MILEI

La película es espectacular, el problema es el costo de la entrada

Compartí esta noticia !

Antes que nada, un aplauso para los abogados de Adorni que, después de cuatro meses de pedir prórrogas y demás recursos para explicar lo inexplicable, finalmente presentaron una explicación que, por lo que se conoce públicamente, cuesta bastante creer. Lo curioso es que, además, el exfuncionario habría tenido que pagar honorarios -capaz la pagó con “la tuya” amigo lector- para recibir una explicación que tampoco parece haber convencido demasiado al resto. 

Un negocio jurídico extraordinario: cuatro meses para llegar a una conclusión que, según algunos, no convence ni a una criatura de cinco años. Pero bueno. A los bifes.

Hay dos maneras de mirar la Argentina. En realidad hay muchas, pero para simplificar -que es una actividad nacional que practicamos con enorme entusiasmo- podemos decir que hay dos. La primera ve el déficit cero, la inflación bajando, las exportaciones creciendo, la minería avanzando, Vaca Muerta prometiendo dólares y al mercado recuperando, según el relato oficial, el protagonismo que durante décadas le habría quitado un Estado empeñado en hacer exactamente lo contrario de lo que debía. Es una Argentina que tiene una explicación para casi todo y, sobre todo, tiene una frase para cada cosa. Si la economía crece, es el modelo. Si un sector cae, es la transición. Si una empresa invierte, es la libertad. Si una fábrica cierra, habrá que esperar a que llegue la inversión. Si la pobreza baja, es el resultado. Si todavía queda pobreza, es la transición. Y si alguien pregunta cuándo termina la transición, bueno… para eso está la película.

La otra Argentina tiene una costumbre bastante menos sofisticada: mira la vida cotidiana. Mira el supermercado, el comercio de la esquina, la fábrica, la pyme, el salario, el alquiler, la cantidad de clientes que entraron hoy y esa vieja tradición nacional de hacer cuentas antes de llegar a la caja. No discute demasiado sobre la tasa de retorno del capital ni sobre la productividad marginal. Pregunta algo bastante más primitivo: “¿Hay trabajo bueno?” “¿Me voy a quedar sin laburo?” “¿pido un préstamo para gastos diarios?”…

Y acá aparece una discusión ideológica que no es menor. Hay una mirada que entiende que si se ordenan las cuentas, se libera al sector privado, se eliminan regulaciones, se reducen impuestos y se atrae inversión, la economía crecerá y, con el tiempo, el bienestar se extenderá al conjunto. Digamos… 38 años y seremos Irlanda. Eso lo dijo el Presidente, no lo inventé yo. La otra mirada desconfía de que el crecimiento, por sí solo, alcance para garantizar ese resultado y sostiene que también hay que mirar qué sectores crecen, cuánto empleo generan, qué salarios pagan y cuánto de esa prosperidad termina llegando al resto de la economía -a la mayoría, digamos-. 

No es una discusión entre buenos y malos. Sería demasiado simple. Y justamente ahí está el problema: la Argentina ya tuvo demasiadas soluciones sencillas para problemas bastante complicados.

Porque la primera mirada tiene algo extraordinariamente eficaz a su favor: el algoritmo la adora. Todo puede explicarse en quince segundos. Estado malo. Mercado bueno. Déficit peor. Libertad mejor. Regulación mala. Inversión buena. Y si todavía no entendiste, probablemente necesites otro video de veinte segundos. 

La complejidad económica, que antes requería años de estudio, ahora puede resolverse mientras uno espera que cargue una historia de Instagram. El problema es que la economía real tiene la desagradable costumbre de ser bastante más compleja que el algoritmo.

Puede crecer la minería y caer la industria. Pueden aumentar las exportaciones y debilitarse el consumo. Puede mejorar una parte de la macroeconomía y seguir habiendo empresas que no consiguen vender. Puede haber inversiones millonarias en energía y, al mismo tiempo, comercios preguntándose dónde están los clientes. De hecho, los datos actuales muestran justamente esa convivencia: las exportaciones de bienes crecieron 21,4% entre enero y agosto, mientras la actividad económica cayó 2,9% en julio y la industria manufacturera retrocedió 5%. 

Y eso no significa que las exportaciones sean malas, ni que la minería sea mala, ni que la energía sea mala. Al contrario. Argentina necesita producir, invertir, exportar y generar dólares. El problema aparece cuando confundimos una economía que tiene algunos sectores extraordinariamente dinámicos con una economía en la que todos los sectores y todos los argentinos están mejor.

Porque Argentina tiene petróleo, pero no todos vivimos arriba de Vaca Muerta. Tiene litio, pero no todos tenemos una mina en el fondo de casa. Tiene agroindustria, pero no todos somos dueños de un campo. Tiene inversiones, pero no todos estamos sentados en la mesa donde se decide dónde se invierte. Es una pequeña dificultad del modelo: para beneficiarse directamente de algunas de las actividades más dinámicas del país hay que tener alguna relación con ellas. Y si uno vive en Posadas, tiene un comercio, trabaja en una pyme, fabrica muebles, tiene un restaurante o presta un servicio, puede pasar perfectamente que el precio internacional del litio le resulte interesantísimo y que, sin embargo, no haya cambiado demasiado su vida.

Es lo que podríamos llamar el milagro de la macroeconomía: el país puede estar haciendo negocios extraordinarios y uno puede seguir mirando la cuenta bancaria con la misma expresión con la que se mira un electrocardiograma.

Mientras tanto, la otra Argentina sigue haciendo preguntas bastante incómodas. No pregunta solamente cuánto creció el PIB. Pregunta si hay clientes. No pregunta solamente cuánto exportamos. Pregunta si la fábrica está produciendo menos. No pregunta solamente cuánto bajó la inflación. Pregunta cuánto cuesta llenar el changuito. Y no pregunta solamente cuánto va a invertir una multinacional durante los próximos diez años. Pregunta si el negocio de la esquina va a poder llegar hasta diciembre, porque parece que no llega.

Ahí aparece la verdadera tensión. Porque una economía puede mejorar en sus grandes variables y, al mismo tiempo, dejar sectores enteros atravesando una transición muy dura. Y la transición tiene una particularidad bastante antipática que parece que a veces se olvida: la gente necesita comer durante el proceso.

El Gobierno tiene derecho a defender su modelo y a mostrar los indicadores que considera favorables. De hecho, el propio Presidente sostuvo recientemente que “la foto todavía sigue siendo mala, pero la película es la mejor de la historia”. Perfecto. Pero también hay derecho a preguntar cuánto dura la película, cuánto cuesta la entrada y, sobre todo, si todos consiguieron asiento.

