MILEI

Milei viaja a Lima para asistir a la asunción de Keiko Fujimori

Compartí esta noticia !

El presidente Javier Milei viajará este martes a la ciudad de Lima para formar parte de las ceremonias oficiales de transmisión de mando presidencial en Perú. El acto central tendrá lugar en la sede del Congreso de la República en el marco de las celebraciones por la Independencia del país, donde la presidenta electa, Keiko Fujimori, prestará juramento e iniciará formalmente su mandato.

El viaje presidencial busca afianzar los vínculos bilaterales con la nueva administración peruana y consolidar la agenda institucional común dentro de la región.

También, Milei busca exhibirse como uno de los mayores líderes a nivel mundial y regional de la derecha, en momentos en que la mayoría de los presidentes sudamericanos se encuentran en ese perfil ideológico.

Fuerte presencia y cumbre regional de líderes

La ceremonia de asunción de Fujimori se perfila como un punto de encuentro clave para diversos mandatarios y referentes políticos conservadores y liberales de América Latina:

Entre los asistentes confirmados se encuentran mandatarios de la región como Santiago Peña (Paraguay), Daniel Noboa (Ecuador), José Raúl Mulino (Panamá), Rodrigo Paz (Bolivia) y Yamandú Orsi (Uruguay), José Antonio Kast (Chile) y Nasry Asfura (Honduras).

Con la toma de posesión ante el Parlamento, Fujimori asume la Jefatura de Estado tras imponerse en el balotaje presidencial. El inicio de su gestión marca un nuevo capítulo político en la historia reciente de Perú, con una gestión que buscará enfocarse en el orden institucional, la reactivación económica y el fortalecimiento de la seguridad ciudadana.

Compartí esta noticia !

La “no regresión ambiental” y por qué rechazar la ley de Inviolabilidad de la propiedad privada

Compartí esta noticia !

Algunas consideraciones al “Proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, respecto de los capítulos correspondientes a las modificaciones de las leyes  26.737 y 26.815.

Inicialmente es conveniente aclarar, que el derecho a la propiedad privada en Argentina está garantizado principalmente por el Artículo 17 de la Constitución Nacional (que lo considera inviolable y que ningún habitante puede ser privado de ella sino en virtud de una sentencia fundada en ley), por el Código Civil y Comercial de la Nación (CCCN), por los tratados internacionales con jerarquía constitucional e innumerables fallos judiciales, con lo cual el título del proyecto resulta por lo menos capcioso,  llamativo o confuso, dado que ya tenemos normativas que resguardan la inviolabilidad del derecho de propiedad siempre y cuando se cumplan con los requisitos legales establecidos.

En los fundamentos mencionados en el texto, señalan que se basan primordialmente en el Índice de Libertad Económica elaborado por la “Heritage Foundation”* subrayando la necesidad de realizar reformas estructurales que fortalezcan el marco institucional y eliminen las restricciones que afectarían la previsibilidad y el resguardo del derecho de propiedad.

Para ello se proponen modificaciones al Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, al Código Civil y Comercial de la Nación, a la Ley 27.453 de Régimen sobre la Regulación Dominial para la Integración Socio Urbana, a la Ley 21.499 sobre el Régimen de Expropiaciones, a la  Ley 26.737 de Ley de Regimen de Proteccion al Dominio Nacional sobre la Propiedad, Posesión o Tenencia de las Tierras Rurales, a la Ley 26.815 sobre Presupuestos Mínimos para el Manejo del Fuego (establece los presupuestos mínimos de protección ambiental para prevenir y combatir incendios forestales y rurales en toda Argentina. Regula el Sistema Federal de Manejo del Fuego (SNMF) y prohíbe el cambio en el uso del suelo de terrenos incendiados para evitar la especulación inmobiliaria y agrícola) y la Ley 17.801 sobre el Registro de la Propiedad Inmueble. 

