Año: 2022

Paraguay: Cartes derrotó a Abdo Benítez en la interna colorada y Alegre será el candidato opositor

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Santiago Peña, del sector opuesto al del presidente Mario Abdo Benítez, se impuso este domingo en las elecciones internas del Partido Colorado y será el candidato oficialista a la Presidencia de Paraguay en los comicios generales de 2023, en los que competirá con el líder liberal Efraín Alegre, quien ganó la primaria abierta de la Concertación opositora, informó la prensa local.

Peña, que pertenece al sector que lidera el expresidente Horacio Cartes, derrotó al oficialista Arnoldo Wiens, quien ya admitió su derrota, en las elecciones internas cerradas que celebró la Asociación Nacional Republicana (ANR), nombre oficial del Partido Colorado.

Exministro de Hacienda, de 44 años, Peña ganó la candidatura presidencial colorada en su segundo intento, tras haber sido derrotado por Abdo Benítez hace cinco años.

Su compañero de fórmula será el presidente de la ANR, Pedro Alliana.

Antiguo militante del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), la mayor fuerza opositora, Peña debió afiliarse a la ANR en 2015, como requisito para poder asumir como ministro de Hacienda del entonces presidente Cartes, recordó el diario asunceño Última Hora.

En tanto, la fórmula encabezada por Alegre, líder del PLRA, e integrada además por Soledad Núñez, del Partido Encuentro Nacional (PEN, de centro), se imponía con 58,33% de los votos en la interna abierta de la Concertación opositora, con 92% del escrutinio cumplido.

Los principales competidores de Alegre, el también liberal Martín Burt y Sebastián Villarejo, de Patria Querida, de centro, reconocieron el triunfo del primero, según el diario ABC Color.

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¿Cuánto aumentarían los combustibles el 1º de enero?

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El 1° de enero del 2023 marcará el inicio de un nuevo año, pero también que deberá aplicarse un nuevo aumento del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) como al Dióxido de Carbono (IDC), correspondiente al tercer y cuarto trimestre calendario del 2021, y al primer, segundo y tercer trimestres del 2022, tal como lo determina el Decreto 561/2022.

Según lo analizado por el licenciado en administración y especialista en combustibles, Cristian Bergmann, la actualización pendiente del componente impositivo totaliza 71,1 por ciento (18,8 por ciento para el período del 2021 y 52,3 puntos porcentuales para los primeros nueve meses del año en curso), considerando la inflación registrada en el Índice de Precios al Consumidor del INDEC.

Hecho que de aplicarse, e incluyendo el aumento del 4 por ciento asentado por el programa Precios Justos, el incremento debería ser de 18 puntos porcentuales para las naftas y 11 por ciento para el gasoil, tomando en cuenta el valor de venta actual de la nafta súper y gasoil grado 2 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Sin embargo, tras el acuerdo del Gobierno con las petroleras sobre los precios cuidados, que establece el tope de incrementos en las pizarras de las Estaciones de Servicio, desde el sector no ven claro que se dé el ajuste del ICL y del IDL sino que esperan una nueva postergación por vía de un decreto del presidente de la Nación, Alberto Fernández.

Llama la atención la falta de previsibilidad sobre el sector minorista de combustibles en nuestro país, a partir del cual parecería que el largo plazo son los próximos tres meses”, sostuvo Bergmann en conversación con surtidores.com.ar.

Y ante la pregunta sobre cómo influiría un nuevo aplazo, el especialista consideró que “impactará en la reducción de ingresos fiscales para el estado nacional, lo que acentuará el déficit presupuestario”.

Es decir que las idas y vueltas sobre la cuestión energética, específicamente sobre el mercado de combustibles, podrá afectar “de gran manera” el desarrollo de las inversiones necesarias, ya sea para reponer el stock de capital, como también para generar innovaciones tecnológicas que mejoren la calidad de un servicio de suma importancia para la economía del país.

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Un Messi de Guinnes

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(Por Walter Vargas).- Lionel Messi, superdotado y prestidigitador, ha hecho trizas los presuntos límites biológicos, unos cuantos récords y, por qué no decirlo, los pronósticos más negativos: agoreros o no, bien intencionados o no, despistados o no.