Porque la foto actual tampoco es inventada. La desocupación fue del 7,9% en el segundo trimestre; la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante el primer semestre; en julio la actividad económica cayó 1,4% interanual y las ventas de supermercados disminuyeron 2,1%. No es la foto de un país destruido. Tampoco es la foto de un país que pueda darse por llegado a ninguna parte. Es la foto de una economía en transformación, con sectores que avanzan y otros -la mayoría- que todavía están pagando una parte importante del costo de ese proceso.

Y ahí está, quizás, la discusión que deberíamos tener. No si queremos mercado o Estado. Esa pelea ya tiene demasiadas temporadas y, además, la conocemos de memoria. La pregunta es qué hacemos para que los sectores que pueden competir con el mundo crezcan muchísimo, pero que ese crecimiento genere alrededor una economía suficientemente grande como para que también crezcan las fábricas, los comercios, las pymes, los servicios, el empleo y los salarios.

Porque una cosa es que la Argentina tenga una minería competitiva. Otra es que alrededor de esa minería aparezcan proveedores, tecnología, transporte, servicios, empleo y nuevas empresas. Una cosa es exportar más petróleo. Otra es que esa energía ayude a transformar la estructura productiva del país. Una cosa es que nos salgan dólares por las orejas. Otra es que esos dólares terminen multiplicándose en actividad económica y que a Erna de Picada Polaca le vaya bien, vendiendo huevos de su chacra.

Y una cosa es tener una película extraordinaria. Otra es que la gente pueda reconocer su propia vida cuando aparece en pantalla.

Porque también hay una pequeña diferencia entre quienes toman las decisiones -los ex amigos de Adorni- y quienes reciben las consecuencias. Para algunos, la economía se mira desde una planilla, una pantalla o una conferencia de prensa. Para otros, se mira desde el resumen de la tarjeta. Y hay que reconocer que son dos instrumentos de medición bastante diferentes. En uno aparecen el déficit, el superávit, las exportaciones y el riesgo país. En el otro aparecen supermercado, combustible, colegio, farmacia, cuotas, seguro, alquiler y ese misterioso “consumo pendiente” que uno no recuerda haber hecho pero que evidentemente alguien hizo.

El problema es que quienes toman las grandes decisiones económicas, por lo general, no tienen que sentarse a mirar el resumen de la tarjeta preguntándose qué gasto sacar este mes para que cierre. Pueden discutir durante horas si la economía crece, si la inflación bajó o si el mercado está recuperando confianza. Todo eso puede ser importante. Pero hay un pequeño detalle: mientras ellos miran los indicadores, alguien tiene que pagar la tarjeta o llenar el tanque de nafta.

Y ahí aparece una diferencia bastante argentina. Hay quienes pueden esperar que la película termine para ver cómo les fue. Y hay quienes necesitan llegar a fin de mes durante la película.

Porque una cosa es decir: “hay que atravesar el ajuste”. Otra bastante distinta es atravesarlo con la tarjeta en la mano.

Tal vez ese sea el verdadero desafío de esta nueva Argentina: que la macroeconomía deje de ser solamente una buena noticia para quienes miran los grandes números y empiece a convertirse también en una buena noticia para quienes miran el resumen de la tarjeta. Eso no puede esperar y todavía no aparece con demasiada claridad en el horizonte.

Porque al final del día hay dos preguntas distintas. Una es cuánto creció la Argentina. La otra es cuánto creció el argentino promedio.

Bueno gente, nos vamos yendo. Pero antes, y ya que hablamos de números, hay otro capítulo que merece atención. Después de la auditoría realizada en la Agencia Nacional de Discapacidad, se informó una diferencia de alrededor de $158.700 millones entre los registros contables y las deudas que figuraban en el organismo. En medio de todo eso, Alejandro Vilches, que estaba al frente de la ANDIS después del escándalo de los audios, Karina, el 3% y todo aquello que los mismos abogados de Adorni nos harán entender en algún momento, presentó su renuncia por “razones estrictamente personales”. Nada que ver, por supuesto. Simplemente coincidieron en el tiempo la auditoría, el faltante y la renuncia. Cosas que normalmente pasan.

Ahora bien, si alguien conoce algún trabajo para el amigo Vilches -ya sé, está difícil conseguir uno formal-, pero aunque sea unas horas en Rappi o Uber, avise. Eso sí: si puede ser de delivery, mejor. Por lo menos ahí uno sabe exactamente dónde tiene que llegar la plata.

Mientras tanto, mi amigo lector, habrá que seguir mirando. La película, por supuesto. Y afrontar el costo de pagar la entrada.

Compartí esta noticia !

El panorama internacional plantea serias dudas sobre el programa financiero

Compartí esta noticia !

Por el Centro de Economía Política Argentina. Para comenzar esta edición es necesario repasar el contexto internacional, ya que sienta las bases para un análisis sobre las potenciales condiciones financieras del gobierno de Milei, particularmente de cara a las elecciones de 2027.

Un mes atrás, en “Las dos caras del crédito”, explicamos la dinámica de suba de tasas de interés a nivel global y planteamos posibles lecturas ante la reacción que podría tener la Reserva Federal en su reunión del pasado 16 de septiembre. En los hechos, la última semana el directorio de la FED aprobó un aumento de 0,25 puntos porcentuales (p.p.) en su tasa de referencia (ahora es 3,75%), en sintonía con la lectura antiinflacionaria y “pro-independencia”.  

Entre las causas que llevaron a la FED a optar por subir la tasa, Warsh nombró 3: (i) la economía real no muestra debilidades: el desempleo se redujo en lo que va de 2026 y la actividad continúa creciendo, relajando el monitoreo de su mandato de pleno empleo; (ii) la tendencia inflacionaria: no hubo mejoras en las tendencias y hay demasiadas categorías dentro del índice de precios se mantienen a ritmos superiores al 3,0% anual (el objetivo es 2,0%), elevando el riesgo de desancle en su mandato de precios estables; (iii) la geopolítica: el shock de precios del petróleo se sostuvo por más tiempo del esperado y que podría “contagiar” a los precios de productos que insumen energía (prácticamente todos). Otros motivos, aunque no los haya nombrado, son el creciente nivel de deuda y déficit del gobierno estadounidense y la necesidad de mostrarse como independiente (frente a un Trump que insiste con que bajen las tasas).

En la previa a la reunión, el nerviosismo de los inversores llevó a que asignen 90,0% de probabilidades a que la FED subiría la tasa. Con la suba consumada, la tensión en el mercado secundario no se relajó, sino que hizo lo contrario: los rendimientos a 2 años siguieron subiendo, desde 4,60% hasta 4,91% y los bonos a 10 años tocaron niveles récord, superando 5,18% ¿Por qué sucedió esto? Porque la votación para la suba fue unánime, porque Warsh consideró que la tasa actual no es “restrictiva” y porque la FED proyectó una suba de tasas adicional para este año. Y, además, por dos cuestiones muy importantes que no están vinculadas con la reunión de la FED o declaraciones de sus miembros: la suba de tasas en Japón ejerce presión sobre las tasas estadounidenses, por su fuerte influencia sobre los flujos internacionales y, sobre todo, porque no hay señales de que el creciente nivel de deuda tenga un sendero sostenible, tanto en EE.UU. como en los países a nivel global (lo que descuenta un escenario de licuación de activos y una eventual corrida contra los bonos).

