JORGE ASÍS

A merced de los discípulos de Michael Douglas

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Macri, Vidal, La Doctora, Massa. Actores de la Comedia Nacional.
Cuatro primeros actores se reparten la Comedia Nacional de la decadencia argentina. Persiste un torbellino de personajes secundarios. Y una multitud de extras. Figurines que aparecen en el rubro “otros”. Malabaristas del arte de mojar la medialuna.
Para la eficacia del libreto, los cuatro concentran la pugna por el poder real. Su administración presupuestaria. Dos procuran consolidarse (Macri y Vidal). Una, melancólicamente, está para recuperarlo (La Doctora). El otro, de una vez por todas, quiere conseguirlo (Massa).
Pese a la debacle personal e institucional de los últimos seis meses. Pese a haberse puesto el país de sombrero. De haberlo chocado y volcado.
Pese a la indulgencia de la sociedad por la mugre aceptada de las off-shore familiares (que atentan contra la vara inútil de la transparencia), Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, aun puede retener su posición presidencial.
Aunque se expanda la desconfianza hacia el Tercer Gobierno Radical, que lleva ya 30 meses. Falta completar la eternidad del mandato. Otros 18. 6 de ellos, los próximos, desdichadamente sombríos. La economía se abrevia como el consumo. La estanflación es horrenda. Como la convivencia con el riesgo del quiebre social. Pero la causa del TGR es movilizada por una verdad inapelable.
“Si se cae Macri, no hay María Eugenia, ni Marcos ni Horacio”.
Por semejante sentencia, la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo, La Gobernadora, decidió cargarse al hombro el país volcado.
A merced de los discípulos de Michael Douglas
Junto al personaje de reparto que suele brindar lecciones a los actores protagónicos. Horacio Rodríguez Larreta, Geniol, aguarda su momento para conducir algo más que el Maxi Quiosco, Artificio Autónomo, la Capital.
Ambos, María Eugenia y Horacio, supieron simular los enormes buracos de gestión plantados por el Premier Marcos Peña, El Pibe de Oro. Otro personaje que no se resigna a ser, en la comedia, secundario.
Es Peña injustamente señalado como responsable del retroceso que registra El Ángel Exterminador. Junto a Don Jaime, El Equeco. Creador ingenioso de esquemas simplistas para ganar elecciones. Pero catastróficos para la rutina de gobernar.
Derivaciones del plácido estilo de conducción del Ángel. Estadista adicto al descanso. A la parsimoniosa nadería de desparramar las culpas.
La Chica de Flores y el Ángel contienen a los personajes ambiciosamente secundarios que pueblan el Tercer Gobierno Radical, y a la base del Colectivo Cambiemos que brinda la legitimidad. Aquí aparece la señora Carrió, Bárbara Stanwickz, la Demoledora. Con la psicosis unánime de su intensidad mediática. Como los radicales territoriales que suelen amontonarse entre los extraños modelos de la cultura PRO, a los que ni comienzan a entender.
El conglomerado, de relativa relevancia, juega la ruleta del país a la pericia de los traders.
Artesanos de las finanzas. Discípulos de las peripecias inescrupulosas del maestro Michael Douglas, en Wall Street.
Cuando Michael, el hijo del viejo Kirk, prestaba la imagen para componer a Gordon Gekko.
A merced de los discípulos de Michael DouglasEn efecto, el destino del TGR es arrastrado hacia la inspiración de Los Gekko.
Timberos fascinantes de camisas rayadas, habanos y tiradores. Tiburones que se deslizan para acumular fortunas. Pero de pronto, en el revoleo tenso de la timba, se sorprenden con el manejo económico de aquello que fue un país. La Argentina en bancarrota, a la deriva, que se encuentra a merced de los discípulos de Michael Douglas. Timoneada por Los Gekko, hacia la ilusoria reconstrucción.

Macri-Vidal

Si Los Gekko, con la sustancial ayuda de la señora Christine Lagarde, Madame Bovary, logran encarrilar la economía, El Ángel Exterminador aún está a tiempo de extender el calvario en 2019. Aunque cada día son más los desesperados del TGR que prefieren, simuladamente, ser representados por María Eugenia.
Combinación del carisma con la credibilidad y el fortalecimiento de las encuestas.
Cuestión que Mauricio se dedique, en adelante, a la bonhomía moral del hinduismo. Con su mantra personal e intransferible. A los efectos de profundizar el culto de los chakras. Al dispendio de la energía Kundalini (cliquear) y a la algarabía distendida del tantrismo.
Sin embargo, lo sensato es que juntos compongan, probablemente, la oferta presidencial. Macri-Vidal.
A merced de los discípulos de Michael DouglasFaltaría, en adelante, encontrar al personaje secundario que pueda ser diseñado como gobernador de Buenos Aires. Tal vez sea Jorge, El Primo (que era) Pobre, pero al Uno le molesta que le compartan el apellido. O Emilio Monzó, El Diseñador, hoy recuperado por La Chica de Flores, aunque ni le interese ser medido, y prefiera recibir pronto el tratamiento de Excelencia, en alguna capital de Europa (o en Nueva York). O Cristian Ritondo, El Potro, favorecido, en este Provincial B, por el conocimiento del asfalto y del fango.