En este pequeño aporte se plantea un análisis parcial de las transformaciones propuestas en el marco regulatorio del dominio de tierras Ley 26.737 y la gestión ambiental del manejo del fuego Ley 26.815, junto con sus impactos, implicancias y riesgos.

1. Modificaciones a la Ley 26.737 (Tierras Rurales)

El proyecto busca eliminar lo que considera “restricciones generales desproporcionadas” impuestas en la norma vigente, argumentando que han actuado como desincentivos a la inversión extranjera, particularmente en el sector agropecuario.

*Organización estadounidense creada en 1973 con sede en Washington D. C. cuyo objetivo es promover la difusión de los principios de libertad individualgobierno limitadolibre empresadefensa nacional y valores tradicionales estadounidenses. Desde 1995 elabora cada año el indicador social Índice de Libertad Económica, en el que establece un ranking de medición de la libertad económica de los países del mundo.

Cambios Técnicos Principales:

A.- Derogación de límites cuantitativos: se propone derogar los artículos 8, 9 y 10 de la ley actual,  esto implica eliminar: 

El límite del 15% a toda titularidad de dominio o posesión de tierras rurales en el territorio nacional, provincial y municipal por parte de extranjeros.

El límite del 30% de ese porcentual para personas de una misma nacionalidad extranjera.

El tope de 1.000 hectáreas (o su equivalente en zona núcleo) por titular extranjero.

B.- Acceso a cuerpos de agua: al derogar el artículo 10, se elimina la prohibición para que extranjeros sean titulares de tierras que contengan o sean ribereñas de cuerpos de agua de envergadura y permanentes.

C.- Cambio de enfoque en el control: la reforma propone pasar de un sistema de límites rígidos a uno basado exclusivamente en la seguridad y defensa nacional. Se prohíbe la titularidad extranjera en general, pero se permite de forma excepcional si la operación no constituye un riesgo para la seguridad o soberanía, según un procedimiento que fijará la reglamentación.

D.- Tierras como inversión: se deroga el artículo 11, que establecía que la adquisición de tierras rurales no se consideraría “inversión” a los fines de los Tratados Bilaterales de Inversión (son acuerdos entre dos o más países diseñados para promover, regular y proteger la inversión extranjera directa, su objetivo principal es reducir la incertidumbre política y jurídica para que empresas y ciudadanos puedan invertir en el exterior con mayor seguridad).

Impactos e Implicancias Negativas:

I.- Concentración de la Tierra: la eliminación de los topes por hectárea y por nacionalidad podría facilitar la extranjerización y concentración de la propiedad rural en grandes grupos económicos, dificultando el acceso a la tierra para productores locales.

II.- Vulnerabilidad de Recursos Hídricos: el fin de la restricción sobre tierras con cuerpos de agua permanentes pone en riesgo el control estratégico sobre recursos naturales críticos.

III.- Inseguridad Jurídica por Discrecionalidad: al reemplazar límites objetivos (hectáreas, porcentajes) por criterios subjetivos (qué constituye un “riesgo a la seguridad”), se otorga una gran discrecionalidad a la autoridad de aplicación para autorizar o rechazar ventas.

2. Modificaciones a la Ley 26.815 (Manejo del Fuego)

La reforma se orienta a revertir las modificaciones introducidas por la Ley 27.604, sancionada en diciembre de 2020, que modificó la Ley de Manejo del Fuego, estableciendo que, ante incendios (provocados o accidentales) en bosques, áreas protegidas o humedales, se prohíbe por 60 años realizar modificaciones en el uso del suelo, dividir, subdividir o vender las tierras.

Cambios Técnicos Principales:

E.- Reducción del Alcance de Protección: El nuevo artículo 22 bis limita las restricciones de uso de suelo post-incendio únicamente a bosques nativos (Ley 26.331) y bosques no productivos (Ley 13.273).

F.- Derogación de Prohibiciones Amplias: se propone la derogación de los artículos 22 ter y 22 quater eliminando la prohibición de división, loteo, venta o cambio de destino para otros ecosistemas como humedales, pastizales, estepas o áreas agropecuarias incendiadas, de 30 o 60 años a partir de su extinción.

