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Senado de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley para evitar el cierre del Gobierno

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El Senado de Estados Unidos votó la mañana de hoy sábado a favor de aprobar una medida de corto plazo para evitar un cierre del Gobierno federal antes de las elecciones de medio mandato en noviembre.

Con 90 votos a favor y seis en contra, el Senado votó para aprobar el proyecto de ley que mantendrá el financiamiento de la mayor parte de las operaciones del Gobierno federal en los niveles actuales hasta el 11 de diciembre.

La votación se llevó a cabo tras horas de negociaciones que se extendieron hasta las primeras horas de hoy sábado y poco antes de que los senadores dejaran Washington por sus vacaciones de verano, según supo la agencia Noticias Argentinas.

El proyecto de ley incluye una variedad de excepciones negociadas entre los senadores y la Casa Blanca. Los demócratas lograron incluir una cláusula para garantizar que no se pueda transferir dinero a la Patrulla Fronteriza, informaron medios locales.

La Cámara de Representantes, controlada por republicanos, aprobó su propia versión de la medida el mes pasado. Ambas cámaras deberán resolver sus diferencias antes de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pueda promulgar la ley antes de que los fondos actuales se agoten el 30 de septiembre.

Aún no está claro si el proyecto de ley podrá pasar la votación de la Cámara de Representantes, aunque los legisladores ahí también buscan evitar una disputa por el cierre antes de las elecciones al Congreso, las cuales se celebrarán el 3 de noviembre.

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Politólogo brasileño afirma que Hezbolá opera en la Triple Frontera

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Hezbolá tiene células que operan en la triple frontera conformada por la Argentina, Brasil y Paraguay para lavar dinero del narcotráfico, denunció el politólogo brasileño André Lajst, director de StandWithUs Brasil.

En el marco de la profunda reconfiguración del conflicto en Medio Oriente, Lajst lanzó una serie de advertencias sobre la persistente y “muy importante” presencia de células de Hezbolá en América Latina, según un informe al que reproduce Agencia Noticias Argentinas.

Según el especialista, aunque el grupo sufrió golpes militares devastadores en el Líbano por los ataques de Israel y Estados Unidos, su red en la región mutó para fortalecer sus estructuras de narcotráfico, tráfico de armas y lavado de dinero, informó DNEWS en las últimas horas.

El partido-milicia chií libanés Hezbolá fue declarado organización terrorista por la Argentina en julio de 2019, cuando el entonces presidente Mauricio Macri lo decidió por decreto en la víspera del 25° aniversario del atentado con coche bomba que el 18 de julio de 1994 destruyó la AMIA, la sede de la mutual judía en Buenos Aires.

Lajst señaló que la pérdida de liderazgo militar y depósitos de efectivo en su base de operaciones central impulsó a la organización a buscar “oxigenar” sus finanzas mediante el blanqueo de activos en puntos estratégicos como la Triple Frontera que comparten la Argentina, Brasil y Paraguay.

Lajst habló de los vínculos de la organización

Para ello, Hezbolá estrechó vínculos con poderosas organizaciones delictivas locales, específicamente con la organización criminal brasileña Primer Comando de la Capital (PCC) y los carteles de la droga en México, según dijo Lajst en declaraciones a la señal latinoamericana de noticias DNEWS.

“Las operaciones de Hezbollah afuera del Líbano, de una cierta forma pueden disminuir. Mientras, lo que intentan es lavar más plata, traer un poco más de plata de la triple frontera o de lugares específicos como México con el contacto que tienen con los carteles o en Brasil con el Primer Comando de la Capital (PCC)”, comentó.

Lajst preside la filial brasileña de la StandWithUs, una organización internacional sin fines de lucro fundada en Estados Unidos en 2001 y dedicada a la lucha contra el antisemitismo.

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Transición verde: pagar menos, beneficiarse más

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Por Michal Podolski / IPS Noticias – La inacción y el mantenimiento del statu quo de dependencia de los combustibles fósiles acarrean costes significativos. El cierre del estrecho de Ormuz, por ejemplo, provocó enormes pérdidas a la economía mundial, y muchos países de Asia-Pacífico sufrieron repercusiones negativas desproporcionadamente mayores.

Si estas economías hubieran contado con una combinación energética más diversificada, se habrían beneficiado de esa resiliencia en las circunstancias actuales.

La transición verde, sin embargo, conlleva un coste significativo: la inversión en sostenibilidad medioambiental. Esta inversión aporta beneficios y rendimientos tangibles, como un aire más limpio, una mejor salud, un entorno natural dinámico o la reducción de los impactos climáticos negativos. ¿Cuál es el balance general entre estos costes y beneficios, las oportunidades aprovechadas o perdidas, la innovación o el mantenimiento del statu quo?

Este balance global se traduce en decisiones que determinan una transición más rápida o más lenta hacia la sostenibilidad medioambiental y la transición verde. Cada una de ellas conlleva consecuencias fiscales, de inversión y de financiación con resultados socioeconómicos diferentes.

En general, debido a estas innumerables dimensiones, la toma de decisiones para la transición verde es intrínsecamente compleja. En principio, la humanidad nunca ha emprendido antes una transición verde y carece de modelos establecidos.

El Estudio Económico y Social de Asia y el Pacífico 2026 de la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico (Cespap) arroja luz sobre este reto. El informe identifica vías de descarbonización que ofrecen menores costes y mayores beneficios, destaca los cuellos de botella que inflan los gastos, aclara las prioridades actuales y examina los impactos socioeconómicos. En resumen, el Estudio 2026 identifica opciones más económicas con mayor impacto.