Candidata o presa

La tercera figura supo ser la primera. Ocupa la centralidad.
La Doctora es la exclusiva beneficiaria de la sistemática declinación del Ángel.
La dama se limita a la inusual prudencia de la espera. Interrumpida por breves visitas al Instituto Patria. O por excursiones habituales hacia Comodoro Py. Es donde justamente planifican entretenerla (sin detenerla) los estrategas del TGR. Hasta octubre de 2019.
La Doctora dista de ser el enemigo principal de Mauricio. Luce como la opositora recíprocamente preferida.
En la lista prioritaria de enemigos a exterminar del Ángel se encuentra, en primer lugar, Hugo Moyano, El Charol.
De repente el caprichoso se dispone a acabar con “la conducta mafiosa” que le atribuye a Charol. Pero durante décadas fueron “amigos absolutos”, como en la novela de Le Carré. Cómplices como Bouvoir y Pecuchet. Habitantes del universo literario de Flaubert. Compartían espiritualidades, milanesas y dulzuras.
El segundo en la lista de enemigos políticos, por “su capacidad de daño”, es Sergio. Titular de la Franja de Massa. Con los sponsors incluidos, en especial uno.
Pero cuando el Ángel necesita pelearse con alguien redituable, busca siempre a La Doctora. Para mantenerla vigente. Aunque ella se las ingenia sola para mantener vigencia propia, y repartir los naipes de la centralidad.
Según la receta del Equeco, La Doctora debe ser vencida por tercera vez.
A merced de los discípulos de Michael DouglasContra ella se ganó en 2015, aunque el candidato fue Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol.
Contra ella se ganó en 2017, en Buenos Aires, cuando era la candidata a senadora. Aunque de la campaña debió encargarse La Chica de Flores.
Cabe consignar que María Eugenia siente por La Doctora una admiración inconfesable. De lo que tiene enfrente, es lo único que francamente respeta.
Es que el Búfalo (Vidal) y la Serpiente (La Doctora) se atraen. La afinidad es natural. Aunque deban combatirse.
Alrededor de La Doctora florecen importantes personajes secundarios que se postulan para el optimismo de ser el Uno. Pero con facilidad aceptarían con ir de Dos. Para acompañarla.
Desde Milton Capitanich, El Montenegrino Denso, hasta el más Colibrí de los Rodríguez Saa. O el renovado Agustín Rossi, Axel Kicillof, El Gótico.
Otros optimistas secundarios del peronismo buscan su propia identidad en la diferenciación con La Doctora que supieron obedecer. Un remolino que se extiende desde Juan Manuel Urtubey, el Hermoso Brummel, hasta Miguel Pichetto, El Bugart. O el propio Sergio. O De la Sota, Hugo Boss, o el Mejor Crédito del Felipismo.
Nada indica que La Doctora vuelva a presentarse. Sólo el sentido común. Porque tampoco existe ninguna razón para que no se presente.
Sabe que resulta fundamental para la estrategia de permanencia del TGR. El apriete es cada vez más significativo. Puede traducirse: “O va como candidata o va presa”.
Estrategia frágil que no contempla otra atendible posibilidad. Que La Doctora se presente y que, para colmo, les gane.

Prepotencia de distrito

El cuarto actor del elenco es Sergio. Dos años atrás era otro muñeco exterminado por el Angelito.
Como no lo pudieron destruir, los persuasivos lo prefieren captar. Los desorienta.
A merced de los discípulos de Michael DouglasPor prepotencia de distrito. Por su obsesiva capacidad para la conspiración, armado de tres celulares, dos secretarios y bastantes diputados, El Alborotador vuelve a instalarse en el bolillero. Para ser considerado como otro aspirante a la confrontación con quien lo desprecia. Al que le sirvió, en un principio, como dador voluntario de gobernabilidad. En la “montaña mágica” de Davos.
Lo postulan naturalmente para la gobernación de Buenos Aires. Pero no se pronuncia. Se percibe que pretende más altura. Es donde se siente mejor, a pesar de los porrazos.
Atrae con la misma intensidad que le desconfían. Se obstina en convencer a los interlocutores. Para convencerse que ya aprendió. Que las caídas lo ayudaron a madurar.
Pero no le creen quienes con ansiedad lo buscan para arreglar nada. Al menos para tantearlo. Por curiosidad. O por las dudas. Por si se puede mojar.

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Lluvia de postulantes peronistas

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Hermoso Brummel, Colibrí, Hugo Boss, Vuelve Juan, Maestro de Marcos, Titular de la Franja, Crédito del Felipismo, etc.
Con Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, se aguardaba la “lluvia de inversiones”. Pero por el choque y el vuelco de la calesita se viene la lluvia de postulantes peronistas.
Hay 2019. “¿Te acordás, Alberto, cuando lo dijiste?”. Lo pregunta el pensador Tati Vernet, El Filósofo de Rosario, a Alberto Rodríguez Saa, El Colibrí, gobernador del Estado Libre Asociado de San Luis.
Agrega: “Entonces estabas solo. Hoy hay tantos que te cuesta entrar al teatro”.
En efecto, cinco meses atrás los peronistas trataban de encontrar al sacrificado digno para perder con Macri. Tenía el poder en el inventario hasta 2023 o 2027.
No obstante, al descascararse como el yeso, los peronistas de la pituitaria adiestrada ya huelen a cala. Hora de animarse.
Antes debe diferenciarse entre los que quieren ser candidatos a presidente, y los que quieren de verdad ser presidentes. Distancia sutilmente significativa.
Cuando uno se instala como firme postulante, contiene la legitimidad para “buscar los recursos”. Traducido: para “juntarla”. Mangar. Tramitar colaboraciones entre los empresarios relativamente amigos, seres sabios que pretenden, como les corresponde, mojar la medialuna en el tazón de los próximos negocios.
Se los ayuda según las posibilidades de acceso. Pero nunca se debe descartar a nadie. Estilo Odebrecht, la marca democrática.
Después de la frontera del Mundial, se abre la temporada 2019. La caza del recurso.

