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Un abogado misionero en la presentación de la traducción del francés el Código Civil junto a prestigiosos juristas y miembros de la Corte

Un abogado misionero en la presentación de la traducción del francés el Código Civil junto a prestigiosos juristas y miembros de la Corte
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Cinco años después de su entrada en vigencia, el Código Civil y Comercial de la Argentina tiene su traducción oficial al francés. Fue un arduo trabajo realizado por dos traductoras  Beatriz Rodriguez y Alide Drienisienia de la Universidad de Buenos Aires,  un prólogo de Dieder Guevel y la introducción  a cargo de los juristas Aída Kemelmajer de Carlucci, Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y el posadeño Juan Manuel Lezcano. El Misionero es doctor en Derecho por la Universidad Nacional del Litoral, de tan solo 34 años.

“Hay palabras del castellano, especialmente del español argentino, que no tienen su correlato en el idioma francés. Entonces tuvimos que empezar a consensuar, a llegar a acuerdos. Y esta traducción tiene una particularidad, porque además del francés, tiene el articulado en castellano para que aquel que lo consulte tenga la norma originaria. Estas traducciones obviamente uno no las hace por un interés económico, es un trabajo por la pasión. Acuérdense que por el acuerdo que empezó a trabajarse con la Unión Europea, hay que incorporar al francés, que es uno de los idiomas principales a la hora de los de los tribunales internacionales y de los contratos internacionales. Hoy tener el Código Civil y Comercial en el idioma francés es una herramienta de consulta no solamente para los jueces argentinos que tengan que resolver un caso de derecho internacional privado, sino para aquellos que quieran consultar en otros países algunas cuestiones de normativa interna”, explica Maidana en una entrevista con FM Capital y Economis.

¿Cómo llegás, con 34 años a un libro con estos monstruos del Derecho? 

Yo soy abogado, tengo ese pecado de origen, egresado del doctorado de la Universidad Nacional del Litoral, especializado en derecho de empresas, en la Universidad Nacional de Misiones. Seguí estudiando después que me recibí, ejerzo la profesión, tengo mi estudio en Misiones, pero también ejerzo la docencia a nivel de grado y postgrado en varias universidades en el país. Ese trabajo me llevó a conocerla a Aida, a escribir algunos libros juntos y a trabajar también en parte del equipo del doctor Lorenzetti. Cuando surgió esa propuesta de Aida, todo se fue acomodando para formar un muy buen equipo y así poder llegar a realizar esta obra. Todavía no caigo de la magnitud de esto, pero en un par de años creo que va a ser considerada como la primera traducción que tuvo participación de un equipo profesional y que especialmente, no pertenece a la ciudad de Bueno Aires.

¿Todo este trabajo, en qué te sirve en lo personal con respecto al aprendizaje?

La traducción tiene una introducción, que, por un lado, ahí sí fueron un poco egoístas (risas) la hicieron la doctora Kemelmajer, Lorenzetti y Higthon, una introducción que cuenta un poco la importancia de esta traducción. Yo escribo un trabajo previo a la traducción, de cuál ha sido el aporte de los y las profesoras de Derecho en este código. Porque considero que el Código Civil y Comercial, no es algo que se dio de un día para otro, sino que hubo una construcción de las universidades argentinas a tener este muy buen Código que tenemos hoy. Parte de este trabajo, del cual me siento orgulloso, porque es de mi autoría, creo, obviamente, que caracteriza todo el proceso de codificación argentina, desde Vélez Sarsfield, pasando por los proyectos que no llegaron a reforma, hasta la figura de alguien tan importante como Guillermo Borda, quien fue el que actualizó o modificó el código de Vélez. Y también el nombre de otros tantos profesores que participaron en otros tantos proyectos de reforma, que no llegaron a ser ley. Una vez que yo me puedo sentir orgulloso de ese pequeño trabajo, tengo decir que cada artículo que se traducía, muchas veces necesitaba de la presión, porque nosotros si bien trabajábamos con traductoras, las traductoras nos decían: “En el derecho argentino, la legitimación -por decir un término que me acuerdo que fue muy discutido- se entiende por esto, en el derecho francés legitimación se entiende por otra cosa”. Entonces teníamos que ir a buscar algún tipo de significado similar, toda esa construcción la verdad que la caracteriza como un libro, porque no sólo es la traducción automática, sino tratar de entender qué quisieron decir los autores del Código Civil, llevarlo de la mejor manera al francés.