Impactos e Implicancias Negativas:

IV.- Incentivo a Incendios Intencionales: al permitirse el cambio de uso de suelo de forma inmediata o más ágil en tierras que no sean estrictamente bosques, se debilita el desincentivo contra los incendios provocados con fines especulativos (como el desarrollo inmobiliario o la expansión de la frontera agropecuaria).

V.- Pérdida de Biodiversidad: ecosistemas vitales pero que no entran en la categoría de “bosque”, como los humedales o pastizales, entre otros quedan desprotegidos tras el fuego, perdiendo la garantía de un plazo de restauración natural sin intervención humana.

VI.- Fragmentación de la Política Ambiental: el proyecto argumenta que las limitaciones actuales afectan el derecho de propiedad de quienes sufren incendios accidentales, impidiéndoles recuperar su capacidad económica. Sin embargo, la implicancia negativa es que prioriza la rentabilidad inmediata sobre la recuperación ecológica a largo plazo.

Estas modificaciones sugieren un deliberado debilitamiento sobre recursos naturales tierra, agua, biodiversidad y una reducción de los estándares de protección ambiental frente a la degradación por fuego de ecosistemas no boscosos.

Teniendo en cuenta la normativa ambiental federal de la República Argentina, ceder en la protección de la soberanía territorial y ecológica conlleva riesgos centrados principalmente en la pérdida de control sobre recursos estratégicos y el debilitamiento de los estándares mínimos de protección de los ecosistemas.

Riesgos identificados en el proyecto

1. Riesgos para la Soberanía Territorial y los Recursos Estratégicos

La modificación propuesta a la Ley 26.737 (Tierras Rurales) plantea un cambio de paradigma que afecta la soberanía sobre el territorio:

Pérdida de control sobre recursos hídricos: al derogarse la prohibición para que extranjeros adquieran tierras que contengan o sean ribereñas de cuerpos de agua de envergadura y permanentes, el Estado cede el control estratégico sobre un recurso vital y no renovable. El proyecto busca eliminar esta restricción general, lo que en zonas fronterizas (donde abundan ríos y lagos limítrofes) supone ceder el control sobre recursos vitales para la seguridad hídrica y alimentaria de la Nación.

Concentración y extranjerización de la tierra: la eliminación de los límites porcentuales (15% nacional/provincial) y de superficie (1.000 hectáreas en zona núcleo) facilita la concentración de la propiedad rural en actores externos, lo que puede desplazar a productores locales y afectar la seguridad alimentaria.

Distorsión del valor de la tierra como recurso: La normativa vigente define explícitamente que la adquisición de tierras rurales no es una “inversión”, sino la entrega de un recurso natural no renovable. El proyecto busca revertir esto, priorizando la rentabilidad de corto plazo sobre la preservación del patrimonio territorial. Al flexibilizar la venta se corre el riesgo de que la tierra en frontera sea tratada como un bien de mercado más, ignorando su valor estratégico para la integridad del patrimonio nacional y la protección de los habitantes.

2. Riesgos para la Protección Ambiental

Las reformas a la Ley de presupuestos mínimos 26.815 (Manejo del Fuego) sumada a la implementación del RIGI (Ley 27.742) presentan amenazas a la integridad ecológica:

Vulnerabilidad de ecosistemas no boscosos: Al limitar las restricciones de uso de suelo post-incendio únicamente a los bosques nativos, quedan desprotegidos ecosistemas críticos como humedales, pastizales y estepas. Esto elimina el desincentivo contra incendios intencionales provocados con fines inmobiliarios o de expansión agropecuaria.

Erosión de los “Presupuestos Mínimos”: la Ley 26.815 establece presupuestos mínimos de protección ambiental, ceder en estos estándares implica que el Estado nacional incumple su mandato de asegurar un piso de protección uniforme en todo el país, permitiendo la degradación progresiva de los servicios ecosistémicos y cercenando lo establecido en el art. 41 de la CN.