Por ejemplo, en algunos países de Asia y el Pacífico, las opciones en materia de descarbonización son relativamente sencillas. Con una dependencia limitada de los combustibles fósiles, bajos riesgos de activos varados y intereses creados mínimos en las industrias del carbón, el petróleo y el gas, estas economías están impulsando la expansión de las energías renovables. Están superando los obstáculos de la descarbonización y obteniendo beneficios constantes de la energía libre de carbono.

Sin embargo, las economías que dependen en gran medida de los combustibles fósiles se enfrentan a dilemas más difíciles. Una reducción más rápida de las emisiones de carbono conlleva mayores costes inmediatos, que solo se ven compensados por beneficios a más largo plazo. Los mercados laborales se enfrentan a una mayor presión derivada de la recualificación prevista y del desarrollo del sector verde.

Estas economías se enfrentan a riesgos elevados y deben actuar con cautela. En última instancia, la transición verde exige economías fuertes y prósperas, capaces de suministrar bienes y servicios para construir un mundo libre de carbono.

En cuanto a los mercados laborales, los efectos netos de la transición verde sobre el empleo pueden ser positivos en general, aunque desiguales entre países y sectores. Las pérdidas de empleo en el sector de los combustibles fósiles, que pueden ser bruscas, suelen concentrarse en zonas ricas en minerales, con repercusiones en las industrias relacionadas.

Las eliminaciones progresivas del carbón registradas históricamente sin un apoyo gubernamental inmediato han dado lugar a un desempleo prolongado, la emigración de los jóvenes y el declive de las comunidades. Los trabajadores de más edad corren un riesgo especial de abandonar la población activa de forma permanente.

Por el contrario, los empleos verdes surgen de forma más gradual, a menudo en otros lugares, y requieren competencias diferentes. Este desajuste pone de relieve la necesidad de una planificación gubernamental proactiva —que incluya la recualificación subvencionada y la diversificación económica— para reorientar las competencias de los sectores en declive.

La inflación ofrece otro ejemplo de los dilemas a los que se enfrentan los responsables políticos que están llevando a cabo, o desean llevar a cabo, la transición verde. Una mayor inflación socava la actividad económica y complica la formulación de políticas orientadas a la transición.

Por ejemplo, las políticas de transición verde, como la tarificación del carbono, pueden aumentar gradualmente los precios y, por lo tanto, la inflación. Esto puede elevar los tipos de interés, obstaculizar las inversiones verdes intensivas en capital y plantear retos de estabilidad financiera para los bancos centrales. Las economías pueden tolerar una inflación moderada y estable, pero una inflación elevada y volátil socavará los esfuerzos de transición verde.

El Estudio 2026 también destaca que las intervenciones gubernamentales, como las subvenciones, pueden ser beneficiosas, pero también pueden fijar tecnologías subóptimas.

Todo en exceso puede resultar perjudicial. Las políticas gubernamentales deben orientar los objetivos y las prioridades —por ejemplo, la necesidad de un almacenamiento de energía mejor y más barato— y permitir que las personas y las empresas descubran las soluciones más eficaces.

Las herramientas políticas favorables al mercado, como los límites de emisiones tecnológicamente neutros, los planes claros a largo plazo y la simplificación de los trámites de autorización, son ajustes políticos importantes.

«Tomar las decisiones correctas, permitir que los mercados funcionen de manera justa» fue un mensaje sobre la acción climática del secretario general de la ONU, António Guterres, en 2025. El Estudio 2026 se basa en esto y hace hincapié en que los mecanismos de mercado pueden impulsar la descarbonización al identificar las mejores oportunidades. El informe también refuerza el llamamiento a tomar «decisiones correctas» para garantizar una transición justa e inclusiva.

A menudo hay caminos más fáciles y otros más difíciles para alcanzar un mismo objetivo. Teniendo debidamente en cuenta las diversas circunstancias nacionales, las economías de Asia-Pacífico deben avanzar progresivamente hacia un futuro con bajas emisiones de carbono, al tiempo que protegen el bienestar socioeconómico de sus ciudadanos.

No existe un conjunto universal de políticas, pero sí hay una dirección clara. Aunque algunos costes puedan parecer elevados hoy en día, la inacción resultaría mucho más costosa. En definitiva, las vías óptimas requieren un juicio pragmático y basado en datos: gradual cuando sea necesario, ambicioso cuando sea factible y siempre teniendo en cuenta quién asume los costes de hoy frente a los beneficios de mañana.

Michal Podolski, adjunto de Asuntos Económicos de la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico, la Cespap.

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La liberalización comercial nunca benefició a todos

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Por Jomo Kwame Sundaram / IPS Noticias – El presidente Donald Trump ha culpado a la liberalización comercial defendida por los globalistas de la desindustrialización de Estados Unidos. En cambio, su propio uso de las políticas, los instrumentos y las instituciones económicas como armas pretende «Hacer a Estados Unidos  grande otra vez (Maga)».

Durante su primer gobierno (2017-2021), en el llamado Trump 1.0, el gobernante afirmaba hacerlo mediante la «repatriación» de industrias que se habían trasladado al extranjero.

