COCINA

Pacú, mandioca y mamón, sabores de la “gastronomía guaraní”

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Yacaré frito y chips de mandioca, de entrada; un pacú “en paquete” con verduras de la huerta como plato fuerte y dulce de mamón con queso, como final, podría ser un menú ideal para viajar con el paladar a través del noreste argentino.

Estos sabores característicos de Misiones, Corrientes, Formosa y Chaco se congregan en el concepto de “gastronomía guaraní”, como la denominan los cocineros.

Reunidos por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en el marco del proyecto “Del territorio al plato”, que busca generar conocimiento sobre los procesos identitarios que se forman a partir de la cocina y favorecer el acceso a los mercados de pequeños y medianos productores, Alejandro Delpino, de Formosa; Ariel Leguiza, de Corrientes; Carlos Losch, de Chaco, e Iván Ortega, de Misiones, brindaron sus conocimientos y reivindicaron el legado del NEA en una cena temática realizada esta semana.

“Tenemos mucha influencia de la gastronomía paraguaya, que la denominamos ‘guaraní’ porque son nuestros antepasados. Estamos dando un nombre y una identidad a nuestra cocina. Buscamos que la gastronomía argentina no sea sólo el asado y las empanadas”, aseguró Delpino, quien dirige “La cantina del Sarmiento”.

Ortega se formó en la escuela del Gato Dumas en Buenos Aires y volvió a su provincia, donde trabaja como consultor gastronómico, además de representar a su tierra en distintos medios de comunicación y eventos: “Hemos tenido que hacer un gran trabajo en torno al patrimonio cultural intangible, tenemos que ser conscientes de lo vasto que es”.

El río

Sobre los sabores característicos, todos coinciden en torno al río: el pacú y el surubí son las estrellas. El primero es el que más se consigue fuera de la región, ya que se comercializa envasado al vacío y en diferentes presentaciones.

Se los puede comer fritos, al horno o como relleno de empanadas, aunque una cocción tradicional es “en paquete”, envuelto, hoy en papel de aluminio, pero originalmente en hojas.

El pacú que se consume es ecológico y de criadero, producto de piscifactorías sustentables. Se trata de una producción mixta con cultivos de arroz, donde los peces se alimentan de los organismos que quedan en el agua luego del cultivo.

“Es sano, no tiene grasas saturadas. Llega envasado al vacío, lo tenemos en diferentes medidas, en lonjas, mitades despinado o entero, un gastrónomico tiene la solución en un sobre”, asegura Losch, quien llegó desde Resistencia, donde se encuentra al frente de Almacén Gourmet, su restaurante, que cuenta con una carta 90% regional.

En Formosa “sale” más el surubí, explica Delpino. Las piezas que se consiguen allí tienen características diferentes a las del resto de las provincias: debido a que suben la corriente del río Paraguay para reproducirse, tienen mucho menos tenor graso y su carne posee un sabor más delicado.

La tierra

Otro de los sabores imperdibles cuando uno se refiere a la región es la mandioca. Esta funciona en el litoral como un “sustituto” tradicional del pan, ya que la región no se caracteriza por la producción de trigo.

En fécula para hacer el clásico chipá o frita en bastones para acompañar, por ejemplo, un chupín de pescado, son cocciones ideales. También se pueden hacer chips crocantes para comer como snack.

Dentro de las frutas, resaltan el mamón, el maracuyá y el mango con los cuales se elaboran dulces y conservas. Si se le pregunta a Leguiza, quien comanda el catering Los dos chefs, su elección a la hora de los postres es sin duda el dulce de mamón con queso.

“Otro muy típico es la rapadura, un dulce de origen jesuítico guaraní. Se elabora con azúcar y maní, que es oriundo de la región y que ya los guaraníes lo plantaban y consumían, lo llamaban manduví”, explicó a Télam Ortega.

De Misiones también llega también la madera comestible, única en el mundo: “Se puede consumir porque es el único árbol que en el centro no tiene celulosa, que resulta indigesta”, agregó el cocinero. El yacaratiá crece de manera espontánea en la toda región, aunque la confitura del árbol, la forma en que se lo come, la produce una familia de la localidad de El Dorado.

Más conocida en todo el país, se suma a la lista la harina de algarroba, con la cual se elaboran productos con gusto muy suave y, a la vista, similares a los que contienen chocolate.

Los chefs tampoco pudieron dejar de nombrar a las infusiones, el té y la yerba mate.