Inmovilidad regulatoria por 30 años: El RIGI garantiza una estabilidad normativa por tres décadas, esto impide que el Estado actualice normativas ambientales ante nuevos desafíos (como el cambio climático) si estas afectan la rentabilidad de los proyectos adheridos, lo que supone una cesión de la potestad regulatoria ambiental.

Riesgos asociados

La flexibilidad en la venta de inmuebles a extranjeros en las zonas de frontera conlleva diversos riesgos técnicos y estratégicos que afectan la seguridad nacional y el control territorial:

a.-Subjetividad y discrecionalidad en el control: se propone reemplazar las prohibiciones y límites objetivos vigentes, por un sistema basado en la evaluación de si una operación constituye un “riesgo a la seguridad, defensa y soberanía nacional”. Esto otorga una amplia facultad discrecional al Ministerio del Interior para autorizar o rechazar operaciones, lo cual puede generar una falta de criterios uniformes y predecibles.

b.- Vulneración de la soberanía territorial: de acuerdo con la propia definición del proyecto, la soberanía implica la capacidad del Estado Nacional para autodeterminarse y tomar decisiones dentro de su territorio “sin aceptar la intromisión de otros Estados o poderes externos”. La titularidad extranjera en zonas críticas de frontera puede limitar esta capacidad de acción soberana en caso de conflictos o necesidades estratégicas de defensa.

c.- Desafíos en la gestión de catástrofes supranacionales: ante incendios o emergencias ambientales en zonas fronterizas, la Ley 26.815 establece la necesidad de canales formales de aviso y reciprocidad internacional. Una mayor fragmentación de la propiedad en manos de diversos actores extranjeros podría complicar la coordinación logística y el despliegue de infraestructura de prevención (como vías de acceso o reservas de agua) en terrenos privados para combatir siniestros que amenacen la frontera.

d.- Conflictos con el sistema de defensa nacional: si bien el proyecto requiere la conformidad previa del Ministerio del Interior para adquisiciones en zonas de seguridad de frontera, la eliminación del enfoque restrictivo general de la Ley 26.737 debilita la protección preventiva. Esto obliga al Estado a realizar controles individuales caso por caso, lo cual es más ineficiente y riesgoso que mantener límites territoriales claros para la propiedad extranjera en áreas sensibles.

Conclusion

Se propone una readecuación normativa que reduce sensiblemente la obligación del Estado para gestionar y preservar los recursos estratégicos sobre la propiedad privada, sosteniendo que la normativa vigente ha incrementado los costos de transacción y debilitado los incentivos para producir con estándares internacionales, desvirtuando así la estructura legal vigente que garantiza el equilibrio entre el derecho individual a la propiedad privada y el derecho colectivo al ambiente, ambos derechos humanos. 

La principal amenaza es la fragmentación de la política de protección ambiental, la soberanía territorial y la seguridad nacional, sumado nuevamente al incumplimiento del principio internacional de “no regresión ambiental” al que la administración libertaria claramente se ha propuesto no respetar.

Vemos con asombro que las discusiones políticas han llevado a escenarios impensables en donde se reducen derechos, se destruyen garantías, se incumplen tratados y se avasalla sistemáticamente la infraestructura normativa y administrativa de un país, todo en pos de la promesa de desembarco de capitales, empresas e industrias que generarían un hipotético desarrollo económico, basadas en las ideas del liberalismo libertario.

Intencionalmente se vuelve a instalar la falsa premisa (ampliamente superada por el desarrollo sostenible) que pretende afirmar que el desarrollo económico y la protección ambiental son mutuamente excluyentes, asumiendo equivocadamente que el cuidado ambiental arrasa la economía y frena el progreso o, que generar empleo y riqueza solo es posible destruyendo ecosistemas.

Y todo esto sucede mientras se escuchan los cantos de sirenas.

“Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía”.       

Mariano Moreno 1810

Compartí esta noticia !