Es, a la vista está, la potestad del genio deportivo, del menos mortal entre los mortales, del que es capaz de desatar tsunamis en un vaso de agua.

Los números de Messi son astronómicos y, desde luego, merece la pena examinar un puñado.

Dieciocho años en el fútbol de élite y 695 goles en 831 partidos en clubes.

(Siete-balones-de oro-siete).

Diecisiete años con la camiseta argentina y número uno en el ránking de asistencias y goles: 172 y 98.

Campeón Mundial Juvenil, campeón olímpico, campeón de América, campeón de la Copa de Campeones y campeón del mundo de mayores.

Pero si de Mundiales se trata, el futbolista que ayer se convirtió en el de mayor cantidad de presencias (26, una por delante del alemán Lothar Matthaüss) llegó a su cresta de la ola en la etapa final de su trayectoria.

Es decir: brilló en el Mundial menos pensado: en el tránsito de los 35 a los 36 años.

El húngaro Ferenc Puskas jugó su mejor Mundial a los 27 años.

El carioca Garrincha tocó el cielo en el Mundial de Chile 62: tenía 28 años.

El paulista Pelé despuntó en el Mundial de Suecia a sus 16 y se marchó, glorioso, en el Mundial México 1970 a sus 29.

El alemán Frank Beckenbauer brilló a los 20 y levantó la Copa del Mundo a los 29.

El neerlandés Johan Cruyff jugó su único y extraordinario Mundial a los 27.

Ronaldo -el Gordo, Luis Nazario de Lima- la descosió en Francia 1998, con 21 años, y fue goleador y campeón del mundo tres meses antes de cumplir 26, en Corea-Japón 2002.

Y, pavada de detalle, cuando gambeteó a todos los ingleses, Diego I de Villa Fiorito andaba por los 25 años y 7 meses.

El que pasó por Qatar no fue cualquier Messi: fue un Messi sintonizado a tope con la estructura de una Selección que no lo obligó a sacar conejos de la galera a la carta.

Un Messi clarividente, solidario, motivado, goleador, pasador de bolas imposibles y, ya es un hecho, en el colmo del desiderátum hoy anda por las vida con la Copa del Mundo en las manos.

El Messi otoñal devino más primaveral que nunca.

Trepado al cielo de su cielo, el pibito que soñó a ojos abiertos en las canchitas del fútbol infantil de Rosario ya es también póster dorado en el Libro Guinness de los Mundiales.

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Messi campeón mundial: el fútbol evita su mayor injusticia

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(Por Fernando Bianculli, enviado especial) Que “Lío” Messi se haya consagrado al fin este domingo campeón mundial con la selección argentina representa un acto de paz, un hecho de estricta justicia deportiva hacia un futbolista de leyenda, que desafió -y desafía- todos los límites de la estética y la estadística.

Hubiera sido un daño irreparable para el fútbol que una figura de su trascendencia histórica no supiera cuánto pesa el trofeo de 6,170 kilos de oro macizo, ese que con ojos despojados contempló tan cerca y tan lejos en el Maracaná y que esta noche recibió de mano del presidente de FIFA, con la bata que le entregó el emir de Qatar.

Si el desenlace iba a ser este de hoy en Lusail, con la copa bien alta en sus manos, con su sonrisa plena nacida del alma y con lágrimas de felicidad en el rostro de los todos argentinos en el estadio, bien valió la pena el espinoso camino recorrido desde su debut hace 17 años.

Pero antes de ese instante eterno tuvo que sufrir a extremos desquiciados, al punto de sentir de cerca el riesgo de perderlo todo, de volver a las peores sensaciones, después de haber marcado dos goles en la final de lo que fue -definitivamente- su Mundial.

Cuán lejos quedaron las críticas despiadadas, la desconfianza sobre su amor por la camiseta, la subestimación de su liderazgo, las frustraciones por las finales perdidas y aquella renuncia producto de la impotencia por no conseguir lo que más deseaba a lo largo de su brillante carrera: ser campeón con Argentina.

“Se terminó la selección para mí, ya está, es por el bien de todos. Me duele más que a ninguno no poder ser campeón con Argentina. Lo busqué, era lo que más quería pero no se me dio. Son cuatro finales perdidas, tres seguidas… Es una lástima pero tiene que ser así”, declaró un Messi asolado después de caer ante Chile en la Copa América del Centenario, el 27 de junio de 2016.