En el Trump 2.0, que comenzó en enero de 2025, el presidente ultraconservador recurre a más amenazas para asegurar inversiones, mercados y otras ventajas económicas para las grandes empresas estadounidenses, a costa de otros, incluidos los aliados y, especialmente, el Sur global.

Aunque rechaza la afirmación de los globalistas de que la liberalización comercial potencia el crecimiento, el empleo y los ingresos para todos, sus propias políticas de «Estados Unidos Primero» están frenando la economía mundial, incluida la de Estados Unidos.

Política comercial de la posguerra

Estados Unidos ha dominado las relaciones y las instituciones internacionales, incluida la gobernanza económica multilateral, desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). El Congreso de Estados Unidos rechazó la Carta de La Habana de 1948, que proponía la creación de la Organización Internacional del Comercio (OIC).

La liberalización comercial selectiva fue clave para el «neoliberal» Consenso de Washington, que ha sido recomendado, si no exigido, por las instituciones económicas multilaterales desde la década de 1980.

Mientras tanto, la era neoliberal se ha asociado a un crecimiento más lento y volátil que la «edad de oro» keynesiana de la posguerra, correspondiente al primer cuarto de siglo tras la Segunda Guerra Mundial.

Occidente impulsó la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para consolidar el orden económico internacional sobre una base neoliberal. El Acuerdo de Marrakech de 1994, por el que se estableció la OMC, dejó poco margen para iniciativas de política de desarrollo.

Para muchos en Occidente, la liberalización comercial neoliberal terminó con la primera presidencia de Trump, a partir de 2017. Sin embargo, el cambio de rumbo había comenzado antes, a principios del siglo XXI, especialmente tras la crisis financiera mundial (en realidad, occidental) de 2008-2009.

No obstante, hay que reconocer a Trump el mérito de haber utilizado descaradamente los instrumentos de comercio e inversión internacionales como arma contra el resto del mundo, incluidos los aliados de Estados Unidos.

Hegemonía

El destacado economista indo-estadounidense y defensor del libre comercio Jagdish Bhagwati demostró que cualquier alternativa al multilateralismo comercial —incluidos los acuerdos de libre comercio plurilaterales y bilaterales— es subóptima e injusta.

Los compromisos, incluidos los promovidos por las instituciones financieras internacionales y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), han reforzado, por el contrario, la hegemonía de Estados Unidos y Occidente.

La descolonización de Asia y África tras la guerra ha provocado un creciente descontento con las instituciones multilaterales, lo que ha llevado a Occidente a socavar selectivamente el multilateralismo tras la Guerra Fría.

Incapaces de garantizar que el sistema de solución de diferencias de la OMC proteja y promueva de forma coherente sus intereses, Estados Unidos lo ha paralizado bloqueando nombramientos clave desde la presidencia de Obama.

La firmeza colectiva de los países en desarrollo en los foros multilaterales ha mitigado algunas de las consecuencias adversas de la integración económica internacional bajo los auspicios occidentales.

La liberalización comercial parcial y desigual ha limitado la industrialización del Sur Global. La reciente desindustrialización ha reducido la participación de la industria manufacturera en la producción nacional de muchos países en desarrollo.

En África se ha desarrollado poca capacidad manufacturera nueva, más allá de algunas actividades mínimas de sustitución de importaciones y de transformación de recursos protegidas por los elevados costes de transporte.

Divide y vencerás

Las concesiones económicas, como las preferencias comerciales, otorgadas a los países en desarrollo se han utilizado para dividir al Sur global, incluidos los «países menos adelantados» y los «pequeños Estados insulares en desarrollo», lo que ha debilitado de hecho su fuerza negociadora colectiva.

La liberalización comercial también ha reducido los ingresos arancelarios, especialmente importantes para los países en desarrollo más pobres, donde a menudo representaban hasta la mitad de la recaudación fiscal total.

Los impuestos adicionales, normalmente sobre el consumo o la renta, nunca han compensado las pérdidas de ingresos arancelarios debidas a la liberalización comercial. Esto ha socavado sus ya débiles capacidades fiscales, lo que a menudo les ha obligado a endeudarse aún más.

Se suponía que el fomento de la agricultura alimentaria en los países africanos supuestamente «con abundancia de tierras» les proporcionaría una mayor seguridad alimentaria e incluso les haría más competitivos en materia de exportación, pero no hay pruebas de que esto haya ocurrido.

Los países en desarrollo llevan mucho tiempo pidiendo, sin éxito, al Norte Global que elimine las subvenciones agrícolas, los aranceles y las barreras no arancelarias a la importación que protegen su producción.

Esto haría que la producción alimentaria de los países en desarrollo fuera más competitiva. Sin embargo, los países ricos llevan mucho tiempo insistiendo en que los países en desarrollo deben primero «corresponder», por ejemplo, eliminando sus aranceles sobre los productos manufacturados.

El ajuste estructural también ha socavado las infraestructuras agrícolas y la productividad de los pequeños agricultores en muchos países en desarrollo. Mientras tanto, la reducción de las ayudas agrícolas en Europa ha provocado un aumento de los precios de muchas importaciones de alimentos en el Sur.

¿Beneficios del comercio?

Los supuestos beneficios de la liberalización comercial suelen ser meramente teóricos o beneficios puntuales derivados de una interpretación estática de la ventaja comparativa, sin potencial acumulativo.

Las afirmaciones sobre los beneficios de la liberalización comercial presuponen capacidades productivas y de exportación competitivas a nivel internacional, capaces de generar una respuesta de la oferta sólida y positiva.