Todo esto es muy importante para la Argentina. Que los rendimientos hayan continuado en ascenso es relevante porque cuando hacemos referencia al costo del endeudamiento, que está compuesto por la tasa estadounidense y el Riesgo País (RP), hablamos de la tasa fijada en el mercado secundario. Si la suba de la referencia de la FED hubiese funcionado como un “calmante” para el mercado secundario, las presiones sobre el financiamiento de países emergentes podrían haber menguado. Pero eso no sucedió.

El punto es que la trayectoria esperada de tasas de interés internacional pone aún más en jaque la posibilidad de colocar deuda de Caputo, que ya había tenido que optar por no licitar AO29 en sus últimas 3 licitaciones (tema sobre el que volvemos luego), en un contexto en el que el Riesgo País superó los 600 puntos básicos, casi 100 puntos más que hace un mes.

Al mismo tiempo, Argentina enfrenta cierto trade-off entre mayor acceso a financiamiento y al ingreso de dólares. Como explicamos antes, uno de los factores clave para la suba en las tasas de interés es la guerra entre EE.UU. e Irán, que a la vez dispara el precio del petróleo y genera términos de intercambio muy favorables, resultando en un mayor ingreso de divisas a la Argentina (lo que explica buena parte del acumulado de USD 14.000 millones en compras del Banco Central). Se podría argumentar que es preferible, para una economía como la argentina, un shock de términos de intercambio aun con suba de tasas globales, dado que el ingreso de divisas por exportaciones es una transferencia real que permite la acumulación de reservas por parte del BCRA, factor clave para la reducción del Riesgo País y también para cancelación de deuda pública en moneda extranjera. Además, aunque sea marginal, el aumento en la recaudación por retenciones es beneficioso.

Sin embargo, el shock de términos de intercambio va acompañado de tasas globales altas, quizás por largo tiempo. El conflicto geopolítico ha probado ser más duradero de lo esperado, un escenario compatible con la hipótesis de realismo geopolítico que debatimos en mayo de este año, en “Ante la duda (y la guerra) acumular”. El barril de petróleo promedió USD 97,8 en los últimos 2 meses y la curva de bonos argentinos en dólares superó los dos dígitos. Por eso, en concreto, lo que vemos es que el resultado del trade off es la Secretaría de Finanzas sacando del menú el AO29 de las últimas 3 colocaciones, aunque sin compras sustanciales de dólares por parte del BCRA (durante los últimos 2 meses, las compras diarias fueron de USD 38 millones en promedio). El peor de los escenarios pensando en 2027 sería el retorno del petróleo a niveles pre-guerra, con continuidad de costo de endeudamiento alto -que puede darse por contexto global o por entrada temprana en nerviosismo preelectoral, que a la vez será impactado por los resultados electorales en EE.UU. y Brasil- y sin haber “aprovechado” para comprar reservas.

¿Se llegan a colocar los bonares?

Este panorama abre preguntas sobre el programa financiero, dado que, entre sus claves, Caputo consideró USD 4.900 millones de “compras al BCRA” y USD 5.000 millones de emisión de deuda para 2027.

El escenario base era que en algún punto de la previa electoral los mercados se cerraran, primero el internacional y luego el local. Hoy en día, se descarta el internacional para el año que viene y se complica el mercado local: para el AO29 se puso como objetivo USD 2.000 millones a emitirse en 2026, y la Secretaría de Finanzas encadena tres licitaciones sin poder continuar con el programa de colocaciones, donde restan USD 889 millones. Suponiendo un ritmo de emisión de USD 250 millones por licitación (el cupo estándar que viene aplicando el Tesoro) y 5 restantes en el calendario de 2026, el equipo económico llegaría con lo justo y tiene margen para dejar pasar sólo una licitación más.

Peor aún, para 2027, el programa financiero proyecta colocar USD 5.000 millones en Bonares, algo que luce desafiante dado el escenario actual. Además, surge la duda de las condiciones de emisión de nuevos títulos el año próximo, dado que ya se emitieron AO27, AO28 y AO29 y el estiramiento de vencimientos está caro: el mercado hoy pone en precios que, a fines de octubre de 2027, un bono argentino de 1 año plazo tendría un Riesgo País implícito de más de 1.000 puntos. Esto complica sustancialmente la emisión de los USD 5.000 millones de Bonares en 2027, ya que las tasas de interés que el mercado le cobra a Caputo por bonos más allá del 2027 superan los dos dígitos. Tener en cuenta que este efecto está agravado por la decisión adrede del gobierno, que genera incertidumbre dado que no ofreció un programa financiero para los aproximadamente USD 5.000 millones que vencen los primeros días de enero de 2028.

Creemos que el gobierno no va a poder cumplir con el objetivo de USD 5.000 millones de colocación de Bonares para 2027. Por eso, los salvavidas posibles parecen ser dos, y uno es más virtuoso que el otro.

Tanto los futuros de petróleo como ciertas señales por parte de Trump (el anuncio de una prohibición por 90 días de las exportaciones de gasoil) inducen a pensar que el conflicto bélico se extenderá y, por lo tanto, el programa financiero argentino que deberá modificarse sobre la marcha. Un conflicto extendido perpetuaría estas tasas altas, pero también estos términos de intercambio récord, por lo que el BCRA podría darse el lujo de comprar una cantidad significativa de reservas para así suplir al Tesoro de los dólares que no logre colocar en el mercado local. Esa podría ser la “alternativa virtuosa”, pero hoy el gobierno no está aprovechando para sobreacumular, sino que el BCRA apenas compra, para mantener el tipo de cambio sin volatilidad.

Por el otro lado, Milei puede usar la incertidumbre electoral y el viento de frente en las tasas de interés para jugar un “rol de víctima” frente al FMI y otros Organismos Internacionales en búsqueda de financiamiento para no tener que cancelar deuda dadas las “difíciles circunstancias”. Esa idea ya fue planteada por el ex director del Departamento del hemisferio occidental del FMI, Alejandro Werner, hace casi dos meses en un programa de streaming, donde aseguró que era un error que la Argentina espere a estar en apuros para pedir un rollover de los vencimientos con el fondo, debería hacerlo inmediatamente. La cancelación neta de deuda con organismos internacionales para 2027 asciende a USD 4.000 millones, de los cuales USD 2.700 corresponden al FMI.