El Bolillero

“Cuando cae un modelo de presidente, como el de Macri, los primeros que caen son los que buscaron parecerse”, confirma la Garganta.
Para justificar el aserto suele recurrirse a Cafiero, Antonio Tormo. Porque, al renovarse, Cafiero se parecía a Alfonsín, El Providencial.
Lluvia de postulantes peronistasLa similitud facilitó el encumbramiento de Menem, El Califa, que justamente fue quien estuvo más cerca del Providencial. En sus horas de esplendor, lo vampirizaba.
La discutible certeza de la teoría alude a la probable afectación de los dadores voluntarios de gobernabilidad, para Macri.
Los maduros racionales como el gobernador Juan Manuel Urtubey, El Hermoso Brummel, o el gobernador Juan Schiaretti, Vuelve Juan. O Sergio de Davos, Titular de la Franja de Massa, hoy en el desierto y con anchoas.
Los tres, sin que sea relativamente tarde, intentan clavar distancias. Menos grave es para Sergio, por ser el portador privilegiado del rencor de Macri, que supo denigrarlo como El Ventajita.
En cualquier casting aparecen los tres. Brummel, porque en Salta no tiene reelección.
Vuelve Juan se encuentra en el bolillero provincial y presidencial. Como su compadre de Córdoba, José Manuel de la Sota, Hugo Boss.
Con su elegancia de dandy, Hugo Boss supone contar con la última bala en la recámara.
Fue Boss también aspirante, en 2015, junto con Sergio. Aliado que lo venció en aquella interna equivocada y fue, a su vez, luego vencido por el Ángel Exterminador.
Por prepotencia de distrito, desde las anchoas del desierto Sergio vuelve a rodar en el bolillero.
Como rueda la bolilla de Hugo Boss. Y la bolilla de Felipe Solá, El Máximo Crédito del Felipismo, que se sienta con chambergo en la galería de su casa de campo. A esperar los ofrecimientos.
El Crédito del Felipismo vende el producto de la unidad, de tercera marca.
Acontece que Felipe, como producto, se atreve a asociar a las huestes de La Doctora con las virtuosas vertientes del Peronismo Perdonable.
Lluvia de postulantes peronistasLa mercadería de la unidad siempre es de venta libre. Para consumir sin moderación. Aunque sea garantía clavada de derrota.
“Para perder decí como Moreno: tenemos que estar todos juntos”, confirma otra Garganta.
Para ganar, debe construirse la estrategia del ballotage (cliquear). La que Emilio Monzó, El Diseñador, supo diseñar en 2015 para el triunfo de Macri.
Pero el ballotage, ahora, es lo que paradójicamente el macrismo debe evitar. Para no perder.

Promover para remover

Abundan los anti-héroes que enarbolan la medialuna para mojarla, con el aval de La Doctora, en el frepasismo tardío de Unidad Ciudadana.
Pero probablemente la enarbolan, en el fondo, para ser sus compañeros de fórmula, si La Doctora se decide a ser, a los 44 minutos del segundo tiempo.
Emerge Agustín Rossi, El Producido. Para muestra de renovación, debió sacrificarse aquel bigote que lo identificaba.
Para seducir a La Doctora, El Producido califica al Ángel Exterminador de contrabandista. Y silabea. “¡Con-tra-ban-dis-ta!”.
Otro que se anota en la volteada es el keynesiano Axel Kicillof, El Gótico. Contiene el mérito, nada menor, de no haberse pegoteado los dedos con el membrillo.
Aunque quien amaga con la bolilla superadora es Milton Capitanich, El Maestro de Marcos. Para algarabía del gobernador Peppo, hilvanador de Resistencia que es el principal interesado en proyectar al Maestro.
“Promover para remover”. Técnica para darle cuerda en el plano nacional a quien se quiere quitar de encima en el plano provincial.
Lluvia de postulantes peronistasEs el secreto del senador Alperovich, El Montador de Camellos, que pugna en Tucumán por la proyección presidencial del gobernador Manzur, El Menemcito.
Como el diputado Gioja, El Gran Güevón, promueve al gobernador Uñac, El Presentable.
Mientras tanto La Doctora, con inusual inteligencia, espera. Anima en simultáneo al Producido, al Gótico, al Maestro, al Crédito del Felipismo. Y tal vez estimula hasta el lanzamiento de Santiago Cúneo, El Diplomático Florentino.
Otro antihéroe, Alberto Fernández, El Poeta Impopular, realiza también sus castings pacientemente imaginarios. Con perversas intenciones de descartar a los manoseados. Con la esperanza de decidir finalmente que el mejor, en todo caso es Él.
¿Para qué buscar a otro si ahí está El Poeta Impopular?
El mecanismo clásico se conoce como el Estilo Duhalde. Fue elevado por Don Eduardo, Negro, el Piloto de Tormentas (generadas).
“Al final no voy a tener más remedio que ser yo”.
Duhalde, como Roberto Lavagna, La Esfinge, confía en que el fracaso de tantos jóvenes imberbes legitima la irrupción de “La hora de los Nonos”. Por la experiencia reposada para enfrentar mejor “La hora de los hornos”, que nada tiene que ver con el film canónico de Pino Solanas, El Prestigioso Dirigente Universitario.
Es por el incendio irresponsable de innumerables patriotas jóvenes que se tomaron con solemnidad el cambio de verso, que proponía el Tercer Gobierno radical. Para concluir en el desastre incontrolable.

