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Vivir en una burbuja: Barrios Privados y Barrios Populares
El siguiente artículo se propone analizar lo que comúnmente se llama en el lenguaje popular argentino “vivir en una burbuja”, bajo la perspectiva de las respuestas y vivencias que atravesaron las familias de los barrios privados en contraposición con las familias de los barrios populares en el contexto de pandemia sanitaria.
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El siguiente artículo se propone analizar lo que comúnmente se llama en el lenguaje popular argentino “vivir en una burbuja”, bajo la perspectiva de las respuestas y vivencias que atravesaron las familias de los barrios privados en contraposición con las familias de los barrios populares en el contexto de pandemia sanitaria.
Escribe Emmanuel Miranda* – Como respuesta a este atípico último año atravesado por el coronavirus, como sociedad hemos generado y creado nuevas formas de comportamiento y de relaciones. Uno de los componentes más importantes de esta manera de relacionarnos está diagramado por las formas en que nos comunicamos y en definitiva por la manera en que nos expresamos. El lenguaje como herramienta que no es neutra y la epistemología como su rama fundamental y constitutiva, son expresiones importantes para analizar y poder entender los contextos.
Según Google Trends, la sociedad argentina ha modificado las búsquedas de palabras en forma masiva. Durante el año 2019 las más buscadas fueron Copa América, Dónde Voto y Cyber Monday. Para el mismo periodo analizado del 2020, las palabras más solicitadas al buscador fueron Coronavirus, Google Classrom y Trámites a Distancia. En las búsquedas acerca de “qué” y “cómo”: pasamos de buscar “a qué hora juega argentina”, “a qué hora era el eclipse” y “qué se conmemora el 17 de junio” a buscar “qué es el coronavirus”, “qué es el estado de sitio”, “qué pasó el día en qué nací” y “qué es el AMBA”. En el “cómo”: pasamos de indagar acerca de “cómo van las elecciones”, “cómo saber dónde voto” y “cómo hacer huevos de pascuas” a indagar sobre “cómo saber si cobro el IFE de la Anses”, “cómo hacer barbijos” y “cómo hacer alcohol en gel”. Todo un signo de cambio de época.
En este sentido, el COVID trajo casi anexadas palabras como virus, distanciamiento, cuarentena, protocolo (la vida fue un protocolo este año) y últimamente con las aperturas de las ligas de futbol profesionales y de las escuelas, se ha añadido el concepto de “burbuja”.
Para el lenguaje popular en la jerga callejera y muy argentinizada, vivir en una burbuja era sinónimo de una persona que estaba aislada de lo que pasaba o bien que no era capaz de comprender aquello que sucedía a su alrededor.
Hace poco, leyendo una nota de La Nación1 que destacaba el poco contagio del coronavirus en los barrios cerrados y la estrategia que habían abordado allí, fue donde pensé cómo fue el abordaje en los barrios populares del Conurbano. Es así que me puse a investigar las condiciones de ambas realidades. En esta lógica algunas de las preguntas que se suscitaron fueron: ¿Cómo fue vivir en una burbuja este año? ¿Fue posible desarrollar el concepto de burbuja en los barrios populares? ¿Quiénes pudieron cumplir con este requisito? ¿Cómo fue el cumplimiento de la cuarentena en los barrios populares y los barrios privados?
Para ello, analizamos la diferencia entre los barrios populares y los barrios privados en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) sobre cómo fueron las estrategias en base a la prevención y control del COVID. Esta idea surge sobre la base de un informe elaborado por la Universidad Nacional de General Sarmiento sobre las condiciones de vida y estrategias de Hogares en la cuarentena en el Conurbano.