Es poco probable que se den tales condiciones previas en la mayoría de los países en desarrollo, especialmente en los más pobres, y es necesario desarrollarlas, normalmente mediante la protección frente a las presiones de los mercados externos.

La mayoría de los estudios sobre los resultados realistas que podrían alcanzarse en las negociaciones de la Ronda de Doha de la OMC, iniciadas en 2001 —incluidos los realizados para el Banco Mundial—, preveían pérdidas netas para la mayoría de las economías en desarrollo, salvo para unas pocas economías asiáticas.

Tampoco hay pruebas sólidas de que la liberalización comercial reduzca significativamente la pobreza y el hambre. Los países en desarrollo, especialmente los más pobres y los del África subsahariana, saldrían perjudicados.

Cabe preguntarse por qué hay que sobornar a los países en desarrollo con «ayuda para el comercio» si lo mejor para sus propios intereses es comprometerse con la liberalización comercial, ya sea multilateral o de otro tipo.

Peor aún, la liberalización comercial ha hecho que el desarrollo sostenible sea casi imposible al reducir significativamente las opciones de política de los Estados que aspiran al desarrollo, especialmente en materia de comercio, industria, inversión y tecnología.

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Exclusivo Economis: Lujo silencioso en Veta del Paraná, la apuesta inmobiliaria de Sancor Seguros en Posadas

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Las máquinas están haciendo su mejor esfuerzo para penetrar la roca en el terreno que verá crecer en los próximos meses a la torre más icónica de la región. Serán 29 pisos de categoría premium, en un edificio que cambiará el desarrollo inmobiliario de Posadas. Con vista 360 del río, Veta del Paraná ya tiene varios departamentos vendidos y un interés constante de inversores que buscan un lugar para vivir que, según definen sus impulsores, será “irrepetible” y una pieza de lujo silencioso sin parecidos en la región. 

Hay todavía mucho de terreno, planos y proyección. Pero detrás del espacio donde comenzará a levantarse la nueva torre de Sancor Seguros en Posadas existe una decisión de inversión que excede largamente al mercado inmobiliario local.

Economis recorrió el terreno y conversó allí con Cristian Corti, CEO de Sancor Seguros Real Estate, quien explicó los detalles del proyecto, la estrategia del grupo asegurador y las razones por las cuales Posadas terminó incorporándose al mapa de inversiones inmobiliarias de una compañía que actualmente tiene alrededor de 22 proyectos en distintas etapas de desarrollo en la Argentina.

Cristian Corti, CEO de Real Estate y Juan Pedro Roulet, el representante en Misiones de Sancor Seguros.
Cristian Corti, CEO de Real Estate y Juan Pedro Roulet, el representante en Misiones de Sancor Seguros.

El proyecto posadeño sobresale incluso dentro de esa cartera. Tendrá unos 25.000 metros cuadrados construidos, departamentos amplios, un importante basamento destinado en buena medida a cocheras y servicios, pileta semiolímpica, salones de usos múltiples, espacios comunes de alta gama y una terraza con roof. El objetivo es que el edificio se transforme en una referencia arquitectónica de Posadas y de la región.

Pero la elección de la capital misionera no fue casual.

“Hace aproximadamente siete años una normativa de la Superintendencia de Seguros de la Nación obliga a las aseguradoras a invertir parte de sus inversiones financieras en inversiones inmobiliarias”, explicó Corti.

A partir de ese cambio, Sancor Seguros tomó una posición mucho más activa en real estate y comenzó a desarrollar proyectos con una lógica federal.

“Empezamos a desarrollar en todo el país distintos emprendimientos, siguiendo un poco aquellas provincias que más acompañan la evolución de nuestro core de negocio, que es principalmente el seguro”, señaló.

Actualmente, la compañía tiene desarrollos en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Neuquén, Santa Fe, Sunchales y Mendoza, mientras prepara nuevos proyectos en San Juan. “En este momento tenemos alrededor de 22 proyectos inmobiliarios en distintos estadios. Estamos muy conformes con la evolución que está teniendo el grupo porque los resultados que venimos teniendo son muy buenos”, destacó.

¿Por qué Posadas?

La explicación aparece directamente vinculada al peso de Misiones dentro del negocio asegurador de Sancor.

Según Corti, Misiones es una de las provincias que mayor volumen de primas aporta a Sancor Seguros en relación con su producción, una posición que llevó al grupo a pensar una inversión capaz de consolidar su presencia territorial.

“Un poco se trata de devolver esto y terminar de consolidar la presencia del grupo”, sintetizó, acompañado por Juan Pedro Roulet, socio de Lovelli & Roulet y representante en Misiones del grupo Sancor Seguros.

“Vinimos a recorrer la ciudad, buscar terrenos y dar vueltas. En un momento terminamos de ver todo y Juan dijo: ‘Acá me parece que se va a vender esta esquina’. Yo miré y pensé: ‘Esta casona no creo que la destruyan’. A los 15 o 20 días me mandó un mensaje con las topadoras entrando”, detalla. La casona era de la familia Szychowski. 

A partir de allí comenzó a tomar forma el proyecto.

Sancor Seguros trabaja en sus desarrollos con el estudio Aisenson, de Buenos Aires, al que Corti definió como uno de sus principales socios técnicos y arquitectónicos. Pero antes de definir qué construir en Posadas, el grupo decidió estudiar el mercado.