Dos recetas

Leguiza recomienda a Télam una creación de su autoría, una “fusión” entre el surubí “en paquete” y el típico Mbaipy correntino.

Por un lado se cocina el pescado en papel de aluminio, al horno, con vegetales a gusto. Aparte se hace la harina de maíz con una base de cebolla, morrón, chorizo colorado, cubos de pollo y condimentos. 

El secreto, indicó el chef, es cocinar la harina de maíz revolviendo en forma constante durante al menos 30 minutos. Al final se agrega “mucho queso, que puede ser una mezcla de hasta tres variedades”.

Para el armado se hace una base con el Mbaipy, arriba se coloca el surubí y se lo lleva al horno, “para que salga bien calentito”.

Por su parte, Ortega brinda la receta de su “Empanada misionera”. Se realiza una masa típica de empanada, con la única diferencia que la harina se enriquece en un 20% con harina de maíz.

“El relleno misionero se hace cocinando vacío a baja temperatura, en un horno de barro. Una vez cocido se deshilacha la carne y se reserva”, indicó.

Aparte, se fríe cebolla y morrón, cortados en cubitos. Estos se incorporan a la carne junto con mandioca hervida, “como si fuera la papa de la empanada salteña”. Se lo condimenta con orégano, ajo, pimentón y un poco de comino. También tomate para darle más jugo.

Con la mezcla de ambas preparaciones, se rellena la masa y se cocinan las empanadas. “Si son fritas, mejor”, concluyó el chef.

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Gastronomía, turismo y producción se combinaron en el encuentro Del Territorio al Plato

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Con comidas elaboradas con productos autóctonos del Noreste Argentino (NEA), como yacaré, mandioca, carpincho, chipa, pacú, reviro, mango y mamón, el encuentro “Del Territorio al Plato” expuso la gastronomía de esa región, un corredor al que el ministro de Turismo, Gustavo Santos, consideró “estratégico” para la actividad turística.

Los sabores del NEA fueron anoche protagonistas de la cena en la sede central del Automóvil Club Argentino en la Ciudad de Buenos Aires, de la mano de los cocineros regionales Alejandro Delpino, de Formosa; Ariel Leguiza, de Corrientes; Carlos Losch, de Chaco, e Iván Ortega, de Misiones.

Santos dijo a la audiencia que “este corredor de naturaleza que empieza en Misiones, baja al Iberá (Corrientes), pasa a Chaco, con su Impenetrable, y llega a Formosa, donde está el Bañado La Estrella, el tercero de Sudamérica, fue el primer corredor que definimos como estratégico”.

“Este corredor, en el que más esperanzas pongo, lo hemos interpretado con la gastronomía, su cocina”, añadió el ministro, y resaltó que “antes sólo se sabía de ellos por los chicos desnutridos de pueblos originarios, pero ahora pueden integrarse en un producto en el que sólo tienen que ser ellos mismos, pueblos originarios, que son muy valorados por su cultura y producción”.

Del Territorio al Plato es una iniciativa organizada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Fundación Argeninta, que valoriza y promociona alimentos y cocina de las regiones del país para contribuir con la producción y el turismo locales.

Su primera edición, hace un año, estuvo dedicada al Noroeste Argentino, ahora le tocó al NEA, y fuentes de Argeninta anunciaron a Télam que el próximo turno será Cuyo, luego la Patagonia y finalmente la región centro del país.

Para un numeroso grupo de comensales, integrado por chefs, productores, empresarios, técnicos, funcionarios y prensa especializada, se sirvieron preparaciones autóctonas como bocaditos de yacaré sobre chip de mandioca crocante, reviro con huevo de codorniz, chipa, escabeche de carpincho y empanadas de cordero mesopotámico con maní, en el aperitivo.

Estos bocados fueron acompañados por tragos como gin tonic con té misionero, gin de yerba mate y jugo de naranja, agua mineral con rodajas de cítricos del NEA y un vino blend reserva del INTA, que luego también regó la cena.

La entrada de la cena fue una variante de sopa paraguaya: torta de maíz y queso con mix de verdes y emulsión de arándanos, a lo que siguió, como plato principal, un chupín de pescados: surubí y pacú, con mandioca frita.

El postre fue una combinación de helado de mango con banana flambeada, madera comestible y panal de miel (sobre este último, uno de sus autores recomendó “masticarlo como chicle”), acompañado por un vino espumante blanco, también producido por el INTA.
Tras la cena llegó una infusión denominada “cocido quemado”, que por contener yerba y azúcar, a muchos les recordó simplemente al tradicional mate cocido.

También hubo café,y como la infusión anterior fue acompañado por alfajorcitos de almidón de mandioca, pepas de dulce de mamón y de naranja y bocaditos de algarroba, mascabo y maracuyá.

El chef Delpino, quien llevó para la cena el pacú y unos panales de miel desde Formosa, dijo a Télam que estaba muy contento “por conocer colegas de la región y que entre todos le estemos dando un nombre, una identidad, a nuestra cocina”.

“Nuestra idea es ayudar a los productores para que puedan mejorar y satisfacer nuestras necesidades”, explicó el cocinero y dueño de La Cantina del Sarmiento, un pequeño restaurante que funciona en el club que le da el nombre, en la capital formoseña.

Delpino contó que sus platos son en base a surubí y pacú, el primero del río y el segundo de “una piscifactoría sustentable, que tiene un piletón en el que dos años siembran arroz y dos años vive el pacú, que come los caracoles y larvas que quedan en el fondo”.

“El surubí es el pescado que más sale, aunque el de Formosa es más flaco que el de Corrientes y de Chaco, porque sube contracorriente por el río Paraguay para reproducirse, y su carne en lugar de ser amarilla es rosa, con mucho menos tenor graso y de sabor más delicado”, aseguró.

 

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Por último, comentó: “tenemos mucha influencia de la gastronomía paraguaya, a la que llamamos gastronomía guaraní, con la que esperamos unirnos al resto de la gastronomía argentina”.

Losch, de Chaco, quien participó de la elaboración del chupín de pescado, afirmó que “es como llevar la gastronomía nuestra a las bases; hacer lo que hacían los primeros pobladores de la zona, con la pesca diaria”.

“La nobleza del chupín que preparamos es que fue hecho con productos de la huerta y productos del río, con zanahorias, cebollas y pimientos, poco condimentos, y se cocina dentro de su jugo; todo muy natural”, explicó a Télam este cocinero dueño del restorán Almacén Gourmet, de Resistencia.

Sobre éstos y los otros chefs presentes, a los postres el ministro Santos afirmó: “Estos chicos son como dioses que transforman los elementos en otras cosas, deliciosas, cuando pasan por sus manos”.

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El sabor de Misiones se suma al mapa de la cocina argentina

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Durante el encuentro se realizó la mesa “Amigos de la Cocina”, con figuras destacadas de la gastronomía local y referentes del sector, que charlaron sobre los sabores de la tierra colorada y sus características.

Luego, la jornada continuó con la presentación del Plan Estratégico de Turismo Gastronómico del Ministerio de Turismo de la Nación y con una exposición sobre la importancia de fortalecer la identidad gastronómica local a cargo del Ministerio de Cultura de la Nación.

Mientras que en las mesas de trabajo se analizó la identidad culinaria, la oferta y el potencial de la provincia. Con esto se busca identificar cuál es el estado de situación, definir platos representativos, establecer qué desarrollo es necesario y generar una matriz de acciones para su fortalecimiento.

 

Este es el encuentro número catorce de los foros CocinAR. En total son 24 y tienen como objetivo la elaboración del Mapa del Turismo Gastronómico de la Argentina. Algo que servirá para desarrollar las economías regionales, mejorar la infraestructura, las rutas, la hotelería, los restaurantes y será insumo para la formulación del Plan Nacional de Desarrollo del Turismo Gastronómico 2017-2027.

CocinAR busca revalorizar el patrimonio cultural-gastronómico de nuestro país, destacar su diversidad y posicionar la cocina argentina a nivel nacional e internacional. La diversificación productiva y la puesta en valor de los alimentos de cada lugar dinamizará las economías regionales, e involucrará a todos los actores de la cadena del sector.

Tiene distintas fases y etapas de implementación, entre las que figura el relevamiento y el diagnóstico de la oferta con los foros. En el 2016 se realizaron ocho encuentros desde la presentación oficial del programa: Catamarca, La Rioja, Chaco, Formosa, Chubut, Jujuy, Salta y Río Negro. En el 2017 ya se sumaron los de Mendoza, San Juan, Santa Fe, Entre Ríos, Tierra del Fuego y, ahora, Misiones.

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