Aquella noche en el MetLife Stadium de Nueva York falló su penal en la tanda de definición y el final de la historia fue idéntico al de un año antes cuando los transandinos festejaron de locales la Copa América 2015.

La maldición de Messi había comenzado en Venezuela 2007 con un plantel de estrellas (Ayala, Zanetti, Verón, Mascherano, Cambiasso, Aimar, Riquelme, Crespo, Tevez y Saviola, entre otros) y continuado en el Mundial de Brasil con la generación ganadora de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos Beijing 2008.

Los títulos, los récords, los goles, los Balones de Oro y las jornadas épicas con Barcelona no hacían más que exponer el contraste de lo vivido con la Selección, a la que decidió regresar en menos de tres meses impulsado por su compromiso con los colores y su espíritu competitivo.

En el contexto de una AFA descabezada tras la muerte de Julio Grondona, con un proyecto de selecciones tambaleante, el capitán volvió a intentarlo y se golpeó fuertemente en Rusia 2018, su cuarto Mundial, a los 31 años.

El calendario le presentaba Qatar 2022 como la última oportunidad, pero antes había que reconstruir una Selección devastada tras el paso de Jorge Sampaoli. La ausencia de compromisos oficiales hasta el año siguiente posibilitó que se hiciera cargo de forma interina un excolaborador de Sampaoli, a cargo del seleccionado Sub 20 y sin experiencia en la dirección técnica.

Messi no se incorporó al ciclo de Lionel Scaloni hasta marzo de 2019 para un amistoso ante Venezuela y el resultado, derrota 1-3 en Madrid, parecía acelerar el proceso de búsqueda de un nuevo DT.

Sin embargo, la incorporación de nuevos colaboradores, todos de respetable trayectoria como futbolistas de la Selección, le dieron vida al ciclo hasta la Copa América 2019, en la que Argentina terminó tercera por una injusta derrota ante Brasil en semifinales.

Scaloni supo tocar las teclas para formar un nuevo grupo de jóvenes, que rodeada a un Messi maduro pero igualmente genial. “Tuve que adaptarme a un grupo ya formado”, reveló tiempo después cuando la campaña marchaba sobre rieles.

Superada la pandemia ocurrió lo mejor: la aparición de un equipo cada vez más confiable y de un plantel que trabó lazos indestructibles. El buen inicio de Eliminatorias preparó al equipo para el momento del click, la Copa América 2021, ganada a Brasil en el Maracaná con el “sombrerito” eterno de Ángel Di María.

Con 34 años recién cumplidos, Leo Messi lideró la Selección que sepultó la sequía de 28 años sin títulos y pudo gritar campeón por primera vez con la mayor. La redención tan anhelada había llegado en las condiciones ideales. Maracanazo liberador.

Allí nació el encanto del hincha con la Scaloneta y una atmósfera de unidad que alentó a nuevos triunfos, con Messi cada vez más a gusto, sin las presiones por transformarse en el salvador en cada partido. La cómoda clasificación al Mundial, la Finalissima y el invicto más importante de la historia (36 partidos) fluyeron con naturalidad.

Messi afrontó el Mundial de Qatar con múltiples desafíos y los superó con la misma simpleza que elimina a sus rivales dentro de la cancha. Desplegó un festival de goles, asistencias y récords con un liderazgo incuestionable. Hizo el mejor Mundial de su carrera para terminar con todo tipo de discusión.

Se transformó en el futbolista con más partidos y en el argentino más goleador de la historia de la Copa del Mundo. Llevó a la Selección de la mano en cada instancia y alcanzó la gloria en su última presentación por la máxima competencia FIFA. ¿Quién hubiera escrito un mejor final?

Nadie que no tuviera una zurda de trazo fino, una varita escondida debajo de la media y el botín, capaz de generar una noche mágica, no exenta de sufrimiento, como la de hoy en Lusail. Bienvenido Leo a la mesa de Di Stéfano, Pelé y Maradona, los dueños de la historia de este deporte. Todo está en su lugar.

