“Vale mi tranquilidad”: la historia del empresario tealero que resurgió de las cenizas y conquistó el mundo
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Eduardo Goldfart, un empresario tealero de Misiones, irradia una serenidad que se refleja en su mirada y su hablar pausado. Tras superar una quiebra que lo dejó en la ruina, Goldfart encontró el éxito con Valmitran, una empresa que exporta té a más de 20 países y se ubica entre las principales exportadoras de Argentina.
Valmitran, un nombre peculiar que significa “Vale mi tranquilidad“, encarna la filosofía de vida que Goldfart adoptó tras una experiencia traumática con un socio infiel. “En las familias judías es muy importante el estudio”, recuerda Goldfart, quien tras un paso fallido por la abogacía, se graduó en comercio internacional. Su trayectoria lo llevó del Banco Nación al Banco de Misiones, donde en la década del ’70 asesoraba a productores que buscaban exportar. Así, se sumergió en el mundo del té.
Misiones, responsable del 95% de la producción argentina de té, es un jugador clave en el mercado internacional. Estados Unidos, el principal consumidor mundial, adquiere más de la mitad de sus importaciones de té de Argentina. En este contexto, Valmitran, junto a las “Big Four” (Don Basilio, El Vasco, Urrutia y Casa Fuentes), domina el mercado exportador.
El camino de Goldfart no fue fácil. Tras su experiencia en la banca, se aventuró en diversos emprendimientos, incluyendo la producción de cigarrillos de lechuga (“Eran malos“, confiesa en una entrevista concedida al diario La Nación). Finalmente, en 1996, adquirió una fábrica de té en Campo Viera, el corazón de la producción tealera argentina. El éxito se vio interrumpido por la crisis del 2001 y, posteriormente, por la traición de un socio que llevó a la quiebra de su empresa.
Con Valmitran, Goldfart apostó a la diversificación, exportando a mercados como Estados Unidos, Holanda, Alemania, Rusia, China y Polonia, entre otros. Un dato curioso: a pesar de la cercanía con Alem, un importante centro productor de envases, a Goldfart le resulta más económico importar bolsas de embalaje desde Sri Lanka. “Estamos muy caros en dólares y eso está perjudicando mucho al té”, señala, reflejando la compleja realidad económica argentina.
Pero Valmitran no se trata solo de negocios. Goldfart y su socio, el abogado Hugo Romero, impulsan proyectos sociales en las comunidades donde operan. A través de la Fundación Valmitran, apoyan escuelas y brindan asistencia a niños en situación de internación. Recientemente, Goldfart fue galardonado con el Premio a la Sustentabilidad en la Tea Conference de Canadá.
“Vale mi tranquilidad”, el nombre de su empresa, es un recordatorio constante de la importancia del equilibrio entre el éxito empresarial y el bienestar personal. Goldfart, un hombre que ha sabido resurgir de las cenizas, hoy disfruta de la armonía que tanto anhelaba.