Haciendo sólo un análisis descriptivo acerca de los barrios privados y los barrios populares según el censo elaborado por el Registro Nacional de Barrios Populares durante 2018, existen en el Conurbano 1.044 barrios populares. Allí viven más de un millón de personas que representan el 15 % de toda la población del conurbano. En total son 336.848 familias que viven en condiciones de vulnerabilidad, ya que no están garantizadas todas las condiciones habitacionales básicas. Muchos de estos barrios están caracterizados por: el hacinamiento, la falta de agua potable y de cloacas y condiciones de ingreso muy bajas. En cuanto a los barrios privados (o comúnmente llamados “countries”), en base a datos obtenidos del Sistema de Barrios Cerrados de la provincia de Buenos Aires, existen en el Conurbano alrededor de 256 sobre un total estimado de 871. Allí se estima que viven en total alrededor de 300 mil personas. La mayoría de estos se encuentran en el municipio de Pilar, donde existen 86 barrios cerrados o privados declarados.
Haciendo una estratificación por zonas del Conurbano, mientras que en la zona norte por cada barrio privado hay 2 barrios populares, en la zona oeste la relación es de 1 por cada 22 y en la zona sur ese número es de 1 a 9.

En general, una de las distinciones de los barrios privados es que cada desarrollo inmobiliario cuenta con una planificación inicial que luego se torna una realidad. Para ejemplificar, el barrio privado Santa María de Tigre cuenta con 400 hectáreas y, en su estatuto tiene un límite de urbanización de 1.215 personas y 168 viviendas. En estas planificaciones se estima además cuánto territorio se le dedicará al espacio verde y a construir zonas de esparcimiento.
En contraposición, los barrios populares son desarrollos improvisados, impulsados por la urgencia de muchas familias de contar con un techo, sin evaluar demasiado los riesgos de las zonas y las condiciones de habitabilidad. Como ejemplo, en el barrio El Garrote (Tigre) viven 700 familias en una superficie de 7.80 hectáreas.
Cumplir con las condiciones exigidas por el Gobierno Nacional acerca de las peticiones relacionadas al Coronavirus tales como el distanciamiento social, es mucho más fácil de cumplir en los barrios privados que en los barrios populares. Esta verdad de perogrullo tiene su sustento en que las condiciones de distanciamiento social, aislamiento y baja densidad poblacional hacen que en caso de registrarse contagios, construir una o en este caso otra “burbuja” y elaborar estrategias de contención del virus sean muchos más efectivas.
En el relevamiento realizado por la Universidad de General Sarmiento en barrios populares se analizó el cumplimiento del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) en un contexto donde se decretaba la vuelta a la Fase 1 (8 – 28/7). De allí los datos que se desprenden reflejan que:
• El 60% de referentes territoriales informan que el nivel de acatamiento fue parcial.
• Un 30% informa que es bajo.
• Sólo un 10% de los referentes considera un nivel alto de acatamiento.
Sin embargo, cuando se indagaron las causas acerca del porqué de la dificultad de cumplir con el ASPO, se identificaron los siguientes patrones y causas.
- Estigmatización por parte del barrio a los casos positivos y estrechos;
- Violencia de Género;
- Relación con las fuerzas de seguridad;
- Situación laboral y de ingresos;
- Implementación del Ingreso Familiar de Emergencia;
- Abastecimiento y asistencia alimentaria;
- Cuidado de niños/as y adolescentes;
- Problemas por consumo problemático.
Es decir, la pandemia sólo reforzó y puso de manifiesto la dificultad del Estado para cumplir con las exigencias que demanda una sociedad vulnerabilizada. Los resortes del Estado muchas veces oxidados, hacen que construir una “burbuja” en estos barrios implique condenar a estas familias a vivir condiciones que son peores que las que viven en su vida habitual en sociedad.
Repensar las estrategias para abordar las problemáticas globales en condiciones de políticas urbanísticas no sólo debe ser una necesidad, debe ser una condición.

1 https://www.lanacion.com.ar/politica/hay-unos-1000-barrios-cerrados-en-la-provincia-y-tienen-bajo-riesgo-de-contagio-nid2370021
*Emmanuel Miranda: Miembro de GEO Estudio y Opinión. Licenciado en ciencias políticas UCA. Especialistas en temas electorales UNSAM. Data Science en Acámica. Dirección Nacional Electoral, Ministerio de Modernización de Nación, Jefe de Gabinete en Subsecretaría de Género y Diversidad Sexual PBA; Coordinador de Políticas públicas Secretaría de Derechos Humanos PBA.