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Nuevo capítulo en la historia: Lionel Scaloni, tercer entrenador argentino campeón del Mundo

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(Por Jerónimo Granero, enviado especial).- Lionel Scaloni, el entrenador más joven de Qatar 2022, consiguió el tercer título del Mundo para el seleccionado argentino e igualó la gesta de César Luis Menotti y Carlos Salvador Bilardo.

A los 44 años y en su primera experiencia como director técnico, Scaloni ganó la sexta final de la historia del equipo nacional y cortó una racha de 36 años sin alzar el trofeo más importante.

Sus lágrimas al final de la sufrida final ante Francia describen el amor de este hombre por la camiseta de la Argentina.

En poco más de cuatro años de gestión, el santafesino de Pujato lideró al seleccionado en los títulos de la Copa América 2021, la Finalissima y el Mundial de Qatar 2022.

Un total de 56 partidos, 37 ganados, 14 empatados y solo 5 derrotas, 110 goles a favor y 32 en contra son los números del ciclo que comenzó en septiembre de 2018.

En el medio, además los títulos, Scaloni encabezó la mayor racha invicta de la historia del seleccionado argentino con 36 partidos y la segunda del Mundo solo a un encuentro de Italia.

La mayor virtud de Scaloni fue haber crecido como entrenador a la par de un plantel renovado que supo rodear a Lionel Messi y lo llevó a la gloria en su quinto Mundial y con 35 años.

En la lista de méritos también están los nombres de sorpresas como Emiliano Martínez y un grupo de jóvenes integrado por Cristian Romero, Rodrigo De Paul, Leandro Paredes, Giovani Lo Celso, Lautaro Martínez y Julián Álvarez que hoy parecen no tener techo.

Luego de la experiencia con el equipo juvenil en el torneo de L’Alcudia en España y una serie de amistosos de prueba como interino, el exlateral derecho recibió el primer respaldo de la AFA antes de la Copa América de Brasil en 2019.

Pese a un comienzo complicado con un derrota ante Colombia y un empate contra Paraguay que salvó el arquero Franco Armani con un penal atajado, el equipo llegó hasta la semifinal y cayó de pie frente a Brasil en un partido polémico.

El tercer puesto dejó bien parado a Scaloni y el apoyo que recibió del capitán Lionel Messi encaminó su continuidad para iniciar las Eliminatorias para Qatar 2022.

En la segunda fecha le ganó a Bolivia en La Paz y logró cortar una racha de 15 años sin triunfos en la Altura.

En medio de una pandemia que cambió el rumbo del Mundo, Scaloni encabezó una extrema concentración en el predio de la AFA en Ezeiza para afrontar la Copa América que recibió Brasil luego de las bajas de Argentina y Colombia como organizadores.

La historia ya es conocida pero siempre es bueno recordarla porque luego de una semifinal durísima con Colombia con la irrupción de Emiliano “Dibu” Martínez en los penales llegó la final contra Brasil en el estadio Maracaná que definió Ángel Di María con su golazo.

En el regreso a las Eliminatorias se dio el reencuentro con el público y el festejo de la Copa América se extendió hasta cerrar la clasificación al Mundial cuatro fechas antes.

La Finalissima contra Italia, el campeón de Europa, representaba un desafío fuerte por enfrentar a un europeo pero el equipo lo sorteó con fútbol y autoridad.

Scaloni no desaprovechó el tiempo y en los amistosos previos al Mundial probó jugadores jóvenes que terminaron siendo parte de la lista como Enzo Fernández, a quien seguía desde River, y Thiago Almada.

La sorpresiva derrota en el debut no lo movió de su eje. “Yo era el primero que estaba preparado para perder”, aseguró después del 1-2 ante Arabia Saudita.

Pese a la obligación de ganar para avanzar, el DT confió en su trabajo y cambió el equipo durante la competencia.

Pasaron México, Polonia, Australia, los penales contra Países Bajos y Croacia y no cambió su discurso: “Hay que disfrutar”, dijo envuelto en la emoción en la previa de la Copa del Mundo.

La final con Francia tuvo de todo pero el desahogo del final y el festejo con sus hijos valieron la pena. Su nombre abrirá un nuevo capítulo en la historia del fútbol argentino.

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