“Empezamos a esbozar un proyecto y vimos que tenía más potencial. Hicimos un estudio de mercado en toda Misiones durante más de un mes, entrevistando gente”.

La oportunidad inmobiliaria terminó creciendo junto con la superficie disponible. Primero apareció un lote. Después otro. Y luego otro más.

“Terminó siendo un lote de más de 2.500 metros cuadrados, compuesto por cuatro lotes. Eso le da una característica muy particular: poder tener una torre de perímetro libre, con vistas abiertas”.

El desarrollo lleva aproximadamente dos años de trabajo previo, entre análisis, arquitectura, diseño y definiciones técnicas.

“Entramos en este gran desafío. Esperamos que sea un edificio ícono de Misiones por lo menos durante los próximos 15 o 20 años. Por el nivel que estamos alcanzando en arquitectura y decoración, estamos yendo a algo sumamente interesante”.

El dato que reveló el estudio de mercado

Una de las claves del proyecto apareció en la investigación realizada entre potenciales compradores.

Sancor detectó un segmento de habitantes de Misiones, particularmente personas de alrededor de 50 o 55 años, que viven en casas grandes, cuyos hijos ya dejaron el hogar y que comienzan a preguntarse si quieren continuar sosteniendo una vivienda de grandes dimensiones.

La respuesta que intenta ofrecer el proyecto es trasladar buena parte de las comodidades de una vivienda tradicional a una torre, pero reemplazando las responsabilidades individuales de mantenimiento por servicios comunes.

“Tener un lugar donde prácticamente puedo tener todo lo que tengo en mi casa, compartido con alguien que me ayuda y mantiene un parque, mantiene una pileta”, explicó Corti.

La investigación, asegura, reafirmó esa hipótesis. “Vimos que había un público muy interesante que podía dar ese paso y elegir el lugar donde vivir sus mejores años de vida”.

Eso no significa que el edificio esté pensado exclusivamente para ese segmento. El proyecto también incorpora amenities destinados a familias y unidades de diferentes características.

Pero Corti hace una distinción relevante sobre el posicionamiento comercial: no concibe a la torre principalmente como un producto financiero para comprar y alquilar.

“Puede haber gente dedicada a la inversión. Pero personalmente lo digo: yo no lo veo como un producto de inversión. Es un producto para aquellas personas que van a vivir esto”.

La amplitud de las unidades responde precisamente a esa búsqueda.

Los departamentos comienzan en los niveles superiores al basamento y desde allí, explicó Corti, ya tendrán vistas abiertas hacia el Paraná, en el cuarto piso.

En una primera franja de la torre habrá cuatro departamentos por piso, con unidades que irán aproximadamente desde los 130 hasta los 145 metros cuadrados.

“Son departamentos amplios, con espacios supergenerosos, como tal vez los que tenés en tu casa”, describió.

Más arriba, la densidad disminuye.

“Después hay otros diez pisos donde tenemos tres departamentos por piso, de tres dormitorios, y hay un remate de cinco pisos con departamentos semipisos”.

En la parte superior se proyecta además un roof, completando una propuesta en la que los espacios comunes juegan un papel central.

El paquete de amenities será uno de los diferenciales del emprendimiento. “Va a haber una calidad de amenities que creemos que va a ser única”, anticipó Corti.

Entre ellos aparece una pileta semiolímpica, además de espacios verdes con especies nativas y dos salones de usos múltiples. El sector contará incluso con circulación específica.

“Va a haber dos salones de usos múltiples divididos y un ascensor propio para ir a los amenities”.

La intención es trasladar al edificio servicios que permitan que el propietario que abandona una vivienda de grandes dimensiones no sienta que está resignando calidad de vida.

El estudio de mercado misionero también produjo otra conclusión bastante más terrenal: el tamaño de los vehículos importa.

“Una de las cosas que pedían era: ‘No compro departamento si no tiene cochera grande’. Porque acá andamos todos en camioneta o en SUV grande”. Sancor incorporó esa demanda al diseño.

“Es un edificio que tiene prácticamente dos cocheras por departamento, con cocheras XL”.

Además, las plazas de estacionamiento tendrán preinstalación para vehículos eléctricos.

Corti explicó que este requerimiento evolucionó rápidamente dentro de los proyectos inmobiliarios del grupo. Hasta hace aproximadamente un año, sólo una proporción de las cocheras se preparaba para movilidad eléctrica.

“Antes hacíamos el 15 o el 20% con esa posibilidad y hoy, en todo el país, se está construyendo ya con esta característica”.

“Va a ser el edificio más importante que vamos a tener en construcción”

Dentro de la cartera inmobiliaria de Sancor Seguros, Posadas tendrá un peso particular.

Corti sostuvo que, por sus dimensiones y características, será el edificio en torre más importante que tendrá el grupo simultáneamente en construcción.

“Tenemos emprendimientos grandes organizados en etapas, algunos ya funcionando y otros próximos a entregarse, pero éste va a ser el más grande en cuanto a un proyecto compacto: una torre que va a tener 25.000 metros cuadrados de construcción”.

La escala del proyecto también obliga a mirarlo en términos regionales. Posadas comparte un área urbana y económica cada vez más integrada con Encarnación, ciudad que durante los últimos años atravesó una fuerte expansión inmobiliaria.

“Vivimos enfrente de Encarnación, que ha tenido una explosión inmobiliaria importante, pero entendemos que no hay este tipo de edificio”, señaló.