Seguir ese camino no solo profundiza el aumento del seniority de la deuda experimentado durante este gobierno, sino que también muestra que cuando el gobierno debe hacer un esfuerzo en materia cambiaria hace todo lo posible para evitarlo, incluso con un shock de términos de intercambio récord, por lo que deja preguntas acerca del accionar en caso de fenómenos como sequías o cambios bruscos en los términos de intercambio.

La regulación a la que acudió Caputo para detener la sangría recaudatoria

El gobierno presentó la semana pasada el presupuesto para el último año del mandato de Milei, que, si bien vino en línea con las expectativas en factores como el resultado fiscal, dejó algunos puntos interesantes para analizar en detalle.

El presupuesto prevé una suba de la recaudación tributaria en 2027 del 1,2% real, que cuando se compara con su evolución durante 2026 y se considera las bajas de impuestos prometidas por el equipo económico, es una de las proyecciones más difíciles de cumplir. En lo que va de 2026, los ingresos tributarios se encuentran 5,2% real por debajo del nivel de 2025 para el mismo periodo. Esta baja base de comparación podría ayudar a mostrar un dato de recuperación el año que viene, pero las promesas de implementación del FAL, cuyo costo fiscal asciende a $3,0 billones (0,3% del PBI) y la baja gradual de retenciones mensualmente implican una piedra para la recaudación tributaria. Con la aplicación de estas medidas, 2027 partiría de un nivel 3,5% por debajo de 2026 y, para alcanzar el +1,2% real presentado en el presupuesto, estimamos que sería necesitaría una suba cercana al +4,7% real.

Para alcanzar una suba de tal magnitud, se necesitan al menos dos cosas: por un lado, que se cumpla la proyección de crecimiento económico del 4,0% del PBI para el año que viene y, además, se recupere la recaudación del impuesto a débitos y créditos y los Aportes y Contribuciones (mediante recuperación del salario formal o creación de empleo registrado).
Respecto a la proyección de crecimiento económico: en el presupuesto 2026 era de 5%, pero el miércoles se conoció el dato de actividad de julio y mostró la peor caída intermensual desestacionalizada desde la pandemia (EMAE –2,9%) y luce inevitable que la economía entre en recesión técnica (dos trimestres consecutivos de caída), por lo que no deja un buen presagio para el año electoral y 4% es muy optimista. Una recuperación salarial de cara al proceso electoral y con un desempleo creciente debería sobre compensar las constantes pérdidas de puestos de trabajo registrado del sistema (46.000 en lo que va del año) para que Aportes y Contribuciones muestre un crecimiento real en su recaudación. Por lo que, el único frente que podría cumplirse es la recaudación del impuesto a los débitos y créditos, pero no por una mayor actividad económica, sino por el cierre de un canal de elusión impositiva.

Esto explica por qué la Comisión Nacional de Valores emitió un comunicado la semana pasada, en donde instrumentó que la única vía de fondeo o retiro de las cuentas comitentes sea mediante transferencia bancaria o CVU. El objetivo de la medida es cortar con una dinámica donde las empresas fondeaban y retiraban dinero de las ALYC mediante cheques, dejando en el medio el dinero en un fondo money market para obtener rendimientos, eludiendo así el pago del impuesto a los débitos y créditos.

El efecto ya comenzaba a verse en los datos de recaudación, dado que en agosto el impuesto a los débitos y créditos mostró una caída real del 9,1%, más que duplicando la caída acumulada en el año del 4,0%. En términos reales la caída de la recaudación por el impuesto a los débitos y créditos supera los $300.000 millones de pesos en lo que va del año, valor superior a la proyección de superávit financiero para 2027 del presupuesto, $246.000 millones.

Compartí esta noticia !

El Secretario de Defensa del Reino Unido advirtió que su país tiene la capacidad de “defender” Malvinas

Compartí esta noticia !

El secretario de Defensa del Reino Unido, Wes Streeting, habló este sábado sobre las Islas Malvinas y la causa que gira alrededor de las mismas, y afirmó que su país tiene la capacidad de “defender las islas” en caso de que el conflicto siga escalando.

El funcionario británico dijo que lo dispuesto por el presidente Javier Milei, que va desde las sanciones a petroleras que operen en las islas hasta el discurso en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “es lo mismo que se escuchó de los argentinos año tras año”.

“Lo que hemos visto por parte del presidente de Argentina es quejarse de las Malvinas, diciendo que son suyas. Este asunto se resolvió en 1982 y sigue siendo la voluntad firme de los habitantes de las Malvinas, cuya abrumadora mayoría, como saben, elige ser británica, y nosotros apoyamos a las Malvinas“, dijo Streeting en una entrevista con el periódico The Sun.

En otro tramo, el secretario de Defensa afirmó que Argentina no tiene la capacidad militar de tomar las islas y agregó: “Gran Bretaña sí tiene la capacidad de defenderlas“. A su vez, adelantó que el Reino Unido estaría dispuesto a enviar tropas a Malvinas en caso de un ataque argentino.

El mandatario argentino volvió a enfocarse en la soberanía del archipiélago durante su discurso en la Asamblea General de la ONU. Allí, ratificó el reclamo y solicitó que haya consecuencias contra las empresas que operan en las islas.

Asimismo, manifestó que para el Gobierno el tema “es una causa nacional” y destacó la defensa territorial de la soberanía: “Es una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar”.

“Al Reino Unido le reiteramos, una vez más, nuestro llamado a reanudar las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía”, dijo.

La respuesta británica no tardó en llegar: los representantes de ese país ante las Naciones Unidas dijeron que el desarrollo de los hidrocarburos en las Malvinas “es legítimo“.

“La relación del Reino Unido con las Islas Malvinas y todos sus territorios de ultramar es moderna y se basa en la asociación, los valores compartidos y el derecho de los habitantes de cada territorio a determinar su propio futuro. Argentina sigue negando que este derecho humano fundamental se aplique a los habitantes de las Islas Malvinas y busca activamente oportunidades en foros internacionales para hacer valer su reivindicación de soberanía“.

Compartí esta noticia !

El superávit imaginario o el ajuste que pagamos todos

Compartí esta noticia !

El Gobierno tiene uno que exhibe con orgullo: el superávit. Supuesto. Es el número que resume su principal promesa económica y la prueba que ofrece de que el programa, supuestamente, funciona.

El problema empieza cuando uno deja de mirar solamente el resultado y pregunta cómo se llegó hasta ahí.

Porque el Gobierno no consiguió el superávit, supuesto, gastando menos. También lo consiguió pagando menos, pagando más tarde, dejando de hacer y haciendo que otros paguen la diferencia.

Hay, por lo menos, cuatro verbos detrás de esta contabilidad “creativa”: recortar, licuar, postergar y trasladar.

Y cada uno tiene un destinatario.

Recortar

En los primeros ocho meses de 2026, los ingresos de la Administración Nacional cayeron 2,5% en términos reales y el gasto, 1%. El resultado fue un superávit primario de $15,4 billones y financiero de $3,2 billones.

También cayó 22,6% el gasto en determinados programas sociales y se redujeron las transferencias a las provincias. La propia Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) aclara que parte de la caída de estas últimas responde a un cambio en la modalidad de pago.

El número está.

La discusión empieza después: qué se dejó de hacer para obtenerlo.

Licuar

Esta es la parte menos visible de la contabilidad.

No hace falta eliminar una prestación para reducir su costo real. Alcanza con que los ingresos crezcan menos que los precios.

Así se puede sostener en la planilla que una jubilación, un salario o una prestación siguen existiendo mientras cada vez alcanzan para menos.

La otra contabilidad aparece en los datos sociales: en el primer semestre de 2026 la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas y la indigencia al 7,5%, según el INDEC. Proyectado al total del país, son unos 15,5 millones de personas.

Pero incluso ese número está en discusión. Un cálculo alternativo de la consultora Equilibra, utilizando canastas actualizadas y corrigiendo la subdeclaración de ingresos de la EPH, estima que la pobreza rondaría el 44,9%. No es el mismo Excel que muestra el superávit.

Postergar

Una obligación puede existir hoy y pagarse mañana.

La deuda flotante, las obligaciones con universidades, los pagos pendientes y las discusiones judiciales sobre recursos que el Estado debería desembolsar forman parte de esa zona menos visible de las cuentas públicas.

El superávit no solamente depende de cuánto se gasta.

También depende de cuándo se paga aquello que se gastó.

Y, valga como ejemplo, la auditoría de la Agencia Nacional de Discapacidad que detectó una diferencia de alrededor de $158.700 millones entre registros internos de deuda exigible. Como consecuencia de ese episodio, el secretario de Discapacidad dejó su cargo invocando “razones estrictamente personales”.

Razones personales…

Bueno.

Desde afuera, más de uno interpretó que se había metido donde no debía. Ahí no hubo postergación que valga.

Trasladar

Esta es probablemente la operación más fácil de entender.

Cuando el Estado deja de absorber una parte de un costo, ese costo no desaparece.

Cambia de bolsillo.

Puede aparecer en una factura de gas, en las cuentas de una provincia, en el balance de una empresa o en el presupuesto de una familia.

La cuenta fiscal mejora.

La cuenta de alguien más empeora.

Y mientras todo esto sucede, aparece otra pregunta incómoda: ¿qué pasa con los dólares?

El Presidente dijo que “los dólares nos salen por las orejas” y habló de una situación de “superabundancia” de divisas.

La frase puede ser efectista. Pero la economía tiene la mala costumbre de pedir comprobantes.

Y ahí es donde la cuenta vuelve a complicarse.

Porque al mismo tiempo que el Gobierno habla de una economía que genera abundancia de dólares, esos dólares tienen que alcanzar para pagar deuda, financiar importaciones, sostener las reservas y atender una demanda privada que sigue siendo elevada.

Y tampoco conviene olvidar aquella otra cuenta.

Según Milei, la baja de la inflación le habría “devuelto” a los argentinos US$100.000 millones.

Una cifra formidable.

El problema es que, cuando se mira la otra contabilidad, aparecen 15,5 millones de personas pobres, familias que se endeudan para llegar a fin de mes, jubilaciones que perdieron poder de compra, provincias con menos recursos y obligaciones que esperan ser pagadas.

Mientras tanto, el mercado también está mirando algo más que el resultado fiscal. Esta semana el riesgo país superó los 600 puntos, llegó a 628 durante parte de la última rueda del viernes y cerró en 609, mientras los bonos soberanos volvieron a caer. Hay factores internacionales que pesan —entre ellos, las tasas estadounidenses—, pero también aparecen en los análisis las dudas sobre la actividad, las reservas y el financiamiento.

El dato deja una señal difícil de ignorar: el superávit fiscal, supuesto o real, no alcanza por sí solo para resolver el problema del financiamiento.

Y entonces volvemos al principio.

El Gobierno puede mostrar una macro ordenada, supuestamente, mientras la sociedad muestra otra contabilidad, hecha de cuotas, préstamos, atrasos y renuncias.

Una cuenta dice cuánto ahorró el Estado.

La otra pregunta cuánto costó esa economía de recursos y quién pagó la diferencia.

Porque la plata que el Gobierno se “ahorra” para llegar al superávit, no la pone “la casta”. La paga la gente, con menor calidad de vida, con incertidumbre, con preocupación y con miedo al futuro.

Compartí esta noticia !

Antecedentes poco conocidos de la Sociedad Rural Argentina

Compartí esta noticia !

La Sociedad Rural Argentina (SRA) está muy vinculada con la oligarquía campera, o sea con los terratenientes poseedores de grandes extensiones de campos, principal pero no excluyentemente compuesta por los titulares de extensas propiedades en la Pampa Húmeda.

Muy poco difundido es como fue que unas pocas familias que hoy componen el “patriciado rural”, lograron hacerse con tan vastas extensiones, en las tierras más fértiles de Argentina, y entre los más preciados lugares del mundo para la agricultura y ganadería en gran escala.

Los orígenes de la muy ultra conservadora (en lo político), y muy ultra liberal (en lo económico) oligarquía, se sitúan en los períodos presidenciales de Mitre y Sarmiento, durante los cuales se dieron en propiedad, vastas extensiones de tierras, mediante el accionar de leguleyos “doctores” (abogados y gestores), que tramitaron los títulos de propiedad, amparados por la legislación y el entorno político unitario; tal como lo describieron historiadores revisionistas y analistas políticos, como Jauretche y el Pepe Rosa, entre otros.

Esa descomunal entrega de enormes extensiones de campos, que en muchos casos favoreció a “familias importantes” radicadas en la ciudad de Buenos Aires; tuvo características diferentes y opuestas a los criterios aplicados en EEUU (supuesto “gran ejemplo” de oligarcas apátridas y otros colonizados mentales subordinados a los anglosajones), pues allá se fraccionó la tierra en lotes de dimensiones suficientes pero no descomunales, dándose en propiedad a quienes se radicaran a vivir y trabajar en esos lotes.

Acá al dar en propiedad esas grandes extensiones de tierras, no se tuvieron en cuenta los derechos de gauchos que ya vivían en modestas parcelas ubicadas en las mismas, pero que, por ser analfabetos, no entendían las supuestas razones de quienes -con el poder del Estado, unitario y excluyente del pueblo, a su favor-, los desalojaron de sus humildes viviendas, empujándolos a la miserable vida nómade; la cual fue romantizada por escritores afines a la por entonces nueva oligarquía. José Hernández fue de los muy pocos escritores que, con gran maestría, relató las penurias de los gauchos, en su gran obra Martín Fierro, y su continuación La Vuelta de Martín Fierro.