Aprovecho mencionaste los cinco años del Código y me gustaría saber tu opinión sobre esta idea de reforma judicial que se está proponiendo.

Tengo sentimientos encontrados. Primero voy a caracterizar una pequeña cuestión: Cuando se habla de reforma se habla del Poder Judicial Federal, no es que va a transformar el juzgado de todos los días, o cercano a todos los misioneros. Sino que va a reformar la Justicia Federal que acá en Misiones tiene tres circunscripciones. Siempre que se piense en una reforma, no se pueden evaluar a corto plazo. Es como cuando se elige un juez, puede tener los mejores títulos, los mejores exámenes, pero la vara que mide a ese juez es qué hace una vez que ejerce el cargo. Entonces cuando uno produce una reforma, quizás puede ser en los papeles la mejor reforma. Si me preguntan cuál fue la mejor Constitución y ven después, a qué país pertenece, van a decir muy lindo lo que dice el papel, pero, en realidad esas promesas no se cumplen; porque son países con índices de pobreza muy grandes, con un índice de corrupción muy grande, con diferentes características. ¿Qué quiero decir con esto? Que lo quiere ser reformado tiene que ser evaluado a corto plazo y a largo plazo. Y también entiendo, que cuando hay un tipo de reforma como la que se está produciendo en este momento, es muy importante el rol de las universidades, porque finalmente cuando se piensa en reformas, se nos olvida que -hoy quizás muchas están cerradas-, pero los profesores y los recursos humanos que tenemos en la Argentina en las universidades son muy valioso, es necesario también escuchar qué piensan ellos. De ese diálogo respetuoso con discrepancia, pueden salir muchas ideas superadoras que cualquier tipo de proyecto original, eso fue lo que pasó con el Código Civil, por eso hago el paralelismo. Hubo un anteproyecto que se empezó a discutir allá por fines del 2012, hubo audiencias públicas en todas las provincias, hubo aportes de los docentes universitarios y aportes del Congreso, eso llevó a tener un buen código. Mi pregunta es, si no tendríamos que replicar esa metodología para llegar a la mejor reforma, que todas y todos los ciudadanos necesitamos, porque si no el peligro que corre es que, al empezar a modificar algunas prácticas, las personas empiecen a dejar de creer en el sistema judicial. Eso es muy peligroso, necesitamos tener una confianza renovada en nuestros jueces y juezas, porque el peligro de no tener confianza en las instituciones ya lo vivimos, me parece que una sociedad que repite sus errores es una sociedad que no aprendió

¿Crees que es más allá de la reforma en sí misma, si es necesaria para la gente, para que la gente crea más en la justicia, transparentarla?

Soy partidario, siempre defendí que todos los jueces, juezas y ministros de la Corte Suprema, presenten su declaración jurada y que eso sea público, y pague sus impuestos, ese me parece que es el camino por el cual debemos iniciar. Vos me preguntas ¿qué diferencia hay? Eso causa un impacto directo en la sociedad, porque digamos, yo soy juez y vos querés saber cuál es mi patrimonio, lo podes consultar por internet. Porque hubo una discusión hace un par de años cuando llega el juez Horacio Rosatti a la Corte Suprema, independientemente que alguien se lo pidiera, crea un sitio en internet, subió su declaración jurada, dijo cuánto era su patrimonio, eso no me parece malo, a la hora de transparentar las cosas eso podría ser positivo. Otra cosa que siempre defendí, es la comunicación que tienen que tener los jueces y juezas, con los medios de comunicación, yo adelanto que estoy en contra de eso que dicen que los jueces hablan a través de sus sentencias. Eso me parece que es algo anacrónico.

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