Cada 100 mil pesos, perdemos 12 mil ¿Por qué no me alcanza el sueldo?

Compartí esta noticia !

Los servicios básicos aumentaron muy por encima de los sueldos y de la inflación general. El resultado de esto es contundente: entre diciembre de 2022 y julio de 2026, una vez que pagamos los servicios, de cada 100 mil pesos perdimos 12 mil, quedan 88 mil para otros gastos. Son datos que surgen del Changómetro, “Edición Bolsillo” de FADA. “Una parte cada vez más grande de nuestro ingreso se nos va en cubrir costos fijos y nos queda cada vez menos en el bolsillo para el resto de las compras”, explica Nicolle Pisani Claro, Economista Jefa FADA. 

En la maratón de llegar a fin de mes, el sueldo viene corriendo detrás de los servicios y la inflación y nunca llega primero. En los últimos 5 años los sueldos aumentaron 795%, la inflación 925% y los servicios 1210%. “Cobramos el sueldo y pagamos los servicios. Una vez que terminamos con esos gastos básicos nos hacemos la misma pregunta cada mes: ¿Cómo puede ser que otra vez no alcance? No es sólo una sensación, tiene una explicación desde la economía”, agrega Pisani Claro.

Este informe mide cuánto sueldo queda una vez pagados los servicios básicos y analiza cuánto poder de compra tiene esa plata que queda. “Mes a mes tenemos que pagar gastos fijos, lo que nos queda en el bolsillo después de pagarlos es lo que en economía llamamos ingreso disponible. Ese ingreso disponible hoy es 12% menos que en diciembre 2022”, sostiene Antonella Semadeni, economista FADA.

Se presenta la analogía con una maratón: el sueldo viene corriendo, pero la inflación lo supera y los servicios son los más veloces de la carrera, dando el resultado que repercute en la diaria: nuestra plata rinde un 12% menos una vez que pagamos la luz, el gas, el agua y el transporte

“Muchas veces ponemos el foco en si el sueldo le ganó o no a la inflación, pero hay otra pregunta igual de importante: ¿cuánto del sueldo queda realmente disponible en el bolsillo después de pagar los gastos que no podemos evitar?”, explica Fiorella Savarino, economista FADA. El informe muestra que en los últimos 5 años los sueldos aumentaron 795%, mientras que los servicios alcanzaron un 1210%. Si los servicios representan una porción cada vez mayor de nuestros ingresos, inevitablemente nos queda menos margen para comprar alimentos, ropa, salir, ahorrar o simplemente llegar con tranquilidad a fin de mes“, detalla Savarino.

Detrás de este fenómeno hay una explicación. Desde fines de 2023 empezó un proceso de actualización de las tarifas de los servicios públicos, que venían con varios años de precios atrasados. Esa corrección era necesaria, sin embargo, los salarios no pudieron acompañar ese proceso. “Es necesario que la actividad económica se recupere para que los trabajadores logren mejoras en los sueldos que les permitan afrontar los costos fijos de una mejor manera”, advierten las economistas.

Desde FADA aclaran que el análisis representa un promedio nacional y que la situación puede variar entre regiones y familias. En aquellos hogares donde los servicios tienen un peso mayor dentro del presupuesto, el impacto sobre el bolsillo también es más profundo.

La inflación no sólo modifica los precios: también cambia las decisiones de todos los días. “La sensación de que el sueldo no alcanza tiene mucho que ver con esto. Antes de hacer las compras, salir a comer o darse un gusto, hay una parte cada vez mayor del sueldo que ya tiene destino. Y cuando eso pasa, el bolsillo se achica, aunque el sueldo haya aumentado“, concluyen desde FADA.

Compartí esta noticia !

Schwarz relativiza los temores por una devaluación: “No veo ningún salto cambiario en los próximos meses”

Compartí esta noticia !