Por más de 6 décadas -desde Mitre a Victorino De La Plaza-, los sucesivos gobiernos nacionales fueron ultra conservadores muy afines a la oligarquía campera, y de dudoso o nulo patriotismo, con las excepciones de Carlos Pellegrini y Julio Argentino Roca, quienes sin marcar un quiebre de ese contexto, impulsaron medidas favorables a los Intereses Nacionales, y poe fuera de la miopía geopolítica de los oligarcas.

Pero en el contexto de “afinidad” con los intereses del Reino Unido, hasta tuvimos un presidente -Manuel Quintana- que operó a favor del Banco británico que hizo movilizar una cañonera para amenazar a Rosario, por un litigio que involucró a la provincia de Santa Fe.

Las primeras décadas del siglo XX

En todo ese período, la SRA mantuvo fuertes influencias en el gobierno nacional, coincidiendo tácitamente en la total falta de apoyos al desarrollo industrial; como también en la exclusión social de las grandes mayorías nacionales, en su mayor parte analfabetas o poco más, y con muy pobre asistencia sanitaria.

Eso se pudo constatar al implementarse el servicio militar obligatorio (2da. Presidencia de Roca), que puso en evidencia el crítico estado sanitario y cultural de grandes porcentajes de nuestra población. Tal como diría Perón varias décadas después, “teníamos un ministerio para las vacas, pero no para la salud de nuestra población”.

Fue en el roquismo cuando con el decidido accionar del Ministro de Instrucción Pública Osvaldo Magnasco, se implementó un amplio plan de alfabetización, pero las presiones del establishment lo hicieron renunciar antes del fin del mandato de Roca. Un pueblo alfabetizado aprende también a pensar, y eso no suele ser del agrado de las oligarquías.

La SRA, tácitamente apoyaba el cuadro de exclusión social; lo cual favorecía la “cosificación” de la peonada rural, sometida a la voluntad y a los caprichos del respectivo patrón de estancia, inclusive con acciones aberrantes, como el infame derecho de pernada, brutalidad anacrónica proveniente de la edad media, que según referencias verbales pudo perpetrarse en feudos oligárquicos.

La SRA tiene un largo historial de prédicas y acciones ultra conservadoras, de claros tintes oligárquicos, permanentemente opuesta al desarrollo industrial y tecnológico (excepto lo directamente vinculado con lo agrícola – ganadero); partidaria del más acentuado liberalismo económico, y opuesta a las políticas de protección social de los asalariados. En ese contexto, evidenció operar gustosa, subordinada a los mandatos y “sugerencias” del Reino Unido, y después de las dos guerras mundiales, de EEUU.

Los comienzos y el contexto general

La SRA fue creada en 1866 durante la presidencia de Mitre, mientras se desencadenaba la “Guerra de la Triple Infamia”, de la cual existen evidencias históricas que el conflicto fue instigado por el Reino Unido -junto con los anglófilos locales y los imperiales de Brasil- contra Paraguay, conflicto que degeneraría en una masacre que exterminó gran parte de la población del hermano país, con lo que se castigó el “mal ejemplo” de una nación que no se había subordinado al poder de la Banca Británica, y además había cometido la “osadía” de desarrollar industrias, por fuera de la “bien vista” economía excluyentemente productora de materias primas, como “sugería” (imponía) la doctrina económica liberal.

          Esa guerra rápidamente cobró una enorme cantidad de vidas, fue una orgía de sangre, de pueblos básicamente hermanos; y ese contexto luctuoso cabe señalar que no pareció ser el marco adecuado para fundar un ente político – económico, como es la SRA. Claro está que, en el caso argentino, el grueso de la tropa se componía de jóvenes analfabetos, de las clases humildes, intuitiva o racionalmente partidarios del federalismo; siendo conocido -aunque poco o nada mencionado por historiadores del academicismo-, que muchos soldados -criollos humildes- fueron incorporados, y tuvieron que ser reclutados a la fuerza y llevados engrillados , pues se negaban a luchar contra un pueblo hermano, como con toda lógica sentían a los paraguayos.

          Ese medio siglo largo de gobiernos unitarios oligárquicos, terminó en 1916, con el yrigoyenismo, que significó un cambio sustancial en lo geopolítico, lo económico y lo social. Tuvo la oposición de sectores ultra conservadores, la cual en el caso de la SRA se manifestó en los diarios más importantes de Buenos Aires (con distribuciones nacionales), y de gobiernos provinciales afines al conservadurismo. Defendió la neutralidad argentina en la Primera Guerra Mundial, y creó YPF, primera petrolera estatal del mundo, entre otras acciones de afinidad con Lo Nacional.

La década infame, el estatuto legal del coloniaje y el asesinato en el Congreso.

En 1930 Uriburu perpetró el primer golpe de Estado del siglo, dando comienzo a uno de los más deplorables períodos de nuestra historia, conocido como la década infame (1930-1943). El operador político y militar de ese accionar fue el General Agustín P. Justo; cabeza visible del sector liberal de las FFAA. Como ocurrió con todos los sectores afines al liberalismo económico, la SRA al menos tácitamente apoyó el asalto al poder perpetrado por Uriburu.

En el período de la “década infame” la subordinación a los mandatos del Reino Unido fue total y descarada por parte de la oligarquía y los sectores vinculados, como buena parte de los personeros de la política, que incluso se ufanaban de dicha postura genuflexa ante los poderes antinacionales.

En 1933 fue firmado el Pacto Roca – Runciman, entre Argentina y el Reino Unido; siendo “Julito” Roca (hijo del General) el rubricante argentino, quien a los postres del banquete con el que finalizaron las tratativas, muy orondo exclamó “…Argentina es la joya más preciada de la corona de su majestad”.

A cambio de mantener las cuotas de exportaciones de carnes, prácticamente se entregó al RU el control total de la economía argentina…por lo que el convenio fue llamado por Jauretche “El Estatuto Legal del Coloniaje”. “Julito” Roca era del núcleo selecto de la SRA.

En 1935 el Senador Lisandro De La Torre (LDLT) consiguió contundentes pruebas de un infame accionar de evasión de impuestos nacionales y otros ilícitos en las operaciones de exportaciones de carnes, hechas por un frigorífico británico, con la evidente complicidad de altos funcionarios nacionales.

Los debates en el Senado Nacional se extendieron por varias jornadas, en las cuales la encendida verba, del citado Senador, tuvo a mal traer en particular a dos Ministros de La Nación, Federico Pinedo y Luis Duhau. En el que sería el anteúltimo día de esas contundentes denuncias, Duhau amenazó claramente a LDLT.

En la siguiente sesión del Senado, un policía, de pésimos antecedentes y muy vinculado con Duhau (como afirmó Felipe Pigna), se acercó a LDLT y efectuó cuatro disparos, pero en un acto heroico el amigo y compañero de bancada Enzo Bordabehere, se interpuso, recibiendo él los disparos, falleciendo.

El debate se suspendió, no pudiendo refutar ni Duhau ni Pinedo las muy serias acusaciones, pero en la conmoción general, no fueron afectados en sus cargos oficiales ni en sus roles de promotores del liberalismo a ultranza.

En la misma década infame, el más conocido economista al servicio del statu quo, consustanciado con el más crudo liberalismo, Federico Pinedo, afirmó “Argentina no debe exceder los diez millones de habitantes”, eso para mantener la relación de cuatro cabezas de vacunos por cada habitante; siendo su postulado el mantenimiento de la estructura económica exclusivamente primaria, sin industrias ni desarrollos tecnológicos. Claramente no le importaba nada considerar que el crecimiento poblacional es una necesidad geopolítica, como también lo es el desarrollo diversificado.

En esos años, Argentina era muy dependiente de las exportaciones de carnes y cereales, teniendo más cabezas de vacunos que Brasil.

Hoy Brasil exporta más carne vacuna que Argentina, pero no por eso descuidó su muy fuerte desarrollo industrial y tecnológico.

Claro está que tanto el empresariado como los uniformados brasileños, demuestran claramente tener evidentes mentalidades de real patriotismo, diferenciándose de las pobrezas ideológicas de sus pares de Argentina.

La SRA respaldó muy claramente a la desastrosa orientación del gobierno apátrida de la década infame.

El golpe de Estado nacionalista y el surgimiento de Perón.

El golpe de Estado de 1943 fue el único en el siglo XX, de clara orientación nacional, terminando con la impresentable década infame.

Perón se hizo conocer por su fuerte accionar de orientación nacional y por las medidas de sensibles mejoras a los trabajadores, implementadas entre 1943 y 1945, en el gobierno pretoriano – nacional, del cual formaba parte.

Al ganar las elecciones, el peronismo llegó democráticamente al poder, en el cual se mantendría por dos períodos (el segundo inconcluso), de 1946 a 1955, implementando numerosas acciones para mejorar las condiciones laborales de los asalariados (entre ellas el Estatuto del Peón, que dignificó al trabajador rural); e impulsó un fuerte y diversificado desarrollo industrial y tecnológico; todo lo cual molestó mucho a las oligarquías, en particular la muy tradicional de los grandes terratenientes rurales, de los cuales la SRA opera como el núcleo formal institucional de ese sector del empresariado ultra conservador de Argentina.

Con la creciente industrialización, los trabajadores accedieron a salarios mucho mejores que los por lo general muy pobres niveles usuales para los peones y otros trabajadores rurales.

Evidenciando la miopía típica de la soberbia oligárquica, en vez de apoyarse en el mayor poder que de hecho iba teniendo esa Argentina en pleno desarrollo; y con eso poder recibir mejores retribuciones por nuestras exportaciones tradicionales de carnes, cereales y derivados; los núcleos del poder ultra conservador campero, asumieron un rol fuertemente opositor al nacionalismo encarnado por el peronismo. Los objetivos de la oligarquía tradicional se centraron en impedir y luego destruir los múltiples beneficios sociales y claras mejoras en el nivel de vida, que el peronismo implementó y apuntaló.

En esa década peronista, fue permanente la oposición de sectores conservadores, no exenta de sangrientos atentados, como la colocación de bombas en una estación de subterráneos, un alzamiento armado en 1951, el brutal bombardeo a Plaza de Mayo en 1955, con cientos de civiles masacrados, y finalmente el cruento golpe de Estado en ese año, en el cual La Marina bombardeó los depósitos de combustibles de YPF en Mar Del Plata, amenazando destruir la refinería de La Plata (por entonces la mayor de Sudamérica), cuya destrucción habría afectado al área cercana muy poblada.

1955 y el retorno de la oligarquía al poder

La revolución de 1955 fue particularmente muy violenta y vengativa, derivando en fusilamientos (como los perpetrados en 1956), así como la feroz purga de todo aquel sospechado de adherir al nacionalismo peronista, encarcelando y expulsando de las FFAA y FFSS a todos los sospechados de adherir a ese pensamiento político – económico.

Desde 1955, y acentuado ello en 1962 y 1976, las FFAA y FFSS pasaron a ser casi monolíticamente, un bastión del más apátrida liberalismo económico, para lo cual pasaron a ser muy pobres o inexistentes los conocimientos en Geopolítica, Economía e Historia, enseñados a los uniformados en los institutos militares.

Apoyado y aplaudido el golpe de “la fusiladora” por todo el sector ultra conservador, mostró una vez más la ideología excluyente vigente y activa en la SRA, la cual apoyó claramente este y todos los golpes de Estado del siglo, excepto el de 1943, que tuvo orientación nacionalista.

En el período 1955/8, hubo acciones de claro entorpecimiento al desarrollo industrial que había caracterizado al peronismo. Por caso, una planta para construir camiones y chasis para colectivos, que Mercedes Benz planificó concretar en Argentina, fue derivada a Brasil, por las burdas acciones de entorpecimiento que se perpetraron por parte del gobierno militar con orientación económica ortodoxa liberal, o sea industricida.

En esos aciagos años, Argentina aceptó incorporarse al FMI, lo cual nunca había admitido Perón, por los implícitos condicionamientos a nuestra soberanía.

Con el desarrollismo en el poder formal, pero fuertemente condicionado por el establishment cívico – militar ultra liberal, hubo acciones de zapa para dificultar las fuertes acciones industrialistas emprendidas por el gobierno de Frondizi, incluso imponiéndole el poder militar un ministro de economía ultra liberal, como lo era Álvaro Alsogaray.

En ese contexto de presiones constantes anti industriales contra el desarrollismo, según trascendidos, en 1958 la SRA invitó a disertar al príncipe Felipe de Edimburgo (cónyuge de Isabel 2da.), quien se enfocó en “sugerir” que Argentina “no derroche energías en la industria, dedicándose a lo que más sabe y tiene buenas condiciones naturales”, o sea seguir produciendo materias primas.

Los golpes de Estado de 1962 y 1966

Después vendría el golpe de Estado de 1962, durante el cual se volvieron a aplicar las tradicionales ideas liberales, anti industrialistas, endeudadoras y erosionantes de los ingresos de las grandes mayorías de argentinos.

Luego de un breve interregno civil, en un marco de proscripción del peronismo, hubo otro golpe de Estado, en 1966, siendo sui generis, pues no fue el clásico alzamiento subordinado al liberalismo, teniendo también entremezcladas facetas de nacionalismo, las que posiblemente fueron consecuencia de las influencias positivas del economista Aldo Ferrer y del General Guglialmelli.

Dentro del importante plan de grandes obras públicas construidas entre 1966 y 1973, se destacaba por su magnitud e importancia el complejo vial – ferroviario de Zárate – Brazo Largo. Un argumento recurrente de las oligarquías, para impedir o frenar ese tipo de grandes obras, es tildarlas de “faraónicas”.

Ese monumental conjunto de obras (dos puentes carreteros y dos ferroviarios, más otras necesarias), entre otros muchos aspectos positivos, tiene la virtud de “acercar” (al acortar a los transportes en un par de horas o más) Entre Ríos al gran mercado consumidor que es la ciudad de Buenos Aires y todo su entorno del Conurbano.

Siendo Ministro de Economía de La Nación, el Dr. Aldo Ferrer, trascendió que hubo presiones de los ganaderos bonaerenses para paralizar las obras de Zárate – Brazo Largo, para limitar la competitividad de la buena ganadería entrerriana. Típico de la oligarquía apátrida, eso de priorizar sus mezquinos intereses, aun a costa de perjudicar al Interés Nacional.

El sincero patriotismo de A. Ferrer, desestimó esas presiones y la gran obra pudo terminarse.

Entre 1973 y 1976 el peronismo volvió a ser gobierno, y los sectores ultra liberales, con el accionar de buena parte de los medios periodísticos, desplegaron una constante oposición, con las activas participaciones de la oligarquía tradicional, con la SRA como ente opositor principal.

El deplorable “proceso”

En marzo de 1976, se perpetró otro golpe de Estado, de impronta totalmente neoliberal, imponiéndonos esa doctrina bajo la fuerza de las bayonetas. El muy destructivo neoliberalismo impuesto bajo el accionar de Martínez De Hoz (hombre de la SRA y descendiente del primer presidente de la SRA), usó como marionetas dóciles a Videla, sus secuaces y continuadores, de lo cual los uniformados ni se enteraron, pues los formatean como ignorantes totales en Economía, Historia y Geopolítica.

Comenzó el rápido desguace del Estado, al cual el citado personero de la SRA endeudó rápida y brutalmente; siendo imposible oponerse, por el muy certero riesgo de pasar a ser “desaparecido” (eufemismo que era sinónimo de asesinado). Las transformaciones impuestas por la fuerza, implicaban la destrucción del Estado activo benefactor, y la apertura aduanera significó el comienzo de la involución a un país desindustrializado, atacándose también los entes estatales tecnológicos.

Al producirse el cruento golpe de Estado, la SRA publicó solicitadas de amplio apoyo a los golpistas usurpadores del Poder Formal; y reiteró esos apoyos al año de perpetrado el asalto al Poder, incluso alentando a implementar más medidas de neto corte liberal. ¡Total complicidad con el más feroz y destructivo golpe de Estado de los perpetrados en el siglo XX!

La “desaparición” (secuestro y asesinato), del gremialista Oscar Smith sucedió después que se opusiera al desguace de SEGBA, que sin otra oposición, fue perpetrado por Martínez De Hoz, avalado por el dictador Videla.

Videla fue muy aplaudido y fuertemente apoyado, al concurrir a las exposiciones anuales en la sede de la SRA, en el barrio de Palermo. Nada importaron a la SRA las aberrantes acciones perpetradas por el “proceso” con las FFAA y FFSS operando cuan tropas de ocupación al servicio antinacional; molestando en cambio a la SRA las acciones de reindustrialización y de mejoras sociales implementadas por gobiernos de orientación nacional y popular.

Al caducar el siniestro “proceso”, las elecciones fueron ganadas por Alfonsín, quien como presidente democrático, concurrió a la exposición anual en la SRA, en cuya circunstancia fue silbado y denostado, quedando en evidencia que la oligarquía campera demostró afinidad con los dictadores y rechazo respecto a gobiernos democráticos que no se subordinan a sus “sugerencias” tendientes a la involución al país feudal que éramos a fines del siglo XIX.

Así siguió sucediendo con el accionar de la SRA en los sucesivos gobiernos que tuvimos después del colapso del alfonsinato; apoyando a los liberales sin importar los destrozos socio económicos que perpetran, y ubicándose en contra de gobiernos de orientación nacional y popular.

Vigencia de lo oligárquico antinacional en la SRA

Muy recientes son las expresiones públicas de algunos referentes o muy afines a la SRA, y con ello al extremismo liberal, en las antípodas del más básico humanismo y del elemental patriotismo.

Alfredo De Angeli expuso su “indignación” ante el hecho que los niños (de las estancias de oligarcas, le faltó precisar), prioricen ir a la escuela antes que ayudar en las tareas rurales. ¡Quiere analfabetos dóciles ante los caprichos de sus patrones! ¡Y quiere volver a la explotación infantil de fines del siglo XIX!

El mismo De Angeli manifestó el odio visceral a todo lo estatal, tal como repiten como mantra los personeros del neoliberalismo salvaje…pero él mismo, terminado su mandato de legislador, estaría percibiendo retribuciones del Estado al cual dice odiar, oficiando de asesor de la bancada libertaria / neoliberal.

Luis Miguel Etchevehere, latifundista entrerriano, ex ministro macrista y referente de la SRA, con impostada sorna se burló del exitoso proyecto ArSat, que desarrollo tecnologías nacionales para construir satélites exitosamente.

Acorde a la postura anti industrial y ante desarrollo tecnológico, propuso que antes que construir nuestros propios satélites, se podrían comprar a los países que “saben del tema”, como por ejemplo Francia.

Con esa idea, omite el enorme efecto multiplicador que significa crear nuestras propias tecnologías, y finge desconocer que Francia es hoy una de las grandes potencias mundiales, en buena parte gracias a la visión patriota de De Gaulle, que no sucumbió a los cantos de sirena de entregar su país al capital extranjero, al fin de la Segunda Guerra Mundial, y en cambio fortaleció el rol geopolítico del Estado Francés, creando y apuntalando las industrias y entes de propiedad nacional, no cayendo tampoco en la trampa ideológica de menospreciar el rol empresario del propio Estado.

Desde lo ético, imprescindible de soslayar para autoasumidos “que dictan cátedra”, parecería que Etchevehere tiene “materias pendientes”, como ser vinculaciones políticas con algunos impresentables, y respecto a problemas legales con su propia hermana, por la propiedad de un campo en Entre Ríos.

Hoy la SRA apoya con su silencio cómplice, el accionar destructivo de libertarios y secuaces, que nos empujan a la disolución nacional.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin