional y el voto responsable, también se miden frente a frente en las urnas de Octubre. Irene y su hermano lo tenían todo. Una mansión heredada a la que convirtieron en un confortable refugio, pero que a la vez fue su cárcel. La falta de contacto con el mundo exterior los precipitó a un universo irreal. Inventaron monstruos inexistentes, enemigos inmateriales que solamente residían en su mente. La fantasía le torció el brazo a la realidad y la huida les pareció la única salida. Correr y arrojar la llave por la alcantarilla sin que medie la razón. Ojalá no sea esa la salida en Octubre.