El debate sobre el futuro del dólar volvió a instalarse tras las declaraciones del economista Adrián Ravier, quien planteó que el tipo de cambio podría ubicarse en torno a los $1.800 en los próximos meses. Para Gerardo Alonso Schwarz, economista y formador de dirigentes de La Libertad Avanza, ese escenario no implica necesariamente una devaluación ni representa un motivo de alarma.

En diálogo con Economis, Schwarz explicó que el actual régimen de flotación administrada establece un amplio margen para la evolución del dólar, con bandas que se ajustan mensualmente.

“Hoy la banda superior de flotación está cerca de los $1.880, mientras que la inferior ronda los $750. Dentro de ese rango el dólar puede fluctuar libremente y el Banco Central se comprometió a no intervenir”, señaló el economista que también pertenece a la Fundación Mediterránea.

El economista recordó que esas bandas se actualizan aproximadamente un 1% mensual, por lo que el techo permitido para la cotización seguirá incrementándose con el paso del tiempo.

“Si alguien habla de un dólar a $1.800 dentro de algunos meses, ese valor está perfectamente dentro del esquema cambiario vigente. Es una posibilidad que contempla el propio régimen”, explicó.

Tres años de estabilidad cambiaria

Schwarz invitó además a observar el comportamiento del dólar en una perspectiva más amplia. Según indicó, el tipo de cambio oficial se mantiene desde hace casi tres años en una franja similar a la actual.

“Hoy el dólar está alrededor de los $1.500 o $1.550, valores muy parecidos a los que tenía hacia fines de 2023. Si uno mira ese período completo, prácticamente no hubo movimientos significativos. Los argentinos solemos preocuparnos con cualquier variación, pero cuando se observa la serie completa, la estabilidad ha sido bastante importante”, sostuvo.

Para el economista, esa estabilidad reduce la probabilidad de un ajuste abrupto y permite pensar en una evolución mucho más gradual del tipo de cambio.

Sin expectativas de un salto devaluatorio

Schwarz consideró razonable que el dólar comience, en algún momento, a acompañar parcialmente el ritmo de la inflación, aunque descartó que eso implique una devaluación brusca.

“La inflación anual hoy está en torno al 30% y las proyecciones apuntan a niveles cercanos al 20% hacia el próximo año. Es posible pensar que el dólar empiece a moverse en esa dirección, pero estamos hablando de variaciones muy lentas”, afirmó.

En ese sentido, remarcó que no observa condiciones para un salto cambiario.

“No veo ningún salto devaluatorio ni nada por el estilo. El mercado cambiario luce muy calmo. Puede haber movimientos graduales, pero no veo un problema por ese lado en los próximos meses”, enfatizó.

Finalmente, Schwarz señaló que proyectar un valor puntual del dólar siempre implica un elevado grado de incertidumbre.

“Que el dólar pueda llegar a esos valores es una posibilidad. La cuestión es cuándo y cuál será la cotización exacta. Eso nadie puede predecirlo. Lo que sí puede observarse es una tendencia de largo plazo, no un salto abrupto”, concluyó.

Compartí esta noticia !

Cuando la realidad irrumpe en el relato

Compartí esta noticia !

Hay semanas que condensan un cambio de etapa. No porque ocurra un hecho extraordinario, sino porque una sucesión de acontecimientos, aparentemente inconexos, termina revelando que algo empezó a modificarse en el relato.

La última dejó varias señales en esa dirección.

Mientras el INDEC confirmó una nueva caída de la actividad económica, el consumo continúa deprimido y cerca del 70% de los sectores productivos permanecen en recesión, el Gobierno debió enfrentar otra dificultad: el incumplimiento de algunas de las metas comprometidas con el Fondo Monetario Internacional.

En ese contexto, el próximo lunes 27 llegará al país la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, invitada por el presidente Javier Milei, en una visita que se extenderá hasta el martes 28 y que buscará ratificar el respaldo político del organismo al programa económico argentino.

Sin embargo, los mercados parecieron enviar una señal distinta. La caída de las acciones argentinas y el aumento del riesgo país reflejan que las dudas sobre la marcha de la economía ya no provienen únicamente de la oposición o de los sectores críticos, sino que también comienzan a expresarse en variables que el propio oficialismo suele presentar como un termómetro de la confianza de los inversores.

Es en ese escenario donde cobran especial significado las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo.

“Voy a la posibilidad de estar equivocado y que las cosas no nos salgan bien. Ni aun así el kirchnerismo es una opción. ¿Está claro?”.

Y agregó: “La gente ve que el kirchnerismo es el infierno”.

La frase pasó casi desapercibida entre tantas noticias. Sin embargo, constituye probablemente una de las definiciones políticas más importantes desde que Javier Milei llegó a la Presidencia.

Hasta hace pocos meses, el Gobierno pedía acompañamiento porque aseguraba que el éxito del plan económico era inevitable. Ahora, el propio ministro admite públicamente la posibilidad de que las cosas no salgan como esperaba. Pero, incluso en ese escenario, sostiene que la sociedad debería seguir respaldando el mismo rumbo porque la alternativa sería peor.

Es un cambio de narrativa.

La legitimidad ya no se apoya exclusivamente en la promesa de un futuro mejor. Comienza a apoyarse, también, en el temor al regreso del adversario político.

En la misma semana, el vocero presidencial, Adrián Ravier, sostuvo que el dólar podría ubicarse, “en algún momento”, entre los 1.700 y 1.800 pesos. Más allá del debate técnico, las palabras del vocero de un gobierno nunca son neutras. En una economía tan sensible como la argentina, también construyen expectativas. Y las expectativas, en nuestro país, suelen convertirse rápidamente en decisiones de consumo, de inversión y, muchas veces, en nuevos aumentos de precios.

Como si fuera poco, buena parte de la agenda pública quedó absorbida por una operación mediática montada sobre una fake news contra el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, amplificada por comunicadores cercanos al oficialismo y desmentida poco después.

No hace falta demostrar una coordinación entre todos estos hechos para advertir que confluyen en una misma lógica.

Mientras la economía ofrece señales cada vez más preocupantes, el centro de la conversación pública se desplaza hacia otros temas. La discusión deja de girar alrededor de la producción, el empleo, el salario o el consumo y pasa a concentrarse en enemigos permanentes, operaciones mediáticas y escenarios hipotéticos.

No es un fenómeno nuevo.

Arturo Jauretche llamó a ese mecanismo “colonización pedagógica”: la capacidad de construir un sentido común que lleva a una sociedad a discutir cuestiones secundarias mientras los problemas centrales quedan fuera del foco. Antonio Gramsci, desde otra tradición intelectual, explicó que la hegemonía consiste precisamente en eso: lograr que una determinada mirada del mundo sea aceptada como la forma natural de interpretar la realidad.

Quien consigue definir de qué habla una sociedad también condiciona la manera en que esa sociedad comprende lo que le ocurre.

Por eso esta semana no puede leerse como una simple sucesión de declaraciones desafortunadas.

Lo que aparece es un cambio de estrategia política.

Cuando los resultados económicos dejan de alcanzar para sostener, por sí solos, el consenso social, la comunicación oficial busca otros recursos: la polarización, la construcción permanente de un adversario, la administración de las expectativas y el miedo como herramienta de cohesión.

La visita de Kristalina Georgieva será, seguramente, una nueva oportunidad para que el Gobierno exhiba respaldo internacional. La pregunta es si ese respaldo alcanzará para disipar las dudas que hoy plantean la economía real, los mercados y, por primera vez, las propias palabras de sus principales funcionarios.

Quizá por eso la frase más reveladora de la semana no fue la proyección de un dólar a 1.800 pesos ni una operación mediática contra la AFA.

Fue aquella en la que el propio ministro de Economía pidió respaldo incluso frente a la posibilidad de que su plan no funcione.

Porque cuando un gobierno comienza a preparar a la sociedad para el eventual fracaso de su programa, ya no está discutiendo únicamente economía.

Está intentando construir, anticipadamente, el sentido político de ese posible fracaso.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin