Paso Rosales: fuerte caída de los cruces a Brasil
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El paso fronterizo de Paso Rosales cerró la temporada turística 2026 con una marcada caída en los registros migratorios. Según datos oficiales de la Policía Federal de Brasil, unas 95.275 personas cruzaron entre entradas y salidas, lo que representa una disminución de aproximadamente 20 mil viajeros respecto al año anterior.
El puesto migratorio del lado brasileño dejó de operar este domingo, en línea con el esquema estacional, y se prevé su reapertura recién en enero de 2027. Desde ahora, el paso queda habilitado únicamente para tránsito vecinal, con controles del lado argentino y limitaciones para circular más allá de San Miguel Do Oeste.
La comparación con la temporada 2025 deja en evidencia el retroceso. Solo en enero del año pasado se habían registrado más de 49 mil cruces, mientras que la primera quincena de febrero alcanzó cifras récord cercanas a los 80 mil movimientos. En contraste, 2026 cerró con un volumen significativamente menor.
La merma en el flujo turístico impactó de lleno en la actividad económica de San Pedro, una localidad que busca posicionarse como destino y no solo como punto de paso hacia las playas de Brasil.
Turismo de paso y caída en ocupación
Desde la Cámara de Comercio local advirtieron que la ocupación en alojamientos cayó cerca de un 50%, con un perfil de visitante cada vez más orientado al tránsito rápido.
Raúl Añais, referente del sector turístico, explicó que el desafío es captar al menos una porción de ese flujo:
“Si logramos retener apenas el 10% de los viajeros que pasan, podríamos llenar la capacidad total de San Pedro durante la temporada”.
En esa línea, el municipio apuesta a fortalecer su oferta vinculada al turismo de selva, mejorar la promoción digital y consolidar eventos como la Ultra Maratón Yaboty para atraer visitantes.
Uno de los principales planteos del sector es la necesidad de contar con el paso habilitado durante todo el año, especialmente del lado brasileño, para potenciar la integración regional.
“Necesitamos que el paso funcione de manera permanente. Eso convertiría a San Pedro en un punto estratégico de desarrollo real y no solo estacional”, sostuvo Añais.
El cierre de la temporada deja en evidencia una problemática de fondo: la dependencia del turismo de paso y la falta de infraestructura permanente para consolidar a la región como destino.
Con una ubicación estratégica y la selva como principal atractivo, San Pedro busca ahora revertir la tendencia y transformar el flujo de tránsito en oportunidades económicas sostenibles.