Final con espejitos

A medida que los audaces se convencen que el poder está vacante, la lluvia de postulantes se vuelve interminable.
Aparte de los profesionales, los tradicionales buscapinas del rubro, se recurre a la ilusión de los consagrados.
Los que se lucen en actividades más penetrantes, como Marcelo Tinelli, El Tatuado, en el show televisivo.
Lluvia de postulantes peronistasO en labores científicamente enaltecedoras, como el doctor Facundo Manes, Cisura de Rolando.
Muchachos invalorables que nunca se lanzan desde la base. Arrancan, con modestia, desde el peldaño superior de la escalera.
Ocupan centenares de páginas en medios escritos. Son objetos temáticos de horas de discusión televisiva. Atraen a los multiplicados buscadores de empleo que aspiran, detrás del consagrado, a mojar la medialuna de alguna diputación. Al menos saborear el caramelo de madera de una concejalía.
Consta que en la jocunda instancia del poder vacante vale todo.
Hasta debe rescatarse, incluso, el sentido llanero del humor de Carlos Menem. En la presentación del librito auto-referencial, El Califa le dijo a su presentador, Miguel Pichetto, El Lepenito:
“Si llegué a presidente yo, Miguelito, ¡cómo no vas a llegar vos! ¿Qué esperás para largarte?”.
Una suerte que Pichetto ya no compre espejitos de colores. Ahora, al contrario, los vende.

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Barrionuevo Interventor/ Servini Conducción

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El peronismo vive flojo de papeles.
“¿Puede decirme por qué La Servini lo nombra Interventor del Pejota a Barrionuevo?”, consulta la periodista indignada.
“Porque Barrionuevo está de vuelta, y es el único que se atreve a ser el interventor” -responde el sindicalista.
Sucesivos sorprendidos en cantidad telefoneaban para felicitarlo a Luis Barrionuevo, El Bandeja, titular invariable del gremio gastronómico.
Cuentan que la señora Graciela Camaño, La Negra, su esposa, le envió un mensaje de voz para insultarlo. Dicen que La Negra utilizó un lenguaje similar al utilizado por La Doctora para dirigirse a Oscar Parrilli, David Niven, El Incomparable Godfrey.
“Barrionuevo y la p… me tienen loca por tu culpa, porque no te vas a la…”.
Aparte de Barrionuevo, la jueza Servini y sus cercanos colaboradores, muy pocos eran los políticos que estaban al tanto de la bomba informativa por estallar.
Carlos Acuña, hombre leal a Luis, en la vida y en la CGT.
Alberto Pierri, El Muñeco, simplemente “porque El Muñeco sabe siempre todo”. Como El Coti.
Y se sospecha que estaba vivo también el senador Miguel Pichetto, emblema del Peronismo Perdonable y miembro del Consejo Nacional que se interviene.
A los 76 años, Barrionuevo se dispone a brindarle “el último servicio al peronismo”. Quiere reconstruirlo para aportarle credibilidad, sin dedicarse al barrido y limpieza de los kirchneristas.
Raramente modesto, El Bandeja se dispone a abrir los brazos. Para recibir “a todos los sectores” y encarar la tarea del sinceramiento. Y de la re-afiliación.
Barrionuevo Interventor/ Servini ConducciónSabe que la parada es incómoda. Que lo enlodan con la interpretación rápida. Le quita legitimidad.
“Detrás de la intervención está Macri”. Travesura del lenguaje: hace entonces macrismo.
Descontaba que Gioja, El Güevón, iba a apelar la intervención. Pero en Matheu, sede del partido, lo aguardaba la previsible magnitud del escándalo. El bochorno habitual que se extrañaba en el peronismo. El espectáculo expresionista que suele espantar a las capas medias sensibles. Y que favorece, en la práctica, al oficialismo macrista, siempre tan ordenado, pulcro y con globos, con bailecitos sin gritos, puteadas ni empujones.

“Servini Conducción”