Corti identifica además a Posadas como polo de servicios para el interior de Misiones.

“Mucha gente de la provincia viene a Posadas por salud, gente que viene a estudiar o que tiene hijos acá”.

Esa centralidad, sumada a la evolución urbana de la capital provincial, integra la ecuación de demanda potencial.

¿Se venden departamentos en este contexto?

La pregunta inevitable es qué ocurre con la comercialización en una economía atravesada por restricciones de ingresos, crédito limitado y costos de construcción elevados. Corti sostiene que la respuesta inicial está siendo positiva.

La preventa viene funcionando bastante bien, a pesar del momento”. De hecho, en la mañana del miércoles se concretó una venta. 

Incluso apareció un fenómeno que llamó la atención de los desarrolladores: proveedores interesados en cobrar parte de sus trabajos mediante unidades del propio edificio.

Según Corti, ya existen cinco proveedores de distintos rubros que manifestaron interés bajo esa modalidad.

“Valoramos muchísimo que un proveedor, del rubro que fuere, decida vivir ahí, porque hay un compromiso con el proyecto”.

El diferencial financiero de Sancor

Uno de los mayores interrogantes de cualquier comprador en pozo es qué sucede si las ventas no acompañan.

Corti sostiene que allí aparece una de las principales ventajas competitivas del proyecto.

El desarrollo se estructura mediante un fideicomiso, como ocurre habitualmente en el sector, pero detrás se encuentra uno de los mayores grupos aseguradores de la Argentina.

“Tenemos un fideicomiso auditado por la Superintendencia y por la Comisión Nacional de Valores”.

La diferencia, remarcó, es que el ritmo de construcción no dependerá exclusivamente del ritmo de la preventa.

Quien compra en preventa, estando Sancor Seguros por detrás, sabe que una obra va a funcionar en función de un ritmo de obra y no en función de la preventa”.

“Este es el diferencial número uno que tenemos en todo el país. Primero por ser un grupo asegurador y segundo porque la obra no depende del ritmo de venta”.

La compañía, agregó, ya puede mostrar desarrollos terminados y entregados durante los aproximadamente siete años que lleva profundizando su actividad inmobiliaria.

Corti también destacó el acompañamiento municipal que recibió el proyecto durante su proceso de desarrollo.

“A nivel municipal tuvimos muy buen acompañamiento, pero muy buen acompañamiento”.

La comparación surge de la experiencia que Sancor Real Estate acumula simultáneamente en diferentes jurisdicciones.

“Respecto a otras provincias lo destacamos porque Posadas y Córdoba han sido dos lugares donde las cosas fluyen. Hay que destacarlo porque a veces uno lo da por obvio, pero no ocurre en todas partes”.

Para un desarrollador con inversiones distribuidas geográficamente, los tiempos administrativos y las condiciones regulatorias forman parte de la ecuación económica tanto como el precio del terreno o el costo del metro cuadrado.

Construcción, economía y una Argentina que cambia su matriz productiva

La conversación con Economis también salió de los límites del terreno posadeño para abordar la situación general de la economía.

Corti prefirió no realizar un diagnóstico exclusivo sobre Misiones y planteó una mirada nacional basada en la presencia que el grupo tiene en diferentes provincias.

“Hay una matriz productiva que se está desarrollando. Nosotros estamos viajando mucho por muchas provincias y hay muchas cuestiones vinculadas a la minería y al petróleo, cosas que la Argentina no estaba pudiendo explotar”.

Mencionó como ejemplo los recorridos realizados por áreas vinculadas a nuevos gasoductos y oleoductos y la llegada del grupo a San Juan, provincia en la que observa particularmente el impacto potencial de los proyectos de cobre.

“Dos minas de cobre es lo que genera toda la soja en producción del país, para entender un poco la matriz productiva que tenemos”.

A partir de allí aparecen, según el ejecutivo, las particularidades regionales y el papel de los gobiernos provinciales y municipales.

“Creo que tiene mucho que ver con los gobiernos provinciales, cuando favorecen o no toda esta industria de la construcción”.

El argumento central es el conocido efecto multiplicador de la actividad.

“La industria de la construcción permite incorporar mano de obra, a veces no tan calificada, muy rápidamente al proceso y una obra tiene un impacto positivo muy grande respecto de otras actividades. Tiene un efecto multiplicador directo muy importante e indirecto también”.

Una apuesta que supera al edificio

La torre que Sancor Seguros proyecta en Posadas puede leerse, entonces, desde varias escalas.

Es una inversión inmobiliaria de 25.000 metros cuadrados y un nuevo jugador de peso en el segmento residencial premium. Pero también es el resultado de una decisión estratégica de uno de los principales grupos aseguradores argentinos de transformar parte de sus inversiones financieras en activos reales y distribuirlos federalmente.

Para Posadas, significa además incorporar un desarrollo cuya escala busca modificar el perfil urbano de una de sus zonas centrales.

La apuesta de Sancor Seguros en Posadas se produce, además, en un momento particularmente complejo para el negocio inmobiliario argentino. Matías Garber, asesor externo del Grupo Sancor Seguros, pone el foco justamente allí: construir hoy es caro en términos históricos y esa realidad genera una competencia particular entre los desarrollos nuevos y el mercado de departamentos usados.

Matías Garber, asesor externo de Sancor Seguros en desarrollos inmobiliarios.
Matías Garber, asesor externo de Sancor Seguros en desarrollos inmobiliarios.

“Dentro de la coyuntura de la industria de la construcción y del desarrollo inmobiliario, hoy los costos de construcción están, en términos históricos, muy elevados respecto de lo que son los precios de los departamentos usados”, explicó Garber.

La brecha introduce una dificultad evidente para cualquier proyecto que necesita comercializar unidades antes de terminar la obra.

Según Garber, existe una dinámica diferente en la velocidad con la que ajustan ambos mercados. Los departamentos en pozo y a estrenar reflejan con mayor rapidez los nuevos costos de construcción. El usado, en cambio, constituye un mercado mucho más atomizado y sus precios reaccionan más lentamente.

“Entendemos que muchísimos proyectos se encuentran frente a desafíos al momento de poder vender en preventa, en preconstrucción, porque muchas veces el usuario se ve tentado a decir: ‘Me compro un usado y no tengo que esperar’”.

Es precisamente frente a esa competencia donde Sancor intenta posicionar su proyecto en Posadas por fuera de la comparación convencional de precio por metro cuadrado.

“Nosotros, de alguna manera, con este proyecto, que apunta a una diferenciación muy grande respecto del resto de la oferta de la ciudad, estamos un poco más salvaguardados porque opera más desde una lógica de escasez. Hay pocas unidades y son unidades que, de alguna manera, son muy difíciles de comparar con lo que puede encontrarse en un usado”.

La diferenciación atraviesa prácticamente todo el diseño: terminaciones, orientación de los departamentos, dimensiones, expansiones y amenities. Buena parte de esas decisiones, remarca Garber, no surgieron solamente de una mesa de arquitectos, sino del estudio de mercado realizado previamente en Misiones.

“Hay muchas cosas que incorporamos de ese estudio que mencionaba Cristian. Desde la medida de las cocheras hasta la superficie de las expansiones; tener un sector de parrilla en cada departamento, un sector de parrilla como amenity dentro de los amenities generales o la dimensión de la piscina”.

Un proyecto de estas características “puede darse cada 10 o 12 años”

Garber utiliza inicialmente una palabra para describir el proyecto: “Irrepetible”, aunque no quiere que la definición suene grandilocuente.

Pero detrás de esa expresión existe un argumento económico. Lo excepcional, sostiene, no reside únicamente en el edificio, sino en la coincidencia de varios factores que no suelen reunirse con frecuencia en un mismo desarrollo.

“Tal vez se dé una vez cada equis años, que nosotros estimamos alrededor de 10 o 12 años, que pueda darse la conjunción de un proyecto donde se alinea un estudio de primerísima categoría y una dirección de obra también de primer nivel. Estamos hablando de estudios que hoy hacen algunas de las obras más importantes del país”.

A ese componente técnico se agrega uno financiero que, para Garber, resulta decisivo: la existencia de una empresa capaz de garantizar la financiación y continuidad de la construcción independientemente del comportamiento coyuntural de la preventa.

“Una empresa que te garantiza la financiación de la obra genera, a la vez, una especie de círculo virtuoso: asegurar la financiación genera confianza para que mucha gente entre. Entonces se produce ese círculo virtuoso”.

Es la misma ventaja competitiva que Corti había marcado al describir el respaldo de Sancor Seguros detrás del fideicomiso. En un mercado donde numerosos proyectos dependen del flujo de fondos que generan las nuevas ventas para sostener el avance físico, el grupo busca ofrecer una ecuación diferente: primero garantizar la ejecución y utilizar esa certidumbre para apuntalar la comercialización.

Otro aspecto que Garber enfatiza es la decisión de evitar trasladar automáticamente a Misiones modelos inmobiliarios desarrollados para otros mercados.

La metodología de trabajo, explica, buscó incorporar desde el comienzo la mirada y las necesidades locales.

“Incluyó la voz local y las necesidades locales de lo que pensamos que puede ser un cliente misionero, más allá del posadeño. Porque, como mencionaba Cristian, esto puede ser no solamente para alguien de Posadas, sino también para quien quiere tener un departamento en Posadas cuando viene desde cualquier punto de la provincia de Misiones.”

La misma lógica se trasladará a la construcción.

El grupo pretende que una parte importante de los bienes y servicios demandados por una obra de esta magnitud sea abastecida por empresas y profesionales de Misiones.

“Estamos muy comprometidos en que los proveedores sean locales a todo nivel. Desde los calculistas, donde estamos trabajando con estudios de Buenos Aires en conjunto y en unión con estudios locales, hasta las empresas de ladrillos, de hormigón y las empresas constructoras”.

Para Garber, la integración local no responde solamente a una cuestión de costos o logística. Forma parte de la concepción del proyecto.

“Pensamos que no hay que venir con una receta única, sino trabajar palmo a palmo y paso a paso con los proveedores locales”.

La idea alcanza incluso al paisajismo.

“El paisajista está incluyendo todas las especies locales por una cuestión de optimización del mantenimiento y también para generar una identidad en el edificio que enaltezca lo que ocurre acá”.

El concepto que atraviesa la estrategia es sencillo: un edificio pensado para Posadas debe dialogar con Posadas.

“Las experiencias donde se trata de traspolar una receta porque funcionó en Córdoba o en otro lugar, en general no dan buen resultado. Lo que hay que hacer es escuchar la voz local e incorporarla”.

Objetivo: entregar en el segundo trimestre de 2030

El proyecto también comienza a tener un horizonte concreto para su finalización.

“Nosotros calculamos que para el primer semestre de 2030 vamos a poder dar posesión”, anticipó Garber.

La estimación más precisa ubica la entrega aproximadamente en el segundo trimestre de 2030, aunque el cronograma estará sujeto a factores propios de una construcción de esta escala y, particularmente, a las condiciones climáticas de Misiones.

El ejecutivo menciona específicamente la lluvia como una variable capaz de modificar los plazos.

“Contando con la financiación, es un período bastante optimista. Lo que sí, muchas veces la cantidad de lluvias o un efecto Niño, donde tal vez llueve tres veces más que la media histórica, te puede llegar a retrasar. Pero calculamos aproximadamente que en el segundo trimestre de 2030 podríamos estar dando posesión.”

La disponibilidad financiera, nuevamente, aparece como una de las variables que permiten proyectar el cronograma sin condicionarlo a la velocidad de venta de las unidades.

Unos 200 empleos directos durante la construcción

Una torre de 25.000 metros cuadrados supone también un impacto económico que excede al mercado inmobiliario.

Aunque Sancor Seguros todavía no realizó un cálculo específico del empleo total que demandará el desarrollo posadeño, Garber toma como referencia proyectos de características similares.

“No lo tenemos calculado directamente para esta obra, pero en general una obra de estas características implica unos 200 empleos directos, más lo que se genera exponencialmente a partir de proveedores y fábricas que se reactivan o tienen una mayor demanda”.

El número cobra otra dimensión por la decisión del grupo de priorizar proveedores misioneros. Una parte significativa del efecto multiplicador de la inversión podría quedar así dentro de la economía provincial.

En el terreno, sin embargo, todavía no se observa el movimiento de trabajadores que tendrá la obra cuando alcance su máxima velocidad. Hay una explicación técnica.

“Hoy no hay tanta gente trabajando porque las características propias de Posadas hacen que esta etapa previa de preconstrucción, que es el picado de piedra, sea una etapa muy lenta, pero necesaria”.

El suelo rocoso de la capital misionera introduce una particularidad respecto de los otros desarrollos que Sancor Seguros ejecuta en el país.

Garber sostiene que, entre todos los proyectos mencionados por Corti, el de Posadas presenta uno de los procesos de fundaciones más desafiantes por su complejidad.

“Creo que de todos los proyectos que mencionaba Cristian a lo largo del país, éste es el de fundaciones más desafiantes en cuanto a su complejidad”.

La contracara es que la roca permite fundar a menor profundidad que en terrenos con otras características geológicas.

“Después te permite no ir tan profundo, porque acá fundás a una profundidad muy inferior a lo que puede hacerse en otros lugares del país. Pero sí implica un proceso más largo en esa etapa de fundaciones”.

Es una de las razones por las cuales la fase inicial puede parecer lenta desde afuera, aunque resulte determinante para la estructura que posteriormente crecerá sobre el terreno.

El Paraná como parte del proyecto

La identidad del edificio también está atravesada por su relación con el río.

Garber explica que incluso la búsqueda del nombre del desarrollo formó parte del proceso de incorporación de una mirada local.

“El nombre surgió justamente de incorporar la mirada local al proyecto. Salió de una lluvia de ideas entre arquitectos, desarrolladores y el grupo”.

En ese proceso apareció como elemento central la experiencia de estar dentro del edificio y encontrarse con la vista del Paraná.

“Lo que se vio era esa experiencia de estar en el edificio con la vista del Paraná. De alguna manera es enaltecer o poner en primer plano lo que se está buscando con el edificio”.

Porque el concepto, insiste, pretende ir más allá de la suma de terminaciones costosas.

“El edificio busca, más allá de las excelentes terminaciones, las características, la distribución de los departamentos y la amplitud de los ambientes, generar bienestar y calidad de vida”.

“Lujo silencioso”: menos ostentación y más calidad de vida. Es probablemente la definición conceptual más interesante que deja Garber durante la recorrida.

No se trata, explica, de construir un edificio cuya principal característica sea exhibir lujo, sino de que la calidad aparezca en la experiencia cotidiana de habitarlo.

“Es un edificio que está muy enfocado a un lujo silencioso, a un lujo que va mucho más hacia la calidad de vida que hacia la ostentación y la demostración.”

Ese concepto atraviesa decisiones grandes y pequeñas.

Una expansión privada suficientemente amplia. Un quincho donde recibir amigos manteniendo la sensación de privacidad de una casa. Circulaciones que separen determinadas actividades. Materiales y terminaciones. El hall. Las cocheras. Los ascensores.

También alcanza cuestiones aparentemente menores que, para determinado segmento de compradores, terminan definiendo la experiencia.

“El acceso a la cochera tiene que ser cómodo y directo. Que no tengas que hacer seis maniobras para que entre la pickup”.

Lo mismo ocurre con los movimientos cotidianos dentro del edificio. “Que puedas acceder a través de un ascensor de servicio directamente cuando tenés las compras, que sea un acceso fácil y no tengas que estar cruzando el hall de entrada para cargar las bolsas del supermercado”.

Son detalles, pero la suma de esos detalles constituye precisamente el producto que Sancor Seguros pretende vender. “Vamos muy a cada una de esas cosas para generar una experiencia que sabemos que es lo que demanda hoy determinado nivel de cliente”.

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