En general, el peronismo vive “flojo de papeles”. Debía haberse intervenido antes, o seguir así hasta la eternidad.
Pero el interventor tradicional, don Ramón Ruiz, apodado por la calvicie Natalio Pescia, había cometido la osadía costumbrista de morirse, en septiembre de 2010.
Ruiz era el “amigo peronista”, de estricta confianza, de la señora jueza federal con competencia electoral. La doctora María Romilda Servini, la verdadera conductora del Movimiento Nacional Justicialista.
Solía enojarse la jueza Servini cuando se le señalaba la inventada condición de Jefa. Broma que divertía extraordinariamente a Ruiz. Fue quien, a las carcajadas, plantó la consigna memorable:
“Servini Conducción/ contra toda la traición”.
Barrionuevo Interventor/ Servini ConducciónPor cumplir prolijamente con los mandados, Néstor Kirchner, El Furia, penúltimo patrón político, “le pagó bien”. El Pelado Ruiz mojó la medialuna de una diputación. Y pronto ambos iban a partir.
Sin Ruiz, La Conductora Servini debió resignarse a convivir con la flojedad de papeles de los congresales del Partido Justicialista. Uno de los cientos de partidos que La Conductora debía auditar.
Los congresales tenían todos fecha de vencimiento, y ya habían ampliamente vencido. Pero Servini no tenía con quién intervenir para normalizar. Nadie, de cierto peso, quería aceptar.
Por lo tanto consintió la legalidad artificial de la penúltima extensión de los mandatos. Aquí surge la camada vigente de autoridades.
Alcanzó a conformarse la dupla representativa. José Luis Gioja y Daniel Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol. Diputados que fueron gobernadores. Demasiada representación para la formalidad mínima.
Con frecuencia se revoleaban nombres de interventores probables, que de inmediato rechazaban el ofrecimiento (que a veces ni existía).
En la sigilosa búsqueda naufragaba con frecuencia Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas). Pero se limitaba al contorno de la provincia inviable. Buenos Aires.
En 2018 rodaba la probable intervención del doctor Carlos Corach, otro amigo de décadas de Servini. Pero Corach, “ministro permanente” de nutrida experiencia en papeleríos institucionales, a esta altura del partido personal no estaba para resignar los seis meses por año que transcurre apaciblemente en París, entre lecturas y museos.
Barrionuevo Interventor/ Servini ConducciónEl último nombre que trascendió fue el del ex ministro y embajador Ginés González García, Fábulo, reconocido sanitarista de excelente vinculación con los “compañeros” denominados Gordos. En especial con un Gordo. West. Pero Ginés tampoco quiso hacerse cargo de semejante quil…

La Pedrera y Gualeguaychú

“¿Para qué sirve el PJ?”. Lo preguntan los escépticos, alarmados por el escándalo grotesco de la calle Matheu. Entre policías con escudos, trincheras, alaridos y cánticos de barras que confrontan, algún camarógrafo arrastrado entre empujones, mientras proliferaban las acusaciones obvias a Macri.
El Partido Justicialista es la marca que adquiere importancia como instrumento electoral. Estructura o aparato que, cuando se pone en movimiento, es probablemente eficaz. Pero no necesariamente invencible.
Los peronistas culturales le brindan una bolilla insignificante, casi nula, al Partido. Carece de importancia cuando se entregan a la complejidad intensa de “la interna”, surcada por los desplazamientos que ni siquiera llegan a ser traiciones.
La pugna interna de referencia se encuentra condicionada por la presencia divisoria de La Doctora. Se está a favor o en contra de La Doctora, que hegemoniza la centralidad. Mantiene votos propios y es la única que puede llenar de militantes algo más que un patio. O un garaje.
Oportunamente, La Doctora, con el teléfono intervenido supo recomendar, a los dirigentes del PJ, “que se suturen” la retaguardia. Prefirió incorporar a los peronistas al “frepasismo tardío” de Unidad Ciudadana.Barrionuevo Interventor/ Servini Conducción Sello superador que aporta mayor confusión al delirio “que favorece a Macri”.
Preguntan los racionales desorientados: ¿Cómo tal tipo puede ser dirigente del PJ y va en la lista de Unidad Ciudadana, en contra del propio PJ?
Mientras tanto, algunos peronistas se aglutinaron con los frepasistas tardíos en La Pedrera, San Luis. Gioja incluido. Para recibir la hospitalidad del paternal Alberto Rodríguez Saa, El Colibrí.
Y otros peronistas emprendieron el camino de la distancia. Aunque estuvieron hasta el último minuto entre las redes de La Doctora, para alejarse después de todo aquello que evocara el aroma espeso del kirchnerismo. Por los “daños colaterales”, que se pagan (y favorecen, claro, a Macri).
Fue precisamente el ascendente senador Pichetto quien convocó a los peronistas perdonablemente sueltos para el otro encuentro, en Gualeguaychú. Fue casi tan inofensivo como el posterior de Catamarca, la tierra de origen del flamante interventor, Barrionuevo, tan distante del kirchnerismo como de los perdonables.
Cuesta bancar al Bandeja. Se le recrimina, con frecuencia, la hazaña de haber “quemado urnas”. O haber mandado atacar a huevazos limpios a La Doctora.
Cuesta, además, entender que en el peronismo, en el fondo, todo, pero absolutamente todo, a la larga prescribe. Suelen amontonarse los papelones con sus alborotos, anécdotas para constar en actas. Evocar en asados entretenidos.
La clave básica del Peronismo Perdonable agrupa potencialmente algunos gobernadores. Son los profesionales que optan por las elecciones desdobladas. Para cuidar “la propia” quinta, separadamente de la causa nacional (que hoy favorece al viento de Macri).
Barrionuevo Interventor/ Servini ConducciónAgrupa, además, a determinados mini-gobernadores. Son los intendentes que proyectan otra ley para armar sus elecciones distritales, independientemente de la elección del presidente y del gobernador. Cada cual atiende su juego y lo cuida.
Y agrupa, para concluir, a los legisladores que pretenden mojar la medialuna por otro ciclo. Para permanecer y purgarse para siempre del kirchnerismo, que hoy es “el pasado” y favorece -nunca olvidarlo- al inmanente Macri, al amarillismo festivo.

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Programa PPP: la penúltima bala del Gobierno

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Participación Pública Privada. La clave para vencer en 2019
Previa: Deseos imaginarios del macrismo
En 1983, el sociólogo Juan José Sebrelli, un “socialista solitario”, publicó “Los deseos imaginarios del peronismo”. Hoy sería el indicado para estudiar los deseos imaginarios del macrismo. Pero Sebrelli se hizo (casi) macrista.
Los argentinos que sean adictos al Tercer Gobierno Radical deben bancar la ceremonia de los aumentos superiores al índice de inflación. Pero sólo hasta mayo. Después -suponen- los aumentos mantendrán el ritmo equiparable de la inflación. De a poco el gradualismo vence (otro deseo).
Cuesta entusiasmar con otro segundo semestre. Los adictos ni se atreven siquiera a sugerir que, para el último trimestre de 2018,  podrá respirarse con menor tensión. Confirma la Garganta, con cierta euforia: “La bonanza de los cambios se va a notar recién en 2019”.
Año, casualmente, electoral. El penúltimo deseo imaginario consiste en los PPP. Entendidos como la base de la salvación. La máxima apuesta para mantenerse en el poder, más allá de 2019. Para imponer la continuidad y desterrar al peronismo. (Por Carolina Mantegari – Asis Cultural).
El ministro Luis Caputo, El Toto, es un Newman pura sangre. Veneración y respeto.
Disertó en el lanzamiento de las RER (Red de Expresos Regionales). Sobre el Esquema PPP para desarrollo de la infraestructura. El plan “más ambicioso de nuestra historia”.
Cuentan ya con 60 proyectos identificados, para una algarabía de 30 mil millones de dólares. Y generar “empleo de calidad”. Para “Energía y Minería. Transporte, Comunicación, Tecnología, Agua. Saneamiento, Vivienda, Salud…”.
PPP, Participación Pública y Privada. Metodología para encarar la construcción keynesiana de obras de “importancia estratégica”. A los efectos de poner en movimiento, de una vez por todas, el cascajo estancado de la economía. Culpa -siempre- de “la herencia recibida”.
Corredores Viales. Miles de kilómetros de autopistas. Las ofertas de empresas extranjeras (algunas asociadas con nacionales) se van a recibir en la licitación de abril.
PPP. Penúltima balaEjecuciones monumentales para que sean pomposamente inauguradas por Mauricio, El Ángel Exterminador, en vísperas de la ansiada reelección que postergue el conglomerado de causas judiciales que, sin impaciencia, esperan.

El tridente

En la epopeya de la penúltima bala se desenvuelve el tridente del Barcelona.
Lo compone el ideólogo, director técnico, Mario Quintana, Luz de mis Ojos I, cada vez más celado.
Un habilidoso armador de fideicomisos (algunos bastante conflictivos, como el de Tortugas Open Mall, ampliaremos).
Estrella ascendente del TGR, aunque no participe de la mesa ultra chica, ni pueda imponer Farmacity en la provincia de Buenos Aires (ampliaremos también).
Luz de mis Ojos I aporta el envoltorio jurídico.
Luce también, en el tridente, el citado Toto, encargado de diseñar la compleja estructura financiera.
Consta que El Toto es el más eficiente especialista en resolver los problemas que él mismo genera.
Y por último Guillermo Dietrich, El Guiyo, Geniol II, el instrumentador. Contempla el horizonte con el gesto altivo del que aguarda un superior protagonismo político.
Parque Fotovoltaico Caucharí. Paseo del Bajo. Cuenca del Río Salado. Túnel de Agua Negra.
Hospitales, cárceles, redes eléctricas, escuelas.
La penúltima bala de los PPP arrastra el polvo de cemento que le va a permitir al rostro presidencial lucir cascos de estadista ganador. Cascos para fotografiar también a la señora gobernadora. Y hasta del conductor del Maxi Quiosco. Cascos multiplicados para los Gobernadores, Mini-gobernadores que también quieren mojar la medialuna de los cascos.
PPP. Penúltima balaObra pública financiada por privados. Keynesianismo conveniente del Estado que no tiene dinero para invertir.
Al cierre del despacho, el Estado tampoco brinda garantías a los mitificados inversores externos. Un conjunto de atorrantes dignos, aunque bastante reticentes, que se abstienen de “ponerla”, como lo dijo con más elegancia Su Excelencia, el embajador de Japón.
Mientras tanto, los cuestionados constructores argentinos, varios de ellos preocupados por situaciones judiciales, tampoco tienen capitales disponibles para financiar las obras públicas que les propone el Estado, sin pagarla en lo inmediato.
Para sobrevivir, para llevarse alguna moneda, los empresarios deben “dejar de llorar por los rincones” y competir. Como lo sentenció el ministro Cabrera, El Galán Tardío.
Entonces, para no quedarse afuera, los empresarios se muestran interesados en mojar la medialuna en el tazón de la nueva fórmula PPP. Afán que contrasta -sin afanar- con la imposibilidad de bancarlo.
Los patriotas buscan asociarse con los milagrosos fondos de inversión (que en general integran). Para que los fondos banquen la financiación que los financie, y financie, en simultáneo, al Estado que quiere dejar de ser bobo. Pero le cuesta. Mucho.
No sorprende entonces el desfile de empresarios y de buscapinas que suelen aventurarse en la Gran Manzana. Para tramitar el mangazo de la asistencia, tal vez en el edificio de la 57 y Quinta, en la Nueva York de Sinatra. En la sigilosa búsqueda del joven argentino de moda, contactado y cordial. Un ejecutivo de aceptable remuneración que ya es considerado, sin el menor rigor, el nuevo dueño de la Argentina. Por haber asociado a su Fondo, Poinstate, al Pampa de Mindlin. Por haberle comprado, junto a dos socios ilustres, un Parque Eólico de diversiones a Gian Franco Macri. Y por haberse quedado, en el revoleo, por miserables cien millones de dólares, con el Sheraton de Retiro.

Power points

PPP. Penúltima balaEl delirio de cemento puede ser la salvación (imaginaria) del TGR.
Ni Plan A ni B, en la práctica los PPP son la penúltima bala. Como en el tango, la última es la bala del final.
Los PPP se siguen cotidianamente desde la Subsecretaría de Participación Pública y Privada. Depende de El Toto (que depende de Luz de Mis Ojos I). Tiene al frente a un despierto muchacho de 33 años, José Luis Morea, formado en Australia, que luce el básico uniforme de macrista y reporta a Pablo Quirno.
Es Quirno el Jefe de Gabinete del Ministerio de El Toto, mientras su titular -El Toto-, se concentra en conseguir los capitales que posterguen el epílogo invariable del Estilo Ponzi.
La pólvora -o “la rueda”, como la denomina Morea- está inventada. Los PPP se pusieron en práctica en Perú, con relativo éxito, como en Colombia y Chile, en Australia y en Inglaterra.
En los años 90, el ministro Roberto Dromi, Sai Baba, intentó imponerlo en la patria, sin suerte.
Pero fue el macrismo que lo convirtió históricamente en la ley 27.328, hacia finales de 2016.
Hasta ahora, de la ambiciosa complejidad de las PPP, lo más logrado, es la página web de la subsecretaría. Colmada de promisorias figuritas, de power points ilustrativos que aluden a “trillones de dólares”, con marcados autoelogios hacia el funcionamiento edilicio de los acueductos virtuales, los puertos y puentes imaginarios como los deseos del macrismo.

Perforar La Matanza

Aunque sea voluntariosamente artificial, debe celebrarse el optimismo que abunda.
PPP. Penúltima balaIndica que ya no hay cemento que alcance para construir el delirio planificado. Aquí el TGR basa gran parte de su propósito de mantenerse en el poder. Ser reelecto por otros cuatro años, y conservar -sobre todo- la prioritaria provincia de Buenos Aires. Ya que Luz de mis Ojos I, por instrucción presidencial, pretende perforar La Matanza. Y vencer al peronismo con cemento, triturarlo con caños y ladrillazos.
La euforia del cemento deriva en anticipada carencia. Consta que ya se importa cemento desde Portugal. Con el tiempo, va a ser un gran negocio el acaparamiento de clinkers.
Es la pieza clave, el clinker, en el proceso de la elaboración del cemento. Pelotitas horneadas de arcilla y de caliza molida, que pronto van a dar mejor rentabilidad que el dólar.
 

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Charolazo del 21-F

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El Ánfgel y el Charol (III): Ni Roma ni Macri pagan traidores ni sobones.
Cuando se moviliza Camioneros -el poderoso sector de la clase obrera que conduce Hugo Moyano, El Charol- vibra la totalidad del cuerpo social.
Y adquieren relevancia sobre todo los dirigentes sindicales que no lo acompañan. Los que apuestan, en realidad, por su aislamiento.
Con el auxilio teórico del marxismo -y sin poner el acento en la lucha de clases-, debe aludirse a la hegemonía de una clase dominante metodológicamente inculta.
Es el Tercer Gobierno Radical que preside Mauricio Macri, El Ángel Exterminador. Gobierna con una relativa minoría parlamentaria pero con una excesiva mayoría mediática. Pero está captado por la hegemonía de la insustancialidad. La oquedad que lo torna aburrido y neutraliza.
En realidad, el TGR se explica mejor a partir de Milan Kundera que de Carlos Marx, o el pensador Durán Barba. Por la levedad sin rigor, aunque sea soportable. Secuelas del maniqueísmo estremecedor que pugna por establecer diferencias mágicas entre “lo nuevo” y “lo viejo”. La cronología surge aquí como dato divisorio. Lo “viejo” arrastra la estética del siglo anterior. Con las concentraciones multitudinarias, como la parada patrocinada por Moyano el 21-F.
Al plantearse el conflicto social, que es “siempre más profundo que las anécdotas que lo generan”, desde el kunderismo macrista brota la relativización. Para ser pronto descalificado (el conflicto) por antiguo.
La estrategia de la capa dominante es irrisoria. Con el país desorientado y a la deriva, ante la mera presencia del conflicto, el TGR se obstina en anexar, para su causa, a los desclasados dirigentes de la clase trabajadora, los que permanecen inmediatamente desacreditados ante sus dirigidos. Les estampan sin pudor el barniz amarillo del oficialismo, para diferenciarlos del que asume la causa del desafío. La indignada bronca popular.

Marcha plural. Policlasista

Charolazo del 21-FLa marcha de protesta que se promovió alrededor de Hugo Moyano derivó en un contundente Charolazo. Fue infinitamente más significativo que la sucesión de balbuceos de su propio discurso.
Un acontecimiento que reacomoda al universo sindical, y que debiera dejar lecciones que nadie querrá registrar. Aunque el inagotable oficialismo argumental se precipite en aclarar que, después de la desconcentración, no queda nada concreto. Ningún avance. Apenas se vuelve a la mediocre normalidad.
El Charolazo del 21-F fue plural y policlasista. Una alfombra verde de varias cuadras de rudos camioneros atenuados por la presencia de los gremios blancos.
Los docentes de Baradel, Demis Roussos, y de Yasky, El Hugo Blanco, junto a los estatales de Michelli y los judiciales de Piumato, que se mezclaron con los bancarios de Palazzo, el carismático Caudillo Radical. Y con los sectores medios ideologizados, que representan a las distintas tribus minoritarias del peronismo. Como La Cámpora, y diversos peronistas sueltos. Junto a los esclarecidos de la izquierda trotskista, del PO y del PST, y con el nucleamiento del “pe ce erre”, aquel que fuera chinófilo, sumados al humanitarismo militante de las Madres. Y sobre todo el extendido colchón popular de las llamadas organizaciones sociales, con desposeídos que pugnan por el ascenso social que merecen y convertirse, también, en clase trabajadora.

Festival de la sociología en movimiento

Entonces extracción obrera, pequeño-burguesía militante y aspirantes a proletarios que marcan un camino desafiante para el analista político, mal habituado a encasillar.
Se asiste a la combinación de los diversos estratos que componen la sociedad aparentemente estancada.
Charolazo del 21-FUn verdadero festival de la sociología en movimiento que el botiquín reaccionario de la capa dominante prefiere simplificar. Para incorporarlo a la fantástica colección de recursos prejuiciosos, inútiles para anular la potencia de un fenómeno sociocultural (y político) que los excede. Por desconfiar de la ilustración y por menoscabar, por antiguo, todo aquello que remita a las interrelaciones de las clases.
En el combate descalificador, los dominantes pasan del gorilismo que enternece por arcaico, hacia las acciones de contrainteligencia que se inventaron en el siglo XIX. Con el formato servicial de las amenazas. Exploraciones útiles para ser multiplicadas desde el panelismo mediano que transmite ideología insalubre desde los medios baratos de comunicación. Es que abundan los que se plegaron con entusiasmo a la onda cautivante de la insustancialidad.
Es aquí donde adquirieron fundamental relevancia los ausentes que buscaban altavoces para proclamar su distancia con Moyano, al que reducían a la rigurosa mezquindad de suponer que Charol sólo actuaba movilizado por su defensa personal. Para no dar explicaciones ante la justicia, y no ir preso.
Al exponer ante la opinión pública a los sindicalistas perdonables, el gobierno, impiadosamente, los dejaba mal parados, en posición adelantada, en falta con los representados que hubieran preferido concentrarse entre el festival de la sociología en movimiento.
Al pretender aislar a Moyano, el TGR lo promovía. Sólo consiguió que El Charol reaccionara como un sensible novato del montón, ante la virulencia de los golpes. Y desperdiciara valiosos minutos de su costoso discurso que fueron destinados a la inutilidad de la queja.
Sin embargo lo que menos importaba de Moyano eran sus palabras. Importaba lo que había generado, lo que podía reunir,Charolazo del 21-F la reagrupación del mundo sindical que dejó de ser columna vertebral para convertirse en razón, y hasta pensamiento. Para riqueza de discurso bastaba con las palabras de los dos teloneros fundamentales. El radical Sergio Palazzo, y el maestro progresista Yasky, El Hugo Blanco.

Lecciones del 21-F

Los dirigentes sindicales, en general más astutos que Rinconete y Cortadillo, fueron exhibidos como moderados dialoguistas. Los pobres quedaron a contrapierna.
Desubicados y en “orsai”, como el alma del bandoneón. Apenas aprovecharon el conflicto para aproximarse, de manera suicida, al gobierno que nada tiene para darles. Ni garantías de libertad. Y Macri, como Roma, nunca paga traidores. Ni siquiera sobones. Ni palmeadores vocacionales. Aquí los artesanos de la negociación permanente quedaron ensartados como pichones en la “propia tropa” de la insustancialidad amarilla que no acierta.
Consolidaron, a la transitoria capa dominante, en la vigencia de los dos pretextos:
1) Reducción del litigio a una cuestión personal/judicial del sujeto (Charol).
2) Escudarse, para legitimar la distancia, en la presencia del kirchnerismo. Justo cuando el antikirchnerismo deja de ser redituable como pretexto. Ya no “garpa”.
La dinámica de la evolución política desubica a los estancados que se aferran a la estática y se quedan congelados en la historia.
Sin embargo el antikirchnerismo es aún la pasión exclusiva que sostiene a determinados peronistas vergonzantes entre las filas del macrismo culposo.
Charolazo del 21-FEs precisamente el kirchnerismo lo que los hace macristas. Pero El Ángel Exterminador necesita de macristas de verdad, que estén menos cargados de complejos.
La capa sectaria que gobierna debería dejar de lado, en lo posible (y vaya como expresión de deseo) la patética insustancialidad. Aferrarse menos al recetario hueco de superación, que los impulsa a decir, después de la marcha, y en un rapto de aceptable coherencia, las idioteces similares que decían antes.
La otra lección superadora es para los sindicalistas que sobreactuaron la abstención. El sobonismo. A los efectos de asegurarle al monarca de turno que son distintos. Que están disociados del Mal
Ni Roma ni Macri pagan traidores ni sobones. Ni siquiera los alquilan. Simplemente porque les llegan regalados. Entregados. Para estar cerca, sin siquiera la seguridad de la protección.

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